DISCLAMER: todos los personajes son propiedad de la maravillosa, talentosa y UNICA J.K Rowlin.

los demás personajes desconocidos son producto de mi loca cabecita.

CAPITULO 20
VACACIONES CON LOS DURSLEY

Harry y Jess salieron de la estación entre un gran alboroto, mientras que bomberos, paramédico y policías contenían la situación y auxiliaban a los heridos. Gracias a los estallidos los Dursley no había podido acercarse y los chicos tuvieron que buscarlos durante varias calles llevando a cuestas sus baúles del colegio.

Cuando llegaron a Privet Drive sus tíos hicieron hasta lo imposible para que los vecinos no vieran a Jess, cuando entraron en la casa y antes de que otra cosa sucediera tía Petunia dijo:

-tienes prohibido salir de tu habitación, solo podrás hacerlo a la hora de la cena-dijo dirigiéndose a Jess.

-¿y donde dormiré?

-compartirás la habitación con tu hermano.

Los dos comenzaron a subir las escaleras, la puerta que se encontraba justo subiendo las escaleras se encontraba abierta. La habitación era pequeña y estaba justo como Harry la había dejado el verano pasado, con excepción de una cama plegable que había debajo de la ventana. Dejaron los baúles a la entrada y comenzaron a acomodar las camas para tener un poco más de espacio, estuvieron toda la tarde arreglando sus cosas que cuando comenzaba a caer la noche los dos se sentaron a los pies de la cama de Harry, ahí notaron que aun iban cubiertos de polvo de la explosión de la estación.

-tranquila, la vamos a encontrar-dijo de pronto Harry.

-¿pero cómo?-dijo la pelirroja al borde de las lagrimas-no sabemos a dónde se la han llevado o para que la quieren.

Unos minutos más tarde la tía Petunia les llamó para que bajaran a cenar, así que los dos se arreglaron un poco y bajaron a cenar. Los Dursley ya se encontraban cenando, lentamente Jess y Harry se acercaron a la estufa y comenzaron a servirse un poco de comida, cenando solos y alejados de sus tíos y primo.

Terminada la cena los Dursley se dirigían a la sala de estar cuando de nuevo…

-ya sabes lo que tienes que hacer Potter-dijo tía Petunia-y eso también va para ti-dijo al momento en que salía de la cocina.

-¿Qué es lo que quiere que haga?-pregunto confusa Jess.

-tenemos que servirles, Jess.

-¿Qué? Quieren que seamos sus sirvientes ¿Cómo elfos domésticos? Están locos.

-un poco. Pero según ellos es una forma de pagar por su bondad hacia nosotros.

Sin una protesta mas Jess ayudo a Harry a hacer las labores domésticas en la cocina, lavaron platos, limpiaron la mesa dejando todo completamente inmaculado; justo como le gustaba a la tía Petunia.

Por la noche los dos subieron a su habitación, había llegado el momento de que Jess diera su opinión sobre lo que su hermano planeaba hacer.

-Harry no creo que ir tras de Voldemort sea lo mejor-dijo tan pronto como entraron a la habitación.

-vamos, Jess. Es algo que tengo que hacer.

-se que tienes que acabar con él, pero eso no quiere decir que tengas que buscarlo como un perro.

-¿Qué quieres decir?

-sencillo, si te quiere que te busque. Los muggles dicen que la mejor estrategia de guerra es un combate en un lugar que conozcas, si lo buscas estarás en su elemento, pero si él te busca en un lugar que tú conozcas tendrás ventaja.

-¿Cómo sabes eso?-pregunto el ojiverde mientras se sentaba en su cama.

-estuve leyendo unos libros que Dumbledore me recomendó, las estrategias de guerra tienen su razón de ser-contesto sencillamente la pelirroja-ah, por cierto. Si tú te vas a Godric's Hollow yo voy contigo.

-eso sí que no, tienes que estar en un lugar seguro.

-si crees que me voy a quedar aquí estás loco, además por lo que se, el hechizo que hizo Dumbledore finalizara cuando tengas 17 y eso será en unas semanas. Este lugar dejara de ser seguro.

-en eso tienes razón, pero no se que más hacer.

-eso es fácil, nos vamos a Godric's Hollow…-dijo Jess mirando significativamente a su hermano-y después me llevas a casa y podrás comenzar con tu locura de ir a buscar a Voldemort.

El ojiverde se quedo callado unos segundos, considerando lo que su hermana le proponía. Si bien no tenía opción, su idea era lo único que tenían; aunque había algo dentro de la actitud de la pelirroja que lo dejaba desconcertado. ¿Por qué Jess no insistía en acompañarlo?

No quiso insistir más en ese hecho y antes de que se diera cuenta su hermana se había quedado profundamente dormida en la cama plegable que habían colocado por la tarde.

La primera semana de vacaciones paso sin grandes incidentes, como único detalle era que la paciencia de Jess respecto a sus tíos se iba acabando poco a poco y solo era cuestión de tiempo para que estallara. Por las noches los dos hermanos hablaban durante un par de horas hasta que el tío Vernon los obligaba a callarse y dormir. En una de esas noches Harry se encontraba contándole a Jess lo que había estado buscando Dumbledore para poder derrotar a Voldemort, le dijo lo que sabía de los Horocruxes, aunque el mismo no entendía muy bien cuál era su origen. Jess sabía un poco más pero antes de explicárselo decidió contarle sobre otro tema que tal vez le explicaría un poco la idea de los Horocruxes.

-¿sabías que en la actualidad aun hay descendientes de los fundadores del colegio?-pregunto la pelirroja.

-no, no lo sabía-contesto sinceramente Harry.

-pues sí, y solo descendientes de Gryffindor y Slytherin; los descendientes de Hufflepuff y Ravenclaw no han llegado hasta nuestros días, la ultima era Hepziba, pero murió hace unos años…

-¿Hepziba? Ese nombre me suena de algo…-dijo el ojiverde al momento en que recordaba donde había escuchado ese nombre-claro, Hepziba. Ella tenía tres reliquias de los fundadores, la copa, la tiara y el relicario.

-vaya, sabes de su afición-concedió la pelirroja- el último descendiente de Slytherin es nada más y nada menos que Voldemort y los descendientes de Gryffindor…somos nosotros.

-¿Cómo que nosotros?-pregunto desconcertado Harry.

-si Harry, somos descendientes, pero no directos. Por eso es que Voldemort perseguía a nuestra familia.

-¿Por qué?

-nuestra familia tiene sangre muy poderosa, o al menos eso dicen; tal vez en parte por eso no pudo matarte cuando eras pequeño.

-¿Cómo sabes todo esto?-pregunto desconcertado el ojiverde.

-ahh es por esto-dijo la pelirroja mientras se acercaba a su baúl, para sacar un pesado libro del fondo- ¿recuerdas el libro que me regalo Draco en Navidad? Pues lo he estado leyendo a fondo y ahí viene la historia de muchas familias mágicas.

Jess le pasó el enorme libro de pasta negra, Harry lo tomo con cierta desconfianza, comenzó a pasar las hojas lentamente hasta que llego a un capítulo titulado:

LA FAMILIA POTTER, UNA LARGA HISTORIA DE MAGIA Y PODER

Los orígenes de la familia Potter pueden ser rastreados hasta la familia Peverel, en especial con el más pequeño de los hermanos, Ignotuss Peverel. Según algunos investigadores estos son los verdaderos orígenes de la familia Potter.

Ignotus Peverel fue un mago sumamente poderoso que gustaba de ayudar a los muggles y magos en apuros; aunque durante muchos años nadie volvió a tener contacto con él y solo se supo de su fallecimiento cuando su familia lo conto a lo comunidad mágica.

Algo que no es muy conocido es que la familia Peverel era descendiente indirecta del gran mago Godric Gryffindor, uno de los fundadores del prestigiado Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. Esto se debe a que el famoso mago tuvo algunos hijos fuera del matrimonio que no fueron reconocidos por el mago, pero que posteriormente fueron reconocidos por la familia; aunque algunos miembros de esta familia sigue insistiendo que los Potter nada tienen que ver con esta ancestral familia.

En las páginas siguientes se encontraban varias fotos de los integrantes de la familia Gryffindor y varios árboles genealógicos y en uno de ellos se podía ver una parte de la familia Potter como integrantes de la familia.

-¿Quiénes son los Peverel?

-¿Cómo que no sabes quienes son los Peverel? Todos los conocen.

-Jess, se te olvida que yo no viví entre magos hasta los 11 años; y aún no sé todo lo que ustedes saben.

-lo siento, lo había olvidado. Verás no sé si te lo pueda explicar fácilmente, lo mejor será que lo leas tu mismo- de nuevo la pelirroja se acerco a su baúl y saco un nuevo libro completamente distinto, este era más pequeño con las cubiertas de color azul celeste y letras color plata- es el último cuento.

-¿un cuento?

-sí, un cuento. Es una de las pocas referencias que hay sobre los tres hermanos Peverel.

Harry comenzó a leer con cierta reticencia el libro de cuentos que su hermana acababa de darle. Al comenzar a leerlo se dio cuenta que no eran cuentos como los que los muggles solían contar. Cuando termino se sorprendió muchísimo, ahora entendía por qué solo se hacían suposiciones sobre los orígenes de su familia; nadie sabía si los tres objetos que se describían eran ciertos.

-¿y…qué opinas?

-creo…creo que tienen razón. Los Potter somos descendientes de los Peverel.

-¿Cómo?

-el cuento dice que hay tres objetos de la muerte. Y si yo te dijera que la capa de invisibilidad la tengo yo.

-Harry, muchos tiene capas de invisibilidad, y esa capa que describe el libro es única.

-exacto, la capa que papá me dejo es única. Ron me lo dijo la primera vez que la vio-ahora fue el turno del pelinegro para acercarse a su baúl y sacar la capa plateada que tenía guardada en el fondo-al parecer se ha pasado de padre a hijo, tiene al menos unos 50 años; mírala y dime si es como todas las demás.

La pelirroja tomo la capa entre sus manos, al momento supo que era diferente; a diferencia de otras esta se sentía mucho más liviana y parecía hecha de acero y si Harry tenía razón esa capa tenía más de 50 años y estaba en perfectas condiciones.

-¡no puede ser!¿Te das cuenta de lo que esto significa?

Harry se daba perfectamente cuenta de lo que acababan de descubrir, él como un cuento para niños y un libro de lo más elitista les decían. Ellos eran los últimos descendientes de Godric Gryffindor.

La penúltima semana de julio sucedió algo que ninguno de los dos hubiera esperado. Un miércoles el día comenzó como siempre, los hermanos Potter se levantaron más temprano que sus tíos para preparar el desayuno, cuando terminaron comenzaron con sus labores típicas de limpiar la casa y comenzar a preparar el almuerzo y la cena.

A la hora de la cena todo seguía transcurriendo como de costumbre, hasta terminada esta. Cuando el primo Dudley dejo caer un tazón con helado y chocolate y la tía Petunia mando a Jess a limpiar el alboroto hecho por su hijo.

-olvídelo, si quiere que alguien limpie eso, le recomiendo que lo haga su hijo. Yo no lo voy a hacer-dijo molesta la pelirroja-no soy su sirvienta.

-¿pero cómo te atreves a hablarnos así?-dijo tía Petunia muy molesta- no se te olvide porque estás aquí.

-eso es algo que no se me olvida, si por mi fuera estaría con mi madre.

-Tu madre está muerta, o ¿te refieres al otro bicho raro con el que has vivido?-dijo despectivamente el tío Vernon.

Jess estaba cada vez más furiosa y para evitar comenzar a hacer magia decidió salir de la cocina, no sin antes tirar varios platos de la mesa, subió a su habitación dejando a todos en la cocina sorprendidos. Tía Petunia, que no iba a dejar las cosas así, salió detrás de la pelirroja. Cuando entro en la habitación la cerró por dentro.

-¿Quién te has creído?-dijo sumamente molesta la tía Petunia.

-no sé de qué habla.

-vaya, eres igual a la rara de mi hermana, tal vez físicamente no. Pero eres igual de irrespetuosa que ella.

-¿Qué quiere decir?

-¿tu hermano no te lo ha dicho? Pues te lo diré yo. Mi hermana no era más que un bicho raro, y claro a mis padres eso les encantaba y no la veían como era. Solo yo me daba cuenta de lo que era-contesto Petunia con un intenso odio en cada una de sus palabras-un monstruo.

-vaya, si no la conociera mejor diría que esta celosa de ella. ¿No será que usted quería ser como ella?

-¿Cómo te atreves a decir eso?-dijo mientras la golpeaba en la cara-nunca vuelvas a repetir eso. Nunca más.

-tengo razón, usted siempre ha estado celosa de ella.

-¡se acabo!-dijo finalmente al borde de un ataque de furia-te vas a arrepentir-dijo mientras tomaba unas tijeras que había sobre una cajonera.

-¿Qué cree que va hacer con eso?-dijo la pelirroja un poco asustada sin quitarle la vista a las tijeras.

-voy a enseñarte a respetarme-dijo despiadadamente la tía Petunia.

-¡Harry!

Abajo el ojiverde había escuchado el grito de su hermana, salió de la cocina y subió corriendo las escaleras. Cuando quiso abrir la puerta se dio cuenta de que esta estaba cerrada por dentro, comenzó a golpearla mientras llamaba a la pelirroja.

-¡Jess! ¡Abre la puerta!-pego la oreja a la puerta, dentro se escuchaban algunos ruidos pero era un poco difícil descubrir el origen de ellos-Jess, por favor abre.

Tras estar cinco minutos golpeando la puerta y estar pidiendo que la abrieran, la puerta se abrió y la tía Petunia salió con una enorme sonrisa y con las tijeras en la mano, el ojiverde se quedo viendo horrorizado la expresión de su tía. De inmediato entro en la habitación solo para encontrar a Jess sentada debajo de la ventana, llorando desconsoladamente.

-¿pero qué paso?-dijo mientras se acercaba hasta ella.

-mira lo que me hizo-contesto Jess mostrándole unos mechones de cabello rojo, mientras gruesas lagrimas salían de sus ojos-corto mi cabello.

Fue hasta ese momento en que Harry se dio cuenta de que por toda la habitación había mechones de cabello regados por todos lados. La miro con más atención y se dio cuenta de que llevaba el cabello más corto en algunos lugares.