Advertencia: Yaoi, Ooc, Shota y go-... no, esto no es gore. Pero si habrán escenas "fuertes" en cuanto a violencia.
Los personajes NO son míos, son de Trey Parker y Matt Stone, pero esta historia si es de mi cabeza.
Capítulo 4
Pip, Pip, no te preocupes. Si sufres ahora es porque…
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Esa mañana, Pip despertó con una sonrisa en los labios. Empacó entre sus útiles escolares el libro que había leído esa noche, y después de prepararse y desayunar, salió de casa. Notó que sus heridas ya estaban mejor que antes al cambiar las gasas y quitarse algunas curitas.
Su camino a la escuela fue diferente al que siempre tomaba, pues, muy en el fondo de si, esperaba poderse encontrar con Kyle. Y así fue, pues al parecer, él también había buscado lo más posible toparse con su nuevo amigo.
Se sonrieron mutuamente y comenzaron a caminar juntos hacia la escuela. Hablaban sobre cosas banales, intentando ocultar el temor que sentían cada vez que se acercaban a su destino; y es que a pesar de los tranquilos que se veían, los dos tenían miedo de lo que pudiese pasar allí.
Damien, inesperadamente, se materializó al lado del rubio y luego se acercó con pasos perezosos a Kyle para observarlo mejor, dándole miradas curiosas de arriba a abajo, sin que el oji-verde siquiera sospechara de su presencia.
— ¿así que este chico es tu amigo?
Phillip asintió, sin hablar para que su amigo no se extrañara. El pelinegro continuó examinándolo hasta finalmente decir, con expresión curiosamente seria:
—Tiene cara de cobarde.
Pip suspiró negando con la cabeza, pidiéndole mentalmente a Damien que se fuera. El moreno aceptó de mala gana, desapareciendo al instante. Pronto estuvieron ya a pocos metros de la escuela.
El más asustado era Kyle, pues aquello de ser odiado por toda la clase era completamente nuevo para él, quien siempre había tenido a su grupo de amigos, buenas notas, y se llevaba medianamente bien con sus compañeros. Miraron el edificio frente a ellos, y el pelirrojo tragó saliva. Pip tomó su mano y la apretó, sonriéndole para darle fuerzas. Kyle le sonrió devuelta, asustado, pero a la vez reconfortado por tener a alguien apoyándolo.
— ¿Listo, Kyle? —preguntó el rubio soltando la mano de su amigo; el otro asintió en respuesta.
Se adentraron en la escuela. Por los pasillos algunos se los quedaron observando, pero no llegó a mayores. Sin embargo, al entrar a la clase, todo lo realmente malo empezó.
Los chicos que antes se encontraban riendo entre ellos y diciendo tonterías, se callaron al verlos entrar. Todos se los quedaron mirando, y entonces, una risa maliciosa resonó entre las paredes del salón, exclamando burlón:
— ¡pero miren quienes están juntos! ¡El francesito y el judío marica!
Kyle reconoció inmediatamente la voz de Cartman, quien los observaba riéndose, haciendo que otros le siguieran el juego y se rieran con él.
— ¿qué, están juntitos? —preguntó entre carcajadas, mientras el resto de alumnos soltaban comentarios desagradables, insultándolos por una supuesta relación homosexual que tendrían los dos niños y mirándolos con odio.
Kyle buscó a sus antiguos amigos, a Stan o a Kenny, queriendo encontrar algo en sus miradas, suplicándoles con los ojos…
Kenny reía y Stan solo lo observaba con los ojos apagados, sin atreverse a mover un dedo para ayudarlo. Ni siquiera cuando comenzaron a rodearlos y golpearlos entre todos. Ni cuando Cartman, después de verlo en el suelo, apoyó su enorme pie contra su espalda, gritando algo sobre que era un maldito judío marica que no merecía ser algo más que un esclavo. Ni cuando lo insultaron por ser gay, diciéndole pervertido, por el hecho "no sólo" de haber besado a su mejor amigo, sino de estar ahora con el inglés.
— ¡de-dejen de molestarlo!
Pip, luchando contra los otros niños que ya trataban de golpearlo a él, era el único que parecía querer ayudarlo. Sólo Pip.
Pero ¿de que servía? A él también lo estaban maltratando, diciéndole que ahora también era un marica, insultándolo, haciéndolo sufrir aún más que antes.
Y ni Stan ni Kenny, ni siquiera Butters, hicieron algo por ellos. El de la parka no los atacó, pues no estaba dispuesto a llegar hasta esos límites… había sido su amigo después de todo. Butters se contentó de observar desde lejos juntando sus nudillos, no creía que eso estaba bien pero tampoco quería que lo golpearan a él también. Y Stan, él sólo observaba.
No hicieron nada.
Su pesadilla pareció acabar cuando el Señor Garrison llegó a calmarlo todo. Sin embargo, Kyle sabía que ese sólo era el comienzo.
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Habían logrado sobrevivir las primeras horas, y ahora, después de tomar su almuerzo con rapidez, fueron a refugiarse a alguna mesa lo más lejos posible. No se les acercaron, pues había profesores allí también (pero sí que sintieron miradas de rechazo) y después, bajo el árbol de la escuela, mientras Kyle leía lo que le faltaba del libro, Phillip descansaba recostando su cabeza contra el árbol, cerrando los ojos, mientras la voz de Damien lo entretenía en su interior. El oji-verde, al terminar su lectura, se quedó observando por un momento el rostro tranquilo de su amigo, recordando todo lo que había hecho por él.
—Phillip —la voz de Kyle lo sacó de su ensoñación, terminando su conversación con el pelinegro —. Gracias.
— ¿eh?
—de no ser por ti, yo… no podría soportar esto. Gracias por estar a mi lado. Y discúlpame… por todo lo que te hice en el pasado.
El pelirrojo quería llorar, pero no lo haría. Simplemente porque el día anterior ya había llorado demasiado, y que no quería hacer sentir mal a su –ahora– único amigo.
—Ya te dije que no es nada, amigo.
—pero, por mi culpa ahora a ti también te odian…
—Kyle, no importa, ellos nunca me quisieron de todas formas —respondió con expresión triste, la cual rápidamente cambió por una sonrisa de optimismo— las cosas serán difíciles pero podremos soportarlo. Y, bueno… a-al menos estaremos juntos para enfrentarlo.
Kyle se ruborizó al escuchar esa tímida frase, y pasó su mano suavemente por los cabellos rubios del niño a su lado, antes de apegarlo a él.
—ya llegué a la parte en la que quedaste… sigamos juntos.
— ¡sí!
Frente a ellos, los otros chicos jugaban futbol. Por un momento el pelirrojo quiso ir con ellos, pero vio en su mente la escena de como al hacerlo, ellos lo ignorarían o lo golpearían. Sabía que eso sería lo que pasaría. Por otro lado, estar junto al inglés no le molestaba para nada, era muy agradable. Sentía que este niño no lo abandonaría nunca, que siempre estaría a su lado. Que sería un verdadero amigo.
Phillip Pirrup era una buena persona, y esperaba no perderlo también a él.
Pff... Es un cobarde.
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Los días pasaron lentamente hasta convertirse en semanas, luego meses, y los niños vivían el infierno en tierra a causa de los maltratos de sus propios compañeros. Pip había escuchado rumores de que Trent estaba ausente culpa de una golpiza que lo había llevado hasta el hospital, pero que pronto regresaría para vengarse de quien lo había lastimado. En parte, el rubio se sentía aliviado, pues eso seguro lo mantendría alejado de ellos por un tiempo.
Los seguían molestando, sí, la mayoría creía que eran pareja, y eso les daba aún más motivos. Los niños eran crueles. Demasiado.
Pero lo que los mantenía fuertes a los dos, eran esos momentos en los que podían reír juntos, cuando leían, cuando hablaban de cosas tontas o interesantes durante un largo tiempo sin cansarse. Las noches, Phillip se quedaba largas horas contándole a Damien lo que vivía al lado de su amigo, y el azabache se dedicaba a apoyarlo y darle hermosos espectáculos de fuego para alegrarle aún más antes de dormir. Si, eran días horribles… pero a la vez felices.
Sin embargo, un día, la poca felicidad que los dos niños llegaron a sentir a pesar de las tortuosas horas cerca de sus compañeros de clase, se acabó por completo.
Los dos amigos caminaban juntos recorriendo el solitario y oscuro camino que llevaba a la casa de Phillip, pues habían decidido hacer una especie de pijamada*, escogiendo la casa del rubio ya que estarían más tranquilos que con la escandalosa madre de Kyle, quién aun ni siquiera sabía de los problemas que estaba teniendo en la escuela, ni mucho menos de las preferencias de su niño. Kyle había hecho lo mejor posible para ocultarlo, pues sabía que su madre enloquecería si se enterase de todo lo que le había estado pasando estos últimos días.
Los dos chicos caminaban en silencio y tranquilidad, ese día los habían molestado como siempre, Cartman parecía no cansarse nunca de hacer sufrir al pelirrojo e inventar más y más rumores sobre él para joderlo y aumentar sus excusas para golpearlo. Como siempre, los antiguos amigos del bermejo no movieron un músculo para ayudarlo, incluso Stan llegó a soltar un comentario ofensivo hacia él en algún momento. Eso realmente fue lo que más le dolió a Kyle, que su antiguo Súper Mejor Amigo y pareja lo tratase de esa forma.
Aun así, los chicos ya comenzaban a lograr ignorarlos, no se acostumbraban al maltrato (eso era imposible) pero al menos no lloraban. No mostraban su debilidad fácilmente.
No obstante, ese día…
Todo cambiaría.
De repente, los chicos vieron como frente a ellos, un joven de cabello tintado en naranja los esperaba junto a tres muchachos más. Los dos los reconocieron de inmediato. Eran Trent y su pandilla.
Paralizados, los dos niños sintieron ganas de huir, de retroceder y correr lo más lejos posible, ¿Cuándo había regresado Trent? Y ¿por qué había ido a buscarlos a ellos? ¿No que quería vengarse de alguien?
Antes de poder hacer siquiera un movimiento, el preadolescente de aspecto rudo, mayor que ellos por tres años, ya se había acercado lo suficiente junto a sus amigos. Con fuerza tomó del cuello de la camisa a Pip, levantándolo en el acto, mirándolo con una sonrisa torcida, llena de rabia y rencor. Como quería verlo sufrir.
—maldito enano francés, ya te encontré. Me vengaré por todo lo que me hiciste, te lo juro.
— ¿q-qué? —Phillip no podía estar más confundido, ¡él no le había hecho nada! ¿De qué estaba hablando?
Al tener tan cerca el rostro de Boyett, pudo notar cicatrices de quemaduras en su rostro, además de un gran parche negro que cubría su ojo derecho. El Pirrup se extrañó por esto, ¿alguien lo había quemado? ¿Pero quién pudo haber sido? ¡¿Y por qué lo culpaba a él?!
— ¡lo que oíste marica! ¿Creíste que te tendría miedo? ¡Pues te equivocas! ¡Ahora lo que más deseo es devolverte el golpe aún más fuerte! ¡Hacer que llores como nunca antes lo has hecho! ¡Arrancarte los ojos como tú casi lo hiciste conmigo, hijo de puta!
Y seguido a esto, un puñetazo se estrelló directo en su estómago. Un golpe tan fuerte, que le sacó todo el aire al pequeño. No contento con esto, lo arrojó al suelo y se lanzó a él para golpearlo en la cara. Los puños caían uno tras otro, Phillip intentaba defenderse, tratando de cubrir su rostro con sus manos, pero Trent se lo impidió sujetando sus brazos con una sola de sus manos, mientras usaba la otra para destrozar la bella e infantil carita del inglés, manchándola de sangre y moretones que iban apareciendo y abriendo las heridas que le había hecho semanas atrás. La rabia se reflejaba en el ceño fruncido del peli-anaranjado, pero su sonrisa de satisfacción por cada golpe era aún más aterradora.
— ¡Phillip! —su amigo quiso ayudarlo, pero uno de los amigos de Trent lo sujetó de los brazos, mientras los otros dos se turnaban para patearlo con fuerza.
—ya verás lo que les pasa a mariquitas como tú, zorrita —. Se reía uno de ellos (al parecer ya sabian acerca del secreto del chico) mientras le pegaba un fuerte puñetazo en la boca, que hubiese podido quebrarle los dientes. La boca de Kyle se llenó de sangre, mientras se revolcaba intentando sacárselos de encima. Escuchó un grito de dolor, y pudo ver como su querido y único amigo había sido despojado de la parte de arriba de su ropa, y era golpeado con crudeza por aquel gorila desequilibrado.
Trent sacó del bolsillo de su jean un encendedor, y miró al rubio con los ojos desorbitados, su sonrisa anchándose más.
—pagaras por lo que me hiciste… te devolveré el golpe incluso peor.
—Yo… —fue interrumpido por una tos el pequeño quien, asustado, veía como el chico encendía la candela — yo no te hice… nada ¡ah!
Y nuevamente fue interrumpido por un puñetazo en su nariz, que pareció romperla. Sintió el líquido vital deslizarse fuera y dentro de su nariz, sintiendo que podría ahogarse con su propia sangre en cualquier momento. Lo peor era no saber por qué ese chico estaba tan furioso como para hacerle algo tan horrible como lo que estaba a punto de sufrir. Lo iba a quemar, cada parte de su cuerpo, le dejaría el máximo de cicatrices posibles… y luego iría por sus ojos. No hacía falta ser un genio para saberlo. Sintió el calor de la llama acercarse a su estómago desnudo y dejó una lagrima deslizarse por su mejilla, desesperado. Era demasiado para él ¡sólo era un niño! ¡Un niño que lo único que quiso toda su vida fue ser aceptado! Y ahora, estaba a punto de sufrir un dolor que nunca mereció. Sentía pavor, desesperación, no sabía qué hacer…
¡Necesitaba ayuda!
Por su mente pasaron los pocos momentos que vivió junto al pelirrojo, pero sobretodo y más intensamente, los recuerdos de aquél amigo que nunca lo había abandonado…
Damien.
¿Quieres que te ayude, Pip?
Escuchó esa voz en su interior, una voz tranquila y melódica, que le sugería con cariño dejarlo solucionar sus problemas. Como quisiera que pudiera.
Puedo, Pip. Sólo llámame.
Da-Damien…
Y con la única fuerza que le quedaba, susurró su nombre.
El nombre de la persona que había amado durante sus pocos años de vida.
De su amigo imaginario.
—Da… Damien.
Y entonces, la llama que estaba prácticamente apunto de tocar el cuerpo malherido del menor, se expandió increíblemente dando paso a una sábana de fuego ardiente, impulsándose hacia el abusador y evitando con precisión todo contacto con la víctima.
Trent soltó el aparato inmediatamente, asustado, retrocediendo al instante. Sus amigos dejaron de golpear a Kyle, y observaron espantados como el muchacho era encerrado por un círculo de llamas, del cual un niño de cabellos negros como el carbón y mirada infernal emergía poco a poco, saliendo del suelo, de la nada. El moreno los observó a todos con sus ojos rojos, mientras Phillip lo admiraba desde su posición, sin poder creer lo que su amigo imaginario había hecho.
— ¡¿qu-quién mierda eres?! —preguntó el de cabello anaranjado, su mirada completamente transformada del sadismo y rencor al pavor. Ese niño era aterrador, sin ningún rastro de inocencia, pureza, o vida.
—Soy el diablo. Pero la mayoría de ustedes me recordará como Phillip Pirrup. Excepto tú, claro. Tú morirás hoy —. Respondió con una inmensa sonrisa dibujándose en su rostro. Los colmillos del niño crecieron hasta sobresalir espantosamente de su boca, más grandes que los de los vampiros que alguna vez había visto en películas, mientras sus ojos parecían iluminarse aún más, dándole un aspecto más que terrorífico.
Los abusadores soltaron a Kyle –el cual cayó al suelo de rodillas tosiendo e intentando recuperarse– y salieron huyendo despavoridos al escuchar esta frase. El pelirrojo observaba a Damien con una expresión de miedo, sin embargo, sus bellos ojos esmeraldas parecían haber perdido todo su brillo. Sus orbes lucían apagados, vacíos, perdidos, como si estuviese en trance.
— ¿qué estás haciendo, Phillip? —preguntó mirando al azabache como si en verdad fuese su amigo el que estuviera encerrado en esa prisión ardiente junto al chico del parche.
Y el rubio no podía responder a aquella pregunta dirigida hacia el de ojos rojos. Estaba allí, tirado en el suelo, observando con horror como el ser que creía hacia parte su imaginación, torturaba a su bully envolviéndolo en llamas. Los gritos desgarradores del chico sonaban con fuerza, desesperados, al sentir el fuego quemándole la piel. Suplicaba, lloraba, pero el fuego no hacía más que aumentar, hasta no dejar ni un centímetro de piel sin cubrir. El chico había intentado moverse, pero no pudo resistir mucho tiempo. El olor de su carne quemada inundó el ambiente, mientras su cuerpo carbonizado caía de rodillas, hasta consumirse por completo.
—Da… mien.
El moreno le dedicó una mirada, con una sonrisa diferente que, a pesar de estar adornada tenebrosamente por sus grandes colmillos, parecía querer tranquilizarlo.
—No te preocupes, Pip. Déjamelo todo a mí. Todo pronto acabará.
Si sufres ahora es porque…
Pronto todo acabará.
...
En la entrada del pequeño pueblo montañés, una niña rubia descendía de un lujoso auto mientras observaba los alrededores del lugar con nostalgia.
—volví, Pip.
Murmuró soñando con el momento en el que se reencontraría con su primer amigo, aquél del que se había separado a la edad de siete años por culpa del trabajo de su padre en su país natal.
Me pregunto como estarás…
Primero que nada ¡disculmenme por favor por la tardanza!
En cuanto al fic... lo sé, algunos deben de estar un poco confundidos.
Un montón de dudas surgieron, dudas que son faciles de decifrar si prestan atencion a este cap, y que se resolverán en los capitulos que llegan, que por cierto creo que son sólo dos o tres mas el epílogo.
Lo de "pijamada"... realmente no sé como le dicen los chicos a eso, supongo que sonó muy femenino llamarlo así... pero buehh XD
Ah, y lo siento. No fui capaz de escribir gore. Soy muy mala para eso, además, por más hijos de fruta que fueran Trent, su pandilla y hasta Cartman, no los imagino haciendo algo peor que lo que ya mostré (y lo que casi escribo, estuve tentada a hacerlos sufrir mas a todos). Bueno, Cartman si, ese es bien sádico. Después de lo de Scott en serio me da miedo ese gordo XD. En resumen, lo siento si esperaban una narracion genial, aterradora, o por lo menos decentemente sangrienta (?) mejor regresaré a la comedia romantica y ya està u.u (ok no XD)
Muchas gracias de nuevo por todos sus comentarios! (mi fujoshi kokoro hace "doki doki" cada vez que los leo :')) Intentaré subir el proximo capi mas rapido! Aunque, como dijo Damien, esto està a punto de terminar.
Nos leemos pronto!
Saludos!
Valen^^
PD: Al principio dije que no habria Kylip (Pyle?), pero un poquito de fanservice no le hace daño a nadie (?) se ven jodidamente kawaii juntos...
PD2: este es el cap mas largo que he escrito O.O pero no me quedo tan bien como queria TT^TT
