Disclaimer: Digimon no me pertenece.
Summary: Hasta la luz más pequeña puede brillar en la oscuridad más profunda. Ahogadas en dolor, la luz de la otra puede hacerlas salir de aquel abismo que parecía no tener fin.
Nombre de la imagen: Reloj con mapamundi.
Propuesta por: Jacque-kari
Enlace: en el perfil.
Cantidad de palabras: 380.
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Cuando el tiempo pasa
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Estaba cansada de preguntarse siempre lo mismo. ¿Cuánto tiempo? Todas las preguntas que iniciaban con esas dos palabras, terminaban por hartarla. Tiempo. Espera. Avance. Estaba cansada, maldición. Su nueva afición mientras se recuperaba era mirar los segundos avanzar. Pequeños pasos que no parecían aportar absolutamente nada, cuando en realidad, en esos pequeños avances es que todo sucedía.
¿Cuánto tiempo faltaba para el día?
¿Cuánto tiempo faltaba para la noche?
¿Cuánto tiempo había pasado desde aquel día?
Cansada.
Así que cuando Joe Kido la despidió del hospital a las 9:45 a.m., le hizo entrega de un reloj de muñeca con un bonito fondo degradado de azul, celeste y violeta, sonrió con una mueca desagradable pero que no pareció inmutar al médico.
─¿Enserio no…?
─Sé lo que dirás ─Dijo Jou interrumpiéndola─. Estás cansada del tiempo, pero a veces, debes hacer las paces con tus demonios cuando éstos atacan.
Jun lo miró un momento en silencio, apreciando las facciones del hombre delante de ella, esperando a que sea una broma quizá, pero sólo cuando fue consciente de que no lo era, dejó escapar una sonora carcajada que culminó con un amistoso golpe en su hombro.
─Demonios que sólo iba a preguntarte si tu manera de ligar era con éste tipo de cosas, pero veo que por eso sigues soltero. ─Jou soltó una sonrisa contagiada de la de la pelirroja─. Eres, por mucho, lo mejor que tengo. ─Miró el reloj en su muñeca─. Gracias.
─Tienes más de lo que crees, Jun ─Respondió Jou, borrando de a poco su sonrisa. Ella aspiró profundamente tras aquellas palabras. No hizo falta preguntar las razones que llevó al hombre decir aquello.
Ella sabía perfectamente a qué se refería. Sonrió y miró el reloj que poseía en su muñeca.
─Es bonito ─Susurró. Y con una última mirada al médico, se marchó en un taxi a la estación. Las cosas pasaban a su alrededor como si fuese una película en donde ella no era más que una simple espectadora sin voz ni voto para cambiar el guion.
Mientras veía la ciudad pasar, el tiempo pasar, todo pasar, oía el sonido del segundero moviéndose a su ritmo y sabía que a cada movimiento dado, las cosas cambiaban.
¿Qué hacía ella mientras eso sucedía?
Sólo miraba.
Y eso estaba volviéndola loca nuevamente.
Notas de la autora:
Después de tanto, vuelvo a actualizar :3 Lamento la demora y gracias por la paciencia :*
