Disclaimer: Digimon no me pertenece.
Summary: Hasta la luz más pequeña puede brillar en la oscuridad más profunda. Ahogadas en dolor, la luz de la otra puede hacerlas salir de aquel abismo que parecía no tener fin.
Nombre de la imagen: Manos bajo el agua.
Propuesta por: Nats28.
Enlace: en el perfil.
Cantidad de palabras: 434.
.
¿Dónde estás?
Miyako fue peinando su cabello mientras le relataba todo lo que había sucedido esas semanas en la que no se vieron. Jou Kido le había dicho que recibir visitas que le recordaran cosas buenas era una de las mejores terapias que podría haber.
Cuando Miyako supo lo de su intento de suicidio, lo hizo cuando la estaban reanimando, tras aquel episodio de descompensación que sufrió. Miyako se mantuvo atenta desde la sala de espera, aguardando por alguien que le dijera cómo estaba su amiga. Al cruzar el umbral de su puerta y ver recostada a Hikari entre tantos cables y aparatos, la primera acción de Miyako fue reclamarle entre lágrimas por no haber acudido a ella, de haber intentado hablarle y decirle como se sentía.
Hikari la miraba con pena pero no podía decir nada más que "lo siento", porque era así…, sentía no haber confiado en ella, pero ni siquiera se sentía capaz de confiar en sí misma.
―Listo ―Dijo Miyako cuando terminó de peinarle. Se sentó frente a ella y acarició su mano libre de cables―. Lamento haber llorado hace un momento…
―…Lo siento ―Susurró y Miyako frunció los labios con pena, bajando la mirada a las manos de Hikari. La castaña pudo ver en su amiga, culpabilidad y sentía que la que deseaba decir "lo siento" era Miyako―. No tienes que culpabilizarte.
―Ojalá te hubiera visto unos días antes de que todo sucediera…; quizá así me habría dado cuenta que tú… ―Se mordió la lengua y acarició las manos de su amiga―. Olvídalo; lo importante es que estás bien ahora y que estás mejorando.
Hikari asintió y entonces Miyako se levantó a buscar una bolsa con todo lo que ella creía conveniente para su amiga, relatándole cosas sobre su esposo o sus hijos que Hikari no quería oír realmente, mas sólo podía mirar el sillón vacío que descansaba solitario junto a ella, ausente del peso que solía albergar Jun en él.
Tres días habían pasado y Jun dejó de aparecer por su puerta, dejó de traerle la barra de chocolate que acostumbraba al igual que esa pequeña parte de locura que le ayudaba a sentirse menos incomprendida.
La voz de Miyako fue haciéndose cada vez más lejana y Hikari se sintió extrañamente confundida por ello. Buscó la imagen de su amiga y la halló aún de espaldas rebuscándose entre el bolsón que trajo para ella, seguía allí pero parecía no estarlo. Bajó los ojos a sus manos y el miedo la corroyó entonces al ver agua subiendo cada vez más por ella, ahogando parte de su camilla y casi enterrando la parte baja de su cuerpo que se encontraba sentado sobre el colchón blanco.
Volteó sus manos, observando la palma de éstas y las contempló húmedas, mientras el agua iba subiendo cada vez más…, casi como la última vez.
«¿Dónde estás…?» Preguntó.
Otro capítulo más :) ¡Muchísimas gracias a todos los que siguen ésta historia! Espero que les haya gustado los capítulos y trataré de ir subiendo cada vez que tenga uno listo :3
Besitos~
