Disclamer: Los personajes pertenecen a S. Meyer. El resto es mío.
Aquí os dejo las consecuencias de la intensa despedida de soltera. Espero que os guste.
CAPÍTULO 2. NOVIA A LA FUGA
Jacob salió temprano hacia Seattle. Le había pedido a Sam que quedase al frente de la escuela de surf. Hoy llegaba Bella de pasar cuatro días con sus amigas festejando su despedida de soltera y no quería dejar pasar más tiempo separado de ella. Era la primera vez que lo hacían desde que estaban juntos y para él la sensación de lejanía no había sido para nada placentera.
No supo que el vuelo se había adelantado. El Sr. Stanley lo telefoneó cuando él iba de camino y agradeció haber salido antes de lo que debería, en caso contrario no hubiese podido sorprender a su novia, que esperaba que el padre de Jessica fuera quien las recogiera en el aeropuerto.
Aunque decidió dejar en Santa Bárbara todo lo que allí había pasado, Bella salió no sólo arrastrando sus maletas, también una sensación de pesadumbre por todo lo ocurrido esos días atrás y sobre todo la noche anterior. Después de meditarlo, llegó a la firme idea de que no se arrepentía porque actuó tal y como deseó en esos momentos, pero el haber traicionado a su novio a las puertas de que se convirtiese en su marido, hizo que su conciencia hasta ahora dormida emergiese como Ave Fenix, haciéndole sentir tremendamente culpable durante todo el camino de vuelta. Saber que no volvería a ver a Edward aumentaba aún más su pésimo estado de ánimo.
Cabizbaja y arrastrando los pies seguía a Ángela a través de la no había hecho comentario alguno. Al contrario que la noche del viernes, fingió dormir cuando Bella llegó a la habitación. No aprobaba en absoluto el engaño porque se ponía en el lugar de Jacob, pero también trataba de ponerse en el de su amiga y sabía que quizás tampoco ella en su situación hubiese podido evitarlo. A veces las cosas ocurren por algún motivo. Ella no sacaría el tema hasta que Bella lo hiciese, era a quien le correspondía hablarlo. Ella se mantendría en su línea, la discrepción era lo suyo.
Levantó por fin la mirada del suelo y se encontró a unos metros con la radiante y blanca sonrisa de Jake. Bella no lo esperaba, y seguramente en otra situación se habría sorprendido, alegrado, soltado todo lo que llevara encima y corrido hacia él como si se tratara de años y no de días los que los habían separado, pero lo cierto era que había contado con más tiempo para dejar a un lado lo vivido en Santa Bárbara y volver a su rutina y a sus planes.
Mientras caminaba en su dirección, con una leve y forzada sonrisa dibujada en su cara, fue fijándose en su novio. Nunca antes había reparado en lo extremadamente bronceado que estaba y lo musculoso y grande que parecía en comparación a cualquier otro chico de su edad. Su sonrisa bien podía ser utilizada para un anuncio de blanqueador de dientes, que se percibían muy blancos en comparación con el color de su piel. Era guapo. Eso era algo innegable, pero de repente a ella ya no se lo parecía tanto.
- ¡Mira Bella!- gritó Jessica- Es Jacob, ¿no es una sorpresa?- por supuesto que ella sabía de sobra que sería él y no su padre quien las llevaría de vuelta a Forks, ya que fue a ella a quien el señor Stanley avisó del adelanto de vuelo y de quien sería la persona que las recogería en el aeropuerto, y lo que desconocía era que la sorpresa fue tal, pero no tan grata como ella imaginaba. Jess estuvo demasiado ocupada durante los días anteriores como para reparar en todo lo que Bella había estado haciendo. Y no es que ella se hubiera ido de la lengua, era chismosa, sí, pero sabía respetar los asuntos y secretos de sus amigas. Pero no era algo como para desvelar.
- Sí. Ya lo he visto- le dijo desganada casi cuando estaban a unos metros de Jake.
- Hola mi amor- el chico se adelantó unos pasos, abrazó a Bella y la elevó hasta ponerla a su altura para así besarla.
Ese primer beso le resultó de lo más extraño, ahora que volvía de probar otros labios y otro sabor, así como una forma totalmente diferente de besar. No mejor ni peor, tan sólo distinta. Bella se separó antes de lo que Jacob esperaba.
- ¡Hola chicas! ¿Qué tal?- las saludó cuando dejó a su novia sobre el suelo y cogía el carro de las maletas que antes empujaba ella.
- Uff cansadísimas- se quejó Lauren mientras miraba cómplice a Jessica.
Jake las miraba con la ceja arqueada y se giró para sonreír a Bella, pero ella miraba al frente perdida.
- Un dólar por tus pensamientos- le susurró al oído.
Lo miró- Nada- le dijo sacudiendo la cabeza.
- ¿Estás cansada? ¿Demasiada fiesta?- le preguntó mientras caminaban uno junto al otro.
-Sí, eso es. He dormido muy poco.
- ¿Tú no pareces estar tan agotada como ellas- dijo dirigiéndose a Ángela- ¿Qué es lo que han hecho éstas?- bromeó.
-¡¿Y qué es lo que piensas que íbamos a hacer?- saltó Bella de repente- ¿Es qué no te fías de mí?
Los cuatro se sorprendieron ante la reacción, puesto que se notaba el tono de sorna en el que Jake había preguntado.
Este abrió mucho los ojos- Yo…- titubeó- no he querido ofenderte, perdona- se disculpó un poco avergonzado.
Ángela, Jessica y Lauren se adelantaron intentando dar un poco de privacidad a la pareja, evitando estar frente a una situación incómoda.
- ¿Qué mosca le ha picado?- le preguntó Lauren a Ángela ante la atenta mirada de Jessica. Ella se encogió de hombros.
Antes de entrar en el coche, Ángela se acercó discretamente a Bella y en un susurro le aconsejó que se relajase un poco.
Bella dio gracias por tener unas amigas tan charlatanas y que monopolizasen las conversaciones, sobre todo en momentos en los que estaban eufóricas por algún acontecimiento nuevo, como en ese caso.
Jacob reía divertido ante los relatos de las chicas y de vez en cuando miraba de reojo a Bella, que parecía haber dejado a un lado los nervios y que sonreía como los demás. Él a veces, si el tráfico se lo permitía, acercaba su mano a la de su novia y le daba un dulce apretón o dejaba alguna caricia en ella.
A su llegada a Forks, fueron dejando una a una en sus casas. Finalmente la pareja se quedó a solas, y aunque ella parecía estar más a gusto, aún seguía demasiado callada.
- ¿Cómo lo has pasado?- le preguntó su novio dulcemente.
- Bien.
- ¿Qué hay de ti? Ayer tenías tu despedida y supongo que te acostarías tarde. Podías haber dejado a mi padre que nos recogiera en el aeropuerto, él seguro no trasnochó tanto como tú.
- No tan tarde. Salimos pronto a cenar y ya sabes como son estos…cuál es su idea de una despedida de soltero…me llevaron a un club de streaptease. En cuanto se despistaron me escaqueé. Tengo lo que quiero. No necesito ver a tías desnudándose para despedirme de mi soltería- sus palabras hicieron que Bella se sintiese aún más culpable tanto que casi se pone a llorar. Pero él estaba pendiente de la carretera mientras hablaba y no lo percibió.
- ¡Bella cariño!- gritó Renee que había salido a la puerta cuando oyó la furgoneta de Jacob aparcar junto a su casa- ¡Vaya ojeras! Menos mal que aún queda para la boda. Más te vale no trasnochar hasta entonces- la sermoneó.
-Hola a tí también mamá.
- Es normal Renee- intervino Jake en defensa de su novia- Nada que no pueda arreglar un descanso.
- Ya ya...¿Te quedas a cenar?- preguntó Renee a su casi yerno.
- Sí, sí por supuesto- dijo aceptando de buena gana mientras seguía con la mirada a Bella que entraba en casa.
- ¿Te lo has pasado bien hija?- preguntó este sentado desde el sillón donde veía algo en la televisión.
- Hola papá- Bella dejó un beso en su mejilla- Me lo he pasado bien, gracias.
A Charlie no le pasó desapercibido el tono de voz de su hija y la miró levantando las cejas.
-Solo estoy cansada papá. Me lo he pasado bien, te lo prometo- su padre la conocía bien.
.
.
Durante la cena su madre no paró de atosigar a preguntas y a Bella no le quedó más remedio que contestarlas. Suerte que Renee se centró más en cosas superficiales como decoración del hotel, la comida que servían, sus instalaciones y poco quiso saber sobre la fiesta y salida de las chicas, así que Bella se mantuvo todo lo relajada que pudo a lo largo de la velada.
Tras los postres Jacob anunció que debía irse a casa y pidió a su novia, como siempre hacía, aunque quizás esta vez se mostraba más perezosa, que la acompañara hasta el coche.
- Te he echado de menos- le susurró sobre sus labios, abrazándola con sus fuertes brazos, antes de posar lo suyos contra ellos.
Bella le correspondió y Jake apretó más su cuerpo, pasando su lengua por su labio inferior pidiendo permiso para entrar en su boca mientras metía las manos bajo la camiseta de ella y acariciaba su piel.
Ella se estremeció, pero no fue de placer. Dejando un pico en sus labios y poniendo sus manos sobre las de él, puso fin a ese iintento de acercamiento.
- Estoy cansada. Creo que es mejor que entre ya- se excusó.
- Sí, será lo mejor. Es cierto eso de que tienes mala cara- Jacob le acarició la mejilla y se acercó para darle un casto beso. -Mañana hablamos- le dijo entrando en la furgoneta.
Bella lo despidió con la mano y no esperó a que arrancase y pusiese el motor en marcha para meterse en casa.
- Me voy a la cama- le dijo a sus padres al pasar frente a la puerta del salón.
- Muy bien cariño. Debes descansar te esperan los días más ajetreados. Esta semana tienes que ir a probarte el vestido, a…- Renee intentó enumerar cada una de las actividades que aún quedaban pendientes para el gran acontecimiento, pero su hija ni siquiera esperó a que dijera la segunda para desaparecer escaleras arriba.
- ¡Tú la has visto!- se quejó a su marido.
- Déjala mujer….no ves que viene agotada. Ha pasado cuatro días de fiesta- la defendió.
- ¡Eso es otra!- suspiró- Jake tan sólo salió anoche y ella se va fuera del estado.
- No me parece nada malo Renee- la cortó Charlie- Es joven, eso es lo que hacen las chicas de esu edad. Divertirse. No casarse.
- ¿Tan mal te ha ido a ti?- le reprochó.
- Yo no estoy diciendo eso- dijo con voz más suave- es sólo que creo que aún le queda mucho por hacer….¡Si prácticamente acaba de salir del instituto!... Yo quería otra cosa para mi hija- suspiró.
Renee se sentó en el brazo del sillón que su marido ocupaba y le dio unos cariñosos golpes sobre el hombro -pero eso es lo que ella ha decidido cariño…. Es su vida, no la tuya.
- Ya lo sé…pero no quiero que se arrepienta cuando sea demasiado tarde- Charlie seguía creyendo que no era una decisión acertada y temía que su hija no llegase a ser feliz cuando se diese cuenta que se había precipitado.
En la soledad de su habitación Bella explotó. Llevaba todo el día aguantando, se sentía desbordada por todos los acontecimientos vividos. No le había dado tiempo a pensar con claridad y, para colmo de todo, ella pensó que cuando viese a Jake, Edward quedaría a la altura de un buen sueño, que se olvidaría de él y se daría cuenta que su novio lo era todo. Pero nada de eso ocurrió, el sentimiento de culpa había crecido, lo que ya predecía y no solo por engañarlo sino porque no podía arrepentirse. Si volviese atrás en el tiempo lo volvería hacer. Algo muy fuerte había sentido por Edward desde el momento en que lo vio en el aeropuerto y se había movido por instinto.
.
.
Los días posteriores mantuvieron a Bella francamente ocupada con los últimos preparativos de la boda, pero ella no compartía con su madre o su suegra la ilusión como antes.
El primer día después de llegar de Santa Bárbara, se lo pasó prácticamente en la cama, como excusa, el cansancio, pero es que Bella solo quería evadirse, mientras dormía no recordaba, no pensaba.
Jacob no la llamó hasta la noche, consciente de que ella debería estar cansada y cuando Bella habló con él, se dio cuenta de que debía enfrentar el problema y no esconderse como una cobarde. Así que a pesar de que la atracción que sintió por Edward era evidente y seguía allí. Ellos no tenían un futuro, pero Jake y ella sí. Él era el hombre de su vida, así lo había sentido hasta cinco días atrás y eso no cambiaba de la noche a la mañana, así que seguiría su vida tal y como la tenía pensada.
Por lo que el martes fue a la cita que su madre había concertado con Sue Clearwater, modista y, también, una de sus mejores amigas. Bella había decidido llevar el mismo traje que su madre y Sue se lo iba a arreglar.
El vestido a pesar de haber pasado ya diecinueve años, era un modelo que con unos arreglos quedaría adaptado a los tiempos. Vintage fue el calificativo que le dio Jessica cuando lo vio en el armario de Renee.
A su madre se le llenaron los ojos de lágrimas cuando la vio con él, a pesar de quedarle grande, porque Bella era más menuda que ella y no estaba embarazada, detalle importante.
Sue comenzó a llenar el traje de alfileres para adaptarlo a sus medidas y ella se dejó hacer, pero no tenía la alegría o la emoción de una novia en esos casos, a pesar de estar poniendo todo de su parte.
Se miraba al espejo y, casi al borde del llanto, se intentaba convencer de que debería estar contenta. ¿No dicen que a las novias se les saltan las lágrimas en ese momento? A ella también, pero por un motivo totalmente distinto. Lo que quería era terminar, quitarse el vestido y salir de allí corriendo.
Los demás días fueron más de lo mismo, Bella se sentía como una marioneta de acá para allá, elegía porque tenía que hacerlo, pero en la mayoría de los casos tomaba el consejo de su madre como decisión propia. Y parecía que Renee, que era la que pasaba la mayor parte del día con ella, no se daba cuenta de su estado de ánimo y de la desgana con la que Bella se estaba tomando todo lo relacionado con su boda. Sin embargo, Charlie, su padre, que tan sólo los veía a la hora de la cena empezaba a ser consciente que algo le ocurría a su hija. Apenas comía, casi no sonreía, se iba pronto a la soledad de su habitación, con la excusa del agotamiento. No era lo más normal en esos casos.
Con Jacob, la situación también era diferente. Ya no iba tanto a la Push, excusándose la mayoría de las veces con el cansancio por los preparativos de última hora que la absorbían, porque él lo había dejado todo en manos de Bella, su madre y la suya propia. Tampoco le dio demasiada importancia al principio, puesto que entendía que eso era así, pero poco a poco comenzó a preocuparse por la actitud de su novia. Ya no era la de antes. Parecía más triste, más esquiva y casi no hacía esfuerzos por pasar un rato con él a solas y cuando se daba el caso, trataba de mantener el mínimo contacto, apenas unos cuantos besos y si la situación subía de temperatura, cortaba inmediatamente y desaparecía, sin darle a él tiempo para reaccionar. Así que poco a poco él evitaba tocarla de alguna forma.
Todo ello provocó que le invadiera una especie de miedo a perderla. Su alejamiento no le hacía presagiar nada bueno, pero quiso dejar esas malas sensaciones de lado y justificarla con la cercanía de la fecha de la boda, las numerosas tareas que ello conllevaba y los nervios. Él mismo lo estaba, aunque no tanto como seguro de que Bella era la mujer de su vida.
Bella, por su parte, ya no lo estaba y todas las noches se acostaba con la esperanza de que la mañana siguiente fuera distinta, que Edward hubiese salido de sus pensamientos. Pero él seguía allí, no podía sacarlo de su cabeza, no le resultaba fácil de olvidar. Solo que eso no era lo único, arrastraba mucho más. Un deseo que aunque trataba de mirar hacia otro lado, estaba allí, esperando a que lo mirasen directamente, a no ser ignorado.
¿Debía olvidarse de estudiar? No es que no tuviese recursos ni fuese una mala estudiante, simplemente había renunciado a ello por estar con su novio, sustituyéndolo por un posible curso a distancia.
¿Se veía para el resto de su vida con Jake? Ahora le resultaba mucho más difícil visionar eso que antes le parecía ideal.
Sus amigas tenían planes muy diferentes, salir de Forks, estudiar y a ser posible no volver. ¿Qué le quedaba a ella? Jacob, los amigos de este, su familia y la que ella misma formaría ¿Esa era la vida que esperaba?
Bella comenzaba a ahogarse en ese futuro que aún no había comenzado siquiera.
Algunas noches, ya de madrugada, para escapar de la ansiedad que no la dejaba conciliar el sueño, cogía su camioneta y conducía hasta la playa de la Push. Aquel lugar ya no le traía los mismos recuerdos, no era Jacob el que estaba en ellos. Se transportaba a Santa Bárbara, con Edward y la última noche que pasó con él. Esos eran los momentos en los que conscientemente se permitía pensar en él. También dejaba volar su imaginación.
Se veía siendo una estudiante más, en otra ciudad, conociendo gente nueva, yendo a fiestas, agobiándose en la época de exámenes… Y por qué no, conociendo algún chico del que se sintiese más atraída que al resto. En ese momento era realista. Era tan probable que volviese a toparse con Edward como que fuera agraciada con la lotería.
Cuando volvía a la realidad, la sensación de culpa por dejar fuera a Jake de todos esos nuevos planes, se hacía latente.
.
.
-Ángela- Charlie la vio mientras conducía de vuelta a casa.
Ella se volvió al oír una voz conocida. -Buenas noches Jefe Swam- lo saludó a través de la ventanilla del acompañante que este había bajado.
-¿Puedo hablar contigo?- preguntó inclinándose un poco para que lo oyese mejor.- Es acerca de Bella- aclaró al ver la cara de confusión de esta.
-Claro- le dijo un poco inquieta.
-Sube. Te llevo a casa- la invitó abriendo la puerta desde dentro. Ella dudó pero finalmente entró.
- Usted dirá.
- ¿Sabes que le pasa a mi hija?- le preguntó sin rodeos. -No es la misma desde que volvió de su despedida de soltera.
Ángela apenas la había visto desde entonces. Ella estuvo ocupada. Había viajado a Seattle con Jessica y Lauren, las habían aceptado en la Universidad y estuvieron unos días buscando alojamiento para el próximo curso. Además ella tenía a Ben y las pocas veces que quedaron Bella no estaba muy comunicativa y aunque sospechaba la razón, no quiso ahondar en el tema. Puede que tan sólo fueran los nervios y las dudas que dicen que aparecen antes del matrimonio.
Un encogimiento de hombros fue su respuesta. No debía ser ella quien hablase con Charlie, eso correspondía a su amiga.
Me gustaría pedirte un favor. Si pudieses hablar con ella…Se que no está bien- él parecía muy preocupado.
- Sí. Seguro.
- Yo no me enfadaría con ella, si cambiase de opinión a estas alturas- Charlie quería que su hija supiera esto a través de Ángela, porque cuando había intentado entablar una conversación con ella, siempre la desviaba a otro tema
-No es que no me guste Jake- prosiguió- porque es todo lo contrario. Lo adoro como a un hijo y creo que será un buen marido para Bella, pero ella es muy joven aún y me encantaría que hiciese lo que vosotras. Estudiar fuera, conocer otro mundo, tener nuevas experiencias y después si quiere, que regrese y se case con él, yo seré el padre más orgulloso por entregársela, pero ahora….
La chica lo oía en silencio.
- Eché solicitudes en su nombre para diferentes Universidades- continuó-y la aceptaron. Es buena estudiante y sus notas han sido altas todos estos años. Me he informado y aún tiene la oportunidad de matricularse en alguna.
-¿Hablarás con ella?- le volvió a preguntar cuando llegaron.
- No se preocupe. Mañana mismo trataré de hacerlo, aunque no le prometo que me escuche.
- Bien, pero no le digas nada de lo que he hecho a sus espaldas, puede ser que se enfade por eso- le pidió.
.
.
Ángela telefoneó a Bella por la mañana y quedó con ella en una cafetería.
-¿Qué tal va todo?- le preguntó después de que se saludaran.
- Ya sabes…ultimando detalles- a Bella saber que se acercaba la fecha, la mantenía con un desagradable nudo constante en la boca del estómago.
- No pareces una novia contenta- comenzó.
- Son los nervios.
-Eso dicen… ¿Son nervios para ti, Bella?
-Sí- respondió rotunda.
-Si no estás segura hay tiempo para volverse atrás… Mejor ahora que una vez dado el paso. Puede que ahora destroces el corazón de Jake, pero después será peor, porque si el tuyo no es feliz el suyo tampoco y lo único que harás será posponer el final.
- En serio Ángela, es el estrés de los últimos días. En cuanto todo pase volveré a ser la de antes- le dijo aparentemente tranquila.
-Bella, yo no sé que pasó la última noche en Santa Bárbara, pero...- no la dejó terminar.
-Nada de importancia- mintió.
-Tú padre me dijo que no se enfadaría si te volvías atrás- su amiga abrió mucho los ojos.
-¿Has hablado con él? ¿Te ha pedido que vengas?- Bella parecía enfadada.
-No te enfades, él está preocupado. Y yo también…Ese viaje te cambió, quizás era una señal. No hagas nada de lo que te puedas arrepentir después…
-¿Podemos cambiar de tema?- Ángela asintió.
-¿De qué quieres que hablemos?- le preguntó.
-Cuéntame, estuvisteis en Seattle…
.
.
Después de su charla con Ángela, Bella pensó en volver a casa, pero por el camino cambió de idea. Todos estaban notando que algo pasaba con ella, no debía seguir así, era hora de volver a la realidad. Se repitió que ya había tomado una decisión y cuatro días no iban a cambiarla ¿No era eso lo que ella quería? Jacob no se merecía lo que ella le estaba haciendo. Evitándolo. ¿Cómo se sentiría ella en el lugar de su novio? Evidentemente estaría sufriendo.
Cuando llegó a la Push ya estaba cerrada la escuela de surf y de la tienda colgaba el letrero de cerrado. Ella entró por la puerta trasera, que era por la que se accedía a la vivienda que estaba en el segundo piso y que sería su hogar cuando se casaran.
- Hola-dijo haciendose notar. Él estaba de espaldas terminando de barrer el suelo yB ella lo abrazó por la cintura.
Jacob se giró para verla.- Hola- musitó, dándose la vuelta por completo y dejando un beso en el tope de su cabeza.
Ella levantó la vista hacia él, se puso de puntillas y sorprendiéndolo, lo besó. Al principio el beso de Bella fue lento, pero pronto este se volvió más demandante. Este cuando reaccionó le devolvió el beso, mientras acariciaba sus hombros y sus caderas, pero después paró y retrocedió un poco mirándola fijamente a los ojos. Bella vio confusión a la vez quedeseo en sus ojos, pero él no supo interpretar lo que los de ella decían, aún así volvió a besarla, esta vez más ávidamente.
Le desabrochó la blusa que ella llevaba, poniendo al descubierto el nacimiento de sus pechos. Acarició su piel y las deslizó por su espalda para quitar el sujetador. Se inclinó sobre sus senos y los besó.
Bella se sintió extraña, pero convencida de que volver a tener sexo con él haría que sus dudas se desvaneciesen continuó. Metió la mano bajo su bañador y acarició su erección. Jacob luchó con el botón de su pantalón y ella al ver que con las prisas no podía se separó un momento de él y se lo quitó ella misma ayudándose con los pies.
Mientras se deshacía de su ropa, Jacob la imitó. Parecía como una maratón, todo iba demasiado rápido, en un acto desesperado por unirse. Él la alzó sobre su cintura y ella la rodeó con sus piernas. La dejó sobre el filo del mostrador de la tienda, se cercioró de que estuviese húmeda y la penetró de una sola estocada.
Ambos se quedaron momentáneamente parados, mirándose a los ojos. Bella lo invitó a moverse, apoyándose en los hombros de Jake, chocó sus caderas contra las de él, que rápidamente comenzó a entrar y salir de ella, sin tregua. Ambos jadeaban, él sobre el cuello de ella. De pronto Jacob se dio cuenta que no aguantaría mucho tiempo, pero Bella no para de moverse, gimiendo en su oído, pidiendo por más. Notó como un calor invadía su cuerpo y en nada había terminado. Ella, sin embargo, no llegó a su orgasmo, tampoco era algo anormal, solamente una vez había disfrutado de ese placer, y fue con otro hombre.
Mientras recuperaban el ritmo normal de sus respiraciones, Jacob, abrazado a ella, se alegraba de que su novia hubiera buscado un acercamiento después de todos esos días rechazándolo, le parecía un signo de que nada ocurría.
En contra, a Bella la había invadido una sensación de vacío. Era cierto que con Jacob nunca había sentido eso que contaban sobre fuegos artificiales o llegada al cielo, pero esta vez tenía la esperanza de hacerlo. Además no pudo dejar de comparar a Jacob con Edward, mientras la tocaba, la besaba o la penetraba. Solo le quedaban ganas de llorar y salir corriendo, pero no podía hacer eso. Se quedó mientras su novio muy dulcemente la abrazada y dejaba un reguero de besos sobre su cuerpo desnudo.
- Tengo que volver a casa- musitó después de un rato- Deben estar preocupados.
- ¿Tan pronto?- Jake parecía decepcionado, pero Bella se removió bajo su cuerpo, así que la ayudó a bajarse del mostrador, cogió su ropa que había quedado tirada por ahí y se la dio. Ella comenzó a vestirse de espaldas a él, ahora escondiendo su cuerpo. Mientras lo hacía Jacob la observaba.
De camino a casa, en la soledad de su camioneta se desmoronó. Tuvo que echarse a un lado de la carretera, porque pensó que sería peligroso conducir así. En el arcén lloró. ¿Qué había intentado demostrar? Se sentía aún peor.
Al llegar, Charlie la esperaba sentado en el sillón.
- Buenas noches- saludó llamando su atención. Su padre se dio cuenta de que había estado llorando.-¿Estás bien?
- Sí, sólo algo cansada- le respondió con la voz aún un poco tomada.
- ¿Has cenado?- se levantó en dirección a la cocina- Tu madre ha dejado comida preparada. Sólo tienes que calentarla.
-Ya he cenado con Jake- mintió. Su padre entonces se extrañó aún más.
- Bella…-
- Ahora no, papá- le dijo ella, viendo cuales eran las intenciones de su padre y sin fuerzas para mantener con él la conversación que llevaba buscando días.
No insistió.
.
.
Todo estaba preparado para el enlace, para que en menos de veinticuatro horas los novios llegaran y frente a todos se prometieran amor y fidelidad para el resto de su vida. La pérgola decorada con flores blancas, las sillas vestidas y alineadas, las mesas dónde se serviría la comida. Lo vio cuando fue a la Reserva a buscar su vestido. La ceremonia tendría lugar en casa de los Black, la cual tenía un gran patio posterior con vistas al acantilado.
Antes pasó a ver a Jacob, desde la noche en que ella se presentó en su casa apenas si se habían visto. Él estaba terminando de recoger las últimas tablas que quedaban en la playa. Cuando levantó la vista y la vio, dibujó una enorme sonrisa en su cara, esta amanaba felicidad, sobre todo porque no la esperaba y pensaba que no la vería hasta el día siguiente.
- Ya sólo quedan unas horas- le dijo acercándose a ella- Estoy deseando que seas la señora Black- había llegado hasta ella y rodeó su cintura.
Bella se limitó a sonreír.
- Termino con esto y estoy contigo.
- He pasado a verte un momento. Tengo que recoger el vestido de novia en casa de Sue y volver. Mi madre me mata si hoy llego tarde a casa- le dijo.
- Oh sí, será mejor- se quedó un momento perdido en sus ojos. Bella no sabía que buscaba en ellos pero cada vez que estaban juntos él la miraba de esa forma como tratando de adivinar lo que ella sentía a través de ellos- Te veré mañana- le dijo acariciando su mejilla y dejando un suave y corto beso sobre sus labios- seré el hombre impaciente que espera.
Bella lo abrazó por la cintura, apoyando la cabeza en su duro pecho. Él peinó sus cabellos. Intuía que estaba nerviosa y de alguna forma trataba de calmarla. Poco a poco lo consiguió. Ella se alzó sobre la punta de sus pies y lo besó antes de separarse.
- Hasta mañana.
.
.
En casa, durante la cena, Bella estuvo igual que todas las noches atrás, aunque Charlie la encontró más meditabunda que en otras ocasiones. Intentó que ella participara de la tertulia durante la cena, ella no estaba muy receptiva y Renee acaparó toda la conversación, repasando para que al día siguiente todo fuera perfecto, dando instrucciones.
Antes de acostarse Charlie fue a su habitación.
- Bella- la llamó golpeando con los nudillos en la puerta. No encontró respuesta, aún así giró el pomo de la puerta y entró.
- Bella- volvió a llamarla. Estaba junto a la ventana mirando a través de ella- ¿Estás bien?
- Si. Genial- le contestó sin mirarlo.
- Hija…¿Estás segura?- Bella sabía perfectamente a que se refería.
Se quedó mirando a su padre, siempre había tenido clara la respuesta o al menos lo creía, pero en ese momento era una completamente opuesta, solo que tenía miedo. Miedo a las consecuencias que ella traería. Decepcionaría a muchos y destrozaría a Jacob, ya no estaba segura de querer pasar el resto de su vida con él, de hecho se dio cuenta al volver de Santa Bárbara aunque hubiese ignorado ese sentimiento. No creía estar enamorada, eso había desaparecido.
Lo quería eso no podía negarlo. Había sido su mejor amigo, su primer amor con lo que ello conlleva, pero ¿debería sacrificarse después de haber llegado hasta ahí solo por eso? La idea de vivir la vida antes de casarse ya no se le antojaba tan disparatada.
-Papá… No puedo hacerlo- enterró su rostro en las palmas de las manos- Pero, lo quiero y no quiero hacerle daño,
Su padre afirmó lentamente- Sí es así, más vale que lo hagas ahora. No esperes a estar casada. Eso será peor- le aconsejó, acariciando su pelo.
Bella sabía que él no estaba del todo de acuerdo con el hecho de que hubiese renunciado a todo por quedarse en Forks y casarse con Jake, pero ya todo estaba prácticamente hecho. Esperaba una reprimenda por su parte, por haber llegado tan lejos, no ánimos para volverse atrás.
-No es tan fácil…he llegado muy lejos…yo… ¿cómo voy a parar esto?
-Es el momento. Si no estás segura no sigas adelante- le dijo con una tremenda tranquilidad.
-¿Y mamá?- preguntó a sabiendas de que ella no tendría la misma opinión ni reacción.
-No es la vida de tu madre, hija. Es la tuya y la de Jake y si sigues adelante no estando segura, sólo vas a conseguir ser más infeliz de lo que te he visto estos últimos días.
Ella se abrazó a su padre- Gracias, por ser tan comprensivo.
-No, solo quiero tu felicidad. No voy a obligarte a seguir adelante por el que dirán y ahora creo que deberías ir a hablar con Jacob. Yo iré a lidiar con Renee- Charlie se levantó después de un rato abrazado a su hija y la dejó a solas.
.
.
Llegó a casa de Jacob a medianoche. Tenía las llaves pero no quiso utilizarlas y llamó a la puerta. Casi inmediatamente se dio cuenta de lo que iba a hacer era una locura.
Oyó sus pasos bajando las escaleras. Aún tenía tiempo para salir corriendo pero sus pies no se movieron, quedando como una estatua frente a la puerta. Su corazón latía desbocadamente. Respiró hondo tratando de calmarse.
En el momento en que él abrió, este se dio cuenta de que algo no iba bien, no había razón alguna para que Bella se presentase a esas horas.
-¿Puedo pasar?- preguntó en un tono de voz inaudible.
Se echó a un lado y la dejó entrar. Sin decir nada subió las escaleras seguida por él. Se sentó en el sofá e invitó con un gesto a que Jacob lo hiciese también.
Repitió las mismas palabras que antes le había dicho a su padre.
- No puedo hacerlo Jake. No puedo casarme contigo- el chico sintió un gélido estremecimiento.
Se quedó callado, tiempo que a Bella le pareció una eternidad- Has conocido a otro- musitó dándolo por hecho y sintiendo el sabor agrio de los celos con sólo pensarlo.
Bella lo negó. Demasiado dura era la situación y en cierto modo, lo hacía por ella, no por nadie.
- Entonces… ¿qué ha pasado? ¿Ya no me quieres?- le preguntó con un nudo en la garganta que casi no lo dejaba hablar.
- Sí te quiero Jake- le dijo cogiendo su mano entre las suyas y centrando la mirada en esa unión- pero…- las lágrimas resbalaban por sus mejillas- ya no de la misma manera.
Jacob tuvo la sensación de que el mundo se le estaba derrumbando a su alrededor. Las lágrimas que había estado reteniendo inundaron sus ojos- ¿Y entonces qué?- le preguntó mirándola con consternación- Podemos retrasarlo. Tienen que ser los nervios de último momento. Si, debe ser eso- murmuraba como si estuviese hablando consigo mismo.
Ella volvió a negar.
- Bella… por favor…no me dejes- Jacob se arrodilló a los pies de Bella, cogiendo sus manos. Estaba suplicando y ella estaba destrozada al verlo así, le estaba rompiendo el corazón, pero no podía echarse atrás. No cuando a pesar de la situación comenzaba a sentirse liberada.
- Es mejor así- le dijo en voz baja.
- ¿Para quién Bella? Para ti. Porque no lo es para mí ¿No ves lo que me estás haciendo? -Jacob, tan grande, tan fuerte, parecía un animal desvalido.
- Lo siento, de verdad- se disculpó con voz temblorosa al ver su rostro desolado.
-¿Por qué has esperado hasta el último momento? ¿Si no estabas segura por qué has dejado que lleguemos aquí?- Jacob lloraba mientras trataba de buscar una explicación.
-No sé, pensé que quizás era algo temporal...Lo siento, lo siento.
-¿Qué voy a hacer sin ti? Bella ...yo te quiero- el chico se abrazó a su cintura, no queriendo dejarla ir, aferrándose a ella, temblando.
Ambos permanecieron allí, llorando juntos, pero finalmente ella comenzó a moverse, intentando liberarse, no queriendo alargar más el momento de angustia.
- Te estaré esperando. Todo el tiempo que sea necesario- le dijo aún sentado en el suelo.
Ella solo asintió. Se levantó y dejó un beso en los labios de Jacob, salados por sus lágrimas. Era una decisión definitiva, ahora estaba segura. Nunca volvería con él.
Salió de allí sin mirar atrás y por primera vez después de mucho tiempo pudo respirar sin sentir pesar.
A todas las que habéis leído, a las que me añadisteis a alertas y favoritos y a las que dejasteis comentarios, gracias.
Saraes, ABellaCullen, Sarah-Crish Cullen (a vosotras sobre todo por vuestro apoyo durante todo este tiempo y vuestro impulso para que forme parte de toda esta locura), Claudhia Lady Cullen, terra2012, L´Amelie, patymdn, una lectora de 40, robsten-pattinson, ChicadeCullen, valitaunseen, Cullen Vigo, Cath Robsteniana, Vicky Jonas Irons Miller, Laubellacullen94, Angie Masen, TereCullen, abelen, marcecullenswam, NuRySh, Antonella D Pattinson, hildiux, Wipho, Laubellacullen94.
