Hola nuevamente :D Aquí con un nuevo capítulo.

¡Muchísimas gracias a todos los que siguen la historia, principalmente a Jacque y a Sku que me alegran el día con sus preciosos comentarios! ¡Muchas, muchas gracias! :3


Disclaimer: Digimon no me pertenece.

Summary: Hasta la luz más pequeña puede brillar en la oscuridad más profunda. Ahogadas en dolor, la luz de la otra puede hacerlas salir de aquel abismo que parecía no tener fin.

Nombre de la imagen: Diente de león.

Propuesta por: Nats28.

Enlace: en el perfil.

Cantidad de palabras: 499.


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Diente de león

Jun hizo lo que dijo. Ignoró las palabras de Jou y regresó a la habitación de Hikari como había hecho anteriormente, mas al verla observando la ventana del cuarto, donde la única luz del exterior llegaba, supo que había mucho por hacer con ella.

―Si pudieras desear algo en estos momentos…, lo que fuera… ―Dijo Jun, tumbada junto a Hikari, ambas observando la lejanía―, ¿qué te gustaría?

―¿Por qué lo preguntas? ―Jun no la miró, pero sonrió.

―Sólo responde ―Hikari, perdiéndose en el color de sus hebras granates, respondió.

―No te burles ―Jun asintió con una sonrisa―, pero desearía caminar entre dientes de león.

La Motomiya contuvo una sonrisa y eso hizo a Hikari reír.

―¡Que no te burles!

―No lo hago ―Entonces ambas rieron. Sus voces fueron perdiendo fuerza hasta que el silencio se cimentó nuevamente. Jun la miró y se acomodó mejor―. Conozco un lugar parecido.

Los ojos de Hikari brillaron un poco, sorprendidos por su propuesta pero enseguida se volcaron en la puerta de su cuarto con preocupación.

―Ya te han regañado, Jun. No quisiera… ―La Motomiya no hizo caso y se puso de pie de la camilla, dirigiéndose hacia la silla de ruedas que contaban a la mano―. ¿Qué haces?

―Preparo tu carroza. Vamos, te sacaré un momento.

―Pero, Jun… ―La Motomiya no pensaba en lo que podrían decirle, porque de regaños, estaba harta y sabía que Hikari necesitaba cumplir esos pequeños deseos cuanto pudiese. Jun estaba lista para enseñarle los pequeños placeres de estar vivo.

Y como lo dijo Jun, pasaron la seguridad como almas sin llamar la atención y usaron la puerta trasera para que la mayor condujera en una carroza de un asiento a Hikari hasta un pequeño parque en donde había algunos dientes de león, meciéndose con suavidad por la brisa. Hikari rió con ganas cuando Jun la cargó en brazos, dirigiéndola hacia donde las flores aguardaban por ella y depositándola entre hierba y pompones suaves que tomaban vuelo en el aire. La sonrisa de Hikari era enorme y sus ojos por fin brillaban como Jun esperaba.

―No hay mejor terapia que esto ―Susurró Hikari tomando en su mano una pequeña flor de delicada fisonomía, como lo era ella.

Jun la miró con una sonrisa, no pudiendo apartar los ojos de ella. Entonces Hikari agitó sus manos sobre las flores y éstas se desprendieron, volando en el aire. La Motomiya observaba admirada a su alrededor, cautivada por tanta fragilidad y belleza que iban tan encontraste suyo, siendo ella tan dura y tosca, se sentía torpe incluso.

Vio luego una pequeña flor cerca suyo, la arrancó y poniéndola cerca de su rostro, sopló viendo pelusas volando en lo alto. Entonces miró a Hikari precisamente cuando ella también iba cayendo, como si de un diente de león fuera y no supo por qué, sólo sabía que Hikari tenía tanta semejanza con esa flor, incluso al verla echada en el suelo inconsciente.

―¡Hikari! ―Bramó con desesperación, acudiendo a su durmiente cuerpo.


Un capítulo más acabando con un poquito de drama :c

Espero que les haya gustado.

Besitos~