Señoritas...Hola a todas... bueno, aquí me tienen, dejándole un capitulo de esta locura mía... espero que les vaya gustando, y que bueno, me acompañen hasta el final de esta historia.
Espero sus comentarios, y gracias a todas las que dejan sus reviews, y tienen la historia entre sus favoritos..¡me halagn nenas!
Bueno, dedicado a todas ustedes.
Aps, agradecimientos especiales a mi beta "Paly Paly" que me ayuda en esta locura.
Besos a todas y disfruten del capi =)
Cata
DEMONIOS DEL PASADO
-¡Cómo te atreves, hijo de la grandísima puta, venir hasta mi casa! Esto no hace más que confirmar que no tienes nada más que mierda en tu cabeza- le gritó con fiereza
-Controla tu vocabulario, señorita gerente-
-¡Tú, menos que nadie, viene a darme instrucciones, ni consejos, ni nada, perro asqueroso! ¡Qué mierda haces en mi casa! Responde antes que tire el coche sobre ti sin contemplaciones…-
-¡Cálmate Isabella Swan!-
-¡No pidas que me calme, Jacob Black!- respondió Isabella entre dientes, con la mandíbula tensa, y escupiendo el nombre de ese tipejo que venía a arruinarle su día.
-Isabella… Bella… limemos asperezas, cielo…-
-¡Maldito hijo de puta, no me llames así!- Isabella estaba exasperada al punto de olvidar que era mujer, y que debía comportarse como tal, y lanzarse sobre ese tipo a molerlo a golpes con el primer objeto contundente que encontrara a la mano… o con su auto. Y es que esta inesperada visita la hizo perder el control. Su pasado más doloroso, tormentoso y furibundo reapareció con la figura de ese hombre que hace años desapareció, dejándola enamorada y hecha añicos por culpa de su desdén, además de, desde ese momento, perder toda esperanza y credibilidad respecto al amor verdadero entre un hombre y una mujer. Eso durante años, por supuesto, hasta que conoció a Edward.
Jacob, decidido, dio dos pasos y tomó con rudeza a Isabella por los hombros para aquietarla. Pero el roce de las manos de Jacos sobre ella, no hizo más que aumentar su ira
-¡No me toques!-
-¡Cálmate! ¡Cálmate Isabella y sólo escúchame: vine a enmendar mi error, Bella. Estoy aquí para dar la cara y pedirte perdón. No he podido vivir con este peso en mi conciencia, el peso de haberte dejado sola, abandonada… pero entonces era un chiquillo que empezaba a vivir, y pensé haberme enamorado… pero me equivoqué… también debes reconocer que enloqueciste Bella….-
-Por los mil demonios, dime a qué mierda has venido a buscarme…-
-Te necesito…-
-¡¿Me necesitas? ¡¿Me necesitas?- dijo esto, y se echó a reír a mandíbula batiente, y es que la irracionalidad de las palabras de Jacob, causaron en ella ese estallido de risotadas burlonas y sarcásticas. Jacob, pacientemente esperó que ella acabara de reír, observándola con seriedad -¡Pobre Imbécil! Apártate de mi camino, Black, si no quieres que acabe contigo…- dijo ahora, sin atisbo alguno de broma
-¿No reconoces que actuaste aquel entonces con irracionalidad, Isabella? Si hasta tu amiga Jane se dio cuenta de ello… si no fuera por ella, yo….-
-¡De qué maldita cosa estás hablando, y por qué demonios metes a Jane en todo esto…!- preguntó furibunda y confundida
-¿A caso no lo sabes? Jane me ayudó a escapar de ti… ¡Querías matarme, mujer por Dios!-
-Si no dejas de mentir, ese deseo de muerte sobre ti renacerá instantáneamente Jacob, y tengo los medios necesarios para hacerte desaparecer…-
-¡Deja de hablar como una mafiosa! ¡Escúchate! ¡Tú fuiste la que provocó nuestra separación…!-
-Jacob, estoy cerca, muy cerca de perder la paciencia… dime de qué hablas cuando dices que Jane te ayudó a escapar…-
-Ella te conocía mejor que nadie, ella sabía que no estabas actuando en tus cabales, eso de perseguirme y perseguir a Leah para hacerle la vida imposible… no era normal. Ella me dio el dinero para que escapáramos Leah y yo… ¡Escapáramos, te das cuenta! ¡Cómo si hubiésemos cometido algún crimen, o estuviésemos escapando de algún sicario o algo por el estilo…-
-¿Jane?... ¡No! Ella jamás te hubiese ayudado, menos sabiendo como yo estaba en ese entonces…-
-¿Por qué no le preguntas a ella misma? Jamás te lo negaría…- Jacob la desafió, irguiéndose sobre su robusta e imponente figura, mientras que Isabella estaba en una especie de trance: "¿Jane…. Jane me… Jane me traicionó…?" se repetía, mientras sus ojos estaban perdidos en algún lugar del pavimento. De un momento a otro reaccionó y se acercó a su coche, se subió y aceleró para entrar a su casa, casi pasando por encima de Jacob, quien tuvo que saltar a un lado para no morir bajo las llantas del hermoso y lujoso coche.
-Isabella, Isabella…. Creo que tengo la sartén por el mango esta vez…- dijo él, mientras observaba adentrarse el vehículo con Bella adentro, y detrás de ella, cerrase las dos inmensas rejas.
Isabella entró a su casa, y llegó a su cuarto prácticamente en estado de shock. Jane era su amiga y debía darle su voto de confianza. Ella nunca hubiese ayudado al mal nacido de Black a escapar, sabiendo lo que ella estaba sufriendo… ella lo quería retener a su lado porque lo amaba, y sabía que él también a ella, y que esa calentura por Leah Clearwater era pasajera, y que se arrepentiría y regresaría a ella mendigando amor… o lo que sea. Pero volvería.
Se acostó, olvidando todo y solo recordando ese inesperado reencuentro con su pesadilla y lo que dijo acerca de Jane. Olvidó lo demás, incluso olvidó su bolso en el coche, y dentro de este, su móvil, que repicaba con insistencia: Edward la llamaba, como cada noche para ser el último a quien oyera antes de dormirse. Pero ella no contestaba.
FashBack: Universidad de Kensington, cuatro años atrás.
-¡Por todos los demonios que viven en el Hades…. Jacob, sabes hacer muy bien esto….!- decía Isabella, jadeante, ante las embestidas de Jacob, mientras follaban en su apartamento de estudiante, una de tantas noches
-Es que… me tienes loco Isabella- respondía él con mucha dificultad
-Ya lo sé…-
Isabella era el motivo del desvelo de varios de los estudiantes de economía Kingston, entre ellos Jacob Black, que desde que la vio, trazó en su cabeza un plan para acercársele a la "Mujer de Hierro" como le había puesto. Era hermosa… y rica. Perfecta. Jacob, un chico de procedencia humilde, odiaba la vida de necesidad que lo rodeaba, él se sentía merecedor de más, por eso eligió la carrera de economía, pues sabía que de alguna manera, ese mundo de los negocios podría llevarlo a volar alto, conocer a gente poderosa que lo ayudase a conseguir lo que necesitaba.
Jacob Black había llegado a conocer a Isabella Swan a través de su alumna de tutoría, la menuda y tímida Jane O'Connor. Él la había visto unas cuantas veces con ella, y supo que Jane la llevaría hasta Isabella. Al principio, comenzó a sonsacarle información a Jane con persuasivos métodos seductores. Jane por cierto, calló rendida y le contó todo acerca de Isabella. Fue el puntapié inicial para su acercamiento.
-Isabella no es muy sociable, no tiene amigos, no sé si ella quiera…-
-Jane, Janecita… mi pequeña niña inteligente, acércame a ella… es lo que te pido-
-Está bien…- accedió
Cuando Isabella conoció a Jacob, le pareció un tipo interesante. Jane le habló que era un chico inteligente y con un prominente futuro, además de ser muy guapo. Ella, Jane, había caído en el magnetismo que la mirada de Jacob provocaba. Los chicos la ignoraban por completo, en cambio Jacob se acercaba más que como tutor o guía, como amigo… y quizás algo más. Pero cuando se dio cuenta que las conversaciones entre ambos rondaban siempre el tema de Isabella Swan, ella lo entendió. Dio un gran suspiro y asumió que ella no era suficiente para Jacob. Y quizás nunca lo sería para ningún hombre.
-La cosa Jane, es que me gusta Jacob…- admitió Isabella frente a Jane
-Él es lindo…-
-Sí… lindo… muy lindo…- dijo Bella pensativa, imaginando todo lo que podría construir junto a ese hombre.
La relación comenzó sin citas previas, ni mensajitos, ni miraditas ni nada de esas cosas que hacían malgastaran el tiempo. Una cena y a la cama.
Jacob se sentía un tipo con suerte al estar encamado con semejante mujer, por quien iba, sin querer, comenzando a "sentir cosas". ¿Amor? Quién sabe.
Isabella por su parte, ejercía total y absoluto dominio de Jacob, desde el primer día. Ella se sentía enamorada hasta más allá de la cordura, y estaba dispuesta a entregarle todo a ese hombre que se cruzó en su camino.
-¿Me amas Jacob?-
-Te amo Isabella…-
-Eres todo para mí, Jake-
-Mi vida entera ahora es tuya, preciosa…-
Pero el amor de Isabella hacia Jacob estaba pasando los límites de la normalidad. No era amor puro, era más bien la necesidad de sentirse amada y a la vez ejercer total y absoluto control de su vida y de todo lo que la rodeaba. Este sentimiento mezclado, hizo que ella fuese bajando la guardia ante Jaco, como nunca lo hizo con nadie. Decir "te amo" no era algo a lo que ella estuviese acostumbrada; sentir lo que sentía por Jacob Black era algo que la amedrentaba, y de alguna manera luchaba contra ese miedo. Y la firma de enfrentarlo, era a través del control y la posesión.
Y tal era el grado de posesión que ella sentía de Jacob, que amenazaba sin contemplaciones a cualquier mujer que osara siquiera acercársele a su hombre para preguntarle la hora. En las tutorías de Jacob desaparecieron las mujeres, incluida Jane. No iban a fiestas porque odiaba las miradas de las mujeres sobre él. Ella era la que acomodaba el horario de Jacob, y si algo no le parecía, simplemente lo quitaba. Lo hizo alejarse de sus amigos y concentrarse nada más que en ella y en su prominente futuro como economista.
A Jacob le molestaba esa inclinación de Isabella hacia el control, pero aguantaba, sabiendo que en el futuro vería los frutos de estar "soportando" a esa mujer, de la cual poco a poco se fue desenamorando, si es que alguna vez lo estuvo en esta corta pero intensa relación de meses que llevaban.
Un días, después de dictar una clase tutorial, una de las alumnas que se coló en la clase, se le acercó para preguntarle sobre la bibliografía. En cuanto él la miró, quedó embelesado con esa chica. Leah Clearwater. Poco a poco se fueron haciendo amigos, y las cosas entre ellos se fueron dando. Jacob era muy cuidadoso en no darle a Isabella alguna señal para sospechar que él tenía en su mente, la imagen de otra mujer que no lo dejaba dormir. Y de quien en verdad estaba enamorado: Leah.
Pero la perspicaz Isabella no tardó en darse cuenta, y un dia, detrás de los auditorios, cuando ya la universidad estaba en penumbras, los vio besándose apasionadamente entre la arboleda.
-¡¿Te atreves a abandonarme?¡¿Osas en pensar siquiera en que puedes dejarme y que todo seguirá tan bien como siempre, después de nuestra historia?-
-Isabella, sé racional, por favor, esto no está funcionando. No quiero que nos hagamos daño…-
-¿Ya te llevaste a la cama a esa putita?-
-¡No hables así de Leah!-
-¡Y la defiendes! Maldito seas Jacob-
-Isabella, por favor…-
-Escúchame una cosa Black: no vivirás en paz de ahora en adelante. En cada paso que des estaré yo presente. ¿Prominente futuro? Olvídalo, me encargaré personalmente de enlodar tu presente y tú futuro. Necesitaras mucho más que suerte para encontrar un buen trabajo, incluso para graduarte…-
-¡De qué estás hablando!¿Me estás amenazando?-
-Me engañaste Black. Jugaste con mis sentimientos, estaba dispuesta a darte mucho más de lo que si quiera puedes llegar a imaginar, en todo ámbito de cosas… pero me engañaste. Haré tu vida miserable, y la de esa puta también-
-¡No te metas con ella!-
-Ella se metió con algo que es mío. Me lo quitó. Eso no lo perdono-
-Esto termina aquí Bella…-
-No Jacob… esto no se acaba aquí. Podrás intentar largarte, pero pisaré tus talones. No podrás escapar de mí, y llegará el momento en que comprenderás que tú y yo debemos estar juntos. Porque así es como debe de ser-
-¡Estás loca! ¡Loca!- le gritó Jacob desde la puerta, antes de largarse de allí.
Isabella movió sus hilos de influencias para que primero, expulsaran a Jacob de la universidad, aludiendo a que él intentó abusar de ella cuando ella quiso tomar unas clases tutoriales con él. Las pruebas que ella creó, fueron tan reales, que hasta una grabación incluyó en la denuncia ante el consejo de rectores, que no le dio tiempo a Jacob de defenderse. Fue expulsado, así de simple.
Y Leah, que no era más que una víctima en toda esta guerra de egos, fue acusada de hacer trampa en uno de los exámenes de finales de semestre. Una acusación privada llegó hasta la mesa del directo de la escuela de economía de la universidad. Leah, de carácter algo tímido, negó rotundamente esa acusación, aludiendo a que la excelente calificación se la había ganado gracias a haberse desvelado muchas noches estudiando. Y eso era verdad. Le aplicaron un examen sorpresa, para que demostrase si lo que decía era cierto, el que logró pasar con excelencia, por lo que la acusación quedó denegada, haciendo que la furia de Isabella llegara a límites extremos. Así que no le quedó de otra que ir a encarar a la "putita" personalmente, y amenazarla de la misma forma con que lo hizo con Jacob.
Un amor enfermo, ciego, controlador, avasallador, injusto… un amor muy contrario a lo que el amor en verdad debía de ser.
-¡Jane, Jane… ayúdame por amor a Dios! Isabella está destruyendo mi vida, la vida de Leah, sabes que está obrando con desquicia…-
-Ella es mi amiga…-
-¡Por lo mismo! Tú eres una chica sensata, sabes pese a todo que lo que ella está haciendo no es normal. Lo que ella y yo tuvimos fue una simple relación…-
-La engañaste-
-¡Ella me orilló! ¡Se volvió loca! ¡Me quiere matar, quiere matar a Leah…!-
-Ok Jacob… lo haré por el bienestar de Isabella. Sé que mi amistad con ella está en peligro desde ahora, pero con el tiempo lo entenderá…-
-Ella no tiene por qué enterarse…. Jane, gracias pequeña-
-No me lo agradezcas Jacob. Sólo vete. Vete ya Jacob-
Jane le dio a Jacob sus ahorros, y las instrucciones de que se largara hasta algún país de Sudamérica con Leah. La familia Swan no estaba interesada en esa área del globo terráqueo, por lo que allí nadie los conocía, y nadie conocía de sus negocios. No tenían el peso ni la influencia que los caracterizaba de éste lado del planeta. Jacob aprovechó de hacerla perder el rastro, haciendo correr la falsa pista de que se iba hasta Canadá a echar suerte.
-¡Cómo que se fue! ¡¿Dónde?-
-Canadá señorita Swan, eso es lo que le dijo a sus amigos-
-¿Y cuándo se largó?-
-Hace dos días…-
-¿¡Y por qué mierda me entero después de dos malditos días?
-Comenzamos a investigar el mismo día señorita, le seguimos la pista hasta Canadá, pero no lo encontramos… según nuestras apreciaciones, dio esa información para despistar, porque nadie con las características de Back ni de su compañera entraron al país- informó uno de los hombres a quien ella había contratado para seguirle los pasos
-¡Son unos inútiles! Escúcheme una cosa: peine el país y sus alrededores buscándolo. No creo que haya ido lejos, dinero no tenía como para haber escapado a otro país lejano u otro continente. Además, su nombre está enlodado, nadie querría trabajar con él. Ni siquiera los enemigos de mi padre. Le doy una semana para dar con él, una semana… y en cuanto lo encuentre… me lo infirma al instante. Prepararé alguna sorpresita para él…-
Pero la semana pasó, y los hombres de Isabella no dieron con el paradero de Jacob:
-No puedo creer que la tierra se lo haya tragado… alguien tuvo que haberlo ayudado…-
-Déjalo… déjalo pasar Bella…- dijo, muerta de los nervios, la pobre Jane quien había decidido llevarse a la tumba el hecho de que fue ella quien había ayudado a escapar a Jacob, empujada sólo por ayudar a Bella
-¡No! Maldito sea… cualquiera de estos días lo encuentro y le recuerdo que de mi nadie se burla. Nadie Jane- sentenció Bella. Jane supo que aquella advertencia podía llegarle a ella también.
Desde aquella vez, Isabella no volvió a confiar en ningún hombre, no volvió a abrirle su dañado corazón a nadie, ni a involucrar sentimientos con ningún hombre. Nunca más.
Por lo menos, es así como ella lo había planeado.
De regreso en la realidad
Isabella no durmió en toda la noche. Jacob había regresado, muy tranquilamente, provocando un torbellino en su vida. Lo peor de todo, era la duda que había sembrado en ella con respecto a Jane
-No, no puede ser…-
Llegó a su oficina, como hace tiempo no llegaba: hecha un energúmeno.
-¡Jane, a mi oficina, ahora!- sentenció, pasando por el recibidor, sin detenerse a saludar. Las secretarias se miraban confundidas y con algo de temor. Incluso Jane, quien pensó que quizás el estado de animo de Bella aquella mañana se debía a algún tipo de pelea con Edward. Seguro la visita de Esme Cullen, había causado estragos. Así que sin demora, se levantó y entró en la oficina de gerencia, donde vio a Isabella de pie, aun con su abrigo puesto, de espalda, contemplando la fría Londres a través del ventanal.
-Dime que no es cierto, Jane…- preguntó con voz oscura Isabella, sin voltearse
-Qué… qué cosa Bella…-
-Dime que no es verdad que tú, hace años, ayudaste a Jacob Black a escapar…-
-¿Bella?-
-Respóndeme Jane, te lo suplico…- Isabella en verdad suplicaba por dentro que fuese negativa la respuesta de Jane… pero el silencio se extendió, y comenzó a sentir los sollozos de su asistente, que de alguna manera confirmaron que lo que el mal nacido de Black decía, no era más que la verdad
-Bella… yo…-
-¡Me mentiste Jane! ¡Ayudaste a ese maldito mal nacido, después de lo que me hizo!-
-No estabas actuando con cordura… eso finalmente te terminaría destruyendo….- explicaba ella, desconcertada. Pero Isabella no oía razones.
-Me traicionaste Jane… de cualquier modo, me traicionaste…-
-Bella, eso está en el pasado… tu presente ahora es….-
-Sal de aquí Jane…-
-Bella…- dijo el nombre de su amiga de forma suplicante, en llanto, sabiendo que entre ambas, algo muy fuerte se había roto
-¡Sal de aquí Jane, y no me digas Bella, no estás autorizada, eres mi asistente… no mi amiga! ¡Vete!- gritó ella, sin voltearse.
Jane salió derrotada, directo al baño. Allí se encerró a llorar. Era ese el minuto en que necesitaba de los brazos de James para que la consolara. Pero si lo llamaba ahora, así como estaba, él se alarmaría y de seguro se enfrentaría a Isabella. Y eso era lo último que ella quería. ¿Pero qué había pasado?¿A caso Jacob se había atrevido a volver?¿Pero por qué?
-Mi Dios… dime que hago…- un rezo suplicante de Jane hacia Dios, implorándole dirección.
El sonido del teléfono la distrajo de sus ruegos al cielo. El identificador no daba el nombre de nadie de sus contactos.
-¿Bueno?-
-¿Jane? Soy Edward. Estoy tratando de comunicarme con ella desde anoche pero no atiende los llamados. Las secretarias me dicen que fue a la oficina por unos minutos, que tuvo un altercado contigo y luego se fue. Qué sucedió Jane…-
-Edward…- sollozaba ella –No lo sé… no sé qué pasó-
-Me estás alarmando Jane. Tranquilízate por favor. Dime por qué estás así, que te dijo…-
-Es muy largo de explicar… un hombre del pasado…-
-¿Un hombre del pasado?-
-Jacob Black ha regresado-
-¿Quién es ese Jacob Black?-
-¿Podemos vernos ahora?¿Por favor?-
-Paso por ti en quince minutos Jane- dijo Edward y colgó.
-¿Un hombre del pasado?¿Jacob Black? Esto no me está gustando nada…- se dijo Edward, agarrando las llaves de su coche, para salir rumbo a la empresa donde iría por Jane, para que le explicase de qué iba todo.
COMENTE, NO SEA CRUEL... YA SABE... UN COMENTARIO SUYO, UNA SONRISA DE LA AUTORA... =D
