Disclaimer: Digimon no me pertenece.

Summary: Hasta la luz más pequeña puede brillar en la oscuridad más profunda. Ahogadas en dolor, la luz de la otra puede hacerlas salir de aquel abismo que parecía no tener fin.

Nombre de la imagen: Dibujos del espacio en imagen real del cielo.

Propuesta por: jacque-kari

Enlace: en el perfil.

Cantidad de palabras: 500.


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Astronautas y estrellas

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Chasqueó la lengua por quinta o sexta vez en lo que llevaba la tarde. Si había algo que odiaba Jun Motomiya es que le recriminen las cosas que hizo mal, principalmente cuando ella estaba errada. Renegó una vez más bajo la mirada inquisitoria de su hermano menor quien no le apartaba la mirada de encima.

─¿Ya podemos continuar con normalidad sin que me estés mirando de ese modo? ─Preguntó molesta pero sólo consiguió que Daisuke frunciese aún más su ceño.

─¿Desde cuándo debo comportarme como el hermano mayor de ésta relación? ─Jun rodó los ojos─. Maldición, Jun. ¿Por qué no me habías dicho lo de la recaída?

─No pasó a mayores, no había por qué alarmarse.

─¿Ah, no? Qué curioso, Kido me llamó para informarme todo lo contrario ─Respondió─. ¿Por qué siempre tienes que alejarme de éste modo? Entiendes que no nos tenemos más que a nosotros dos, ¿verdad?

Jun aspiró profundamente y mandó la cabeza hacia atrás, intentando contener las tantas emociones que luchaban por salirle de la garganta. Los ojos se le humedecían y sólo agradecía que nadie en el restaurante de su hermano se percatase de aquella escena. Se sentía cómo una niña a la que acababan de regañar por hacer alguna travesura.

Para su desgracia, era lo que había sucedido.

Daisuke tenía razón. No eran más que ellos dos contra el mundo y ella lo apartaba por la sencilla razón que no deseaba causarle más problemas de los que ya le había causado. Verlo caminar a ese paso lento y doloroso sólo era un recordatorio de que ella era un peligro.

─Lo lamento… ─Susurró Jun sin mirarlo─. Yo… Será mejor que me vaya… ─Jun hizo un ademán de levantarse de la mesa cuando su hermano volvió a hablar.

─¿Recuerdas lo que hacías con las ventanas? ─Aquella pregunta tomó por sorpresa a Jun, se giró a mirarlo─. Los dibujos con pinceles en mi ventana.

Una sonrisa fugaz se escondió en sus labios, ella volvió a sentarse frente a su hermano mayor.

─¿Los dibujos en la ventana? Lo recuerdo ─Dijo y una pequeña risa salió de ella─. Mamá me regañaba por ellos.

─Me gustaban, principalmente cuando lo hiciste en mi ventana con… ¿Qué eran? ¿Estrellas?

─Estrellas y un astronauta ─Corroboró la pelirroja.

─Jugaba soccer con Saturno, ¿no es verdad? ─Ambos rieron ante el recuerdo de aquellos dibujos y el cielo tornándose lila cuando el sol moría de a poco─. Era mi favorito.

Jun bajó un poco la vista a sus manos sobre la mesa. Daisuke sólo pudo encontrar en ella a la niña que alguna vez fue, la que solía pintar en sus ventanas para hacerlo reír o para que su madre los regañara. Eran buenos recuerdos, pensaron al mismo tiempo.

─¿Te gustaría volver a hacerlo? ─Jun lo miró con curiosidad.

─¿Dibujar por tus ventanas? ─Preguntó divertida.

─Redecorar ─Le señaló todo su local─. Necesito mejorar la apariencia, ¿no te parece? ─Jun miró el interior del viejo local que su hermano había conseguido alquilar. Le faltaba cierta mano, pensó.

Miró a su hermano y sonrió.


Notas de la autora:

¡Gracias por leer! :D