Capítulo 7: Aprendiendo a cuidarte.

La traumática hora y media por fin había terminado, una de las peores de su vida para ser exactos.

La peor parte es que se le había pegado una canción y no se la podía borrar, cantandola en su cabeza sin poderla evitar. En uno de los comerciales el albino sin quererlo la tarareó en voz alta, ganándose una sonrisa de la rubia. Decidió ingnorarlo, no quería caer más bajo.

Bufó, era lo que le faltaba, si de adolescente no sentía atracción por la música que escribía el rubio, ¿Por qué tenía que serlo de bebé? Sabía que tendría problemas con eso es un futuro no muy lejano.

Apagó la televisión —no tuvo reproche, cosa que le sorprendió—, principalmente porque decidió no mantenerla entretenida con ese aparato como su hermano, intentaría ser un poco más original para no quemarle las neuronas.

Acomodó de una forma que consideró segura a Yui en brazos —que por cierto no se le ocurrió de forma espontánea, se dedicó a investigar sobre el tema, sabiendo que tarde o temprano le tocaría cuidarla; pero claro, jamás lo admitiría—, acunandola firmemente contra su pecho. Según lo que sabía además le generaría una sensación de confianza a la bebé, ya que además de ser un abrazo, era una de las posiciones en las que generalmente las progenitoras transportaban a los niños más pequeños.

Se levantó con cuidado y empezó a caminar subiendo las escaleras, internamente casi orando para no perder el equilibrio "Si nunca me pasa, que esta no sea la primera vez" pensaba.

—Demasiada televisión por hoy. — Seguramente tendría pesadillas con ese estúpido Idol, para su desgracia nunca olvidaría la imagen del rubio tirando de una forma coqueta un beso a la cámara, dirigida a los remitentes... casi vomita en el acto.

Llegó a la habitación y se sentó en la silla junto al escritorio, reposó con delicadeza a la rubia sobre este, mirándola y analizando su expresión, que en ese momento era una sonrisa inocente, pero no tan amplia como antes. Sintió un aroma extraño, de forma inconsciente la olfateó. Arrugó la nariz.

—Es evidente que el vago le hace honor a su apodo —dijo y se levantó para acostarla de forma delicada en la cama—. Hace un buen rato no te cambian el pañal...

Abrió la cajonera de la cual sacó un pañal y unas toallas húmedas. Miró a Yui, se encontraba tranquila mordisqueando su pié, arrugó el ceño, ¿Qué pasaba con la bebé revoltosa, gritona y activa que había visto en los últimos cuatro días?..."Tal vez esté cansada" pensó. Se acercó a ella, le sacó el pañal y la limpió sin intentar mirarle mucho "esa zona" bajo la mirada de la misma, según él lo evitaba porque si la rubia fuera consiente —en su edad original— se avergonzaría . Se sentó en la cama y la sentó frente a él.

—Que hago... ¿Te baño o no te baño? —comentó viéndola, pero no le devolvía la mirada, la tenía demasiado perdida, sin contar que estaba seria—. No, pareces cansada.—No obtuvo ningún gesto. Agachó y giró la cabeza buscando su mirada, al hacer contacto visual la rubia le dió una pequeña sonrisa, pero no era igual—. ¿Te pasa algo? — La miró, cedió ante su mirada—. ¿Tienes hambre? —meditó—, no... Sino estarías gritando.

La observó unos segundos.

—¿Quieres dormir? —le consultó viendo como tenía la cabeza a gacha, obviamente no recibió respuesta. Arrugó los labios y optó por acunarla nuevamente en brazos, pero se encontraba un poco quejosa—. Ven, iremos a la cocina para ver si así actúas más normal.

Dicho y hecho, el albino se dirigió a la cocina a un paso bastante acelerado, sabia que había algo extraño con la bebé, aunque claro, al llegar a las escaleras optó por directamente teletransportarse. Cuando apareció en la cocina se golpeó mentalmente, ¿Y si le hacía mal a Yui que ellos se teletransportaran? Cuando era adolescente no pasaba nada, ¿Pero si ahora de pequeña si? La miró, ella se encontraba callada con un dedo en la boca. Bueno, al menos parecía completa, agitó la cabeza;"Me lo cuestionaré mas tarde, ahora mejor veré que hacer con ella"pensó mientras la colocaba casi parada contra su pecho y abría la nevera en busca del cartón de leche. Al localizarla la vertió en su recipiente y la puso a calentar. se sentó en la silla y sentó a la bebé en la mesa sosteniéndola y mirándola.

—¿Me dirás por qué estás así? —La bebé no le dio indicios de respuesta, el albino llevó una mano al puente de su nariz—. No, mejor dime por qué esperamos respuesta tuya siendo que sabemos que no nos vas a responder.

Y nada, ella ni lo miraba. Suspiró.

—"N-No me pasa nada Subaru-kun" tienes que decirme, así dejo de preocuparme —dijo al principio imitando su voz.

Ella seguía sin darle señales de prestarle atención.

—Si no hablas el ambiente se siente vacío, y como ya no puedes nosotros tenemos que intentarlo... —le dijo y ella lo miró. Subaru sonrió—. A ti te encanta que nos pongamos en modo "confesión", ¿verdad? Que mujer tan creída. —La bebé solo se limitó a darle una pequeña sonrisita. Tomó uno de los bracitos de ella con mucho cuidado y lo agito suavemente como si estuviera negando —. "¡T-Te equivocas Subaru-kun"—imitó su voz, aunque le salió un poco más chillona, la rubia lo miró de una forma extraña—, ¿Qué? Quieras o no tu voz suena así, bueno, tal vez no tan chillona; además en esta situación también habrías dicho algo así porque tiendes a avergonzarte. Eres medio tonta.

La bebé con su otro bracito le dio un "golpe" —aunqueel albino ni se inmutó—en el rostro, parpadeo confundido. Ella solo volvió a bajar la cabeza y a mirar un punto indefinido mientras succionaba su labio inferior.

—Tomaré eso como que no estás de humor —comentó, iba a dar por finalizado el tema pero recordó que los niños eran muy sinceros—. Oh, asi que cada vez que hacemos esos comentario o te hacemos burla quieres abofetearnos —dedujo para si mismo.

Miró el reloj de pared, ya debía de estar el tan querido biberón. La acomodó contra su hombro a la bebé y se levantó despacio, apagó la hornalla y sacó la mamadera para luego secarla; la probó y se encontraba a una temperatura adecuada.

Luego de eso olvidó su preocupación y se dirigió a la habitación de Yui, cuando llegó se sentó en la cama y acunó a la bebé en sus brazos. Le ofreció lo que sería su cena, ella lo miró desinteresada, incluso corrió el rostro para evitar contacto.

—¿Y ahora que te pasa? Tanto tiempo te vi comiendo como si no hubiera un mañana y ahora que lo hago yo no quieres saber nada, aunque no tengas hambre (cosa que me sorprende) deberías comer algo.

La bebé continuó tranquila en su mundo en la nada, incluso notó que tenía la cara un poco roja, principalmente en los pómulos y nariz. Tal vez tenía vergüenza, quiso pensar.

—Si te molesta que te mire, no lo haré —dijo corriendo el rostro, pero no sentía que tomara el biberón, la miró y ella seguía en otra—. ¿Estás enojada conmigo? —Ella no respondió, lo iba a tomar como un "si" pero luego recordó que ahora era incapaz de hablar, asique tal ves no era así; aunque no debía descartarlo. Agh, que complicadas eran las mujeres—.¿Es porque me escuchaste insultar al rubio teñido? Son asuntos personales con él, si fueras adolescente lo entenderías. —Recapacitó — No, espera, no debe de ser eso, actualmente ni siquiera sabrías si lo estoy adulando o insultando.

Se quedó unos segundos en silencio observando lo callada que se encontraba, "¿En qué estará pensando?" se preguntaba "Tal vez su conciencia adolescente siga ahí... No, no creo que me haya intentado golpear siendo así... o tal vez se estará aprovechando de su estado, por eso jodió el sueño de Shuu... No, lo dudo, además nunca le habría mordido el hombro a Reiji y a mi el dedo por diversión, A no ser..."Se interrumpió al escuchar como la bebé lloraba molesta y desconsolada.

¡¿Y ahora que hacía?! ¡Le había cambiado el pañal hace no mucho, y ya le había intentado dar de comer! Ah, espera, ¿Le había puesto talco y crema? porque si mal no recordaba eso la estuvo molestando mucho. Con cuidado la recostó y le levantó el vestido bordó que llevaba. Le sacó el pañal y le puso pomada, otra vez intentó no observar demasiado, pero le fue más complicado ya que debía aplicarle crema. En sus —fallidos—intentos de no mirar notó que tenía los muslos un poco sudados, incluso cuando le colocó la supuesta solución a sus problemas no surtió efecto.

—¿Tienes calor? —le preguntó con esperanza de que eso lo solucionara. Se sentó frente a su cuerpo tumbado y despacio la despojó de su vestido, dejándola en pañal. Por un segundo se cuestionó para qué lo hacía, teniendo en cuenta el descenso de la temperatura. Notó algo distinto también —. ¿Estás caliente?

Y luego de lo dicho recibió un golpe del pequeño pie en la cara. No cesó el llanto en absoluto.

—¡No lo decía en ese sentido! —se defendió y le tocó la frente —. Mira, no seré muy receptivo a tu cambio de temperatura, pero hasta yo noto que está por encima de lo normal.

Miró hacia los costados y con la mirada localizó la cajonera con el espejo, seguramente ahí tendría en sus objetos de higiene algo que le sirviera. La acomodó entre dos almohadas y se apresuró a abrir dicho cajón a rebuscar en un bolsito de mano, pudo jurar que la bebé lloraba más fuerte.

—No estoy revolviendo tus objetos personales, bueno si, pero quiero ver si tienes un termómetro. —La bebé lo miró, él le devolvió la mirada—. "¿Por qué lo tendrías?" Yo que se, eres Yui, cuando quieres puedes tener lo necesario en cualquier caso de urgencia.

Continuó observando sin cesar el llanto, apretando sus puños y moviéndose incómoda. Subaru ya un poco arto de buscar optó por volcar el contenido de éste, desparramando en la mesa un par de toallas higiénicas —lo supuso principalmente por los llamativos colores de los envoltorios—, algún que otro tampon, incluso vió maquillaje con el cual nunca vió puesto a la rubia: eran muy sutiles, ahora que lo pensaba si alguna vez los usó los aplicó muy bien. Encontró un tubo delgado y más corto que su mano, medio transparente con una tapa de color verde. Sonrió, por fin había encontrado lo que buscaba.

Bueno, ahora venía la parte complicada, según lo que sabía ese no era electrónico —aunque en sí le daba igual—, por lo que tenía una forma de uso distinta, que ensima venía sin manual. "A ver Subaru, piensa, ¿Que carajos tiene termómetro dentro? Es medio gris, debe de ser... ... ...No tengo ni puta idea"bufó, según lo que había leído alguna vez había un termómetro tradicional que usaban los humanos que tiene algo a dentro que se dilata al reaccionar con calor corporal..."Tch, eso lo vi en una clase de física... Mierda, hubiera prestado atención "pensó durante unos segundos, a decir verdad ya le estaba comenzando a molestar el llanto de Yui, pero en cierta forma lo motivaba a hacer memoria. "Ahg vamos, estoy seguro que habré escuchado a Reiji varias veces decirlo... Mir... No, Mir no... Mar ¡No, eso es agua! Vamos Subaru piensa... Mer, empezaba con Mer... ¿Mermelada? ¡No idiota!... Em... ¡Mercurio!"dedujo conforme, ¿Para que se distrajo con eso? Quien sabe, él tampoco lo supo, ya que no le cambió la vida en nada el saberlo, aun así continuó.

Al ver que ya tenía marcado algo, por coherencia lo agitó para que no vuelva a marcar la temperatura.

Ahora la gran duda, ¿Se lo ponía en la boca, o bajo el brazo? Meditó un poco, si se lo ponía en la boca tal vez la atragantaría, y dudaba que no intentara comérselo. Prosiguió a levantarle el brazo y a posicionar dicho elemento en la axila, la bebé movía su extremidad, asíque no le quedó de otra más que aplicar un poquito de fuerza para que mantenga el brazo junto al torso.

Suspiró, ¿Cuanto debía estar así. Observó a la bebé que lloraba sin consuelo, ¿Le dolerá algo? Si llega a ser que tiene fiebre era muy probable. Se puso a contar mentalmente y bufó, llegó a contar solo 3 minutos y medio cuando exasperado le retiró el termómetro y lo observó.

—¡A la mierda! —soltó, ¡¿40C?! ¡Era mucho hasta para cualquier humano!—Mierda, ¡Tengo que bajarte la fiebre! —dijo tomándola en brazos. Salió para su cuarto y al entrar se detuvo. Muy linda la movida, pero, ¿Qué hacía? Había leído que para la fiebre de los humanos habían dos métodos distintos de abordarlo: bajandole la fiebre con agua fría o tapandolo para que el mismo cuerpo expulse la bacteria que lo enfermaba.

Bueno, debía probar la que tenía más a la mano, asique la recostó en el ataúd y la tapó en contra de su voluntad. Forcejeó con ella unos minutos, hasta que vió que no daba para más porque había empezado a hiperventilar.

—Bad idea, bad idea —pronunció desesperado, ¡Ahora la bebé ardía! Evidentemente ese método se usaba cuando el niño no tenía tanta temperatura. Destapó a la pequeña y le sacó el pañal para luego alzarla en brazos, apareciendo de forma instantánea en el baño, sacó una pequeña palangana y la llenó de agua fría. Intentó meterla mientras la misma se llenaba, pero al tener el más mínimo contacto con la misma se abrazó a él —todo lo contrario que venía haciendo— gritando.

—¡A ver! Si te sientes mal por el calor enfriarte va a ser la mejor solución —le dijo despegando la de su chaqueta—. ¡Pon un poco de huevos en el asunto y métete! ¡Es solo agua! —La sumergió cuando la cubeta se llenó, por suerte como no sabía ni pararse permaneció en ese lugar, aunque se tiraba contra los costados. Comenzó a mojarle la cabeza y los hombros para refrescarla, reduciendo apenas un poco su llanto. Cinco minutos estuvo así, pero su temperatura apenas y había bajado muy poco.

Desesperado era una definición que se quedaba corta para el estado del albino, tenía miedo de que en cualquier momento la rubia de le desmayara.

—¡Mierda! ¡Maldito despertar y todo lo que conlleva! —gritó y la bebé respondió llorando más fuertes—. ¡Si, si! ¡Sé que no tienes la culpa pero me enoja igual!

¡Encima su única salvación —que era su hermano Reiji— no estaba para ayudarlo! Pura saraza era esa de que la familia siempre estaba cuando la necesitabas, ¡Puras palabrerías de mierda! Lo necesitaba ahora para que caye a la bebé antes que de la frustración la arroje por la ventana. No le quedaba de otra más que pedirle ayuda a los humanos.

Enrolló a la pequeña en una toalla y sin perder más tiempo se teletransportó a la entrada del hospital que veía cuando iban de camino al instituto. Una doctora se le acercó al ver que entraba al hospital exaltado.

—¿Qué le pasa a la niña? —preguntó al ver jadeante a la roja niña.

—¡Yo que se! Usted es el que se instruyó 6 años en medicina, no yo. Tiene fiebre y no para de llorar.

—Cálmese joven o haré que lo echen —advirtió tomando a la pequeña de los brazos del joven que bufaba.

(•——•)

—Hola, ¿Reiji? —habló por la línea Subaru, que estaba usando un teléfono público del hospital y había llamado a su instituto para comunicarse con su hermano.

—¿Subaru? ¿Qué pasa? ¿Dónde estás?

—En serio necesito ayuda, a Yui no le bajaba la fiebre y tuve que venir a un hospital humano... Dijeron que si no se mejoraba deberían internarla y medicarla por unos días, pero sé que seguro tienes una mejor solución.

—... —Durante unos segundos se escuchó un silencio mientras el mayor pensaba—. Tengo algo que va a ser tres veces más útil que sus drogas, traela que yo me encargaré de ella.

—De acuerdo —finalizó la llamada y colgó. Caminó por los pasillos en silencio mientras pensaba en todo lo que pasó en esas 8 horas con Yui. Si, estuvo unas 2 horas en ese hospital sin que le dieran ni la hora; hace menos de 30 min le dijeron como estaba Yui.

Entró a la habitación que le habían designado a la pequeña y la observó en esa pequeña camilla; ya estaba dormida, y eso junto al respirador que tenía... Era una imagen que le estrujaba el corazón, ¡Qué vulnerable se veía! Tch, ensima era muy mala era su suerte, ¡¿Justo cuando estaba con él tenía que enfermarse?! ¡Seguro fue Shū al llevarla al lago lo que lo provocó!

—Bueno, Yui... Lamentó que tu experiencia de mi cuidado haya sido tan traumática —dijo tomándola en brazos mientras le sacaba el respirador y latomaba en brazos—. Teprometo que la próxima vez será mejor.

Se relajó, la niña ya no ardía como antes, aunque sea un poco su temperatura había disminuido. Miró hacia los costados y antes de que alguien abriera la puerta se teletransportó a la sala de la mansión, encontrándose a Reiji esperándolo (cosa que le sorprendió, porque deberían estar en clases). El de lentes se acercó y la tomó en brazos, observando el rostro dormido de la niña que empezaba a despertarse.

—Tranquilo, para mañana va a estar igual de insoportable que antes —aseguró y desapareció.

—Tsk, ni estaba preocupado.

Continuará...

Notas de Alyss:

La verdad ni tengo rostro para volver aquí y publicar luego de 11 meses... les debo una gran disculpa, principalmente a @kirtash96 que hablé con ella en Marzo y diciendo que actualizaria y no lo hice, perdón bombona.

Seguro se preguntarán por qué no subí nada durante este tiempo: la verdad es que este año fue muy distinto para mi, me metí en actividades nuevas y eso me quitó tiempo, ademas de que (las que me siguen en Wattpad habrán notado) tengo muchas historias que estoy constantemente actualizando, y esta la descuidé mucho. Además (como seguro habrán notado) mi redacción es mucho más fuida que antes, por lo que tal vez los capítulos no sean tan largos como antes (de 5000 palabras) pero les aseguro que seran extensos (este por ejemplo es de 2500).

En el próximo ya la cuidará Reiji, ¡Falta Kanato y ya aparecerán los Mukami! espero que sigan por aquí les prometo que untentaré hacer un capítulo mensual.

¡Un besote!

Nos vemos~

Alyss 0603