DISCLAMER: todos los personajes son propiedad de la maravillosa, talentosa y UNICA J.K Rowlin.
los demas personajes desconocidos son producto de mi loca cabecita.
CAPITULO 3
DE REGRESO A LONDRES
En Bulgaria había una familia no tan espectacular como otras, tal vez no con tanto status social, pero era una familia como muy pocas.
La familia MacFadden era de lo más normal, a excepción tal vez de que los miembros de esta familia eran magos. Jack Macfadden viajaba desde hacía varios años junto con su familia, intentando conseguir nuevas legislaciones a favor de los derechos de los hombres-lobo. Tessa, la esposa de Jack, era la mente maestra detrás de esta legislación. Durante años se había cansado de que a su primo favorito lo relegaran de la vida familiar y social, solo por su "pequeño problema peludo" como solían decir sus amigos.
Jessica era la hija de ambos, ella desde un principio se había opuesto a dejar su vida en Inglaterra, pero al final se había marchado dejando atrás a su mejor amigo y a su tío favorito. Y Cath, ella era la mejor amiga de Jess y desde hacia un año vivía con ellos. Tras la muerte de sus padres los MacFadden prácticamente la había adoptado ya que desde Jess estuvo un año en Beauxbotons, Jess y Cath se habían hecho inseparables.
Ninguno de ellos imaginaba siquiera que el regreso a Londres estaría lleno de sorpresas y pérdidas para todos ellos.
-vamos Jessica, nos tenemos que ir-dijo la voz de un hombre mayor.
-no me digas Jessica papá, es Jess.
Jess era una niña de lo más normal que se podría imaginar, tenía 16 años, de cabello rojo muy brillante y ojos castaños. Era muy bonita, aunque lo peor que tenia (según sus padres) era que le gustaba hacer bromas de todo tipo y meterse en problemas.
-bueno, discutimos después el cómo te llamas. Tu madre y Catherine nos esperan.
-está bien, vámonos-dijo Jess bajando las escaleras-pero sigo sin entender que vamos a hacer en Inglaterra.
Jack, el padre de Jess, decidió que era hora de volver a su país para continuar con su labor. Así que para no llamar la atención viajarían como muggles. Se dirigieron al aeropuerto y tomaron el avión que los llevaría de nuevo a Londres.
Cuando llegaron al aeropuerto, trataron de pasar desapercibidos o como simples turistas; pero para su desgracia algunos reporteros se habían enterado de su regreso, afuera un carro los estaba esperando. Jess vio que traía unas banderitas a los lados, entonces comprendió que estaban de regreso por el trabajo de su padre. El carro en el que iban los llevo a una hermosa casa, de dos pisos, a las afueras de Londres. En cuanto bajaron y entraron a la casa, se dieron cuenta que la mayor parte de sus cosas ya se encontraban ahí.
-muy bien niñas, suban y arreglen sus cosas. Cenaremos en un rato-dijo alegremente Hannah, la madre de Jess.
Las dos subieron y buscaron sus cuartos, comenzaron a arreglar sus cosas. Unos minutos después Catherine entro al cuarto de Jess…
-Jess, no estoy segura de que haya sido buena idea el venir aquí-dijo en un susurro mientras entraba al cuarto.
-tranquila Cath, es una buena idea-dijo Jess mientras le daba un abrazo a su mejor amiga.
Catherine tenía el cabello negro azulado, le encantaba usar ese color ya que según ella resaltaba sus ojos color verde, ella a diferencia de Jess era mucho más tranquila y muy pocas veces había participado en las locuras de su amiga.
Siguieron arreglando sus cuartos por un par de horas, hasta que fue la hora de la cena, las dos bajaron y cenaron en familia…
-¿papá, donde vamos a seguir estudiando Cath y yo?-pregunto Jess durante la cena.
-irán a Hogwarts, mañana hablare con el director para arreglarlo todo.
-¿no habrá problema?, digo nosotras estábamos muy bien en...
-no habrá problema. Pronto sentirán a Hogwarts como su hogar- se apresuro a contestar Tessa.
Al día siguiente Jack salió temprano de su casa y se dirigió al trabajo por la mañana y por la tarde fue a visitar al profesor Dumbledore. Y no volvió sino hasta la hora de la cena.
-buenas noticias niñas. Está todo arreglado, irán a Hogwarts; pero claro tendrán que pasar por la selección como todos–dijo Jack mientras se sentaba a la mesa.
-¿selección? ¿Qué selección?-pregunto Cath.
-es una ceremonia en la que el Sombreo Seleccionador las manda a una de las cuatro casa que hay en Hogwarts. Les aseguro que es de lo más divertido-dijo con una sonrisa Jack.
-¿y se puede saber qué es lo que vamos a necesitar?-pregunto Jess un poco más animada.
-no se preocupen, les enviaran una carta en los próximos días y después iremos al callejón Diagon a buscar lo que necesiten.
Cuando todos subieron a dormir un par de horas después, Jess volvía tener la misma pesadilla que se repetía desde hacía varias semanas, pero ya estaba llegando el punto en que el mismo sueño la molestaba: siempre se encontraba fuera de esa casa desconocida en la que se escuchaban gritos y que minutos después se veía un resplandor verde en la parte superior de la casa. Siempre despertaba sobresaltada y sudando frio.
A la mañana siguiente Jess y Cath estaban sentadas en una pequeña mesa en la cocina desayunando unos hot cakes…
-¿qué sucede, no pudiste dormir?-pregunto Cath mientras miraba con atención a su amiga.
-no-contesto molesta Jess-volví a tener esa horrible pesadilla, ya estoy cansada.
-te lo pregunto de nuevo, ¿en serio nunca antes habías visto esa casa?
-no, pero lo más extraño es que siempre hay alguien más, quisiera saber quién es el-dijo Jess recordando de nuevo el sueño de la noche anterior.
-¿él? ¿Quién es él?-pregunto Cath con un poco mas de interés.
-no lo se es la primera vez que lo veo, bueno al menos su silueta.
-bueno dejémonos de preocupar por eso, acaban de llegar las cartas de Hogwarts-dijo Cath mientras agitaba dos sobres-y creo que lo mejor sería que nos apuremos y vayamos a comprar las cosas.
Así que acabaron de desayunar y cuando iban a salir Jack les sugirió llevarlas hasta el callejón Diagon. Así que salieron de inmediato, afuera de la casa se encontraba el elegante carro negro que los había recogido en el aeropuerto; comenzaron el viaje a una velocidad en la que cualquier muggle se hubiera asustado, el auto se deslizaba por las calles llenas de Londres, incluso tomaba atajos por encima de las aceras y aparecía al frente de los demás autos en los semáforos.
Unos minutos después se encontraban fuera del Caldero Chorreante, Jack les dijo como entrar al callejón y donde podrían comprar todo lo necesario para la escuela…
-de acuerdo aquí las dejo, pasare por ustedes mas tarde. Intenten portarse bien, ¿entendido Jess?
-está bien papa-dijo Jess mientras le daba un beso en la mejilla.
Cath y Jess entraron al callejón, y lo primero que vieron fue la gran cantidad de jóvenes, que supusieron eran alumnos del colegio, por todos lados se veían tiendas llenas de familias comprando lo necesario. Así que se dispusieron a comenzar sus compras; fueron primero a la tienda de túnicas para comprar el uniforme del colegio; después fueron a comprar los ingredientes para la clase de pociones, algunos pergaminos y tinta, dulces y dejaron para el final de las compras la librería.
Cuando iban saliendo de la librería vieron que había un gran corro de personas reunidas alrededor de otros, Jess sin pensarlo un segundo se aproximo un poco para ver qué era lo que sucedía, cuando se acerco lo suficiente vio a dos chicos discutiendo…
-!Esta vez me la vas a pagar Potter¡-grito un chico rubio-si creías que no iba a hacer nada, te equivocaste.
-quítate de mi camino Malfoy-contesto cansinamente Harry-la verdad no tengo tiempo que perder y menos contigo.
Harry iba acompañado de Ron y este último intentaba alejar a su amigo de Malfoy, este no ponía una gran resistencia, el tener tan cerca al rubio hacia que a Harry le hirviera la sangre. Pero tenía que tranquilizarse y no causar problemas; así que sin más se dio la vuelta, para alejarse de los curiosos, en ese momento Draco saco su varita de la túnica dispuesto a atacarlo, solo que alguien fue mucho mas rápido que el…
-será mejor que bajes esa varita-dijo Jess detrás de Malfoy.
-¿y quién me va a obligar? ¿Tu?- dijo Draco desdeñosamente.
-si, así que bájala ya me oíste.
-oblígame.
-si así lo quieres. ¡Petrificus totalus!
Draco cayo de espaldas antes de que pudiera atacar a Harry; Jess y Cath se acercaron hacia donde estaban-¿estás bien?-pregunto Cath un poco preocupada.
-si muy bien, gracias-contesto Harry sorprendido.
-lo que intentaba hacer no era lo mejor-dijo Jess señalando a Draco con la cabeza-pero que mal educadas somos. Que tal yo soy Jess y ella es Cath-mientras les daba la mano.
-¿qué tal? Soy Harry y el es Ron-dijo Harry mientras tomaba de la mano a Jess.
-mucho gusto-contesto Cath-Jess será mejor que nos vayamos, tu papá debe estar esperándonos.
-tienes razón Cath, será mejor que nos vayamos. Nos vemos luego chicos.
Jess y Cath comenzaron a caminar rumbo a la salida, pero antes de irse Jess le tiro un balde de agua a Malfoy que aún se hallaba petrificado. Todos los que se encontraban cerca, no podían creer lo que había pasado; muy pocos se atrevían a desafiar al Príncipe de Slytherin y aun muy pocos a atacarlo. Harry y Ron salieron corriendo detrás de las chicas que los habían ayudado, pero cuando llegaron a la calle ya no las encontraron; así que decidieron regresar al callejón por un par de horas más, para después tomar el autobús noctambulo y volver a la Madriguera.
-¿quiénes serán?-dijo Ron mientras abordaban el autobús- nunca antes las había visto, ni siquiera en Hogwarts.
-lo sé, lo más seguro es que sean turistas, tal vez algún día las volvamos a ver-contesto Harry.
-sí. Y… ¿por cierto que sucede con mi hermana?
-¿qué sucede con qué?-pregunto Harry con indiferencia.
-vamos Harry, he visto como se ven durante estos días-insistió Ron.
-no es nada Ron, debes estar imaginando cosas.
Siguieron platicando durante el viaje en el autobús, que no fue muy largo; al cabo de 10 minutos estaban en la Madriguera. Cuando entraron a la casa, la señora Weasley tenía prácticamente la cena lista…
-me alegro que hayan llegado niños, será mejor que suban sus cosas y bajen a cenar-dijo mientras cortaba una hogaza de pan con ayuda de su varita-por cierto les llego una carta de Hermione.
Harry y Ron subieron sus cosas a la habitación de este, las dejaron sobre una de las camas, tomaron la carta que estaba sobre el escritorio y se sentaron junto a la ventana mientras leían la carta de Hermione…
Queridos Ron y Harry.
Espero que sus vacaciones sean tan buenas como las mías, nunca pensé que Bulgaria fuera tan bonita. Viktor me ha mostrado tantas cosas; ojala que estuvieran aquí.
Tengo tantas cosas que contarles, cosas que de seguro no me creerían, como sea pronto nos veremos en el expreso el 1° de septiembre.
Un beso para ambos
Hermione
Pd: saluden a Ginny de mi parte.
-no puedo creer que de verdad este pasando las vacaciones con Krum-dijo un tanto molesto Ron-y no me digas que estoy celos, porque no es cierto.
-no te iba a decir absolutamente nada-dijo Harry evitando reír- será mejor que bajemos a cenar.
