A Yuri le va peor :P Seikai ya no piensa bien, toda la sangre se le ha ido abajo XD
ADVERTENCIA: yaoi / non-con / lemon
*no menores de 18 años*
Después de lo ocurrido en el manantial, Yuri tenía terror a quedarse solo. Temía que Seikai saliera de alguna parte para asaltarle. Sin embargo, llegó a la misma conclusión de no denunciar el hecho a nadie por temor al repudio de los otros, vergüenza de su propia fragilidad, y la falta de control que tenía sobre todo. Se pegó a Saizou más que de costumbre; si este se encontraba con Izanami, buscaba la compañía de Jinpachi o inclusive Kakei, por más aburrido que fuese el hombre. Con ellos se sentía seguro, pero de noche la historia era diferente, estaba solo, ya casi no dormía. Después de unos días, cuando se asustó de hasta su propia sombra, se dio cuenta de lo ridículo que se estaba comportando. Él era un guerrero, Seikai sólo le había cogido desprevenido e indefenso esas dos ocasiones anteriores. Estaba decidido a enfrentarlo para terminar con este asunto. Le haría comprender a golpes lo mucho que le repudiaba para que le deje en paz. Si lo mataba-ya pensaría en eso entonces.
Se enteró que el monje había ido a meditar a un altar en las afueras de Ueda. Kamanosuke se dirigió hasta ahí, debidamente preparado y armado, con un plan. Cuando arribó al templo, halló a Seikai meditando en posición de loto, en el medio de la habitación central, tan sólo usando un taparrabos. El lugar era bastante caliente debido a las antorchas y la caldera que estaban cerca. A Yuri no le importó nada de eso, quería terminar con esto ahora.
"OYE IDIOTA" dijo parándose en la entrada, en posición de ataque. Seikai se tensó pero no se movió de su sitio. "NO ME IGNORES, CARAJO. TENEMOS UN ASUNTO PENDIENTE". Al escuchar esto, Seikai se levantó del suelo y volteó a ver a Yuri con una expresión encantada. "Viniste, justo como lo pensé. Kami me dijo que hoy sería el día. Me he estado preparando para complacerte mejor" expresó Seikai a la vez que se aproximaba a Yuri. El chico no podía creer lo que escuchaba. "DEJA DE HABLAR ESTUPIDECES IDIOTA! NO ME VOLVERÁS A PONER UN DEDO ENCIMA. DETENTE AHÍ O TE REBANO EN DOS" Seikai lo miró confundido pero siguió caminando. Por ello, Kamanosuke agitó su cadena, creando un viento fortísimo pero el monje no se detuvo así que lanzó su cadena contra él. Seikai cogió el extremo de la cadena y jaló con fuerza trayendo hacia sí al muchacho. Yuri reaccionó rápidamente, cogió su hoz y se la clavó en el abdomen a Sekai. Si bien abrió una herida en la piel, no pasaba de un rasguño para el grandulón. Seikai intentó coger al joven pero sólo consiguió agarrar la chaqueta. Yuri, para no quedar aprisionado, se deshizo de su chaqueta –que se quedó en la mano de seikai-, cogió su hoz y se alejó del monje.
Yuri ya no sería una víctima, ganaría esta batalla. "Escúchame imbécil, quítate de la cabeza que YO estoy interesado en TI. Tú me das asco y eso no va a cambiar nunca. Ésta es tu última oportunidad y te la estoy dando porque no sé por qué mierda formas parte del plan de Sanada. Déjame en paz de una jodida vez o TE MATO". Seikai miró confundido como Kamanosuke se preparaba para atacarle de nuevo y le miraba con odio. El monje no entendía lo que pasaba. Pensaba que después de la última vez, Yuri, por ser la criatura independiente que era, necesitaba tiempo para sí solo, así que le dio su espacio sabiendo que él volvería por más cuando estuviera listo. Seikai estuvo esperando y finalmente así sucedió.
Sin embargo, ahora que estaba aquí le decía esas cosas horribles de la nada, esto confundía mucho a Seikai. "Oh! Ya entiendo" pensó Seikai. "He dejado pasar mucho tiempo, Yuri me estaba probando. Quería saber cuánto tiempo podía pasar sin tener sexo con él para ver cuánto en verdad lo deseo. No debí haber esperado sino buscarle casi inmediatamente. Está molesto porque piensa que no lo quiero lo suficiente, pero no sabe que mis sentimientos van mucho más allá" pensaba Seikai más optimista. Esos días que no estaba tras Yuri, fue a un burdel para saciar sus apetitos sabiendo que no lo lograría del todo. Esta vez contrató a un muchachito delgado como Yuri. Luego de cogérselo, el muchachito le preguntó quien era Yuri. Seikai inadvertidamente había dicho su nombre durante el sexo. El monje le contó que era la persona con quien se acostaba regularmente. Después de conversar con el chico, éste le ayudó a llegar a dos conclusiones: 1)no sólo gustaba de cogerse a Kamanosuke sino que había llegado a quererle, y 2)no había estado complaciendo a Yuri como se debía. Por no tener experiencias sexuales previas con un hombre, no sabía la forma correcta de satisfacerlo. Sólo se había preocupado de su propio goce. Entonces Seikai había decidido mejorar en ese aspecto para hacerle notar cuánto le quería, y eso hizo.
Harto de no obtener respuesta, Yuri no esperó más y atacó a Seikai con su hoz y vientos huracanados. El monje se sobresaltó y decidió reaccionar de una vez, no era bueno con palabras así que le demostraría al chico cuánto había cambiado por él. Seikai lanzó un grito y golpeó el suelo con fuerza, desestabilizándolo y provocando que Yuri cayera al suelo; inmediatamente el monje cogió la hoz que por la cadena se enrollaba en la mano de Yuri y jaló con fuerza. Con el chico casi encima suyo, le cogió por la mano que sostenía el arma y presionó con fuerza. Yuri se quejó por el dolor y soltó su arma, la cual Seikai arrojó fuera del templo. Con su otra mano cogió el polo de Yuri por el frente y jaló con fuerza hasta quitárselo, destrozándolo por completo. A continuación hizo lo mismo con su pantalón. Yuri estaba visiblemente asustado, pues si bien los otros encuentros habían sido violentos, no se comparaban con este despliegue de salvajismo.
Seikai sin perder tiempo levantó a Yuri y lo aprisionó contra su cuerpo en un abrazo de oso para besarle en los labios. A la fuerza metió lengua dentro de la cavidad del menor para ahondar el beso que terminó no tan rápido como Yuri hubiera deseado. Se apartó un poco para verle a los ojos. "No te preocupes ahora ya sé que hacer" le dijo antes de darle vuelta para que ahora sea la espalda del chico la que estuviera pegada contra su pecho. Yuri no podía mover los brazos pues estaban atrapados bajo el musculoso brazo que le rodeaba a la altura de la cintura. Vio como la otra mano de Seikai descendía por su vientre plano hasta su pene, cogiéndolo en un fuerte agarre. Sin previo aviso, Seikai comenzó a masturbar el flácido miembro del joven a un ritmo constante. Yuri maldijo y le ordenó que se detenga pero el mayor no hizo caso. Al poco rato, sin que Yuri lo quisiera, su pene comenzó a endurecerse entre los gordos dedos del monje.
"Sabía que te gustaría. Mira lo rápido que se te pone duro y eso que aún no viene lo mejor" dijo Seikai con la respiración entrecortada. Yuri no respondió nada, horrorizado por lo que estaba pasando. No podía creer que su cuerpo le traicionara de esa manera. Definitivamente no se sentía atraído por el grandulón idiota cuya mano sudorosa y grasa estaba tocándole tan íntimamente, pero su miembro estaba respondiendo a la fricción. Seikai continuó con lo mismo hasta que el pene entre sus dedos estuvo completamente duro y podía oír los pequeños gemidos de Yuri. "Adoro todo de ti y te lo voy a demostrar" pensó Seikai.
Seikai se recostó en el suelo, su espalda sobre el piso de madera, sin dejar de seguir masturbando al menor. Cuando se detuvo levantó con ambas manos el cuerpo de Yuri como si se tratase de una muñeca y lo colocó sobre él de tal manera que el endurecido miembro de Yuri quedaba a la altura de su boca, mientras que la cara de Yuri se apoyaba sobre su vientre. Seikai colocó su mano izquierda sobre la espalda baja de Kamanosuke para tener completo control de su pelvis y presionó hacia abajo hasta meterse en la boca todo el erecto pene del chiquillo. Jugó con el miembro en su boca, succionándolo, enrollándolo con su lengua y rozándolo con sus dientes mientras que movía la pelvis del menor de arriba a bajo rítmicamente. Yuri, descontrolado, intentaba bloquear lo que le estaba pasando, con los ojos cerrados buscaba pensar en otra cosa más desagradable que le impidiera venirse dentro de la boca de este animal. No le demostraría, ni siquiera involuntariamente, que gustaba de él, sería la máxima humillación y acabaría con su estima propia y voluntad.
Seikai aprovechó el tiempo en que mamaba a Yuri para introducir dos dedos en el ano levantado del chico. Podía escuchar como gemía y jadeaba el joven así que introdujo un tercer dedo para darle más placer. Yuri ya no sabía como detenerlo, entonces vio como el erecto falo de Seikai se levantaba hinchado más debajo de su cabeza. Como ahora tenía las manos libres decidió atacarlo ahí. Si bien estaba seguro que el monje tenía una piel gruesa y músculos de acero, esa área desprotegida debía ser muy vulnerable como en cualquier otro. No tenía nada que perder, así que llevó hacia adelante una de sus manos, cogió el pene y clavó sus uñas en él.
Seikai sintió un apretón ahí abajo y detuvo lo que estaba haciendo para echar un vistazo. Sintió otro apretón y bajó la vista maravillado por la escena. "Por Kami, Yuri en verdad debe estar gozando con mi boca, a pesar de ser la primera vez que hago esto, y quiere complacerme también. Debo demostrarle cuánto me agrada" pensó feliz el monje y ya bastante excitado. Dejó de violentar el ano del chico y bajó esa mano hasta la altura de su falo. La enorme mano cogió su erecto pene, atrapando la pequeña mano de Yuri así como varios mechones del cabello rojo del jovencito, y empezó a masturbarse con eso. El chico miraba horrorizado lo que sucedía y lanzó un gritito de sorpresa cuando volvió a sentir como la boca del hombre envolvía nuevamente su pene. El monje incrementó la velocidad de sus mamadas. Yuri, echado sobre el sudoroso cuerpo del monje, podía escuchar con espanto como sus propios gemidos llenaban la habitación, cada vez más altos, antes de venirse en la boca del mayor.
Yuri quedó tendido sobre Seikai, quien se bebió hasta la última gota de su semen, inmóvil de humillación y cansancio, mientras Seikai soltaba su propio pene dejando libre la mano de Yuri y sus cabellos, ahora humedecidos por una viscosa sustancia. Seikai recostó a Kamanosuke sobre el suelo de madera, boca arriba, y vio cómo no se movía, salvo su pecho que subía y bajaba. Sentía que ya se iba a chorrear así que se colocó sobre la cabeza de Yuri, como la primera vez en esa casa abandonada, con las rodillas a ambos lados, con su pene apuntando a la boca del menor. Si bien Yuri tenía los ojos abiertos estos miraban al techo desenfocados y llenos de lágrimas, que no sabía había derramado.
Seikai cogió con ambas manos la cabeza del pelirrojo, metió todo su pene en la caliente boca del menor y comenzó a embestirlo salvajemente. Yuri no reaccionó a nada. Finalmente Seikai se vino dentro de su boca, gritando su placer y algo más. "YURI. TE AMO" fue lo último que oyó Kamanosuke antes de perder el conocimiento.
Horas más tarde, pues ya era de noche, Yuri despertó en una habitación pequeña y oscura salvo por la luz de la luna que entraba por una ventana. Lo primero que notó era que estaba desnudo, lo segundo fue aún peor: recostado de costado como estaba, Seikai le abrazaba por detrás, rodeando su cuerpo con ambos brazos mientras enredaba sus piernas gruesas con las suyas más delgadas. Otra vez no podía mover los brazos; sentía la cara de Seikai en su nuca y el viscoso cuerpo rozándole toda la espalda hasta sus nalgas…. Esto confirmaba que lo que había ocurrido era verdad. Cerró los ojos nuevamente intentando dormir para no pensar más, aunque eso se hacía muy difícil pues, además de lo anterior, aún tenía el semen salado y lechoso de Seikai llenándole la boca y chorreándole por la cara… el muy degenerado no había si quiera optado por asearle antes de dormir con él. "Seguro el excita verme embarrado en su semen" pensaba disgustado y asqueado Kamanosuke mientras intentaba conciliar el sueño.
Unos minutos más tarde sintió como Seikai comenzó a mecerse y frotarse contra sus nalgas. Sintió como el pene erecto del mayor se colocaba entre sus redondas nalgas para frotarse entre ellas ganando más tamaño con cada movimiento. Seikai le ajustó un poco más con los brazos y acercó más su rostro a la nuca de Kamanosuke hasta que pudo alcanzar con sus resecos labios el lóbulo de la oreja, chupándola. Luego introdujo su rasposa lengua en la oreja del muchacho llenándola de saliva. Yuri apretaba más los ojos para hacerse el dormido y obligar a Seikai a detenerse, pues no creía que le hiciera eso a un dormido… pero se equivocó.
"Te amo tanto. Nunca te voy a dejar ir mi precioso" le dijo muy bajo al oído el monje. Yuri apretó los labios para no emitir ningún sonido pero fue inútil al final. Seikai aprisionó con sus gruesas piernas las más delgadas de Kamanosuke, como en tijera. Ubicó su erección sobre la entrada trasera del chico y en un movimiento seco y forzado clavó de una todo su miembro dentro del estrecho canal. Yuri gritó una y otra vez más su agonía con cada estocada que daba Seikai. Sus gritos entrecortados eran lo único que se escuchaba en la habitación, salvo por las declaraciones de amor eterno que Seikai le susurraba al oído.
