Disclaimer: Digimon no me pertenece.
Summary: Hasta la luz más pequeña puede brillar en la oscuridad más profunda. Ahogadas en dolor, la luz de la otra puede hacerlas salir de aquel abismo que parecía no tener fin.
Nombre de la imagen: Gato en ventana y chica mirándolo.
Propuesta por: SkuAg.
Enlace: en el perfil.
Cantidad de palabras: 493.
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Castaño claro, casi rubio
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Cuando Jou Kido firmó su dada de alta, Hikari sonrió por un momento. Podía salir, pensó, pero entonces se preguntó qué haría.
"Regresa a casa, tonta" se dijo, mas se sintió al borde de un abismo que no entendía. Cuando le dieron la libertad de marcharse, ella se sintió presa de algo mucho más grande.
Sonrió entonces cuando estaba en la cabina del taxi. Sonrió y una risa comenzó a aflorar en ella. El abismo que ella temía era la realidad de toparse con lo que dejó atrás.
Los ojos del taxista la miraron por el retrovisor al escucharla reír de la nada. Ella no se inmutó en su mirada de extrañeza, sólo continuó riendo de su triste ser.
Pagó al hombre cuando la acercó hasta su casa y al voltearse, parecía que todo era tan distinto. No era para menos, había pasado meses encerrada en un hospital. Era normal sentirse ajena a un lugar que no ves por tanto tiempo, entonces ¿por qué no podía verlo como hogar a la casa que tenía delante?
Y fue cuando lo oyó. Un maullido llamó su atención.
Se giró y encontró a un gato de pelaje castaño claro, casi rubio mirándola con orbes verdosos. Se encontraba sentado y maullando con fuerza.
─¿Tienes hambre? ─Preguntó Hikari a lo que el gato sólo se levantó y comenzó a caminar. Ella lo miraba aún cuando éste se detuvo, se volteó a mirarla y maullar de vuelta, como un llamado a que lo siguiera.
Lo mejor que podía hacer era ignorar aquello y entrar a su casa, pero ella siguió parada allí, mirando al gato. Él retomó su caminata y entonces ella lo siguió. No sabía por qué, pero lo hizo.
Cuando el gato se detuvo lo hizo delante de una casa semejante a la suya, entonces el felino se impulsó sobre sus patas traseras y tomó posición en la ventana principal de la casa, adornada por macetas llenas de flores algo descuidadas y secas. De hecho, la casa se notaba descuidada, con una caja de madera volteada, latas vacías de refrescos, cajas de cartón sucias, entre otras cosas.
El gato volvió a maullar, volvió a llamar su atención. Hikari no se movió ni un centímetro de donde estaba, preguntándose por qué el gato la trajo hasta allí y por qué había decidido seguir a un gato en primer lugar.
La ventana estaba cubierta por la cortina de adentro, pero una rendija libre le permitió la vista de algo que golpeó su pecho. Conocía a la mujer que desde adentro, se encontraba en el suelo, pintando.
Notas finales:
Muchos habrán supuesto que sería ahora Hikari quien llegue a Jun, pues un premio para uds xD
Muchas gracias por seguir ésta historia y por comentarla :3 ¡Me hacen muy feliz!
Un abrazo de oso~
