Hola a todos :D ¡Muchísimas gracias por seguir ésta historia y por darle una oportunidad! x3

Un agradecimiento especial a Ficker, Jacque y Sku por sus preciosos comentario *-* ¡Gracias! También a Jóse, mi lectora incondicional :3


Disclaimer: Digimon no me pertenece.

Summary: Hasta la luz más pequeña puede brillar en la oscuridad más profunda. Ahogadas en dolor, la luz de la otra puede hacerlas salir de aquel abismo que parecía no tener fin.

Nombre de la imagen: Bicicleta y pájaro azul.

Propuesta por: Japiera.

Enlace: en el perfil.

Cantidad de palabras: 440.


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Azul.

Otro psiquiatra salió del cuarto de Hikari; perdió la cuenta de tantos que ingresaron por ella. Con cada que uno salía, podía ver como la mirada de la castaña apuntaba cada vez más al suelo. Se molestó mucho con Jou por permitir que tantos psiquiatras entraran a verla tan pronto, pero el médico decía ser lo mejor.

¿Para quién? ¿Quién determina lo que es mejor para uno?

Había ido a ver a Hikari todos los días y siempre traía algo para ella, así como su infaltable barra de chocolate que al menos conseguía sacarle una pequeña sonrisa.

Se recostó contra el marco de la puerta que la separaba de la Yagami y la observó dormir. Aquella tranquilidad que la rodeaba era sólo una pequeña parte de sí misma. Y esa pequeña parte era lo que la hacía sentir tan…, quieta.

Le gustaría ver a Hikari de pie y fuera de aquella cama.

Miró a sus costados y sin tercer ojos, ingresó a su cuarto como era costumbre, sentándose en el mismo sillón todos los días, contemplándola dormir. Su pasivo rostro tenía el mismo encanto que el agua serena.

Nunca le gustó la quietud, el silencio, la suavidad…; todo en Jun era caos y ruido, desorden, violencia.

No le gustaba ver a Hikari dormir; prefería ver sus ojos abiertos que sus pálidos párpados. Le gustaría verla despierta.

Y como si acabara de ser escuchada, los ojos de Hikari fueron abriéndose de a poco y sus orbes castaños se encontraron con los de ella.

―Jun… ―Nombró y su voz, así como todo en ella, sonó suave. La mayor sonrió como una niña.

―Me alegra verte despierta; comenzaba a aburrirme ―Una pequeña sonrisa adornó los labios de Hikari, quien intentó acomodarse en la cama―. Si estás cansada, mejor sigue acostada.

―Estoy bien ―Dijo y Jun la ayudó a sentarse.

―¿Cómo vas con los psiquiatras? ―La simple mención del asunto valió una mueca de desagrado que la hizo reír―. Bienvenida a mi mundo de drogas y terapia. Es lo que te ganas por jugar con vidrio.

Hikari rio también y pudo sentir que ella se iba despertando de a poco.

Pensó en que si así sonaba su risa, ella luciría hermosa sin aquella bata blanca y esos cables en su cuerpo; remplazarlos por alas azules y un cántico nuevo.

Si habría que obsequiarle algo a Hikari Yagami, ella quería darle alas para que vuele alto y podría jurar que ella sólo sería feliz con verla tomando altura desde la tierra.

―Ey ―Llamó Jun con una sonrisa en los labios―, ¿quieres hacer algo diferente?

Hikari la miró curiosa. Era todo lo que necesitó.


Gracias por leer :3