AVISO

Acabo de resubir este capitulo. No me di cuenta antes de que se corto una parte al final del documento, pero ahora esta completo. Lamento el error.

APPLEJACK

Crysalis caminaba entre los oscuros pasillos de su siniestro santuario. Entró en una muy amplia sala redonda en la cual había una bola de cristal, una enorme losa de piedra, un pequeño estanque y un segundo piso con techo de cúpula a través del cual entraba la luz. La reina se despojó de su vestido verde y lo dobló con cuidado dejándolo en un rincón. Se quitó, así mismo, su ropa interior y dejándola sobre el vestido. Se quedó en silencio solo oyendo el susurró del estanque. Le dedicó unos segundos a apreciar su hermoso cuerpo. Ya que aun siendo una Changelling, Sus senos eran grandes y suaves, al igual que su voluptuoso trasero. Eso sin contar las amplias caderas.

Salió de la habitación y se dirigió a uno de los cuartos contiguos. Allí estaba Applejack, tendida sobre una mullida cama, Tenía las manos y pies atados, y su cabello revuelto. Crysalis se acercó a ella y la acarició como una madre lo haría.

- Es hora de jugar, linda.

La besó en la mejilla y la cargó entre sus brazos de manera que su cabeza no quedara descolgando sino que reposara sobre el suave pecho de la reina. Chrysalis veía con ternura el rostro durmiente de la granjera.

Crysalis había tenido la precaución de mantener dormidas a todas las ponis, pero sabía que Applejack despertaría pronto y la escogió a ella para jugar de primero. La llevó hasta la sala con la losa de piedra y la acostó allí.

La poni terrestre aun llevaba la ropa con la que fue noqueada, la única diferencia era que su camisa se había levantado y se podía ver su abdomen marcado por los años de trabajo. Crysalis le retiró a la poni las botas de un solo tirón. No fue capaz de contenerse, subió sobre Applejack a la altura de las caderas y empezó a acariciarla en su hermoso y musculoso abdomen, disfrutando de la tersa piel de la poni. Tomó entonces la camisa entre las dos manos y la haló con fuerza hacia los lados haciendo saltar los botones. Crysalis sintió cono su corazón se agitaba al ver los duros senos de Applejack. No se lo pensó dos veces, dirigió su voraz y larga lengua a aquellos senos lamiéndolos desde la base hasta los pezones, una vez allí, sacó sus colmillos y mordió con suavidad el pezón izquierdo de la poni sacándola del sueño profundo.

-Aghhhh

Una vez los gemidos de Applejack se hicieron más fuertes, Crysalis supo que había despertado y le dijo:

-Buenos días Muñeca-

La primera impresión de Applejack fue retroceder asustada, trató de liberarse de las cuerdas pero los nudos estaban muy bien hechos. Su respiración se comenzó a agitar cuando empezó a detallar el lugar donde estaba. Crysalis pasó su mano por los senos de Applejack pero la poni se sacudió para liberarse.

-No haré parte de lo que estés tramando, Libérame ahora-

-Así no se le habla a tu reina- Dijo Crysalis mientras descendía lentamente por el cuerpo de Applejack. Una vez llegó a los pies de la poni, tomó el húmedo calcetín del pie izquierdo y se lo quitó con cuidado mientras le lamia la planta de los pies, repitió la acción con el derecho.

-Agh, ¡dejame! – exclamó Applejack asqueada.

Sacudió sus piernas y le propinó a la reina una patada.

-Quise ser dulce contigo-Dijo Crysalis mientras se ponía de pie y se acercaba al rostro de Applejack- Pero supongo que lo haremos por las malas- Dicho esto, le propinó a la poni una bofetada en el rostro que le dejó una marca roja al instante.

Crysalis se movió hasta el extremo de la losa y se sentó mirando a Applejack, luego introdujo sus dedos índices en su propia vagina y empezó a tirar hacia los lados. No tardo mucho para poder tener suficiente espacio para meter sus cuatro dedos. Mientras, Applejack miraba sorprendida como la vagina de la reina había alcanzado el suficiente tamaño como para meter dos botellas de vino enteras.

Applejack se volvió a retorcer, pero lo único que consiguió fue quedar boca arriba. Entonces se escuchó un gorgoteo, La reina echó la cabeza hacia atrás al sentir la oleada de placer y de su vagina salieron seis tentáculos verdes que se empezaron a estirar hacia los pies de Applejack Mientras las alas de Crysalis se convertían en una masa de tentáculos negros que se movían con rapidez hacia la poni.

Applejack sintió como la invadía el asco cuando los tentáculos verdes y viscosos empezaron a tocar sus pies. Entonces, son un rápido movimiento, los tentaculos negros de la reina tomaron los pies de Applejack y los tiraron en direcciones opuestas haciendo que la soga en sus tobillos se reventara dejando una marca roja. Lentamente los tentáculos verdes empezaron a entrar por la bota del pantalón y los agujeros en el jean de la poni llenado sus piernas del viscoso fluido.

Lentamente el pantalón de Applejack se empezó a hinchar hasta que en medio de las maldiciones de la poni se pudo oír el rasgar de la tela. Los pantalones se rompieron verticalmente quedando sujetos solo del cinturón. Las pantys necesitaron a duras penas un tirón para reventarse. Entonces al igual que sus piernas, sus brazos también fueron halados en direcciones opuestas dejando la marca de la soga. Los tentáculos negros envolvieron las piernas y brazos de la poni y esta pudo sentir como en peso de su cuerpo se empezaba a acumular en sus extremidades. En un rápido movimiento quedó suspendida boca abajo mirando a la reina que levantó la cabeza saliendo de su torbellino de placer.

-Mi niña, que linda te vez-

Applejack se puso roja de la ira, pero cuando estaba a punto de gritarle a Crysalis, un tentáculo verde le rodeó el cuello y se metió en la boca de la poni. Applejack hubiese deseado morder con todas sus fuerzas pero era capaz de cerrar la mandíbula. Se sintió confundida al descubrir que aquel fluido viscoso tenía un sabor más dulce que la miel. Sin embargo no estaba dispuesta a ceder. Entonces tratando de escupirlo, por accidente presionó el tentáculo entre su lengua y su paladar. Inmediatamente la reina gimió en el mas deleitable placer y Applejack sintió como su boca se llenaba de aquel dulce liquido obligándola a tragar.

Otro par de tentáculos se movieron lentamente alrededor de los senos de Applejack enroscándose como serpientes. Cuando Applejack sintió en la punta de sus pezones aquel viscoso jugo, su cuerpo se retorció tratando de deshacerse de esa sensación. Nunca la había experimentado. Tenía la fuerza punzante del dolor, pero el efecto embriagante del placer. Al ver que no era capaz de librarse de aquella sensación, simplemente se abandonó sintiendo como se expandía hacia sus espalda y sus hombros.

Applejack estaba tan absorta en lo que sucedía en su pecho que casi ni sentía como la mezcla de saliva y fluidos se escapaba por la comisura de sus labios, o como su abdomen era bañado en el jugo que se escapa de sus senos ni siquiera llegaba a sentir las suaves caricias que recibía su clítoris por todos los tentáculos que bailaban alrededor de su pelvis.

Entonces, sin previo aviso. Uno de los tentáculos verdes se introdujo con fuerza en su ano haciendo que sus mejillas se pusieran rojas. Crysalis no se esperaba que Applejack aun tuviera voluntad de pelear. Crysalis no se dio por vencida, volvió a arremeter con más fuerza. La poni terrestre fue invadida de nuevo por la urgencia de sacar el tentáculo pero con cada contracción solo lograba que Crysalis gimiera de placer. Finalmente Applejack se rindió.

La reina finalmente se había dejado de juegos, sin ninguna delicadeza introdujo otro tentáculo verde en la vagina de Applejack. Fue una punzada tan intensa que la poni se atragantó con todo lo que tenía en la boca y su cuerpo tuvo que sacarlo por la nariz, mojando a la reina en el acto.

Por un momento Applejack creyó que se iba a volver loca, Sentía como si cuerpo estuviera empapado en todo tipo de fluidos, mientras su cuerpo palpitaba unísono al ritmo del placer y el deseo del orgasmo casi ni sintió cuando la reina introdujo otro tentáculo en su estrecha vagina. La reina no se quedaba atrás, aunque sus sentimientos eran menos extremos, Sentía como cada tentáculo pedía a gritos correrse mientras su mente vagaba en el más dulce cenit.

Entonces se pudo escuchar el grito de placer de la reina al llegar al orgasmo en seis lugares distintos. No fue capaz de contener el tentáculo en la boca de Applejack y se corrió fuera de ella mojándole la espalda que era el único lugar que permanecía relativamente seco. Por su lado, la poni terrestre sintió como sus senos eran apretados y escupió casi todo lo que tenía en la boca, mojando a la reina en el cuello y la boca, sacó fuerza de donde ya no tenía y sacó el tentáculo de su ano entre un incontrolable y tan dulce grito de placer que hizo que Crysalis se corriera sobre el trasero de Applejack

La noble poni terrestre volvió a respirar con tranquilidad cuando se sintió libre de los tentáculos verdes, Crysalis entonces apoyó con suavidad el viscoso cuerpo de Applejack sobre ella mientras la abrazaba. Los brazos de la poni temblaban luego del esfuerzo y la baba en su rostro impedía que pudiera abrir los ojos. Estaba tan impactada que no podía moverse.

-Ya, ya mi niña- Dijo Crysalis mientras le limpiaba los ojos, y Applejack vio el rostro sonriente de la reina - Sé que estas cansada pero ya podrás ir a dormir-

Dicho esto la besó con delicadeza en la boca. Applejack pudo sentir como su boca se empezaba a poner reseca y su cuerpo se adormilaba, entonces lentamente de su nariz y de sus orejas empezó a salir un gas verde.

-¿Qué… que me hiciste?- dijo muy débil la poni.

-Lo llamo Beso del sueño. Te pondrá en un profundo sueño del que nunca despertaras. Tranquila, tendras lindos sueños sobre lo que acabas de vivir.

-No… no…

-Te tendre como mi trofeo en una linda vitrina. Oh, y no te preocupes por tus amigas – le susurró al oído – Ellas te acompañaran pronto.

Applejack intento luchar contra la maldición que le puso la reina, pero fue inútil. Poco a poco fue cerrando sus ojos, hasta que la poni quedó profundamente dormida sobre el cuerpo de Crysalis.

La reina ya no tenía ningún afán. Se quedó tendida bajo la joven poni mientras descansaba y acariciaba el cuerpo de la poni granjera.

Luego de un rato movió a Applejack con cuidado, se levantó y tomó a la poni entre sus brazos tal como había hecho antes de sacarla de la habitación, y la llevo al estanque en la habitacion.

-Es hora de tu baño, mi niña.

Se sumergieron en el agua fría del estanque y Crysalis empezó a lavarla minuciosamente como si fuera una bebé, sin perder la oportunidad de acariciarla suavemente en sus pechos, y en su rostro. Luego de un par de minutos al reina sacó a Applejack la secó y la subió cargándola hasta la cúpula. Allí había seis cajas de vidrio. Dejó a Applejack en la más lejana. Cerro la caja y admiro a su nuevo trofeo, una terrestre desnuda que acababa de tener el momento mas placentero de su vida.

-Duerme bien, tienes toda la eternidad para hacerlo-