Disclamer: Los personajes pertenecen a S. Meyer. El resto es mío.


CAPÍTULO 1. DESPEDIDA DE SOLTERA

(3ª Parte)

Esa mañana tenían reservada una sesión de spa que duraba aproximadamente dos horas, además de un buen masaje para la homenajeada. A Bella le pareció una buena forma de mantenerse oculta durante la mañana, más no hubo tanta suerte.

Cuando llegaron, las mujeres de la familia Cullen también esperaban para entrar. Alice que las vio venir se acercó a su madre y le susurró algo al oído. Esta se volvió hacia ellas y miró todo lo disimuladamente que pudo a Bella, a la que, por supuesto, no le pasó desapercibido que estaba siendo observada. Rápidamente agachó su cabeza y, como algo habitual en ella, se sonrojó.

- Hola Bella…Ángela- Alice se acercó a ellas- ¡Qué casualidad- ella se dio cuenta de que Bella miraba de reojo la salida desde el vestuario de caballeros- Han ido a jugar al padel- le informó, lo que de alguno manera calmó a Bella que no estaba preparada para encontrarse a Edward aún. El suspiro de alivio fue interpretado de manera contraria para Alice.

Después de eso todas entraron y comenzaron a disfrutar y relajarse. De vez en cuando se cruzaban, pero Bella trataba de estar lo más alejada posible y no dar pie a ningún acercamiento con ellas. Si había tomado la decisión de alejarse de Edward, también debía hacerlo con todo lo que se relacionase con él, pero Alice no se daría tan rápido por vencida.

Aprovechando que Bella había salido del agua y se había ido a la sala de relajación para hidratarse con alguna infusión, la siguió.

- Lo pasamos bien anoche ¿cierto?- le preguntó la chica morena.

Bella se volvió- Sí, fue divertido- contestó intentando sonreír.

- ¿Hasta cuándo estaréis aquí?- preguntó colocándose a su altura y vertiendo agua fría en un vaso.

- Mañana nos vamos- le dijo antes de probar su infusión.

- ¿Tan pronto?- la noticia la sorprendió.

- Sólo vinimos por cuatro días.

- Edward me contó que celebráis la despedida de soltera de una de tus amigas- De repente quiso salir de allí. Si Alice seguía preguntando no sabía si podría seguir con la mentira y la chica trataba de sacar información.

-Así es- le dijo forzando una sonrisa. Bella empezaba a estar incómoda, pero por suerte alguien del personal del spa la llamó para su turno de masajes.

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Por la tarde, las chicas propusieron ir a la playa delante del hotel donde se alojaban "los chicos" de Jessica y Lauren. Bella no tuvo objeción alguna, es más, era una forma de seguir oculta.

Edward, que aunque en la mañana estuvo desaparecido jugando un partido de pádel con su padre, su hermano y Jasper, esperaba ver a Bella tras el almuerzo. No se movió de la piscina, mirando el reloj cada dos por tres. A las cinco de la tarde Bella aún no había aparecido y comenzaba a estar ansioso.

- Deja de resoplar, qué te vas a desinflar- le dijo su hermana que estaba sentada junto a él.

- ¿Tú notaste algo raro en ella?- le preguntó- No sé, es que me da la impresión de que me evita- le dijo un poco decepcionado.

- No seas paranoico, a lo mejor ya tenían planes para hacer algo. Ellas están celebrando algo importante- intentó animarlo.

- Sí puede ser, pero después de lo de anoche creí que ella tendría las mismas ganas de verme que yo.

- Sí, sobre todo teniendo en cuenta que se va mañana, porque sabes que se van mañana, ¿no?- él asintió.- Quizás deberías buscar en la playa. Yo aprovecharía lo poco que queda.

-Alice, no ayudas recordándome que el tiempo no juega a mi favor.

-Todo lo contrario. Ve, estás perdiendo el tiempo- le dijo dándole un pequeño empujón.

No tuvo suerte tampoco. Bella estaba desaparecida, al menos para él.

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La piscina estaba iluminada y alrededor de ésta, farolillos que daban una luz cálida. Música en directo envolvía el ambiente. El jardín que separaba la zona de la playa tenía algunas barbacoas encendidas. Edward estaba en pie, junto a sus hermanos y su prima, en uno de los cenadores y no reparó en la llegada de Bella, pero Alice sí que tiró de la camiseta de este, señalando con la barbilla en su dirección.

Bella sabía que esta noche no tendría escapatoria y que tendría que hacer frente a sus actos. Aunque toda la mañana y toda la tarde pudo evitar encontrarse con él, eso no evitó que rememorara y una y otra vez los besos que intercambiaron y, a pesar de los remordimientos cuando pensaba en Jacob, una parte de ella deseaba volver a hacerlo. Y sabía que no estaba bien, que su novio no merecía ni siquiera que lo pensase.

Levantó la mirada y se encontró con los ojos de Edward que la contemplaba desde la lejanía. Se miraron por unos segundos, pero antes de que él reaccionara, Bella rompió esa conexión, atendiendo a su amiga que la llamaba.

Por un rato actuó como si Edward no estuviese allí y para evitar tentaciones se mantuvo de espaldas hacia donde él se encontraba. Sin embargo él sí que lo hacía y empezó a pensar que sus sospechas de la tarde eran ciertas. Para ella sólo había sido un rollo de una noche, unos cuantos besos sin más. Se sintió mal, pero si ella lo ignoraba él se limitaría a hacerlo también, al fin y al cabo después del día siguiente no la volvería ver nunca más. Ese pensamiento le hizo entirse mal. No la vería jamás.

- ¿Qué te pasa?- Ángela no había querido sacar mucho el tema, conocía a Bella y sabía que tendría una fuerte lucha en su interior. Su estado de ánimo no había sido demasiado bueno durante el día. Estuvo ausente la mayor parte, sin participar mucho. Cierto era que aquello se parecía a todo menos a una despedida de soltera.

- Nada, creo que tomé demasiado sol hoy. Me duele la cabeza- se disculpó.

-¿Quieres que nos vayamos?

-Se me pasará- sabía que era la excusa perfecta para poder retirarse a su habitación, pero no lo hizo.

Ángela simplemente asintió, no quiso insistir y al poco rato Bella comenzó a comportarse normalmente. El alcohol ayudó un poco.

Se bebió una copa de vino que le ofreció Taylor, el acompañante de Lauren. Una no le haría daño, pensó, pero cuando se la terminó, le pasó otra y ella que ya empezaba a estar animada, la aceptó con gusto.

Alice y Jasper se acercaron al grupo que hacía un círculo alrededor de una de las barbacoas. La chica se presentó y cuando Ángela se dio cuenta de que ella iba a hablar de más, le pidió a Lauren que la acompañase con una excusa para sacarla de allí. Permanecieron un rato conversando.

Le hizo señas a su hermano para que se uniera a ellos, pero él la ignoró. Era más que evidente que Bella no lo quería cerca y aunque él si quería, no iba a dar señal alguna de interés.

- ¿Qué pasa con Bella?- le preguntó su prima, que había visto el cambio de actitud de ella.

-¿No es evidente? Me ignora- dijo con pesar.

- Debe haber una explicación para eso.

- ¿Qué pasa de mí?- contestó obviamente dolido.

- Yo no creo que sea eso. Me he fijado en como interactuasteis anoche y como te ha estado mirando hoy. Es evidente que a ella también le gustas- Edward negaba con la cabeza- Soy mujer…y sé de eso, créeme, pero de todas formas no estaremos aquí mucho tiempo. Imagino que no esperas nada de esto.

- Mis padres se conocieron en unas circunstancias similares- Tanya lo miró burlona.

-¿En serio Edward?

-En serio ¿qué?

-¿Te has enamorado? ¿A primera vista?

Él se encogió de hombros. Ella le dio unas palmaditas en la espalda.

- En realidad no sé por qué estamos hablando de todo esto. Ha estado evitando estar cerca de mi durante todo el día y, hasta ahora, toda la noche- le dijo con un deje de tristeza en la voz- el sentimiento no es recíproco.

- No ha terminado aún, Edward. La noche es larga- lo animó.

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Ángela fue la primera en irse a dormir y aunque esa era otra buena oportunidad para desaparecer, tampoco lo hizo. ¿Qué esperaba realmente que ocurriese?

No se quedó con Jessica y Lauren. Poco después de que su amiga se despidiera, ella se dirigió a la playa.

Se sentó cerca de la orilla mirando la vista espectacular que le regalaba el lugar. La luna casi llena iluminaba el mar, el vaivén de las olas producía un sonido relajante, aunque a momentos se apagaba por la música del hotel. Cerró los ojos y aspiró, dejando entrar en sus pulmones el aire húmedo y salado proveniente del océano.

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-¿Por qué no la sigues?- le susurró Tanya al oído a su primo. Ella no había perdido detalle de cómo él la seguía con la mirada mientras Bella se dirigía a la playa, y sabía de sobra que quería ir detrás.

- No creo que debiera- le dijo volviendo a la conversación que tenía con Emmett y su padre.

- A lo mejor es tu última oportunidad.

Él en un principio lo dejó estar, pero a los cinco minutos de ver que Bella no volvía y miradas de Tanya incitándole a dar el paso, decidió ir donde ella.

La encontró sentada en la arena, con los zapatos a un lado, los brazos rodeando sus piernas y la barbilla apoyada sobre las rodillas. Se sentó a su lado en silencio y centró su mirada hacia donde ella lo hacía.

Bella no se sobresaltó con su presencia. De alguna forma su cuerpo notó que estaba cerca, además de que anhelaba que lo hiciera. En esa posición se mantuvieron un buen rato en silencio.

- Lo siento- le dijo Edward muy bajito, lo que hizo que Bella girara su cabeza y lo mirase confundida. No entendía el porqué de esa disculpa, en todo caso debería hacerlo ella por la forma en que había estado evitándolo.

- Se que no querías que estuviese cerca pero…

- Me gusta que estés aquí- le confesó ella, que volvió a mirar el romper de las olas.

Se quedaron de nuevo en silencio, sin embargo no era incómodo, las palabras de ella habían dado un poco de esperanza a Edward.

Después de un rato ella se puso en pie y Edward pensó que ya iba a volver a la fiesta o quizás a la habitación, sin embargo le cogió totalmente desapercibido su actuar posterior.

- ¿Bailas?- le preguntó extendiendo su mano y ofreciéndosela.

Fue cuando se dio cuenta que llegaba el sonido de la música de la terraza del hotel.

Él tomó su mano y se levantó. Bella alzó sus brazos para ponerlos alrededor del cuello de Edward y él la cogió por la cintura y la atrajo tímidamente contra su cuerpo. Ambos se contentaron con la sensación de calidez que generaba el cuerpo de su acompañante mientras se abrazaban delicadamente.

Comenzaron a balancearse al ritmo de la suave melodía. Bella apoyaba la cabeza sobre su pecho. Cerró los ojos y respiró su aroma, que olía a menta y jabón. En ese momento la dominó una sensación de tristeza y se apretó más contra él. Estuvo ignorándolo toda la noche contra su voluntad y sabía que no debió llegar tan lejos la noche anterior, pero había una atracción que era más fuerte que ella misma. No había podido rehuir de esos sentimientos, hay algunas cosas que no puedes dejar de lado porque aunque lo hagas siguen ahí. ¿Por qué había tenido que conocerlo cuándo su vida ya estaba encauzada y decidida?

De repente se vio llorando en silencio. Edward notó como lo hacía, además de que las lágrimas estaban mojando su camiseta y estrechó aún más su abrazo, atrayéndola fuertemente hacia su cuerpo, provocando que una flecha de deseo le atravesara todo el cuerpo, con tanto fuerza que se asustó.

Después de un rato, ella se separó, liberando él un poco el abrazo y quedaron en silencio, ambos mirándose con intensidad, lo que le dio valor a Edward que giró la cabeza lentamente y rozó sus labios con dulzura y sin alejarse, dándole la oportunidad a Bella de arrepentirse, pero no se apartó.

La boca de Edward volvió a encontrarse con la de ella con más fuerza, más pasión, a Bella le embargó una oleada de excitación y no pudo hacer otra cosa que responder, aunque sabía que no estaba bien, que ella no era una persona libre para dejarse llevar, pero lo estaba haciendo. Por alguna razón le importaba el hoy, mañana ya tendría tiempo para pensar, era el momento de dejar salir los sentimientos que él había despertado.

Se dejó embargar por ellos, poniendo todo el deseo y frenesí en cada uno de los besos que le daba, encontrando la misma respuesta por parte de Edward. Ya no había vuelta atrás y ella era consciente.

Mientras sus lenguas batallaban, Edward fue caminando hacia atrás arrastrándola, hasta tocar con la parte de atrás de sus rodillas una de la hamacas, sentándose en ella mientras Bella se colocaba a horcajadas sobre él.

Hacía rato que la fiesta había terminado, todo estaba apagado en el hotel, dejándoles tan solo la luz de la luna.

Con dedos temblorosos Edward le acarició las piernas, erizando todos los vellos a su paso. Subió hasta sus nalgas, tirando hacia él y frotando su erección contra ella. Su sexo palpitó en respuesta. Él quería tocar cada una de las partes del cuerpo de Bella, la deseaba más que jamás a ninguna otra chica.

Cambio sus labios, por su cuello, llegando hasta el lóbulo de la oreja donde se detuvo a jugar. Ella dejó caer la cabeza a un lado para darle mayor acceso. Sus labios siguieron moviéndose por su garganta y sus hombros, mientras las manos viajaban por su cintura subiendo por su espalda hasta llegar al tirante del vestido.

Lentamente fue deslizándolos hacia abajo, tocando con las yemas de sus dedos la parte de su cuerpo que iba quedando libre de ropa. Bella no llevaba sujetador. Edward quedó con la respiración atascada cuando vio sus pechos, quería acariciar aquella zona de su cuerpo más clara que las demás.

Él la miró, ella tenía los ojos oscuros y las mejillas encendidas por el deseo. Volvió a besarla y llevó las manos a sus pechos y los cubrió apretándolos con cuidado, rozando con los pulgares los pezones, que se endurecieron en respuesta. Bella gemía, enredando sus dedos en el pelo de Edward y dejándose hacer. Estaba completamente perdida en las sensaciones que le estaba proporcionando.

Acarició sus pechos con la lengua, primero uno y después el otro. Finalmente Bella salió del aturdimiento en el que estaba sumida y reaccionó, quería darle el mismo placer que él.

Jaló de su cabeza y la atrajo hacia ella, poniéndolo a su altura, tirando de su pelo, atacando sus labios, enredando sus lenguas. Llevó sus manos hacía el borde de su camiseta y tiró hacia arriba, dejándolo desnudo de cintura para arriba. Pasó las yemas de los dedos por su duro pecho. Edward disfrutando del delicado toque sobre su piel y su excitación era casi dolorosa. Y como si leyese la mente, metió una de sus manos por dentro de su pantalón, rozando su incipiente erección por encima de su ropa interior. Su miembro saltó contento a la vez que ella esquivaba sus boxer y cerraba los dedos en torno a él. Edward jadeó en su oído.

- Bella…eso se siente tan bien- le dijo en tono ronco, a la vez que comenzó a tirar de sus braguitas para tener mayor acceso a su húmedo sexo. Llevó uno de sus dedos a su botón de placer, haciendo círculos en él. Ella lo besaba, él acariciaba, ahogando sus gemidos contra su boca. Se retorció de placer cuando introdujo dos dedos en su interior bombeando, sin abandonar su punto sensible.

Bella seguía el mismo ritmo, recorriendo una y otra vez toda su erección con la mano- Creo que deberías parar- dijo este entre jadeos- No seré capaz de aguantar mucho más si sigues así- ella relajó el ritmo de sus movimientos.

Sin embargo él siguió trabajando con sus dedos, bombeando, acariciando, hasta que notó como comenzaba a temblar, mordiendo su hombro para acallar sus fuertes gemidos.

Sin darle tiempo a recuperarse, se levantó con ella y la puso sobre su espalda en la hamaca, se liberó de sus pantalones y su ropa interior y se recostó encima de Bella, apoyado sobre los codos para no dejar caer todo el peso de su cuerpo.

Se introdujo en ella lentamente permitiéndole acostumbrarse a la sensación, sin dejar de mirar sus ojos que solo cerró cuando entró completamente en su interior. Permanecieron parados un tiempo disfrutando de esa conexión, hasta que Bella levantó sus caderas invitándolo a moverse.

Después de un rato a un ritmo pausado, él no pudo más y aceleró sus embestidas, cada vez más profundas. Ella comenzó a sentir un calor desconocido que recorría su cuerpo y se iba concentrando en su vientre. Se movió desesperada debajo del cuerpo de Edward, buscando liberarse. Él estaba cerca y cuando Bella comenzó a temblar y sus músculos interiores a contraerse, él se dejó llevar gritando su nombre entre jadeos.

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El sonido de la persiana y la luz que inundaron la habitación hicieron que Edward se despertase.

- Jo tío- se quejó a su compañero de habitación, tapándose los ojos.

- Edward, levántate- le chilló Alice- es ya la hora de comer, ¿a qué hora llegaste anoche?- le preguntó con voz sugerente.

Recordó la noche anterior y sonrió- Tarde- le contestó metiendo la cabeza debajo de la almohada.

Alice levantó la almohada y puso la cabeza a la altura de la de su hermano, mirándolo con una ceja alzada.

- ¿Qué?- espetó.

- No, no nada hermanito… esa cara… Ven Jasper- le exigió- Mira la cara de mi hermano ¿Qué opinas?

- Oyeeeee- le golpeó con la almohada- ¡Qué no soy un mono de feria!

- ¿Crees que tendrá que ver con una chica de pelo castaño y enormes ojos marrones?- siguió preguntando a su novio.

- Creo que…- Edward lo miró con los ojos entrecerrados.

- ¡Gallina!- ella se había puesto a su altura golpeándole en la nuca- Y tú- dijo señalando a su hermano- deja de amenazar a mi novio- advirtió antes de salir de la habitación arrastrando a Jasper y dando un portazo.

Edward se dejó caer de nuevo en la cama, con una sonrisa tonta dibujada en su rostro. ¿Sería posible que hubiese encontrado el amor en el mismo sitio que sus padres veinticinco años atrás? ¿Se estaría repitiendo la historia? Le gustó imaginar la misma situación dentro de unos años que ahora estaba viviendo como hijo, pero en el papel de padre. Negó con la cabeza ante la dirección de sus pensamientos y se fue a la ducha.

Bajó al comedor con la esperanza de encontrar a Bella. Cuando pasó delante de la recepción oyó que llamaban.

- Señor…Señor Cullen- repitió el chico.

No se dio por aludido. El señor Cullen era su padre.

El recepcionista volvió a llamar.

- ¿Sí?- contestó dándose cuenta de que se refería a él.

- Han dejado una nota para usted- le dijo, acercándole un sobre cerrado.

Edward se quedó un poco descolocado pero la aceptó. Siguió caminando y leyó la nota.

Hola Edward,

Sé que no es la mejor forma de decirte esto, pero no encontré otra mejor. Han adelantado mi vuelo y no quería irme sin despedirme de ti.

Quiero decirte que conocerte es lo último que esperaba con este viaje, pero he de agradecer al destino haberte puesto en mi camino. Anoche fue muy especial para mí, me has hecho sentir cosas que nadie antes había logrado y si la mayor parte del tiempo he estado esquiva, tuve una razón. Mi vida es complicada, es por eso que creo que ha sido bueno que tuviese que volver a casa antes de tiempo. Todo está patas arriba ahora.

Sé que esto te hará pensar y no entenderás nada. Me gustaría explicarte, debería haberlo hecho. Creo que no he sido justa contigo, pero lo que he sentido ha sido tan fuerte que me ha dado miedo y no he pensado mucho. Solo me he dejado llevar.

Estos días siempre estarán en mí, al igual que tú.

Bella

El mundo de Edward se vino todo de golpe hacia sus pies al igual que la nota. De repente todas las ilusiones se desvanecieron y toda su alegría se esfumó. Y del estado de euforia en el que estuvo inmerso desde que se despertó pasó al de completa desolación.

- Vamos Ed… -Alice paró de pronto, su hermano estaba blanco como si hubiese visto un fantasma. Antes de que se asustase más, reparó en el papel en el suelo junto a él. Se agachó a cogerlo y sin pedir permiso lo leyó.

Alice tampoco entendió nada.

- Nos esperan- le susurró tarando de su brazo y guardando la nota en el bolsillo trasero de sus pantalones.

Él miró a su hermana y cogiendo un poco de aire se dispuso a entrar en el restaurante.


A todas las que habéis leído, a las que me añadisteis a alertas y favoritos y a las que dejasteis comentarios, gracias.

Saraes, ABellaCullen, Sarah-Crish Cullen (a vosotras sobre todo por vuestro apoyo durante todo este tiempo y vuestro impulso para que forme parte de toda esta locura), Claudhia Lady Cullen, terra2012, L´Amelie, patymdn, una lectora de 40, robsten-pattinson, ChicadeCullen, valitaunseen, Cullen Vigo, Cath Robsteniana, Vicky Jonas Irons Miller, Laubellacullen94, Angie Masen, TereCullen, abelen.