Disclaimer: Digimon no me pertenece.

Summary: Hasta la luz más pequeña puede brillar en la oscuridad más profunda. Ahogadas en dolor, la luz de la otra puede hacerlas salir de aquel abismo que parecía no tener fin.

Nombre de la imagen: Chica en bañera, patitos de goma.

Propuesta por: SkuAg.

Enlace: en el perfil.

Cantidad de palabras: 409.


.

Inútil

.

La calidez del agua ayudaba a que su cuerpo se relajara. Metió parte de su rostro, hasta que sus labios quedaron cubiertos por el agua de su tina. Veía como tres patitos de hule flotaban con parsimonia siendo acompañados por esponjas redondas a su par.

Todo tan tranquilo. Salvo su propia mente.

Jou le había pedido que, por el momento, no trate de ver a Jun. El que la lastimase sólo hablaba de que estaba muy metida en su propia mente que no pudo llegar a reconocerla.

Jun estaba ahogándose en el mar oscuro mientras ella permanecía allí, caliente y segura en su tina. Podía recrear la expresión aturdida y cargada de pánico que Jun le enseñó al verla y su corazón volvía a dar un vuelco.

Quería hacer algo por ella, quería rescatarla de sí misma pero se lo impedían. Escuchó algunos pasos desde afuera y la voz de Miyako hablándole a uno de sus hijos llegó a ella.

Su amiga peliviolacea nunca dejaría que se volviese a exponer con Jun. Si anteriormente Miyako sentía desconfianza hacia Jun, no quería imaginarse lo que pensaba en esos momentos.

No la conoces, seguía escuchando. Era verdad, no la conocía pero eso no impidió a Jun el ayudarla a mejorar. ¿Por qué ella tenía que mantenerse encerrada aguardando una señal?

Jun la necesitaba… Y para qué negar, ella también.

Salió de la tina y se lio con la toalla. Necesitaba salir de ahí y por lo pronto, buscar la manera de lograr regresar a Jun.

Miyako le sonrió cuando la vio saliendo del baño con la toalla cubriéndola, se acercó y le entregó ropa limpia con la cual vestirse.

─Tómate tu tiempo, ¿sí? ─Dijo la de lentes─. Yuu y Renge están ayudándome con algunas cosas, así que no te preocupes por ellos, ¿bien?

─Gracias ─Dijo y vio a los dos niños de su amiga mirarla desde el comedor con clara curiosidad. Hikari les sonrió y se dirigió a su habitación.

Por más que intentó disuadir a su amiga, Miyako no dio el brazo a torcer para ir junto a ella a cuidarla y ayudarle con algunas cosas en su casa. Le agradecía la buena voluntad pero necesitaba que las personas dejen de tratarla como si fuese una inútil.

Encontró su reflejo en el espejo cuando abrió su placar y sólo podía preguntarse si ella había dejado de calificarse a sí misma como inútil.

─¿Qué harás, Hikari? ─Se preguntó a si misma.


Notas de la autora:

¡Muchas gracias por continuar con ésta historia! *3*

Besitos a todos~