Disclaimer: Los personajes mencionados en la siguiente historia pertenecen a S. Meyer, mientras tanto la historia es mía.
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El retorno del cazador
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Beteado por Mónica Szpilman, Beta Élite Fanfiction.
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Capítulo 01
POV Bella.
20 de junio de 2011, Londres.
Gemí de dolor. Esto era horrible. No había peor dolor que el de un bebé queriendo salir.
Aún no era el momento. Se suponía que llegaría hasta el próximo mes, no antes. Esto no debería estar, no ahora.
—Bella, tu embarazo solo se ha adelantado un par de semanas, es normal al ser primeriza. —Escuché la voz de mi ginecólogo—. Ahora ya tienes nueve de dilatación, tu bebé ya va a llegar al mundo.
Eché mi cabeza hacia atrás en la almohada cuando una fuerte contracción llegó y solamente asentí ante lo dicho por el doctor. Estaba lista para tener a mi bebé.
La puerta se abrió y por ella entró mi mamó, quien me dedicó una sonrisa y rápidamente se acercó a mí. Besó mi frente y tomó mi mano.
—Sé fuerte, cariño. —Dio un apretón y yo se lo regresé más fuerte, apretando mis dientes por la nueva contracción.
Mi ginecólogo, junto con dos enfermeras más, entraron de nuevo y se posicionaron en mis piernas, para después darme un guiño.
—Ya es hora. Tienes que pujar con todas tus fuerzas, Bella. —indicó y como pude, asentí—. Una... Dos... Tres. ¡Puja, Bella!
Y eso hice. Pujé con todas mis fuerzas. No era suficiente. Tenía que hacerlo con mayor intensidad. Este bebé no quería salir, no quería dejar mi útero. Y justo en ese instante, me juré a mí misma no volver a tener otro bebé.
—¡De nuevo, Bella!
Pujé durante cinco minutos y el dolor se volvía cada vez más insoportable. No sabía qué pasaba. El dolor estaba nublando mis ojos, hasta que alguien me sacudió.
—La cabeza ya se puede ver. Bella, solo puja un par de veces y todo acabará. —Escuché decir y tomé aire, preparándome para continuar.
Rogué internamente que solo fueran un par más, dudaba poder soportar un minuto más este dolor. Sentí un desgarre, como si me estuvieran arrancando la piel poco a poco.
Grité y pujé. Una, y otra vez. Lo siguiente que escuché fue un llanto ensordecedor. Eso me confirmó que mi bebé tenía buenos pulmones.
La sonrisa de mi madre mientras sostenía a la bebe era brillante. Casi deslumbrante.
—Es una niña, corazón. ¡Tuviste un niñita! —Me tendió a la bebé y casi sin fuerzas, la sostuve.
Sonreí sin proponérmelo. Tal vez sea porque era mi hija, pero sin duda era la bebé más hermosa que vez mis ojos vieron alguna vez.
—Se llamará Elizabeth Rosalie.
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Actualidad. Febrero de 2016.
Avancé a grandes zancadas hacia la sala de emergencia donde estaba llegando una chica herida. Según lo que había escuchado, fue atropellada mientras iba en su bicicleta.
Llegué justo cuando entraban con ella en la camilla. Había mucha sangre. Había sido brutal el accidente. Cuando llegué a su lado, vi que la chica era de un cabello rojo oscuro y piel pálida.
Revisé sus signos vitales y vi que eran bajos, por lo cual apresuré a los paramédicos para llevarla a sala de emergencias. Me sentía frenética, sobre todo por cómo lucía su cabeza y frente.
Pasé las siguientes tres horas tratando de salvar la vida de la joven, tratando de lograr que sobreviviera a la operación y lo hizo, quedando desgraciadamente en coma. Esperábamos recuperara la consciencia, pero las probabilidades no daban mucha esperanza.
—¿Cuál es el nombre de la chica? —le pregunté a Ángela, mientras salíamos de quirófano.
—Se llama Margaret Watson, sus padres ya están en la sala de espera. —Me dedicó una sonrisa como apoyo y yo tomé aire—. Nos vemos en unos minutos.
Asentí y me dirigí hacia donde esperaban los señores Watson. Era madre y sabía el dolor que ellos sentirían al enterarse de que su hija estaba en coma.
—¿Familiares de Margaret Watson? —inquirí y observé cómo dos señores se colocaban de pie.
—Somos sus padres. ¿Cómo esta nuestra hija? —preguntó la señora con unos increíbles ojos azules.
—Su hija sobrevivió a la operación, pero después de esta, cayó en estado de coma.
Vi cómo sus expresiones pasaban de angustia a dolor y fue la señora quien comenzó a llorar mientras el hombre acariciaba su espalda. Dirigió su mirada azul hacia mí.
—¿Ella despertará?
—Eso nadie lo sabe. Pueden pasar días, semanas, meses e incluso años, no se sabe. —Hice una mueca.
—Gracias, doctora —susurró la mujer con voz quebrada.
Me dolía dar este tipo de noticias, pero era parte del trabajo y amaba mi trabajo.
Después de que ambos se tranquilizaran, me alejé de allí y llegué hacia donde Ángela me esperaba junto a Mike.
Mike besó mis labios brevemente y me miró con sus hermosos ojos azules. Él y yo llevábamos saliendo casi dos años. Obviamente sabía que tenía una hija y había entablado una buena relación con ella. El que yo saliera con Mike era un milagro, pero todo se lo debía a mi psicóloga, Helen.
—Vamos por Elizabeth y así comemos los tres, ¿te parece? —Y luego miró a Ángela—. Por supuesto, estás invitada, Angie.
Ella negó con su cabeza.
—No importa. Ben no tarda en llegar por mí.
—Entonces nos vamos. —Mike tomó mi mano, pero yo la quité mientras negaba con mi cabeza.
—Dame un par de minutos. Tengo que ir por mi bolsa y maquillarme un poco. —Besé su boca y corrí hacia la sala de doctores.
Abrí la puerta despacio por si había algún doctor durmiendo, pero no. Extrañamente, estaba desierto.
Caminé hacia mi bolso y comencé a buscar mi maquillaje. Seguramente tenía el rostro pálido y grasiento. Lo saqué y me retoqué bien, evitando dejar manchas debajo de las cejas. Me quité mi bata y tomé la ropa que tenía en una bolsa de plástico a un lado y me cambié.
Volví a mirarme en el espejo antes de salir del cuarto con mi bolsa en mano. Llegué hacia donde Mike me esperaba con una expresión adormilada.
—Pensé que envejecería aquí —bromeó y me dedicó un mirada—. Te ves hermosa. Como siempre, por supuesto.
—Gracias, Mike. —Besé su mejilla y tomé su mano—. Vamos por Eli y llévanos a comer.
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Elizabeth era igual, de los pies a la cabeza, a Edward. No tenía ningún parecido a mí.
Ella era el reflejo de lo único bueno que Edward hizo. Tal vez, ella era la forma en la que él pedía perdón. Por lo menos a mí.
—¡Mamá! ¡Mike! —Escuché su vocecita mientras corría hacia nosotros.
—Hola, muñequita. —Mike la abrazó por un breve momento, antes de ella girarse hacia a mí con una radiante sonrisa.
—Fui la mejol poltada de mi salón, la maestla me rio una estlella. —Señaló con su dedo su frente. Eli aún no podía pronunciar bien algunas palabras, pero estábamos trabajando en ello—. Y ya estoy apendiendo los numelos hasta el veinte.
Sonreí orgullosa de ella.
—Muchas felicidades, mi bebé. —La abracé fuertemente.
—¡Hey, muñequita! ¿Qué te parece si vamos a comer a Molly's?
—¡Sí! —chilló y ella, tomada de la mano de Mike, comenzó a correr hacia el auto, ambos como niños pequeños.
La actitud jovial y de niño pequeño que Mike tenía con mi hija era una de las razones por las que me enamoré de él. Me hacía sentir muchas cosas y era casi la definición de príncipe azul. Agradecía todos los días a Dios por haberlo puesto en mi camino.
El camino hacia Molly's fue sorprendentemente corto, dado que íbamos hablando con Eli sobre su día y además, el radio estaba encendido y ella cantaba las canciones que se sabía. Amaba momentos como este.
—Pelo Mike, a mí me gusta mucho esa. —Frunció el ceño y me miró—. ¿Pol que Mike se come mi comida? No debelía. El abuelo dice...
—No hay nada de malo en compartir. No importa si es un niño o niña. —Le sonreí.
Eli me miró por un segundo con esos ojos verdes esmeraldas antes de volver su mirada a Mike y comenzar una disputa por su comida. Había noches en las que deseaba de manera insana que Elizabeth fuera hija de Mike, pero eso jamás sería posible.
Mi móvil vibró y sabía quién era... Alice. Desde lo que pasó en Forks se volvió paranoica. Y yo también. Nos mensajeábamos constantemente para saber dónde estaba la otra. De igual manera éramos bastante sobreprotectoras con Elizabeth.
"¿Dónde estás? :)"—A.
"¿Dónde crees? Estoy comiendo con Mike y mi hija."
—B.
Reí y dejé el móvil sobre la la mesa. Alice era enfermera y estaba a punto de comenzar su turno. No estábamos en el mismo hospital. Ella había madurado demasiado desde el incidente, ya no era la misma. En los seis años que habían transcurrido ella no salió con nadie y constantemente nos estábamos acordando de Rosalie.
Rosalie siempre sería un tema muy delicado para nosotras. Fue nuestra amiga desde los dieciocho, además, había intentado protegernos comenzando su búsqueda hacia el cazador y terminando muerta.
"Espero me lleves algo de Molly's. Diviértete."
—A.
"Hecho. Te veo por la noche."—B
—¿Todo bien? —La pregunta de Mike me sacó de mi móvil y me di cuenta de que Eli ya no estaba. Seguramente la había dejado ir a los juegos.
—Solo era Alice preguntando dónde estaba. Ya sabes, paranoica. —Sonreí.
—Alice debería de dejar eso, sabe que estás a salvo aquí. —Hizo un movimiento con sus manos—. Él no volverá, corazón. Estás a salvo. Tú, ella y Elizabeth.
Asentí y sentí mis ojos humedecerse.
—A pesar de que ya han pasado seis años, sigo sin sentirme segura. Sé que está muerto, pero siento como si su espíritu me persiguiera.
Mike negó con su cabeza y tomó mis manos entre las suyas.
—Siempre estarás a salvo. Te lo juro por mi vida, Bella.
Yo le creí completamente, confiaba en que siempre me protegería de todo. Mike era un hombre increíble y sabía que lo que acababa de decir lo hacía de todo corazón, y lo cumpliría.
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Me sentía muy agotada.
Caminé, arrastrando los pies hasta donde se encontraba mi cama y caí sobre ella, rendida. Escuché que alguien tocó mi puerta y sabía que era Alice, así que me puse de pie para abrirla.
—¿Qué sucede? —Me hice a un lado para que pasara y ella se sentó en uno de los sillones circulares.
Su expresión estaba en blanco cuando me miró, antes de abrir su boca para hablar.
—Hoy, cuando regresaba a casa en mi auto, me encontré con un chico. —Y sonrió como no lo hacía en seis años—. Era sumamente encantador y atractivo, Bella. Me gustó. Era... Tan atento y educado. ¡Me invitó a salir!
—¡Wow! Y, ¿cómo se llama?
Estaba muy feliz por ella. Tenía años sin entusiasmarse por nada que no fuera su trabajo y los logros de Eli.
—Se llama Joe y es... ¡tan atractivo!
—¿Sabes? Por un momento creí que tenías malas noticias. Tu expresión no era la más esperanzadora.
—Ya no más malas noticias, Bella. Y, siento que Joe es el cambio que necesitaba mi vida. —Suspiró—. Desde hace dos meses, justo cuando pasó el aniversario de Rose, tuve el presentimiento de que nuestra vida iba a cambiar.
—Los cambios no me gustan mucho —admití en un susurro.
—Lo sé, pero creo que este será para bien. —Sonrió de nuevo—. Tal vez Mike te pida matrimonio. Ya verás que todo será mucho mejor.
Platicamos unos minutos más y luego se fue a dormir a su habitación. Mis ruidosos pensamientos me alteraban. Eso de "cambios" no me daba ninguna emoción, pero quería creer que serían para bien, quería ser positiva esta vez.
Queriendo dejar el tema de lado, puse mi cabeza sobre mi almohada y cerré los ojos, el sueño tomándome entre sus brazos.
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Estaba de nuevo en el tenebroso bosque de Forks, corriendo sin descanso. Escuchaba la voz de Eli, llamándome a gritos, pero no la veía por ningún lado. La desesperación comenzaba a correr por mis venas, justo como la primera vez que había entrado.
—¡Elizabeth! —Miré a los alrededores, buscando algún movimiento. Nada.
Di un paso y caí dentro de un hoyo, gritando con desesperación. Nadie me ayudaría... Caería y allí estaría él.
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Abrí los ojos y justo en ese momento sonó la alarma.
Miré a mi alrededor y me di cuenta de que todo había sido una pesadilla. Afortunadamente. Mi corazón martillaba contra mi pecho. Tomé una profunda respiración para calmarme un poco.
Salí de la cama y fui directo a la habitación de Eli, encontrándola profundamente. Era temprano y por desgracia, hoy era el día en que Alice la llevaría a la escuela. Besé su mejilla y salí de allí para arreglarme e irme a trabajar.
Me preparé y en menos de cuarenta minutos ya me encontraba camino al hospital, observando las oscuras calles. Faltaban pocos minutos para que el día se iluminara.
Mi móvil sonó y presioné el altavoz.
—Alice, es muy temprano como para que estés levantada. —Sonreí, pero inmediatamente se borró cuando escuché una risa que no era la de Alice.
—No soy Alice, Isabella. Soy tu madre —canturreó.
—¿En qué puedo ayudarte, mamá? Sabes que acá son apenas las cinco y voy a trabajar.
—Lo sé. Llamaba para informarte que iremos a visitarlas. Los padres de Alice también. —Apostaba a que sonreía mientras lo decía—. Estaremos allí una semana, bebé. Las extrañamos mucho.
—Nosotras a ustedes también, mamá. Le avisaré a Alice y Eli, al igual que a Mike.
—Por supuesto, bebé. —Soltó una risita—. Te llamaré más tarde para darte nuestro itinerario. Tu padre les tiene una sorpresa.
—La estaré esperando, mama.
—Bien. Cuídate, nos vemos pronto.
Di media vuelta, entrando al estacionamiento y baje de mi auto casi corriendo, con mi maletín y bolso en mano. Saludé a aquellos con los que me topaba en el camino. Vi a lo lejos a los señores Watson. Ambos estaban despiertos y mirando a todos lados.
Las primeras dos horas fueron fáciles y no hubo mucha emergencia. Me gustaba más este turno debido a ello.
—¿Café? —inquirió Ángela, acercándose a mí.
—Por favor. —Sonreí.
Caminamos juntas hacia la sala y yo me acerqué a mi bolso para sacar mi móvil y revisarlo. Metí la mano y sentí un doloroso pinchazo.
—Ben me invitó a cenar hoy por la noche, estoy algo nerviosa debido a que intuyo el motivo...
Dejé en el olvido la voz de Ángela y saqué la cosa que me pinchó el dedo. Me esperaba todo menos una rosa blanca manchada con un poco de mi sangre. No entendía qué hacía aquí. Alguien debió haberla puesto.
—¡Wow! Que detalle tan hermoso de Mike.
Miré de nuevo la rosa blanca en busca de algún papel en ella o en mi bolso, pero no había nada.
—¿Crees que fue Mike? —cuestioné con el ceño fruncido.
—¿Quién más podría ser? —Rodó los ojos.
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Apartir de este primer capítulo no dejare ninguna nota. Y este capítulo solo es para que se fijen lo que ha cambiado la vida de Bella y que sale con Mike. Ya saben: cada viernes por la noche habra un capítulo y saben que cuentan con el grupo de facebook (link directo en mi perfil) y ademas les quiero preguntar: ¿Quisieran entrevistas con los personajes principales? Diganme con cuales.
Ya vi en los reviews a unas que estuvieron leyendome desde la primera y les dire: se cumpliran varios de sus pedidos desde la primera ;)
¡Hasta el viernes!
