Hace unos días pensaba escribir sobre el repentino apoyo de Erdogan hacia Ucrania (ya no reconoce que Crimea sea rusa), que Venezuela gano un premio en la feria Internacional de Turismo en Rusia o la visita de Merkel a Trump en Estados Unidos.
Pero lo que paso hoy (21 de Marzo) me dejo sorprendida, no me lo esperaba: La muerte de David Rockefeller, si, ese magnate multi millonario que tanto se ha dicho en canales de misterio.
Lo pensé y... este fanfic estará dedicado a el. No porque me guste su figura, claro que no, sino por todo lo que deja atrás (Incluyendo herencias de miles de millones de Dolares y especulaciones sobre quien sera su sucesor).
Espero que les guste.
Ultima Conversación con Rockefeller
Pocantico Hills, New York. 21 de Marzo
Era de Madrugada, el anciano podía sentir que cada vez se le hacia mas difícil respirar. No pensó nada. Ya sabia el desenlace. La Muerte era una compañera que esperaba desde hacia décadas. Había perdido la cuenta cuantas veces le advirtieron sus médicos personales sobre la temida Muerte cada vez que se hacia un trasplante de corazon.
Entre susurros intento llamar a su sirviente personal, pero su voz sonaba tan baja que no lo pudo ir.
Rockefeller sonrío. El si sabia quien lo oyó hace unas horas. Quiso reír por lo absurdo de su situación, pero tosió.
Pensando en ello, David Rockefeller cerro los ojos. Esa conversación resonaría en la cabeza del muchacho por siempre. Tan siempre como el Equinoccio de Primavera.
Hace unas horas
Despacho de Rockefeller
–Pasamelo– Dijo simplemente, mientras estiraba lo mas que pudo el brazo. Estar tanto en cama en una misma posición estaba afectando sus articulaciones.
Su sirviente dudo– Señor, debería descansar. Su medico personal dijo que...–
–Ya se que dijo. No soy tan senil como parece muchacho– El aciano sonrío, asustando un poco al Sirviente. Su sonrisa y su mirada era tan espeluznante ¿Seria acaso la sonrisa de la muerte?
–Disculpe señor. Sabe que solo me preocupo por usted– El hombre suspiro, marcando el numero que tanto la gusta usar ese magnate desde que le presta servicio personal. Rockefeller lo miro con mas intensidad, aun si eso era posible. El sirviente espero pacientemente que le contestaran, cuando oyó la voz asintió, contestando el saludo –Buenas noches, lamento molestarlo. Pero... el Señor Rockefeller quiere hablar con usted. Si Señor, ahora– Espero la respuesta del muchacho, no se oía muy entusiasmado de hablar con su jefe. Nunca comprendería quien podría ser esa voz al otro lado de la linea ¿Un hijo o nieto no reconocido de Rockefeller? ¿Un amigo personal cuya existencia ignora? ¿Un hombre joven que ayudo acaso? ¿Quien era esa tal Jones...?
Demasiadas preguntas. Y sin mas que esperar o decir, le entrego con sumo cuidado el teléfono al anciano, este lo tomo con seguridad.
Rockefeller le pidió que le dejara solo, cosa que hizo, cerrando la puerta a su paso.
–Mister Jones ¡Cuanto tiempo! Soros y yo siempre hablamos sobre ti en nuestras reuniones...– El magnate río, perdiendo un poco de aire en sus pulmones. Se la hacia tan difícil respirar.
–Señor... Rockefeller– Contesto lánguidamente Alfred, algo incomodo de hablar con un hombre así a altas horas de la noche. Aun recordaba las reuniones de ese hombre con varios presidentes. Siempre había algo en el que no le terminaba de cuadrar. Pero incluso si se lo preguntasen ahora, no sabría que responder.
–Jones. No me queda mucho tiempo– Advirtió de repente, tomando un trago de agua con rapidez. Ese gesto solo hizo sentir mas incomodo a EEUU– Desde que gano Trump, tu destino me preocupa–.
–¿Mi destino? ¿A que se refiere?– Si antes estaba incomodo, ahora estaba confundido.
–A tu destino económico. La Economía se debe manejar con racionalidad, no con emociones llenas de populismo para las clases bajas Jones –El anciano negó lentamente– Pero no solo se trata de eso joven Jones, se trata de tu Destino Bilateral como potencia–.
–¿Destino bilateral como potencia?– Repitió EEUU, extrañado del rumbo que estaba tomando esa conversación inesperada– Disculpe, me temo que... no lo comprendo–.
–Muchacho, muchacho... ¿Cuando perderás definitivamente esa candidez? ¿Cuando?– Se pregunto algo molesto y pensativo, suspirando hastiado– Tienes mas de 4 siglos encima, viste a los fundadores de este país, viste todos los cambios que ha vivido los Estados Unidos antes y después de la Revolución Industrial, conociste a mi abuelo joven... ¿Y aun no eres capas de comprender lo que te estoy preguntando? Me preocupas muchacho, me preocupas–.
EEUU frunció el entrecejo, odiaba que hombres como el le recriminaran, sobretodo en cuestiones de política exterior– Señor Rockefeller, mire, agradezco que se preocupe por mi, pero... tengo cosas que hacer, documentos que analizar y mucho que pensar. Si no le molesta yo...–.
–Sigues siendo el tonto que conocí desde hace mas de 50 años y no has cambiado nada– Se río irónicamente, echando mas agua en su vaso– No se si es bueno o malo, esperemos, por tu propio bien, que a la larga sea algo bueno– Tomo otro trago de agua, frunciendo mas el ceño de EEUU– Esta bien, estoy de buen humor y te explicare a que me refiero con destino bilateral como potencia–.
EEUU no dijo nada, quería que esta conversación terminara lo mas rápido posible.
–Me refiero a tus relaciones bilaterales con los países europeos, tus socios tradicionales y tus relaciones con las potencias emergentes, incluyendo a Rusia y China– El anciano tosió, hablar tanto le estaba debilitando mucho.
–¿Y eso que tiene que ver con mi supuesto destino como potencia?–.
–Es muy simple. No me refiero a tus socios tradicionales. Me refiero a tus relaciones bilaterales con Rusia y China específicamente– EEUU enarco una ceja ¿Hasta Rockefeller le insistirá sobre Rusia? Ya no le sorprende nada.
–Te quería decir que... te doy mi bendición– Dijo finalmente, suspirando algo entrecortadamente– Fue una decisión difícil, ya que siempre quisimos que seas el único pero... los tiempos cambian–.
La cara de sorpresa de EEUU era todo un poema– ¿Decisión difícil? ¿Bendición? ¿Bendición de que?– Siempre que empresarios, presidentes y bancarios mencionaban a Rusia en ese tono... empezaba a temblar, algunas veces, literalmente.
–Nuestra bendición sobre tu acercamiento a Rusia. Kissinger y yo estamos de acuerdo con Trump. Así que... te damos nuestro permiso. Puedes hablarle mas de lo estrictamente necesario– Tosió mas fuerte, tomando otro trago de agua.
EEUU se sintió paralizado. Podía sentir los fuertes latidos en su corazon en el pecho. ¿Darme su... bendición? Alfred suspiro, intentando que el oxigeno entrara a sus pulmones y lo calmara.
–Señor Rockefeller yo... no se que decirle. Disculpeme– Musito, resonando las palabras que le dijo en su mente ¿De verdad esta conversación era necesaria? ¿Sabrá de esto Trump?
–No digas nada muchacho. Solo piensa. Reflexiona. Los tiempos cambian joven Jones– Pensó en decirle otra cosa, pero decidió que era suficiente– Eso es todo por hoy. Saluda al loco de Trump y su señora esposa de mi parte– Se despidió– Buenas noches–.
–Lo haré. Buenas noches– Y el anciano colgó, dejando a EEUU con una rara sensación en el cuerpo.
Horas mas tarde
Casa de EEUU
–Al, al ¿Lo sabes querido?– EEUU se froto los ojos, aun no se acostumbraba al tono meloso de Trump, pero no conocía la faceta de llamarlo en la madrugada. Busco a ciegas sus lentes.
–Hola Trump. No, no se que ha pasado– Bostezo, ganandoce una risita de Trump. Al menos no esta enojado.
–Murió EL banquero Al, murió Rockefeller– EEUU se levanto de golpe, incrédulo de lo que había oído.
–¡¿Que?!– Oyó a Trump quejarse al otro lado de la linea por el repentino grito que hizo– Lo siento,lo siento pero... ¿Cuando murió Rockefeller? Es decir, hasta hace poco concedía entrevistas a los medios–.
–Murió hace media hora Al. Me aviso el vocero de la familia. Les desee mi pesame en nombre de mi familia y de ti– Hizo una pausa, EEUU aun procesaba todo lo que acababa de pasar– Me dijo que tomo grandes decisiones en sus últimos días con sus amigos de toda la vida...–.
EEUU volvió a recostarse en su cama, ocultando su rostro en una almohada, intentando aceptar que el último deseo de Rockefeller fue "permitirle" normalizar sus relaciones con Rusia.
Parece que el mundo conspiraba a sus espaldas, pero... aun no sabia si para bien o para mal.
