RAINBOW DASH
Era un nuevo día, Chrysalis se sentía revitalizada y llena de energía mientras caminaba hacia la habitación de la bola de cristal mientras cargaba un par de cadenas en sus manos. Al llegar, miró satisfecha el buen trabajo que habían hecho sus sirvientes limpiando el lugar, tras el juego que tuvo con Applejack.
Subió las escaleras hasta el segundo piso en donde había dejado a Applejack durmiendo desnuda, y miró satisfecha su trofeo a través del cristal.
- ¿Cómo dormiste, linda? ¿Te sientes sola? No te preocupes, hoy traeré a una de tus amigas.
Al igual que el día anterior, bajó y se desvistió, dejando su ropa organizada en un rincón de la habitación. Su cuerpo seguía igual de radiante que siempre.
Caminó por el pasillo hasta la habitación contigua a la de Applejack. Allí descansaba Rainbow Dash plácidamente. La pegaso llevaba una camiseta blanca, unos jeans, y unas pantuflas verdes con forma de tortuga.
Chrysalis había pedido que muy temprano en la mañana le cortaran el suministro de gas somnífero para que estuviera muy despierta para jugar. Chrysalis entró en la habitación y sujetó a Rainbow en brazos con igual delicadeza como lo había hecho con Applejack. Dash era mucho mas ligera, y quizas no era tan ardiente como sus amgias, pero sin duda alguna era linda. Chrysalis salió de la habitación, llevándose a Rainbow Dash como princesa.
- Hmmm, ¿Que hare contigo? - pesnso Chrysalis viendo a la pegaso en sus brazos, sin notar como una de las pantuflas de Dash estaba suelta y balanceandose en sus dedos al borde de caerse.
Llegaron a la habitacion de juegos, pero cuando estaba a punto de dejar a Rainbow sobre la losa de piedra, una de las pantuflas de tortuga se deslizó de los pies de la poni.
Chrysalis dejó a Rainbow en la loza y se devolvió a recoger la pantufla, se quedó mirandola por un momento y dijo:
-Hasta tú, mi salvaje voladora tienes un lado tierno- Y dicho esto le volvió a calzar la prenda- Se te ven lindas, te las dejare por ahora.
Chrysalis entonces procedió a sacarle los jeans, sin embargo no deseaba quitarle las pantuflas, así que cuando los shorts le llagaron a la rodilla, la reina utilizó sus afiladas uñas para romperlos por la mitad. La reina se deleitó con la hermosa figura del vientre de Rainbow demarcado por sus apretadas pantys. Sin embargo no se podría decir lo mismo de su pecho que no alcanzaba a sobresalir de su camiseta.
Chrysalis cortó entonces la atadura en las muñecas de Rainbow Dash para reemplazarlas con los grilletes de las cadenas. Luego corto las de los tobillos. Entonces tomó a la poni y la colgó con los brazos bien extendidos de las argollas ancladas en el techo. Casi inmediatamente, Rainbow empezó a despertar al sentir la presión en sus muñecas.
-¿Dónde estoy?- dijo Dash con el peso del sueño aun en su cuerpo.
-Oh que bueno que ya despertaste- Dijo Chrysalis con una sonrisa
-¿Tu? ¿¡Qué me has hecho!? – Gritó Rainbow mientras se agitaba provocando que sus pantuflas salieran volando.
- Nada… aún. Solo te quiero dar algo que te hará muy feliz-
-No quiero nada tu yo ¡déjame ir!- Dijo Rainbow mientras empezaba a lanzar patadas descalza. Pero la reina en un rápido movimiento, atrapó ambos pies de la pegaso y la hizo abrir las piernas a todo lo que sus brazos fueron capaces. Luego, usando su magia, hizo brotar del suelo dos columnas que se alzaron hasta rodear los tobillos de Rainbow y continuaron hasta que las piernas de la pegaso quedaron abiertas en un ángulo de 180 grados haciendo que arqueara la espalda y que sus pantys se deslizaran. Chrysalis entonces sujetó la ropa interior de Rainbow y la reventó halando hacía delante mientras dejaba una marca roja en las nalgas de la pegaso.
-mira que hermosa eres- dijo Chrysalis al ver la grande y rosada vagina de Rainbow- Ah pero tan insegura.
-Cállate, no sé lo que dices-
Chrysalis hizo flotar la bola de cristal hasta su mano derecha y las pantuflas hasta su mano izquierda luego miró dentro del cristal y dijo:
-Oh mira esos incontrolables deseos que rugen pidiendo ser liberados. Toda esa pornografía que guardas bajo tu colchón solo te ha abierto el apetito pero ya no te satisfacen. Y los chicos. Ellos, no te prestan atención, todos alegando que eres muy masculina ¡idiotas!
Chrysalis dejó la bola de nuevo en su sitio, le volvió a calzar las pantuflas a Rainbow y recostó su cabeza sobre el muslo de la pegaso diciendo:
-pero ya no tendrás que volverte a tocar sola nunca más. Para eso está mami. Y me asegurare de hacerte muy feliz si me lo pides -
Dicho esto, rstiró su lengua hasta la vagina de Rainbow y la lamió de arriba abajo con delicadeza. La pegaso sufrió una contracción al sentir el cálido y húmedo contacto. Sintió la urgencia de mover sus piernas para aliviar la tensión, pero de las caderas hacia abajo su cuerpo estaba totalmente inmovilizado. Lo único que pudo hace, fue doblar sus codos mientras gemía suavemente tratando de resistir el placer. Pero a medida que pasaba el tiempo, la poni empezó a sentir como se acumulaba la tensión en su cuerpo y empezó a gemir con más fuerza mientras aleteaba descontroladamente. Entonces sintió un ligero alivió al notar que Chrysalis se detenía,
-Suéltame- Ordenó, agitada, Rainbow. Pronto sintió como la tensión se volvía a cumular mientras su cuerpo pedía con más intensidad el orgasmo.
-Tranquila, mami te enseñará un nuevo truco-
Chrysalis voló hasta ubicarse detrás de Rainbow y se sentó sobre el trasero de la pegaso cuidado de no hacerle presión, Sujetó las alas de la poni y buscó la plumas que estaban más cerca de la espalda. Con una suave caricia hizo que Rainbow se estremeciera al sentir una cálida ráfaga de placer recorriéndole la espalda. Chrysalis pasó sus pies sobre el vientre de Rainbow y continuó estimulándola con la punta de sus dedos. Los gemidos no se hicieron esperar.
Rainbow estuvo a punto de volver a aletear, pero Chrysalis le sujetó las con fuerza y metió sus manos dentro del plumaje, con delicada destreza encontró los puntos suaves de las alas y los presionó haciendo que estas se pusieran rígidas. Rainbow solo sintió cono si la sangre se moviera más aprisa dentro de sus alas disparando sus puntos sensibles.
Chrysalis se volvió a retirar y empezó a volar frente a Rainbow, pero para entonces, ella estaba desesperada deseando el orgasmo con ardor.
-Sé que quieres unas tetas como las de mami- Dijo Chrysalis apretando sus propios senos.
-Has lo que quieras pero no te detengas- Dijo Dash entre respiraciones.
Chrysalis tomó la camiseta de Rainbow y la pegó contra el cuerpo de la poni. Se marcaron levemente los pequeños pezones de la poni. Chrysalis entonces rompió con sus uñas un trozo de tela delante de cada pezón y prestó su cuerpo contra el de Rainbow haciendo que los pezones de ambas se tocaran.
- ¿Qué haces…? ¡Ahhhhhhh!
Rainbow sintió de repente como sus senos se empezaban a humedecer y soltó un grito de placer cuando sintió una punzada que le recorría el pecho. Empezó a sentir como si una serpiente le estuviese recorriendo todo el pecho. Mientras este se expandía lentamente. Chrysalis extendió sus pies nuevamente hasta la intimidad de Rainbow y continuó acariciándola con el dorso del pie mientras Rainbow gemía con la misma intensidad de su creciente placer.
-Mami te está dando unas bonitas tetas. No seas mala, dale un beso a mami- Dijo Chrysalis.
Rainbow estaba tan extasiada que sin pensarlo dos veces buscó los labios de la reina y los besó con voraz deseo. La camisa de Rainbow Se empezó a ajustar y pronto se escuchó como se desgarraba, se hizo una abertura horizontal en donde Chrysalis había rasgado y los enormes senos de Rainbow quedaron colgando por la estrecha abertura mientras la reina era obligada a separarse.
Chrysalis miró orgullosa como los senos de Rainbow colgaban fuera de la camisa mientras aun goteaba un poco de líquido blanco de los pezones-
-Necesito más, quiero correrme- Dijo Rainbow Dash entre jadeos
-Así no se le piden las cosas jovencita- Dijo Chrysalis sonriendo.
Rainbow guardo silencio por un momento y luego digo con vos dulce:
-Mami, lámeme-
Chrysalis se acercó e introdujo su larga lengua en la vagina de Rainbow haciendo que ella descolgara su cabeza en puro éxtasis. Estaba deleitada con el cosquilleo que recorría sus senos. Tuvo enormes deseos de tocárselos pero era incapaz de mover sus manos, así que cruzó sus alas sobre su pecho y los empezó a apretar contra su cuerpo. Inmediatamente sintió como un hilo de placer se revolvía en su estómago y se movía hacia la parte más baja de su cuerpo.
-Más fuerte mami, hazme más fuerte- Grito Rainbow Dash, mientras apretaba sus senos con sus alas. Repentinamente la Pegaso sintió como el hilo que se revolvía en su vientre era liberado por su vagina en una erupción de placer que hizo estremecer todo su cuerpo. Chrysalis retiró su lengua al instante solo para recibir los fluidos de Rainbow en el rostro, sin embargo la pegaso se había corrido con tanta fuerza que luego de poco menos de medio minuto, su vagina aún seguía chorreando mientras Chrysalis disfrutaba de ser empapada.
Finalmente Chrysalis sintió que Rainbow se relajaba. La pegaso tenia una cara de mucha satisfacción, y sudaba en todo su cuerpo.
- Mi trabajo esta hecho.
La reina se puso frente a la pegaso y le dio un corto beso en la boca. Lentamente empezó a salir gas verde por las orejas de Rainbow mientras se adormilaba. Chrysalis la liberó de los pies y de las manos. La sujeto verticalmente. La pegaso estaba floja, sin resistirse. Una de sus pantuflas se aflojo, cayendo al suelo y dejando el pie descalzo.
La reina se dio cuenta, pero aun asi dejó a la pegaso con suavidad en la losa.
-Es hora de descansar mi muñeca- Dijo Chrysalis acariciando a la pegaso.
Rainbow estaba a punto de cerrar los ojos pero solo alcanzó a articular dos palabras
-Quiero… más…- dijo quedandose dormida.
Chrysalis se acerco a la pegaso dormida, y le acaricio la cara. Su rostro adormitado era simplemente adorable.
- Lo siento mi niña, pero ya es tarde.
Chrysalis vio la pantufla en el suelo y la recogio.
- Bueno, ya no las necesitaras - dijo removiendo la otra pantufla, dejando a la pegaso descalza – creo que me las quedaré.
La reina entonces recogió a la pegaso en sus brazos y al igual que a Applejack, la lavó en el estanque. Cuando la poni estuvo limpia y seca, la subió a la cupula, y la ubicó en la segunda caja de cristal, junto a la de Applejack. Ahora tenia 2 bellos trofeos.
- Descansen mis pequeñas.
Luego se alejó cargando las pantuflas sus manos.
Gracias por leer. Enserio apreciaria mucho que dejaran review. Eso me motiva a escribir.
