Señoritas! A dos capítulos del final... gracias por sus lecturas y comentarios, ya los voy respondiendo de a poquito...
Mil mil gracias!
Abrazos especiales a mi super beta Paly...
Así que las dejo, disfrutadlo!
Cata!
-¡Nos diste un susto de muerte!- dijo Rose, entrando al cuarto de Bella, que hacía ya diez días se encontraba en la clínica.
-Sí, lo sé. Este, no había tenido tiempo de agradecerles…-
-Ni que lo digas. Edward y el resto de la familia ya se encargaron de agradecernos, incluso a Jacob-
-¿Has venido con él?-
-Sí, precisamente está afuera. Me pidió que entrara yo. No quería hacerte sufrir una "rabieta" con su presencia, ya sabes…-
-Rosalie, ¿Le puedes decir que entre, por favor? Necesito hablar con él-
-A solas, lo entiendo. Voy por él, nada de agitarse, los nenes ahí adentro necesitan tranquilidad-
-Lo sé, gracias Rosalie. Te has portado como una verdadera amiga-
-Lo soy Bella. Soy tu amiga- le dijo, acomodando en un florero las hermosas rosas que traía para ella. Después salió y le informó a Jacob que Bella quería verle. Pasaron solo unos minutos antes que Jacob entrara al cuarto.
-¿Se puede?-preguntó Jacob, asomando la cabeza.
-Sí Jacob, puedes pasar- dijo Isabella muy tranquila. Cuando lo vio, no reaccionó como siempre: ni le picaban las manos por golpear a alguien, ni sintió deseos de lanzarle improperios ni menos de matarlo. Las cosas habían dado un vuelco inesperado.
-¿Cómo te sientes?-
-Ya, mucho mejor-
-Me alegra…-
-Jacob, por qué lo hiciste-
-Hacer qué-
-Ayudarme-
-Me ofendes, de veras ¿Cómo puedes pensar en que te hubiese dejado tirada en el suelo, muriéndote probablemente? Isabella, no soy un monstruo como crees-
-Jacob, salvaste mi vida y la de mis hijos, es algo de lo que te estaré agradecida el resto de mi vida-
-Hice lo que cualquier persona habría hecho Bella. No me porté como un héroe, se trata de ser humano-
-Como sea. Olvidaste nuestras rencillas…-
-Ya somos adultos, ¿no? Tú y yo actuamos como verdaderos inescrupulosos hace años atrás, por nuestro deseo de control, pero muy por el contrario de lo que creíamos, no habíamos alcanzado madurez aun Bella. Mírate, eres una mujer completa, serás madre dentro de poco, tienes un hombre a tu lado, eres unaprofesional exitosa-
-Tengo lo que quiero Jacob-
-Y me alegra. Sé que no soy un santo, pero sé lo que valgo. Me estoy forjando mi carrera profesional y en estos meses trabajando en tu empresa, me he dado cuenta de lo que puedo llegar a lograr trabajando bien, sin trampas ni pasando a llevar a nadie. No me interesa vengarme de nadie, sólo quiero avanzar, aunque tú no lo creas, inconscientemente quizás me has ayudado, permitiendo hacer mi trabajo en este tiempo y espero seguir allí un tiempo más-
-Eres un buen elemento, Jacob- dijo, olvidándose de su idea de despedir a Jacob. Acababa de decidir que él seguiría trabajando en la empresa de forma indefinida. Ella tuvo una oportunidad para cambiar, no coartaría la oportunidad de Jacob Black.
-Lo soy, lo sé- dijo él con un dejo de orgullo.
-Espero que tú y Leah puedan estar tranquilos ahora…-
-No hay "Leah y yo". Ella se merece un tipo que la ame con locura, que le sea fiel. Lamentablemente no soy ese tipo. Aunque ella no me crea, yo le agradezco su fidelidad conmigo durante el tiempo que estuvimos juntos, pero por lo mismo, no quiero seguir haciéndole daño-
-¿La dejaste?-
-La dejé, sí. He intentado hablar con ella, pero me odia y la entiendo. Así que dejaré que las cosas se calmen un poco-
-Vaya Jacob Black, míranos aquí hablando con toda calma…-
-Cuando antes lo único que el uno quería del otro era venganza. Pero hemos cambiado Bella-
-Lo hemos hecho, Jacob-
Mientras que en la habitación de Bella, ella y Jacob fumaban la pipa de la paz, afuera estaba por desatarse una batalla de proporciones épicas que tenía como protagonistas a Rosalie Hale y Emmett Cullen. Cuando ella salió del cuarto para dejar que Bella y Jacob hablasen, Rosalie decidió esperar en un parquecito en las afueras de la clínica. Iba a montarse, pero cuando las puertas de éste se abrieron, se encontró de frentón con la imponente presencia del hombre que hace meses la había tratado de "Puta". Nada más y nada menos que Emmett Cullen. Ella se dio dos segundos para pensar y sin mostrarse dubitativa, se montó en el ascensor con mucha naturalidad, estirando su mano hasta la botonera y presionar el número uno, la planta a la que iba. De forma erguida y dándole la espalda a Emmett, se paró, esperando que los segundos pasaran rápido. Se supone que en el piso en el que estaban, el tercero, Emmett se tendría que haber bajado, pues venía a ver a su cuñada. Desde su llegada, poco y nada había logrado conversar. Pero esta sorpresa lo dejó en una especia de shock. No atinó a actuar. De cualquier forma, el ambiente de ese pequeño cubículo estaba cargado por una fuerza especial, que zigzagueaba entre ambos como serpiente cascabel, moviendo su cola y serpenteando el espacio ¿Había comenzado a hacer calor?, pensaban, pero cada uno en su posición aparentemente imperturbable.
"Firme Emmett Cullen, firme…. Ella no te importa, ¿recuerdas? No te importa…¡Pero demonios, está más hermosa de como la recordaba!" El aroma que expelía de aquella mujer y el calor lo estaban comenzando a marear y a hacer que su respiración se tornara errática. La visión de su cabello rubio cayendo uniformemente en grandes ondas sobre su espalda lo estaba hipnotizando. Su yo interno no entendía que aquella mujer tuviera tal poder sobre él.
Rosalie en tanto, llevaba sus ojos cerrados, y sus brazos cruzados sobre su pecho en señal de autoprotección… y quizás autodefensa. "¡No pienses, no sientas, no mires, no huelas, no hables… no suspires… ¡No desees al hombre que está detrás de ti! No, no, no!" imposiciones de auto negaciones se repetía ella por dentro. "¡¿Y qué le pasa a este maldito ascensor que demora tanto…?" Pero el timbre indicando la llegada a destino del elevador, hizo exhalar a Rosalie. Las puertas comenzaron a abrirse, pero repentinamente, volvieron a cerrarse:
-¡¿Qué demonios…?- dijo, desviando su vista hacia el tablero. Vio una mano masculina presionando el botón cerrar y pulsar el piso 10 de la clínica, él último piso. Furiosa se giró y lo encaró. Él estaba serio, su mirada era desafiante y sus ojos oscuros más penetrantes que nunca. -Podrías haber esperado que yo bajara, ¿no?- le espetó, pero de la boca de Emmett salió una escueta respuesta:
-No-
-¡Déjame ir!- gritó, y él volvió a responder de la misma manera que antes:
-No-
-¡Maldita sea!- dijo, ahora ella presionando el botón de "stop" -¡¿Me puedes decir qué maldita cosa te pasa? ¡Se supone que me odias, que te doy asco! ¿Qué te pasa ahora? ¿Qué, averiguaste como se dice PUTA en otros idiomas?- ante la furia de Rosalie, Emmett se mantenía extrañamente imperturbable. Él se sentía valeroso ahora, no sabe cómo ni por qué, pero la furia contra esa mujer lo hiso sentirse… temerario y desafiante. La furia de esa mujer lo encendía, y ¡Por todos los cielos, cómo la había extrañado! Ella seguía lanzándole improperios, pero él no oía, sólo veía como ella movía sus labios, fruncía su ceño y movía sus manos, en un claro gesto de indignación -¡¿Me oyes?- le gritó ella finalmente, cuando vio que Emmett no movía ni un solo músculo.
-No-
-¡Imbécil!- dijo, dirigiendo su mano para pulsar el botón y volver a mover el elevador, y bajarse de una vez por todas, pero la mano de Emmett sujetó la de ella con fuerza, antes que pudiese llegar a su objetivo. Ella lo miró con espanto y fue peor cuando sintió el cuerpo de Emmett acercarse a ella, hasta arrinconarla contra la fría muralla de metal. Emmett con propiedad, tomó la cara de Rosalie y sin decir nada, estampó casi con violencia sus labios sobre los de ella. Rosalie intentó por segundos apartarse, pero dejó de luchar cuando se vio perdida en el sabor de la boca de aquel hombre, a quien deseó besar desde hace mucho. Emmett la apretó aún más contra su cuerpo, deseando sentirla. No había sensación más devastadora para él que la que ejercía esa mujer contra él. Y decidió en ese momento que lucharía por esa mujer, si debía luchar por su amor con el Jacob ese, lo haría. Ya había sufrido demasiado con su lejanía. No estaba dispuesto a seguir sufriendo. De pronto y sin previo aviso, se apartó de ella y sin decir nada, pulsó el botón que accionaba el curso del elevador, para luego pulsar el que indicaba la apertura de las puertas, y se dispuso a salir.
-¡¿Qué..? ¡¿Eso es todo?- preguntó ella con la respiración entrecortada. Él se giró, la miró seriamente y le respondió de forma escueta:
-No, no es todo Rosalie Hale- y sin más, salió de allí, dejando a Rosalie sola, mientras él seguía hacia su objetivo de visitar a Bella, con una enorme sonrisa en los labios.
Después de las constantes quejas de la paciente, le dieron el alta, bajo el compromiso de "reposo absoluto"
-Absoluto Bella, no levantarse de la cama a menos que sea necesario, nada de rabias ni esfuerzos- le indicó profesionalmente Carlisle, quien había solicitado estar al pendiente del caso de Bella. Edward, detrás de su padre, carraspeaba y miraba a Bella alzando las cejas en señal de triunfo.
-Pero me siento bien…- comenzado a protestar, pero Carlisle la detuvo
-Reposo absoluto o una estadía indefinida en este buen hotel…- dándole las dos opciones. Edward seguía con su semblante de triunfo.
-Ok, ya entendí-
-Estás en tu pre natal, aprovecha de descansar ¿Si? Y no seas testaruda- dijo Edward, acercándose a ella, y besándole el tope de su cabeza. Ella sólo asintió. Debía ser paciente, por sus niños, además sólo faltaban tres meses para el parto. Estaría acompañada, seguramente rodeada de gente todo el día. No estaría mal.
-¿Han sabido algo de Tanya?- preguntó Emmett a su hermano cuando Bella estuvo fuera del alcance de la charla. Ya estaban en casa. Eso los tenía a todos más tranquilos.
-No, hicimos la denuncia. Los policías no han dado con ella, es como si la tierra se la hubiese tragado-
-No volverá a acercársele…-
-No estoy tan convencido de eso, pero ella estará con protección todo el tiempo, las veinticuatro horas del día. No dejaré que se le acerque-
-Eso sonó temerario Edward-
-Ella no me hará daño a mí directamente. Su objetivo es hacer desaparecer cualquier obstáculo que se interponga entre ella y yo-
-Hablas con mucha seguridad de lo que ella planea…-
-Digamos que lo intuyo…-
-Harás cualquier cosa para defenderla, ¿no?-
-Cualquier cosa por defender a mi familia Emmett-
Mientras tanto, en el dormitorio principal, las mujeres estaba en una especie de celebración: Jane enseñaba el hermoso anillo que James le había dado. Además les contaba de cómo se lo dijeron a sus padres y a su madre, y la fecha.
-Nos casaremos después que nazcan Leonel y Tatiana- indicó la flamante novia
-¡Por supuesto! No esperarás que vaya toda hinchada… debo lucir estupenda ese día- agregó Bella, quien no se veía embutida en un vestido de fiesta con esa figurita de ballena de piernas hinchadas
-Oh cariño, pero si embarazada luces hermosa…- le dijo Renée a su hija, acariciando su barriga.
-Ok ok mujeres, tenemos tiempo para planear la boda de Jane y James, cosa que quedará en mis manos, pero hay algo importante que tenemos pendiente…- dijo ahora Alice, haciendo que todas las mujeres allí la mirasen extrañada
-¿Alice?- preguntó Esme… ella conocía a su hija, y quizás qué se le había ocurrido ahora
-¡El Baby Shower!- dijo ella emocionada
-Recuerda que Bella necesita reposo…- rebatió Esme, pero Bella le interrumpió
-¡Yo quiero mi Baby Shower!- dijo Bella entusiasmada. No era de las que le gustaran las celebraciones, pero el recibimiento de sus hijos, debía ser con bombos y platillos.
-No se diga más: comenzaremos a planear ya esa fiesta…- decretó Alice, haciendo que las cuatro mujeres restantes celebraran con carcajadas y vítores de júbilo, además de múltiples "Sí".
En la sala, Emmett y Edward quedaron extrañados por la algarabía y lo entusiasta de los gritos femeninos:
-¿Qué estarán planeando esas brujas?- cuestionó Emmett
-Ni me lo quiero imaginar…-
-¿Tu boda?-
-¡¿Eh?-
-Oh, vamos Edward, vives con Bella, tendrás hijos con ella… sólo te falta el detallito del anillo en su dedo y el matrimonio… No puedo creer que James se vaya a casar antes que tú…-
-Lo sé, lo he pensado, y lo quiero hacer. Pero las cosas fueron inesperadas, y no quería que Bella sintiera que yo me casaba sólo por compromiso con nuestros hijos. Yo la amo, y es por eso que me quiero casar con ella…-
-¿Lo has hablado con ella?-
-No…-
-Quizás ella piense que por tu "experiencia anterior" estés haciendo a un lado ese paso…-
-¿Lo crees?-
-Mmm… no se… es cosa de pensar un poco como mujer…-
-Quizás tengas razón, pero no me casaré con ella mientras las cosas no estén en absoluto control y calma, que no hay peligro-
-Entiendo tu postura-
Y así, "las brujas" como dijo Emmett, comenzaron a planear el día, la hora y el lugar del Baby Shower, además de la minuciosa lista de invitadas. Edward no tuvo oportunidad de protestas, dijeron que Bella no se exaltaría ni trabajaría en nada que demandara esfuerzo, pero que necesitaba algo para distraerse. Ahora Isabella alzaba las cejas triunfante ante su "jaque mate", "Porque si el señor pensaba que me iba a quedar tejiendo en la cama, pues es porque está loco o no me conoce…"
Las mujeres y quien hizo de chofer ese día, Emmett, decidieron dejar descansar a Bella, a eso de las ocho de la noche. Había sido suficiente aquel día. Jane, Esme y Alice se fueron con Emmett, y Renée en su propio carro.
Cuando Esme y sus dos hijos llegaron a casa, encontraron al patriarca, sentado en la sala, tomando una copa de algún trago y hablando. Había recibido una inesperada visita, que lo había dejado… como decirlo… sorprendido:
-¿Señor Cullen?-
-Sí…-
-Señor Cullen, buenas tardes. Mi nombre es Jasper Whitlock y quisiera hablar con usted-
-Eh… sí, supongo que sí… adelante por favor- Carlisle hizo pasar a este extraño muchacho. Intentó hacer memoria y ver de dónde podía conocer a este muchacho, pero se dio por vencido -¿Cómo me conoce?-
-Usted es padre de Edward. Él y yo hacemos clases en la universidad-
-Por supuesto-
-Pero no es por él por quien estoy aquí-
-¿Entonces?-
-Señor, quiero ser sincero con usted. Yo siento una profunda atracción por su hija Alice. Sólo hemos frecuentado un par de veces, pero es suficiente para saber que mis sentimientos son profundos y sinceros hacia ella. Quisiera contar con su aprobación para frecuentarla y para entablar con ella una relación más allá de una simple amistad. Tengo intenciones serias con ella, señor Cullen- se explayó. Carlisle lo oyó con atención, y durante un instante, no tuvo claridad sobre una cosa: "¿En qué siglo se supone que estamos…?" Porque aquella solicitud tan formal era parte de lo que probablemente se acostumbraba a hacer hace muchos años atrás.
-¿Me está pidiendo autorización para salir con Alice?-
-Sí señor, es así-
-Oh… bueno… la verdad es que esa es decisión de ella… yo muy poco me meto en esas cosas…-
-Pero para mí es importante que usted me conozca también-
-¿Y ella sabe que está usted aquí?- preguntó Carlisle, sin saber por qué él también estaba comenzando a usar ese vocabulario tan correcto con él.
-No, no lo sabe. ¿Ella no se encuentra ahora?-
-No, está en casa de Bella. Pero deben estar por llegar… Si gustas, puedes esperarla Jasper-
-Me agradaría mucho señor Cullen, muchas gracias-
-Por favor, no me digas señor Cullen, dime sólo Carlisle-
-Gracias Carlisle- respondió Jasper, quien motivado por el sentimiento que aquella pequeña y alegre chica había despertado en él, decidió tomar el toro por las astas y comenzar a hacer las cosas bien. Por eso decidió ir a presentarse a su casa y dar a conocer claramente sus sentimientos e intenciones hacia Alice, "¿Será demasiado?... No…" meditó y concluyó.
Durante un buen rato, estuvieron hablando de sus trabajos. Jasper le comentó a Carlisle sobre el suyo, y el privilegio que le había dado esa carrera de conocer muchos países. Demandaba estar viajando siempre, y esperaba ahora no viajar solo, sino ir en compañía de Alice, si ella lo aceptaba por cierto. Así que entablaron una amena charla. Charla en la que Esme, Emmett y Alice los encontraron cuando regresaron.
Ella abrió los ojos como platos, se tensó y no pudo decir nada. Quizás él había llegado hasta su casa para saber sobre Bella, pero de ser así, se hubiese comunicado directamente con Edward, ¿No? Quizás iba a ver a Emmett. Se conocían por asuntos de negocios, eso ella lo sabía…
-¿Jasper? ¿Qué haces aquí?- preguntó Emmett muy extrañado
-¡Emmett! No te había visto después de tu viaje-
-Si… ¿Y qué haces aquí?-
-Eh… bueno… Jasper vino a hablar conmigo- intervino Carlisle
-¿Ah, sí?- preguntó Alice. No sabía que ellos se conocían
-Sí. Vine a presentarme con tu padre, Alice. Estoy aquí con el deseo que me conozca. Que conozca al futuro marido de su hija- dijo Jasper con absoluta seguridad. Alice de momento a otro no sintió las piernas, y sin más se desplomó en el suelo. Claro, ¿Cómo más podría haber reaccionado una chica con tal grado de sensibilidad? Tal fue la sorpresa de las palabras de aquel hombre del que se había enamorado a primera vista, que decidió alejarse de la conciencia durante un rato.
-¡¿Alice, hija?- Alice, a lo lejos sentía la voz de su madre, mientras un aroma extraño y fuerte como alcohol. ¡Dios, era malísimo ese aroma! Así que poco a poco comenzó a abrir sus ojos. La luz del dormitorio era tenue. Reconoció el lugar: estaba en casa de sus padres. Su madre estaba con ella, y sonrió al ver que su pequeña hija abría por fin los ojos
-¿Mamá?¿Qué… qué pasó?-
-Te desmayaste hija…- le indicó con mucha ternura su madre. Y Alice comenzó a hacer memoria, y había una sola cosa que destacaba en sus recuerdos: Jasper.
-¿No lo soñé?-
-¿Hablas del joven que vino a presentarse, quien aún está afuera, sometido al intenso interrogatorio de tu hermano Emmett? No, no lo soñaste-
-¡Santa Madre de Dios!- exclamó ella, cubriéndose el rostro con sus manitos temblorosas.
-¿Qué sucede hija?-
-No entiendo… no sé… ¿Por qué hizo esto? Él y yo apenas hemos salido una vez… él tiene un compromiso con otra chica o algo así…-
-Según lo que dijo Carlisle, ese joven vino a presentarse, diciendo que quería "nuestra autorización" para frecuentarte, porque tiene intenciones serias contigo-
-Eso no se usa en este siglo-
-Eso lo sé, quizás él no lo sabe, o es muy conservador. Pero, ¿Sabes?, tengo la impresión de que está siendo sincero. No cualquier hombre hace lo que él hizo, de venir a enfrentarse a tus padres. Como caballero andante… Además ¿No es por él por quien andabas tan desanimada?-
-Sí…-
-¿Quieres hablar con él? Está afuera, y dijo que no se movía hasta que supiera que estás bien-
-Sí mamá, quiero verlo-
-Bien, espera aquí- dijo ella, besándole la frente con ternura y dejándola allí, a la espera de su "caballero medieval". Minutos después, unos suaves golpes se sintieron en la puerta.
-Adelante- dijo Alice desde el cuarto. La puerta se abrió con lentitud, y el rostro hermoso de Jasper asomó por ésta. Alice sintió mareos nuevamente, pero se obligó a mantenerse en plena conciencia. Nada más de desmayos… por ahora.
-¿Te encuentras bien?-
-Sí, estoy bien… me desmayé porque no comí…- mintió, y enseguida soltó la pregunta - ¿Qué se supone que estás haciendo?-
-Lo que dije…-
-No te burles de mí- dijo ella con algo de recelo. Él notó eso en sus ojos y en su voz, y quiso remediarlo enseguida. Por primera vez en su vida, estaba seguro de sus sentimientos. Se acercó a ella, y tomó su rostro con sus manos, quedando ambos muy cerca el uno del otro.
-Alice, mírame a los ojos y dime si ves una pisca de burla o engaño en ellos. Estoy siendo sincero: te quiero para mí. Quiero que tus padres sepan que yo seré el hombre que compartirá el futuro contigo…-
-Podrías habérmelo dicho a mí primero…-
-Tú ya sabías eso Alice. Tú lo supiste antes que yo incluso. Ya llevo bastante tiempo buscándote en otras mujeres, pero ahora que te encontré, ahora que sé que eres tú, no te voy a dejar escapar-
-Y por… por qué ahora…-
-Hace dos semanas me dijiste que tenías una cita, y por Dios, no sabes las ganas que tuve de recorrer Londres hasta encontrarte y apartarte de ese mequetrefe que…-
-No hay nadie. Nunca hubo nadie… ni siquiera he tenido un novio… -
-¿Nunca? ¿Nadie?-
-No, nunca- susurró ella.
-Alice, dime si me crees y dime si quieres…-
-¡Sí! Sí te creo, y también creo que he esperado demasiado. Sí, quiero estar contigo-
-Me haces inmensamente feliz- dijo, acercando sus labios hasta ella, pero ella, rápidamente se alejó solo un poquito. Él la miró confuso
-Esa colorina… que no me acuerdo como se llama...-
-Victoria-
-Sí, esa. ¡No la quiero cerca de ti Jasper!-
-Derechito al pozo de la indiferencia y el olvido- bromeó él, haciendo que ella sonriera. Y no hubo más espacio entre los labios de Alice y Jasper. A penas se rozaron, en el pecho de ambos estalló una especie de bomba, que les confirmó lo que ambos temían: que desde ese momento en adelante, el uno no podría vivir sin el otro.
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