PINKIE PIE

Chrysalis estaba en el segundo piso, mirando a sus tres bellas chicas en cajas de vidrio mientras dormían plácidamente. Escuchó la puerta de la habitación abrirse. Llevaba un vestido rojo intenso de una sola pieza. Bajó rápidamente para recibir a sus amadas hijas. Todas ellas eran mucho más pequeñas que su madre, además delgadas y en cada una de ellas brillaba una ciega admiración por Chrysalis. Eran diez en total, estaban expectantes por disfrutar de aquello que su madre había estado haciendo los anteriores días.

Cada changelling se desvistió y se sentó sobre sus talones en frente de la losa de piedra. Entonces, Chrysalis salió de la habitación no sin antes dejar un par de cadenas sobre la losa de piedra y se dirigió al cuarto donde descansaba Pinkie Pie. La reina la acaricio hundiendo sus dedos en la larga y esponjosa crin de la poni. La levantó y caminó con ella hasta la habitación de la bola de cristal. Una vez allí subió hasta la losa y dejó a la poni.

Las hijas de Chrysalis lazaron sus cabezas para mirar a la poni. Se les podía ver la emoción en el rostro mientras su madre les quitaba los tenis y la cuerda que rodeaba los tobillos de la poni. Estaba a punto de pasar a los jeans de Pinkie cuando esta despertó.

-Mama no quiero ir al colegio- Dijo Pinkie con los ojos medio cerrados.

-Tranquila mi niña, hoy podrás quedarte a jugar con tus hermanas- Contestó Chrysalis sonriendo.

Pinkie se quedó en silencio un rato mientras Chrysalis la levantaba y la arrodillaba haciendo que la piedra de la losa la cubriera desde sus pies hasta sus rodillas. Entonces Pinkie abrió los ojos de golpe y quedó pasmada al ver a todas las changelling observándola con ojos curiosos.

-Ehm Si esta es la hora de la cena, debo decirles que no soy nada apetitosa- Dijo Pinkie sin comprender muy bien lo que pasaba.

Las hijas de Chrysalis soltaron una risita coqueta, luego la reina dijo:

-Tonterías, estoy segura de que eres exquisita-

Chrysalis entonces rompió las ataduras de Pinkie, Usando su magia hizo que se levantaran dos columnas en la losa, una a cada lado de la poni y luego la encadenó con sus brazos extendidos La reina se puso enfrente de Pinkie Pie dejando su redondo trasero a la altura del rostro de la poni. Dio un largo gemido y lentamente, de su vagina, empezaron a salir cinco tentáculos de un intenso color verde.

Pinkie había tratado de mantener la vista baja por educación pero cuando vio los tentáculos dejó al lado todo su pudor dejándose llevar por la curiosidad. Entonces Chrysalis le dijo:

-¿Quieres una mejor vista?-

Dicho esto la reina flexionó sus piernas, puso sus manos en sus nalgas y las abrió dándole a Pinkie una perfecta vista de su ano y su enorme vagina. Pinkie estaba asombrada, pero entonces la vagina de la reina se empezó a expandir mucho más de lo que la poni hubiese considerado posible y salieron otros cinco tentáculos que se empezaron a arrastrar por el piso. Pinkie se ruborizó en el acto mientras sentía su corazón acelerarse al imaginar lo que podría estar sintiendo la reina. No se dio cuenta de cómo los tentáculos avanzaron hasta llegar a las hijas de Chrysalis y en menos de cinco segundos penetraron la vagina de las jóvenes changelling provocando que ellas lanzaran un breve grito de dolor antes de caer al suelo.

-¿Cómo puedes hacerle eso a tus hijas?- Dijo Pinkie horrorizada

-¿Cuál es el problema? A ellas les gusta ¿no es así niñas?

-Si mami- Contestaron varias de las changelling mientras sus corazones se aceleraban bajo la creciente excitación.

-Ellas no pueden despertar sus más salvajes instintos al igual que tu- dijo Chrysalis al odio de Pinkie Pie, siempre necesitan un empujón de mami. Peo tú, mi querida. Tú no necesitas de eso. Tú solo necesitas que te toquen en el punto indicado para desatar a esa bestia que duerme en tu interior ¿o me equivoco?- Una vez dijo eso Chrysalis rompió la blusa de Pinkie dejando su precioso pecho descolgara levemente- Mira a tu publico nena, te desean muchísimo- Luego rompió los jeans junto con las pantys de la poni.

Pinkie observó a las jóvenes changelling como se mordían los labios mientras aguardaban la indicación de su madre. Sin embargo la poni vio que dos de ellas no habían sido capaces de contenerse y habían empezado a besarse y acariciarse entre ellas. Pinkie sintió como la invadía el deseo. Entonces Chrysalis llamó a una de sus hijas con un movimiento de su mano, La Changelling subió ansiosa a la losa besó a la poni. Esta trató de evitar el beso moviendo su cabeza pero la reina la tomó de la barbilla y la obligó a mirar hacia el frente. Inmediatamente la changelling introdujo su lengua dentro de la boca de Pinkie y aunque al principio trató de evadir a la otra chica luego de un rato empezó a jugar con la suave lengua de la changelling.

Chrysalis entonces hizo una seña a otra de sus hijas e inmediatamente esta se levantó y rodeó con sus labios el pezón izquierdo de Pinkie mientras la otra changelling hacia lo mismo con el derecho. Pinkie Pie sacó su lengua al sentir las punzadas de placer en la punta de su pecho. Miró al frente y sonrió excitada al ver como tres de las hijas de Chrysalis se masturbaban suavemente con el espectáculo.

Chrysalis llamó entonces a otra dos de sus hijas, sin embargo las chicas se encontraron perdidas al no saber dónde tocar a la poni. Sin embargo, a una Chrysalis le ayudó a pasar bajo las piernas de Pinkie para que pudiera lamerle la vagina y la otra la acurrucó para que lamiera suave ano de la poni. La changelling realmente lo estaban disfrutando, ninguna de ellas tendría nunca la oportunidad de aparearse y sabían que aquella vez sería la única así que disfrutaban del cuerpo de pinkie con voracidad.

-Ya mis niñas- Dijo Chrysalis- Traten a su hermana con cuidado no será los mismo si la hacen correr antes de tiempo- sus hijas obedecieron.

Chrysalis entonces llamo a otras cuatro de sus hijas pero antes de que se acercaran a la poni, la reina metió sus tentáculos en la vagina de cada una de sus hijas y les ayudó a sacar los de ellas. Sin duda no eran tan impresionantes como los de su madre, Los tentáculos de las changelling eran solo tres, mucho más delgados y de un color un poco más pálido. Pero mucho más sensibles y ávidos de placer. Las otras cuatro hijas de Chrysalis ver lo que había hecho se acercaron para que su madre las ayudara a sacar sus tentáculos.

Chrysalis luego de ayudar a sus hijas se ubicó detrás de Pinkie Pie y cruzó sus manos sobre el estómago de la poni. Rápidamente los tentáculos de la reina se enroscaron en sus brazos y piernas de Pinkie Pie. Dejándola totalmente inmóvil. Las hijas de la reina se acercaron y empezaron a acariciar con sus tentáculos el cuerpo de la poni. Varias es recostaron sobre ella provocando que Chrysalis tuviese que dejarse caer de espaldas. Para poder sostener a Pinkie. Finalmente las últimas dos changelling se acercaron y su madre sin ninguna delicadeza introdujo su mano en la vagina de sus hijas y extrajo los tentáculos.

Pinkie miró asustada pero al mismo tiempo excitada el espectáculo. Sin embargo no pasó mucho para que una de las changelling rodeara su rostro con sus tentáculos quitándole tan privilegiada vista. Pudo sentir poco a poco, como su cuerpo era cubierto por una viscosa baba mientras sentía el reptar de los tentáculos por todo su tronco. Y el peso de tres chicas sobre su cuerpo. Pinkie sintió entonces como uno de los tentáculos se deslizaba por su vagina dejando una punzada de placer a su paso. A ese tentáculo le siguieron otros cuatro que entraron si ningún problema dejando a la poni en el límite entre placer y el dolor.

-no más- Gritó la poni con un agudo gemido. Pinkie Pie sintió entonces como cuatro tentáculos se metieron en su boca y empezaron moverse entre su paladar y su lengua. Repentinamente Pinkie sintió como uno tras otro, cinco tentáculos entraban por su ano. Trató de expulsarlos, pero mientras más fuerza hacía, estos se movían más y más bruscamente. En ese punto la reina liberó los brazos y piernas de Pinkie. Ella aprovechó para abrazar con fuerza a la changelling más cercana mientras trataba de hacer lo mismo con sus piernas. Entonces sintió una fuerte oleada de placer en sus senos cuando los tentáculos restantes se enroscaron alrededor de ellos y empezaron a pellizcar sus senos.

Chrysalis en ese momento levantó su cabeza y disfrutó de la vista al ver a todas sus amadas hijas compartiendo con su nueva hermana todas juntas sobre el cuerpo de mami. Sin embargo ella notó que sus hijas estaban a punto de llegar al clímax, decidió aprovechar ese momento y penetró a cada una de ellas, a excepción de Pinkie, en el ano. Todas lanzaron un pequeño grito pero ni siquiera intentaron liberarse de su madre. Aquella penetración las llevó de un solo golpe cerca del clímax. Entonces Pinkie sintió como el orgasmo le llegaba como una punzaba que se incrementaba. La reina al notar que la poni estaba experimentando el orgasmo se corrió dentro de todas sus hijas y ellas tampoco pudieron contenerse más. Aquel fue el orgasmo más intenso que Pinkie Pie hubiese experimentado. La fuerza fue tal que por poco sintió que se le iban las luces en medio del torbellino de placer. Sin embargo las hijas de Chrysalis no resistieron de la misma manera, todas ellas cayeron desmayadas persas del éxtasis de su orgasmo.

Chrysalis, que apenas había experimentado un dulce clímax, se levantó y bajó de la losa luego dijo en vos alta:

-Ya pueden pasar muchachos- Entonces la puerta se abrió y diez changelling entraron en la habitación. Varios de ellos quedaron sorprendidos al ver a su reina con la piel húmeda y brillante por los fluidos en su cuerpo Luego ella dijo:

-Llévense a sus hermanas a su habitacion.

Cada uno de los changelling levanto con sumo cuidado a una chica y uno a uno fueron saliendo mientras cuidaban de que la chica a su cuidado de que la cabeza de las chicas no quedara descolgando Luego de un par de minutos, Chrysalis quedó a solas con Pinkie, la reina se acercó a la poni que aún se encontraba recostada sobre la losa.

-Pensé que aguantarías más. Pero al parecer eso fue demasiado extremo incluso para ti- Dijo Chrysalis mientras acariciaba la mejilla de la poni, Luego la besó en la boca.

Pinkie no lo pudo evitar y empezó a toser el gas verde Chrysalis la levantó, le dio unas palmadas en la espalda mientras la arrullaba diciendo:

- Ya, suficiente. Sé que estas agotada es mejor que descanses, Mami cuidará de ti-

- Tengo sueño.

- Si lo sé, descansa bebé.

Pinkie trató de resistirse pero se sentía incapaz de moverse, aguantó mucho más que sus amigas pero al final quedó profundamente dormida entre los brazos de Chrysalis. Entonces la reina llevó a la poni hasta el estanque y la empezó a lavar con sumo cuidado, de todas las ponis fue la que más sucia haba quedado y no deseaba que fuese a dormir de ese modo. Luego de varios minutos en el agua helada Chrysalis sacó a la poni, la secó y subió al segundo piso para dejarla en su caja de cristal. La reina le deseó las buenas noches y se marchó no sin antes mirar deseosa las dos vitrinas que permanecían vacías.