Disclaimer: Digimon no me pertenece.
Summary: Hasta la luz más pequeña puede brillar en la oscuridad más profunda. Ahogadas en dolor, la luz de la otra puede hacerlas salir de aquel abismo que parecía no tener fin.
Nombre de la imagen: Pareja en campo lleno de mariposas.
Propuesta por: Jacque-kari.
Enlace: en el perfil.
Cantidad de palabras: 488.
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Verte libre
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Daisuke volvió a mirar la hora en el reloj de su restaurante, exhalando otra bocanada de aire con decepción. Jun dijo que iría a verlo para que almorzaran juntos, mas no tenía noticias de su hermana de hace una hora.
Bajó la mirada a sus dedos entrelazados sobre la mesa de madera. Él nunca se preguntaba si ella se encontraba bien, porque era Jun después de todo. Tenía una manera tan ella de estar bien. Sonrió ante el recuerdo de su hermana.
El problema estaba en que, en esos momentos, él sentía que a Jun le sucedía algo. Era como ése sentimiento propio entre hermanos que pueden indagar en lo que el otro siente. Algo como un don meramente filial.
La última vez que hablaron, Jun le comentó a cerca de una joven hospitalizada a la que iba a ver todos los días. Por más que quisiera decir que estaba con aquella muchacha, sentía que no era así y que Jun, de alguna u otra manera, estaba mal.
De nuevo.
―Motomiya-san ―Escuchó desde el mostrador como lo llamaba un mesero. Se giró a mirarlo―, necesitamos un momento de su paladar ―Comentó con gracia el hombre y Daisuke se puso de pie, aunque con un poco de dificultad.
Sus pasos, de haber sido veloces cuando joven, se veían atrofiados con sus, apenas, veinticinco años. Ya se había acostumbrado a aquel caminar, aunque tenía que admitir que los primeros años de rehabilitación, le costaron mucho.
Jun seguía culpándose por aquel día, por aquel accidente y por todo lo que conllevaba ser ella. Daisuke nunca fue de los chicos brillantes, pero por más que los demás dijeran que su hermana tenía un problema, él nunca se lo hubo recriminado.
Ni antes, ni mucho menos ahora.
De joven, sus discusiones con su hermana mayor eran continuas, hasta que las personas se metían con ella. "Fenómeno", "loca", "desquiciada" y los puños de Daisuke ya se encontraban en acción, por más que a Jun pareciese no importarle lo que le dijeran.
Ella nunca pareció desanimarse por esas cosas, aún cuando sus propios padres estaban cansados de ir a terapia con ella. O eso creyó hasta que una noche, ella se escapó de casa. Daisuke tenía quince años cuando sucedió y su caminar aún era lento. Recorrió bastante en su búsqueda, pero no había rastros de Jun.
Fue un parque desértico a las afueras de la ciudad dónde terminó encontrando a su hermana, llevando consigo solamente una bolsa al hombro, su falda pálida y un suéter oscuro, mientras miles de mariposas parecían danzar frente a ella, sobre el césped húmedo de la noche.
―Es difícil ser fuerte todo el tiempo ―Fueron las palabras de Jun cuando supo que él había llegado a ella―, pero sé que un día volaré como ellas... Libremente.
Y era aquel recuerdo el que le provocaba un profundo pesar, pues temía que, cuando él vuelva a buscarla, ya no la encuentre.
Notas Finales:
Después de mucho esto tiene continuidad xD
Y en parte, debo dar gracias a las olimpiadas juju.
No tengo mucho más que decir además de la perspectiva que otorga Daisuke en éste capítulo. Subiré con un poco más de continuidad a partir de ahora.
Gracias por leer :3
