Disclaimer: Digimon no me pertenece.
Summary: Hasta la luz más pequeña puede brillar en la oscuridad más profunda. Ahogadas en dolor, la luz de la otra puede hacerlas salir de aquel abismo que parecía no tener fin.
Nombre de la imagen: Copa de vino derramada y rota.
Propuesta por: Chia Moon
Enlace: en el perfil.
Cantidad de palabras: 500.
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El dolor del ayer
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Hacía tiempo que no veía a Takeru Takaishi. Fue su mejor amigo gran parte de su infancia, adolescencia y juventud. La vida de cada uno tomó un rumbo distinto cuando él se mudó a vivir con su madre y su abuelo a París cuando cumplió la mayoría de edad. Seguían en contacto vía internet pero eso fue apaciguándose con los años. Lo último que sabía sobre su antiguo amigo fue que trabajaba como columnista en una revista de moda parisina de mucho renombre. Recordaba haberse comprado algunas ediciones sólo para leer sus publicaciones aunque su francés era algo pobre.
Después de tantos años, verlo le sentó como un vuelco a sus años de felicidad. Sentir sus brazos a su alrededor en un ameno abrazo era revivir muchas cosas de su pasado. Tantas cosas que creía no poseer había florecido el instante en el que vio a Takeru sentado frente a ella, hablando animadamente sobre todo lo que fue de su vida mientras vivía en tierra extranjera.
─Te encantaría París, sé que sí ─Comentó Takeru mientras untaba mantequilla a su pan para acompañar su cena─. ¿Y qué hay de ti? ¿Qué has hecho todo éste tiempo?
Una sonrisa incómoda se formó en su rostro. ¿Cómo le cuentas a tu mejor amigo de tu adolescencia que tus últimos meses de vida te las has pasado en recuperación dentro de un hospital y acudiendo a psiquiatras por un intento de suicidio? Algo turbio para tocar en una conversación con alguien a quien acabas de volver a ver.
Se encogió de hombros.
─No mucho… ─Se llevó a sus labios su copa de agua, a diferencia de la de Takeru que contenía vino rosado─. ¿Cómo ha estado tu hermano?
─Pues, él se mudó a Estados Unidos por su trabajo como ingeniero de la NASA. Solemos llamarnos pero no con tanta continuidad ─Comentó para darle su bocado grande a su pan─. Y… ¿Cómo has estado tras lo sucedido con Taichi?
Hikari apretó las manos debajo de la mesa. Recordó su último sueño con su hermano y su garganta parecía seca. No supo contar cuántos segundos transcurrió con aquel mutismo, sólo que para ella resultaron eternos mientras intentaba apartar las imágenes de la muerte de su hermano y las del sueño en la que él sonreía.
─Su orden. ─La voz del mesero la tomó por sorpresa, como si acabara de romper la burbuja en la que se encontraba descansando su mente.
Hikari pegó un respingo que le costó un golpe a la mesa, con ello fue suficiente para volcar la copa de ambos y que la de Takeru se rompiera ante el impacto. La castaña apreció hipnóticamente cómo el vino manchaba el mantel blanco de la mesa y se esparcía mientras el vidrio relucía ante ella, llamándola.
Cerró los ojos fuertemente y se puso de pie, llamando la atención de Takeru, quien se limpiaba los pantalones manchados.
─¿Hikari? ─Preguntó pero ella echó a correr fuera del local.
Él miró al mesero, no pudo sino pagar la cuenta y echar a correr tras ella.
Notas de la autora:
Apareció Takeru :3
Gracias por leer~
