Nuevo capítulo (al fin!).
Se ha hecho de rogar, pero por fin he encontrado momentitos en los que seguir esta historia. Esperemos acabarla de forma regular al menos y que quede decente.
Disfrutadlo ^^
Disclaimer: Soul Eater no me pertenece. Ni su historia ni sus personajes, por esa misma razón hay tantos enredos en esta historia XD
Cap 17: Ponerse verde, fantasmas y jugar al tetris
Soul dejó las bebidas en la mesa y se sentó cansado en el sillón.
-Y… ¿Cómo te has hecho eso? –preguntó Tsubaki
-A nada, una pelea, con un chaval. Últimamente se les van la olla.
-Maka te ha pegado la paliza de tu vida, tío. –le soltó Black Star mirando a su amigo con los brazos cruzados.
-Podrías dejar de ser un bocazas, mi versión era mejor.
-Lo que me pregunto es qué demonios le has hecho ya para que se ponga así.
-Pues nada que empezamos a limpiar mi habitación y encontró lo que no tenía que encontrar.
-Las porno. Eres un desordenado tío. Es lo primero que deberías haber sacado de allí. Me las podría haber quedado yo…
Tsubaki se escandalizó en silencio. Y miró sorprendida a Black Star.
-Si solo hubiera sido eso…
-¡Tenias películas y no me has avisado! ¡Pensaba que éramos amigos!
-No, no. Nada de eso. Las cartas. Encontró las cartas.
-¡Oh!
-¿Cartas? ¿Qué cartas? –preguntó Tsubaki desorientada
-Las cartas de la gente que le pedía ser su arma. Se las metían en su taquilla, pero yo siempre llegaba antes para quitárselas y que no las viera. Sé que no ha estado nada bien pero…
-La verdad es que no. Maka tenía todo el derecho de enfadarse. No debías haberlas robado.
-Ya pero… ¿qué hubiera pasado si hubiera decidido tener otra arma? Simplemente quería evitar que eso pasara.
-Pero sigue sin ser lo correcto –la morena lo miraba con desaprobación.
-Ya lo sé. Pero ya la conoces, cuando se pone hecha un basilisco no hay nadie capaz de tratar con ella.
-¡¿Pero tú te crees? ¡Me las ha estado robando todo este tiempo y ni siquiera se disculpa!
Maka se paseaba encolerizada por el piso de su madre mientras despotricaba contra Soul.
-Seguro que lo hizo porque no quería que te fueras con otra arma. –le contestó tranquilamente Kami, mientras se armaba de paciencia
-¡Pues que lo hubiera dicho! Pero no hacía falta robarme las cartas de la taquilla y restregarme que nadie quería ser mi arma.
-Va mujer, no seas así. No lo hizo con mala intención.
-¡Que no! Siempre estamos igual. A tomar por culo, yo me divorcio.
-Pero cariño, ¡no hace ni dos días que estáis casados!
-¿Y a mi qué? En ningún momento me preguntaron. ¡Me encasquetaron la boda!
-Pero si os ibais a casar igual.
-¡O no! Si llego a saber eso, no me caso con él.
-No me seas mentirosa hija, que no cuela ¬¬
-¡Arg! ¡Calla mama!
Cinco minutos después, Maka se fue con su ira a pasear por la calle. Mientras caminaba por las calles, iba pateando todo lo que se le ponía por delante; latas, piedras, botellas, papeles olvidados… Acabó en un columpio de un parque balanceándose lentamente mientras seguía pateando arena.
Las farolas se encendieron. Maka resopló con cansancio. En algún momento tendría que volver a casa, quisiera o no quisiera. Se bajó por fin del columpio y se encaminó al apartamento. Sabía que no tenia porqué enfadarse con Soul… a fin de cuentas, después de todo por lo que habían pasado, si de verdad no la quería, es que se divertía de lo lindo viéndola pasarlo mal. Pero es que a veces tenía una manera de hacer las cosas… que no sabía muy bien como encajarlo. Hubiera sido más fácil que Soul se lo hubiera dicho, pero obviamente él no era así. De hecho, ella tampoco le dijo nada nunca de que tenía miedo de que cualquier día de esos su compañero cambiara de técnico.
No, definitivamente no imaginaba a ninguno de los dos soltando algo así por la boca al otro. Ambos eran demasiado orgullosos y en el fondo era eso lo que les perdía.
Ella no hubiera cambiado de arma por muchas cartas que hubiera recibido. Por muchas cosas que fuera Soul como persona (testarudo, desordenado, vago, comodón y pervertido sin fin, por ejemplo) pero en el fondo, muy, muy, muy en el fondo, se entendían. Aunque no se dijeran las cosas, se entendían. Ambos respetaban el espacio del otro y se apoyaban mutuamente aunque solo supieran la mitad de las preocupaciones del otro. Eso no hubiera sido factible con otras personas.
Llegó a casa y mientras introducía la llave y la hacía girar se preguntó con qué cara debía mirarle aquella vez. Aun no lo había decidido cuando abrió la puerta y se encontró con todo a oscuras.
"¿Soul ha salido?" se preguntó extrañada "¿Dónde habrá ido?"
Justo cuando iba a cerrar la puerta, escuchó un ruido. Temió que hubiera entrado algún ladrón a algo, así que intentó hacer el mínimo ruido posible. A oscuras y tanteando la pared para no darse de morros contra nada, avanzó poco a poco y asomó la cabeza por el comedor.
Y las vio. Unas luces espectrales flotaban sobre la mesa y sus alrededores. Una de ellas empezó a acercársele poco a poco. Retrocedió asustada, tropezó con sus propios pies y cayó de culo al suelo. Ya había cerrado los ojos para no ver como aquel fantasma se le acercaba cuando escuchó una voz familiar.
-¿Por qué te tiras al suelo?
-¿Soul?
El chico se agachó y pudo ver su rostro a la tenue luz de la vela que estaba sujetando.
-Asi que no eras un fantasma…
-Hombre sé que a veces voy un poco de sobrao… pero sigo siendo corpóreo. ¿Liz ya te ha pegado su fobia a los fantasmas?
-No hombre, lo que pasa es que no me lo esperaba. Me imaginaba que te encontraría repantingado en el sofá viciando o viendo la tele. Digamos que no me esperaba encontrar la casa a oscuras.
-Se ha ido la luz.
-Pues que bien. Tendremos que bajar al bar a comer algo.
-Se ha ido la luz, justo después de que acabara de hacer la cena.
-¿Has hecho la cena? –se extrañó Maka
-Aun que te parezca raro, si.
-Sigue sin compensar lo de las cartas.
-Ya, bueno, pero por algo se empieza ¿no? –Soul dio gracias a que la vela iluminaba poco, así ella no vería el sonrojo de vergüenza que había aparecido en su cara –De todas formas, tardabas mucho. Estaba a punto de salir a buscarte. ¿Dónde has estado?
Maka boqueó como intentando responder a su pregunta. Como si tuviera que ordenar los acontecimientos antes de contarlos.
-Da igual, no importa si no quieres decírmelo. ¿Te apetece comer?
Ya habían llegado a la mesa, donde estaba todo puesto. La comida en los platos, la bebida, las copas, los cubiertos… estaba todo cuidado hasta el mínimo detalle. El olfato de la chica detectó el olor de la comida y como respuesta su estomago gruñó.
-¿Me tomo eso como un sí?
La chica rió y se sentaron a cenar a la luz de las velas. Era realmente romántico. Incluso había puesto un poco de música suave para el ambiente. Hubiera sido perfecto, si tuvieran tema de conversación. Pero ambos estaban todavía con el come-come de lo que había pasado con las cartas y no se atrevían a hablar.
-Oye, lo que se me hace extraño de verdad es que no hayas soltado ninguno de tus comentarios obscenos de siempre.
-Bueno, no es como que no se me hayan ocurrido, pero he pensado que mejor los dejaba para otro día.
-Umm…
De repente, la electricidad volvió a correr por los cables y se iluminó el comedor. Les dejó medio ciegos porque estaban acostumbrados a la penumbra. Soul se levantó y apagó la luz de la cocina y del comedor.
-¿Por qué las apagas?
-Opino que es más romántico solo con las velas, pero si te gusta más con la luz, la enciendo.
-No, no. Déjalo así. A mí también me gusta más como está. Además, cuando se ha iluminado me ha dejado medio ciega.
-Si, a mi también. –Se escuchó un golpe y tintineo de platos y copas –Auch!
-¿Qué ha pasado?
-Me he golpeado con la pata de la mesa en toda la pierna
-¿De qué pierna estamos hablando?
Soul que no se esperaba esa salida por su parte, se sonrojó ligeramente pero no tardó mucho en contestarle.
-La derecha. No te preocupes tu favorita sigue estando en plena forma.
-¿No decías que dejabas tus comentarios obscenos para otra ocasión? –le preguntó con las mejillas encendidas
-Lo has preguntado a propósito ¬¬
Maka no pudo negar la evidencia. Suspiró. No entendía muy bien porque había soltado eso, pero parecía que su relación con él no era lo mismo sin esos toques picantes que la hacían sonrojar como un semáforo.
-He estado en casa de mi madre despotricando contra ti y poniéndote verde. Luego me he ido un rato al parque a sentarme en el columpio. Hasta que ha oscurecido.
-¿Cómo?
-Antes me has preguntado que donde he estado esta tarde. Pues ya te lo he dicho.
-Y yo te he dicho que no hacía falta que me lo contaras si no querías.
-Ya pero… he llegado a la conclusión de que casi es mejor que nos contemos las cosas.
Soul reflexionó sobre eso. Si bien es cierto que se habrían ahorrado la bronca y el disgusto respectivamente, sabía perfectamente que en aquel momento no hubiera sido capaz de decirle a su compañera que no lo dejara por otra arma. Habría sido demasiado… NO cool.
-Bueno solo si quieres, claro. –añadió la chica viendo que él no decía nada.
-No, si me parece bien. Solo pensaba que en su momento hubiera sido incapaz de decirte lo que pensaba.
-¿Y ahora?
-Bueno… ahora supongo que no tendría tanto reparo en reconocerlo… siempre y cuando no saliera de aquí. La verdad es que me sabe mal. Sabía que estaba haciendo algo que no tendría que hacer. Pero es que a mi esas cartas me la traían muy floja. Quiero decir las que recibía yo. Tenía muy claro que no había otro maestro con el que me llevara tan bien y mucho menos así por las buenas. Pero si que tenía miedo que tu, que eres más sociable que yo, encontraras alguien no tan estúpido, mas ordenado y quizás mejor arma y compañero y te decidieras a cambiarme por otro. Por eso te las robaba.
-Si no me quejo de que me las robases. Aunque eso no estuvo nada bien, lo que me parece mal es que me restregaras por la cara que yo no recibía cuando eras tú el que las escondía.
-Bueno, es que, pensé que, si te picaba y minaba un poquito tu autoestima, te quedarías conmigo.
-Es el razonamiento más absurdo que he oído en mi vida.
Soul se rascó la cabeza reflexionando ligeramente.
-Sí, supongo que tienes razón. Pero ya sabes que yo para estas cosas soy muy estúpido y hago lo primero que se me viene a la cabeza.
-Vale, la próxima vez que se te ocurran ideas de ese calibre, me lo consultas a mi antes de llevarlas a cabo.
-Está bien… entonces te comento mi última idea.
-Miedo me das.
-Después de la cena, me comprometo a recoger la mesa, si tu te comprometes a ponerte el camisón de encaje…
-Ni hablar –le cortó
-¿Porqueeee? –Preguntó él indignado –No es tan mala idea…
-Que hayamos "hecho las paces" no significa que de buenas a primeras me vaya a acostar contigo ¬¬ Pero acepto la parte en la que recoges tu la mesa.
La cuna… quedó. Dejémoslo así, para no especificar semejante atrocidad ni cuantas horas interminables de trabajo costó que no se derrumbara al mínimo roce (ya no digamos aguantar el peso de una criatura). Aun lo que costó montarla, Maka tenía su duda sobre su solidez y estabilidad.
Justo cuando acabaron de montarla y se disponían a pintar las paredes, se dieron cuenta que tenían que haber invertido el orden de los factores. Así que tuvieron que sacar la cuna para pintar la habitación y luego, volver a meterla dentro.
De la habitación de Soul no quedó ni rastro. Estaba irreconocible. Así que para no tener a Soul lloriqueando por su cuarto todo el rato, fueron al de Maka, para hacer espacio paras las cosas de Soul.
-¡Dios mío, Maka! ¿Por qué tienes aun los libros de primaria?
-A diferencia de ti, me gustan los libros (los de texto también)
-Pero esto es quitarte espacio ¿Para que los quieres? (los de texto también no, los de texto sobre todo)
-Motivos sentimentales
-A veces pienso que te gustan más los libros que yo. Por la noche me acuerdo de que no. ¡Auch!
Se había ganado una colleja voladora.
-Pero no quiero tirarlos… -se quejó aun ligeramente sonrojada por el comentario de su compañero.
-¿Prefieres que duerma en el balcón? –dijo Soul en tono dolido
-No es tan mala idea… -murmuró
En cuanto le miró de reojo para ver la reacción que habían tenido sus palabras se encontré a Soul poniendo ojitos y cara de cordero degollado para dar pena. Y lo estaba consiguiendo. La chica empezó a reírse
Algo triste, fue apilando los viejos libros para poder llevarlos a la biblioteca del colegio junto con los de Soul.
El albino, dejó sus libros en cima del mostrador de la bibliotecaria con un "Ale, ya se los puede quedar". Maka… a ella le costó más. Bueno en realidad le costó más al bibliotecario, que tuvo que forcejear con ella para que los soltara diciéndole palabras tranquilizantes como "No se preocupe que podrá verlos siempre que quiera".
De vuelta al apartamento y con la música del tetris del fondo, empezaron a entrar parte de los muebles indispensables de Soul en el cuarto de ella. Aquella noche tuvieron que dormir apretujados en la cama de Maka porque no habían comprado una de matrimonio y meter más muebles en aquel dormitorio era misión imposible.
Estuvieron peleándose por un rincón de cama durante una semana. ¿Por qué? Por un factor variable e inesperado llamado Elisabeth Thompson.
No tengo perdón de Dios y lo sé.
De hecho, me acordé de que faltaba poco para acabar este capitulo porque recibí el aviso de review de Niixuiix con el mensaje de "dime que este fic no se ha muerto". Supongo que este capitulo es una respuesta a ese mensaje.
Gracias a todos los que seguís ahí y personas como Niixuiix que incluso a estas alturas siguen leyendo mi fic.
Un beso a tods y nos vemos en el siguiente capi.
Sed felices ^^
