¡Ya! Se va "Pruebas de Fuego". Nenas, mil gracias por sus lecturas y comentarios... de veras muchas gracias. Seguimos en "Dos pasajes a la noche" y "Redención y Condena" que está recién estrenándose. Las espero por ahí...

GRACIAS A PALY, MI BETA HERMOSA QUIEN ESCRIBIÓ EL HERMOSO EPÍLOGO QUE LEERAN!

A disfrutar entonces, y nuevamente, mil gracias a toditas toditas! =)

ABRAZOS FRATERNOS: CATA!


-¿Cigarros, Edward?- preguntó Emmett ofreciéndole uno a su hermano, pero Esme se los arrebató

-¡No más cigarros, ni tampoco más café!- ordenó la madre.

-Cuanto llevan adentro…- preguntó el nervioso Edward, quien estaba a punto de surcar un agujero en el piso de tanto andar de un lado para el otro.

-Dos horas… y ya me lo acabas de preguntar-

-Por qué se tardan tanto…-

-Oye, que se tomen su tiempo no significa que estén con complicaciones, además averiguaste que esto es así, ¿no?-

-Una cosa es haberlo leído y otra muy distinto es vivirlo Emmett- decía el "muy" nervioso futuro padre. En verdad, todos estaban nerviosos allí. Después de que se llevaran a Tanya, no demoraron más de veinte minutos en trasladar a Isabella a la clínica. Ella estuvo consciente todo el tiempo, aferrada a la mano de Edward. Después que llegaron, la checaron y hablaron de su taquicardia e insistieron en preparar la cesárea, como Carlisle lo había previsto. Así que fue lo que hicieron. Prepararon a la futura madre para entrar a pabellón y recibir a los dos pequeñitos que ansiaban por salir.

Todos estaban ansiosos, todos acompañaron a Edward en la espera. Finalmente, eran todos una gran familia, esperando por aquellos dos nuevos integrantes.

Cuando Carlisle apareció, vestido de traje verde claro, muy típico de los galenos después de una intervención médica, todos los allí presente se levantaron de su asiento como resortes. Él buscó a su hijo. Cuando se miraron, Carlisle sólo sonrió.

-¿Entonces?-

-Son hermosos- dijo el abuelo, visiblemente emocionado. Es que para él había sido más que una simple cesárea. Él había ayudado a traer a sus primeros nietos al mundo. Los allí presentes se abrazaron, algunos lloraron… y Edward, él sentía que las lágrimas en sus ojos comenzaban a escocerle. Carlisle se acercó a él, y lo abrazó -Felicidades hijo: eres el padre de una hermosa nena y un robusto caballero- le dijo

-Quiero verlos-

-Seguro. Los están poniendo en incubadora, sólo por precaución. Pero están muy bien-

-¿Y Bella?-

-Respondió favorablemente. Está sedada aun. Quizás demores un poco antes de poder verla. Pero vamos, vamos para que conozcas a tus hijos- le dijo el padre, guiándolo por los pasillos.

Cuando Edward se encontró con sus dos hijos, no hubieron sensaciones ni sentimientos que el antes haya podido experimentar para comparar ese momento. Leonel, con sus ojitos aún cerrados, movía sus piececitos, estaba inquieto. Mientras su princesita Tatiana, dormía plácidamente. Edward Cullen en ese momento era el hombre más feliz sobre el planeta.

La recuperación de Bella fue rápida. Después de una semana, ella regresó a casa, en compañía de Edward y sus hijitos. Habían comenzado con el ajetreo de los padres primerizos. ¿Dormir por las noches? No, ya no. Las noches ahora estaban hechas para velar el sueño de sus hijos. El que más costaba para que se durmiera, era Leonel quien era más inquieto que su hermana. Eso sí, la leche se la tomaba en tiempo record, mientras su hermanita bebía con más lentitud y nuca se acababa el biberón. Ella por cierto, tuvo la costumbre de quedarse dormida casi siempre sobre el pecho de su padre, quien después de darle su leche, cambiarla y mecerla, la hacía dormir sobre su pecho.

-¡La malcrías Edward!- le decía Bella. Otra cosa que ella hacía, era aquietarse con la voz de su padre. Cuando lloraba, Edward no tenía más que hablarle y ella se calmaba.

Leonel era un chiquillo gracioso. Era muy sociable, y siempre se encargaba de sonreírle a las visitas que iban a verlos, que no eran pocas. Se reía, sobre todo con su abuelo Charly, quien siempre estaba haciéndole alguna locura. Tatiana era observadora. No era reticente, pero tampoco se daba con todo el mundo. Hasta el momento, con nadie de la familia había tenido algún "conflicto social"

-Haces bien hija… que ningún hombre se te acerque mucho… ya sabes- le decía su padre, haciendo que Bella riera al ver esa escena. Así como Edward era muy cómplice con su princesita, Bella lo era con su "hombrecito".

-¿Eso que tienes bajo los ojos… son ojeras?-

-Muy gracioso Jasper…-

-¿Hoy cumplen un mes, no? Alice está vuelta loca…-

-Ni que lo digas… dice que hay una fiesta en casa de Charly, ¿Crees que estoy para fiestas? Si con gran esfuerzo puedo venir a hacer clases. He estado a punto de quedarme dormido de pie…-

-Seguro te podrás relajar un rato…-

-Se nota que no has pasado una noche con esa dos criaturas mías… la noche la hacen día, no sé a quién salieron…-

-Mmm… no te había querido preguntar, pero ¿sabes sobre Tanya?-

-Sí, mi madre se ha comunicado con Carmen, su madre. Está en un centro psiquiátrico recibiendo tratamiento-

-Pensé que estaría en la cárcel-

-Lo que hizo lo hizo por su estado. Ella no hubiese actuado así, nunca-

-¿Qué piensas?-

-Ir a verla. Está a las afueras de Londres. De camino son como 45 minutos…-

-¿Crees que sea prudente Edward?-

-No lo sé, pero necesito verla y saber que está bien-

-Si lo crees necesario-

Y fue lo que hizo. A medio día condujo su Volvo hacia el hospital en donde se encontraba. Al llegar, tuvo algunas trabas para ingresar, pero después de convencer al encargado, logró que lo dejaran ver a Tanya. Lo guiaron hacia el patio trasero, donde a lo lejos la vió. Estaba sentada en un banco, acariciando a un perro labrador. Él se acercó poco a poco, y cuando estuvo a pocos pasos, le habló:

-Tanya- ella lentamente giró su rostro y se encontró con los ojos de Edward. Rápidamente volvió su rostro, como escondiéndose. Sentía tanta vergüenza…

-Edward, qué haces aquí…-

-Quería verte, quería ver cómo estabas-

-No era necesario que vinieras…-

-Es una visita corta de todos modos, los encargados del lugar no son muy amigables que digamos. Sólo me dieron un par de minutos para verte-

-Gracias por venir-

-Cómo te sientes-

-Mejor… mejor que la última vez que me viste. Edward, no sé de qué manera mirarte sin sentir vergüenza-

-Oye, creo conocerte, y sé que no actuabas bajo su juicio. Tanya, debes prometerme que no abandonarás tu tratamiento, y que volverás a ser la mujer noble que en verdad eres, la profesional destacada, la amiga fiel. No sigas destruyéndote, por nada ni por nadie-

-Lo intentaré Edward, intentaré ser la misma de antes… la de antes, pero sin ti-

-Tanya, intenta ser feliz. Feliz como lo estoy siendo yo ahora. Te lo mereces, y deja nuestra historia en el pasado, aprende de ella, guárdala como un lindo recuerdo…-

-¿Tienes aun lindos recuerdos de nosotros, Edward?-

-Por supuesto. Muchos-

-¿Me perdonaste Edward?-

-Sí Tanya, te perdoné-

-Bueno, creo que es suficiente eso para mí, para seguir adelante, ¿No?-

-Espero Tanya. Ahora me voy, y cualquier cosa que necesites y que yo te pueda ayudar, no dudes en buscarme, ¿Sí?-

-Gracias Edward. Muchas gracias-

-Adiós Tanya-

-Adiós Edward- dijo ella. Él dio la media vuelta, mientras ella, con una lágrima rodándole por la mejilla, veía y dejaba ir a quien probablemente sería el amor más grande de toda su vida.

OOOOOO

La celebración del primer mes de los pequeñitos, fue una verdadera fiesta, como si se tratara del cumpleaños de los príncipes de Londres. Charly finalmente cumplió sus promesas: construyó el mini parque de juegos para sus nietos y para sus amiguitos, y les dio su regalo: la casa.

-No, no, no, no podemos aceptarla…- dijo Bella, negando con su mano y su cabeza

-¡Oye, no me ofendas con tu negativa. Primero no es solo un regalo mío, sino que de Renée, Esme y Carlisle también! Anden, no sean testarudos-

-Charly… es demasiado- dijo ahora Edward

-Oye, es por una cuestión práctica. Sube y baja por ese edificio, no debe ser nada cómodo, por mucho que ocupen el ascensor. Además mis nietos necesitarás espacio seguro para jugar… cuando no estén aquí por cierto. No es una mansión, es sólo una casa…-

-¡Maldición Charly! ¡Siempre lo exageras todo!- dijo Bella, agarrando a su padre por la cintura y dándole un fuerte abrazo

-¿Eso es un sí?- preguntó Carlisle

-Así como lo pintan, no nos podemos negar…además, tenemos planes de agrandar la familia- dijo Edward muy serio. Bella desvió la mirada hacia él, y con ojos de decirle "¡Estás loco!"

-¿Y cuándo piensan casarse ustedes, eh?- preguntó Emmett, para nada listo a recibir la bomba que su hermano Edward le iba a lanzar.

-¿Otra vez?- preguntó Edward, divertido, lanzándole una miradita cómplice a Bella. Ella salió de los brazos de su padre, y se fue a los brazos de Edward.

-¿A qué te refieres?- preguntó Alice, algo confundida.

-Verán… cómo se los digo… Bella y yo ya estamos casados. Lo hicimos hace una semana- dijo finalmente con mucha dificultad ante todos los pares de ojos que se abrían como platos por la sorpresa. Menos dos pares, sus cómplices: Jane y James. Edward contó, recordando en su propia cabeza, cómo había sido aquello.

Una tarde, llegó acelerado, diciéndole a Bella que venía una visita importante al apartamento, que debía estar lista. No le dijo de quien se trataba, sólo que Jane y James llegarían con él. Edward tenía todo planeado.

-¡Un momento! Antes que lleguen, debo preguntarte algo…- dijo él, ante la extrañeza en el semblante de Bella.

-¿De qué se trata?-

-He demorado un poco en pedirlo, pero no quiero seguir esperando-

-Dilo ya Edward…-

-Cásate conmigo- le dijo sin más aspavientos, enseñándole las alianzas de oro blanco que había comprado para ambos.

-¡¿Qué… qué?-

-Eso, que te cases conmigo…- decía el con impaciencia

-Edward… pero… a qué viene esta petición… además tan acelerada…-

-Te hablé de una visita, ¿Recuerdas?-

-Sí…-

-El juez. El juez que nos va a casar, si es que me dices que sí, llega dentro de un rato, y yo…-

-¡Si, sí, sí!- le dijo, colgándose de su cuello y besándolo con todo su amor. Ella tampoco quería seguir esperando. Ya se las vería con la furia de su familia y sus amigos cuando se enteraran de la noticia.

Llegó el juez, con los dos testigos-cómplices, y se casaron. Así de simple. Sin grandes fiestas, ni miles de invitados. Sólo ellos, sus hijos y sus mejores amigos.

-¡¿Por qué hiciste eso, eh? Bella se merecía una boda de princesa, maldita sea Edward…- dijo Alice, con deseos asesinos en contra de su hermano. En cualquier momento le saltaba encima para golpearlo.

-Cálmate Alice. Tendrá su boda de princesa, pero perdona, no queríamos esperar más…- dijo él para tratar de tranquilizarla. Ya luego vendría toda la parafernalia de la celebración. O a eso se comprometieron, después de las amenazas de Alice.

Así que la fiesta de celebración de cumple mes de los hermanitos Tatiana y Leonel, se convirtió también en la fiesta de celebración por la boda civil de Edward y Bella. Después y pese a todo, todos allí estaban felices.

En la noche, Edward y Bella se quedaron en casa de Charly, junto a sus hijos. Como cada noche, se preocuparon de darles su biberón y hacerlos dormir. Las chicas de la casa se comprometieron con ellos a cuidarlos durante la noche, para que ellos pudiesen dormir. Sí, claro. Dormir.

-Entonces señora Cullen- dijo, besando el desnudo y hermoso cuerpo de su esposa, después de haber hecho el amor con ella -¿Es la noche de boda que usted soñó?-

-No señor Cullen, pero es perfecta de cualquier modo- dijo ella, disfrutando de las caricias de su ahora esposo

-Frente a cualquier queja, podemos mejorarlo-

-¿Será capaz de hacerlo usted mejor de lo que ya lo ha hecho, señor Cullen?-

-Me subestima, señora Cullen- dijo, cerniéndose sobre ella, listo para un nuevo encuentro.

-Te amo con toda mi alma Edward-

-Tal y como yo te amo a ti Bella-

Y ambos cuerpos se fundieron en un intenso y profundo beso, mientras una vez más se iban encontrando en cuerpo, para someterse uno a otro, y volverse uno solo, bajo la también intensa noche de octubre. Una de las tantas noches que se habían jurado amar, cuidar y respetar, hasta que la ingrata muerte viniera por sus cuerpos, y los hiciera descansar, después de haber vivido una plena y feliz vida, rodeado de sus hijos, nietos. Eso eran sus deseos.

Hasta que la muerte los separe.

Epílogo, por Paly Paly

Isabella Marie Swan, una mujer de veinticuatro años de edad, preparada académicamente para administrar una de las más grandes empresas automotoras de Londres; mujer fría, calculadora, indolente, antisocial, pero de una belleza embriagadora acostumbrada a hacer de los hombres un rito sexual y desecharlos, una ninfa por naturaleza la cual se juro que nunca mas volvería a amar a nadie… amor: ese sentimiento de posesión, celos y control que la embargaron durante aquellos meses de agonía. Pero que equivocada estaba cuando el destino le tenía preparada, después de una fiesta, la mayor y mas hermosa de las sensaciones, la del verdadero amor, ese amor que es darlo todo por el todo, sin esperar la mano de vuelta, ese de saber que alguien te lo puede dar todo con una sola caricia, con una sola mirada y claro a las cuales ella no estaba habituada, debido a lo alejada que se encontró siempre de sus padres.…

Por otra parte Edward Cullen, destacado concertista dedicado a la enseñanza de su pasión la música, abnegado hijo y cariñoso hermano, poseedor de una belleza tanto interna como externa, criado en el seno de un hogar constituido, una familia amorosa y unida que velaba por cada integrante y el anhelando tener ese amor que sus padres se profesaban, convencido de que el amor que tenía con aquella mujer que había escogido para casarse era total y absoluto. Que equivocado estaba porque el destino le tenia preparado en esa fiesta, el fuego, la pasión esa explosión de emociones que no despertaban a la que el había escogido como su mujer, estos sentimientos podían pasar del total descontrol a las mas intensa de las pasiones... Ellos inconscientes del sentimiento, cometieron errores que les costaron muy caro, pero a pesar de todo y como cosa del destino, la entrega fue mutua, aunque tuvieron que atravesar muchas penas antes de saberse el uno para el otro: Pruebas de Fuego que solo ellos pudieron sortear…

El perdón predominó en los sentimientos de Isabella, los que la hicieron reencontrarse con sus padres, la hicieron ver la vida desde el lado del color y la alegría, no más desde la oscuridad… Y la pasión por la vida predominaron los de Edward que no todo tenía que ser pensado y craneado para la perfección, que en la imperfección estaba lo maravilloso…

La bendición del primer hijo y la doble emoción de saber que ese amor tan fuerte que jamás llegaron a sentir seria doble, no solo una vida crecía en el vientre de Isabella eran dos los corazones que aferrados a la vida los escogieron como padres…

El curso de esta historia estuvo dominado por el amor el perdón y las locas pasiones, Jane O'Connor tímida e introvertida asistente amiga de Isabella conoció el amor de la mano de James Witherdale mejor amigo de Edward, acostumbrado a estar rodeado de belleza superficial y banal, lo conmovió la ternura y timidez de Jane que tenia esa belleza que el estuvo siempre buscando…

Por otro lado Rosalie Hale mujer con temple forjado por una vida de duros golpes, la perdida temprana de su esposo y su hijo no nato, el poco cariño que le demostraba su padre hombre de negocios y que no supo como demostrarle a su única hija toda la devoción que sentía por ella, llego a Londres en busca de negocios creando lazos con Isabella, conoció el amor de Emmett Cullen un hombre de apariencia grande y fuerte destacado economista, que era tierno, cariñoso, alegre y divertido que con su paciencia le hizo despertar eso que ella pensó nunca más volver a sentir, aunque eso no quita que haya cometido errores que la hicieron arrepentirse, ya que un hombre que venia en busca de venganza le despertó ese fuego que hace mucho tenia olvidado y la hizo alejarse de ese maravilloso hombre que la hacia estremecer y Emmett dolido por la traición de Rosalie se dejo llevar por los celos y dijo cosas que también lo hicieron arrepentirse, pero después de unos largo meses alejados de ella lo hicieron reaccionar y jugársela por esa mujer que le traía el mundo patas para arriba…

Alice la mas pequeña de los hermanos Cullen, hiperactiva por naturaleza amante de la moda, el buen vestir y el diseño, ella quedo hechizada y con su estomago lleno de mariposas por los ojos claros de Jasper Withlock economista que impartía clases en la universidad donde Edward trabajaba, de un gran carisma, empático y muy guapo el hombre de mundo que se cohibió con la mirada de la pequeña duendecillo en aquella bendita fiesta y lo cautivo hasta no poder imaginarse la vida sin ella…

Los primeros en gritar a los cuatro vientos el gran amor que se tenían fueron James y Jane los cuales lo hicieron un año después de nacidos los bebes de Bella, ya que Jane quería que ella fuera su madrina y Bella dijo que no lo seria hasta que sus bebes no dependieran tanto de ella, se volvió una madre muy sobre protectora. A parte, James deseaba que fuera en los meses cálidos de Agosto y así fue, se casaron en la Iglesia The Temple ubicada en el centro de Londres, una hermosa iglesia la cual su historia los cautivo había sido restaurada en gran parte, pero casi fue derribada por completo en la segunda guerra mundial, les llamo la atención por ser famosa por sus tumbas con efigies y por ser una iglesia redonda, además, porque los años no han sido capaz de derrumbarla y eso lo tomaron como un presagio…

En ella rebosante de alegría, ingreso con su hermoso vestido Blanco del brazo de Charles quien orgulloso se ofreció a entregar a esta tímida chica que su hija consideraba como una hermana. En el altar un ansioso James la esperaba con su impecable smoking negro que hacia resaltar sus bellos ojos, perdidos en la mirada del otro, emocionados dieron el si que por tanto tiempo habían soñado, ni siquiera habían reaccionado a la gran decoración de la iglesia o a la música que sonaba majestuosa para ellos, solo eran ellos nada mas importaba...

Mientras que Rosalie emocionada tomaba la mano de Emmett que llevaban meses saliendo y todo estaba listo para que les tocara a ellos dar el bendito SI que Emmett venía anhelando desde que la conoció, la boda sería en dos meses mas pues esperarían a que Jane y James volvieran de su luna de miel, ya que James decía que no dejaría país sin que su bella princesa conociera o por lo menos un continente completo, claro esta, ellos querían que participaran de su entrega. Serían dos meses porque era el tiempo que le había dado Jasper a Alice para tener todo preparado para el viaje que estaban a prontas de hacer, Jasper le dijo sin mas que no estaba dispuesto a separarse jamás de ella, le había tomado mucho tiempo a él darse cuenta de lo que sentía por ella. Así que le dijo que se irían juntos de viaje a Paris después irían a Grecia, Italia, España viajarían a Latinoamérica Brasil, Colombia, Argentina y para finalizar Chile ya que en ese país tenía que cerrar unos contratos importantes de los cuales él era responsable…

Y así sin más después de todo lo que el destino les hizo pasar, podían decir que las Pruebas de Fuego, que la vida les había impuesto hasta ese momento, fueron superadas con creces y todo gracias al amor y el respeto que cada uno tuvo por el otro, como siempre debió de ser.

ESPERO SUS COMENTARIOS FINALES. BESOS A TODAS Y GRACIAS POR LEER!