Abrió sus ojos con pesadez y observó el techo ajeno, se sintió desubicada, desvió su mirada hacia el otro lado de la cama y al ver la espalda desnuda de aquel chico recordó todo.
Soltó aire con algo de frustración y se sentó sobre la cama, procurando que las sábanas no dejaran al descubierto su cuerpo, buscó su ropa con la mirada y logró divisarlas en el suelo. Mordió su labio inferior y miró a su acompañante, el chico parecía estar profundamente dormido, se levantó con mucho cuidado, procurando no despertar al muchacho junto a ella, y con movimientos rápidos levantó sus cosas, caminó con rapidez a, lo que ella imaginó, sería el baño, entró a la habitación y cerró la puerta detrás de ella, colocó el seguro al cerrojo y se separó de la puerta.
-Esto está mal…- se dijo a ella misma.
Volteó su cabeza y pudo ver su reflejo en un espejo frente a ella, sintió vergüenza al ver su piel desnuda y casi de inmediato comenzó a vestirse.
-Yo ni si quiera quería ir a esa estúpida fiesta- decía mientras subía el cierre de su entallado vestido.
Se recargó en el lavamanos y observó su reflejo, sus ojos estaban hinchados, quizás por haber estado llorando tanto tiempo, su cabello, al igual que su maquillaje, estaban hechos un desastre, cerró sus ojos y suspiró en un intento por calmarse, pero aquello no le sirvió mucho, apretó con fuerza el lavamanos y mordió con fuerza su labio inferior, negó con la cabeza y abrió la llave del grifo, escuchó como el agua chocaba contra la porcelana y con sus manos comenzó a lavar su rostro, de una manera brusca y agresiva.
No supo cuánto tiempo pasó haciendo aquello, alzó su rostro y observó su reflejo, no había rastro de maquillaje, sólo algunas marcas rojas, producto de la brusquedad con la que realizó aquello, y el agua aun recorriendo su piel. Pasó sus dedos por su cabello, en un intento por acomodarlo, "peinó" su cabello, haciéndolo hacia atrás, dejando al descubierto su rostro.
Cerró la llave a la par que lanzaba un suspiro, no quería salir de aquel lugar, pero tampoco podía quedarse, tarde o temprano debía hacerse responsable de sus actos. Secó su rostro con una pequeña toalla que encontró y caminó hacia la puerta, giró la perilla, haciendo que el seguro se quitara, giró nuevamente y con lentitud abrió la puerta, si el chico seguía dormido, huiría sin pensarlo.
Asomó su cabeza con lentitud, con temor a ser descubierta y se sintió aliviada al ver al chico dormido, salió completamente de la habitación y cerró la puerta tas de sí; caminó de puntitas, intentando hacer el menor ruido posible, divisó su bolso cerca de la entrada, caminó hasta tomarlo, se cercioró de que todo estuviese dentro y acomodó dicho bolso sobre su hombro, suspiró mientras tomaba la perilla de la puerta.
-¿Ya te vas?-
Kendall soltó la perilla y giró su cuerpo casi de inmediato, observó como el pelinegro frotaba sus ojos con sus manos, aun parecía algo adormilado.
-Yo… es que…- intentaba decir algo mientras pasaba una de sus manos por su cabello.
El chico rió -Pensabas huir- aquello había sonado como pregunta.
Kendall mordió su labio inferior al percatarse de la manera en que el chico la observaba mientras una sonrisa burlona se formaba en os labios del mismo –Yo…- suspiró para calmarse y asintió sin mirar al mayor.
Sonrió más ampliamente –Supongo que es algo normal, aunque, para ser honesto, pensé que querrías hablar sobre lo de anoche- dijo mientras se ponía de pie y levantaba su ropa del suelo.
Kendall volteó su rostro al lado opuesto del chico, se sentía avergonzada ante la tranquilidad del chico. Soltó el aire que había estado conteniendo y varias imágenes de la noche anterior se hicieron presentes en su cabeza –Lamento lo de anoche- dijo sin mirar al muchacho y con un tono de voz algo decaído.
-No deberías disculparte- dijo mientras terminaba de ajustar su cinturón, miró de reojo a la rubia –A menos que te sientas arrepentida- su voz sonaba tranquilo.
Kendall volteó a ver al chico, se alegró de que este ya tuviese pantalones, se abrazó a sí misma –Quizás un poco- su voz sonaba dudosa.
El mayor tomó su camisa blanca de botones y miró de frente a la chica –No hicimos nada que no quisieras- dijo mientras se encogía de hombros.
Kendall apretó con fuerza sus brazos –Yo no estaba consciente del todo- dijo al recordar la cantidad de alcohol que había consumido –y estaba llorando- desvió la mirada –Estaba demasiado sensible como para tomar una decisión así- apretó sus labios y cerró con fuerzas sus ojos, sentía que en cualquier momento lloraría.
El chico se sentó sobre la cama mientras se colocaba su camisa, si siquiera molestarse en abotonarla, pasó sus manos por su cabello –Supongo entonces que crees que abusé de ti- obvió sin mirar a la chica.
-Yo no dije eso- contestó a la defensiva mientras dejaba de abrazarse.
-Lo pensaste- miró a la rubia de reojo, vio como abría la boca para decir algo, pero la cerró casi de inmediato y clavó su mirada al suelo –Tomaré eso como un "sí"- dijo mientras se ponía de pie y veía a la rubia –No me gustaría que lo veas así- dijo con tranquilidad.
-¿Que lo cómo?- preguntó con una ceja alzada.
Suspiró –Yo sé que estás consciente de mi fama de mujeriego- explicó con simpleza.
Kendall frunció el ceño –Algo he oído- dijo para después cruzarse de brazos.
Sonrió de medio lado –No siempre fue así, aunque no lo creas, fui rechazado por muchas chicas, solían gustarme las plásticas y superficiales, pero cuando me tomé en serio lo de la escuela de lucha, mis músculos comenzaron a crecer y todas esas chicas que me rechazaban se acercaban a mí- rió –No te lo negaré, fui un patán…- formó una mueca de desagrado en su rostro, suspiró y negó con la cabeza –Así fue hasta que de verdad me enamoré de alguien- pasó una mano por su cuello y miró al techo –Pensé que al tener toda esa popularidad con las chicas lograría salir con esa chica, pero en cuanto intenté algo me mandó al cuerno- rió con amargura al recordar todas las veces que la misma chica lo rechazó –Ella realmente quería algo serio y dijo que no lo encontraría conmigo- se encogió de hombros –Quizás tenía razón-
-¿Hay una razón por la cual me cuentas todo esto?- preguntó un tanto impaciente, una parte de ella se reusaba a tragarse la historia del pelinegro.
El chico suspiró –Ella rompió mi corazón y terminó de hacerlo cuando me invitó a su boda- dijo mientras miraba directamente los ojos de la rubia.
Kendall abrió sus ojos con sorpresa, observó los ojos del chico y pudo ver la tristeza reflejada en estos, sus palabras habían sido sinceras, pero aun así, la situación era demasiado similar como para ser verdad.
-Créeme cuando te digo que sé cómo te siente- dijo con sinceridad –Anoche me acerqué a ti porque sabía que necesitabas alguien que te entendiera-
-¿Y necesitabas tener sexo conmigo para eso?- preguntó colocando sus manos sobre su cintura.
-No- dijo con simpleza, cosa que molestó a Kendall –Pero quizás era algo que ambos necesitábamos- dijo con seriedad mientras veía a la chica.
-Es la tontería más grande que has dicho- dijo con enojo, intentando no golpear al mayor.
-Quizás- se encogió de hombros –Pero tienes que aceptar que te acostaste conmigo sólo porque soy un Buttowski- dijo con tranquilidad.
Aquello descolocó a la rubia, una parte de ella parecía querer gritar, pues de cierto modo lo que el pelinegro decía era cierto –Yo… Eso no… Es que…- muchas cosas se amontonaban en su cabeza y nada parecía querer salir.
-No te voy a juzgar por esto- dijo con una ceja levantada –Yo hice lo mismo- dijo mientras comenzaba a abotonar su camisa.
-¿Cómo?- observó al chico con desconcierto.
Observó como la chica le pedía una respuesta con la mirada y sonrió de medio lado –Tú querías un Buttowski y yo quería una Perkins- explicó tranquilo –Estamos a mano- dijo mientras terminaba de abotonar su camisa.
Kendall parpadeó tratando de comprender aquello –Tú y… ¿Linnie?- Su mente no quería creer aquello.
Suspiró –Yo no diré nada si tú no dices nada- dijo mientras caminaba hasta la chica.
Kendall miró el suelo y suspiró –De acuerdo- dijo mientras extendía su mano hacia el chico.
Brad aceptó y después de estrechar sus manos salieron de la habitación.
Kendall caminó por los pasillos del departamento del chico, el pelinegro se sentó en el sofá de la sala, la rubia caminó hasta quedar frente a la puerta de la salida, volteó su rosto y su mirada chocó con la mirada del pelinegro, ambos se despidieron con la mirada, pues ninguno tenía ganas de decir algo más.
Kendall abrió la puerta y se sorprendió al toparse con cierto castaño que parecía estar a punto de tocar la puerta.
Kick enarcó una ceja al ver a la rubia -¿Está Brad?- preguntó un tanto inseguro, su cabeza intentaba convencerlo de que quizás se había equivocado.
-Estoy aquí- se escuchó la voz del mayor desde dentro del departamento.
Los ojos de Kick se posaron al lugar donde podría estar su hermano y luego regresaron a la rubia frente a él.
-Permiso- dijo la rubia sin darle oportunidad al chico de preguntar algo mientras pasaba justo al lado él, dando pasos veloces hasta desaparecer de la vista del chico.
Kick, aun desconcertado, entró al departamento de su hermano y observó como este se encontraba sentado frente al televisor, cambiando los canales con el control remoto.
-¿Estabas con Kendall?- preguntó con seriedad mientras se paraba justo frente a su hermano mayor.
Brad enarcó una ceja ante la actitud de su hermano -¿Hay algún problema con eso?- preguntó.
Kick frunció el ceño –Es menor que tú- dijo como si aquello fuese suficiente excusa.
Brad sonrió de medio lado –Pero es mayor que tú- se puso de pie y caminó hacia la cocina –Y dime… ¿Cómo está mi futura cuñada?- preguntó con algo de burla en su voz.
Aquello sólo molestó más al acróbata –Scarlett no tiene nada que ver en esto- dijo mientras seguía a su hermano con la mirada.
-No- dijo con simpleza –Pero es la única chica que debería importarte- volteó a ver al menor y sonrió ampliamente –Estas a un mes de casarte y no creo que a Scarlett la haga muy feliz tu interés por la rubia nerd- dijo demostrando confianza en cada palabra que decía.
Kick gruñó molesto ante la actitud de su hermano mayor, pero, muy a su pesar, tenía razón, debía dejar de pensar en Kendall y seguir adelante con su vida, suspiró resignado y desvió su mirada.
Brad notó algo de tristeza en los ojos del castaño y sonrió de medio lado -Ya es muy tarde para arrepentimientos, hermanito- eso último lo dijo con algo de burla en su voz, cosa que sólo molestó más al castaño.
Como cuando te dicen que ya no mates a Kendall y haces esto xD mal chiste(?)
Esto, amiguitos, es el resultado de un bloqueo de escritor, esto sólo llego a mi cabeza y no me dejaba dormir. Debo admitir que tengo amor/odio por las historias agridulces y pensé que sacar esta idea a la luz sería buena idea xD sólo espero que a alguien realmente le guste esto(?)
Nos leemos luego, cuando continué mis otros fics xD
