Disclamer: Los personajes pertenecen a S. Meyer. El resto es mío.


CAPÍTULO 4. ENCUENTROS AGRIDULCES

(1ª Parte)

Cada treinta y uno de diciembre, un grupo de amigos y algunos invitados más, se reunían en una fiesta para decirle adiós al año. En este los Cullen serían los anfitriones.

Edward no era muy amigo de estas reuniones, por lo general lo pasaba bien, pero muchos de los hijos de los colegas de sus padres eran bastante snobs y esto era algo que a él le costaba soportar. Mientras se miraba en el espejo intentando adecentar el nudo de su corbata pensaba que podía haber aceptado la invitación de James, pero también recordó que Esme se sentiría decepcionada si él hubiese elegido pasar las fiestas con un amigo en lugar de con su familia. Además Tanya y sus tíos de Alaska también estarían después de algunas ausencias.

Se demoró en bajar y ya la mayoría habían llegado, se mezcló entre ellos saludando a muchos y deteniéndose con otros, mientras buscaba a alguno de los suyos. Vio a Alice y cuando se dirigía hacia ella, tropezó con una chica que juraba jamás había visto.

-Perdón- se disculpó.

-No hay problema Edward- la chica dibujó una sonrisa de felicidad en su cara e inmediatamente bajó la mirada hacia sus pies, sonrojándose.

Edward se quedó un poco confundido, estaba claro que ellos sí se conocían, y él no quería ser descortés, así que le sonrió de vuelta antes de ir a alcanzar a su hermana.

-¿Quién es?- le preguntó levantando su barbilla hacia su dirección.

- ¿Ella?- él asintió. -Es Karen, la hija del doctor Avery.

- ¿Karen?- preguntó Edward sorprendido- ¿En serio? ¿La misma que llevaba aparato dental y gafas de culo de botella?

- Si. El patito feo se ha convertido en un cisne- dijo Alice.

-¡Wow!- exclamó Edward, sin dejar de mirarla- vaticino que esta noche no lo voy a pasar tan mal.

-¡En serio!

Aquella chica llevaba años loca por él. Solamente coincidían en fiestas benéficas o en las de año nuevo y ella siempre lo miraba tímidamente y estaba pendiente de él aunque jamás hablaron, pero Edward no era tonto y sabía que le gustaba pero ella no le atraía en absoluto, como bien había dicho su hermana era un patito feo. Pero estaba claro que el cambio de imagen había conseguido atraer su interés.

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-Feliz año nuevo- Edward había caminado hacia Karen mientras todos cantaban añ unísono la cuenta atrás como anuncio del año que se iba. Ellos habían estado prácticamente toda la noche flirteando con sus miradas y el chico no iba a desaprovechar su oportunidad.

Ella se volvió no muy sorprendida- Feliz año a ti también- le dijo de vuelta tratando de mostrar indiferencia.

- No te había conocido- le confesó.- Estás muy cambiada.

- ¿Para bien o para mal?- le preguntó coqueteando.

Edward le regaló una sonrisa seductora - Para bien, por supuesto- afirmó ofreciéndole una copa de una de las bandejas con las que pasaban los camareros. y ella pensó que allí estaba la oportunidad que tanto tiempo había estado esperando.

-Me alegro que haya servido para que me veas después de tantos años ignorándome- le dijo.

-Nunca es tarde para recapacitar.

La chica le enseñó sus dientes ya libre de hierros.- Estoy de acuerdo.

Tras algunas copas más, algún baile y una conversación llena de insinuaciones, Edward invitó a Karen a salir de aquella planta llena de gente, a un lugar mucho más tranquilo, ofreciéndole ir al piso de arriba donde estaban las habitaciones.

En el pasillo ella caminaba unos pasos por delante de él, pero este se adelantó y delicandamente la cogió de brazo haciéndose que se diese la vuelta. Entoces, y una vez cara a cara, se acercó y comenzó a besarla.

En poco más de un minuto la había conducido hasta su dormitorio sin dejar de perder el contacto con sus labios

Una vez dentro, fue más allá, bajando los tirantes del traje hasta dejar al descubierto su sujetador de encajes. LLevó la mano hasta uno de sus pechos y lo acarició. Karen jadeaba contra su boca. Bajó la cabeza a la altura de sus pechos y comenzó a besarlos por encima de la prenda. Sentía el pecho de la chica subiendo y bajando, excitada, así que siguió en el descubrimiento de su cuerpo, metiendo su mano por debajo de la falda del vestido. Ella paró de besarlo.

- ¿Qué va a ser esto?- le preguntó en voz baja.

Él quedó confuso.

- Quiero decir….me gustas, pero soy virgen y no quiero que mi primera vez sea con alguien que mañana ni se acuerde de mí- le dijo.

Asintió silenciosamente. Ella había sido directa en su pregunta, él sería sincero en su respuesta- Pasarlo bien. Me gustas, pero no voy a engañarte diciendo que estoy enamorado de ti. Entiendo si quieres parar ahora.

- De acuerdo, no llegaremos hasta el final. Lo pasaremos bien- Karen no estaba dispuesta a dejar pasar la oportunidad que por años había estado esperando y se conformaba con una noche, consciente de que él nunca se hubiese fijado en ella de no ser por su cambio y aunque pudo sentirse dolida, no era tonta.

Ella se acercó y volvió a besarlo y poco después el continuó donde lo había dejado. Deslizó su mano bajo el vestido y acarició su sexo. Ella jadeó sobre su boca a la vez que metió la mano dentro de sus pantalones.

Karen apoyada sobre la puerta, tenía el vestido bajado hasta la cintura y levantada la falda, Edward besaba sus labios, su cuello, el nacimiento de sus pechos a la vez que frotaba su clítoris. No podía concentrarse y a ratos dejaba la mano, bajo el pantalón de Edward, inerte, dejándose llevar por las sensaciones que este le estaba provocando.

Él poco a poco fue sintiendo como ella temblaba bajos sus dedos, gimiendo sobre sus labios.

Dejó caer su cabeza sobre el hombro de Edward y cuando se recuperó, comenzó a mover su mano sobre la erección, de arriba abajo. Se notaba inexperta y nerviosa y él la ayudó con su propia mano a seguir el ritmo. Primero lento y con movimientos largos, después más rápido. Ser su maestro estaba lo estaba excitando demasiado, por lo que tuvo que hacer presión sobre la mano de Karen para que se detuviese.

- Me voy a venir en tus manos- le dijo para que ella entendiese.

- No me importa- le respondió y continuó masturbándolo, con lo que Edward no tardó mucho más en dejarse ir.

Cuando levantó la vista, ella lo miraba sonriente y satisfecha

- Feliz año nuevo- lo felicitó de nuevo, besándolo después.

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-¿Y qué tal tu madre?- Harlad le preguntó a Bella después de contarle como lo había pasado en las vacaciones navideñas con Bree y Diego, quienes lo habían invitado a ir con ellos a Rochester. Él estaba al tanto de que Renee seguía insistiendo para que Bella reconsiderase su decisión de dejar a Jacob.

-Al final parece que se ha convencido de que lo nuestro no volverá a ser.

El chico levantó la ceja.

Hablé con él…con Jake- murmuró- Nos encontramos y me pidió que fuéramos a tomar algo y charlar. Yo al principio me negué, no estaba preparada para que insistiese de nuevo en lo nuestro, pero me prometió que no era de eso de lo que quería hablar.

Bella cogió aire antes de seguir. -Ha conocido a una chica- dijo con un halo de tristeza- era eso lo que quería decirme.

-¿Te molesta?- le preguntó.

-Sí…no…- balbuceó.

-¿En qué quedamos?- Harard hablaba en tono divertido.

-Verás…me alegra que no me haya esperado como me dijo. Me sentía mal de que no siguiese adelante, pero…tan pronto- Bella suspiró- Sé que suena egoísta, lo sé.

-Lo que sientes es algo natural…imagino.

-Además, en cierto modo, también lo envidio. Me ha hecho pensar en Edward- sus ojos estaban cristalinos- yo…yo no lo dejé por otro, bueno eso influyó en cierto modo pero no para estar con él. Lo hice por mí y ahora él ha conocido a otra- las lágrimas rodaban por su cara.

-Ven aquí- el danés tiró de ella y la abrazó.

-Duele- Bella se sorbió la nariz- estar del otro lado, duele.

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- ¿Entonces? ¿Lo tienes claro?- le preguntó Victoria a James de nuevo.

-Las mujeres lo complicáis todo. Yo creo que lo más fácil sería decirle que Bella estudia aquí…no entiendo por qué todo esto- le dijo James aún no muy convencido de los planes de su novia.

- Es más romántico así. Provocar un encuentro casual- le explicó.

- No veo nada de casual en todo esto. Es más que premeditado.

- Para nosotros, pero no para ellos… ¿No imaginas sus caras? ¿Cuándo se vean? ¡Cómo me gustaría estar allí para verlo!- exclamó ella entusiasmada.

- Victoria, creo que has visto demasiadas comedias románticas y esas son las que terminan bien. La vida real es bien distinta- le advirtió.

-¿Me vas a ayudar o no?- le espetó un tanto molesta.

- Claro, ¿tengo opción?- le contestó James encogiéndose de hombros.

-No, no la tienes, así que venga, repíteme, a ver si te has enterado.

James bufó. No sabía cuántas veces había tenido que hacerlo desde que la parte celestina de su novia se había puesto a maquinar.

- Llamo a Edward, le digo que se me olvidó sobre el escritorio un libro que debía traerte a ti porque hoy terminaba el plazo de devolución y que me haga el favor de acercártelo a la facultad de camino a clases. Que lo estarás esperando en la puerta de tu facultad…

-Bien. Entonces yo llamo a Bella cuando tú me asegures que él irá y le pido que recoja el libro que tu compañero de piso me trae. Ya me inventaré una excusa para justificar el que yo no pueda ir, ese es un cabo suelto- Victoria se quedó pensativa- Mmm… le diré que hubo un problema en la residencia y que he tenido que salir corriendo…sí sí, eso es.

Su novio la observaba. Victoria parecía emocionada en todo esto, pero él seguía pensando que lo más sencillo era decirles a ambos que estudiaban en la misma Universidad y en la misma ciudad, después que ellos tomasen su propia decisión sobre si querían verse o no. Además, presentía que eso le traería problemas con su amigo.

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Bella esperaba en el hall de la facultad. Hacía demasiado frío fuera, la noche anterior había caído una gran nevada. De vez en cuando se asomaba a la calle. Victoria la telefoneó, el compañero de James le traía un libro que ella tendría que llevar a la biblioteca para que no la multasen por pasarse de fecha en su entrega. No tenía ni idea del aspecto del chico, pero su consejera le dijo que probablemente llegaría en bicicleta. No entendía como alguien podría desplazarse en bici como estaban las calles. Probablemente ella se daría de bruces contra el suelo. Las placas de hielo y la nieve en la carretera, no creía que fuese lo mejor para ese medio de transporte, aunque las máquinas quitanieves habían estado funcionando todo el día.

Una de las veces que salió, vio a un chico aproximarse. Caminaba, llevando su bicicleta a un lado. Desde lejos le pareció una silueta familiar, pero además de estar a bastante distancia, vestía un gorro oscuro de lana y un chaquetón con los cuellos levantados. Casi era imposible verle la cara. Volvió a entrar, se quedaría helada de esperar fuera, aunque solo fuese un minuto.

Edward estaba molesto. James lo había hecho desviarse y no le daría tiempo de ir a la primera clase de la tarde. No entendía porque él tenía que llevarle el maldito libro a Victoria, tampoco era tan mala una penalización en la biblioteca, él ya había tenido unas cuantas y el mundo no se había acabado. Para colmo había optado por ir en bicicleta para intentar llegar a tiempo y con el hielo de las calles, tuvo que llevarla a cuestas.

Dejó la bicicleta enganchada en una farola y subió las escaleras de la facultad. Lo lógico es que Victoria lo esperase dentro, hacía un frío del demonio como para estar en la puerta. Entró y se quitó el gorro, acto seguido pasó sus dedos por el pelo intentando peinarlos un poco.

Bella se había quedado congelada y no precisamente por la temperatura del ambiente. Cerró los ojos unos segundos y los volvió a abrir. Él seguía allí, no estaba soñando, su sueño había tomado forma humana y aquellos ojos verdes que tanto recordaba la observaban atónitos. El chico que minutos antes se aproximaba y cuyos andares le resultaron familiares era él. Edward.

- ¿Bella?- creyó estar soñando.

- Hola Edward- su voz sonó ronca, la garganta se le había secado.

- Eres tú- aún no podía creérselo- ¿Q..qué haces aquí?- balbuceaba sin dar crédito

- Yo estudio aquí- dijo.

- Aquí- Edward suspiró. Tanto tiempo pensando en ella, barajando la idea de llamarla, de averiguar sobre ella y siempre estuvo cerca. Tenía tantas cosas que decir, que preguntar, sin embargo, su cabeza estaba en shock aún y de repente una oleada de timidez se apoderó de él. Así que se quedó callado mirándola, asegurándose de que no era un sueño.

Bella le sonrió tímidamente, se mordió en labio y se le enrojecieron las mejillas. Siempre ocurría cuando él la miraba. Y Edward volvió a recordar la primera vez que la vio.

- ¿Cómo estás?- le preguntó cuando se dio cuenta de que llevaban un rato callados mirándose.

- Bien, feliz, ahora mucho más desde que has aparecido de nuevo.

Él asintió con la cabeza en respuesta.

- Nunca me dijiste que vendrías a estudiar a Minnesota- siempre dio por hecho que ella vivía y estudiaba en Seattle, incluso cuando supo que residía en Forks.

-Nunca hablamos de eso- le dijo Bella.

-Creí que…yo pensé…no sé, la verdad es que tienes razón, nunca hablamos de la Universidad…ni de muchas otras cosas- de repente Edward cambió su tono y su mirada se endureció- puede que hubiese entendido por qué te fuiste sin despedirte…Ah sí …ahora recuerdo, me dejaste una nota.

Bella sintió el resentimiento en su voz.

-No hablamos demasiado sobre nosotros- le dijo ella algo fría,a sabiendas de que fue ella quien intentaba evitar cualquier tema personal que hiciese que Edward descubriera sobre ella y cual era su situación cuando lo conoció. Por lo que jamás preguntó nada a él que le diese pie a cualquier pregunta de las que ella calificaba como comprometidas.

- Tú no diste mucha opción a ello tampoco. Creo recordar que estuviste un poco esquiva.

La situación entre ellos estaba distando mucho de lo que ambos pudieron soñar algún día sobre como sería volver a encontrarse. Bella estaba sintiéndose cada vez peor, su corazón se hacía pequeño en su pecho, y Edward pasó del desconcierto, la turbación y la felicidad de volver a verla, al enojo y la rabia de comprobar que ella no parecía ser una chica con problemas.

-¿Victoria?- Edward descolgó el móvil que vibró en su bolsillo segundos antes-¿una amiga morena…?- la miró mientras la novia de su amigo describía Bella.

-Creo que la he encontrado- colgó y se dirigió a su acompañante- me dicen que ese libro es para mí.

-¿Eres amigo de Victoria?- le preguntó atónita.

-No, su novio es mi amigo.

Bella asintió. Ninguno dijo nada, ambos procesando su encuentro. Uno más enfadado que el otro.

-Se me hace tarde y ya he hecho el favor por el que he venido- Edward quiso herirla con sus palabras y supo que lo había hecho por que ella mostró tristeza.

- ¿No quieres que tomemos un café?- le preguntó temerosa, intentando retenerlo. No quería dejarlo ir tan pronto.

- Llego tarde- repitió mirando el reloj de pulsera. Se descolgó la mochila, abrió la cremallera y sacó un libro de pastas azules, se lo extendió y lo dejó caer sobre sus manos.

-Adiós Bella- dio media vuelta y salió de allí tan rápido como sus pies se lo permitieron.

Bella se quedó allí, paralizada, viendo como Edward desaparecía tras las puertas. Harald llegó en ese momento y con sólo mirarla se dio cuenta de que algo no iba bien. Él se acercó y cuando ella reparó de su presencia se abrazó a su cintura y comenzó a sollozar. Se quedó confuso al principio, pero le correspondió y la abrazó de vuelta, intentando confortarla, pasando la mano por su espalda, incluso posando los labios en su cabello, dejando un leve beso.

Edward bajó los escalones de la calle de dos en dos, se dirigía hacia su bicicleta, pero cuando llegó allí, se dio cuenta que había sido un completo estúpido, sin entender su propia reacción. Había estado deseando que alguna vez llegase ese momento, a pesar de que creyó que sería imposible, y estaba a punto de desaprovecharlo.

Volvió sobre sus pasos, subiendo los escalones más rápido de lo que los había bajado, esperando que ella no hubiese desaparecido ya, pero lo que encontró no lo esperaba. Bella estaba abrazada a aquel chico y, engañado por sus ojos, pensó ver una escena totalmente diferente a la que estaba transcurriendo en ese momento.

Los celos comenzaron a apoderarse de él. Ahora entendía porque ella le dijo que tenía una vida complicada, no era eso, ella estaba con alguien o quizás él tan sólo era alguien con quien pasar un buen rato. Qué tonto había sido, pensando en ella todo este tiempo y sintiendo como si la engañara cuando estuvo con Karen.

Llegó a casa, directo a su habitación. No le quedaron ganas de asistir a clase ese día. Se plantó delante de su escritorio dispuesto a coger la foto en la que salía con Bella y romperla. Ella no se merecía ese espacio en su corcho ni en su corazón. La rasgó y la tiró a la papelera.

A James no le asombró no ver a Edward en la facultad, pensó que finalmente Victoria tenía razón y que su amigo habría pasado la tarde con aquella chica.

En el piso todas las luces estaban apagadas. Él había estado estudiando en la biblioteca toda la tarde, con lo que llegó a casa cuando casi anochecía. Vio luz por debajo de la puerta de la habitación de su compañero. Quizás estaba con ella. Se acercó sigilosamente y paró para ver si oía algo que le diese una pista sobre lo que pasaba dentro. Ningún sonido en los tres minutos que estuvo plantado allí. Acercó su oreja a la puerta y esperó, pero no oyó absolutamente nada. Llamó, su curiosidad lo empujo a eso. Tanto tiempo con Victoria no era bueno.

Edward se levantó de la cama arrastrando los pies. Llevaba prácticamente toda la tarde tumbado allí. En ningún momento se imaginó volver a ver a Bella, pero si, por casualidad, lo hacía no esperaba que ella estuviese con otro y aunque en un principio se había enfurecido, después comenzó a sentirse infortunado.

- ¿Qué quieres James?- le dijo con desgana mientras abría la puerta y se volvía a tirarse en la cama.

-No fuiste a clase.

-Nop.

-No te fue bien entonces- Edward lo miró interrogante. - ¿La chica no te recibió como esperabas?- se dio cuenta de que había metido la pata desde el mismo instante en que terminó la frase. Su amigo debía pensar que todo había ocurrido de una manera fortuita y él acababa de delatarse.

- ¿Cómo dices?- preguntó este subiendo el tono de voz.

- Yo…eh…no nada… ¿le devolviste el libro a Victoria?- James trataba de escapar de su propia metedura de pata.

- ¿De qué conoces tú a Bella?- espetó frunciendo el ceño

-Yo…mmm…la he visto alguna vez en la residencia- le contestó.

Edward lo miraba fijamente, esperando a que continuase. Sospechaba que había algo más.

- Victoria es su consejera, creo que son algo así como amigas…no sé. El caso es que vio por casualidad tu foto con ella y pensó que sería buena idea que os vieseis casualmente. Ya sabes como son las tías…. Creen en el romanticismo y todo eso. Yo no estaba de acuerdo, pero…

- Pues le dices a tu novia que se asegure antes de que las personas que va a reunir, mientras hace el papel de celestina, quieran hacerlo, porque quizás no sea tan buena idea- le chilló.

-No te pongas así tío.

-No deben ser muy amigas… ¿Sabe Victoria que ella ya está con otro?

-Yo…-James bufó- Le advertí que no era buena idea…Mira Edward lo siento. Siento haber participado. Hablaré con ella.

-Dile que deje de meterse en la vida de los demás y que se centre en la suya. Y si no te importa, quiero estar solo- James asintió, salió de su habitación y sacó el móvil del bolsillo de su pantalón.

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- Te digo que no está con nadie- le repitió Victoria.

- Pues él dice que sí. Además está bastante cabreado con nosotros- le explicó.

- Puede ser que la haya visto con Harald, pero ellos dos sólo son amigos. A lo mejor si yo hablo con él….

- Victoria, deja de entrometerte- le advirtió- No ha salido bien. Déjalo estar.

- Ya, pero es que ha sido un malentendido y habrá que solucionarlo- insistió.

-Tú no vas a hacer nada. Ellos ya saben que están en la misma ciudad y estudian en la misma universidad. Creo que son suficientemente mayores como para que tú tengas que intervenir, ¿quién te dice a ti que ellos quieren estar juntos? ¿Te ha hablado acaso Bella de Edward?

-No- admitió- pero…

-Victoria, te lo pido por favor. No te metas.

-Está bien- aceptó, finalmente dándose por vencida.

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Unos días después, Bella fue a buscar a Victoria. Harald había insistido para que telefoneara a Edward y tratase de contarle la verdad de cuando se conocieron, el porqué de su nota. La chica, que le pidió disculpas después de enterarse de lo ocurrido, le dio su número de teléfono. Bella supo que Edward le había impuesto la ley del silencio a ella y a James y que se había centrado en sus clases y sus estudios. Apenas si lo veían en casa.

Con manos temblorosas y después de varios intentos fallidos, finalmente marcó su teléfono.

- ¿Diga?- escuchó su voz tras el auricular.

Bella podía oír el retumbar de su corazón en los oídos, tenía la boca seca, le temblaban hasta los pelos de la cabeza y tardó en articular palabra, pero después de notar lo molesta que estaba la persona detrás de la línea, habló.

- ¿Edward?

- Sí, ¿quién es?-

- Bella. Soy Bella- balbuceó dominada por los nervios.

- ¿Bella?- repitió. Ella notó como su voz era dulce pero cambió a un tono frío y distante- ¿Qué quieres?

- Yo…verás… ¿podríamos quedar para tomar algo?

- Estoy ocupado- dijo cortante.

-Sólo será un rato- pidió suplicante.

-Bella, estoy a las puertas de los parciales. Tengo que estudiar. No puedo perder mi tiempo- el propio Edward estaba asombrado de su frialdad, pero había una fuerza mayor que le impedía aceptar. Lo estaba deseando, quería volver a verla, hablar con ella, saber, pero tenía su orgullo y este era el que estaba ganando la batalla.

-Bien- ella sonó decepcionada, su voz rota.-Tienes mi número, cuando tengas tiempo, podríamos quedar… Me gustaría- hablaba casi en susurros.

-De acuerdo. Adiós Bella.


A todas las que habéis leído, a las que me añadisteis a alertas y favoritos y a las que dejasteis comentarios, gracias.

Saraes, ABellaCullen, Sarah-Crish Cullen (mis reques a las que no me cansaré de agradecerles), Claudhia Lady Cullen, terra2012, L´Amelie, patymdn, una lectora de 40, robsten-pattinson, ChicadeCullen, valitaunseen, Cullen Vigo, Cath Robsteniana, Vicky Jonas Irons Miller, Laubellacullen94, Angie Masen, TereCullen, abelen, marcecullenswam, NuRySh, Antonella D Pattinson, hildiux, Wipho, Marchu, Michel Stewart, EdbEl CuLLen, Teffy Cullen Salvatore, Lore562 (A todas vosotras agradeciros porque los comentarios, aunque no son lo importante, animan)

Perdonad si me olvido de alguien.

He decidido dividir este capítulo en dos, así que habrá un día más de actualización.

Hasta el próximo martes.

Milhoja.