Disclaimer: Digimon no me pertenece.
Summary: Hasta la luz más pequeña puede brillar en la oscuridad más profunda. Ahogadas en dolor, la luz de la otra puede hacerlas salir de aquel abismo que parecía no tener fin.
Nombre de la imagen: Gato al otro lado de la ventana, chica fregando.
Propuesta por: SkuAg.
Enlace: en el perfil.
Cantidad de palabras: 473.
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El gato
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Oía a los hijos de Miyako hablar con ganas y a su madre intentando que hable uno por vez. La noche se había ceñido en la ciudad y al parecer el cansancio no hizo efecto en los dos niños de siete y diez años que emitían palabras a borbotones.
Hikari sonreía ante el apuro de Miyako por calmar a sus hijos mientras ella continuaba fregando platos en el lavabo de la cocina. Sus manos estaban llenas de jabón y la frescura del agua parecía aliviarle los pensamientos.
Y cuando su calma había regresado, vio un par de ojos brillantes resaltando en la penumbra del exterior. Hikari detuvo todo movimiento en su cuerpo para observar al felino que caminaba por su ventana con su gracia característica.
Reconocía ese pelaje y también esos ojos. Era el gato que la guio hacia Jun hace varios días atrás. El minino tomó asiento y la observó atentamente, sin que ella pueda apartar su atención de él.
─¿Quién eres? ─Susurró Hikari.
─¿Dijiste algo? ─Preguntó Miyako y Hikari se volteó a mirarla con pena.
─N…No, nada ─Respondió.
─Bien, la hora de protección al menor llegó ─Dijo Miyako para disgusto de sus hijos, quienes comprendían que debían regresar a su casa─. No pongan esa cara que su padre ya nos está esperando afuera ─Dijo Miyako y sus hijos sólo suspiraron rendidos.
Hikari los acompañó a la salida, aliviada de volver a permanecer sola. Miyako volteó a verla y la atrajo hacia sí para abrazarla. La peliviolacia se caracterizaba por ser muy demostrativa pero en esos últimos días podía entenderse su preocupación.
─Llámame si necesitas algo ─Pidió y Hikari asintió sencillamente.
Los vio marcharse y la soledad regresó a ella con un gusto distinto. Se apresuró en volver a la cocina y levantar la hoja de la ventana, permitiéndole al felino ingresar.
El gato no lo hizo, siguió sentado afuera.
─Ven ─Pidió pero nada hizo que el gato se moviese.
Buscando una interpretación de lo que el animal quería decirle, entendió que él no debía entrar, sino que ella debía salir. Dirigió su atención a la puerta por la que despidió a Miyako y a sus hijos. Ella tenía que salir de allí.
Debía ir a buscarla.
Volvió a mirar al gato y éste maulló sencillamente. Aún no comprendía su papel en su vida pero sabía que, por más que muchos la llamasen loca, debía obedecerle. Dirigió sus pies hacia su cuarto, cambió su ropa y preparó una pequeña mochila donde guardó lo necesario.
Cuando se encaminó hacia la salida y volteó a mirar a la ventana de su cocina ya no vio al gato. Sea lo que sea, ese animal estaba tratando de decirle algo y ella no se negaría a escucharlo.
Salió de su casa con un único propósito, sea o no el correcto, pero era lo que necesitaba hacer.
Notas de la autora:
¡Muchas gracias por seguir ésta historia! :D
Un besito~
