Disclamer: Los personajes pertenecen a S. Meyer. El resto es mío.
Os dejo la segunda parte de este primer capítulo. Aún le queda una más. Espero que os guste
CAPÍTULO 1. DESPEDIDA DE SOLTERA
(2ª parte)
El salón ya estaba lleno de gente cuando Bella y Ángela entraron. Había sillones y sillas alrededor de mesas perfectamente colocadas para que se viera el escenario. Edward que estaba pendiente, llamó su atención levantando la mano desde donde él estaba con sus hermanos, sus parejas y su prima.
-¡Habéis venido!- exclamó claramente entusiasmado.
-Sí.
- Os presento- Edward se había levantado y se dirigió a su familia- Ellas son Bella y Ángela.
- Estos son Emmett, Rose, Alice, Jasper y Tanya- fue señalando a cada uno de ellos.
Alice saltó de su asiento y abrazó a Bella, después le dio un beso a Ángela en la cara- dejando a la primera un poco asombrada- Encantada- dijo con una enorme sonrisa en su cara.
El resto saludaron con menos efusividad pero no por eso menos amables.
Edward había colocado algunas sillas vacías junto a las de ellos, con la esperanza de que la cuatro chicas aparecieran. Bella se sentó en el que estaba junto a él.
-¿Y vuestras amigas?- preguntó.
-Humm…
-Lauren tomó demasiado el sol esta tarde en la playa y ahora se encuentra mal- contestó rápidamente Ángela, salvando a Bella de un momento en blanco ante la pregunta de este- Jessica está en la habitación con ella.
-¿En serio? Yo las vi a las dos muy arregladas cuando veníamos hacia aquí- les dijo un poco confundido.
-Bueno, ellas nos estaban esperando y entonces Lauren comenzó a sentirse mareada así que se han vuelto y nosotras hemos decidido venir aquí- Bella asentía ante las palabras de su amiga.
-Me alegra entonces…No que vuestras amiga haya enfermado, por supuesto, pero estáis aquí- Edward no podía dejar de mostrar su alegría, aunque el que se hubieran presentado se debiese a un motivo fortuito.
Alguien salió al escenario dando la bienvenida a los asistentes y explicando lo que tenían preparado para esa noche, cortando la conversación y librando a Ángela de que siguiera teniendo que mentir por su amiga.
Se trataba de un concurso de parejas, siempre hombre- mujer. Había que hacer una serie de pruebas y la pareja ganadora se llevaba como premio una estancia por cuatro días en ese mismo hotel con fecha abierta.
La presentadora comenzó a pedir voluntarios. Necesitaba diez parejas. Rápidamente salieron la mitad, así que intentó animar a los asistentes. Subieron unas cuentas más, pero aún quedaban dos para llenar el cupo.
- ¿Por qué no salís vosotros?- instó Alice a su hermano y a Bella.
- No, no, no- rehusó Bella negando con su cabeza- yo prefiero ser espectadora.
- ¿Por qué no? ¿Y si ganáis?
Emmett se carcajeó- Lo dudo, ¿es qué no conoces a Edward?
- Te recuerdo que yo te gano en todo a ti, así que no sé de qué hablas- le dijo Edward a su hermano fingiendo estar ofendido.
-¿Tú a mí? ¡Ja! No me hagas reír Edward.
- Nada, pues a demostrarlo ahí arriba- insistió Alice.
- Venga- Emmett que era muy competitivo, se levantó, así que la chica no perdió tiempo alguna para presentarlo como concursante.
- El caballero de allí- dijo la presentadora, y todos en el salón centraron la atención en Emmett.
- Ni te creas que yo voy a subir contigo- le advirtió Rose que se escurría en el sillón en un intento de desaparecer. - A mí no me metas en tus embrollos con tu hermano- le dijo cuando vio que su novio la miraba suplicante.
- ¿Y quién será tu pareja?- seguía diciendo la chica, mientras los focos bailaban esperando el momento de pararse iluminando a la afortunada.
Rose seguía negando con las manos y la cabeza. Emmett tiró de la mano de su hermana pequeña levantándola de la silla.
- Muy bien. Ya tenemos una nueva pareja- toda la familia reía.
- Te mato- le dijo Alice entre dientes a su hermano y en un arrebato tiró de Edward y lo levantó también.
- Él también quiere participar- chilló para que la chica con el micrófono pudiese oírla.
- ¡Bien!- exclamó esta- Parece que ya las tenemos todas.
El resto de la familia junto a Ángela y Bella reían por la situación. La cara de Edward era todo un poema.
Alice en un despiste, levantó a Bella - Ya tienes pareja- le dijo a su hermano. Esta intentó sentarse pero ya era demasiado tarde. La presentadora que no perdió detalle la presentó como la acompañante de Edward, así que no tuvo más remedio que ir hacia allí arrastrada por la mano de Alice, que la tenía bien sujeta por si le daba por salir corriendo.
Bella trataba de esconderse detrás del cuerpo de Edward. Estaba totalmente avergonzada, nunca le había gustado ser el centro de atención, tenía demasiado sentido del ridículo y sabía que para este tipo de juegos lo que menos se tenía que tener era de eso. Mientras Emmett seguía picando a su hermano diciéndole entre dientes que le iba a ganar e intentando apostar con él cualquier cosa.
Edward buscó a Bella con la mirada, y entonces ella reparó en algo que no había hecho hasta ese momento. Los ojos de él. Se quedó perdida en estos. Eran los ojos más bonitos que había visto nunca, de color verde intenso, hipnóticos y atrayentes. Todas las veces que había estado cerca él llevaba gafas de sol y hacía un rato casi no lo había podido mirar a la cara, evitando que la pillase en la pequeña mentira.
- ¿Qué pasa?- le preguntó sacándola de su abstracción.
- ¿Eh? No nada…tus ojos- le dijo sonrojándose.
Edward la miró interrogante.
- Son preciosos- le dijo sin pensar en lo que salía de su boca. Este le sonrió.
- Gracias. Herencia familiar. Los tuyos también me lo parecen- le dijo devolviéndole el cumplido. Y no mentía, aunque su color era de lo más común Edward pensó que ella expresaba mucho con ellos.
-Herencia familiar también- repitió sonriendo.
La chica rompió la absurda conversación cuando comenzó a explicar las diferentes pruebas que tendrían que hacer. Eran diez de lo más típicas pero que seguro divertirían al público, no sólo porque este también participaría sino porque las parejas tendrían que pasar por situaciones comprometidas. Las actividades iban desde recoger ropa interior femenina del público, explotar globos sentándose encima de ellos, hasta intercambiar ropa con su pareja en el menor tiempo posible. En cada una de ellas se eliminaría a una pareja y la última decidiría quien sería la ganadora.
Edward se acercó al oído de Bella y le pidió que pusiera todo de su parte para ayudarlo a vencer a su hermano, porque en caso contrario estaría restregándoselo demasiado tiempo.
En la quinta prueba aún no los habían eliminado.
El público estaba muerto de risa, sobre todo porque ellos habían tenido que participar hasta el momento en todas ellas. Las demás se centrarían más en las parejas.
La siguiente consistía en ver quien era que la que menos tiempo aguantaba sosteniendo una manzana con sus frentes mientras se movían al ritmo de una música haciendo lo que la presentadora les indicaba.
- ¿Preparada?- le preguntó Edward cuando estaban colocados. Bella creía que lo estaba pero se quedó momentáneamente paralizada. Sus bocas estaban muy cerca y el aliento a menta de él, llenó sus fosas nasales. Su corazón comenzó a bombear rápido y un cosquilleo familiar se apoderó de su estómago. Él no paraba de mojarse los labios con su lengua y ella tuvo un instante en el que quiso acercarse y ser quien los probase.
Él no estaba mejor, se quedó sin respiración, quería besarla, tirar la maldita manzana que los separaba, cogerla por la cintura y posar los labios en los de ella.
- A ver si puedes superarnos- la voz de Emmett rompió sus pensamientos.
- ¿Listos?...ya- la música comenzó y la conductora fue dando instrucciones.
Pasaron a la siguiente fase y a la siguiente y a la siguiente, hasta llegar a la última en la que quedaban las parejas formadas por Edward y Bella y Emmett y Alice.
La prueba que daría la victoria era el intercambio de ropa en el menor tiempo posible. Iban detrás del escenario, corría el tiempo y en cuanto saliesen finalizaba. La pareja que lo hiciese en el menor tiempo ganaba.
Menos mal que ambas chicas iban vestidas con ropa que podía entrarle a ellos, aunque seguramente se verían ridículos.
Primero les tocó a Emmett y su hermana. Fue bastante gracioso ver las sombras de ambos intercambiando la indumentaria y descubrir más tarde al chico con el vestido de Alice y sus tacones como pendientes.
Bella y Edward estaban detrás del escenario decidiendo como iban a hacerlo. Su hermano y su hermana se habían visto infinidad de veces en ropa interior pero él y ella no se conocían apenas como para llegar a eso, aunque Edward no podía negar que le encantaría verla de esa guisa.
Ella se lo pensó y finalmente creyó que si lo hacían de espaldas perderían, así que como ella había estado en bikini delante de él, supuso que sería más o menos igual.
Comenzaron a desnudarse cuando sonó la señal, todo iba normal hasta que Bella se volvió a pasarle su camiseta y su falda a Edward. Este se quedó congelado casi sin respirar, con una de sus manos estiradas para cederle su ropa y la otra para recoger la que ella le pasaba. Bella vestía ropa interior negra de encaje, que contrastaba con el tono de su piel, pensó que sería igual que verla en ropa de baño, pero se equivocó, se veía infinitamente más sexy, una parte concreta de su anatomía comenzó a cobrar vida.
- Edward- lo llamó Bella- Coge la ropa- no le había pasado desapercibida la forma en que el la miraba y un escalofrío recorrió su cuerpo al notar que era con deseo.
- Sí, vale- intercambiaron las prendas un poco aturdidos y rápidamente se vistieron, saliendo de detrás de las cortinas.
- ¡Tiempo!- gritó la presentadora a la vez que paraba el cronómetro.
Tras el aplauso del público y las correspondientes risas por ver a los chicos travestidos, música de redoble de tambores sonó.
- ¡Y la pareja ganadora es…..!- silencio- la formada por…- silencio- ¡Edward y Bella!
- No me lo puedo creer. ¡Mierda!- Emmett dio un zapatazo en el suelo.
- Hay que saber perder hermanito- le dijo Alice.
- La culpa la tienes tú, enana. Qué has tardado una eternidad en vestirte…yo creo que ha sido a propósito- Alice le guiñó un ojo a Edward y bajó del escenario
- Vamos a cambiarnos de nuevo y deja ya de refunfuñar.
- Me he dejado ganar- le dijo el chico antes de seguir a su hermana.
Un representante del hotel subió entregándole a la pareja el bono con la estancia en el hotel para dos personas.
- Qué la disfruten pareja- le dijo este.
Por un instante pensó que sería bueno volver allí acompañada del chico, pero la burbuja explotó. ¿En qué demonios no estaba pensando? Ella no haría uso del premio, al menos no con Edward.
Su realidad en ese momento no le gustó.
- ¿Qué pasa?- le susurró Edward que había visto como sus ojos mostraban cierta melancolía.
Bella negó con la cabeza.
- ¿Vamos?- inocentemente ¿o no?, se atrevió a pasarle el brazo por los hombros mientras volvían con el resto.
Ella sonrió por el gesto y decidió que esos días disfrutaría y después seguiría su vida tal y como la tenía planeada.
.
.
Emmett estuvo toda la noche molesto porque su hermano le hubiese ganado y porque estaba convencido de que sin la ayuda de Alice no lo hubiese conseguido. Rose intentaba animarlo quitándole importancia al tema pero este era como un niño pequeño con una pataleta y, así con el cuerpo tan grande que tenía, resultaba hasta gracioso. Todos estuvieron bromeando y picándolo toda la noche con el asunto.
Estuvieron bailando, tomando, hablando entre ellos en la fiesta posterior al concurso. Edward y Bella casi no se despegaban.
Ángela pensó que desde fuera ellos parecían una pareja y sabía que ello traería consecuencias, sobre todo a su amiga. El brillo que tenía en sus ojos se asemejaba mucho al que ella solía tener cuando miraba a Jacob, así como alguien que estuviese enamorada, pero ¿era normal algo así?
Ella se retiró cuando Tanya, Emmett y Rose lo hicieron, no sin antes preguntarle a Bella si estaría bien con eso. Así que se quedaron Bella y Edward, su hermana y su novio, Jasper.
Poco después salieron a la piscina y se sentaron cada uno en una tumbona a tomar el aire y descansar de tanto baile, pero tras un rato en silencio, Alice anunció que se iba porque se estaba quedando dormida. Una excusa para dejar a solas a su hermano y a esa chica.
- Ha estado bien ¿verdad?- le preguntó Edward a Bella que tenía los ojos cerrados.
- Sí, ha sido muy divertido- le respondió abriendo los ojos y girando la cabeza hacia él.
Se quedaron perdidos uno en los ojos del otro, haciendo que el ambiente se sintiera momentáneamente cargado. Bella rompió el momento.
- Creo que es tarde- le dijo mirando el reloj.
- Sí, es tarde- suspiró él incorporándose y poniéndose de pie poco después.
Le ofreció la mano a Bella para ayudarla a levantarse y cuando lo hizo, tiró demasiado fuerte, así que quedaron muy juntos, ella con la cara a la altura de su pecho. No quería levantar la vista hacia él, casi intuía lo que estaba a punto de ocurrir, pero no podía quedarse así eternamente. Levantó poco a poco la vista hasta encontrarse con sus ojos, por un momento ambos se quedaron parados, sonriéndose tímidamente. A cámara lenta fue consciente de lo siguiente. Edward inclinó la cabeza, acercando poco a poco su boca a la de ella. Le hubiese dado tiempo suficiente para retirarse, pero no lo hizo. Al contrario, acortó la distancia que los separaba.
En el momento en que sus labios se unieron, Bella olvidó por qué estaba allí, cuál era su situación, qué acontecimiento le esperaba en un mes, solo se dejó llevar por su corazón, ignoró a su razón. Ella en ese momento era una chica de dieciocho años, que había conocido a un chico y por el que sentía una fuerte atracción y con el que estaba deseando besarse.
Lo que empezó como un beso suave y dulce, fue profundizándose. El ritmo de sus corazones se aceleró. Sus cuerpos fueron invadidos por nuevas y diferentes sensaciones. Sus lenguas se encontraron, sus manos buscaban tocar al otro. Las de ella deslizándose desde el pecho hasta la nuca donde las enredó en su pelo. Las de él viajaron hacia su estrecha cintura.
La ausencia de aire los obligó a separase. Edward besó tiernamente su frente y finalmente apoyó la suya contra la de ella.
- Llevo deseando hacer esto desde el juego de la manzana- le susurró sobre sus labios- Miento- rectificó- desde que te vi en el aeropuerto.
- Yo también- le dijo ella un poco avergonzada y sorprendida por decir en voz alta lo que hasta ese momento le estaba constando reconocer y que sabía después se arrepentiría.
Después de perder la cuenta de el tiempo que se estuvieron besando, Bella, que aunque no quería terminar, comenzó a sentir frío así que hizo un tremendo esfuerzo para apartarse.
- Creo que ahora sí es hora de irse- Edward formó un dulce puchero con sus labios y ella hizo acopio de voluntad para no volver a tirarse contra ellos, porque entonces la noche no terminaría jamás.
- OK Vamos- le dijo perezosamente.
La acompañó hasta la puerta de la habitación y allí una vez más atrapó entre la pared y su cuerpo y la volvió a besar pasión hasta que la falta de oxígeno les obligó a separarse.
- Buenas noches- susurró Bella mientras entraba en la habitación.
- Buenas noches- dio un tirón de su mano y la acercó de nuevo a él, esta vez dejó un ligero beso en los labios. - Hasta mañana.
Bella se despidió con la mano y entró de puntillas en la habitación para no despertar a Ángela, pero esta no estaba dormida y la sorprendió encendiendo la lámpara de la mesita de noche.
- ¿Y bien?- le preguntó sentándose en la cama.
- Nos hemos quedado un rato más en la piscina- le dijo ella mientras se desvestía y buscaba el pijama.
- ¿Y qué habéis hecho allí?- inquirió su amiga.
- Hablar- Ángela frunció el ceño.
- No te lo crees ni tú- le espetó- Traes los labios hinchados y el pelo revuelto, así que desembucha.
Bella se dejó caer en la cama suspirando- Nos besamos- dijo ella emocionada.
- ¿En serio? ¡Nunca lo hubiese imaginado!- le contestó con ironía.- Por cierto, tu teléfono ha vibrado unas cuantas veces. Creo que has recibido más de un mensaje- le informó, cogiéndolo de la mesita que separaba ambas camas y extendiéndoselo a Bella. En esos momentos la imagen de Ángela era la de la conciencia que trataba de traerla a la realidad.
Tenía una llamada perdida varios mensajes de Jacob. Él bromeando le recordaba en uno de ellos que al día siguiente le tocaba a él ir de fiesta para celebrar su propia despedida. En el siguiente le prometía que sería un chico bueno, cualquiera que fuera el lugar donde sus amigos lo llevaran. En el tercero le decía que la quería y que la echaba tremendamente de menos.
Bella quiso en aquel momento algo que jamás hubiese imaginado, que él le fuera infiel, que la noche siguiente se dejara llevar un poco, así la culpabilidad que comenzaba a sentir por haber besado a otro, no fuera tanta.
No contestó. Pensó que sería más conveniente al día siguiente. En ese momento no tenía moral para hacerlo.
.
.
Edward, tras despedirse de Bella, llegó a la habitación que compartía con el novio de su hermana. Iba montado en una nube, pero cayó de ella en picado.
- ¡Alice!-gritó, haciendo que ella saltara de la cama de Jasper donde estaba echada.
- Qué susto me has dado- le ella regañó llevándose la mano al corazón.
- ¿Qué haces aquí?-
- Es obvio, ¿no?- su hermano la miraba serio- aparte de dormir con Jasper, esperarte para que me cuentes.
- En serio, Alice…cualquier día os encontraré en una situación comprometida y me obligarás a cortarle los huevos a Jasper…y el chico me cae bien- el aludido que ya estaba más tieso que un palo, tragó en seco, no era la primera vez que lo había amenazado con eso y creía que podía ser capaz de cumplir su promesa.
- Vale Edward, ya lo has dicho muchas veces- dijo Alice moviendo sus manos quitando importancia a las palabras de su hermano- ¿Qué tal?- le preguntó moviendo sugestivamente las cejas.
Edward se tiró en la cama bocabajo- Ha sido… maravilloso- dijo ahogando está última palabra en el colchón, pero Alice lo oyó.
-Otra palabra dulce- declaró Alice mientras se sentaba en la cama de su hermano- Hermano…creo que eso se llama amor.
Edward giró la cara hacia donde estaba su hermana sonriéndole.
Alice empezó a botar emocionada- Mi hermano enamorado, mi hermano enamorado- repetía saltando de una cama a otra.
- ¡Aliceeeeee, para!- la llamó Edward incorporándose- nos van a llamar la atención.
- Es que estoy feliz… ¿tú no Jasper?- éste se encogió de hombros. A este realmente le importaba poco la vida sentimental de hermano de su novia.
- ¿La has besado?- preguntó- cuenta, cuenta.
-Alice no- la paró Edward.
-¿No? ¿Y para eso os dejamos a solas?
-No estoy diciendo que no la besara. No te voy a contar nada- le explicó.
-Ella frunció los labios, pero inmediantamente comenzo a gritar -¡La ha besado, la ha besado! ¿Has oído eso Jasper? Ahora sí que dormiré tranquila- dejó rápido beso en los labios de este y salió dando saltitos de la habitación.
- Creo que a mi hermana le falta un tornillo…aunque la quiero- le dijo a Jasper.
- Sí, yo también- Edward lo miró estrechando los ojos y llevando los dedos, índice y corazón, a sus ojos- te estoy vigilando.
El chico bufó y le dio la espalda y en poco se quedó dormido.
Mientras Edward intentaba conciliar el sueño, con los ronquidos de su compañero de fondo, pensó en esa noche. Había algo ahí, algo diferente que nunca antes experimentó, esa chica realmente le gustaba. Nunca fue igual cuando besó a otras chicas. Incluso antes de hacerlo él ya sentía algo diferente. Todo se magnificó aún más cuando se besaron. ¿Se habría él enamorado a primera vista?
.
.
Con la luz del día las cosas se veían diferentes. Y lo fueron para uno y otro.
Cuando Bella despertó su primer pensamiento fue para Edward y la velada, entonces su conciencia hasta entonces adormecida también se desveló. ¿Qué es lo que había hecho? ¿Cómo había sido capaz de traicionar a Jacob? Al hombre con el que viviría siempre. A la persona que ¿amaba?.
Era una persona miserable. Comenzó a sentirse enferma y muy nerviosa, su corazón latía desbocado, sus ojos escocían y no pudo retener las lágrimas que se acumulaban en sus ojos. Escondió la cabeza debajo de la almohada con la esperanza de que en ese lugar todo el asunto se desvaneciera, la noche anterior desapareciera, pero nada iba a cambiar.
Fue a darse una ducha, intentando limpiar no sólo su cuerpo sino también su conciencia. Así que allí., mientras lograba relajarse logró tomó una firme decisión. Trataría de evitar a Edward por el tiempo que restaba hasta que volviera a Forks. Fingiría que lo ocurrido no había sido más que unos besos con alguien porque las circunstancias lo propiciaron. Se concentraría en Jacob, el amor de su vida, el hombre al que le había dado el sí cuando un atardecer en la Push, mientras paseaban, se arrodilló frente a ella y le pidió que fuera su esposa, entregándole un anillo con el que muchas sueñan. El chico con el que había descubierto la magia de los primeros besos, de las primeras caricias íntimas, con el que había perdido la virginidad. Ella ya decidió. No era justo lo que le había hecho.
Después de esa ducha y las decisiones tomadas, le devolvió la llamada a su novio.
A todas las que habéis leído, a las que me añadisteis a alertas y favoritos y a las que dejasteis comentarios, gracias.
Saraes, ABellaCullen, Sarah-Crish Cullen (a vosotras sobre todo por vuestro apoyo durante todo este tiempo y vuestro impulso para que forme parte de toda esta locura), Claudhia Lady Cullen, terra2012, L´Amelie, patymdn, una lectora de 40, robsten-pattinson, ChicadeCullen, valitaunseen, Cullen Vigo
El próximo lo subiré el martes o miércoles.
