Disclaimer:

The legend of Zelda es una franquicia de videojuegos propiedad de Nintendo, esta historia nació con el único fin de entretener no pretendo lucro alguno; sin embargo, los personajes originales presentes en la misma son de mi creación.

Capítulo 1. Artefactos antiguos

Han transcurrido cinco años desde que Noreia comenzara las traducciones de los antiguos escritos que narran la historia de Hyrule; Con el apoyo de la tribu Sheikah y de la reina lograron varios hallazgos, que para su investigación se dividieron en ramas:

*La investigación relacionada con la tableta Sheikah quedó a cargo de, Prunia; una entusiasta investigadora, quien descubrió que la tableta constaba de algunas aplicaciones como lo eran una cámara que registraba todo en una enciclopedia interna, mapas de toda la geografía del reino, entre otras.

*Los "guardianes" le correspondieron al loco científico Rotver. Eran unas antiguas máquinas compuestas de piedra y metal. Los antepasados se habían esmerado en su resistencia. Estaban equipadas con un láser de aspecto letal y en su interior se encontraba un núcleo encapsulado de pura energía, lo que les permitía moverse; habían versiones distintas: unas pequeñas dotadas de brazos y armamento; aquellos modelos voladores que montaban guardia donde se les asignara y el más grande que parecía una pequeña torre de piedra con patas que asemejaba a una araña, podía perseguir sin cansancio a un posible agresor; aunque por el momento se encontraron solo unos cuantos, los antiguos escritos mencionaban que habían en abundancia y se encontraban sepultados en los lugares más recónditos de Hyrule.

*Por último pero no menos importante, quedaban las bestias divinas y las torres de Hyrule a cargo de Noreia. Este era quizás uno de los más grandes hallazgos de la arqueología Hyliana, debido a que eran enormes y estaban situados en sitios estratégicos de la región. Las bestias divinas eran estatuas monumentales de piedra y metal con mecanismos de ataque y defensa en su interior cuyo aspecto representaba a un animal protector de las tribus de Hyrule: el elefante Vah Ruta, encargado de proteger la región de los zora. La salamandra Vah Rudania fue descubierta en la montaña de la muerte a cuyas faldas se encontraba la región de los goron. Un ave metálica estaba posada en una especie de percha de piedra cerca de la tribu Orni, de nombre Vah Medoh y el camello Vah Naboris se encargaba de velar en la zona desértica de Gerudo. La joven arqueóloga aún tenía mucho por hacer, había conseguido lograr que se encendieran los mecanismos, más no las podía controlar para que se movieran, por lo que era común que viajara por aquellas regiones.

Una tarde, la reina convocó a su amiga, deseosa de saber las novedades de las investigaciones.

— ¿Qué progreso has logrado? — preguntó la regente una vez que ambas se reunieron en la terraza del castillo de Hyrule.

—Hasta ahora no mucho, empiezo a pensar que las bestias divinas sólo pueden ser controladas por quienes demuestren ser dignos de ser sus amos; lo que desconozco es si los elegidos se encuentran entre las distintas razas de Hyrule o si deben ser Hylianos— reconoció la arqueóloga.

—Sigue investigando, lo más probable es que sea así. Por algo hay una bestia divina en cada tribu; debe haber algo que hemos estado pasando por alto.

—Así lo haré su alteza, de hecho hoy acordé ir a la región de los Zoras para examinar a Ruta de nueva cuenta y creo que es hora de que me retire si quiero progresar un poco, nos veremos después.

—No olvides que en tres días es el cumpleaños de mi hija Zelda, es una edad importante ya que será apta para el entrenamiento especial de sacerdotisa de Hyrule, no falten.

—Claro, ahí estaremos— replicó la arqueóloga no sin antes hacer una breve inclinación y retirarse al interior del castillo, donde habría que recoger a Link para que la acompañara. No tardó mucho en encontrarlo, ya que estaba en la sala de entrenamiento observando como su padre entrenaba a los guardias del castillo e intentaba imitarlos blandiendo una pequeña espada de madera.

Para sus siete años, Link era un niño curioso, juguetón y audaz para su corta edad, vestía las ropas típicas de color azul de los Hylianos, las cuales resaltaban mucho el color de sus ojos. Anhelaba cumplir la edad suficiente para incorporarse a la guardia real como su progenitor Sir Wilhem. Estaba tan absorto que no escuchó cuando su madre le llamó.

—¡Link!, tu madre te llama— le dijo sonriente el lugarteniente de su padre, dándole unas palmaditas en su hombro.

El niño volteó a ver al otro extremo de la sala donde vio a su madre aguardando por él, pero no fue el único; Al percatarse de la presencia de su esposa, el capitán detuvo el entrenamiento de los guardias.

—¡Tomen un descanso de veinte minutos! — ordenó Wilhem y siguió a su hijo a donde Noreia los esperaba.

—Espero que Link no te haya importunado querido.

—¡No soy ninguna molestia!— exclamó el niño con irritación hinchando los carrillos.

—No, para nada— exclamó el padre de éste revolviendo el cabello de su hijo— ¿pudiste presentarle los progresos de tus investigaciones a la reina?

—Sí, pero aún tengo que ir a la región de los zora a estudiar a Ruta un poco, me llevaré a Link para que tú puedas continuar tu trabajo.

—¿Iremos a la región de los Zora?, ¡vamos ya mami! —exclamó Link con entusiasmo.

—Se ve que a este chico le gusta la aventura— se rió el capitán mirando a su hijo con orgullo.

—Lo lleva en la sangre— dijo su esposa, quien tomó de la mano a su pequeño, ambos se despidieron de Wilhem y se encaminaron a la salida, antes de salir el niño se percató que un par de ojos verdes le miraban semiocultos detrás de uno de los pilares. Se trataba de una niña rubia ataviada con un lindo vestido Lila con quien nunca había hablado; el chico le saludó con la mano, situación que provocó que la pequeña se sonrojara y se ocultara del todo.

—¿Ocurre algo hijo? — le preguntó su madre.

—No, nada—replicó este y salieron de la habitación.

Una vez que llegaron a la región Zora, fueron recibidos por los guardias del dominio del rey Dorphan, a Link le encantaba aquel lugar; ubicado del lado este en la región de Lanayru semioculto entre las montañas, en medio de un gran lago se encontraba una edificación en espiral, por la que caían largas cascadas. Los pilares de mármol luminoso le daban un aire muy majestuoso. Los zora una especie híbrida entre humanos y peces, nadaban y caminaban por los pasillos. Era una vista preciosa. Madre e hijo fueron conducidos ante el trono del soberano de los zoras quien ya los esperaba.

—Noreia, ¡Qué gusto verte!— exclamó el regente desde su trono, a su alrededor se encontraba el consejo de ancianos y a ambos lados del rey se situaban sus hijos: la dulce princesa Mipha y el príncipe Sidon.

—Saludos, su alteza, he venido como me lo pidió.

—La razón por la que te he llamado es para avisarte que hemos encontrado otras tablas de escritos Sheikah sobre Ruta que quizás puedan ayudarte a descifrar más de la bestia divina.

—Excelentes noticias, dijo la arqueóloga, entonces ¿vamos a ello?

—sígame, por aquí— intervino Muzun, uno de los del consejo de ancianos y mentor de la princesa Mipha.

—Link—se arrodilló la arqueóloga—mami tiene trabajo que hacer, ¿podrías esperarme aquí?

—Yo cuidaré de él— intervino amablemente la princesa Mipha tomando de la mano de Link—vamos a jugar.

—¡Está bien! —asintió el niño con entusiasmo.

El niño y la princesa se alejaron juntos, seguidas de cerca por Sidon mientras que Noreia y Muzu escalaron la cima del Monte Trueno, donde Muzun le mostró un antiguo escrito referente a Ruta tallado en piedra.

—¿Crees que puedas traducirlo todo?— preguntó una vez que Noreia sacó una libreta de notas y anotó en su idioma la traducción de runas.

—Algunas partes están ilegibles, pero creo que sí— afirmó la arqueóloga con suma seguridad.

— ¿Y bien?¿qué es lo que dice?— inquirió Muzun después de un rato en el que Noreia hizo varias anotaciones mientras releía las runas.

—Mmmm menciona lo siguiente "Cuando el… sismo s… p….nt… y…. la ….. d… non se haga presente, esta bestia divina… el….rá… un p….to d….nado a auxiliar a los que tienen la encomienda de ….r al mal, aquellos con las v…des.. del poder omnímodo".

Si mal no recuerdo, los antiguos escritos mencionan que cuando el mal surge de las entrañas de la tierra, dos personas elegidas por el destino serán los encargados de sellarlo de nueva cuenta, pero al parecer esta máquina fue construida con la finalidad de ayudarlos en semejante tarea. Más no hay más explicación de cómo se controla o algo— admitió frunciendo el entrecejo.

—Entonces seguimos en las mismas— dijo Muzun visiblemente decepcionado.

— No del todo. Una cosa sí es segura, esta bestia divina puede ser controlada pero al parecer no cualquiera puede ser capaz de manejarla; así que no debemos desanimarnos— respondió la arqueóloga con optimismo.

—¿Entonces le avisamos al rey?

—Será lo mejor, además ya casi anochece, vamos.

Ambos bajaron de nuevo rumbo a los dominios Zora donde el rey Dorphan los esperaba. Le explicaron la situación; si bien el rey lo tomó mejor que su consejero, le prometió a Noreia que si llegaban a detectar un cambio en Ruta, se lo harían saber llegado el momento y le invitó a pasar la noche en la posada de su reino ya que ya había oscurecido y el pequeño Link, después de una tarde de juegos con Mipha y Sidon, se quedó dormido y su madre no tuvo valor para despertarle. Le avisaron al capitán Whilhem mediante un mensajero Zora y madre e hijo se quedaron bajo la protección de los Zoras.

Tres días después, en la ciudadela de Hyrule, se llevaron grandes preparativos con motivo de la celebración del cumpleaños de la princesa Zelda; Llegaron varios representantes de todas las regiones del reino, destacando la obstinada guerrera Urbosa en representación de la tribu Gerudo. Era una mujer muy guapa, alta, fornida de cabello pelirrojo recogido en una espesa coleta propio de las guerreras de su raza, ojos verdes que reflejaban bondad a pesar de su rudo porte, vestía una falda asimétrica de color azul, un top verde con motivos rojos y azules; no se le veía sin su arma y su escudo colgado de su espalda. De la montaña de la muerte, en representación del pueblo Goron estaba el viejo Daruk, una criatura humanoide cuyo cuerpo era en su mayoría de roca lo que les permitía sobrevivir a las extremas temperaturas del volcán y del valle de Eldin; de actitud positiva y amistosa venía a presentar sus respetos. De las frías regiones de Hebra, descendían los Ornis, seres cuya complexión era lo más semejante a un ave. El joven Revali había acudido en el lugar del patriarca Orni. Poseía un brillante plumaje azul, pico amarillo y despedía cierto aire de arrogancia en su mirada, los rumores lo catapultaban como uno de los mejores arqueros del reino. Por el lado de los Zoras, se contaba con la presencia de la princesa Mipha de los Zora, debido a que la extrema gordura del rey Dorphan le impedía desplazarse a grandes distancias y el príncipe Sidon suplía las obligaciones que ella misma tuvo que dejar para acudir a aquel encuentro.

De la Aldea Kakariko provenían Prunia, Rotver e Impa, del presente clan Sheikah, quienes juraron lealtad eterna a la familia real de Hyrule acudieron sin falta. Se trataba de un grupo de ninjas guerreros de antiguas tradiciones. Su característica distintiva era su cabello blanco, ojos escarlatas, piel bronceada y sus vestimentas ninjas ceñidas a sus cuerpos en cuya pechera se encontraba el símbolo de la tribu, un ojo escarlata derramando una lágrima.

Una vez que todos se reunieron en el altar ceremonial aledaño al castillo, el Rey Rhoam procedió a darles la bienvenida a todos los presentes que estaban sentados en unas gradas que rodeaban el altar entre los cuales también se encontraban el capitán Wilhem y su familia.

—Sean bienvenidos a la celebración del sexto cumpleaños de mi pequeña Zelda; este es un día muy especial, según las antiguas tradiciones de la familia real de Hyrule, esta es la edad en la que mi hija debe cumplir un importante ritual en honor de la diosa protectora de este mundo. La divinidad será capaz de transmitirnos su mensaje de luz a todos los habitantes a través de ella, es por ello que mi hija deberá elevar su canto a los cielos para pedir la bendición de nuestra deidad, así que sin más, hago un llamado a la princesa a iniciar el ritual ceremonial, en el centro de este altar.

Al escuchar la orden de su padre, la princesa Zelda quien iba vestida con un sencillo vestido blanco de mangas largas, con el cabello recogido en una elegante trenza, brazaletes ceremoniales y sandalias, sostenía una lira dorada, avanzó hacia el centro del altar de las ceremonias y entonó el cántico destinado a la diosa que se ha transmitido desde tiempos ancestrales en la familia real.

"Oh diosa protectora de este mundo,
en tu honor acepta este cantar que tu sierva entona
a ti que portas la luz que guía nuestros destinos,
que tu voz sea escuchada en nuestros corazones
y tu bendición esté presente en cada día de nuestras vidas

Porque grande eres ¡oh Hylia!
Quien descendió del cielo
Y demostraste que

En este ciclo eterno
La fortaleza nace
en la voluntad fiel del
siervo que habita en
el seno de tu amor
infinito, es por eso que
este canto te agradece
y clama por tu misericordia
diosa de bondad y justicia
que tu voz se escuche y
toque los corazones de
los habitantes de esta tierra que
amaste y protegiste con tu
infinita sabiduría".

Una vez que se completó el ritual, los invitados ovacionaron a la princesa y acudieron a su encuentro con obsequios procedentes de todas las regiones del reino. Mientras esperaban su turno para felicitarle, Link le comentó a su padre.

— La princesa es muy bonita padre, y se ve que es muy madura a su corta edad.

—Sí, así es hijo, es un honor ser el capitán de la guardia real. Es nuestro deber para con este reino, velar por la seguridad de los miembros de la familia real.

— ¿Yo también puedo aspirar a un puesto como el tuyo?— le preguntó Link mirando con orgullo a su progenitor.

— Si es tu deseo, puedo ayudarte a prepararte como un caballero; debes pasar una serie de pruebas y sobre todo demostrar tu valía.

—Lo haré padre, yo también quiero ser protector de este reino.

—¡Ese es mi muchacho!— exclamó Wilhem sonriente revolviendo el cabello de su hijo con la mano.

—Es nuestro turno— les susurró Noreia y los tres se arrodillaron ante la princesa.

— Feliz cumpleaños su alteza— exclamó Wilhem en nombre de su familia— que la luz y bendición de la diosa Hylia esté presente en su vida.

—Muchas gracias Sir Wilhem, me alegra verlo aquí en este día tan especial para mí; no solo usted sino también a su familia.

—El placer es nuestro su majestad, supongo que ya conoces a mi esposa Noreia pero no conoces a nuestro hijo, él es Link.

—Es un placer conocerte Link. Debes estar muy orgulloso de tus padres, son muy reconocidos por su labor en este reino— dijo la princesa Zelda con una sonrisa.

—Lo estoy, me aseguraré de llegar tan lejos como ellos— aseguró Link con determinación en su mirada.

— Su alteza este es un obsequio de nuestra parte, esperamos que sea de su agrado— añadió Noreia, tendiéndole un pequeño paquete envuelto.

—No debieron molestarse, pero agradezco el gesto— exclamó la princesa un tanto abochornada.

—No es ninguna molestia su majestad, es un honor— dijo la arqueóloga guiñándole un ojo.

—Bueno, debemos dejar que los demás le saluden su alteza, no le importunamos más— dijo Sir Wilhem, y se retiraron a saludar a Mipha y a Daruk quienes estaba platicando en un rincón cercano.

Una vez que Zelda terminó de saludar a sus invitados, el Rey los llamó para disfrutar el banquete en honor a ella. Desde la mesa la princesa miró de reojo a Link quien se reía de un chiste que Daruk acababa de contar y se sintió un poco frustrada; le habría gustado hablar un poco más con él ya que en el castillo real no había niños con los que conversar; sus obligaciones reales eran demasiado estrictas y lo serían aún más que tenía que someterse al entrenamiento como sacerdotisa de Hyrule como dictaban las antiguas tradiciones.

Quisiera al menos poder estar entre ellos como un igual, me gustaría poder divertirme como él— Se lamentó la princesa en silencio.

—Zelda, querida te veo un poco decaída ¿ocurre algo malo?— le susurró su madre con disimulo.

—No es nada madre— dijo la princesa fingiendo una sonrisa que no convenció a la reina.

—Sé que tienes miedo, pero no te preocupes, yo estaré contigo en todo momento de tu preparación como sacerdotisa— la tranquilizó Irmhild posando su mano en el hombro de su hija— eres muy valiente y sobre todo muy determinada— Dicha declaración levantó los ánimos de la joven Zelda, quien se sintió con espíritu y disfrutó el resto de la celebración.

Aquella noche las pesadillas hicieron visita en la mente de la princesa; en su sueño se veía una sombra roja y escarlata que se cernía por todo el reino de Hyrule destruyéndolo todo a su paso con una furia terrible. La princesa se despertó gritando, a lo que sus padres acudieron a su habitación alarmados.

—¿Qué ocurre Zelda?, ¿Por qué gritas así?— Preguntó el rey Rhoam pálido, mientras que su esposa se sentó en la cama y abrazó a su hija para reconfortarla.

—Tuve una pesadilla— dijo la niña entre sollozos— soñé que Hyrule era destruido en su totalidad.

—Solo fue un mal sueño hija— la tranquilizaba su madre.

—¡No! Era muy real, era como una especie de bestia… con una fuerza devastadora

—Quizás fueron todas las emociones del día de hoy— intervino el rey

—Créanme, presiento que algo malo va a pasar— dijo la niña.

—Hablaremos con más calma por la mañana hija, te lo prometo, ahora es muy tarde y necesitas descansar— dijo su madre ayudándola a recostarse de nuevo.

—¿Lo prometes?

—¿No te dije que estaría contigo en todo momento?

—Sí, lo recuerdo

—No hay nada que temer hija, son tiempos de paz y nada malo pasará— añadió el rey con convicción quien salió de la habitación seguido por su mujer.

La princesa no era de la misma opinión que su padre, en vez de intentar dormir se asomó por la ventana, aquella noche el cielo se encontraba despejado y la luna reflejaba su luz a lo lejos en la llanura. Era un paisaje hermoso que distaba mucho de aquel que había aparecido en su sueño.

Recuerdo que en mi sueño la luna era del color carmesí— Pensó Zelda con mucha angustia— deseo que lo que dijo mi padre sea verdad, que solo sea un mal sueño.

Continuará….

Hola ¿qué tal?, este es el primer capítulo ya de la historia como tal; debo mencionar que si me he tenido que meter de lleno al juego para rescatar mis ideas que a veces se me quedan estancadas en el cerebro, hay que darles forma y coherencia jijiji nótese que soy bien mala escribiendo canciones la vida no me llamó por aquel camino.

A veces suelo tardarme un poco en actualizar debido a que el calor de la temporada realmente me afecta y no me provoca nada de ganas para sentarme a escribir propiamente en la computadora (éstas despiden aún más calor, así no se puede) pero de que me doy mi tiempo para escribir lo hago.

Disfruten el capítulo y espero que les vaya gustando y gracias por los reviews, respecto al summary haré unas correcciones.

Hasta la próxima.