"Trece Cielos."

Por B.B. Asmodeus.


[+]+[+]+[+]


Fandom: Star Wars, Jedi Apprentice & Clone Wars (en toda presentación).

Resumen: Después de la Guerras Clónicas y de destruir a Darth Sidious, los escasos Maestros sobrevivientes luchan por reconstruir el Consejo de los Jedis, renovando sus reglas y tradiciones. Resignado a su soledad, es entonces cuando Obi-Wan Kenobi encuentra su destino personificado en Luke Lars.

Categoría: PG-13 por ahora. Pre-Slash. Het. Realidad Alterna (extremadamente). Saltos en el tiempo, Romance, Acción/Aventura, Espionaje, Humor, Angst, Misterio.

Protagonistas/Parejas: Luke "Lars" Skywalker. Obi-Wan Kenobi. Qui-Gon Jinn. Padmé "Naberrie" Amidala. Leia "Organa" Skywalker. Han Solo. Obi-Wan/Qui-Gon, menciones de un pasado Padmé/Anakin. Eventual Luke/Han. Implicaciones de Anakin/Xanatos.

(¡) Notas Importantes (¡):

i. Este fic es una reconstrucción de otro fic previo que tenía abandonado, "Kalimotxo." Ha sido modificado y moldeado con ideas nuevas, así como una trama rotundamente diferente.

ii. He hecho de las líneas del tiempo lo que se me ha dado la gana. Imaginen un universo alterno donde Anakin no fue "El Elegido," nacido una década anterior al tiempo establecido en "Episodio I." Obi-Wan y él son, más o menos, de la misma edad. También imaginen un universo alterno donde Obi-Wan no fue Padawan de Qui-Gon, y Anakin no fue Padawan de Obi-Wan. Imaginen que Luke (y Leia) nacieron justo en los inicios de las Guerras Clónicas, las cuales duraron diecisiete años. Este fic comienza, justamente, a tres años posteriores al final de la Guerra Clon, donde la Galaxia se encuentra en una transición de reconstrucción.

iii. He tomado prestado muchos elementos de la cultura Maya para la realización de este fic. El mismo título de este fic hace referencia a la concepción Maya que establece que existen 13 cielos, siendo la Tierra la última capa de éstos.

Disclaimer: Por último, Star Wars no me pertenece.


[+]+[+]+[+]

Y si vuelo, o si caigo.

Por lo menos podré decir

que di todo de mí.

-RuPaul.

[+]+[+]+[+]

12.

[+]+[+]+[+]


Anakin Skywalker.

Un agente secreto, trabajando en nombre de la Vieja Orden Jedi.

Un espía.

"Ser espía va en contra del Código Jedi, ¿qué no?" Luke enunció, torpemente, todavía aturdido con la revelación. Sin embargo, apenas y se escuchó, entre las quejas del Rey.

"¿Cómo puede ser posible, que este traidor forme parte de los Jedi?"

"¡Debe de tratarse de un Caído, seducido por el mismo Xanatos!"

"Hace siete años, el Caballero Skywalker fue mandando a Oxlahun en completa discreción, con la misión de infiltrar el operativo terrorista encabezado por Xanatos DuCrion." Mace Windu fue dándole luz al misterio. "Para ello, tuvo que asimilar otra identidad, y hasta formar parte de los actos atroces causado por el sacerdote. Si hay testigos, que hayan visto al Caballero Skywalker causar daño, sean conscientes que lo hizo con el objetivo de ganar la lealtad de Xanatos, y así extraer información vital. Información, que llevó a la eventual derrota de éste. Si quieren saber quién fue el personaje clave para la recuperación de la libertad de su pueblo…" Sin misericordia alguna, Windu apuntó un dedo hacia la forma destrozada de Skywalker. "…ahí lo tienen."

Luke recorrió cada cabello enmarañado de Skywalker con su mirada, intrigado a más no poder, por la identidad debajo de la cortina de rizos. Este hombre era el primer espía conocido en la historia de la Orden Jedi. Este hombre había sido el encargado de desvelar la secreta conexión, que había pulsado viviente entre Xanatos y Darth Sidiuos, danzando en el mero borde del Lado Oscuro, sin caer por entero. Si lo que el Maestro Windu decía era verdad, era a Anakin Skywalker a quien se le atribuía una mitad de la victoria de los Jedi sobre la influencia Sith. Ni siquiera Obi-Wan era dueño de tan recóndita pieza de información.

"Nosotros lo mandamos, Rey Agu'Lis Ziz." Windu caminó hacia los dos acarreadores de poder político sobre Oxlahun. "Así que, es nuestra responsabilidad removerlo de su planeta, para que su reinicio pacifico entre en efecto."

Por un momento, todo indicó que Agu'Lis Ziz se opondría a los deseos de Mace Windu. Por un segundo, sed por sangre hirvió en sus ojos cósmicos, más que todo pensamiento coherente. Sin embargo, cuando Kazis'Lis Nan posó una mano sobre su hombro, sanidad pareció ganar la batalla interna del soberano. Asintió, como veredicto final. "Llévenselo de aquí. Pero, a pesar de su contribución a nuestro triunfo sobre Xanatos, su existencia nunca será venerada aquí. No le debemos nada."

"Puedo verlo: lo insignificante, que su aportación, es para sus ojos." Windu gruñó. "Habíamos asumido que el Caballero Skywalker había fallecido durante la Batalla de Liberación. ¿Cómo fue que llegó a sus manos? ¿De dónde obtuvieron ese artefacto alrededor de su cuello?"

"Lo encontramos de esta forma. En el castillo de Xanatos." El Representante se apresuró a cubrir su propio trasero. "Parece ser que su… 'acto', fue descubierto en algún punto, puesto que fue localizado en, lo que se puede asumir, fueron los calabozos privados de Xanatos, encadenado como animal abandonado. No tenemos idea de cómo remover el collarín de su persona. No contamos con la tecnología necesaria."

Luke escondió una contorsión de su rostro, al imaginar las maneras catastróficas que las fuerzas militares de Oxlahun hubieran podido emplear para retirar el collarín. Skywalker había sido muy afortunado de la ignorancia del pueblo.

De repente, Skywalker elevó su rostro, su mirada acoplándose en la suya. Azul índigo, contra azul celeste.

Todo músculo en Luke se endureció, como si hubiera recibido un golpe carnal viniendo de un Wookie. Con dificultad, tragó saliva.

La Fuerza vibró, jalando hilos con su alcance inmaterial.

Luke sacudió sus hombros.

Cuando los guardias obedecieron las órdenes del Maestro Windu, soltaron a Skywalker sin más preámbulos. Luke no pensó, solamente reaccionó, abalanzándose en la dirección del prisionero para apoyar su cuerpo exhausto. Estaba demasiado delgado. Con su lightsaber Luke le retiró las esposas, no importándole el olor fétido viviendo de Skywalker. Examinó el collar inhibidor con dedos cautos, leyendo con los anteojos de la Fuerza alguna indicación de debilidad dentro del funcionamiento del artefacto. "Puedo desactivarlo, Maestro Windu. Estoy seguro."

"Aquí no." Fue lo único que el otro Jedi refutó en palabras, frente a todos los presentes. Sin anunciar una despedida, Windu se inclinó en forma respetable ante el Rey y Representante, para después unírsele a Luke, tomando un brazo de Skywalker en acción de levantamiento. Luke se apresuró a tomar el brazo opuesto. Se comenzaron a abrir camino fuera del Santuario, la Fuerza prestándoles impulso.

"… ¿Maestro?"

Fue la primera ocasión que Skywalker articuló una oración coherente.

Mace ni siquiera tropezó, mientras bajaban los escalones. "Así es, Anakin. Soy Mace Windu. ¿Me recuerdas? ¿Recuerdas donde te encuentras?"

"¿…Xa-Xana-Xanatos? ¿Dónde…?"

"Ha sido eliminado. La Guerra ha terminado, Anakin. Tuviste éxito en tu misión." Una vez fuera del lugar, Luke se encargó de pedir un transportador que los llevara al Templo. "Aún permaneces en el planeta Oxlahun, pero no por mucho tiempo más." El Jedi gimió, ante el esfuerzo de subir a Skywalker al transportado conseguido, mientras Luke dio las direcciones adecuadas al droid conductor.

Anakin Skywalker fue acostado en uno de los asientos alargados, sus labios moviéndose, pero sin sonido aparente.

Luke se hincó frente a él, sus dedos estirándose de regreso al collarín. Los reflejos de Skywalker lo sorprendieron, al sentir su muñeca siendo detenida. "Um, no tengo intenciones de lastimarlo, Caballero Skywalker. También soy un Jedi."

"Déjalo examinar el collarín, Anakin." Mace ordenó, todavía balanceándose entre un tono suave, pero comandante. Los propios dedos de Windu se colocaron en la frente de Skywalker. No masajeando, solamente plantadas. Luke sintió una corriente de Fuerza siendo manipulada, y concluyó que Windu estaba intentando ayudar a Skywalker a esclarecer su mente. "Se trata del Caballero Luke Lars. Puedes confiar en él."

Existía una razón para temerle a los ojos de Skywalker, y era su total trasfondo emotivo, resplandeciendo de sus irises. Cuando su mirada exploró el rostro de Luke, sospechosa, Luke trató de sonreír.

Los dedos de Anaki sacaron poderío de lo imposible, aunque no causaron dolor. "… Chip. Adentro."

Luke comprendió, rápidamente. "¿Cómo se desactiva?"

Anakin manipuló la mano de Luke en dirección de su cabeza. "… NGL-34…"

El modelo del collarín. Un modelo de los pocos registrados en las bases de datos. Susceptibles a ser hackeados. Luke revisó la parte trasera de la cabeza de Anakin, buscando por las hendiduras que lo ayudarían a conectar el collarín con un datapad. Sin embargo—chispas eléctricas brotaron en la mente de Luke, al momento de hacer contacto con la piel desnuda de Skywalker. Luke saltó de inmediato, ante el singular asalto.

"¿Qué pasa, Lars?" Mace frunció su ceño, indudablemente, también sintiendo la perturbación en la energía de la Fuerza.

Luke levantó sus dedos de nueva cuenta. "Sé que hacer." Fue un conocimiento instalado en su cerebro, abriéndose, y transitando por los circuitos de sus neuronas. La Fuerza Viviente se aferró a su consciencia, haciéndole ver lo que tenía que hacer para liberar a Anakin Skywalker de su auto-insolación. Un mapa luminoso, dibujándose en la mente de Luke, le mostró las instrucciones adecuadas. "Tomará unos segundos…"

Windu no pareció aprobar sus intenciones. Detuvo la mano flotante de Luke con la propia. "No. Esperemos hasta llegar al Templo."

El impulso de desobedecer fue inmenso por un momento. Skywalker parecía sentirse tan hipnotizado como el propio Luke, observándolo, como si Luke no fuera humano, sino un bicho de raro linaje. Luke parpadeó, aturdido. Luego asintió, ante la orden de Windu. Se levantó, necesitando distanciarse. Necesitando jalar de las riendas de la manifestación anomalística que la Fuerza estaba tomando. Luke no era fanático de como a ésta le fascinaba dictar sus acciones, tan ardientemente. La última vez que había actuado de manera tan obstinada había sido en Naboo, halándolo en la dirección de Obi-Wan Kenobi.

Las heridas físicas de Skywalker tenían prioridad sobre el collarín, así que, en cuento arribaron al Templo, Mace Windu reclutó la atención entera de los Sanadores para introducir el cuerpo de Anakin en un tanque de Bacta. El collarín no se mostró afectado ante la sumersión. El Maestro Windu permaneció frente al tanque un largo periodo de tiempo, registrado cada costilla rota; así como, cada sección de piel coloreado con amarillo, púrpura y carmín del cuerpo del paciente. Una vez finalizada su inspección, el hombre se dio vuelta y abandonó la habitación médica, en peligroso silencio.

Luke no se permitió atravesar el umbral, sus puños descansando a sus costados. Skywalker lucía como un fantasma dentro del tanque, a la deriva del mundo vivo. Algo en el interior de Luke le reclamaba, por no dejar al hombre cruzar al Otro Lado.

Algo en Luke, le indicaba sujetarse a Skywalker.

Y era de lo más ridículo. ¡Luke ni siquiera conocía al Caballero! Claro, no se podía negar que Luke sentía simpatía por la situación de Skywalker. Era digno de admirarse, el gran sacrificio que Skywalker había realizado, en nombre de su misión. Vaya que se requería de mucho poderío interno, para sobrevivir algo como esto. ¿Cómo había hecho Skywalker, para no perder la esperanza de un rescate, durante los últimos cuatro años de paz? ¿Cuánta tortura había tenido que soportar? ¿Había sido durante dicha tortura, que había perdido su mano derecha? ¿Xanatos la habría cortado, al enterarse de la traición de su socio?

"No me incumbe." Luke renegó contra los susurros de la Fuerza, retrocediendo de la sala médica. "Él no es ninguna fuente de entretenimiento. Lo último que necesita es tener a un Caballero inexperto haciéndole preguntas mórbidas." Skywalker parecía compartir rasgos de Mace Windu, si su mirada antipática podía ser pista. Además… Su aura. Era similar al de Windu. Luke no podía explicarlo, pero esencia de Windu vivía en el aura de Anakin, y viceversa.

Se dio la media vuelta.

Paró.

No estaba seguro del por qué, pero tenía la certeza de que Skywalker había abierto sus ojos.

"Sigue tus instintos, pero no permitan que te cieguen." Obi-Wan le había instruido, en un sin número de veces. "Por más elusiva que la sensación sea, si persiste en darte un mensaje, escúchala. Sin embargo, nunca olvides el presente en el que existes, Luke."

Luke entró a la habitación. Se acercó al tanque, con pasos lentos.

Había tenido razón. Los ojos oscuros de Skywalker estaban abiertos, aunque algo desviados de atención. Nublados. Idos. No estaba completamente consciente de la realidad.

Luke estiró una mano en la dirección del tanque, las yemas de sus dedos apuntando a la altura del collarín.

Cerró sus parpados, desobedeciendo una orden directa del Maestro Jedi Mace Windu, sobre no intervenir.

La Fuerza fluyó por su ser, controlando sus facultades, aprovechando de la extrema sensibilidad de Luke a su influencia. Le mostró otro plano de observación, abriendo de nuevo el mapa de moléculas trabajando, dentro del artefacto inhibidor. La Fuerza lo redireccionó, lo guió—Le enseñó el camino conveniente, para atacar.

Luke atacó.

Circuitos cedieron a su invasión, cansados con el gastamiento del tiempo y las precarias condiciones de mantenimiento.

Con un click que Luke sintió tronar en su mente, más que escucharlo, el collarín fue desactivado. Se soltó del cuello de Anakin Skywalker.

Y el mundo de Luke, explotó.


[+]+[+]+[+]

Tres años atrás:

Planeta Coruscant.

[+]+[+]+[+]


Era su primera visita a Coruscant.

"La Ciudad Voladora." El piloto le presentó la capital con un estiramiento de brazo hacia la vista frontal de la nave. "El planeta entero consiste en una sola ciudad."

Su entusiasmo no fue compartido por Obi-Wan. El hombre renegaba en voz baja, murmurando barbaridades sobre el endemoniado calor, peinando su fleco ámbar en sentido contrario a su frente. Fue inútil, claro, puesto que su cabello tenía vida propia. Luke cubrió una sonrisa entre su palma. Concentró su atención en la capital, tan resplandeciente y voraz, desde su asiento del copiloto.

Aterrizaron en una de las plataformas que conducían al extremo Sur del Palacio Jedi. Y no estaba vacía; Maestros Jedi esperaban por ellos. Emoción penetró a Luke, al creer distinguir a cierto troll legendario, incluido en la escolta. Indudablemente, se trataba de Maestro Yoda. Luke respiró hondo, adormilando sus nervios.

"Hogar, dulce hogar." Obi-Wan articuló en el momento que aterrizaron, nostalgia filtrándose por su contemplativa voz. Al levantarse de su asiento, presionó el cuello de Luke en señal de solidaridad. "No te preocupes, Padawan. Recuerda los protocolos y estarás bien."

Protocolos. Correcto. Luke asintió, apresurándose a hacer fila a las espaldas de su Maestro. Cuando la compuerta posterior descendió para permitirles el paso, Luke se colocó a lado de Obi-Wan, inclinándose con formalidad ante el grupo de recibimiento.

"Maestros." Obi-Wan se limitó a saludar, siguiendo el movimiento de su aprendiz, aunque con menos efusión. "Ha sido un largo tiempo."

"Maestro Kenobi, Padawan Lars. Bienvenidos sean, a la capital." Mace Windu se encargó del cumplimiento del protocolo, inclinándose de manera recíproca, junto con Maestro Yoda, y otro par de Maestros Jedi adicionales. "Padawan Luke Lars—Creo que puedo hablar por todos nosotros: Mucho gusto en conocerlo, finalmente."

Luke compartió una mirada momentánea con su Maestro. No habían esperado algo así de particular, viniendo del estoico Mace Windu. Luke había estado preparado para ser ignorado, mientras la atención se posara en Obi-Wan. No lo inverso. "Igualmente, Maestros. Es un honor unirme a la Nueva Orden Jedi."

"Hora ya ser, para que Maestro Kenobi, un aprendiz tener." Maestro Yoda sonrió, desde su cámara flotante. "Indicados, uno para el otro, la Fuerza pensar de ustedes dos."

Fue un gesto titubeante, pero Luke levantó una comisura de su boca, al escuchar la confirmación del Maestro.

Antes de que comentarios adicionales se liberaran de esa declaración, Maestro Windu se dejó de rodeos. "El Consejo estaba esperando por ustedes para levantar sesión. Hay actualizaciones sobre la Operación de despojamiento de tropas enemigas en Kashyyyk."

"¿Cómo va?" Obi-Wan levantó su ceja, escéptico a buenas noticias. Tuvo razón para ello.

"A ningún lado." Mace declaró, dirigiéndolos hacia el interior del Templo. Luke procuró no perderse entre la aglomeración de Jedis, indeciso entre no perder de vista la nuca de su Maestro, o admirar el cielo de Coruscant.

"Que no te engañe su imagen pulida, Padawan Lars." Una voz le compartió, a sus espaldas. Enseguida, Luke torció su cuello para identificar a su dueño. Se encontró con el panorama de un amplio pecho masculino, en primera estancia. Después, Luke elevó su mirada lentamente, registrando dos franjas de cabello castaño-platinado, un elegante mentón, una nariz puntiaguda, y grises ojos. "Coruscant te puede devorar vivo, si se lo permites."

Aparte de alto, el hombre dirigiéndole las palabras, portaba con las características de ser delgado, y ligeramente más avanzado en años que Obi-Wan. Vestía la túnica tradicional de un Jedi de la Antigua Orden, el tono arena de su uniforme ilustrando un contraste elegante con su túnica azul. Sin embargo, a diferencia de la meticulosidad reflejada en la apariencia de su Maestro y de Mace Windu, las arrugas doblando la superficie de la tela de su tabardo, le otorgaban un toque rebelde a este Jedi. Era obvio que este Maestro no le daba prioridad a su sentido de vanidad.

"Es muy seductora." Luke hizo su observación en voz alta, del rabo de su ojo, acariciando intangiblemente la arquitectura de la ciudad. "Nunca imaginé que algún día vendría a visitar la capital."

"He escuchado que provienes de los territorios del borde exterior."

Luke asintió. "Tatooine."

El hombre pausó considerablemente, introduciendo sus manos a las mangas de su túnica. Luke detuvo su trayectoria para enfrentarse al otro Maestro.

"¿Alguna vez lo ha visitado?" Aunque lo dudaba, Luke preguntó por el bien de etiqueta.

"Sí." Fue la directa respuesta. "¿El Maestro Kenobi te encontró ahí?"

Luke enderezó sus hombros. "No. Recién me había trasladado a Naboo cuando Obi-Wan me encontró, en una de sus visitas a la Reina." Reanudó la marcha, finalmente introduciéndose en el edificio. "Podría ser vista como una afortunada coincidencia…"

"Las coincidencia no existen, Padawan Lars."

Luke sonrió, recordando la cita de su Maestro. "Solamente la voluntad de la Fuerza."

Recibió una sonrisa apacible en retorno. "Admito, sin embargo, que hay ocasiones donde uno se rehúsa a seguirla."

"Entonces, admiro ese tipo de resistencia." Obi-Wan pausó, justo en la entrada de uno de los elevadores, su cabeza pelirroja volteando en busca de su Padawan. Luke apresuró el paso. "Desde que conocí a mi Maestro, no hay jalón que no me guie al antojo de ella."

"Es obstinada, eso sí." Justo cuando se encontraron a centímetros de unión con el gremio de Jedis en espera, el Maestro bajó su voz, a un tono conspirador. "Puedes ignorarla. Es posible. Pero, el arrepentimiento de no haberla escuchado en su momento, puede dejarte una marca permanente por el resto de tu vida. La incertidumbre de los Hubieras puede ser aturdidora."

Luke posicionó sus manos detrás de su espalda, uniéndose con la simetría de eslabones. "¿Eso quiere decir que se arrepiente de no haber tomado a Obi-Wan como su Padawan, cuando se le fue pedido por la Fuerza, Maestro Jinn?"

Un desliz de botas. Sutil y únicamente perceptible para los sentidos expectativos de Luke. Pero, aun así, un tropiezo que sucedió. Un tropiezo que simbolizaba que el gran Maestro Qui-Gon Jinn todavía podía ser tomado desprevenido. Luke no escondió su satisfacción, mentón levantado con victoria.

Que ésa fuera una lección. Luke Lars podía tener raíces de una granja, pero no era un ignorante.

"Joven Padawan, pensé que nunca llegarías." Obi-Wan le robó de la oportunidad de apreciar el bochorno de Jinn a más detalle, apurando a su aprendiz con sus dedos. "Los demás están esperando por nosotros, les dije que se adelantaran—"

"Fue mi culpa, Maestro Kenobi." Qui-Gon Jinn tuvo la decencia de lucir culpable por haber sido la distracción de Luke, levantando una mano para sosegar cualquier regaño. "Admito que mi curiosidad necesitaba ser saciada y le otorgué más importancia—"

Pero, poco sabía Qui-Gon que cuando Obi-Wan encendía los motores, ningún Pero valía. "Mi Padawan no es un animal exótico, Maestro Jinn." Acero inmutable salió de sus labios, la mirada fría de Kenobi nunca rehuyendo del otro hombre. Luke mordió su labio inferior, algo incómodo por estar atrapado entre los dos. "Comprendo su curiosidad, pero le pido frenarla la próxima ocasión. Luke es un extranjero, y ya se siente fuera de lugar lo suficiente, sin tener que lidiar con preguntas incesantes, ¿y honestamente? Innecesarias. Para eso existe el Archivo de Datos del Templo—"

Control de daños. Ahora. Luke se plantó frente a Obi-Wan con más enjundia, hablando directo a la cara. "Estoy bien, Maestro. El Maestro Jinn nunca actuó de manera irrespetuosa. Se lo aseguro. Me estaba otorgando valioso consejo." Se tornó ligeramente hacia el mencionado, inclinado su mentón con honesto agradecimiento. "Y lo tomaré en cuenta, Maestro Jinn, no lo dude."

Qui-Gon Jinn comunicaba un alto nivel de frustración, si su boca abriéndose y cerrándose, y sus puños sosteniendo su cinturón defensivamente, podían tomarse como evidencias. "Me disculpo, profundamente, ante ambos."

"Mmm." Fue todo lo que Obi-Wan articuló, examinando a Jinn de pies a cabeza. "Andando, Luke."

Con un empujón suave de parte de su Maestro, Luke fue guiado hacia el interior del elevador. A pesar de que Qui-Gon no tuvo alternativa más que unírseles, ningún tipo de continuación a su plática se exteriorizó. Una densa capa de tensión los acompañó en cuarteto, presionando los hombros de Luke. Cuando el elevador se partió para revelar una antesala, el Padawan no pudo evitar suspirar con excesivo alivio.

Qui-Gon y Obi-Wan dieron un paso hacia adelante al unísono. Luego, cada quien se movilizó en direcciones opuestas, ninguna otra palabra siendo intercambiada.

/Algo duro, ¿no lo cree, Maestro?/

/No te entrometas, Luke./

/¿Que sucedió con aquella noción de agradecerle al Maestro Jinn—?/

/Dije: no te entrometas, Padawan./

Luke retrocedió, con la intención secreta de re-abrir el tópico después.

El Maestro Yoda lideró la conferencia, una vez que todos tomaron asiento en el circular auditorio. Encendió el holopod del centro de la sala, mostrando la estructura del planeta Kashyyyk y las áreas que continuaban siendo invadidas por restos del ejército Separatista. Era increíble para la opinión de Luke, que el General Grievous continuará ejerciendo influencia en un planeta tan estrechamente acogido con la Republica Galáctica. Sus tropas sobrevivientes estaban, actualmente, en asedios de los habitantes, pero el mismo Grievous estaba escondido en lo profundo de la jungla. Cuatro meses antes, el Senado había decidido mandar una tropa de asalto Clon a auxiliar, pero sus intenciones habían sido cumplidas parcialmente. No habían contado con una alianza todavía vigente entre los trandoshonianos y los Separatistas. Ambas fuerzas se encontraban en empate.

"Aprovecharse del uso de rutas secretas comerciales en Kashyyyk, Trandosha desea. La codicia por interrumpir el comercio galáctico y la comunicación, Grievous adicionalmente siente." Flotando en su asiento, el troll marcó una trayectoria hacia Luke y su Maestro. "Maestro Kenobi, para esta misión, lo solicito. Para conocer la manera de pensar del General Grievous, nadie mejor que usted."

Obi-Wan ni siquiera parpadeó. "De acuerdo, Maestro." Luke, sin embargo, sintió una revoltura de estómago. La idea de que su Maestro fuera mandado a una zona tan peligrosa, sin tener a Luke cuidándole las espaldas, resultaba nauseabundo. "¿El Senado nos asignará más tropas?"

Yoda sonrió. "No. No más ejércitos, más que la Fuerza, es necesitada. Infiltrarnos como agentes secretos, será nuestro procedimiento."

"Lo único que mantiene a este agonizante grupo de separatistas vivo es la voluntad del General Grievous." Mace Windu apuntó hacia el área del archipiélago. "Derrota a Grievous, Obi-Wan, y todos los demás caerán."

Obi-Wan volteó a ver a Luke. Le dio unas palmaditas una de sus piernas. "Permanecerás aquí en el Templo, para ponerte al tanto con tus estudios, Luke."

"Me lo imaginé." Luke murmuró, de lo profundo de su ser, extirpando una sonrisa. Se tornó hacia el frente, al personaje central de la conferencia. "¿Se marcharán en poco tiempo, Maestro Yoda?"

Las orejas del legendario líder se alzaron. "Eso, me temo, Padawan Lars. Esta misma tarde. Pero, acompañarnos a los hangares, tú puedes."

Discutieron más detalles sobre la misión de Kashyyyk, y compartieron reportes sobre las demás actualizaciones de despaches separatistas que sí habían obtenido éxito. En un punto de la conferencia, el Maestro Qui-Gon se encargó de exponer sus resultados sobre su última misión, sus dedos expertos haciendo girar satélites, astros y estrellas en tercera dimensión, encerrando a la sala por entero entre una cápsula holográfica. Una mano de Luke acarició una cadena de planetas vecinos, mientras que Obi-Wan fue rodeado en la órbita del Sistema Chandrilla, el azul de sus ojos resaltando entre el color fluorescente del proyector. Luke contó las ocasiones que los globos cristalinos añiles de Jinn se deslizaron hacia el asiento ocupado por Kenobi y su persona, al unísono que se desarrollaba su ponencia.

Al contar más de cinco de estos mínimos momentos, Luke disimuló con un tosido, sus risas.

/Crees que está observando a mi persona, Luke. Pero, estás errado en tu hipótesis. Es tu vibración con la Fuerza lo que tiene a todos los presentes comportándose como abejas en colmena./

Luke frunció su ceño. /No me diga tal barbaridad, Maestro./ No se atrevió a verificarlo, pero si era cierto, entonces la agresividad de Obi-Wan tenía razón de ser. El hombre estaba actuando en base a sus instintos protectores. /Me parece, más bien, que intenta desviar la veracidad de mi propuesta. Si Qui-Gon Jinn continúa mandando vistazos en nuestra dirección, es un 80% a causa suya./ Hizo una mueca en simpatía. /¿Y quién no lo haría con el tremendo latigazo verbal que le sometió? Debe de seguir lamiéndose las heridas, aún. Y eso que estaba bajo la impresión de que el Maestro Jinn poseía el nivel de sensibilidad de un Wampa./

Obi-Wan colocó una mano sobre sus labios. Luke sabía que estaba tratando de tragarse una carcajada. /…Admito que fue algo exento de lo ordinario. A lo que recuerdo del hombre, desde el momento que lo hubiera visto de mala gana, Jinn ya hubiera estado listo con su lengua de plata. Usualmente tiene mejores tácticas ofensivas que las de hace rato. Ciertamente, nunca se había disculpado conmigo respecto a algo, tan vehemente./

Mace Windu los interrumpió, con más informes sobre la construcción del Templo Jedi en el planeta Alderaan. Era una obra todavía en construcción, pero hasta ahora, todo su curso iba bien. La Sesión fue levantada, entonces. Yoda les indicó descansar, en especial a Obi-Wan, para así estar más alerta a la hora de salida. Fueron los últimos en salir de la sala de conferencias, y ávidamente, Luke alcanzó a divisar la túnica índigo de Jinn girando hacia uno de los pasillos, en compañía del Maestro Windu. Sus miradas se conectaron en el último milisegundo, justo cuando Qui-Gon daba la vuelta. Luke respiró hondo, resuelto en compensar la riña de Obi-Wan. Jinn no había merecido el regaño en su honor. Lo menos que Luke podía hacer sería invitarle un desayuno. O algo así.

Obi-Wan los guió por otro elevador, indicando los nombres de las torres del Templo y los lugares clave a los que Luke tendría que asistir para clases.

Eventualmente llegaron al apartamento que había sido propiedad de Obi-Wan desde aquella época en la que se había graduado de Caballero Jedi. Cuando entraron, sus múltiples maletas les dieron las bienvenidas, casi provocando una caída en picada para ambos.

"Bueno, esta es mi humilde guarrilla, Luke. Siéntete como en tu casa." Su Maestro remarcó cáusticamente, tomando dos maletas en sus manos y levantando otras dos con el impulso de la Fuerza. "Eres el primero con el que compartiré mi dormitorio, así que no podré advertirte si soy un buen compañero para coexistir."

"No nos fue tan mal en Naboo." Luke tomó el resto de maletas, siguiendo a su Maestro a su habitación designada. Era una habitación de tamaño estándar, desnuda de objetos personales. Algo empolvado por el uso inexistente. A pesar de que Obi-Wan nunca había tomado un Padawan antes, Luke meditó en que la probabilidad había existido en su Maestro preliminarmente, puesto que su apartamento siempre había tenido la segunda habitación como una opción.

"No compares el espacio del Palacio con esta caja de zapatos, Luke." Obi-Wan dijo, desde su propia recámara. "Si tenemos malentendidos, aquí no habrá gigantescos jardines a los cuales poder huir. Tendremos que sufrir en petulante silencio, de hoy en adelante, limitados a aquellas escenas donde se dice 'pásame la sal, por favor'."

"Mira muchos holo-dramas, Maestro." Luke sacudió la sabana vieja de su cama. "¿Tienen una biblioteca aquí, cierto?"

"¡Los Archivos, por supuesto! Tienes que ir a registrarte, para que se te entregue tu identificación—Por la Fuerza, no había pensado en los procesos de alta que debí haber acordado, antes de nuestra llegada. Necesitarás artículos escolares para tus clases, un nuevo set de uniformes, sin mencionar que no hay nada comestible en la cocina—"

"Estoy seguro que podré arreglármelas solo, Maestro—"

"No, no, tendré que contratarte un guía, por lo menos para tu primer día de cursos."

Luke salió de su dormitorio para mudarse al de Obi-Wan. Lo encontró aligerando su mochila de viajes más compacta, no molestándose en sacar todos los contenidos. "Deme un mapa, la contraseña de entrada de nuestro apartamento, y de lo demás me encargo yo, Obi-Wan. No te preocupes. No soy un niño."

Obi-Wan interrumpió sus frenéticos reproches, tomándose una pausa para respirar hondo. Apretó el tabique de su nariz. "Lo siento, Luke. No quise menospreciar tus capacidades. No soy yo mismo, el día de hoy."

De eso, Luke se había percatado desde que se habían abordado a la nave en Naboo. Su Maestro había regresado con un humor negro, después de su despedida privada con la Reina Amidala. "Estás bajo mucha presión. Es comprensible." El Consejo había colocado una enorme expectativa en Obi-Wan, al asignarle la derrota de Grievous. De su Maestro dependería el destino de Kashyyyk. "Tengo fe en ti, no decepcionarás al Consejo."

"¿Cómo puedes tener tanta certeza?"

Luke se encogió de hombros, insolentemente. "Eres Obi-Wan Kenobi. Siths son tu especialidad, ¿qué no?"

Obi-Wan entre-giró sus ojos. "Eres atroz para mi ego, Luke."

"Y tu desarmante, con tu tendencia exagerada a cuidar de mí." Luke se cruzó de brazos, apretando sus propias costillas. "No me molesta. La aprecio. Ni siquiera mi tía Shmi fue tan… atenta conmigo. Pero, a este paso… vas a malcriarme."

"Malcriado, ya estabas, Padawan. No apuntes tu dedo en mi dirección. No fui yo el que se encontraba viviendo en un palacio, cuando nos conocimos."

"¡Apenas tenía un par de semanas viviendo en aquel lugar! Y no fue como si hubiera sido considerado miembro de la realeza."

"¿Te hubiera molestado…?"

"¿Eh?"

"¿Te hubiera molestado ser tratado similar a la realeza, Luke?"

Había holos plasmando facetas más jóvenes de Obi-Wan en un estante, y Luke caminó hacia los objetos para no tener que responder directo a la cara de su Maestro. "Creo que sí. Prefiero ser alguien ordinario. ¿Este es usted, de Padawan?" Vistiendo la trenza simbólica de los aprendices de la Antigua Orden, un Obi-Wan adolescente le sonreía a la cámara. Sin barba, Kenobi lucía increíblemente… inocente. Tierno, como un recién nacido. Un niño, sin idea de la gran cantidad de muerte que tendría que enfrentar, en un futuro. Debido a las recientes modificaciones en el entrenamiento de Padawans, Luke no había tenido que ser sometido a las viejas costumbres. Sus mechones cobrizos habían sido dejados intactos, sin trenzas, o colita recogida. Sin embargo, Luke se preguntaba con cual recuerdo de su aprendiz Obi-Wan se quedaría, si ninguna trenza sería cortada el día de su graduación como Caballero.

"Personas ordinarias no se convierten en Jedis, Luke." La voz de Obi-Wan lo asaltó desde sus espaldas. "Recuerda eso. O te puedes considerar una persona que marcará la diferencia entre la multitud, o todavía te puedes ver como un simple granjero. No ambas. Tienes que escoger una."

Truncado en su intento de evasión, Luke suspiró. "Entiendo, Maestro. Prometo meditar más al respecto."

"No te apresures. Estás en una etapa de autodescubrimiento. Es natural estar confundido con tu propia identidad." Obi-Wan apretó uno de sus hombros, y esperó a que Luke girara su rostro a su favor, para sonreírle con gentileza. "Y no tiene que ser una trenza. Tu puedes escoger que recuerdo regalarme, el día de tu graduación." Le guiñó un ojo.

"Soy bueno en construir cosas interesantes." Luke presumió, su mente comenzando a planear. Estuvo a punto de amenazar a su Maestro con construirle un Jedi Starfighter, cuando un destello proveniente del estante, lo distrajo de sus malas intenciones. "¿Qué es esto?" Se acercó aún más a la tercera fila del estante, tomando entre sus dedos el objeto en cuestión. "¿Una roca?" Efectivamente, se trataba de un roca lisa, con una circunferencia no más grande que su propio puño. Lo más fascinante, sin embargo, era una perforación en el medio de este. Cuarzo plateado brillaba en su interior. "Es… sensitiva. Tiene una firma especifica creada con la Fuerza."

Obi-Wan acarició la roca con la punta de uno de sus dedos. "Fue un regalo."

"¿De quién?"

"No tengo idea."

Luke torció su nariz, en incógnita. Obi-Wan le retiró la singular roca, regresándola a su lugar indicado. Tomó otra roca, esta no siendo tan especial, físicamente hablando. "Desde mi cumpleaños número trece, he recibido un paquete anónimo con una roca dentro. Sin pistas que revelen la identidad del remitente. Todo lo que puedo decir del misterioso responsable es que es una persona disciplinada. Nunca falla. Cada cumpleaños, una roca diferente es mandada a mi apartamento, sin importar si yo mismo este presente o no."

Oh, que adorable. "¿Tiene una admiradora secreta, Maestro?"

"O acosadora."

"No sea tan cínico." Luke le reprimió, golpeando sus hombros juntos. "Si esta persona fuera guiada por obsesión, trazos de ello se adherirían en el sello de la Fuerza, ¿no crees?"

"Supongo." No muy impresionado con la idea, Obi-Wan dejó a Luke y su curiosidad en el estante, retornando a su closet. "No es como si la firma impresa en las rocas fuera suficiente para interpretar los sentimientos del -o la- responsable—¡Ah! ¡Ahí está mi datapad!"

Luke ayudó a su Maestro a doblar otro set de uniformes de manera más respetable, mientras que Obi-Wan se ocupada de comunicarse con el Departamento Académico vía Commlink, pidiendo por un tutor para su Padawan. A Luke no le agradó mucho la noción, pero difícilmente podía oponerse. Necesitaría toda la ayuda posible para conocer cada rincón del Templo como las palmas de sus manos. Solamente tendría que apresurarse con dicho aprendizaje, para deshacerse de su "tutor" lo más rápido posible. No necesitaba niñeras.

Obi-Wan le entregó un chip conteniendo toda la información de acceso necesaria para entrar al sistema central computarizado del Templo. Así, como información personal para el uso único de Luke, como direcciones y contraseñas. Una vez lista la mochila de viaje de su Maestro, ambos tomaron una ducha. Como Luke fue el primero en terminar con la suya, se apresuró a armar unos emparedados con los víveres que Shmi les había dado para el viaje.

"Esa sí es una imagen para la prosperidad: mi Padawan preparando té."

Luke le estiró el plato con su emparedado. "Sólo calenté el agua. No exageremos."

Ver a Obi-Wan en su hábitat natural fue algo… liberador. Normalmente, Obi-Wan daba la fachada de un guerrero pulcro, siempre con las respuestas sabias, o las respuestas sarcásticas, en la punta de su lengua. En su papel de Maestro, Kenobi contaba con muchos escudos. Pero, en ese preciso momento, donde ambos se sentaron a comer juntos, Obi-Wan fue solo… Obi-Wan. Con su cabello todavía húmedo, descalzo, limitado a vestir una camiseta sin mangas y unos pantalones de entrenamiento. Cuando el hombre se tomó la labor de preparar los tés, fue con movimientos relajados, algo perezosos.

Un rato posterior a la satisfacción plena de sus estómagos, Obi-Wan sacudió migajas de su barba. "Me mandaron tu horario."

Luke aceptó el chip viniendo de su Maestro, haciendo muecas. "¿Se me asignará un tutor?"

"Así es. No hagas pucheros. Depende de ti cuanto tiempo lo tendrás pisándote los talones." Obi-Wan le sonrió con inmensa maldad. Luke sacó su lengua. "Aunque confíe en ti, Luke, debes entender que no puedo dejarte sin supervisión."

Luke insertó el chip en el reproductor de holo. El afamado horario se proyectó entre los dos, acompañado de los datos de su futuro tutor—

"¿Leia Organa?" –Rayos. Una tutora. Luke no tenía mucha suerte con personas del sexo opuesto. Solían verlo como si se tratara de un cachorro perdido, lastimoso e ingenuo. Luke no sabía qué parte de su personalidad atraía tan condescendiente atención, inclusive ahora, que era un Jedi en entrenamiento.

"No sabía que estaba laborando en la Academia. Siempre está en movimiento, en misiones de aquí, para allá." Hasta Obi-Wan transmitió poco convencimiento con la elección de cuerpo directivo. "Oh, vaya coincidencia…" Lo último fue murmurado con un tono sospechoso.

"¿A qué se refiere, Maestro?"

Obi-Wan apagó el proyector, sin más. "Lo averiguarás tú mismo, a su debido tiempo, Luke. Es hora de alistarme, Maestro Yoda no tarda en avisarme de nuestra partida."

Luke se encargó de los platos sucios, todavía saboreando el cambio de circunstancias. Para crear mayor enigma al asunto, el chip no había cargado alguna imagen de Organa. Aunque, podría buscarla en la base de datos del servidor principal, si en verdad la curiosidad lo rebasaba…

El regreso de Obi-Wan a la sala lo distrajo, pasmándolo por un momento. Todas las corazas estaban colocadas en su respectivo lugar—el uniforme impecable, las botas enceradas a la perfección, la postura regia y aristocrática—Jedi Kenobi estaba listo para otra misión.

No estuvo consciente de la acción, hasta que fue demasiado tarde para detenerse, sus brazos rodeando los hombros erguidos de Obi-Wan, con potentes fuerzas.

Obi-Wan olía a jazmín. Luke cerró sus ojos, grabando la fragancia en su memoria abstracta. "Tenga cuidado, Maestro."

El abrazo siendo aceptado y replicado con el mismo vigor, fue toda la respuesta que recibió. Su conexión mental pareció entrelazarse con aun más fidelidad, madurando.

Tras colocarse sus propias botas y su tabardo de lana sintética, Luke acompañó a su Maestro a los hangares, encontrando al Maestro Yoda a la mitad del camino. Cargó con la mochila de su Maestro, a pesar de las protestas de Obi-Wan, por lo contrario. Yoda no tuvo tanta pena, y agregó la suya a las manos consideradas del Padawan.

"Del placer de servirte, no le robes a tu aprendiz, Obi-Wan."

Fueron transportados a la Torre Oeste del templo vía Carguero, y cuando la primera vista de la pista de lanzamiento fue disponible para su admiración, Luke tuvo que ser sujetado de la túnica por Obi-Wan, para no salir volando por la apertura.

"¿Podrías esperar hasta que toquemos tierra antes de que comiences a salivar, Padawan?" Obi-Wan renegó de buena manera, no logrando esconder por completo sus carcajadas. "Supongo que me agradecerás por aquellas clases extra-curriculares a las que te apunté, después de todo…"

Pero, Luke estaba comiendo con su mirada los Cazas Jedi enfilados, hermosamente, en la explanada. Cuando el Carguero estuvo un nivel bajo humanamente seguro, Luke saltó del transportador, sin esperar por permiso. Chifló, admirando todos los modelos aerodinámicos a su paso, entremetiéndose entre la variedad de Jedis Pilotos. Fue en ese instante, rodeado de tanto sabor bélico, que Luke se percató realmente, de que la Guerra no estaba totalmente ganada. Si tantas naves estaban siendo despachadas, era porque las batallas continuaban. Tal vez, no tan cercanas a Coruscant, pero los territorios exteriores seguían sufriendo de Guerras Civiles. Todavía permanecían en lucha por su libertad plena.

Las ganas de robar un casco y unirse a la causa, fue extremadamente poderosa, entonces. El impulso de introducirse a un Starfighter—Podría hacerlo. De alguna manera, estaba consciente de que Obi-Wan entendería su llamado…

Aunque no tenía la misma certeza, respecto a la opinión del Consejo. Luke suspiró, inclinando su cabeza para pasar por debajo del pico frontal de un Delta-7, clase Aethersprite. Se aventuró en lo más profundo de los Hangares, terminando en las pistas interiores, donde naves estaban siendo arregladas mecánicamente.

"¡Pues, chécalo otra vez! ¡No te quedes ahí, chillando, títere de aluminio! La hidrallave debe estar por ahí. No nos moveremos de aquí, hasta que ese convertidor—Agh, mira donde vas, tu, pedazo—¡Demonios!"

El consiguiente insulto que resonó desde las alturas, junto con un piquete mental, advirtieron a Luke de la inminente amenaza. Flexionó un brazo por encima de su cabeza, con la misma naturalidad que se ocupaba para tomar una inhalación de oxígeno, y al parecer, actuó justo a tiempo.

Un hombre fue frenado en plena caída, debido a su bien pensaba intervención, su cráneo siendo salvado de convertirse en ensalada humana. Luke se dedicó a bajarlo lentamente, nunca despegando sus ojos de la figura descendiente. Para su sorpresa, Luke no recibió quejas similares a las dadas, previamente, al droide mecánico. Una vez notificado de la fuente de su amparo, el rescatado se permitió ser manipulado, brazos y piernas relajándose con confianza. Conforme la distancia entre los dos fue acortándose, Luke fue registrando las facciones jóvenes del otro hombre.

Pantalones militares, con una franja carmín. Botas altas, negras. Un chaleco informal, encima de una camiseta de mangas largas, supuestamente blancas, pero percudidas con aceite.

Cabellos castaños, lacios. Tez bronceada. Ojos, no ajenos, al color de la miel alderaaniana.

"¿Quién lo diría? Jedi Inc. todavía puede manufacturar a unos cuantos adonis decentes… Cuando se lo propone."

Luke pestañeó, un conjuro del que ni había dado permiso para adentrarse, descociéndose un poco. Se dio cuenta de la extraña posición, su nariz a meros centímetros del mentón de la persona flotante. Un mentón que se torcía en una arrogante sonrisa, a labio cerrado. Luke lo soltó rotundamente, desconcertado con sus propias reacciones (sudoración activándose, latidos acelerándose, vasos sanguíneos dilatándose), y a la vez en venganza, por el vicioso comentario (aunque estaba enterado del hecho, Luke detestaba ser referido a su apariencia física como rasgo más importante).

Desafortunadamente, sus cálculos no fueron realizados con precisión. ¿El resultado final de su venganza? Fue tener al hombre desconocido suavizando su caída… encima del mismo Luke.

"¡Uf! No que no me sienta agradecido—" Luke concibió la voz del sujeto, vibrar entre el espacio de su propio oreja. "Pero, hay que trabajar más con tus aterrizajes, ¿no crees, niño?"

Luke lo empujó lejos de su persona, con un tremendo gemido de dolor, apresurándose a sentarse. Sobó su espalda con una mueca, justo donde había hecho súbito contacto con las mochilas que había estado cargando en sus hombros. En lugar de otorgarle una respuesta, igual de sabionda, al tipo, Luke le dio prioridad a los artículos personales de su Maestro, palpando los interiores, fijándose por si algo había roto. Si las barras nutritivas de Obi-Wan habían sido aplastadas, su Maestro le aplastaría otra cosa…

Una mano, no perteneciente a una de las suyas, se atrevió a masajear un punto bajo de su espalda. Justo donde el dolor estaba más concentrado. Luke se congeló. "Probablemente, tendrás moretones del tamaño de un pequeño sistema solar, pero no predigo una herida mortal."

Wow, este tipo se movía rápido. "¿Ahora resulta que eres un Médico? Hace un momento, pensé que eras un asteroide fuera de órbita."

El tipo se carcajeó, y parte de sus soplidos rozaron el lóbulo de Luke. "Para sobrevivir en este universo, uno tiene que saber un poco de todo."

Luke se dio media vuelta, dispuesto a ver al propietario de la línea tan cliché, con sus propios ojos. "Estoy seguro que sobreviviré. Gracias por tu diagnóstico, sin embargo, señor…" Levantó sus cejas en explicita espera. Sin embargo, el hombre no parecía tener entusiasmo en presentarse.

Finalmente apartando sus ojos de Luke, el sujeto retiró sus dedos conquistadores de cualquier parte del Jedi, que había estado manoseando. "Eh. Nombres no importan, al final de los casos, ¿no crees? Estoy seguro que ese gran dios que ustedes alaban—¿Cómo lo llaman? ¿La fortaleza? Como sea. Estaría de acuerdo conmigo. El alma de un hombre es lo que le da a valor a la persona—"

"La Fuerza."

"—Sí, ese Mumbo Jumbo."

Luke se reincorporó prontamente, por dentro riéndose, pero mostrando una máscara de neutralidad, por fuera. "Ese Mumbo Jumbo te salvó la vida."

"No." El hombre le ofreció su ayuda, tomando la mochila de Obi-Wan. " me salvaste la vida." Su expresión facial se retorció, como jabalí con indigestión. "—Y a lo que voy con todo esto, es—Gracias."

Luke aceptó el tirante de la mochila, colocándosela en los hombros. "De nada. Te aconsejo tratar mejor a tus droids, porque no andaré por aquí, la próxima vez." Extendió su mano derecha, con la intención de estrechar la del otro, y tal vez con la acción, también queriendo extraer el nombre del misterioso hombre.

Su ofrecimiento fue aceptado, dientes asomándose. Lo que Luke no había esperado, fue como el hombre utilizó la unión de sus dedos para su ventaja. Luke fue halado hacia el espacio personal del hombre, sin freno alguno. Por segunda ocasión, Luke fue obligado a estirar su cuello ante otra persona más alta que él, para no romper con su conexión ocular.

"¿Quién lo dice?" Se le fue susurrado, flirteo liquido deslizándose por la voz masculina. "Si tu adorada Fuerza nos ha juntado una vez, puede que nos veamos por segunda ocasión."

"Solo. Veo que ya te encargaste de hacer una impresión en mi Padawan."

Bendito era Obi-Wan Kenobi. Luke aprovechó la llegada de su Maestro, para liberarse de la trampa de su carismático captor.

"Viejo Ben." Solo declaró, con honesta sorpresa, sus cejas despareciendo en su cabellera. "Por mis barbas Toydarianas, ¡miren quien sobrevivió Mustafar!"

"Han Solo." Fue lo que Obi-Wan reiteró, asintiendo en la dirección del sujeto, mientras se acercaba al par. "¿Este es nuestro aventón, Maestro Yoda? ¿En serio?"

El hombre roló sus ojos, cruzándose de brazos. "No te desmayes de la emoción, Ben."

Luke le entregó la mochila a su dueño original, cuando su Maestro se lo ordenó mentalmente, frunciendo su entrecejo. "¿Aventón?"

Yoda flotó a la escena con el impulso de sus dos piernas y su bastón, cámara flotante descartada. Estaba cubierto, casi por completo, por su túnica tradicional. "Experiencia con las rutas de Kashyyyk, hace única, la participación de Han Solo en esta misión."

Su Maestro se tornó hacia un confundido Luke. "En otras palabras: Solo tiene una cuenta que saldar con el Maestro."

"Oye, pensé que los Jedi eran demasiado santos como para causar perjurio." El tan criticado Han Solo, renegó. Un amenazante dedo se dirigió directo a la cara de Obi-Wan. "No le creas todo, niño. Kenobi está únicamente amargado por aquella apuesta perdida—"

"—Hiciste trampa."

"¿Ves?" Han fue rápido en acusar, encajando su atención en Luke, buscando por apoyo moral.

Para su mala fortuna, a Luke le interesaba otro aspecto, de esta nueva misión. "¿Irán a Kashyyyk en una nave contrabandista?"

"Positivo, Padawan Lars." Yoda fue el siguiente en colocarse su mochila, golpeando un tobillo de Solo con su bastón, para abrirse camino. "Considerado rutinario, para el Halcón Milenario es, el infiltrarse a las rutas comerciales del planeta en estos momentos. Ni dos veces, parpadearán, a nuestra inserción."

Era un sólido plan. Luke no podía negarlo. Nunca sospecharían encontrar a dos Jedi en una nave, que debía de romper una docena de regularidades, al día. "¿Halcón Milenario? Algo ambicioso con el nombre, ¿no crees?"

Eso sirvió, para que cualquier interés de tipo extra-personal, se secara de la expresión de Solo. "Cuida tu lengua, chico. Mi nave es una gema para la ingeniería Corelliana."

"Es un basurero andante." Obi-Wan rectificó, sin perder el ritmo de sus intercambios. Han Solo pareció estar a punto de estallar con indignación al oírlo, pero el Jedi agregó un pícaro "Pero, uno de los basureros más veloces de la galaxia, admito" en el último momento, apaciguando a Solo lo suficiente.

Obi-Wan tenía razón. La nave en cuestión era… un pedazo de chatarra. De modelo terriblemente viejo, y tan gigantesco, que Luke dudó por un momento, del éxito en la misión. "¿Cómo podrán pasar desapercibidos, en algo como esto?" Sin olvidar, que droids seguían dándole mantenimiento al pedazo de chatarra. No lucía lista para despegar. Para nada. "¿Maestro Yoda, en verdad cree que ésta sea una buena idea?"

"¡Hmmp! ¿Cuestionar mi juicio, Padawan Lars?"

"No su juicio, Maestro," Luke lo aseguró, con todo énfasis posible. "Sino la calidad de vida de esta… cosa."

"Regularmente, engañar las apariencias, solamente para sorprenderte con el increíble fondo que aguarda a ser descubierto, Padawan." Yoda sermoneó, mientras comenzó a subir la rampa del Halcón. Luke se sintió, aún más, confundido que antes.

"No te preocupes tanto, Luke." Jedi Kenobi intentó consolarlo, uno de sus pies dando el primer paso a la rampa. "Sabemos a qué nos subimos. No es nuestro primer rodeo con Han y su adoraba Dama."

Luke sonrió. "¿Dama?"

"La única mujer que podría atar a alguien como Solo." Obi-Wan declaró con tono burlesco, presentando al Halcón con un estirón de su brazo. "Aunque, según rumores, no han sido pocas las otras mujeres que lo han intentado domar, adicionalmente."

"¿Esparciendo veneno, Kenobi?" La voz ronca de Solo volvió a unírseles, tras terminar de dar vociferantes órdenes a sus droids.

"Dando consejo." Obi-Wan editó su propósito, toda burla desvaneciéndose de su expresión. De Han Solo, su Maestro movió su estrujante atención de regreso a su aprendiz. "Te mandaré actualizaciones, Luke. Pero no puedo prometer más. Continua con tus estudios, sin preocuparte por mi seguridad, ¿de acuerdo?"

/Ten cautela, Luke./

Luke asintió, sobrio, y respetando los deseos de su Maestro. /Cuando regrese, me tiene que contar sobre este tal Ben./

Obi-Wan sonrió de oreja a oreja, pero no agregó más. Abordó la rampa con pasos firmes. Decisivos. Luke no apartó su mirada de su silueta, hasta que la mochila de su Maestro desapareció entre los adentros de la nave. Entonces, se dio media vuelta. Han Solo lo esperaba, justo a sus espaldas.

"Conque Luke, ¿eh?" No estaba exactamente sonriendo, pero el contrabandista exteriorizaba una fineza en su rostro. "Gusto en conocerte."

Luke no pudo aguantarse sus risas, esta vez. Aunque, no brotando de una naturaleza de burla, sino de admiración, al leer las intenciones alternas al saludo de Solo. "¿No te das por vencido, verdad?"

"No cuando se trata de héroes tan… peculiares, como tú."

"¿Oh? ¿Soy peculiar? ¿De qué forma?"

Han se acercó paulatinamente hacia Luke, encogiéndose de hombros. "No lo sé. Solamente lo eres… Eres… Suave. Pero fuerte, al mismo tiempo."

Luke parpadeó lentamente, permitiendo que Solo invadiera su burbuja personal. "¿Eso es lo mejor que tienes?"

"Oye, dice mucho de mí que te deje ir sin un ojo morado, después de la forma que insultaste a mi chica." Solo le reprochó, su voz bajando de potencia, y debido a ello, mucha de su amenaza, disminuyendo en práctica. Parecía que estaba contando un secreto, en vez de cualquier otra situación. "Tienes algo que… que raramente se encuentra ya, en estos tiempos. No eres cínico, o amargado. Pareciera que la Guerra no te tocó."

Así que, Han Solo no era tan cabeza-hueca. Luke humedeció sus labios. No podía descreditar tal descripción. El mismo Obi-Wan la había dado, en múltiples ocasiones. Pero, era de sorprenderse, que Solo hubiera podido leer tan distinguibles rasgos de su personalidad, en tan mínima interacción. "A larga escala, no lo hizo. Pero, no fue mi decisión. Si yo hubiera podido—"

Un dedo acarició la curva de su mentón, pausándolo. "No es una crítica. Estoy aliviado que estés inmaculado. No te hace menos, Luke Lars."

"¿Lo dices porque a ti te tocó demasiado?" Fue un cuchicheo, perdido entre las caricias de los dedos de Han sobre la sensible piel de su cuello. "Cinismo y amargura, parecen venir de ti, a montones."

Otra sonrisa de Solo. "Y realista, también. No lo olvides. ¿Práctico? Sin duda." Sus ojos avellanos lo contemplaron, con una dedicación que erizó los vellos de Luke. Fue una espera sofocante, un preludio a algo más impactante. Luke no tuvo otra opción más que esperar—más que ver, el primer paso que Han Solo realizaría, para entonces, proseguir con un paso propio.

Solo soltó su mentón. Retrocedió. "Demasiado realista, diría yo." Estaba sonriendo, pero de una manera deforme. Forzada. "Haces milagros, Luke. Acabo de recordar que todavía tengo una conciencia, después de todo."

Luke se cruzó de brazos, vulnerable al súbito aire helado que lo envolvió. "¿A qué te refieres?" Desearía que Solo dejara de observarlo de tal modo. Como si estuviera intentando plasmar a Luke en su memoria, para la prosperidad.

El mercenario neutralizó su rostro, aunque la intensidad en su mirada no palideció. "Ben tenía razón, ¿sabes? Acepté ayudar al viejo Yoda porque hay una cuenta pendiente entre los tres. En nuestro último encuentro, le fallé a tu querido Maestro. Lo dejé a su suerte en Mustafar, simplemente porque la paga por abandonarlo fue más alta. Ni por ser una petición de parte de Yoda, pude resistirme a traicionarlo."

Respirando hondo, Luke luchó contra la estampida de sentimientos encontrados. "¿Lo harás de nuevo? ¿Los venderás al mejor postor, en cuanto lleguen a Kashyyyk?"

La pausa que siguió fue extenuante para el auto-control de Luke. Sin embargo, Solo levantó sus palmas en signo de paz.

"No significa mucho si te respondo que no. Por ello, te lo plantearé de esta manera: Me salvaste la vida. Te debo una, Luke. Los traeré de vuelta a Coruscant, en honor a nuestra deuda."

"¿Todo se rebaja a inversiones contigo, Han Solo?" Luke concluyó. "Llámalo de la forma que tu consciencia te dicte. Si quieres atribuir tu culpa a mi gran hazaña de salvarte el pellejo, adelante. Lo que sea que te facilite dormir por las noches. Pero, escúchame bien: Si los traiciones, será mejor que no regreses. No te molestes."

Un par de androides escogieron ese momento para traer buenos diagnósticos sobre el Convertidor de poder N21-4, ya reparado. Solo gruñó malhumorada sus gracias, ordenándoles meterse a la nave. Cuando quedaron a solas, de nuevo, no quedaba mucho por decir. La advertencia había sido establecida. Luke lo encontraría, si Solo llegara a repetir su traición. Lo encontraría, y probablemente, cometería un acto en contra del contrabandista, que lo despediría de la Orden Jedi permanentemente.

Cuando Solo pasó a su costado con objetivo a la rampa, no rozaron físicamente, pero la atmósfera entre los dos pareció averiarse entre espacio y tiempo, atascándolos juntos.

Luego, la extraña sensación cesó, y Han Solo abordo el Falcón Milenario, los destino de Obi-Wan y Yoda descansando parcialmente, en sus manos.


[+]+[+]+[+]

Actualidad.

[+]+[+]+[+]


Todo dolía.

Cada nervio. Cada hebra de cabello.

Era un dolor fantasma, no proveniente de su persona. Era un dolor ajeno.

[Xanatos causaba dolor hasta para ofrecer placer—Enterraba sus uñas cuando acariciaba.

Gritos de agonía. Tuvo que mirar a personas inocentes siendo quemadas vivas, y tuvo que sonreír, mientras sucedía. Nunca había apreciado el uso de una pistola, hasta que Xanatos le había enseñado, rozando sus dedos con los suyos para activar el gatillo.

Apagar la Fuerza era una vívida tortura—Anakin rugía internamente, por utilizarla. Xanatos solamente reía, maníaco.]

-No más, por favor. Luke pedía. -No puedo ayudarte—No me des esto, no sé cómo ayudarte a sanar.

El nivel de agonía se identificó.

Anakin actuaba similar a un adicto, aferrándose a Luke como si la psique de éste fuera su bálsamo.

[Sabes a ella]—Fue lo único descifrable del febril estado de Skywalker—[Te sientes como ella.]

Justo cuando Luke creyó no soportar más—El dolor fue interrumpido.

No supo más.


[+]+[+]+[+]


Cuando abrió sus ojos, lo primero que escuchó fueron los zumbidos de la maquinaria médica.

Sintió calidez cubrir su rostro. Una mano.

"Obi-Wan." Luke no podía comprender cómo era posible, pero estaba agradecido. Inmensamente, agradecido.

Obi-Wan sonrió, la iluminación de una lámpara sintética dando un aspecto, aún más, fantasmagórico. "Estoy aquí."

"Estoy… cansado."

"Duerme, entonces." La mano de Obi-Wan mudó a su frente, oprimiendo la parte superior de su mano contra la corona de cabellos sudados de Luke. "Todavía estaré aquí, cuando despiertes de nuevo."

"Obi-Wan." Luke gimió, no teniendo ni más la mínima idea de cómo comprimir la magnitud de su descubrimiento, en una frase. Palabras venían cortas. Sin embargo, Luke no podía negar lo que había sucedido. No podía despreciar los hechos que se habían desenvuelto caóticamente por su psique. "¿Cómo es que llegaste…?"

"Estás de vuelta en Coruscant, Luke. Fuiste trasladado, de inmediato, marcado como Emergencia Mayor." Se le fue informado, con gesticulación grave. Púrpuras ojeras marcaban la longitud de noches en vela, que su antiguo Maestro había sufrido para el beneficio de Luke. "Junto con el Caballero Skywalker." Una pausa. Obi-Wan dio la impresión de estar esperando por más. Cuando aquello no vino, el hombre suspiró. Retiró su contacto del rostro de Luke. "No hay, absolutamente, nadie en el Templo quien tenga idea de lo que sucedió entre ustedes dos. A lo más que los Sanadores pudieron explicar, fue que un inmenso pegamento psíquico los unió, de manera catastrófica. Culpan el estado traumatizado de Skywalker—"

"Fue mi culpa." Luke movió sus dedos, experimentando. Estaban entumecidos. "No debí de haberle hecho caso—Pero, ya sabe cómo es la Fuerza—Mi intención era desactivar el collarín. Nada más…"

Intento levantarse, pero los brazos de Obi-Wan lo detuvieron en seco. "Luke, tranquilízate. No tienes que contarme ahora mismo, si te causará solamente más estrés—"

Los codos temblorosos de Luke se mostraron de acuerdo con las instrucciones. Su propio cuerpo lo traicionó, mandándolo de regreso a la camilla. "Nunca me he sentido tan débil."

"Has estado en coma por dos semanas. Es natural que tus músculos estén atrofiados por la inactividad."

La cabeza de Luke dio vuelcos. Su respiración comenzó a acortarse, al procesar el anuncio. Pero, un solo roce de los dedos de Obi-Wan sobre su mejilla, le devolvieron la tranquilidad. "¿Cómo? ¿Por qué?"

"La mente de Skywalker y la tuya… estaban adheridas. No hay otras palabras para explicarlo. Sus psiques estaban en shock. No podíamos separarlos. Ni siquiera el Maestro Yoda. Inclusive con mi interferencia, mediante nuestro viejo lazo mental, no podía protegerte del asalto lo suficiente. Cuando eventualmente, tuvimos éxito en apartarlos, tu mente entró en estado de coma automáticamente, actuando como un mecanismo de defensa."

La culpa creció. ¿Por qué había sido tan estúpido? ¿Por qué había actuado contra las órdenes del Maestro Windu? "Entonces—¿Cómo fue que, finalmente, nos separaron?"

Lo último que Luke había esperado ver, había sido una sonrisa. Pero, ahí estaba. "Obtuve algo de ayuda, de una fuente inesperada."

Que gran respuesta. Obi-Wan hablando en acertijos nunca era una buena señal. "No entiendo."

"Lo harás. Después. Por ahora, descansa."

"Ya no me puedes ordenar como si fuera tu Padawan." Luke murmuró, sus párpados adormilados escogiendo ese intermedio, para ejercer fuerza. "Mm. ¿Obi-Wan?"

"¿Sí, Luke?"

"¿Se encuentra bien? ¿… Skywalker?"

"Estuvo en coma, justo como tú. Pero, supongo que ahora que haz despertado, él no tardará en imitarte." /Resiliencia, indica ser un factor común entre ustedes dos./

/Obi-Wan./ Luke suplicó, atorado en el ojo del huracán. Se sentía desolado, entremedio de este torbellino de revelaciones. No pudo contenerse. No estaba seguro de que a tanto material, compartido entre Luke y Anakin, el otro Jedi había estado expuesto. No tenía certeza sobre si Obi-Wan se había interpuesto entre los recuerdos de Skywalker, durante su obra de rescate. Pero, Luke no podía guardarlo para sí. Lo soltó, un baúl de secretos estrellando en los adentros de su vínculo psíquico, dejando esparcidas las piezas recién encontradas.

"Oh, Luke." Fue lo último que Luke alcanzó a escuchar, antes de ser comandado a un estado más profundo de descanso. /… No debió de haber sucedido de esta manera. Nada de esto./


[+]+[+]+[+]

Continuará.

[+]+[+]+[+]


(+) Sobre el Tono 12 de la Cosmología Maya: A través suyo se cumple el misterioso equilibrio del cosmos. Significa expandirte, para conectarte con los demás seres. Tiene la función de Cooperación.

(+) ¡Si les gusta esta historia, dejen review, por favor! :)