TWILIGHT

Era un nuevo día, y Chrysalis llego al su salón de juegos, vistiendo un hermoso vestido negro que le cubría todo su cuerpo. La reina se dirigió a la única habitación que tenía a una pony durmiendo en ella. En esa habitación estaba Twiligth Sparkle, la última portadora de la armonía. La alicornio morada llevaba aun la ropa con la que fue secuestrada, un saco blanco, una falda negra y unas zapatillas negras.

- Hoy es el primer día del resto de tu vida.

Chrysalis levantó a Twiligth en sus brazos, como la princesa que era. Se aseguraba bien que la cabeza de la joven estuviera contra sus pechos, y que sus brazos no quedaran colgando en el aire. Twiligth se veía durmiendo pacíficamente, cosa que le daba mucha ternura a la reina.

Llegaron a la habitación de juegos, y dejo a Twiligth en la losa de piedra. La reina entonces se quitó su propia ropa, quedándose completamente desnuda. Dejo su ropa doblada en la esquina.

Chrysalis entonces se metió los dedos en su vagina y tras un gemido sacó unos tentáculos. Con ellos agarro a Twiligth de los brazos y la levantó en el aire, pero sin hacerle nada violento aún. Twiligth aún estaba atada de las muñecas y los tobillos.

La princesa empezó a abrir los ojos al sentir esa incomodidad en sus manos.

-¿Dónde estoy? – dijo algo cansada.

-Buenos días, princesa.

-¡Chrysalis! – la princesa allí recordó que la reina llego a su casa y la dejó inconsciente. Eso solo alteró más a Twiligth. Se empezó a agitar para tratar de liberarse pero era inútil. No podía usar su magia, pues estaba bloqueada - ¡Suéltame!

- Calma, solo quiero jugar un poco.

Chrysalis tomo una de las piernas de Twiligth. Deslizo sus manos por la piel, hasta llegar a los zapatos. Sujeto el zapato, y con mucha delicadeza se lo removió a Twiligth, dejando su pie al aire. Lo empezó a besar con delicadeza, y a chupar sus dedos, haciendo gemir un poco a Twiligth por las cosquillas.

- ¿Te molesta? ¿Quieres que pare?

- ¡De… Déjame!

Repitió el mismo proceso con el otro zapato. Los pies de Twiligth eran finos y suaves, y por lo visto Twiligth era cosquillada. Empezó a pasar suavemente sus uñas por estos, haciendo que la joven se empezara a reír por las cosquillas.

- ¡Ya basta! – dijo Twiligth entre risas.

- Claro, hay mucho mas de ti.

Usando sus tentáculos, Chrysalis rompió la falda y el saco de Twiligth. Allí se sorprendió al ver que la princesa no usaba ropa interior. La reina apretó el trasero de Twiligth con sus manos, sintiéndolo blando, ni tampoco era muy grande. Luego paso a sus pechos. Sus pechos eran medianos y suaves. Se sentían bien en sus manos. Y pudo comprobar que tenían un buen sabor al pasarles la lengua encima.

- ¡BASTAAAAAA! – gritó Twiligth.

- Cálmate, tus amigas no eran tan ruidosas.

Twiligth reaccionó.

- ¿Mis amigas? ¿¡Que le hiciste a mis amigas!?

- Jajajajajaja. ¿Quieres verlas?

Chrysalis, aun con Twiligth sujetada, subió al segundo piso del lugar, donde tenía sus trofeos. La vista dejo a Twiligth boquiabierta.

- ¿Chicas?

Twiligth quedo impactada por lo que veía. Sus 5 mejores amigas estaban metidas en cajas de cristal, como si fueran trofeos. Todas estaban completamente desnudas y durmiendo. Apenas y se dio cuenta de cómo Chrysalis la empezaba a bajar, y le rompió las sogas con sus tentáculos. Tan pronto sintió sus pies en el suelo, Twiligth avanzo sin pensarlo hacia las cajas.

- ¡Chicas despierten! ¡Chicas!

Empezó a golpear las cajas para tratar de despertarlas, pero era inútil. Luego abrió la caja de Applejack, e intento moverla para despertarla, pero no servía de nada. Chrysalis aparto a Twiligth de la caja, y cerro de nuevo la caja para que la pony en ella no siguiera siendo molestada.

- ¿Que les hiciste?

- Las puse a dormir, ¿Se ven lindas verdad?

- ¡Chicas tienen que despertar!

- Es inútil. Las dormí con un hechizo especial para que duerman por toda la eternidad. Pude matarlas, pero este hechizo evita que sus cuerpos se arruinen o envejezcan. Ahora lo único que harán será ser mis trofeos. Algún día podría ponerlas en exhibición cuando conquiste todo.

Twiligth se puso a llorar. No podía creer lo que escuchaba. Sus amigas estarían en ese estado para siempre. Había escuchado de hechizos así antes, y no se conocía un contra hechizo. Se habían ido, ya nunca volvería a hablar con ellas.

Twiligth vio que aún quedaba una caja de vidrio vacía. Solo había una posible explicación para eso. Esa caja era para ella. Ya la había desnudado, solo faltaba una cosa.

- Solo acaba con esto. Ponme a dormir como a ellas – dijo poniéndose de pie aun con llanto.

- Podría hacerlo, pero esa caja no es para ti. Tengo algo mucho mejor planeado para ti princesa.

- ¿Qué…?

Twiligth se calló cuando Chrysalis le puso una mano en su frente, al lado de su cuerno.

- Chicas… princesa… - murmuraba Twiligth en una especie de trance.

Los ojos de Twiligth empezaron a perder brillo, y su mirada quedo entrecerrada viendo hacia el vacío. Un pequeño hilo de saliva salió de su boca.

- Ya no necesitaras nada de eso. Olvida a tus amigas, olvídalo todo.

Luego de un rato, Chrysalis quito su mano de Twiligth, quien quedo de pie, con los ojos entrecerrados y sin ninguna expresión. Chrysalis había vaciado su mente. Twiligth entonces se fue hacia atrás, siendo atrapada por la reina, quien recostó la cabeza de Twiligth contra su pecho.

La levanto con cuidado en sus brazos, como si fuera una bebe, pues ahora era como una. Su cabeza estaba recostada en el pecho de la reina, y sus pies colgaban en el aire perfectamente alineados. Chrysalis veía feliz a su víctima. Twiligth aún tenía una mirada vacía, sin saber siquiera que estaba siendo cargada. Entonces la llevo a la losa de piedra del primer piso.

Chrysalis saco un tentáculo de su vagina, y penetro la de Twiligth con este. Pero fue suave, metiéndolo hasta el fondo. Twiligth soltó un grito. Incluso con la mente vacía sentía ese placer y dolor.

- Shhhh, calma mi pequeña, necesito que te relajes.

El tentáculo empezó a hacer varios movimientos ondulados dentro Twiligth, haciendo un masaje que relajaba a la chica, pero también le estaba inyectando cosas. Twiligth solo seguía con la mirada perdida, con su cuerpo relajándose poco a poco.

Finalmente, Twiligth fue cerrando los ojos, hasta quedarse dormida.

- Ahora duerme mi pequeña.

Chrysalis vio a la unicornio durmiendo en la loza.

-Eres tan hermosa, y ahora serás mía. Serás la verdadera niña de mami.

Con su magia, Chrysalis levanto a Twiligth con su magia en el aire.

Chrysalis lanzo un hechizo sobre Twiligth. De pronto la chica fue cubierta en una crisálida verde que la envolvió por completo. El capullo quedo allí de pie en el suelo, con Twiligth durmiendo adentro.

- Muy pronto volverás nacer.

Paso una semana. En ese tiempo, Chrysalis dio un anuncio importante a toda su colonia. Pronto tendrían una princesa.

El día esperado llego, y Chrysalis llamo a varias de sus hijas changeling, y las reunió a todas en el salón con la losa de piedra para que vieran el nacimiento de su princesa. A diferencia de la vez que llamo a algunas para jugar con Pinkie, esta vez no las hizo desnudarse. Todas llevaban su ropa común de siempre. Todas andaban con un vestido negro e iban descalzas.

De pronto, todas vieron como algo se empezaba a mover dentro del capullo.

- Aquí viene.

El capullo se empezó a rasgar, y el líquido verde en el interior se filtró manchando el suelo. Una chica salió de este cayendo hacia el frente de rodillas. La chica respiraba agitadamente, como si fuera la primera vez que probaba el aire.

Twiligth Sparkle ya no era la misma. Su cuerpo ahora era morado oscuro, y sus alas eran como las de insecto. La edad de su cuerpo era igual a la de su transformación, y su melena seguía igual. Twiligth Sparkle ahora era mitad Changeling.

- Les presento a su nueva princesa, Twiligth Sparkle.

- ¿Twiligth Sparkle? ¿Así me llamo? – pregunto la nueva Changeling.

- Si linda. ¿Sabes quién soy?

- Sí... eres mi mami, Chrysalis

Chrysalis le había borrado a Twiligth toda la memoria de su antigua vida. En la semana de incubación, le inyecto varios conocimientos básicos. Aún tenía la misma inteligencia que antes, pero no los recuerdos. Solo tenía lo mismo con lo que nacen todos los demás Changeling, que es el conocimiento de quien es su madre.

- Mami, tengo frio.

- Esto te calentara.

Chrysalis saco un tentáculo de su vagina y penetro a Twiligth con este. La princesa soltó un gemido de dolor, mientras su madre le inyectaba hormonas estimulantes que la hicieran entrar en calor. Twiligth empezó a sentir como su cuerpo se calentaba, pero también despertaba sus deseos sexuales.

Chrysalis saco su tentáculo de Twiligth, y esta se puso de pie.

Twiligth rápidamente saco tentáculos verdes de su vagina y los dirigió hacia sus hermanas Changelings, agarrando a 3. Las 3 changeling fueron penetradas con fuerza en su vagina, y soltaron un fuerte grito de dolor y placer. Fueron levantadas hacia arriba siendo impulsadas solo por los tentáculos en su vagina. Los tentáculos se sacudían haciéndolas gemir más y más.

- Quítales la ropa, linda. Así disfrutas de sus cuerpos.

Twiligth convirtió sus alas en tentáculos, y los dirigió rápidamente a los vestidos de las chicas, destrozándoselos dejándolas completamente desnudas. Ver los cuerpos desnudos solo la hizo excitarse más como dijo su madre.

La princesa siguió penetrando a las chicas. Twiligth sentía un gran placer en sus tentáculos, que solo eran una extensión de su vagina. Poco a poco sintió como algo en ella quería salir. Casi al instante ella se corrió por todos sus tentáculos en las chicas, y estas también se corrieron.

El placer fue tan grande, que las Changelings no pudieron evitar desmayarse. Sus cuerpos quedaron blandos. Twiligth las agito, pero estas ya no respondían.

- ¿Que les paso mami?

- Solo se durmieron. Las niñas necesitan descansar, solo déjalas en el suelo.

Twiligth obedeció y dejo a las 3 changelings en el suelo, unas sobre otras.

- Quiero más.

- Adelante, todas tus hermanas jugaran contigo – dijo viendo a todas las demás Changelings que se sorprendieron.

Twiligth agarro a dos changelings mas con sus tentáculos, les destrozo los vestidos y las penetro fuertemente. Pero esta vez las acerco a ella. A una la forzó a lamerle la vagina y a la otro la forzó a besarle el ano.

Entre eso, una chica changeling vio impactada lo que veía y empezó a retroceder para huir, pero Chrysalis se tele transportó justo detrás de la chica.

- A dónde vas?

- Mami, por favor no. No quiero.

- No quieres hacer feliz a mami?

- Claro que quiero, pero no a ella. Ella no es tú.

- Tranquila pequeña, no tienes que hacerlo – dijo acariciando a la chica en su cabello.

- Gracias mam…

Chrysalis saco un tentáculo y penetro fuertemente a esa changeling. La pobre chica soltó un fuerte grito de dolor. Una descarga recorrio el cuerpo de la chica cuerpo. Usando sus uñas, la reina destrozo el vestido de la chica, dejándola desnuda.

- No vuelvas a desobedecerme a mi o a tu princesa. Ve a dormir, y piensa en lo que hiciste.

La changeling casi de inmediato se corrió fuertemente en el tentáculo de la reina. Tras eso se desmayó, quedando como una muñeca de trapo.

Chrysalis cargo a esa desobediente en su hombro, sin darle mucha importancia. Todas las hermanas vieron eso asombradas.

- No se preocupen, solo está durmiendo ¿Alguna otra tiene algo que decir?

Tenían miedo. A todas les gustaba que su madre las penetrara, pero esa penetración era una acompañada con descargas eléctricas, que solo les provocaba dolor y no placer. Vieron a su hermana en el hombro de Chrysalis, y no querían sufrir lo mismo que ella.

- No mami.

- Las amo hijas, pero a veces necesitan disciplina

Chrysalis dejo a su hija al lado de las otras que Twiligth había agotado, y se sentó a observar como Twiligth seguía jugando con sus hermanas.

Y así siguieron las cosas, con Twiligth jugando con sus hermanas de categoría inferior, hasta que estas se desmayaran.

Una changeling se corría en la boca de su princesa, y Twiligth disfrutaba de su bebida con mucho placer, casi atragantándose. La joven changeling no aguanto el placer y se desmayó. La sacudió un poco para ver si reaccionaba, pero la chica estaba totalmente fuera. Como esa changeling ya no podía jugar, Twiligth la arrojo sin fijarse a donde. Chrysalis la atrapo en sus brazos sin problema.

- Linda, ya te dije que tengas cuidado con tus hermanas.

- Lo siento mami.

Chrysalis vio el rostro durmiente de la hija en sus brazos. Se veía completamente exhausta. Twiligth les había dado duro. Chrysalis acostó a su hija junto a las demás con las que Twiligth había jugado. Eran 20 en total.

- ¡Quiero más quiero más!

- Hmmmm

Ya no había chicas en la habitación para jugar.

Twiligth sintió entonces una fuerte punzada den su vagina que la dejo paralizada. Era un tentáculo de la reina penetrándola con fuerza.

- Ya fue suficiente.

Ese tentáculo le empezó a inyectar algo a Twiligth. Así como podía usarse para dar hormonas estimular sexualmente a las Changelings, también podía dar hormonas que las adormitaran. El tentáculo se contrajo en el interior de Twiligth, inyectándole esas hormonas. Ahora que Twiligth era una, podía hacer eso. No fue como a la desobediente que la durmió con dolor, a Twiligth la estaba durmiendo de forma calmada. Solamente se estaba quedando dormida poco a poco.

- Tengo sueño... - dijo antes de quedar dormida.

La joven se fue hacia adelante, pero fue atrapada por el tentáculo que la durmió. El tentáculo la levantó y la llevo con su madre, quien la puso en su hombro para cargarla.

- Eres juguetona ¿verdad? – sonrió Chrysalis – Pasen muchachos.

Varios machos entraron y quedaron sorprendidos de ver a tantas de sus hermanas inconscientes en el suelo. Todas estaban completamente desnudas, inconscientes, y todas sucias gracias a la nueva princesa.

- Báñenlas y llévenlas a sus habitaciones.

Todos los machos cargaron a las hembras con delicadeza fuera del lugar.

Chrysalis por su parte cargo a su princesa, y la llevo hacia el estanque, donde la empezó a bañar. Las sustancias relajantes que Chrysalis inyectó se empezaron a desvanecer, y Twiligth empezó a despertar.

- ¿Mami?

- Al fin despertaste.

- ¿Que paso?

- Te desmayaste linda. Mami te cargo aquí a bañarte.

- Tengo hambre, mami

- Toma tu leche linda.

Chrysalis acerco a la joven a su pecho derecho, permitiendo que Twiligth empezara a chuparlo. Twiligth empezó a alimentarse de los pechos de la reina, disfrutando de su leche. Los Changelings solo podían alimentarse de dos cosas, de amor, y de la leche de su madre. Twiligth estuvo disfrutando de su comida, hasta que se llenó.

Ambas salieron del agua, y Chrysalis las seco a ambas con magia. Twiligth soltó un fuerte bostezo.

- Aun tienes sueño veo - dijo levantándola en sus brazos -Vamos linda, te llevare a tu cuarto.

- Mami, yo quisiera dormir contigo. ¿Puedo?

- Claro mi pequeña.

Chrysalis la cargo a su habitación, llevándola con mucho cuidado en sus brazos. El cuarto de Chrysalis tenía una gran cama con sabanas negras, y un gran armario. Allí adentro había varios vestidos que usaba la reina. Y adicionalmente, allí habían varios tipos diferentes de zapatos: Botas, tenis, tacones, pantuflas, y más. Entre ellos estaban los zapatos que le había quitado a sus víctimas. Aparte de tenerlas de trofeos, le gustaba quedarse con los zapatos para poder usar algo de sus víctimas.

Chrysalis acostó Twiligth en la cama. La joven se metió en las sabanas, siendo seguida por la madre.

Twiligth recostó la cabeza en los grandes pechos de su madre, como si fueran una cómoda almohada.

- Buenas noches mami.

- Buenas noches princesa.

Twiligth no tardo en quedarse dormida. Chrysalis vio a su nueva hija durmiendo con ella y una gran sonrisa maliciosa se le dibujo.

- Todos van a pagar por haberme humillado. Sus guardianas duermen y una es mi hija. Ahora Equestria será mía. Solo esperen, ya verán lo que les espera.


Como ya supondran, la historia aun continua. XD