Disclaimer: Los personajes mencionados a lo largo de la historia pertenecen a S. Meyer, mientras que la historia es mía.

.

.

.

La historia no se encuentra siendo corregida por nadie. Es probable que encuentres errores ortográficos a lo largo de ella. Si eres perfeccionista te sugiero que no continúes leyendo. La historia probablemente continué sin corregir incluso después de ser terminada.

.

.

.

.

El retorno del cazador

.

.

.

Capítulo 11.

.

.

.

¿Adrenalina? Eso era exactamente lo que sentía y sin pensar mucho en que iba a pasar me lance hacia el auto y con manos temblorosas alcance a desbloquearlo. Lance mi bolsa al azar hacia atrás y escuche como Edward gruño con molestia evidente. Esperaba haberle dado aunque eso seguramente no le dolió solo lo fastidio.

Me encerré en el auto poniendo los seguros para bebes rápidamente. Edward golpeo la ventana a mi lado haciéndome gritar del susto, no mire en su dirección y con mis torpes manos comencé a insertar la llave.

— ¡No vas a escapar de mi perra!

Enciendo en ese momento el auto y en un acto tonto de inmadurez pero para auto felicitarme le enseñe el dedo corazón arrancando. Edward se aventó bruscamente hacia atrás y corrió hacia un auto. Un inútil sollozo escapo de mi boca aterrorizada porque sabía que él me seguiría. Tenía que llegar a alguna estación de policías y pedir ayuda. Di media vuelta sobre la carretera curva que se encontraba para salir de la clínica y lo peor era que todo ese lado estaba desierto y de cualquier manera quien siquiera se atreviera a aparecer estaría muerto como… Jane. Dios, por mi culpa tanto ella como su hermano se encontraban muertos.

El golpe en la parte trasera del auto me trajo de vuelto a donde me encontraba: cerca de la muerte. Estaba segura que si no llegaba a una estación de policías moriría. Edward no cometería el error de no matarme a tiempo esta vez. Acelere más tratando de alejarme de él sin embargo parecía que siempre estaba cerca del auto. No podía alejarlo lo suficiente de mí.

Mire por el retrovisor sin alcanzar a ver algo de él pues el auto estaba polarizado. Aumente la velocidad y fue cuando llegamos a una pequeña y solitaria carretera, solo pasaban camiones y ahora, justo ahora, ninguno estaba pasando. Era como si el destino quitara todo cuando más lo necesitaba. Grite asustada cuando otro golpe llego pero esta vez ni siquiera pude rebasar más pues Edward no se encontraba atrás de mi si no que su auto estaba alcanzando velocidad para estar al lado mío.

Gire hacia el auto y este bajo las ventanillas mostrándome el nuevo rostro de Edward sonriendo con furia apenas contenida.

— ¡Detente maldita zorra! Te conviene hacer las cosas más fáciles —grito.

Esta vez fui yo quien lanzo mi auto hacia él golpeándolo, no fue fuerte sino más bien patético y causo que él se molestara aún más si era acaso posible. Mientras Edward giraba el auto para darme un golpe acelere dejando que golpeara la parte trasera perdiendo el control por un momento. ¿Dónde carajo estaba transito ahora? ¿Por qué nunca aparecía la policía cuando más se le necesitaba?

No quería distraerme, pero tenía que llamar a Carlisle o Alice, ella podría llamarlo ¿no? Busque a mi lado, pero mi bolso no se encontraba. Por supuesto, la estúpida de mi lo había lanzado hacia Edward. Llore desesperada viendo que mientras más seguía más solitaria se volvía la carretera… solo éramos Edward y yo. Mire al asiento de atrás y no encontré nada que me fuera a servir para defenderme. Estaba atrapada.

Jodidamente atrapada.

Muerta.

Vislumbre unas luces prendidas y acelere escuchando claramente que Edward también lo hizo y vi una gasolinera y no estaba sola. Se encontraban dos personas, entre ellas podrían con él… si, tenía que pensar que sí. Un hombre no podría contra dos, ¿verdad?

Gire en derecha hacia la gasolinera deteniéndome tras la motocicleta de alguno de los dos que se encontraban allí. Vi por un momento por el espejo retrovisor y al ver que Edward iba entrando también baje corriendo.

— ¡Ayúdenme por favor! —Ellos rápidamente se giran hacia mí con sus expresiones marcadas en sorpresa. Escucho a Edward salir del auto—. Ese maldito es un asesino y me está siguiendo para matarme.

Edward se comenzó a reír, pero me tranquilizo que los hombres presentes lo miraban con cautela. Yo ya estaba volviendo a llorar de histeria y miedo. Me estremecí y trate de alejarme cuando tomo mi muñeca bruscamente.

—Solo es una pelea de esposos —comento relajadamente.

— ¡Es mentira!

Uno de los hombros elevo su mano con cautela y miro con advertencia a Edward.

—Es evidente que ella no quiere irse contigo, amigo, es mejor que la dejes.

—Es mi esposa.

— ¡No soy su esposa, me quiere matar!

—Déjele ir, está muy alterada —interviene el otro hombre.

—Mi esposa está mal de los nervios —continua Edward y presiona más mi muñeca y comienza a jalarme hacia su auto a pesar de mis gritos y las voces de los hombres— la llevare a casa para que descanse. No se preocupen —algo oscuro tiñe su voz y abre la puerta del pasajero para mí.

—Hombre, ella no quiere ir, déjala.

Edward me avienta dentro del auto, cerrando y se gira hacia los hombres. Me quedo estática cuando saca un cuchillo desde la parte de atrás mientras comienza a decirlo algo al hombre y posteriormente lo saca y se lo clava en el pecho. El otro saca rápido su teléfono comenzando a marcar y Edward camina hacia él.

Abrí los ojos y salí corriendo del auto, fue una suerte que había estado tan distraído como para dejarlo abierto. Corrí al mío justo cuando grito mi nombre y supuse que también mato al otro hombre. Por mi culpa de nuevo murieron dos personas más. Detengo esos pensamientos y acelero, frenando bruscamente cuando Edward sube al capo y saliendo bruscamente por el freno que di.

Mire desde dentro para tratar de encontrarlo. Si tengo suerte quizá lo mate… grite horrorizada cuando apareció al lado de mi puerta. Había sangre en su boca y cerré los ojos acelerando. Estaba histérica llorando mientras conducía a alta velocidad con el loco padre de mi hija tras mí. Tenía la certeza que si moría iría por Eli para matarla o… convertirla en una jodida versión femenina de él; ambas eran terribles.

Escuche que estaba gritándome cosas, pero no me detuve ni me gire para verlo. Un auto pequeño apareció frente a mí y frene… al parecer no a tiempo porque lo siguiente que sentí fueron puros fuertes golpes en mi rostro, manos y piernas. Dios, todo dolía demasiado… incluso abrir los ojos.

Uno.

Dos…

T-tres.

Todo estaba borroso y no se podía identificar algo cerca. Una sombra se cernió frente a mí.

—Nena, nena… tks, lo siento mucho.

Todo se volvió

.

.

.

.

Mis ojos se abrieron abruptamente pero la fuerte luz que me recibió me hizo cerrarlos de nuevo. ¿Qué… que paso? ¿Qué me paso?

Intente mover mi cabeza hacia mi lado sin éxito, ¿Qué paso? Estaba tan confundida que pase los siguientes minutos a la espera de alguien, ni siquiera mis brazos y piernas respondían. Era malo. Soy médico se eso.

La puerta se abrió y entro una enfermera… Ángela, nunca había estado tan contenta de verla hasta este momento.

— ¡Oh, Bella! No sabes lo feliz que se pondrá tu familia de tenerte de vuelta.

Tras ella entraron más médicos y doctores que comenzaron a revisarme, no me di cuenta que no había preguntado nada. Es como si mi boca se encontrara cerrada y no quisiera abrirse. Tenía tanto que decir que estaba desesperada. Un dolor atravesó mi cráneo y un flashback me atravesó dejándome ver el rostro de un tipo castaño… Edward.

Comencé a temblar y el sonido de mi corazón en la maquina altero a los médicos que comenzaron a revisarme y pedir que me calmara. Un tranquilizante fue puesto por Ángela en mi intravenosa llevándome de nuevo a la oscuridad.

.

.

.

.

Desperté no sé cuánto tiempo después y Mike junto a Ángela y una enfermara más que no recordaba su nombre estaban allí. Mike lucia esperanzado y feliz, a la misma vez que triste.

— ¿Cómo te sientes, Bella? —Pregunto Mike con voz amorosa y tomo mi mano apretándola.

Abrí la boca para hablar pero solo salieron sonidos amortiguados y roñosos, parecían gruñidos más que palabras. Mis ojos comenzaron a mirar alrededor asustados entre Mike y las enfermeras. No podía hablar.

—Bella, necesito que te tranquilices —no tuvo éxito y utilizo una voz más dura—. Tranquilízate o tendré que sedarte. Inhala y exhala, por favor.

Trate de hacerlo. Estaba tan asustado, ¿Por qué no podía hablar? Yo quería hablar. Tan desesperadamente.

Mike pasó una mano por su rostro. Estaba tan demacrado y cansado.

—Bella, creo que tienes un shock y debido a ello no puedes hablar. Tus cuerdas vocales están perfectamente bien —suspiro— tienes cuadriplejia. En un nivel de c1 y c2, no podrás mover tus manos y piernas por un largo tiempo… yo tengo la esperanza de que con terapia lo logres pero…

Es muy nulo. No, maldita sea no.

—Lo siento tanto, amor.

—La terapia la podrías comenzar en cuanto tu recuperación sea completada, que será en unos cuantos días más, has pasado dos semanas en coma y en ese tiempo tu recuperación avanzo. Tenemos muchas esperanzas, Bella.

Y yo necesitaba tenerlas también. Por Eli.

—Probablemente quieras ver a tus familiares. Iré por ellos.

Mis ojos se movieron hacia los lados muy abiertos. Ni siquiera mi cabeza se podía mover. Hice un gruñido con mi garganta que era lo mínimo que realmente podía hacer. Quería llorar de desesperación por mi mudez psicológica.

— ¿Qué? —Ángela me miro un momento antes de asentir— ¿No quieres ver a tus familiares?

Volví a mover mis ojos hacia los lados. No los quería ver… no aun. Menos a Eli y que ella viera que su madre se había convertido en una completa inútil.

— ¿Estas segura, amor? Quizá… te haga bien sentirte segura con ellos —Mike se escuchaba tan desesperado que mi corazón se rompía por él. Cuando volví a mirar a los lados suspiro—. Está bien. Después, ¿sí? Por favor, Bella, no te cierres en ti.

Ambos salieron, sin embargo a los minutos Ángela volvió y acomodo mi cama de manera que quede sentada. Me gustaba más esta posición, me hacía sentir —patéticamente— más segura. Al menos vería quien entra al momento y no cuando se acerquen.

Ángela acaricio mi cabello y me dio una triste sonrisa, una llena de lastima. De jodida lastima.

—Lo siento tanto Bella. Siento muchísimo que estés en esta posición.

Yo también lo siento.

.

.

.

.

Me dormí y desperté unos momentos después, sin embargo no abrí los ojos. Había un olor en el aire y no era de Mike… ¿Quién? Abrí lentamente mis ojos encontrando el rostro que ahora pertenecía a Edward.

—Que malditamente lindo rostro tienes, Bella —negó con su cabeza y mi corazón comenzó a acelerarse—. Tranquila, nena. Ya sé que estas… paralitica… cuadripléjica, realmente no sé cómo se llame —hizo un gesto desdeñoso con su mano—. Vengo para decirte que no te preocupes por nuestra hija, la cuidare. Y también te cuidare a ti. No te dejare. No como tú me dejaste a mí. De cualquier manera ahora eres un vegetal, ¿Qué mal me haría cuidar de la madre de mi hija? Te lo debo por criar a una niña tan bonita y educada como ella.

»Sh, sh, tranquila. No es bueno que te alteres tanto —puso su sucia mano en mi pierna. No la sentía pero podía ver—. Realmente fue una jugada de suerte que tuvieras un shock y ahora no hables. El poder de la mente es tan… interesante.

Permaneció en silencio unos minutos. Yo ya sabía de lo que era capaz así que me ordene a mí misma calmarme. Mi cabeza comenzaba a punzar y no quería quedar inconsciente y que él aprovechara para hacer alguna barbaridad. Igualmente no quería que Ángela o Mike… o cualquier otra persona entraran y este los atacara como a Jane y a los otros hombres, personas que solo intentaban ayudarme.

— ¿Te cuento algo interesante? —Observe como su mano comenzaba a moverse de arriba abajo por mi pierna—. Maggie y Siobhan, todo este tiempo estuvieron fingiendo amistad y agradecimiento, en realidad solo quería una forma de acercarme. El oso… ese oso observo todo. Fue divertido como reaccionaste ante los dedos.

Monstruos.

»Maggie… —suspira—. Maggie realmente está loca. Está totalmente rota, no tiene arreglo, nena. Soportarla está siendo un infierno, infierno que tuve que pasar por tu culpa. Sin el dinero de ella y Siobhan yo no podría estar aquí ni tener este maldito rostro. No es bonito tener que follar a Maggie… es casi asqueroso. Leah es una esclava —se suelta riendo—. ¿Puedes creer que tienen una esclava? Casi la mato por las miradas de súplica que estaba dándote cada maldito momento que entraba al comedor.

Se calla unos momentos. Quiero preguntarle que hizo con Charlotte y también suplicarle que deje a Eli. Unos sonidos salen de mi garganta haciéndolo mirarme inclinando su cabeza.

—No puedes hablar, deja de forzarte. Como sea, ¿quieres saber algo? —vuelvo a hacer un sonido y el rueda los ojos, pero después sonríe—. ¿Qué te puedo contar? En serio, amor, he hecho muchas cosas estos años… cosas que hubiera podido hacer conmigo si no me hubieras traicionado —se rio con amargura— no te preocupes trabajare en esta ira que te tengo. ¡Ah, ya sé que contarte! ¡Charlotte!

»Charlotte en realidad solo era una espía también. Me debía dinero, más bien a Maggie, así que cuando la tomamos creyó que nos daría información e hizo todo un drama, pero todo empeoro cuando la loca de Maggie comenzó a golpear la mierda fuera de ella —negó con su cabeza decepcionado— quería tomarme el tiempo para preguntarle por ti y la niña, pero Maggie es muy celosa así que comenzó a golpearla y no fue a puños, si no con cualquier mierda dura que encontrara. Puedo decirte que sufrió. Ya después casi muerte tuve la idea de asustarte y arranque sus dedos, pero también quería advertir a papi Carlisle.

»Fue muy divertido todo el drama que hiciste. ¡Hasta te desmayaste! —Lagrimas descienden por mis mejillas y el las limpia, su expresión casi parece suave pero hay algo oscuro en sus ojos— no llores, no luces bonita llorando. Menos con esos golpes que tienes. Deberías de agradecerme salvarte. Yo llame a la ambulancia para que no murieras.

La puerta se abre bruscamente y entra una mujer pelirroja: Maggie. Nunca creí que esa niña fuera tan monstruosa. Parece angelical… las apariencias engañan. Ya es la segunda vez que soy engañada. La mirada de Maggie se centró en nosotros, más bien en la mano de Edward en mi pierna y estrecho sus ojos, los celos brillaron.

— ¡Que mierda! ¿Por qué fregados la tocas?

Edward estrecho sus ojos y la miro furioso.

—Nunca en tu puta vida quieras darme ordenes, Margaret —ella agacho la cabeza— nunca te atrevas a olvidar quien soy, puta.

—Lo siento, amorcito, so-solo no la toque, ¡Odio que la toques! ¡Ella es una puta!

—Y una traicionera, sí, pero te vas a calmar o te voy a calmar yo y no será bonito —la apunto y una vez más comenzó a mover la mano por mi pierna causando que Maggie apretara los dientes— vendré después a seguir hablando contigo, cariño, por hoy es suficiente.

— ¡No quiero que la veas! —Maggie hablo con voz fuerte cuando Edward se puso de pie hacia ella. Hice un sonido con mi garganta cuando él la abofeteo duramente—. Ed… —lloriqueo.

— ¡Jodidamente te dije que mantuvieras tu puto tono conmigo, Margaret! Eres tan malditamente estúpida que no entiendes, ¿hiciste lo que quedamos?

Ella asintió con su cabeza gacha y cuando la levanto hacia él mire su mejilla roja y sangre por su labio.

—E-ella está muerta. Nada nos detiene ahora.

—Bien —él le sonrió y ella de regreso como si no la hubiera golpeado. Edward se volteo hacia mí—. Vendré mañana temprano, cariño —jalo de la mano a Maggie que gruño— no confió en ti, puta, muévete.

Más lágrimas salieron de mi cuando la puerta se cerró firmemente. Estaba tan asustada de todo esto, ahora ni siquiera podía moverme para si quiera defenderme. Él y Maggie podía hacerme cualquier cosa… ni siquiera gritar podía.

Hice un sonido horrible cuando de nuevo de abrió la puerta y cerré los ojos. No, no, no Edward… o peor, Maggie.

— ¿Bella?

El alivio me inundo y abrí los ojos encontrando a Carlisle frente a mí, su mirada estaba preocupada y había simpatía también. Maldita simpatía. Hice sonidos desesperados y el alargo su mano para tranquilizarme.

— ¿Qué pasa? ¿Bella quiénes eran la pareja que salió de tu habitación? Solo los mire de lejos cuando venía a escondidas hacia aquí —hice más sonidos queriendo decirle "Edward", él frunció el ceño—. ¿Era… algún familiar?

Hice mis ojos hacia los lados como con Mike y Ángela. Carlisle asintió y su mirada se endureció.

— ¿Era Edward? —Lagrimas salieron y parpadee dos veces, quería que me entendiera—. ¿Ese era Edward? —Jadeo cuando volví a parpadear y cerró sus ojos—. Él… Dios mío, por eso no lo encontrábamos.

Es un monstruo. Un monstruo.

— ¿Conoces con quien estaba? —parpadee dos veces y asintió, pero su mirada era triste— necesito saberlo todo, Bella. Será difícil para ti por tu problema, pero lo necesito.

Respiraba con dificultad y quería gritarle que no me importaba que tan difícil fuera mientras todo se arreglara.

.

.

.


El siguiente ya es el final. Hasta ahora este es el capítulo más largo y desesperante que he escrito. En unos días sabrás cual será el final y aun no se quien lo narrara, por cuestiones de se vieron Bella no sera pues esta... sin poder moverse y hablar, si vive para el final eventualmente hablara, sin embargo no les aseguro que vuelva a la normalidad.

No puedo decirles algo sobre el final porque aun no me decido sobre como sera ni lo he empezado.

Hasta la próxima!