Disclaimer: Los personajes mencionados a lo largo de la historia pertenecen a S. Meyer, mientras que la historia es mía.
.
.
.
La historia no se encuentra siendo corregida por nadie. Es probable que encuentres errores ortográficos a lo largo de ella. Si eres perfeccionista te sugiero que no continúes leyendo. La historia probablemente continué sin corregir incluso después de ser terminada.
.
.
.
.
El retorno del cazador
.
.
.
Capítulo 09
.
.
.
Dos semanas después.
Me había sentido mejor después de volver al trabajo. Estaba tratando de darle la menor importancia a Edward junto con sus amenazas. La nota que me había dejado las pasadas dos semanas se encontraba en manos de Jasper quien ya había solicitado de nuevo las pruebas. Edward no había dado señales de vida y Mike y yo habíamos retomado nuestras salidas junto a Eli, sin embargo éramos precavidos.
Cada que pensaba en Edward —que era muchas veces en un día—, nunca podía imaginar su rostro. No creía que él hubiera quedado bien de su cuerpo y rostro, se con certeza que quedo quemado. Pudo haberse hecho una reconstrucción obviamente pero…
—Doctora Swan, la necesitamos en urgencias.
Asiento y comienzo a caminar rápido a urgencia dejando de pensar en Edward aunque sea por unas horas.
.
.
.
.
—Ya he dejado a Eli en casa, amor —La voz de Mike es tranquila y cariñosa, haciéndome sentir al instante bien— ¿te parece si hoy salimos?
—Y si… —cuando escuche que suspiro me sentí realmente mal. Él se había portado increíble conmigo siendo paciente, era momento de que le diera algo a cambio— tengo que dejar la paranoia, ¿no? Me parece bien una salida. Sin embargo, no me gustaría que fuera tan larga como las de antes.
—Te prometo que será corta y buena —escuche el entusiasmo en su voz— y sobre tu paranoia no tienes por qué sentirlo, nena, es normal dada la situación. Yo cada segundo del día temo por tu seguridad y la de Eli.
Sonreí, estaba muy agradecida de haber encontrado a un hombre tan bueno y paciente como Mike.
—Muchas gracias por ser tan paciente. No te lo he dicho en estos días, pero te amo Mike. Muchísimo.
—Te amo más, nena. Nunca lo dudes.
Colgamos unos minutos más en los que nos pasamos de melosos dado el evidente sonrojo de Ángela cuando me gire a verla. Me reí un poco.
— ¿Demasiado?
Ella negó con su cabeza y sus ojos estaban brillantes.
—Me encanta la pareja que forman. Ustedes son… hermosos.
—Hum, gracias —me encogí un poco tímida de repente.
Jane paso por delante de mi mirándome con desdén y odio, su esposo no se encontraba cerca por extraño que sea dado que siempre estaban juntos y me inquietaba un poco pues ella fácilmente podría venir y atacarme. Me relaje cuando regreso por donde vino sin decirme nada y debido a la tensión sentí un poco de dolor.
—Ella es muy extraña —comento Angie.
—Ella… no le agrado mucho.
—Nadie le agrada. No nos habla a ninguna. Su esposo es todavía un poco más sociable, pero no tanto. ¿Se creen demasiado para hablarnos? ¿Es porque somos ingleses? ¿Odiaran a los ingleses?
Me reí a pesar del dolor que aun sentía por la tensión de mi cuerpo.
—Soy americana como ella y me odia.
Realmente me odiaba por otra cosa, pero no es algo que fuera a decirle a la inocente y simpática de Angie.
—Bueno, entonces ellos simplemente se creen mejor que todos.
Deje que Angie se quedara con ese pensamiento dado que ellos eran extraños de cualquier manera. Jane siempre amargada desde el primer momento, excepto cuando me ofreció ese aventón a mi casa para que no sufriera un accidente. Era lo… más simpático que había hecho por mí, claro en ese momento no sabía nada de mi relación con su hermano.
El pirómano pero buena persona de Alec.
.
.
.
.
Una cabellera pelirroja paso muchísimo más delante de mí. Podría jurar que era Maggie por lo que me apresure a caminar a través de los árboles que se encontraban en mi camino para evitar que ella me viera.
— ¡Doctora Swan! —Gemí bajamente para que no me escuchara— ¡Me alegro de verla de nuevo!
—Hola, Maggie —le di mi más grande y falsa sonrisa— ¿Cómo sigues?
—Ya sabe, recuperándome.
—Me alegro, pequeña —mire mi reloj— Maggie, fue un placer verte pero me tengo que ir. Debo ir por mi hija.
— ¡Oh, sí! Su hija, doctora. Bueno, la llamare algún día para ver si usted y su hija pueden ir a visitarnos o… nosotras a ustedes.
Le sonreí forzosamente de nuevo.
—Hasta luego. Sigue recuperándote.
Cuando entre a mi auto talle mi rostro con mis manos y encendí el auto. Mire a donde había dejado a Maggie y la espalda de un chico, reconocí que era el mismo enfermero que la bajo la vez que fui. Tenía cabello castaña ahora que podía alcanzar a verlo y un castaño muy claro. Ella lo miraba con adoración y me di cuenta que de seguro se había enamorado de su enfermero; típico amor de adolescencia solo que ella no fue un chico de instituto.
.
.
.
.
Agradecí no tener que ir al hospital este día. Lo que iba a ser una corta salida término alargándose. Mike estaba muy feliz y yo también, después de tantos días sin pasarla juntos y terminamos llegando casi a las cuatro de la madrugada. Ahora era medio día y me encontraba aun adormilada.
Lave mis dientes y me dispuse a bajar para ver que hacia Eli. Sonreí cuando la encontré relajada viendo caricaturas. Benditas caricaturas, al menos la mantenía lo suficientemente ocupada para que la descuidada y floja de su madre durmiera.
— ¿Tu tía Alice?
—Es un secweto —respondió riéndose.
Eleve mis cejas y la mire divertida.
— ¿Qué secreto es ese? Soy tu mamá —disuadí a ver si podía sacarle ese secreto.
—La tía Alice dijo que tu diwias eso —sin embargo, lo pensó un momento y se sentó frente a mí en el desayunador— el tío Jazz y la tía Alice son novios —soltó una risita mientras que yo estaba boca abierta— hoy saliewon y… y… el tío Jazz me dio dos dolawes.
Eleve mis cejas a un más, probablemente ya llegaban a las entradas de mi cabello. Recordé vagamente a Alice hace seis años alabando a un rubio y un moreno, Jasper y Alec, sin embargo pensé que no… solamente era extraño imaginar a Alice con alguien tan serio y seco como Jasper.
—Bueno, nena, tus tíos entonces están saliendo.
—Aja, mami. No le digas que te dije.
Fingí cerrar mi boca con un candado y le di un golpe en su nariz.
—Lo prometo, bebe.
Una parte de mi quería llamar a Alice para preguntarle pero si mi hija dijo que ella y Jasper se habían ido juntos no quería interrumpir donde sea que estén. Ya cuando llegue la interrogare y la matare por estar comprando el silencio de mi hija de cuatro años… casi cinco.
Sono el timbre y fui a abrir, mientras iba pise un juguete de Eli haciéndome soltar un chillido. Empuje el juguete e ignorando el dolor llegue a la puerta. No había nadie pero cuando baje la mirada estaba una caja. No se tenía que ser un genio para saber de quién venia dicho caja.
Edward casi deseo que aparezcas para que nos dejes vivir.
Alistair no había tenido suerte encontrando a Edward y Charlotte no decía mucho de hecho, solo me miraba cuando venían. No sé si tenía curiosidad por mí o era otra cosa.
Junte la caja y mis manos comenzaron a temblar. Una vez cerré la puerta corrí hacia la cocina para abrir lo que sea que venía en la caja. No quería estar cerca de Eli porque todo lo que venía de Edward nunca era bueno.
Tape mi boca para evitar el grito que quería salir de mí y la caja cayó al suelo. El vómito corrió hacia mi garganta pero evite que saliera.
Dios, Edward era un maldito enfermo.
En la caja se encontraba un dedo disecado. Un dedo de alguien y no tenía idea de quién o porque Edward me lo había mandado.
Me resbale al suelo del shock de estar viendo un maldito dedo arrancado de alguna inocente persona. Mientras las lágrimas comenzaban a caer alcance a ver una nota y con manos temblorosas y asco proseguí a leer:
Pronto nos reuniremos.
Es una lástima que tuviera que arrancar este dedo de la bonita de Charlotte.
Pasamos un buen rato juntos.
¡Oh, Dios mío! Era el dedo de Charlotte. ¡Oh, Dios míos! Tome mi cabeza con mis manos temblorosas. No podía dejar de temblar. El timbre de la casa comenzó a sonar pero no era capaz de siquiera poder ponerme de pie e ir a abrir. Estaba en shock por ese dedo… el dedo de una persona que había visto no hace más de cuarenta y ocho horas para dar el informe de que no había rastro de Edward.
— ¡Bella! —Era Carlisle, sin embargo no podía hacer nada para abrirle y los pasos de Eli se estaban escuchando cada vez más lejanos junto a la voz de su abuelo.
No, no, Eli no debía de entrar aquí y ver esto. No podía. Poco a poco los puntos negros comenzaron a aparecer en mi vista por más que me forzara a no desmayarme.
.
.
.
.
Les traigo este capítulo recién salido del horno. El siguiente es O.O, creo que para el siguiente veremos a Edward ya... espero no tener otro arranque de inspiración y lo cambié, pero creo que el siguiente es el capítulo del cazador. Me di cuenta que les gusto el anterior, tal vez les de otro desde el punto de vista del cazador ;)
El dedo de Charlotte... pobre, tenía que pasar. Muchas dijeron que sería Mike pues aun tenemos Mike para un capítulo más. También quiere decirles que tal vez les de un final agridulce justo como dice George R.R Martín de Juego de Tronos :'(.
En fin, espero les guste y nos vemos en el siguiente. OJO con cada personaje que aparece... ¿Creen que Eli vea el dedo? D:
