¡Hola, hola! :D Muchas gracias por seguir la historia y principalmente gracias a Sku, Jacque y a EnPartes por sus preciosos comentarios x3 ¡GRACIAS!
Disclaimer: Digimon no me pertenece.
Summary: Hasta la luz más pequeña puede brillar en la oscuridad más profunda. Ahogadas en dolor, la luz de la otra puede hacerlas salir de aquel abismo que parecía no tener fin.
Nombre de la imagen: Silueta de un niño.
Propuesta por: Alitzel.
Enlace: en el perfil.
Cantidad de palabras: 455
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Levanta la cabeza
Hikari, entre la inconsciencia, pensó en su hermano. El primer recuerdo que vino de él fue la de su silueta cabizbaja un día de lluvia. Ella había estado encerrada en cama esos días de verano en que inconstantemente llovía; un día lluvioso para un niño, era un día de mucho provecho a pesar del agua.
Su hermano nunca tuvo problemas para hacer de provecho un día como aquel y ella solía verlo jugar en el patio, lanzando el balón contra la pared mientras sus ropas se teñían con el lodo. Lo veía reír y ella quería eso.
―Puedo llevarte al parque si quieres ―Le había dicho Taichi y ella sonrió con todo lo que sus labios pudieron. Él se notaba igualmente feliz y la cargó en su espalda, a pesar de sus siete años, él podía llevarla a todas partes.
Y mientras él le enseñaba como patear un balón con toda sus fuerzas, ella se divertía viéndolo sucio. Ya podía oír a su madre regañándolo, pero a Taichi no había mucho por hacer para ponerlo de malas. Siempre tuvo esa sonrisa imborrable que la hacía querer sonreír también.
Pero ella no era Taichi y ella no sonreía mucho.
Ese día, Hikari cayó en fiebre mientras él le hablaba de jugadores de futbol que ella sólo pudo llegar a ver por televisión y sin darse cuenta, dejó de oírlo y sintió el pasto contra su rostro.
No más Taichi…, no más futbol.
Pensó en la silueta de su hermano mayor cabizbajo, culpabilizado porque decían que él fue la razón por la que ella se desmayó ese día en el parque. No era verdad; ella se desmayó porque no estaba acostumbrada a salir y su cuerpo no toleraba tanta felicidad.
Ella lo consolaba con eso y él intentaba no llorar.
Cuando pensó en su hermano entre la inconsciencia, pensó en Jun y en sus ojos cargados de miedo al verla caer contra los dientes de león. Ella no quería que se sintieran culpables, porque lo único que ellos hicieron fue darle una oportunidad fuera de una cama y una habitación ensombrecida.
No era su culpa que ella fuera débil.
Vio el semblante de su hermano y entonces comprendió que era el de Jun el rostro que en sus sueños apareció, pero no era la Jun adulta que conoció…, sino una niña de cabello corto, cabeza gacha por la culpa y el pasto largo perteneciente al mismo campo de dientes de león donde la llevó, aguardando por palabras de castigo.
Hikari quería llegar a ella y decirle que no era su culpa.
«Levanta la cabeza…» Pensó. Sí, esas eran las palabras que quería decir, tanto a su hermano como a Jun.
Como a sí misma.
Quiero llorar cada vez que menciono a Taichi ;w;. De seguro ya reconocen éste capítulo gracias a la escena en el que Hikari cae enferma cuando su hermano la llevó al parque :c La tenía que implementar, es ley para una Hikari enfermiza :3
Pues bien, así terminamos otro capítulo más.
Nos estamos leyendo~
