Disclaimer: Digimon no me pertenece.

Summary: Hasta la luz más pequeña puede brillar en la oscuridad más profunda. Ahogadas en dolor, la luz de la otra puede hacerlas salir de aquel abismo que parecía no tener fin.

Nombre de la imagen: Chica con pelo corto y ojos grandes.

Propuesta por: ShadowLights

Enlace: en el perfil.

Cantidad de palabras: 500.


.

La mejor decisión, la peor solución

.

Pasó una segunda mano de pintura sobre la pared tras que la primera se haya secado parcialmente. Movía la muñeca a paso rápido, plasmando con mayor precisión los detalles que iban cobrando vida en las paredes. Le gustaba cómo iba quedando la nueva imagen del restaurante de su hermano, un aire distinto. Todo era distinto.

Los tonos cálidos siempre habían favorecido a los Motomiya, siempre se había sentido identificada con ellos. Sin embargo, en su mano el pincel se encontraba pintando estrellas azules, frías en un fondo opaco. Era un buen contraste con los tonos cálidos de los muebles.

Porque los contrastes siempre eran necesarios, pensaba.

─¿No quieres descansar? ─Escuchó a sus espaldas. Se giró a ver a su hermano con un plato de sushi y jugo de naranja. Sonrió como una niña para bajar de la silla en la que cobraba altura para pintar.

Tomaron asiento en uno de los tantos asientos vacíos, aprovechando que no había nadie en el lugar. Los bocadillos de su hermano siempre habían sido los mejores, ella se deleitaba con ellos y esa vez no fue distinta.

─Eres el mejor, ¿lo sabías?

─Por supuesto ─Comentó y ambos sonrieron─. Luces mejor.

─Después de comer, todos lucimos mejor.

─Sabes a lo que me refiero ─Dijo Daisuke y ella se encogió de hombros─. Por cierto, el otro día conocí a tu amiga de la que me habías hablado.

Jun dejó a mitad su bocado de sushi tras oírlo hablar. Se repuso sobre el asiento como si acabara de recordar cómo se debía comer. Daisuke no se percató de aquel detalle, estaba muy entretenido mirando el nuevo rostro del restaurante.

─¿Ah, sí? ─Fue lo único que emitió Jun para regresar a comer.

─Es muy bonita ─Dijo para mirarla y guiñarle el ojo─. Siempre has tenido buen gusto para las chicas.

Jun se sonrojó y prefirió ignorar tal comentario. Era ciertamente insultante que su hermano se percatara de su sexualidad mucho antes que ella misma. Volvió su mirada hacia las estrellas que había dibujado en la parte superior de las paredes y vislumbró la imagen de Hikari en ellas.

¿Por qué te temes? O mejor dicho, ¿por qué la temes?

Esas palabras seguían clavadas en su subconsciente desde que su psiquiatra las pronunció. Ella no había podido quitarse a Hikari de la cabeza, principalmente por los últimos acontecimientos de los que ella misma se culpaba.

Hikari está mejor conmigo lejos, se decía y con eso se daba fuerzas para continuar con su vida. Sin embargo, al volver a casa, veía la de Hikari y las ganas de tocar la puerta y verla la asaltaban.

─¿Y cómo la viste? ─Preguntó Jun tras un momento de mutismo por su parte.

─Bastante… Decaída ─Una sonrisa triste se formó en su rostro─. Lucía como tú. Es como si les faltara algo a ambas.

Jun sólo sonrió a su hermano para cambiar de tema y fingir que sus palabras no causaban efecto en ella. Ambas se necesitaban aunque no lo aceptaran. Ella alejaba a Hikari porque creía que era lo mejor para ambas.

¿Lo era?


Notas de la autora:

¡Gracias por leer!~