Este es el epílogo que hice en un inicio pues iban a ser sólo 3 capítulos, pero mi amiga me hizo hacerla un poco larga luego XD

De todas maneras lo pongo. Es como las cosas hubieran terminado justo después del capítulo 3. En resumen, alguien sale al rescate :)

CLASIFICACIÓN: confort / romance / shonen-ai


Al día siguiente, de regreso en el castillo, Kamanosuke se sentía morir. Tenía unas ganas de llorar como no las había sentido en mucho tiempo pero no lo hizo. Escuchó hablar a Sasuke en el pasillo, diciéndole que el barco de Jinpachi había llegado al puerto y que él había salido a darles el encuentro para recoger cierta mercancía. Yuri aprovechó un momento en que Izanami distrajo a Seikai con laguna tontería –el monje lo tenía vigilado a cada instante- para salir del castillo en busca del pirata. Era la primera vez que Kamanosuke sentía que quería besar y abrazar a la niñata esa.

Cuando llegó al puerto reconoció inmediatamente el barco del pirata y, luego de ser recibido por su tripulación, fue conducido por ellos a la habitación del capitán. Uno de los hombres anunció su presencia en la puerta antes de que él pudiera entrar. Yuri había decidido tragarse su orgullo y contarle a alguien sobre su situación. Primero pensó en Sanada pero éste era un completo idiota, que se burlaba de todos y sólo se preocupaba por tener completos sus 10 Braves. No cabía duda que en comparación de los grandes proyectos para los guerreros, encontraría su situación ridícula y sin importancia. Luego pensó en decirle a Saizou pero pronto desechó la idea. El ninja le repudiaba; seguramente le echaría la culpa de lo sucedido o le diría que no era su problema o bien le aconsejaría que aprendiese a defenderse solo. El ninja podía ser muy insensible a veces, en especial con Yuri. Finalmente pensó en Jinpachi. Se llevaba bien con el pirata y habían pasado buenos ratos juntos como una especie de amigos. Además, Jinpachi era muy fuerte; ya había tumbado de un solo golpe al idiota de Seikai, lo que era impresionante por sí mismo. Esperaba que el pirata le estimara lo suficiente para apoyarlo en esta situación y no sólo se riera en su cara (Yuri pensaba que eso iba a pasar sin duda). Con el permiso de pase, Yuri entró a la habitación y cerró la puerta tras de sí.

"Oi, chico, ¿a qué se debe tu visita? Sólo dejé Ueda esta mañana y ya me estás buscando. ¿tanto me extrañas?" dijo divertido Jinpachi, riendo un poco pero se cayó cuando no obtuvo reacción de Yuri. Examinó con detenimiento al chico y se veía tenso, apretaba sus manos y miraba al suelo. Ése no era el Kamanosuke que conocía. Preocupado se le acercó un poco y dijo en un tono más serio pero sereno. "Te ha pasado algo. Lo que sea me lo puedes contar. Para qué están los amigos." Esta palabras alentaron a Kamanosuke a proseguir con su plan. Tomando un poco de aire, comenzó su historia.

"Algo ha pasado y no sé qué hacer. Esperaba que tú pudieras ayudarme, aunque no estás obligado a hacerlo pues no tiene nada que ver contigo, pero yo no aguanto más y todo es culp- perdón, mejor empiezo del principio, debo estar sonando como un loco. Resulta que-" justo en ese momento un marinero toca a la puerta llamando a Jinpachi.

"Estoy ocupado. Dile a todos que nadie me interrumpa" exclamó firme Nezu. El tono nervioso y lastimero de Yuri le estaba preocupando. Había notado un cambio en su comportamiento las últimas semanas pero no dijo nada para no molestar al chico. Ahora, viendo a Yuri en ese estado, se dio cuenta que debió haber intervenido antes. El marinero, un poco asustado, habló a continuación en voz sumisa para no molestar al capitán.

"Disculpe capitán pero uno de sus compañeros, el grande llamado Seikai, está en el puerto preguntando por usted". Ante la mención de este nombre, Yuri se tensó y abrió mucho los ojos. Con voz temblorosa dijo

"Por favor Jinpachi, dile a ese monje que no estoy aquí. Haz que se vaya" Yuri miró al suelo, avergonzado de su tono de voz, tan impropio de él, y de haberse mostrado así frente a alguien que respetaba. Jinpachi, miró a Yuri y concluyó que algo debía estar verdaderamente mal. Tomó al chico del hombro y lo llevó para sentarlo en la cama. "Quédate aquí y no salgas hasta que regrese. Yo me encargo" y sin más, el pirata se fue.

Yuri usó el tiempo en soledad para ordenar sus ideas pues su cabeza era un remolino de cosas. Al poco rato regresó el pirata con una sonrisa en la cara. Yuri le miró extrañado, temiendo lo que Seikai le haya podido decir. "Quédate tranquilo que ya se fue. Le dije que te estuviste aquí y me pediste dinero para ir de compras a la feria que se organiza en el pueblo vecino. Dijo que iba a regresar al castillo y luego te daba al alcance allá. No volverá en mucho tiempo" Yuri suspiró calmado. Jinpachi puso un semblante más serio antes de preguntar:

"Ahora Kamanosuke, dime que fue lo que ese monje te hizo para que actúes de esta manera" Yuri levantó la vista un tanto sorprendido, el pirata había captado todo en un instante y de principio había culpado a Seikai y no a él. Eso era buena señal.

"Te cuento pero no me preguntes nada hasta el final. Y si te vas a reír, también hazlo al final" Sin dar tiempo a Jinpachi para agregar algo más, Yuri comenzó su relato. Le contó como se despertó la primera vez, luego de que el gigante le golpeara en la cabeza con su mazo, gritando de dolor sólo para hallarse bajo el cuerpo del monje que estaba follándolo por detrás. Y cómo la segunda vez, el mayor lo emboscó mientras tomaba un baño y abusó salvajemente de él contra una roca, convencido de que Yuri deseaba que le hiciera todo eso. Le narró sobre el último encuentro donde, luego de ser derrotado en pelea, Seikai hizo que se venga en su boca, recalcando en todo momento que no disfrutó nada de eso pues no sentía nada por el monje que no fuera repulsión, y cómo al no poder reaccionar por el trauma, Seikai usó su boca para satisfacer sus deseos antes de perder el conocimiento. Finalmente, le contó como Seikai, esa misma noche, creyéndolo dormido, embistió su culo por lo que parecieron horas, haciéndolo gritar hasta que el monje se vino dentro suyo. Habló de su miedo, cómo no podía dormir y del por qué no dijo nada a nadie hasta ahora.

Cuando Yuri terminó de hablar esperó por alguna reacción del pirata pero nada pasó, todo estaba en silencio. Levantó la vista para ver su cara pero estaba oscurecida por los largos mechones que caían sobre ella. Ahora algo nervioso por no obtener respuesta, continuó hablando. "Como dije antes, no espero que hagas nada pero quería pedirte lo siguiente: déjame irme con tu tripulación una vez que el barco zarpe del muelle mañana. Pienso dejar Ueda para siempre, así que el destino no importa. Si es posible, no le digas a nadie a dónde voy, es todo lo que te pido" Otra vez reinó el silencio. "Jinpachi?" preguntó temeroso Yuri.

Nezu levantó la mirada al fin y cogió a Yuri por la mejilla, haciendo que le mire a los ojos. "Tú no tienes que irte a ningún lado, ¿entendiste?" Yuri se sobresaltó por el tono frío y mirada asesina del pirata, no entendía lo que pasaba.

"p-pero tengo que—" Jinpachi le silenció colocando su dedo pulgar sobre los labios del chico.

"Tú perteneces aquí. No has hecho nada malo Kamanosuke, no tienes por qué irte, Ese hijo de puta es quien debe marcharse" En un gesto espontáneo que sorprendió a Yuri, Jinpachi le atrajo hacia su pecho en un abrazo tierno y gentil.

"Escúchame bien Kamanosuke. Lo que me has contado no es motivo de risa ni tampoco me hace pensar mal o menos de ti. No tienes la culpa de nada Yuri" esas palabras que sabía eran ciertas pero que no fueron verdad en la mente de Yuri hasta que las dijo el pirata, provocaron que sus ojos se llenen de lágrimas. Jinpachi sobaba su cabeza con una mano para calmarlo.

"Me enfurece un poco que sientas que no puedes confiar en nadie en el castillo para pedir ayuda, pero no te culpo a ti sino a todos por la forma en que te tratan, incluyéndome. Lo lamento Yuri" el chico comenzó a sollozar, no estaba muy seguro por qué.

"También lamento no haber intervenido antes, por ser tan mal amigo. Yo sabía que algo había pasado la primera vez que te vi regresar con él del mercado pero no dije ni hice nada. Eso es algo que nunca me voy a perdonar" las lagrimas de Yuri mojaban las ropas del pirata pero éste no se incomodó para nada.

"Tú, más que nadie, no te mereces lo que te pasó. No puedo regresar el tiempo y cambiarlo pero no dejaré que ese hombre arruine tu futuro" Los sollozos cesaron al momento en que Jinpachi se alejó de Yuri, que estaba sentado en la cama, para ponerse de cuclillas y verlo a la cara.

Sosteniendo su rostro mojado con una mano dijo "Tú no vas a dejar Ueda. Pasarás la noche aquí en mi barco. Dormirás en mi cama, Verónica estará cuidando la puerta. Nadie, salvo mis hombres, se atrevería a subir a mi barco sin mi permiso, ni siquiera Seikai. Cenarás aquí mismo. Mandaré a uno de mis hombres para que le comunique a Sanada que estás quedándote conmigo hasta mañana" Yuri iba a protestar pero el pirata le silenció con la mirada. "Yo voy a partir ahora y vendré por ti mañana. Cuando el sol salga, Seikai ya no será más tu problema. No te volverá a tocar o estar cerca de ti jamás. Yo me ocuparé de eso, quédate tranquilo" Yuri sólo asintió con la cabeza, atrapado por esos ojos oscuros que le miraban, llenos de odio, venganza y furia hacia su agreso, que le quemaban y le hicieron estremecerse. Creía en que todo estaría bien, tal como lo dijo el pirata.

Jinpachi hizo que uno de sus subordinados traiga una bandeja de comida al cuarto; le mostró a Yuri donde estaban guardadas las frazadas por si tenía mucho frío. Le dijo que podía usar su baño privado si lo deseaba también. Llamó a uno de sus hombres para que alisten sus caballos y reúna los 5 mejores de la flota ya que partirían con él inmediatamente. Le dio a Yuri la llave del cuarto indicándole que cierre la puerta apenas él se vaya, le dio un beso en la cabeza prometiéndole que todo iba a estar bien antes de irse dejando a Verónica en la entrada.

Cuando Yuri se quedó solo se sintió tranquilo como no se había sentido en semanas. Tomó un baño sin temer que le estuvieran espiando esos ojos pequeños del monje; comió lo que estaba en la bandeja hasta saciarse y se fue a dormir. Repitiendo en su cabeza una y otra vez las palabras de Jinpachi y recordando la mirada intensa que le dio antes de partir, lo cual le hizo ruborizar un poco; se acostó en la cama y se durmió casi de inmediato. Durmió bien como no lo había hecho en mucho tiempo.

Despertó casi al medio día del día siguiente. Jinpachi ya había vuelto y le esperó para almorzar juntos. Hablaron de muchas cosas amenamente –Nezu era el que hablaba más, contando historias que hacían reír a Yuri- pero nunca mencionaron lo que pasó la noche anterior. Cuando fue momento de volver al castillo, Yuri se tensó, pero Nezu le acarició la cabeza diciéndole que todo iba a estar bien y que él no se apartaría de su lado ni un instante. Ya de vuelta en el castillo todo parecía tranquilo. Yuri ayudó a Jinpachi a descargar la mercancía junto con Kakei-san, pues casi todo era para el más viejo. Los 3 pasaron la tarde juntos. Ya llegada la noche Yuri se puso nervioso nuevamente. Aunque no había visto a Seikai en todo el día no quería decir que no andaba por ahí buscándolo, pero Jinpachi le tranquilizó diciendo que su habitación era muy grande y que podía quedarse con él y usar el futón que tenía de reserva. Yuri aceptó y pasó la noche a su lado, en paz.

Los días pasaron y Seikai no volvía. Izanami estaba preocupada. Los demás no sabían por dónde empezar a buscar. El último paradero conocido de Seikai era el pueblo vecino, al sur de Ueda; había dicho a Rokuro antes de partir que iría a ese lugar para ver la feria. Los lugareños recordaban haber visto al hombre pero nada más. No se reportaron enfrentamientos de ningún tipo que pudieran explicar su desaparición. Luego de 2 semanas llegaron a la conclusión que Seikai se había marchado para seguir con su entrenamiento. En todo ese tiempo Yuri se acercó más a Jinpachi; la atracción era mutua. Luego de varias semanas los sentimientos empezaron a aflorar. Jinpachi ayudó al chico a olvidar lo que había vivido y éste nunca le preguntó lo que en verdad había sucedido con el monje. Había quedado en el olvido.