Abrió sus ojos, sin muchos deseos de levantarse, volteó a su izquierda y soltó un pesado suspiro al ver la espalda de su acompañante, se sentó, dejando que sus pies tocaron el frio piso de la habitación mientras frotaba sus ojos con una de sus manos, estiró sus brazos, con la esperanza de que aquella acción desapareciera la pereza de su cuerpo. Se puso de pie y levantó su ropa del suelo, encontró el saco que había utilizado el día anterior y de uno de los bolsillos sacó su teléfono celular, con la única finalidad de ver la hora, 4:17 era lo que marcaba la pantalla, bufó y decidió vestirse.

-Kendall…- escuchó una voz somnolienta -¿Qué hora es?- preguntó mientras se sentaba en la cama y frotaba sus ojos con sus manos.

-Las cuatro de la mañana- dijo la rubia mientras terminaba de abotonar su blusa.

-Es demasiado temprano- se quejó el chico mientras volvía a acomodarse en la cama -¿Ya te vas?- preguntó a pesar de ya saber la respuesta.

-Sí, si me doy prisa, me dará tiempo de asearme y cambiarme de ropa- dijo sin mirar al chico, estaba concentrada viendo su reflejo en el espejo y acomodando su cabello.

-Quizás deberías traer un poco de ropa, así no estarías tan apresurada antes de llegar a tu trabajo- dijo sin mirar a la rubia.

Kendall detuvo sus acciones y miró de reojo al chico –Yo… no quisiera abusar de tu confianza- dijo de manera educada.

Brad rió levemente de manera burlona –Créeme, preciosa, ya has abusado mucho de mí- dijo mientras se levantaba un poco, quedando recargado sobre sus codos y mirando a la rubia.

Kendall sintió su rostro arder por el sonrojo que las palabras de Brad habían causado en ella –Sabes que no me refiero a eso, tonto- dijo en un vano intento por calmarse.

Brad sonrió ampliamente, era extraño, pero había desarrollado cierto placer al provocar esas reacciones en la rubia, desde el primer "encuentro" que tuvieron, no pudieron para, sólo tardaron un par de días en buscarse el uno al otro y aquello se había vuelto una rutina diaria desde hace ya un par de semanas.

Ambos estaban consciente de que aquello no era por amor, ni nada parecido, era más una forma de desahogar su estrés diario y al mismo tiempo satisfacer aquel capricho que tenían por alguien más, personas que no eran ellos.

-Debo irme, Brad- dijo mientras caminaba hacia la puerta.

-Te veo más tarde- fue lo único que atinó a decir el moreno.

Kendall asintió con una leve sonrisa antes de salir de la habitación del mayor.


Salió de la ducha con su cuerpo cubierto por una toalla mientras que en sus manos sostenía otra toalla con la cual secaba su larga cabellera rubia, sorprendentemente no había mucho tráfico a la hora en que salió del departamento de Brad y llegó con tiempo de sobra al suyo.

Caminó con tranquilidad hacia la cocina, dejó la toalla con la que había estado secando su cabello sobre el respaldo de una silla, no solía ser desordenada, pero debía admitir que algo de ese desorden de Brad se le había contagiado. Llegó hasta la cafetera y la encendió para que el café se preparase mientras ella terminaba de arreglarse, era sábado y aún tenía que arreglar algunas cosas en la oficina donde trabajaba, caminó con dirección a su habitación pero al pasar por una pequeña mesita un par de documentos llamaron su atención, tomó con delicadeza un folder color crema, hojeó un poco el contenido de dicho folder y sonrió de medio lado al recordar el shock emocional que aquello le había traído.

Dentro de dicho folder se encontraban unos documentos de traslado, hace tiempo había entrado a una pequeña empresa como pasante, había desempeñado tan bien su trabajo que no dudaron en contratarla en cuanto finalizó sus estudios universitarios y debía admitir que le iba bastante bien, pero, hace algunos meses el dueño de la empresa para la que trabajaba, y dueño de una gran cadena de empresas a lo largo del país, decidió que su labor en aquella pequeña empresa había concluido y que ahora era necesaria en una de sus empresas más importantes, y no sólo como una simple empleada, sería la jefa de su área. Todo eso había sido realmente emocionante, pero el sólo hecho de abandonar a su familia y comenzar una vida nueva en New York la aterraba, no se sentía lista de abandonar por completo el nido y volar, aunque más bien sentía como si le hubiesen arrancado las alas, pluma por pluma.

Cerró sus ojos y suspiró con pesadez, aquel pensamiento le recordó la existencia del otro papel que se encontraba sobre la mesita, lo tomó con desgano y lo observó con detenimiento, no muy grande, de color blanco y letras rojas de tipo chiller, con unas grecas del mismo color de las letras adornando las orillas, grecas que no eran nada elegantes, debía decir que eran hasta un poco corrientes, no le gustaba usar mucho esa palabra pero era la más adecuada, aunque no podía espera nada más de esos dos, Scarlett y Kick no eran más que un desastre que, muy a su pesar, se veía bien y la invitación a su boda no podía ser más adecuada.

Observó ambos papeles en sus manos, ambos le cambiarían la vida, de maneras muy diferentes, y no se sentía lista para afrontar ninguna de las consecuencias.

Gruñó con frustración y arrojó los papeles sobe la mesa –Es demasiado temprano para partirme la cabeza con esto- dijo molesta mientras caminaba hacia su habitación, necesitaba ponerse ropa.


-¡Ya voy!- gritó sin disimular el enojo en su voz, pero a pesar de eso el sonido de su puerta siendo golpeada seguía con insistencia.

Sea quien sea el maniático que parecía querer derribar su puerta iba a enfrentarse a la ira de Brad Buttowski, aunque fuese la niña exploradora vende galletas más adorable sobre la faz de la tierra.

-¡No quiero tus malditas galletas!- gritó en cuanto abrió la puerta, sin siquiera ver quién era el que tocaba a la puerta.

- ¿Qué?- preguntó Kick con una ceja alzada mientras escrudiñaba a su hermano con la mirada -¿Te encuentras bien?- pregunto ante la reacción del moreno y al percatarse de que sólo llevaba una toalla alrededor de su cintura.

Brad enarcó una ceja al ver a su hermano menor frente a él, desde el primer encuentro que tuvo con Kendall, él y Kick habían discutido y desde entonteces el castaño no ponía un solo pie en su departamento, ni una llamada ni un mensaje, absolutamente nada, Kick se había molestado con él sin ninguna razón justificable.

-¿Qué haces aquí?- pregunto más confundido que molesto.

-¿Me vas a dejar pasar o me vas a interrogar en el marco de la puerta?- peguntó con seriedad.

Una mueca se formó en el rostro del mayor, miró el reloj que se encontraba en la pequeña sala de su departamento, 3:20 pm, Kendall podía llegar en cualquier momento.

Suspiró –Sólo quiero hablar, no te quitaré mucho tiempo- trató de convencer a su hermano al ver la duda en los ojos del mayor.

Chasqueó la lengua –Que sea rápido- dijo mientras le daba la espalda al menor y caminaba hacia el interior de su departamento.

Kick sonrió victorioso y sonrió de medio lado mientras entraba al hogar del mayor y cerraba la puerta detrás de él.

Brad caminó con tranquilidad hacia la cocina, no estaba muy seguro de hablar con su hermano menor, la vez pasada su discusión se intensificó tanto que de haber seguido así pudo jurar que Kick se lanzaría sobre él para golpearlo.

-¿Quieres algo de tomar?- ofreció al ver a su hermano acomodarse frente a la barra que dividía la cocina de la sala.

-¿Tienes algo que no sea agua del grifo?- bromeó.

Brad sonrió de medio lado, era cierto que seguía siendo un descuidado en diferentes aspectos de su vida y especialmente el llenar la alacena con comida se le hacía algo realmente tedioso, cosa que no le agradó a Kendall en lo absoluto, quien hace un par de días se había dedicado a llenarle la alacena de todo lo que consideró conveniente.

-Tengo jugo, leche, café…- dijo mientras se dirigía al refrigerador y sacaba un bote de jugo de naranja –Tu sólo pide- dijo encogiéndose de hombros mientras tomaba el jugo directo de la caja, cosa que estaba seguro que irritaría a la rubia.

Decir que Kick estaba sorprendido era realmente poco, pues él pensaba conocer a Brad mejor que nadie y un Brad rebosante de alimentos no era para nada normal –Agua está bien- fue lo único que atinó a decir.

Brad tomó un vaso de cristal y lo llenó con agua para después entregárselo al castaño, Kick tomó el vaso y lo miró con desconfianza.

-Es sólo agua- dijo Brad con molestia en su voz.

-Está limpio- dijo sorprendido.

-Cállate, loser- gruñó molesto, venía a hablar o a echarle en cara la influencia que la rubia ha tenido sobe él.

Kick sonrió de medio lado –Veo que tu nuevo ligue va muy en serio- mitad broma, mitad cierto, conocía a su hermano y sabía que ese tipo de actitudes eran normales cuando se tomaba en serio alguna de las tantas chicas con las que se acostaba.

-No, sólo es muy controladora- dijo tranquilo sin darle mucha importancia al asunto.

Kick rió por lo bajo –Hueca y controladora no suena como algo bueno-

¿Kendall hueca? Tuvo que contener la risa sólo de pensar en ello –Tiene sus ventajas, no tienes ni idea de lo sexy que se ve una chica peleando por el control en la cama- dijo sonriendo de medio lado.

Kick negó con la cabeza, aquello era lo único que le interesaba a su hermano, aunque no pudo evitar sonrojarse al momento en el que Kendall llegó a su cabeza.

-Supongo que sabes de lo que hablo- dijo Brad divertido mientras movía las cejas con insistencia al ver el tono carmín en las mejillas del menor.

-¿Qué?... ¿Scarlett?... No… Ella… Digo sí, se ve muy ruda y todo eso, pero en esas cuestiones es… un tanto tranquila- No le agradaba hablar de esos temas tan abiertamente, pues lo referente al sexo lo dejaba para su pareja y él.

Brad sonrió ampliamente, una sonrisa un tanto retorcida, Kick sólo se limitó a enarcar una ceja confundido –A mí también me gustaban las sumisas- rió levemente –luego… empecé a frecuentar a… esta chica- se recargó sobre la barra, tratando de estar más relajado -Y créeme, no me dan ganas de parar lo que tengo con ella en un buen tiempo- sonrió satisfecho.

Kick se sentía aún más confundido con todo aquello, como si se hubiese perdido algo de la conversación –Bien por ti, supongo- contestó sin saber exactamente qué decir.

Brad dejó escapar una leve y corta risa, a veces se preguntaba quién era realmente el hermano estúpido -¿De qué querías hablar?- pegunto con claras intenciones de cambiar el tema.

Kick parpadeó un par de veces, se sentía un tanto confundido, suspiró –Seré breve- guardó silencio unos segundo, pero para él ese tiempo parecía eterno, no sabía exactamente qué palabras utilizar y parecía estar pensando de más, soltó el aire que no se percató que había estado conteniendo –Quería disculparme por lo del otro día- dijo mientras pasaba una mano por su cuello –No debí reaccionar de esa manera, es decir, era sólo una chica y no debería importarme con quien compartes tu cama- dijo con desagrado.

Brad sonrió, no muy convencido de las palabras de hermano –Da igual- dijo encogiéndose de hombros –Creo que eres el único de los dos que se lo tomó personal-

Ambos rieron ante la broma del mayor.

-Quizás deba irme- dijo el castaño al recordar que su hermano sólo vestía una toalla.

-¡Cierto!- dijo Brad –No queremos molestar a Scarlett- dijo con intenciones de molestar a su hermano.

Kick sonrió, odiaba admitirlo, pero de verdad extrañaba a su hermano, sin importar lo muy estúpido que este podía llegar a ser.

-De hecho creo que tengo algo de tiempo- dijo mientras alzaba su brazo para poder ver la hora en su reloj de pulso pero por accidente tiró un pequeño cenicero de cristal con algunas cosas dentro, Brad había dejado de fumar hace algún tiempo y, en lugar de cenizas, había llenado el pequeño cenicero para cosas pequeñas a las que no les había conseguido un buen lugar –Yo… lo siento- dijo con sus mejillas teñidas de un leve tono rosa.

-Descuida, no era importante- dijo sin tomarle mucha importancia al asunto, sólo era un pedazo de cristal sin una utilidad.

Kick se agachó y comenzó a levantar los pequeños objetos que se encontraban revueltos con los pedazos de cristal, nada parecía importante, un botón negro, un centavo, una canica color verde, un maltratado llavero y… una pulsera de oro con una piedra rosa en forma de corazón.

El cuerpo de Brad se tensó al recordar que sí había algo importante en ese maldito cenicero –Eh… Kick… No tienes que hacer eso- dijo tratando de sonar tranquilo –Puedo hacerlo más tarde-

Kick observó la pulsera, sabía que la conocía, después de todo era demasiado fina para pertenecer a cualquiera de las chicas que Brad solía frecuentar.

-Esto es de Kendall- afirmó con seriedad.

-¿De qué hablas?- Su voz sonaba nerviosa, pero no demostraba lo realmente nervioso que estaba.

-Esta pulsera- dijo mientras se ponía de pie y ponía el objeto sobre la barra y frente a su hermano –Su padre se la regaló por salir con un promedio perfecto de la secundaria, es demasiado importante para ella- trataba de estar tranquilo, no quería volver a pelear por algo así… por ella.

-¡Vaya que conoces su vida!- exclamó el chico tan burlón como sorprendido –Quizás la olvidó ese día que estuvo aquí- intentó quitarle la pulsera a Kick, pero los malditos reflejos del acróbata eran mucho más veloces que los suyos.

-¿Y no te la ha reclamado?- preguntó serio mientras enarcaba una ceja.

-Quizás no quiere verme…- dejó de hablar al escuchar como alguien introducía una llave en el picaporte, su cuerpo se tensó, estaba metido en un buen lio.

-¡Brad!- se escuchó una melodiosa voz femenina por todo el departamento –Traje comida china- dijo para después dejar las bolsas de comida sobre la mesa, comenzó a caminar, buscando con la mirada al mayor –Hoy tuve un día muy estresante y de verdad necesito que me ayudes con toda esa frustración- eso ultimo lo dijo de manera suave y en un tono bastante provocativo –vamos Brad, no me hagas esperar más…- su cuerpo se tensó e incluso podría jurar que su piel palideció en el momento en que sus ojos esmeralda chocaron con los ojos color azul celeste que la miraban con desprecio.

Kick mordió su labio inferior y desvió la mirada hacia su hermano –Ahora veo porque no te la ha reclamado- dijo mientras dejaba la pulsera sobre la barra.

Brad tragó saliva, su hermano estaba molesto, podía sentir su mirada asesina sobre de él.

-Veo que tienen planes "urgentes"- dijo con sarcasmo –Así que supongo que me largo de aquí- dijo mientras caminaba hacia la salida.

-Dijiste que no te importaba- Habló Brad con seriedad, con la mirada clavada en el objeto que había causado todo aquello.

Kick se detuvo al escuchar a su hermano, rió con burla –Así es, no me importa la cantidad de putas que te lleves a la cama- dijo aquello ultimo mientras miraba a la rubia.

Kendall bajó la mirada, quería gritarle mil y un cosas, pero de cierta manera sentía que Kick tenía razón, se sentía sucia.

-¡Cierra la boca!- gritó con enojo –Sabes que no es así- si no fuese porque Kendall estaba presente, ya se habría acercado a cerrarle la boca a golpes a su hermano.

-No parece demostrarlo- dijo con seriedad.

-¡Ya basta!- dijo Brad mientras se acercaba con enojo hacia al castaño y lo sujetaba con fuerza por el cuello de la camisa -¡Retráctate!- gritó molesto.

Ambos chicos se miraron con enojo, Kick apretó sus puños y Brad apretó sus labios, ambos esperando el primer golpe, pues sentían que ambos lo merecían.

-¡Brad!- gritó la rubia llamando la atención de ambos chicos –Por favor, sólo… sólo déjalo ir- de los ojos de la rubia brotaban pequeñas lágrimas y se reusaba a mirar la escena que estaban armando los hermanos.

Brad de inmediato soltó la camisa del castaño, ninguno dijo nada, ambos vieron a la rubia para luego mirarse mutuamente con enojo, Kick fue el primero en romper el contacto visual, se fue molesto sin siquiera molestarse en mirar a la chica y azotando la puerta después de salir.

Kendall se recargó sobre la pared y sollozó un poco mientras trataba de limpiase las lágrimas con más fuerza de la necesaria, se sentía mal, como una tonta en busca de algo que simplemente no era para ella, le dolía pero era un dolor que ella misma había provocado.

Brad observó a la rubia, se sentía culpable, pero al mismo tiempo deseaba protegerla aunque el maldito método para resolver sus problemas no era el mejor, era el único que podía ofrecerle. Sin pensarlo más se acercó a la rubia y la abrazó con cuidado, como si fuese un frágil cristal, uno agrietado que con el más mínimo roce se rompería, limpió sus lágrimas y se dedicó a dejar a dejar y caminó de besos hasta llegar a su cuello.

-Déjame dirigir hoy- susurró mientras volvía a besar el cuello de la rubia.

Kendall abrazó al mayor y asintió.


Y fin :v

Nah! es broma, la verdad ni siquiera pensaba en continuar esto pero aquí estoy! :D

Como sea, vi que a algunos de ustedes les gustó y sólo por eso me animé a darle seguimiento a la historia, aunque sólo tengo planeado hacer este cap y el que sigue, espero eso sea suficiente(?)

No sean duros con Kick, todos hemos actuado de manera irracional cuando no entendemos cómo nos sentimos(?)

Blue bird: Gracias por haber sido la primera en comentar, eso me alegra, aunque con el rumbo que lleva esto no creo poder tener mucha piedad(?) xD espero disfrutes el cap

YaniiR: Te juro que no es personal :v y aun no salgo del bloqueo con las otras historias :C no es un final feliz pero por lo menos la continué(?)

Ayelen: No me detuve! xD

Nikopelucas: Gracias por los ánimos y pues sí me animé a continuarlo xD

Luna: Ya no tendrás que imaginar lo que sigue! la floja de la autora se dignó a seguir :v espero que te guste el cap C:

gamb12: Me alegra que te gustara el cap anterior C: y no quise soltar el nombre de Brad al inicio del cap anterior pero sí dar pequeñas pistas ;) espero te guste este cap

Alaska-Luna: Muchas gracias por tu comentario C: espero que este nuevo cap sea de tu agrado ;)

Bueno chicos, me despido por el momento espero que les guste el cap así como a mí me gustó escribirlo C: