Disclaimer: Los personajes mencionados en la siguiente historia pertenecen a S. Meyer, mientras tanto la historia es mía.
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El retorno del cazador
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Capítulo 04.
Corrí hacia la sala saliendo de mi aturdimiento por el grito de Eli llamando y encontré el vidrio de la ventana roto y en el suelo una muñeca junto a una enorme piedra.
—Dios mío. —Susurre acercándome hasta tomar la muñeca—. Eli, vete a tu habitación y duérmete.
—Pelo mama...
—Ve Elizabeth.
Cuando ya no la escuche mire detenidamente la muñeca viendo lo bonita que era. Era castaña y los ojos igual... Como yo. Esto era otro aviso. No quería pensar en quien pues mi mente solo decía "Edward", pero él estaba muerto. Muerto desde hace casi seis años quemada en su estúpida y tenebrosa cueva.
El esta malditamente muerto. Si no es el quien esta tras de mi hay alguien más, quizá... No sé, alguien muy cercano a Edward que viene tras mí o...
Corrí hacia la cocina donde estaba mi portátil y tome mi móvil que estaba a un lado, entrado en la agenda buscando el único número que me podía ayudar y que en estos años jamás había utilizado: Carlisle.
Sonó una, dos, tres, cuatro y... Buzón.
—Estas llamando al número del doctor Callen, deja tu mensaje y en cuanto pueda te llamo de regreso.—Respondió la voz de Carlisle al buzón.
Mi cuerpo se estremeció y tomando respiraciones preparándome para hablar.
—Carlisle, soy... Bella. Si, hace tiempo que no sabes de mí. —Suspire—. Estoy en Londres Carlisle y... Y-yo necesito tu ayuda. Me han estado pasando cosas extrañas, comunícate conmigo por favor. Es urgente.
Deje de nuevo mi móvil en la mesa y me senté en el sofá más alejado de a la ventana, pero fije mi vista en el gran hueco que se hacía y después en la espantosa muñeca castaña. El sueño no me iba a acompañar en un largo tiempo así que tome la decisión de esperar a Alice a ella debía contarle esto, ella también vivía aquí.
Espere una eternidad y en ese tiempo pegue una bolsa a la ventana de manera patética pero era mejor eso a nada, además me da un poco —casi nada—, de seguridad y paz. Por fortuna Alice llego una hora después y al mirar mi rostro serio y pálido, se acercó con rapidez.
— ¿Que paso?
—Alguien quiere matarme, Alice. —Susurre y fue cuando dos lagrimas cayeron por mis mejillas—. T-tal vez alguien muy cercano a Edward. Ese alguien es quien me ha estado mandando rosas y notas. E-estoy segura que también fue... Fue quien me golpeo con esa piedra.
Vi como sus ojos se agrandaron y se dejó caer a mi lado, abrazándome. Ella estaba asustada por mí y... Por ella. Su venían por mi desde Forks, también por ella. Quien me preocupaba aún más era Eli, ella era hija del cazador y ese alguien que estaba tomando venganza por el vendría tras ella.
—Llame a Carlisle. —Le informe y la mire a los ojos—. También le diré a Mike todo esto que ha pasado.
Mike sabía todo lo de mi pasado y del padre de Eli, por supuesto que el también estaba en peligro. Todos mis allegados estaban en peligro. No quería que se repitiera todo, no quería que otro amigo muriera.
— ¿Que te dijo Carlisle?
—No respondió, le dije un mensaje solo espero me llame de regreso. Estoy muy asustada.
—Nadie nos va a hacer daño, Bella. —Aseguro y me abrazo con más fuerza—. Hay que llamar a la policía, no se Bella, pero tenemos que hacer algo. Tenemos que pensar sobre todo en Elizabeth.
Asentí con la cabeza y tome aire tratando de tranquilizarme un poco. Las lágrimas no dejaban de caer y me desesperaba, estaba actuando justo como antes.
—Quiero esperar la llamada de Carlisle, antes de dar aviso a la policía. Tal vez él sepa algo.
—Si. Creo que es mejor que tomemos días en el trabajo, no estamos seguras y Eli... —Hizo una mueca— es mejor que no vaya a la escuela por ahora.
No estaba segura de eso, sin embargo era mejor no arriesgarnos a nada.
—Creo que tienes razón. —Suspire y me puse de pie—. Llamare al hospital, a la escuela de Eli y... Y a Mike.
Alice me dio su mirada y después camino hacia la cocina.
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Tome un respiro y marque el número de Mike. Era incómodo para mi hablar con el de esto, nunca había vuelto a hablar de ello después de que se lo contara por primera vez, supongo que al tampoco le gusta removerlo o simplemente lo había por cómo me sentía con ello.
Mike me respondió al segundo timbre con voz cálida y me debatí entre decirle o no, pero finalmente me decidí a decirle.
—Mike, debo decirte algo. —Me deje caer de espalda a la cama derrotada y sintiéndome tonta—. Me... Agg, me han amenazado.
Escuche como se dejó de mover una hoja de seguro en la había dejado caer.
— ¿Que? ¿Quién te amenaza?
—Todo lo que me ha pasado lo está haciendo una sola persona. No sé quién es Mike, pero me ha dejado dos notas la primera en el hospital y la segunda hace unas horas, esta decía que ahora si me mataría. —Cerré los ojos—. No sé quién es pero estoy muy asustada.
Hubo un silencio de segundos.
—Bella, cálmate. Mira seguro es una broma pesada, es decir; este tipo psicópata está muerto, ¿No?
—Si. —Susurre.
—No debes preocuparte pero de todas formas contratare seguridad para ustedes tres. Si tú quieres ahora voy a tu casa.
—No, tú ve a dormir y mañana vienes.
—Está bien. Mantente tranquila Bella, no te pasara nada. Te lo juro. —Su voz se notaba en tensión—. Te amo, mañana estaré a primera hora.
—También te amo.
Deje caer el celular en algún lado de la cama y haciéndome ovillo me dormí. Tenía tanto miedo, no quería que nada de esto se volviera a repetir. En Forks murió Rose, aquí podríamos ser Alice o yo, aunque tenía muchísimo más miedo por Eli.
Me acerque al cajón de un lado de mi cama tomando un bote de pastillas para dormir. Sabía que no podría dormir por mi propia cuenta así que tome una y me tape de pies a cabeza dejando que la pastilla hiciera su efecto.
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El camino por el que iba era viscoso lo sentía porque mis pies se pegaban a él. Era horrible y asqueroso, quería pero no podía mirar hacia abajo, mi miraba estaba fija al frente pero no se veía nada más que niebla.
Cuando pase la niebla que miraba fijamente llegue hasta un muro y vi las letras marcadas en sangre en el "Vas a morir". Sentí un escalofrió recorrerme y al mirar a mi lado estaba Edward con una navaja en su mano y sonriéndome.
—Por ser una traidora, Bella. —Murmuro con voz muerta y acercándose a mí.
No podía gritar ni moverme y al momento en que él se acercó a mí por completo, sentí la navaja incrustarse en mi estómago. No sentí el dolor, no sentí nada en realidad.
Mi mirada cayó hacia el suelo y vi que estaba rodeada en sangre.
—La sangre de todos tus amigos, Bella. —Susurro en mi oído—. La sangre de todos y ahora la tuya.
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Abrí los ojos sobresaltados y el corazón acelerado. Un brazo me rodeaba y mire a mi derecha viendo los ojos de Mike a mi lado.
—Buenos días. —Beso mi mejilla.
Me relaje en sus brazos y le di una sonrisa.
—Buenos días. Me asustaste, estaba teniendo una pesadilla. —Admití en un susurro.
—Lo sé, no dejabas de moverte y de decir "no Edward". —Suspiro—. Bella, tienes que calmarte, nada malo va a pasar.
—Para ti es fácil decirlo porque no viviste lo que yo en Forks. Una de mis mejores amigas murió allí, Mike es obvio que está asustada de que todo se vuelva a repetir. —Mis ojos se llenaron de lágrimas—. No me pidas que me calme, no puedo.
—Sé que no estuve allí, pero te digo que te calmes por tu bien. Por Eli. —Me abrazo con fuerza—. Toma un baño, te preparare algo de desayunar, Alice y Eli ya lo hicieron.
Asentí y el me volvió a besar antes de salir. Busque mi móvil por la cama hasta que lo encontré y vi que aún no tenía ninguna llamada o mensaje de Carlisle.
Tome un baño, me arregle y todo, para después bajar oliendo desde las escaleras lo que sea que Mike me haya preparado. Eli, estaba al lado de Mike platicando sobre sus clases de preescolar mientras él se reía con ella.
—Hola. —Les sonreí ambos.
—Hola mama. —Sonrió y con su dedo me señalo uno de sus dientes—. Se me cáela ya.
Sonreí y bese.
—Eso está bien, ya estas creciendo.
En el transcurso de mi desayuno con Mike, Eli nos enseñó también como estaba ya hablando correctamente aunque aún le faltaba para pronunciar bien las palabras. Mientras la observaba hablar me daba cuenta —de nuevo—, lo mucho que se parecía a Edward. Ella no tenía nada de mí, excepto la personalidad aunque no sabría decir como era en realidad su padre puesto que bien podría haber fingido su amabilidad conmigo.
— ¿En qué piensas? —Me pregunto Mike en cuanto estuvimos solos.
—En nada.
Me miro un momento.
—Eli se parece a él, ¿Verdad?
—Si. —Suspire—. Crees... ¿crees que si alguien está tomando venganza por Edward le hagan algo?
—Lo creo. Esa gente no le importa nada, Bella solo quieres herirte. —Suspiro—. Quiero creer que es solo una broma.
—Pero estas casi seguro que no lo es. —Agregue con amargura.
—Bella...
Levante la mano callándolo, ya no quería escuchar nada de esto. Me dolía la maldita cabeza. Creí que al huir de Estados unidos toda la pesadilla vivida quedaría olvidada... Me equivoque, esa pesadilla me persiguió hasta Londres y me desesperaba no saber cómo terminaría. Era como en Forks, ni siquiera sabía quién era.
La mañana dio paso al mediodía y después la tarde, me pase la tarde acompañada de una parte de las personas más importantes en mi vida, gracias a ellos había olvidado un poco esta pesadilla. Carlisle ni se había comunicado conmigo, estaba algo nerviosa por ello.
El teléfono de casa sonó, dejando en silencio a cada uno de nosotros menos a Eli, que estaba inmersa en el mundo de su película. Le di una mirada a Alice y Mike, para después acercarme hasta tomar el teléfono de la mesita donde estaba contestando al número desconocido que aparecía en el.
— ¿Hola?
Escuche un carraspeo seguido de una vocecilla.
—Buenas tarde, ¿La casa de la doctora San?
—Ella habla, ¿Quién es? —Mi ceño se frunció.
—Oh, habla Maggie doctora... —Se escuchó su risa—. Mi familia y yo la estuvimos esperando, pero usted jamás llego...
Hice una mueca y un sonido, había olvidado por completo de la comida a la que me habían invitado los Watson... Tantos problemas y estrés me habían hecho olvidarlo por completo.
—Lo siento mucho, Maggie espero tus padres y tú puedan disculparme... Yo he estado teniendo unos problemas familiares que resolver... —Balbuce mi disculpas— en verdad lo siento, creo que de momento no podrá ser...
—Está bien doctora, la invitación sigue en pie para cuando usted pueda. La apreciamos demasiado.
Sonreí.
—Gracias, en verdad.
—Hasta pronto doctora, espero sea pronto la comida.
—También yo, hasta pronto.
Deje el teléfono donde estaba y mire al par que me miraba, antes de explicarles todo lo referente a los Watson. Mike y Alice, inmediatamente dijeron que me acompañarían a esa comida, no iba a andar sola jamás, aunque prefería andar sola por si algo me pasaba no les pasara a ellos.
El timbre de casa sonó y me puse tan nerviosa que Mike fue quien se puso de pie a abrir con Alice y yo tras él. Al abrir la puerta un hombre reconocido para mí de cabello rubio y alto, estaba del otro lado.
—Recibí tu llamada y te tengo noticias malas Bella —comenzó sin saludar ni nada— hay una probabilidad de cincuenta por ciento de que Edward este vivo.
Seco, frio y carente de expresión lo dijo. Estaba sin respiración y pálida, algo que no lo hizo cambiar su expresión fría, pero lo que sí lo hizo cambiarla fue la niña de cabello cobrizo que se metió entre las piernas de Mike y mías, a una de completo asombro.
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En tres días nuevo capítulo! ¿Que les parecio? ¿Que hara Carlisle? ¿Que noticias les dara?
