Disclamer: Los personajes pertenecen a S. Meyer. El resto es mío.
CAPÍTULO 3. EL ANSIADO CAMBIO
Edward volvió a Chicago y se metió de lleno en los exámenes de septiembre. Se despistó un poco el curso anterior y Carlisle le dio un toque de atención, amenazándolo con volverlo a la residencia estudiantil si volvía a suspender.
A pesar de que lo intentó, le costó mucho centrarse. No recordaba haberse sentido peor en mucho tiempo, de hecho nunca se había sentido así de mal. En unas horas se había enamorado de una chica, había tenido una relación fugaz y tan rápido como todo pasó, se esfumó.
Su hermana y Tanya habían intentado animarlo, porque lo encontraban deprimido y apático, y él nunca fue así, pero todo en vano. Edward no podía deshacerse tan rápido de Bella. Ella había calado hondo.
Se sintió aliviado cuando llegó la hora de volver a la Universidad. Un cambio de aires y la vuelta a su rutina habitual pensaba, lograría hacerle olvidarla por fin.
La noche antes de su partida mientras acababa de hacer sus maletas, Alice subió a su habitación. Su hermana tocó en la puerta con los nudillos.
- Pasa- esperó el permiso de Edward.
Ella entró y se sentó en la cama junto a la maleta abierta, en la que su hermano iba metiendo cosas.
- Te he traído algo- le dijo extendiéndole un sobre.
Lo cogió despreocupadamente, pero pronto le llamó la atención. Era del hotel donde se instalaron en Santa Bárbara. Un poco confundido, lo abrió y sacó el contenido de su interior. Era el regalo que él y Bella habían conseguido aquella noche. La estancia gratis con fecha abierta. Creía que era ella quien lo tendría y no su hermana.
Edward miró a Alice, sus ojos denotaban dureza- Creo que tú harás mejor uso de esto que yo- le dijo devolviéndoselo.
- Quizás esto te ayude- esta vez le dio una cuartilla con algo escrito.
La leyó. Jessica Stanley. Elisabeth Av. Forks- ¿Y esto?- preguntó.
- Bueno, conseguí que el chico de la recepción me diese los datos de la reserva de Bella y sus amigas. Está a nombre de una de ellas. Evidentemente no es de la que buscamos, pero por lo menos sabes que es de Forks, y estuve haciendo averiguaciones. Es un pueblo pequeño, no te resultará difícil dar con ella, sobre todo si ya tienes la dirección de su amiga- le dijo señalando el papel que su hermano sujetaba en la mano.
- Ah- Edward estaba asombrado. No sabía que decir. Finalmente solo se le ocurrió darle las gracias.
- ¿Lo usarás?- le preguntó Alice.
Él se quedó mirando el trozo de papel- No creo- dijo mientras lo metía en el mismo sobre en que su hermana le había entregado el bono, dejándolo sobre la cama junto a la maleta.
- ¿Por? No me parece que lo hayas superado aún.
Se encogió de hombros y permaneció callado unos segundos- Imagino que Bells no querrá que lo haga. En caso contrario ella misma me lo hubiese escrito en aquella nota que me dejó- dijo tristemente.
- No pierdes nada si no lo averiguas. El no ya o tienes.
- Dijo que tenía una vida complicada, aunque eso no lo entendí mucho, pero creo que no lo haré- le dijo reforzando sus palabras negando con la cabeza.
- Bien. Es tu decisión… Toma. Tengo algo más- esta vez le dio una fotografía- La tomó Jasper- él y Bella salían en ella, fue tomada en algún momento del concurso.
Edward se sentó en el sillón frente a la cama en la que solía dejar la ropa que se quitaba. Alice lo dejó solo.
En la foto, Bella lo estaba mirando, se mordía el labio mientras lo hacía, un gesto muy normal en ella y que a Edward le hacía querer besarla. Él sonreía. Parecían una pareja de verdad. El brillo de sus ojos los delataba. Edward se detuvo a contemplar el retrato. Ella era una chica que a simple vista parecía común. Ojos marrones, con pelo castaño, delgada. Posiblemente echando un primer vistazo no llamaba demasiado la atención, pero a él si se la llamó. Desde el primer instante en que la vio en el aeropuerto mirándolo todo. Como se sonrojó cuando lo pilló observándola y como volvió a hacerlo cuando fue él quien la sorprendió a ella. Su sonrisa iluminaba su cara e iluminaba a Edward con ella. Era simplemente preciosa y perfecta para él.
Podría arriesgarse e ir a Forks después de los exámenes de septiembre, o buscar el número de teléfono de su amiga y dar con ella. No. Era una auténtica locura. Guardó la foto junto con el sobre en uno de sus libros y continuó haciendo la maleta.
.
.
Bella había tenido no sólo que lidiar con la culpa de haber roto el corazón de Jacob, sino con el enfado de su madre por la decisión de cancelar la boda en el último instante y de hacerlos pasar tanto a ella como a su padre por la vergüenza de tener que decirles a todos.
Los primeros días Jake no había dado señales de vida, pero después comenzó a telefonearla, insistiendo y suplicando porque todo volviese a la normalidad entre ellos, intentando convencerla de que los suyo había sido un ataque de pánico de última hora. Solo consiguió que ella pusiera tierra de por medio, alejándolo y evitando cualquier tipo de contacto. Renee también la reprendió por eso. Para Bella era una forma de no hacerle más daño a su ex novio.
Charlie, más por esperanza que por presentimiento, había enviado solicitudes a diferentes Universidades, poniendo como dirección de contacto la de comisaría, para evitar cualquier tipo de enfrentamiento con su mujer y la misma Bella, que en aquellos momentos estaba segurísma de contraer matrimonio. Tuvo varias aceptaciones pero a estas alturas eran pocas las que tenían vacantes y abierto el plazo de matrícula.
En un ataque de alegría, al comprobar que su padre había sido previsor, y sin pensárselo demasido, Bella eligió Minnesota. Además de querer alejarse de allí, era una buena universidad pública.
Enseguida se le planteó la duda de cómo haría frente a tantos gastos quela Universidad conllevaría. Los Swam ya habían tenido que pagar la boda no celebrada, como parte que había roto el compromiso y gesto de buena voluntad hacia un amigo de toda la vida.
Al igual que con las Universidades,Charlie fue previsor con respecto al dinero. Abrió una cuenta a nombre de su hija cuando esta nació, y todo lo ahorrado hasta que terminase de estudiar sería destinado a solventar los gastos de una carrera. Como su hija había renunciado a ello, creyó que sería de buena ayuda para sus principios junto a Jacob, era su regalo de bodas, pero dado que no se celebraría, ahora asignado al fin para el que se creó.
Pudo matricularse por correo y consiguió una habitación en una residencia universitaria, gracias a una baja de última hora. Tendría que compartir con otra chica, puesto que esa era condición indispensable para los de primero, pero no le importó. Sería una forma de empezar haciendo amigos.
Quiso partir pronto, antes de que el curso comenzase, para adaptarse a la ciudad, al nuevo lugar donde estaría hasta las fiestas navideñas y alejarse de la tensión en casa. Su madre aún no le perdonaba por dejar de esa manera a Jacob.
Cuando llegó no había aún demasiados estudiantes, aunque su compañera de habitación ya estaba allí. Al principio fue bastante hosca, pero a Bella esto no le ensombreció, había llegado con ánimos positivos a esa nueva vida y no estaba dispuesta a que nadie se los tirara al barro. Así que después de un rato, Bree dejó de lado esa actitud.
-Ya he dividido las cosas. Espero que no te moleste, pero como llegué antes…- le dijo la chica.
-Está bien. No te preocupes- Bella le sonrió.
Bree tenía un aspecto un tanto siniestro. Bella la comparó con un vampiro. Su piel era demasiado blanca, casi más que la de ella, que aún conservaba el color del verano. Tenía ojos grandes, color caramelo, pintados con sombra negra, de pelo negro tintado y vestía también de negro. Pantalones, camiseta y deportivas. A pesar de su apariencia y su sequedad, no parecía mala persona. Ella nunca se dejaba llevar por la primera impresión.
- Soy de Forks- le contó Bella intentando entablar algo de conversación.
- Yo de Rochester- la chica parecía dispuesta a abrirse.
- Voy a estudiar Negocios Internacionales- le explicó.
-Bellas Artes. Me encanta dibujar y pintar y para eso necesito espacio, pero no te preocupes no invadiré el tuyo. He dejado todos mis trastos en la habitación de mi novio- Bella miró a su alrededor y se dio cuenta que no había nada que hiciese pensar que ella era estudiante de arte, quizás un poco su aspecto la delataba, aunque tampoco era un indicio.
-Esta también es tu habitación, no hacía falta que te llevaras tus cosas, mientras me hubieses dejado espacio para los libros. Además, me gusta estudiar en las bibliotecas y sé que en esta Universidad hay un buen servicio de estas.
Bree le agradeció su consideración y pensó que ambas se iban a llevar bien. Bella era una chica con la que se podía estar y charlar con tranquilidad. Había tenido suerte de que le tocase como compañera de habitación.
Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando tocaron a la puerta.
- ¿Vamos?- preguntó un chico, metiendo la cabeza por la puerta entreabierta.
-¡Ey Diego! Ha llegado mi compañera- le dijo- Este es Diego, el mismo al que voy a invadirle el dormitorio.
- Hola. Bella- se presentó, levantándose de la cama y extendiendo su mano hacia él.
- Alégrate de que lo haga. Ella es un auténtico desastre.
- ¡Oye!- Bree golpeó su hombro- ¡Qué la asustas!
-En serio, Bella, se cómo comportarme cuando se comparte espacio. Diego es demasiado exagerado- se giró hacia ella y no pudo ver la cara de Diego, que hizo sonreír a Bella.
-Vamos a dar una vuelta, ¿te apetece venir?- la invitó el chico.
-Gracias. Estoy un poco cansada del viaje y me gustaría instalarme y descansar un poco.
-Otra vez entonces.
-Me encantará- le dijo Bella.
Unos minutos después de que se quedara sola, Victoria, la que sería su consejera, llegó. Era de tercer curso, físicamente muy guapa, con un pelo rizado rojo fuego que era lo que más llamaba la atención, y aparentemente muy simpática. Le dio la bienvenida de nuevo, ya que ella fue quien la llevó a su habitación a su llegada, también le habló de todas las normas de convivencia que no eran demasiada estrictas. Básicamente se centraban en la buena voluntad para que todos se entendieran sin problemas aquella era una residencia con cierta libertad para entrar y salir, para traer amigos. También la invitó a hacer una especie de visita guiada por el campus al día siguiente, para que se ubicase y se hiciera pronto al lugar.
- ¿Tienes novio?- le preguntó Victoria cuando aceptó.
Bella que negó con la cabeza, muy sorprendida por la intromisión de esta, aún así contestó- Hemos roto hace poco- eso sería lo único que diría sobre el asunto, aún no tenía ganas ni fuerzas para contar nada de su relación pasada. Tampoco a nadie de allí le importaba en absoluto.
-Lo siento. Pero a veces es lo mejor, sobre todo si estáis lejos. Esto hay que empezarlo sin ataduras, es una estupenda experiencia…bueno esa es mi opinión y sé que no mucha gente opina como yo- Bella la miraba un poco asombrada- De tono te preocupes, aquí conocerás a muchos chicos, algunos son realmente guapos…y…- Victoria paró de hablar encogiendo un poco la frente- Ah… tú dirás ¿a qué viene todos esto? Está tía está loca- soltó una risita, ella estaba diciendo lo que verdaderamente Bella pensaba- Todo iba porque el estudiante danés que mañana viene con nosotras es uno de ellos, está muy pero que muy bien- le dijo mientras le guiñaba- En fin, dejo que termines de instalarte- se giró y salió despidiéndose con la mano.
Bella se quedó mirando la puerta un rato antes de ponerse con lo suyo.
Harald, el chico de Dinamarca, resultó ser bastante bien parecido, tal y como Victoria le dijo. Era de piel clara, rubio, ojos azules y bastante alto, superaba el metro ochenta y cinco, pero no era desgarbado a pesar de la altura. Tenía un gracioso acento inglés que a Bella le hacía reír y estudiaba la misma carrera que ella, pero él estaba en tercer curso.
Desde el primer día congeniaron. Ambos estuvieron de acuerdo en que Victoria actuaba como si se le fuera la cabeza a veces. Durante su paseo con ella, ambos se miraban y reían cada vez que la pelirroja hacía algún loco comentario, ahí comenzaron a ser amigos. Por lo general, y si el horario les coincidía, iban juntos caminando a la facultad, comían juntos, una veces en la cafetería y otras, cuando el tiempo lo permitía, bajo un árbol en los jardines. A Bella le encantaba que Harald le contara historias de su país y del viejo continente y soñaba cuando él le decía que podía seguir sus pasos y estudiar allí algún curso, o incluso un máster.
Bree no pasaba demasiado tiempo en la habitación con Bella, la mayor parte se lo pasaba con Diego. Había noches que ni siquiera pasaba a dormir. Aún así, ellas hacían cosas juntas, iban a tomar café y charlar, otras salían Diego y Harald a divertirse e incluso fueron a ver algún partido del equipo de fútbol de la Universidad.
Victoria asumió bien su papel de consejera, se preocupaba mucho por las alumnas de primero. Más aún con las que estaban fuera de casa, y especialmente con Bella.
Algunas tardes se pasaba por su dormitorio y charlaban. Comenzó con una llamada que recibió de Jacob a principios del curso al teléfono fijo de la Residencia, y fue la misma Victoria quién avisó. Bella le pidió que se inventase alguna excusa, puesto que ella había vuelto a charlar con él y, al comienzo, las primeras conversaciones se centraban en ella y en cómo se encontraba en un lugar nuevo, rodeada de gente nueva, pero después el chico las llevó hacia su relación. Le decía que aún la esperaba, que tenía la esperanza de que volvieran a ser una pareja. Se negaba a que él se hiciese ilusiones porque sus sentimientos seguían siendo los mismos. Ella había cambiado. Así que ignoraba sus llamadas al móvil.
La curiosidad de Victoria las unió en cierto modo.
-Así que…¿quién es él?- la pelirroja no conocía la discreción y en cuanto se deshizo de Jacob volvió.
-Si no quieres contarme…- le dijo a Bella cuando esta recibió respuesta.
-No…perdona…no me gusta hablar de esto- se excusó.
-No te preocupes. He pensado que quizás querías hablar, por tu cara y eso- estaba en lo cierto, Bella se había puesto un poco triste, sobre todo porque sabía que había cometido un error al pensar que ella y Jacob podían volver a ser amigos o al menos llevarse bien, pero era demasiado pronto, no sólo para él, también para ella.
-Él es mi ex…Está insistiendo para que retomemos lo nuestro, bueno…no en el punto en el que lo dejamos, pero intentarlo- le explicó- y yo ya no quiero. No fue una decisión premeditada.
-Entiendo. No logra contactar contigo y lo intenta por todos los medios. La próxima vez le diré que no estás. Creo que esta vez no se lo ha creído.
-No creo que sea necesario. Lo llamaré más tarde y hablaré con él- le sonrió con agradecimiento.
-¿Por qué terminasteis?- le preguntó Victoria.
-Básicamente porque yo quería otra cosa, finalmente íbamos por caminos diferentes- la chica asintió.
-Sé lo que quieres decir. Cuando yo llegué aquí también tenía salía con un chico, pero estábamos en estados diferente, él fue a otra Universidad. Al principio lo sobrellevábamos, pero con el tiempo empiezas a verlo todo de manera diferente, yo no sabía si podría mantener mi fidelidad y él por su lado pensó lo mismo. Lo nuestro fue de mutuo acuerdo- le contó- Pero…- a Victoria se le iluminó la cara- ahora hay otro.
Bella sonrió.
-James es fantástico, guapo, guapísimo. Nos llevamos bastante bien, tanto dentro como fuera de la cama- le dijo guiñándole un ojo- Ya sabes…eso es importante- Bella asintió, pero trató de cambiar de tema, no quería hablar de sexo con ella, no llegaban ni se acercaban siquiera a ese punto de confianza.
-¿Cómo os conocisteis?
-A mí me gustaba su amigo. Él es aún más guapo que James. Ambos vivían aquí también, aunque ahora comparten un piso- Victoria siguió relatando- El caso es que mientras yo bebía los vientos por él, James lo hacía por mí y el pobre estuvo desplegando todos sus encantos durante bastante tiempo, aunque yo no lo veía…también porque él se enrollaba con una cada vez, ¿cómo quería que lo hiciese?...Bueno que me cansé de que el amigo no me hiciese caso y fue entonces cuando me fijé en él. Aunque-comenzó a bajar la voz como si estuviera contando un secreto que nadie más debía oír- lo que ocurrió es que bebí mucho una noche en la que me topé con ellos en un pub y acabé amaneciendo en su habitación- volvió a subir el tono- Y desde entonces, juntos- terminó con un chasquido.
-Bonita historia- le dijo Bella.
-¡Nah! No es bonita, pero yo ahora estoy feliz. Llevo un año y medio muy feliz. Ya te lo presentaré, él suele venir mucho por aquí.
-Me gustaría, ya que dices que es tan guapo- bromeó.
-No, este es mío, tú puedes quedarte con el otro, el compañero o…Harald- Bella negó con la cabeza.
-Harald es un amigo. No creo estar preparada para algo más aún- Victoria asintió como si la comprendiera.
Después de aquella conversación Victoria pasaba por la habitación de Bella a menudo y siempre le contaba alguna historia de su vida, de lo que le había pasado en el día. Ella poco a poco también fue abriéndose, aunque nunca llegó a contarle su realidad con Jacob.
Este no volvió a telefonear y su madre tampoco lo mencionaba, así que ella metida de lleno en su rutina, pudo dejar de pensar en él. No tanto como en Edward, que se presentaba en sus sueños un día sí y otro también. Incluso creyó haberlo visto una mañana que iba con prisas a clase. Iba montado en bicicleta. Cuando reaccionó se detuvo, se volvió a mirar, pero el chico ya estaba demasiado lejos. Luego pensó que era una locura tanta coincidencia y que su deseo de volver a verlo le estaba haciendo ver cosas que no eran.
Casi sin darse cuenta del paso del tiempo ya estaban en Acción de Gracias. Su idea era ir a casa por Navidad, así que se uniría a la cena que organizarían en la residencia aquellos alumnos que, como ella y Harald, no podrían viajar con su familia, a pesar de la invitación de Victoria para que fuesen con ella al apartamento de James.
.
.
El primer trimestre para Edward fue tranquilo. Había prometido a su padre centrarse, y además no estaba de ánimos para juergas y chicas como el año anterior, así que salía poco y el tiempo lo aprovechaba estudiando. No quería que se le echase encima y después no fuese capaz de remontar. Estaba en tercero de Derecho. No era cualquier cosa.
No pudo olvidarse de Bella. Tampoco ayudaba demasiado el hecho de haber colgado su foto en el corcho a su escritorio, un lugar donde siempre la veía aunque no quisiera, pero como gran masoquista la dejó ahí.
Muchas veces tuvo en sus manos la dirección que le pasó Alice la noche antes de que él volviese, y estuvo tentado a intentar buscar con ella un número de teléfono, pero después siempre se echaba para atrás. Bella no había sido más que un rollete, aquellos castillos en el aire que construyó en su mente sobre un posible futuro con ella similar al que sus padres habían vivido, fueron eso sueños imposibles. Tenía que asumirlo.
Edward recibió la visita de Alice y Japer en Acción de Gracias. Era el tercer año que él no estaría en casa y fue una grata sorpresa que su hermana hubiera ido para acompañarlo, aunque fuese con su pegatina acuestas.
-Tú te quedarás en mi dormitorio y Jasper y yo en el de invitados- le informó Edward a su hermana. Esta puso cara de pocos amigos. Sus planes no se parecían en absoluto a los de su hermano.
-No me mires así, hermanita- le recriminó Edward- no voy a dejar que duermas con tu novio. No pegaría ojo, pensando en lo que haréis.
- No recuerdo el momento en que te volviste tan mojigato- exclamó Alice.
-¡No soy un mojigato- se cruzó de brazos- Sólo que… que…¡joder Alice!... que imaginar lo que podéis hacer Jasper y tú- dijo haciendo aspavientos con sus brazos.
-Nada que no hayas hecho tú.
-Sí pero… No es lo mismo- Edward sabía que su argumento era machista, pero no podía evitarlo. Era su hermana pequeña.
-Tranquilo Edward… no hace falta tener una habitación para tener sexo con alguien, pero… para tu información soy virgen, no me he acostado con Jasper y no es mi intención hacerlo en un dormitorio de la casa de estudiante de mi hermano, así que no corro peligro, puedes dejar que durmamos juntos- su hermano no estaba convencido. Él no podría verlo- te lo juro-dijo ella.
Finalmente cedió, pero en cuanto se quedó a solas con Jasper, le advirtió de que si ponía un solo dedo sobre su hermana, él se encargaría de rompérselo para que no pudiese hacerlo más. El chico asintió muerto de miedo.
.
.
Entre todos los estudiantes consiguieron hacer una típica cena de Acción de Gracias. Pavo, salsa de arándanos, puré de patatas, judías verdes y tarta de batatas y manzana de postre. El día anterior un grupo se encargó de ir a comprar. Otro, el que tenía más artes culinarias, prepararía la cena. Bella estaba en el segundo. Harald en ninguno. Él se limitó a sentarse con los chicos a ver fútbol americano y a degustar los platos de los que tanto había oído hablar.
Fue una cena tranquila. Harald no se separó de Bella en ningún momento. Llevaba notando desde un tiempo atrás un comportamiento diferente de él hacia ella, y esto no le desagradaba. Se sentía bien con él aunque no sabía si era por amistad o porque también se sentía atraída por él.
Cuando la acompañó a la puerta de su habitación, una vez allí, se quedaron comentando un poco lo bien que había salido todo y lo contento que él estaba de haber compartido esa tradición. Fue en el momento de darse las buenas noches que él se inclinó para ponerse a su altura y la besó. Todo pasó muy rápido, así que en un principio, ella se quedó parada, pero después respondió al beso. Él le gustaba, en algún momento se había sentido atraída por él, aunque en ese momento no sintió mariposas bailando en su estómago, ni vio las estrellas, ni su pie se levantó, ni ningún escalofrío recorrió su cuerpo de cabeza a pies, pero el beso no le desagradó, así que invitó a Harald a entrar en su habitación. Bree sí había ido a casa a celebrar Acción de Gracias, nadie entraría allí esa noche.
Sobre su cama estuvieron besándose un buen rato. Bella pasaba sus manos por la espalda de Harald, sobre su camiseta. El chico estaba delgado pero fibroso. Él metió sus manos bajo la camisa de Bella y acarició su piel, llegando hasta el contorno de sus pechos. Poco a poco, fue acariciándolos. Ella se dejó hacer y le quitó a él su camiseta. Al tiempo ambos quedaron desnudos de cintura hacia arriba. Bella podía sentir la erección de Harald sobre su pierna y junto a sus caricias la estaban excitando. Sin embargo, en algún momento, empezó a sentirse mal, culpable y cuando él intentó desabrocharle el botón de su pantalón, ella lo frenó.
-No estoy preparada para seguir- musitó poniendo su mano sobre la de él y frenándolo. Sabía que haberlo invitado a entrar era una invitación a algo más, ellos no eran niños, y quizás debía haberse dado cuenta antes, pero estaba a tiempo de pararlo. Sabía que por la mañana se sentiría mal y que las cosas podrían cambiar entre ellos. No quería perder lo que tenían.
Harald retiró su mano y continuó besando a Bella y tocando sólo donde ella le permitía, pero tanto él como ella se habían enfriado, por lo que después de un rato pararon.
-En septiembre iba a casarme- le confesó cuando ambos estaban tumbados sobre la cama, ya con toda su ropa puesta.
-Harald se apoyó sobre su codo y se giró hacia ella- ¿De verdad?- le preguntó sorprendido mientras ella asentía.
-¡Wow!- exclamó esté.
-Rompí con él la noche antes de la boda.
-¡Vaya! ¡Eso es esperar hasta el último momento!- bromeó.
-Me di cuenta de que ya no estaba enamorada de él- continuó- y probablemente ni le haría feliz, ni yo lo sería…- Bella se quedó callada-…también conocí a alguien. Eso me hizo abrir los ojos, yo ya no quería la vida que había planeado.
-¿Y ese chico?- preguntó el danés.
-No sé nada de él. Lo conocí en la despedida de soltera…mi despedida…- Bella le relató un poco el fin de semana y como se despidió con una nota.
-¿Aún te acuerdas de él?
-Sí, para que engañarme, pero creo que debería olvidarlo, aquello quedó allí.
-No tengo oportunidad entonces- Harlad lo dijo un poco resignado, pero nunca perdiendo la sonrisa.
-No estoy preparada para nada aún. Lo de Jacob es reciente y a Edward no he conseguido dejarlo ir.
Harald asintió.
-¿Somos amigos ¿no?- preguntó ella.
-Claro Bella, lo somos- él estaba decepcionado sobre todo porque porque tenía esperanzas en el fin de esa noche. Ella parecía que estaba en sintonía con él, pero si no podía ser, no iba a romper la bonita amistad que mantenían, de todos modos sólo estaría ese curso en Estados Unidos, después volvería a Dinamarca.
Bella le dio un beso en los labios- Gracias.
-Será mejor que me vaya a mi habitación- se excusó Harald. - Me ha gustado pasar esta celebración americana con mi amiga americana- Bella rió.
-A mi también. Y… Harald- lo llamó cuando este ya estaba para salir- Gracias otra vez.
Él le guiñó un ojo.
.
.
Victoria y James estaban en el apartamento de este. Hacían un trabajo que tenían que entregar antes de las vacaciones navideñas. Se trataba de una asignatura que tenían en común, a pesar de que no estudiaban la misma carrera.
-Edward tiene este libro y puede que nos sea útil- le dijo James que se sentaba frente al ordenador mirando bibliografía para el trabajo- Ve a pedírselo.
Llamó a la habitación antes de entrar, pero no encontró respuesta. Así que abrió lentamente y metió la cabeza.
-Edward, lo llamó- se dio cuenta de que estaba en la ducha porque oyó el agua caer, por lo que decidió entrar y buscarlo ella misma. Había estado otras veces allí y no creía que a él le molestase, no era como si fuera a cotillear, aunque por hacerlo tampoco la iban a castigar.
Primero miró en la estantería, pero no estaba. Después fue al escritorio y sobre él había una montaña de libros. Fue cogiendo uno por uno, leyendo sus títulos, hasta que dio con él. Cuando iba a darse la vuelta, una fotografía llamó su atención. En ella estaba Bella, ¿Bella? Victoria no tenía ni idea de que ellos se conocieses, es más, James la conocía y nunca le dijo que ella y Edward fueran amigos.
No se dio cuenta de que el sonido del agua de la ducha había cesado. Edward, con una toalla envuelta en su cadera, entró y se quedó mirando interrogante.
-He cogido prestado esto- le dijo alzando el libro, poniéndolo frente a su cara.
-De acuerdo.
Victoria iba saliendo cuando él la llamó de nuevo- ¿sí?
-La próxima vez ve con más cuidado. Algunas veces salgo desnudo- le dijo.
-No creo que me asuste de verte desnudo, Edward- bromeó.
-Yo solo te avisaba.
- James, ¿sabes de qué se conocen Edward y Bella?- le preguntó la chica antes de entrar completamente en la habitación.
-¿Quién es Bella?- él seguía mirando hacia la pantalla del ordenador.
Victoria bufó- Bella…la chica de primero que vive en la Residencia. Te la presenté- James apenas la había visto unas cuentas veces, pero su novia alguna vez la había mencionado, sin embargo de primeras él no supo de quién se trataba.
- Esa chica…Pues no. No sabía que se conocían- dijo James con despreocupación.
- Pues tiene una foto con ella. Esta en su corcho ¿No la has visto?
- Nop. No suelo cotillear en la habitación de mi compañero. Eso sólo lo hacen las tías- ella trató de ignorar el comentario.
- ¿No te ha hablado de ella?
- No.
-¡Qué raro!- murmuró.- Dan la impresión de ser algo más que amigos- comentó, sentándose en la silla junto a él.
- No sé, Edward sólo ha tenido rollos quizás sea uno de ellos, ya sabes que no es muy dado a relaciones largas y serias
-Yo no tengo fotos de mis rolletes en el corcho de mi habitación- James se encogió de hombros.- ¿Podrías preguntarle quién es? Pero sin decirle que la conoces.
-Victoria, no te metas- le advirtió.
-No me voy a meter, sólo…me pica la curiosidad- le sonrió inocentemente.
-¿Por qué no le preguntas a ella?- sugirió este- Es tu amiga ¿no?
-Y él es tu amigo- Victoria lo miró suplicante. -Andaaaaa
-De acueerrrdo…se lo preguntaré- accedió.
.
.
-¿Quién es ella?- James había entrado en el dormitorio de su compañero con cualquier excusa y parándose frente a su escritorio le preguntó por la foto de él y Bella.
-Nadie.
-Pues si no es nadie ¿por qué la tienes en primera plana?- insistió.
-James, ¿desde cuándo te has vuelto tan entrometido?
-No sé, es curiosidad. Nunca la había visto antes, pero si no quieres contarme no para nada, hombre- le dijo encogiéndose de hombros.
-Es alguien que conocí este verano...
-¡Vaya! Así que ahora es alguien- James lo interrumpió
-¿Quieres saber la historia o no?...- este asintió y Edward le relató un poco el largo fin de semana que pasó con ella.
.
.
- Es una chica con la que tuvo un rollo este verano. Durante la celebración del aniversario de sus padres. Dice que después ella desapareció y que no sabe nada. Por lo visto ignora que estudia aquí. Creo que se quedó un poco pillado- le estaba contando James a Victoria unos días después de que ella descubriese la fotografía- aunque sabes que los tíos no mostramos mucho nuestros sentimientos ante otros.
-¡Venga ya, James! Eso es un comentario muy machista- mientras hablaba su cabeza funcionaba a mil, aunque como ella sospechaba algo ya tenía pensado provocar un encuentro fortuito entre ambos, pero sería después de Navidad, antes tenía que convencer a James de que la ayudase y sabía que dsta era una tarea difícil.
A todas las que habéis leído, a las que me añadisteis a alertas y favoritos y a las que dejasteis comentarios, gracias.
Saraes, ABellaCullen, Sarah-Crish Cullen (mis reques a las que no me cansaré de agradecerles), Claudhia Lady Cullen, terra2012, L´Amelie, patymdn, una lectora de 40, robsten-pattinson, ChicadeCullen, valitaunseen, Cullen Vigo, Cath Robsteniana, Vicky Jonas Irons Miller, Laubellacullen94, Angie Masen, TereCullen, abelen, marcecullenswam, NuRySh, Antonella D Pattinson, hildiux, Wipho, Marchu, Michel Stewart, EdbEl CuLLen, Teffy Cullen Salvatore, Lore562.
Perdonad si me olvido de alguien.
Y después de los agradecimientos, quería disculparme con todas aquellas que os habéis molestado en dar su opinión sobre esta historia, porque la subí con mucho miedo y nada convencida y vosotras me animáis, y porque como novata en esto creí que estaba contestando vuestros reviews pero por lo visto he pagado la novatada y lo hice mal. Quiero que sapais que fue mi intención y que lo hice pero que no llegaron :/. Ahora ya sé cómo, así que encontraréis mi respuesta en el siguiente.
Como aclaración a muchas que habéis preguntado:
El fic está escrito, es muy cortito queda un capítulo y el epílogo.
La trama va a ritmo acelarado como habréis comprobado, pero es la primera historia que subía y no me atrevía a comenzar con una de muchos capítulos.
Hasta la próxima actualización.
Milhoja.
