¿Se acuerdan de mi? T.T He estado MUY ocupada con la Universidad, pero... solo por esta fecha, vuelvo de nuevo con una nueva parte de mi historia.

Tratara de algo muy personal y amado por EEUU: Kennedy. Si, el presidente católico que al principio nadie quiera, pero al final... con su asesinato, lleno de dolor a Estados Unidos hasta el día de hoy (Y sin exagerar, diría que el resto del mundo). No se como explicarlo... cada vez que veo un vídeo o una foto de Kennedy me siento bien, me hace sentir afecto y cariño hacia su persona, especialmente cuando lo veo con su sonrisa o su bonita esposa :.)

¡Y ojo! Yo se que Kennedy no era perfecto (Nadie lo es), pero... tiene ese "no se que" que me hace quererle mucho xD

Antes de comenzar, les comento un Headcanon personal sobre EEUU: Alfred, desde la muerte de Kennedy, se distancia de una forma prudencial de sus jefes. Tiene miedo de amar tanto a uno de ellos como amo a Kennedy. Quiere evitar el dolor y sufrimiento que paso por JFK.

Y! John Fitzgerald Kennedy nació en Brookline, Massachusetts, el 29 de mayo de 1917. Un día como hoy cumpliría 100 años de edad. Como pasa el tiempo ¿ verdad?

Sin mas que decir. Comencemos.

54 Años Sin JFK

Cuarto de Estados Unidos. 10:30 PM del 29 de Mayo de 2017

Estados Unidos se hallaba algo inquieto. Intentaba conciliar al sueño para el día de mañana. Seguro seria un día pesado (Como últimamente los ha tenido) y si no dormía lo regañarían.

Pero... simplemente, no podía conciliar el sueño. No en un día como ese: El día que nació John F. Kennedy, uno de los pocos presidentes en que Alfred (Y Estados Unidos) a confiado ciegamente, en una intensidad que... aun en la actualidad, le asusta recordarlo.

El hombre se removió incomodo en la cama, intentando alejar esos pensamientos de su mente.

"De todos los momentos del día ¿Porque tuvo que ser ahora?" Se pregunto, intentando cerrar los ojos por quinta vez y dormir definitivamente, aunque sabia que era imposible.

Cuando pensaba en JFK perdía la noción del tiempo y del lugar. Daba igual si era en la oficina, en Vietnan, a través de la mirada preocupada de Richard Nixon o Jimmy Carter en los 70, con Ronald Reagan junto a su esposa Nancy o con la comparación interna que hacia su mente al recordar los ojos turbios de Bill Clinton en un día cualquiera con los ojos serenos de Kennedy en un día soleado y positivo.

Y el ciclo seguía una y otra vez.

Alfred suspiro, abriendo los ojos lentamente, para dejarlos puestos en un punto muerto de su habitación.

Y sin darse cuenta, repitió otra vez esa costumbre que prometía quitarla de su vida en un tiempo cada vez mas y mas vago, siempre formando una escusa para postergar lo que su mente consideraba inevitable.

EEUU se levanto, camino en dirección a su armario, aparto todos los documentos, libros, comics, mangas y videojuegos de una parte del estante. Cuando acabo su cometido, tomo cuidadosamente entre sus manos una caja de madera. Con la misma delicadeza le abrió, sacando el preciado contenido que atesoraba adentro desde hacia años.

Tener ese documento en sus manos siempre le daba un nudo en la garganta, daba igual si habían pasado 10, 20 o 30 años.

"Mi querido y estimado Alfred.

Lamento no poder acompañarte tanto como antes en tus observaciones nocturnas del cielo estrellado. Sabes que amo tanto como tu la pasión por la exploración y la conquista espacial.

Desearía acompañarte y conversar siempre que pueda cordialmente de eso y cualquier otro tema.

Pero no insistiré. Se que lo sabes y lo comprendes.

Ya tendrás conocimiento por mis colaboradores que haré otra gira por Estados Unidos. Estar en contactos con ellos me hace sentir orgulloso de ser su Presidente, pero sobretodo, de ser tu Presidente Alfred. No me cabe en mi mente tal honor, sin ninguna duda he sido bendecido por Dios y su Providencia.

No puedo esperar el verte de nuevo, junto a mi dulce Jackie y mis pequeños hijos.

Te quiere como a un padre.

John F. Kennedy

11 de Noviembre de 1963"

Estados Unidos intento reprimir la creciente tristeza e inestabilidad emocional al leer la ultima carta que le escribiera su amado Kennedy antes de su asesinato en Texas un 22 de noviembre de 1963.

No importaba cuanto tiempo hubiese pasado, para el, la muerte de Kennedy fue una de las cosas mas trágicas que ha pasado a lo largo de su vida. Era casi tan horrible como participar en la detestada Guerra de Vietnan o ver impotente como Bush iniciaba la Guerra de Irak, sin pensar siquiera en consultarle que pensaba el.

Con el pecho algo apretujado por todo lo que sentía, se levanto, llevandoce la carta hasta el balcón, respirando un poco de aire fresco, apoyandoce un poco en la baranda.

–I miss you friendly catholic. You do not know how much I miss you...– Murmuro al vacío, acariciando melancólico la ultima carta, observando el cielo estrellado que tanto amaba ver con JFK.

Pensó que podía estar volviendoce loco, pero... cada vez que era ese día, veía a Kennedy sonreirle a través de las estrellas, como pasaba todos los años.

"¿Y si...?"

Pero no quiso pensar mas, estaba demasiado perdido en sus recuerdos como para fingir que no le importaba un día como ese.

Ya no.