Disclamer: Es una adaptación, ni los personajes ni la trama son míos. Son de dos autoras geniales, Meyer y Milburne.
A la mañana siguiente, cuando Bella se despertó, vio que Edward no había dormido allí. Se vio sobrecogida por una profunda desesperación mientras se imaginaba a Edward y a Tanya Delani abrazados.
Se levantó de la cama y fue directamente a darse una ducha, pero el agua no le alivio el dolor.
Jane estaba ocupada en la cocina cuando Bella bajó con sus cosas de pintar en la mochila, que había llegado con el resto de sus pertenencias el día ante rior.
—El señor Cullen debe de haberse marchado muy temprano esta mañana, ¿no? —comentó Jane.
—Sí —respondió Bella.
—¿Quiere desayunar? Tengo bacon, huevos y…
—No, gracias, Jane—dijo ella rápidamente—. Tengo que ir a clase a terminar un cuadro para la exposición de final de curso.
Jane la miró fijamente.
—¿Se encuentra bien? Está muy pálida.
Bella tragó saliva para contener una súbita náusea.
—Estoy bien, gracias. No me gusta levantarme temprano, no me siento bien hasta el mediodía.
—Está más delgada que antes. No se habrá puesto a régimen, ¿verdad?
—No. Es que llevo unas cuantas semanas que no me encuentro del todo bien —confesó Bella—. Un virus me atacó al estómago y, desde entonces, no me he recuperado completamente.
—Ahora que está otra vez en casa, pronto se repondrá —dijo Jane con seguridad—. Le echaba de menos, ¿no?
—Sí, eso es —contestó Bella, dándose cuenta de que era verdad—. Le echaba mucho de menos…
Bella perdió la noción del tiempo en el estudio de la escuela de pintura. Compartía ese pequeño espacio con otra estudiante que también se iba a licenciar con ella y que, afortunadamente, no iba a ir ese día.
Miró el reloj y descubrió que eran casi las seis de la tarde. Rápidamente, limpió los pinceles, se marchó de la escuela y tomó un taxi.
Edward la estaba esperando en su casa cuando llegó, su expresión era irritada.
—Llegas tarde —dijo él paseándole la mirada por el cuerpo—. Y estás sucia.
—Estaba preparando el cuadro que voy a presentar como proyecto de fin de carrera y he perdido la noción del tiempo.
—Deberías haber llamado por teléfono.
—No hay teléfono en el estudio —respondió ella con irritación.
—Te he comprado un móvil —dijo Edward—. Lo he visto en la cocina, cargándose. En el futuro, te agradecería que lo llevaras contigo con el fin de que me puedas avisar cuando te retrases.
—Anoche no viniste a dormir, ¿me has oído quejarme de que no me hayas llamado? —le espetó ella.
—No estás en situación de echarme en cara nada —respondió Edward con mirada arrogante.
—Me pones enferma —dijo ella—. A pesar de lo que dijiste anoche, sigues teniendo relaciones con esa mujer y lo haces con el fin de ponerme celosa.
—Eso no tiene sentido —dijo él fríamente—. Para estar celosa, tendrías que seguir enamorada de mí. Y, para empezar, nunca lo estuviste.
—Eso no es verdad. Te quería —«aún te quiero».
Edward esbozó una sonrisa desdeñosa.
—Tus padres tenían razón respecto a ti. Me advirtieron que eras caprichosa, desobediente y con tendencia a querer ser siempre el centro de atención. Debería haberles hecho caso, al igual que a mis amigos, que me dijeron que era un idiota por casarme contigo y me aconsejaron que, simplemente, tuviera una aventura amorosa. Me dijeron que lo único que te interesaba era mi dinero, pero yo, como un estúpido, me negué a reconocerlo.
—En ese caso, ¿por qué demonios te casaste conmigo? Podrías haberte limitado a acostarte conmigo y te habrías ahorrado mucho dinero en abogados.
Con enfado contenido, Edward agarró un sobre y se lo dio.
—A propósito de abogados, esta carta es de tu abogada.
Bella tomó el sobre.
—¿No vas a abrirlo? —preguntó Edward.
—Todavía no —Bella no quería que Edward pudiera leer el contenido del sobre.
Su abogada, Leah Clearwater, era bastante dura con los divorcios. La mayor parte del tiempo que Bella estaba con su abogada, lo pasaba mirándose las uñas, asintiendo a todo lo que Leah decía y soñando con que, al final, todo se arreglara entre Edward y ella.
—Si crees que voy a darte la mitad de lo que tengo, Bella, estás en un grave error —dijo Edward apretando los labios con ira—. Te daré una conside rable suma de dinero, pero nada más. No olvides lo que me hiciste. Me engañaste desde el principio.
Bella, confusa, se lo quedó mirando.
—¿Qué quieres decir con eso de que te engañé desde el principio?
—Me hiciste creer que eras virgen —contestó él—. Ahora, por supuesto, sé que era mentira. Me dijiste eso para hacer que me casara contigo.
Bella se quedó con la boca abierta.
—¿En serio crees que te mentí respecto a eso?
—¿No lo hiciste? —preguntó Edward mirándola fi jamente.
Bella, temblando, le dio la espalda.
—No, no te mentí. Tú fuiste mi primer amante.
—Pero no el único.
Bella enderezó la espalda y empezó a caminar hacia las escaleras.
—Voy a darme una ducha.
—Bella.
—He dicho que voy a ducharme.
Bella siguió andando, pero Edward le dio alcance y la agarró por los brazos apenas conteniendo la furia.
—Estás decidida a hacerme perder la cabeza, ¿ver dad, Bella? Estás empeñada en acusarme de algo con el fin de sentirte menos culpable por lo que me hiciste.
—No, eso no es verdad.
—Eres una perdida. No puedes vivir sin un hombre en tu cama. Eres insaciable. Un hombre no es suficiente para ti y nunca lo será.
Bella cerró los ojos para no ver el odio que proyectaban los de Edward.
—¡Maldita sea, mírame! —gritó él hundiendo los dedos en la carne de ella.
Bella abrió los ojos al tiempo que, sin poder con tenerse más, estallaba en sollozos.
—Bella… Por favor, no. No llores, no es propio de ti.
—Por favor, déjame… —dijo ella entre sollozos.
Edward le soltó los brazos y la abrazó.
—Ssss. Vamos, cariño… —dijo él acunándola.
Bella se apoyó en él, dejando que las tiernas caricias de Edward rompieran sus defensas.
—No estoy seguro de poder soportar seis semanas así —le dijo Edward revolviéndole el cabello—. Creía que podría, pero ya no estoy seguro.
—Yo tampoco —susurró ella—. Es muy duro…
Edward le alzó la barbilla y la miró fijamente a los ojos.
—No soy de piedra —concedió él a pesar suyo—. El sentido común me dice una cosa, pero el cuerpo me dice otra.
Bella se humedeció los labios con la lengua.
—A mí me pasa lo mismo.
—Entonces, ¿qué vamos a hacer? —preguntó Edward.
Bella contuvo la respiración, el bajo vientre em pezó a latirle.
—No lo sé —respondió Bella—. ¿Esperar a ver si se nos pasa esto?
Edward esbozó una sonrisa.
—Típico de ti —dijo él sin malicia en la voz—. No te gusta enfrentarte a los hechos. Prefieres esconder la cabeza bajo la sábana, ¿verdad?
Bella sonrió al oír la acertada definición de su carácter.
—Lo sé, es horrible, ¿verdad?
Edward le cubrió una mejilla con la mano.
—Ésa es una de las cosas que hicieron que me enamorara de ti. No deberías cambiar.
Bella abrió mucho los ojos y así recibió su beso.
De repente, su cuerpo se encendió. Mientras seguía besándola, le oyó gemir. Pronto, las manos de Edward le desabrocharon loa botones de la blusa, despoján dola de ella. Después el sujetador y, al instante, la boca de Edward le chupaba los henchidos pezones.
Por fin, Edward apartó la boca de ella y la miró a los ojos.
—Eres la única persona que, en cuestión de segun dos, me pone en este estado —dijo él—. Me había jurado no tocarte, pero ahora que lo he hecho no quiero parar.
Bella se aferró a él con desesperación.
—No quiero que pares. Quiero que me hagas el amor. Te he echado tanto de menos…
—No puedo aguantar más —dijo él levantándole la falda y moviéndole la braga para penetrarla.
—Oh, Dios mío… —gimió ella mientras Edward la acariciaba íntimamente—. Oh, por favor, por favor…
Edward se bajó la cremallera de los pantalones y lanzó un gemido de placer al entrar en Bella.
Era una locura, todo precipitado, casi salvaje, pero imparable. Bella se preguntó por qué estaba permitiendo que aquello ocurriera, pero había perdido el control de su cuerpo.
Cada embestida de Edward engrandecía su placer. Sus cuerpos se movían al mismo ritmo. Bella le conocía tan bien que logró anticipar el momento en que Edward alcanzaba el éxtasis.
Ella, sin embargo, no había llegado a ese punto cuando le sintió perder el control. Habría necesitado algo más de tiempo. Por otra parte, le extrañó que Edward hubiera tenido un orgasmo sin asegurarse de que ella lo hubiera tenido primero. No sabía si Edward lo había hecho intencionadamente, con el fin de dejar claro que no la consideraba más que un objeto de placer, o si realmente no había podido controlarse. Esperaba que se tratara de lo último.
—Lo siento —dijo Edward al tiempo que se separaba de ella—. No debería haber ocurrido.
Bella bajó los ojos.
—No te preocupes, ha sido cosa de los dos.
—No obstante, yo no debería haber permitido que las cosas llegaran tan lejos —declaró Edward mientras se arreglaba la ropa—. No tenía intención de tener relaciones sexuales contigo. Te lo digo porque no quiero que te hagas ilusiones.
—Lo comprendo —contestó Bella al tiempo que se daba media vuelta para ir al cuarto de baño—. Voy a darme una ducha, espero no tardar.
Edward se pasó la mano por el cabello mientras la veía alejarse.
Ok nos dejo Edward nos dejo con el corazon en las manos, y nerviosas, escenas fuertes...
Aquí estoy de nuevo con otro capítulo, espero q les agrade. Les recuerdo q este fic es una adaptación yo juego con los personajes, seria un sueño hecho realidad. Jeje.
Whoooooo, 35 reviews, me dejan sin palabras, les agradezco a todas por dedicarse un ratito a escribir, créanme q es algo q valoro mucho, las quiero… y también gracias a las lectoras anónimas.
Siempre desde q empecé a leer fanfics, soñaba con publicar algo, pero como nunca me llego la inspiración de escribir algo propio me propuse por lo menos adaptar, por eso les agradezco q me apoyen, yo se lo q se siente emocionarse con una historias.
En la pagina de Face del grupo de Fanfiction Addiction se ha estado discutiendo mucho del apoyo a lectoras como yo q no somos conocidas, y creo q entre todas las q publicamos sea una historia original o no debemos apoyarnos no criticar a las demas. Yo en lo personal consideo q si a uno le gustan los fics debe de leer de todo desde Partisan Once, Naobi Chan, Betza Acosta hasta Aliena Cullen, GbCullen (por nombrar algunas) por fin todo de fics. En fin opino q debemos de dejar de perder el tiempo en tonteras como esa y apoyarnos entre todas.
Bueno Nenas las dejo, LAS QUIERO, gracias por el apoyo...
