RARITY
Chrysalis llevaba puesto un vestido de un color rojo intenso, y unos tacones negros. Alrededor de su cadera tenía ceñido un cinturón negro de tela del cual colgaban un par de amplios anillos y una botellita de cristal.
La reina fue directamente hasta la habitación de Rarity, encontrando a la unicornio durmiendo en su cama. Era una habitación similar a las de las demás chicas pero Chrysalis había puesto especial cuidado en la cama de la unicornio dotándola de la más fina tela para las sabanas. La reina removio las sabanas, levantó a la poni y la acercó a su pecho. Rarity vestia una blusa azul escotada de seda, y una falda negra. Iba descalza, pues sus tacones se cayeron cuando fue secuestrada, y eran los mismos tacones que Chrysalis usaba el dia de hoy.
- Vamos hermosa, llego tu turno.
Cargando a la unicornio como si fuera una princesa, salio de alli. El rostro de Rarity estaba tranquilo, como si tuviera un lindo sueño. Con su cabeza recostada en el pecho de la reina y sus finos pies colgando en el aire, se veia aun mas inocente, cosa que solo emocionaba mas a Chrysalis. Se dirigió a la sala de la bola de cristal y dejó a la poni en la losa de piedra.
Chrysalis permaneció un rato en silencio observando a la poni. Luego puso sus uñas sobre la fina blusa de seda de la poni y la rasgó por la mitad. Luego le dio la vuelta a la poni y rompió la soga en sus muñecas al igual que la de los tobillos. Con un además de su mano, Chrysalis hizo emerger de la losa un par de columnas la primera delante de la cabeza de la poni y la segunda debajo de las costillas. Chrysalis levantó las manos de la pony e hizo que la columna le rodeara las manos. La segunda columna empujó el cuerpo de la poni hasta quedar horizontal.
En pocos segundos la poni se despertó presa de la asfixia, apoyo sus pies con firmeza y solo entonces pudo volver a respirar tranquila.
- ¿Dónde estoy?
Aquella posición era sumamente incómoda, y no ayudó sentir la aspera roca en sus pies descalzos.
-Mis tacones, ¡mi blusa! Mi hermosa y costosa blusa- Dijo Rarity aterrada- ¿Quien en el nombre de Celestia hizo esto? Juró que cuando le ponga las manos encima…-
-Ya mi niña no tienes por qué ponerte así- Dijo Chrysalis mientras se agachaba para que Rarity pudiera verla
-Chrysalis, sucia alimaña, te ordeno que me liberes y me saques de esta sucia y húmeda guarida o lo que sea- Dijo Rarity con una mezcla de enojo y temor.
-me temo que eso no será posible, mi muñeca- Dijo Chrysalis mientras se levantaba y le quitaba los restos de la blusa. Fue alli cuando Rarity notó que los zapatos que usaba la reina eran los suyos.
- ¡Mis tacones! ¡Devuelvemelos!
- Oh, estos – se los quito y se los mostro a Rarity – Se te cayeron cuando te desmayaste, y habría sido un desperdicio dejarlos.
-¡Devuelvemelos!
-Podria hacerlo – se acerco a las piernas de Rarity – Pero me gusta mas verte descalza – y sujeto las piernas de la unicornio, y empezó a besar sus pies.
- AHHH, ¡basta!
Luego extendió su mano hasta tocar el trasero de Rarity. Una oscura sombra atravesó el rostro de la unicornio y dijo:
-Ni te atrevas a tocarme, si lo haces gritare-
-Grita, grita tan fuerte como quieras, me encantaría oír cómo te quedas sin voz. No te contengas- Dijo la reina mientras metía sus manos por debajo de la falda de la poni para sacarle la ropa interior. Sin embargo, sonrió al notar que la poni vestía una fina tanga que apenas la cubría.
-Eres una sucia alimaña, Chrysalis- Dijo Rarity, Luego le lanzó una parada a Chrysalis en el estómago.
-¿Sucia? –Dijo la reina incorporándose- ¿Quién es la que devora con los ojos a cuanto semental se cruza en su camino? ¿Quién es la poni que cambia de amantes como de zapatos? No muñeca, tu eres la sucia, te has portado mal y mereces ser castigada. Ojala fueras la mitad de virginal que tus amigas-
-No metas a mis amigas en esto- grito Rarity. Casi de inmediato recibió una fuerte bofetada, luego la reina se agacho y la sujetó de la barbilla obligándola a verla
-Ni se te ocurra hablarme así-
Rarity no se lo pensó dos veces y escupió en el rostro Chrysalis, Esta le lanzó una segunda bofetada que quedó marcada en la blanca piel de la unicornio.
Chrysalis entonces tomó la botella de su cinturón, la destapó y se untó el grisáceo líquido en los dedos anular e índice. Luego metió su manó por debajo de la falda de la poni y metió los metió ambos en la vagina de la poni provocando que Rarity lanzara un agudo grito mientras un par de lágrimas se escapaban de sus ojos.
-No fue tan duro ¿verdad muñeca?- Dijo Chrysalis mientras sacaba sus dedos.
-Qué demonios fue eso- Dijo Rarity recuperando el aliento.
-Solo un pequeño regalito- Dijo Chrysalis mientras se volvía agachar frente a Rarity recostándose en la columna. Luego corrió su vestido dejando ver su vientre y los preciosos labios de su vagina a rarity la costaba apartar la vista por lo que cerró los ojos.
-Estoy segura de que te encantará ver esto- Dijo Chrysalis antes de dar un largo gemido
Rarity sintió como con ese sonido su piel se erizaba y su corazón empezaba a latir mas rápido. No puedo resistirse a la curiosidad y cuando abrió los ojos pudo ver con enorme sorpresa como el clítoris Chrysalis se hinchaba lentamente mientras la piel de su vientre se estiraba. Rarity sintió la sangre correr por su cuerpo y como se empezaba a acumular tensión en su vagina. Rarity quedó boquiabierta al ver cómo el clítoris de la reina continuaba creciendo tomando la forma de un pene equino hasta casi tocar el suelo.
-¿Y qué opinas?- Dijo Chrysalis, mientras sostenía su enorme miembro entre sus manos.
Rarity miró indignada y sorprendida a la reina.
-Eres un monstruo- Entonces Rarity sintió un fuerte tirón en su entrepierna y luego una aguda sensación entre el dolor y el placer. Entonces su falda se rasgó quedando sujeta solo por la cintura. Por encima de los restos de la ropa de Rarity, se asomaba un largo y grueso pene que si bien no podía compararse al de Chrysalis, podía llegar a ser la envía de muchos.
Rarity quedó en silencio por un instante, no podía catalogar aquella nueva sensación pero si podía sentir como esa parte extra de su cuerpo empezaba a salirse de control mientras se ponía dura y tensa.
-¿Que me hiciste?- Dijo Rarity asustada.
-Es solo un pequeño regalo, un delicioso coctel de hormonas masculinas-Dijo Chrysalis mientras se levantaba.
-Ay no puede ser- se quejó Rarity- ¡Qué asco!- Añadió, entonces su nuevo miembro creció hasta alcanzar su tamaño máximo.
-Tu pequeño amiguito no opina lo mismo- Dijo Chrysalis Mientras se agachaba y empezaba a acariciar el pene de Rarity, la unicornio trató de cerrar sus piernas pero inmediatamente sintió como la columna en su estómago le empezaba a quitar la respiración y tuvo que volver a abrirse. Ella era una dama y no podía aceptar aquello. Sin embargo, contra todo su pudor la verdad era que ella lo empezaba a disfrutar. Sentía un delicioso cosquilleo en todo su miembro mientras era frotado rítmicamente por las manos de Chrysalis. Entonces la reina abrazó el pene de Rarity haciendo que el glande de la poni quedara entre los pechos de la reina. La unicornio dejó escapar una serie de agudos gemidos al sentir el contacto en su zona sensible.
-Oh vamos no es para tanto ya te acostumbraras- Dijo Chrysalis mientras empezaba a mover sus senos de arriba abajo al rededor del pene de Rarity. En poco tiempo la poni sintió como una cálida y exquisita ola de placer empezaba a cubrir su zona pélvica mientras la tensión se acumulaba en sus caderas. La poni ni siquiera lo noto pero estaba moviendo sus caderas muy levemente. Rarity no fue capaz de contenerse por más tiempo y empezó a gemir con fuerza mientras el movimiento de su cadera se hacía más marcado. La unicornio estaba deseosa de llegar al orgasmo mientras sentía la tensión acumularse a lo largo de su miembro. Entonces en una explosión de placer, las piernas de Rarity se sacudieron como si hubiesen sido alcanzadas por la corriente y la poni eyaculó en tres potentes espasmos dentro del vestido de la reina mientras gritaba de placer.
-Siempre la primera vez es difícil, muñeca- dijo Chrysalis
Chrysalis sonrió al ver el charco de semen que se habían formado en el piso. Y recogió un poco del viscoso fluido con su mano y se levantó, tomó la falda rota de la poni y se la levantó dejándosela sobre la espalda. La reina corrió la tanga de la poni y la acarició suavemente en la vagina con su mano viscosa. Rarity sintió como un escalofrío le recorrió la espalda mientras Chrysalis la tocaba con su propio semen.
-Ahora es mi turno- Dijo Chrysalis mientras acariciaba las suaves nalgas de Rarity.
La reina empezó a rozar la punta de su glande con la vagina de Rarity y con mucha suavidad la penetro con la punta de su enorme pene. Rarity lanzó un chillido al sentir como su vagina se dilataba.
-Uhm que apretada estas, muñeca. Me encanta- Dijo Chrysalis mientras empezaba a mover sus caderas lentamente.
Rarity apretó sus labios con fuerza y y cerró sus puños. Con el tiempo la promiscuidad la había vuelto insensible pero en poco tiempo Chrysalis le había dado un orgasmo como no tenía en mucho tiempo. Luego de un rato el deseo de Rarity volvió a despertar con otra erección.
-Quiero más. Dijo Rarity entre jadeos
-¿Cómo dices?- Dijo Chrysalis
-Quiero más, no te detengas- Chrysalis sonrió al escuchar eso e introdujo el resto de su glande en la vagina de la poni. Rarity no chilló sino que profirió un largo gemido mientras sentía su vagina dilatarse. Entonces la reina se detuvo, se quitó el par de anillos de su cinturón y utilizó su magia para encenderlos. Eran dos pequeños portales Chrysalis puso uno sobre la espalda de Rarity y lo ató en la cintura. El otro lo empezó a deslizar en el pene de la unicornio. El miembro de la poni apareció sobre la espalda y Chrysalis sin dudarlo se abalanzó y empezó a lamerlo.
Rarity tuvo la extraña sensación de estar experimentando placer desde una fuente etérea. Mientras el descanso que le había dado Chrysalis hacia que sus deseos despertaran con intensidad. La reina empezó a mover sus caderas mientras metía el pene de la unicornio en su boca rodeándolo con su lengua. Rarity estaba en éxtasis mientras se paraba de puntas por la tensión acumulada en sus piernas.
Chrysalis entonces tomó el anillo en la espalda de la poni y lo deslizó suavemente en su vagina. Rarity gimió al sentir la calidez de la vagina de la reina. Rápidamente, la reina liberó las manos de la poni y la ayudo a ponerse de pie de este modo penetrándola más profundamente. Chrysalis buscó los labios de la poni y ella le correspondió mientras sentía como su espalda se embadurnada de su propio semen. Ambas se encontraban en su punto más exquisito a punto de llegar al clímax, sin embargo Rarity no pudo contralarse y eyaculó dentro la reina. Chrysalis tampoco fue capaz de contenerse ante la punzaba de placer. Se corrió con fuerza dentro de la poni mientras le mordía los labios.
Chrysalis Sacó su enorme miembro y dejó a Rarity, ella cayó de rodillas mientras tosía gas verde.
-¿Qué demonios me has hecho?- Dijo Rarity entre jadeos
-Lo mismo que a tus amigas, iras a dormir por siempre-
- ¿Que?
-No te preocupes, tú belleza sera preservada.
Chrysalis se acercó a la poni y la recostó sobre su pecho. Rarity trató de resistirse pero sus fuerzas empezaban a mermar, y los pechos de la reina eran una muy comoda almohada. Solo un minuto después ella estaba totalmente dormida entre los brazos de la reina. Chrysalis se apresuró y la cargó sobre su hombro y fue hasta el estanque, al mero contacto del agua fría el clítoris de Rarity se empezó a contraer hasta llegar regresar a la normalidad, luego la reina hizo lo mismo con el de ella y empezó a lavar a Rarity. Una vez acabó la miró y dijo
-No eres una dama, solo eres una zorra- Dicho esto cargó a Rarity sobre su hombro hasta el segundo piso. Una vez allí la dejó en su caja de cristal y se alejó con una sonrisa en su rostro.
