DISCLAMER: todos los personajes son propiedad de la maravillosa, talentosa y UNICA J.K Rowlin.
los demás personajes desconocidos son producto de mi loca cabecita.
hola a todos, disculpen que no haya actualizado antes pero, estaba editando la historia lo mejor posible.
espero que les guste y recuerden se aceptan criticas.
Capitulo 8
PELIGRO
Dos días después poco antes de la cena, Harry, Ron y Hermione salían de su clase de pociones y antes de entrar al comedor Jess y Luna se les unieron; la rubia venia de su clase de Transformaciones mientras que la pelirroja venia de Cuidado de Criaturas Mágicas.
-no puede ser que tengamos tantos deberes para el día de mañana-se quejaba amargamente Ron.
-no te quejes tanto Ron, solo tienes que hacer un metro con las propiedades de la belladona-contestaba distraídamente la castaña.
-¿solo un metro? Es fin de semana Hermione, podríamos descansar. Pero no Snape prefiere torturarnos con deberes.
Harry ya ni siquiera se molestaba en intentar evitar que sus amigos discutieran por cualquier cosa, a Jess le divertía mucho ver las discusiones de sus amigos, los cuatro entraron al Gran Comedor, Ginny los espera ahí, así que se unieron a ella en la mesa de Gryffindor. En el momento en que se sentaron el profesor Dumbledore se levanto para dar un aviso a todos los alumnos…
-buenas noches, se que algunos de ustedes deben estar muriéndose de hambre, pero antes de cenar deben saber que se incorporara una nueva alumna. Se que muchos se estarán preguntando porque no llego con ustedes hace un par de semanas; lo único que les puedo decir es que la reciban de buena manera. Profesora…-dijo dirigiéndose a McGonagall.
La profesora McGonagall se acerco a la puerta que había junto a la mesa de los profesores, la abrió y por ella entro una joven de 16 años, con unos impresionantes ojos azules.
Y como cualquier alumno nuevo tenía que pasar por la selección del sombrero.
-¡Gwen Harrison!-dijo la profesora.
Se sentó en el taburete de tres patas y se coloco el sombreo, solo unos segundos después este grito…
-¡GRYFFINDOR!
Los de Gryffindor recibieron a la nueva alumna entre un mar de aplausos y felicitaciones, encontró un lugar cerca del grupo de amigos de Harry. Cuando se hubo sentado el profesor volvió a hablar.
-¡acabada la selección, a comer!
Dicho esto la cena apareció sobre las largas mesas del Gran Comedor, y pronto se inicio el barullo habitual de la cena, de inmediato los alumnos comenzaron a llenar sus platos con la deliciosa cena que los elfos habían cocinado esa tarde.
-¿dwe, dgonjjedde vsiennased?-pregunto Ron con la boca llena de puré de papas.
-eso es asqueroso Ron, además dudo que te haya entendido algo-dijo Ginny con una mueca de asco.
-lo siento-dijo Ron un poco ruborizado-pregunte, ¿de dónde vienes Gwen?
-no vengo de ningún colegio, tuve un tutor privado todos estos años-contesto sencillamente.
-¿y porque decidiste venir entonces?-pregunto con interés Cath.
-papá creía que ya era hora de salir de casa y concluir con mi educación.
-¿y por que tuviste un tutor privado?-pregunto Luna.
-lo tuve desde que mamá enfermo, y como yo no quería separarme de ella, papá me consiguió un tutor. Pero ahora que ha muerto…
-lo sentimos, no queríamos…-dijo apenada Hermione
-no te preocupes¿…?-fingió que no sabía cómo se llamaban todos los que estaban con Harry.
-¡ups! Lo siento, aun no nos hemos presentado yo soy Hermione, ellas son Luna, Ginny, Cath y Jess. Y ellos Ron, Neville y Harry- dijo mientras cada uno hacia un pequeño movimiento de cabeza.
-que tal, y ¿todos ustedes van en la misma casa?-pregunto Gwen.
-todos, menos Jess y Luna. Ellas son de Ravenclaw, pero una vez a la semana nos sentamos en distinta mesa-contesto Neville.
Pasaron varios días desde la llegada de Gwen al colegio, muchos aún cuestionaban la historia que había contado a su llegada. A Gwen le costaba mucho decir todas esas mentiras, pero si quería quedarse en Hogwarts y ayudar a Sirius tenía que aceptarlo, se lo había prometido.
Malfoy planeaba muy bien su siguiente paso para vengarse de Jess, pero cada vez que planeaba algo en su contra siempre estaban sus amigos para protegerla e incluso Zabini se había negado a ayudarlo.
El tiempo seguía pasando y antes de que comenzara diciembre, Jess descubrió algo que no le convenía saber, ya que cambiaría su vida para siempre. Iba caminando sin rumbo por uno de los pasillos del castillo, cuando escucho un fuerte ruido y un grito. Comenzó a caminar un poco más rápido en busca de la persona que había gritado. Llego hasta el pasillo que llevaba al baño de los prefectos y vio en el suelo a Malfoy gimiendo de dolor, por un momento pensó que seria una trampa. Así que sin más decidió devolverle la broma que estuviera a punto de hacer, saco su varita esperando el ataque del rubio, pero nada sucedió. Solo unos segundos después se dio cuenta que no se movía, se acerco con mucho cuidado y…
-¿Malfoy? ¿Estás bien?-Jess se oía muy preocupada.
Draco no se movía y fue cuando comenzó a preocuparse, debatió varios segundos pensando que hacer y al final no supo porque lo hizo, lo intento levantar pero no pudo así que realizo un pequeño hechizo y lo llevo a la enfermería. Llego unos minutos después y puso al rubio en una camilla cuando madame Pomfrey los vio dijo
-¿y ahora que paso?
-no lo sé, lo encontré tirado en un pasillo y decidí traerlo-dijo mientras la enfermera se acercaba a Draco -¿va a estar bien?
-ahora veremos, pero tendrás que ayudarme, mientras voy por unas cuantas pociones. Quítale la túnica.
A Jess no le hacía mucha gracia tener que ayudar a Malfoy, pero no le quedaba más remedio. Mientras que la enfermera salía, Jess comenzó a quitarle la túnica y fue cuando sin querer levanto la manga de la camisa y vio la marca tenebrosa tatuada en su brazo…
-lo sabía, eres un mortifago-dijo Jess en un susurro. En ese momento Draco comenzó a despertarse.
-¿qué pasó?¿ Dónde estoy? –pregunto el rubio desconcertado.
-estas en la enfermería-respondió secamente Jess-te desmayaste.
En ese momento Draco se dio cuenta de que Jess lo miraba distinto, lo miraba mucho mas enojada y con un poco de… ¿miedo?, segundos después de dio cuenta de que había visto la marca que llevaba en el brazo…
-no es lo que piensas-comenzó a decir rápidamente mientras se bajaba la manga.
-no tienes que darme explicaciones, todo el mundo sabe de qué tipo de familia vienes y…
-tu amiga está en peligro-dijo sin más el rubio, interrumpiendo a Jess.
-¿Cath? ¿De qué demonios hablas?-pregunto asustada.
-ya te dije, está en peligro. Tienes que ayudarla.
-señor Malfoy, me alegra que ya se encuentre mejor-dijo desde la puerta el profesor Dumbledore.
-profesor…yo…
-será mejor que me vaya-se apresuró a decir Jess.
-no srita. MacFadden, creo que debe quedarse-Jess se quedo donde estaba, no sabia que pasaba y lo único que quería hacer era salir de ahí para ir a buscar a Cath- y no se preocupe por la srita. Smith, ella se encuentra bien; por ahora.
-señor, no se que paso. Yo estaba…-comenzó a explicar Draco.
-tranquilo señor Malfoy, es hora de arreglar todo esto. Y ustedes dos tendrán que hacer las paces, al menos por un tiempo- dijo ante la cara de terror que los dos pusieron- Tienen que trabajar juntos para ayudar a Catherine y a ustedes mismos, incluso a sus familias.
-¿hacer las paces con él? Jamás.-contesto enojada Jess.
-srita. MacFadden es necesario si quiere ayudar a su amiga-sentencio Dumbledore- Ahora lo que van a hacer es…
El profesor Dumbledore les explico que era lo que tenían que hacer, Jess no estaba muy segura, pero aun así acepto, a regañadientes, hacer cualquier cosa para ayudar a Cath. Una vez ya lo había hecho y ahora lo volvería a hacer; aunque se pregunto si esto estaría relacionado con aquella vez, hace dos años…
*************************FLASHBACK************************************
Jess se encontraba en su habitación, en Francia, cuando de pronto Cath apareció en su cama…
-¿Cath? ¿Pero que te sucedió?-pregunto asustada.
-ella estará bien, dijo que tú la cuidarías-dijo la voz de un hombre que acababa de aparecer junto a la ventana.
-¿quién eres tú?
-soy un amigo, me llamo Sirius.
Jess se quedo viéndolo unos segundos, se dio cuenta que llevaba una tunica muy raída y vieja. Sus ojos eran de un hermoso color gris aunque parecía que habían perdido el brillo hace mucho tiempo, hasta que reacciono y vio que Cath estaba herida.
-¿qué le paso?
-nada, solo la rescate de donde estaba. Necesita descansar.
-¿dónde estaba?
-estaba con un grupo de mortifagos, no es un buen lugar para una niña.
-¡no puedo creer que haya ido!
-yo tengo que irme, pero antes quiero pedirte un favor…
Sirius le entrego un pequeño paquete, del tamaño de una caja de chocolates y le pidió que lo guardara. Pero sobre todo que nadie supiera que lo tenía ni quien se lo había dado.
El ojigris salió por la ventana dejando a Cath con su mejor amiga. Dejando a Jess con un gran secreto que tenía que cuidar con su propia vida.
**********************FIN FLASHBACK***********************************
-no puedo creer que tenga que hacerme pasar por tu amiga-decía furiosa Jess, cuando el profesor Dumbledore había salido de la enfermería-¿y para qué? Para ayudar a Cath.
-deja de protestar, ¿quieres? Para mí tampoco es fácil pero ya oíste tenemos que hacerlo-contesto quedamente Draco desde la camilla. Jess no dijo ni una palabra más, hasta que Draco volvió a hablar de nuevo-¿que se traen Zabini y tú?
-¿qué quieres decir?
- al sencillo hecho de que parece que se conocen, pero no lo demuestran.
-no lo conozco, así de fácil-contesto tristemente Jess.
-Eso no fue lo que paso hace un par de semanas junto al lago.
-Me equivoque, además ¿por qué tantas preguntas?-comenzó a decir un poco molesta.
-porque de una forma u otra vamos a tener que trabajar juntos por un tiempo, y lo mejor va a ser que aparentemos que nos llevamos bien,¿ no crees?- dijo sencillamente el rubio.
-supongo, pero es hora de que me vaya, tu "noviecita" no tarda en llegar.
Cuando Jess dijo esto se dirigió a la puerta, cuando estaba a punto de salir, Draco sintió que tenía que decirle algo o agradecerle por lo que había hecho por él.
-gracias-dijo el rubio desde su cama.
-no hay problema, tu hubieras hecho lo mismo.
Jess salió de la enfermería justo a tiempo, porque unos segundos después Pansy y Zabini llegaron. Ella preocupada y molesta de que nadie le haya dicho que su novio estaba en la enfermería y él para darle apoyo moral a su amigo, ante la posible necedad de Pansy de querer quedarse con el toda la noche.
-Draquito, ¿estás bien?-dijo Pansy al momento en que llegaba a la cama.
-no me digas "Draquito", ¿cuántas veces tengo que decírtelo?
-¿te encuentras bien, Draco?-pregunto Zabini.
-claro, estoy bien.
-¿qué hacia MacFadden aquí?-comenzó a decir molesta Pansy.
-y yo qué demonios se-respondió de mala forma el rubio- hazme un favor. ¡Lárgate!
-¿pero qué dices, Draco?-dijo Pansy con extrañeza.
-lo que oíste, tengo que hablar con Zabini y es privado.
Pansy salió azotando la puerta y solo se le oía murmurar por lo bajo muy molesta. Cuando estuvieron seguros de que se encontraba lejos Draco comenzó a hablar…
-tu querida Jessica estuvo aquí.
-¿en serio?-pregunto muy emocionado, cuando se dio cuenta de la mirada que le estaba dirigiendo Draco, cambio de nuevo su actitud- ¿y qué quería?
-ella me ayudo.
-¿cómo que te ayudo?
-digamos que no estaba muy bien, ella me encontró y me trajo aquí. Además estuvimos hablando, está muy dolida contigo.
-¿y porque tendrías que estar hablando con ella?-pregunto un poco molesto el moreno.
-tranquilo, solo quiero ayudarte. Se ve que le interesas.
-ella no quiere nada conmigo.
-pues ve pensando cómo le vas a hacer para que se interese en ti. Además tenemos que hacer algo y necesito que este concentrada.
