"Trece Cielos."
Por B.B. Asmodeus.
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Fandom: Star Wars, Jedi Apprentice & Clone Wars (en toda presentación).
Resumen: Después de la Guerras Clónicas y de destruir a Darth Sidious, los Jedi sobrevivientes luchan por reconstruir la Academia y el Consejo, renovando sus reglas y tradiciones. Resignado a su soledad, es entonces cuando Obi-Wan Kenobi encuentra su destino personificado en Luke Lars. Sin embargo, la odisea de Luke apenas comienza.
Categoría: PG-13 por ahora. Slash. Het. Realidad Alterna (extremadamente). Espionaje, Saltos en el tiempo, Romance, Acción/Aventura, Humor, Angst, Misterio.
Protagonistas/Parejas: Luke "Lars" Skywalker. Obi-Wan Kenobi. Qui-Gon Jinn. Han Solo. Leia "Organa" Skywalker. Padmé "Naberrie" Amidala. Luke/Han, Obi-Wan/Qui-Gon, menciones de un pasado Padmé/Anakin. Implicaciones de Anakin/Xanatos.
(¡) Notas Importantes (¡):
i. Este fic es una reconstrucción de otro fic previo que tenía abandonado, "Kalimotxo." Ha sido modificado y moldeado con ideas nuevas, así como una trama rotundamente diferente.
ii. He hecho de las líneas del tiempo lo que se me ha dado la gana. Imaginen un universo alterno donde Anakin no fue "El Elegido," nacido una década anterior al tiempo establecido en "Episodio I." Obi-Wan y él son, más o menos, de la misma edad. También imaginen un universo alterno donde Obi-Wan no fue Padawan de Qui-Gon, y Anakin no fue Padawan de Obi-Wan. Imaginen que Luke (y Leia) nacieron justo en los inicios de las Guerras Clónicas, las cuales duraron diecisiete años. Este fic comienza, justamente, a tres años posteriores al final de la Guerra Clon, donde la Galaxia se encuentra en una transición de reconstrucción.
iii. He tomado prestado muchos elementos de la cultura Maya para la realización de este fic. El mismo título de este fic hace referencia a la concepción Maya que establece que existen 13 cielos, siendo la Tierra la última capa de éstos.
Disclaimer: Por último, Star Wars no me pertenece.
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Estoy tratando de descifrar como ser yo misma
Estoy tratando de lidiar con estas cartas
con las que he sido barajeada.
-Ella Eyre.
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10.
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"Ambos bandos, Uaxak y Uak, firmaron el Tratado de Paz. Llegaron a un acuerdo de mutua participación en la edición de su código religioso y político. Sin embargo, recomiendo observación por los siguientes tres meses. El Rey Agu'Lis Ziz dejó al descubierto su verdadera naturaleza, en un par de ocasiones. Quiere venganza. Y está buscando a un blanco para dirigirla."
Al unísono con la descripción de la misión, Mace Windu mostró en el holopad una copia del Tratado de Paz de Oxlahun. Desde su respectivo asiento, Obi-Wan capturó la atención de Luke, asintiendo silenciosamente para comunicarle apoyo. No que Luke lo necesitara. Con una postura rígida, y mentón en alto, el Caballero no podía ser tocado por la vacilación. Su rostro no revelaba, ni la primera letra, de alguno de sus pensamientos. Obi-Wan estaba al tanto de que las jaquecas eran una secuela de las que el muchacho no había podido deshacerse. Sabía, que justo en este momento, que una de ellas amenazaba con arribar, pero Luke se mantenía firme.
Asumiendo que el reporte había terminado, Obi-Wan tomó la palabra. "El futuro de Oxlahun debe pertenecerles a ellos. Si venganza es lo que Agu'Lis Ziz desea, el hecho de que la obtenga, no puede ser controlado por los Jedi. Nuestra interferencia solamente será considerada como invasiva."
Maestro Yoda aprobó la opinión, sus orejas estirándose con meditación. "Con nuestra presencia en Oxlahun, bastará. Razón, Maestro Kenobi tener. Su destino, contenido no puede ser."
"Caballero Lars." Sosteniéndose en sus muslos, Windu se estiró hacia el frente de su asiento. Luke respondió al llamado con una mirada directa. "Hiciste un excelente trabajo en las negociaciones. Fuiste honesto. Supiste extraer empatía de Agu'Lis Ziz y del Representante Kazis'Lis Nan, justo en sus puntos más flojos."
"Gracias, Maestro Windu."
Obi-Wan apretó una mano sobre el brazo de su silla. De reojo, sintió la mirada del Maestro Jinn siendo atraída a su puño. Yoda había obtenido un gran placer de la posición de los lugares dentro del Consejo. Por supuesto que Jinn y Kenobi deberían estar lado a lado. ¿Qué podría suceder? Sin embargo, ahora Obi-Wan recibía la atención de Jinn con brazos abiertos. Deseaba que lo escuchara.
"Mandaré un reemplazo temporal Oxlahun, para tomar mi lugar en la administración del Templo." Una pausa. "Dependiendo de la recuperación del Caballero Skywalker, podré calcular mi regreso a mi puesto."
Ah. Justo lo que Obi-Wan estaba esperando.
"Bueno, si esto todo por la sesión de hoy—"
"Me gustaría hacer un anuncio." Obi-Wan introdujo su interrupción. Windu no era ningún tonto, su oscura mirada se cruzó con la suya, desde que la voz de Obi-Wan resonó por la cámara.
Yoda le entregó permiso para proseguir, agitando una de sus garras. "¿Sí, Maestro Kenobi?"
Obi-Wan se levantó. Hasta Luke lucía sorprendido por su intervención, pestañeos curiosos suavizando su disposición. "Me gustaría aprovechar este momento para informar al Consejo de mi renuncia como Miembro."
/¿…Obi-Wan, qué?/
"¿A qué se refiere, Maestro Kenobi?"
"¿Renuncia? ¿Por qué?"
Para frenar las neuronas reventándose en el interior de los miembros, Obi-Wan alzó una mano. "No deberían actuar tan sorprendidos. Mi posición siempre fue algo temporal. Durante las Guerras Clónicas, ingresé al Alto Consejo para cubrir al Maestro Ki-Adi-Mundi. Desde entonces, nos hemos recuperado en números. Ya no me necesitan."
"Estoy en desacuerdo, Maestro Kenobi." Una voz, siempre tan rebelde como su reputación, provino de su costado derecho. "Tus puntos de vista siempre son frescos. Siempre nos obliga a ver las situaciones desde la perspectiva menos usaba. Sus experiencias como General siempre han aportado algo vital."
"Gracias, Maestro Jinn." Obi-Wan aceptó lo dicho con una leve inclinación. Con sus concentraciones intercaladas, sin embargo, Obi-Wan decidió ir a la yugular. "Pero, además de lo ya citado, tengo una segunda razón para renunciar."
Jinn ya lo sabía. Inescapable culpa oscureció el azul de su mirada. "Lo sé." Susurró, más para el beneficio de Obi-Wan, que del resto del Consejo.
"No aprecio ser tratado como un tonto." Obi-Wan se dirigió al público en general. "El Código ha sido modificado. Las Reglas han sido editadas. Sin embargo, aun así, este Consejo recurrió a sus viejas disposiciones de secretos y encubrimientos."
Todos se retorcieron en sus asientos, menos Maestro Yoda, quien ya había sido informado con anterioridad del tema que Kenobi abriría en esta sesión. Obi-Wan se tornó hacia Maestro Windu. "Nadie mejor que yo, comprendo el dolor de perder a un ser querido. Créelo. Nadie mejor yo, sabe lo traumatizante que es creer a tu aprendiz perdido. Pero, retener el hecho de que Luke era hijo de Anakin Skywalker de mi conocimiento, no tiene excusa, Mace."
Windu estaba listo con una defensa. "Simplemente teníamos sospechas."
Como si Obi-Wan fuera a creérselo. "Lo sabías. Nadie mejor que tú podría tener la certeza de que Skywalker y Luke eran parientes. No me mientas." A pesar del enorme enojo que lo poseía, Obi-Wan gentilizó su voz. Porque, hasta cierto punto, Obi-Wan sí comprendía por lo que Mace había sufrido. Ver a Luke fluctuar entre episodios de profundo coma, y de agonizantes gritos, había sido lo más traumatizante que había podido presenciar en su vida. Había estado seguro de que Luke moriría. Y aquella certeza había sido mucho tenebrosa que ver la vida escurrirse de Garen. "Apuesto a que tuviste tus razones para no desear lidiar con el recuerdo de Skywalker, pero la realidad del asunto es esta: debiste informarme de tus sospechas desde el instante que éstas nacieron. No actuar detrás de mis espaldas, murmurando y susurrando en modo de conspiración. Más importante que yo, Luke merecía saberlo. Todo este desastre pudo haber sido evadido, si se hubiera hablado con honestidad desde un principio. Aún si Skywalker estaba considerado fallecido."
Mace frotó su rostro. Suspiró. "¿Qué beneficios hubieran salido de hablarlo, Obi-Wan?"
"Bueno, tal vez Luke no hubiera estado al filo de la muerte cerebral, en primera."
Bingo. La boca de Windu se quedó pausada, cuajada en la siguiente excusa que había estado a punto de escapar. Su quijada tronó cuando decidió cerrarla.
Obi-Wan se redirigió hacia Qui-Gon. "No pretenderé hablar por Jedi Organa, pero por lo que he conocido de ella hasta ahora, estoy segura que se encargará de comunicarte su propio descontento."
Los labios de Jinn se doblaron en una sonrisa. "Oh, sí. Me destrozará en privado, no se preocupe, Maestro Kenobi." El hombre se levantó, adicionalmente. Caminó hacia Luke, quien seguía en completo shock. Pobre. "No soy inocente en esta serie errores y secretos, Caballero Skywalker."
"Lo supo." Luke conectó las pistas en un santiamén. "Supo que Leia y yo éramos hermanos, desde la primera vez que nos emparejó para practicar."
Qui-Gon asintió. "Así es. Yo ya guardaba sospechas de que Leia Organa era descendiente de Anakin. Fue mi razón principal para reclutarla como mi aprendiz. Verlos pelear fue la única confirmación que yo necesité. Conozco a tu padre desde que era un infante, yo mismo lo instruí como Iniciado, antes de convertirse en el Padawan oficial del Maestro Windu."
Y porque Luke era Luke, el chico desnudó su corazón justo frente al Consejo. "¿Por qué no me lo dijo? Conoce a mi abuela, ¿cierto? ¿Shmi Skywalker? Lo vi en la mente de mi padre. Usted fue quien lo encontró en Tatooine. Usted fue quien se lo llevó de allí, para convertirlo en Jedi. ¿Por qué no me lo dijo?"
"Admito que, el respeto a los deseos del Maestro Windu por privacidad, influyó en mi decisión. Sin embargo, también decidí guardar silencio para evitarles el estigma. Caballero Skywalker, no creo que comprenda completamente lo grave que es el hecho de que sean los hijos de un Jedi."
Luke buscó elaboración del punto, mirando a Obi-Wan por encima del hombro del Maestro Jinn.
"En aquel entonces, tener relaciones románticas con alguien fuera de la Orden, rompía con el Código, Luke." /Por más fugaz que la aventura entre Skywalker y Amidala haya sido, Padmé era una Senadora en aquél entonces. Conflicto de interés, no llega a cubrir que tan grave fue la infracción contra la ética del Senado y el Alto Consejo./ "El Código es más flexible ahora, al respecto. Te puedes casar con una persona foránea, bajo ciertos requerimientos. Pero en la época de tu concepción, era impensable."
"Yo también deseaba proteger a mi antigua aprendiz, Maestro Kenobi." Jinn torció su cuello en la orientación del mencionado. "Jedi Organa apenas comenzaba a desenvolverse, cuando descubrí la verdad de su herencia; apenas empezaba a demostrar que su generación puede funcionar, tan bien como las anteriores. No quise arriesgarme a truncar su desarrollo, con esta mancha de su pasado."
Obi-Wan ladeó su mentón en aceptación.
"Pero, aun así." Jinn volvió a enfrentar a Luke. "Le debo una profunda disculpa, Caballero Lars. Aun así, no debí esconderle la verdad. Debí informárselo a tu Maestro y a Maestro Yoda, para que ellos tomaran acción. El cambio nunca se reproducirá verdaderamente en el Consejo, si uno no da el primer empujón. Maestro Kenobi tiene razón, hemos modificado nuestras costumbres, pero estamos atascados actualmente, cuando es el momento de poner en práctica tales modificaciones."
Usualmente, la naturaleza de Luke era muy perdonable. Tenía una gran capacidad de compasión, que podía ser fácilmente manipulable para otros. Sin embargo, la renuencia con la que Luke dio el perdón buscado, habló mucho de la madurez del Caballero—y de que tanto le afligía el tema en discusión, a nivel personal. Oh sí, Luke aceptó la disculpa, físicamente. Con músculos tiesos se inclinó ante el Maestro Jinn. Pero, por dentro, una herida recién ardía. Era obvio, que Luke admiraba a Qui-Gon, y que esta traición sería tomada solemnemente.
Obi-Wan suspiró para sus entrañas. Se lo había advertido. Repetidamente. "No confíes fácilmente." "Ten cautela." "Aquellos que se acercan demasiado al Maestro Jinn, suele salir lastimados."
-No estás siendo justo. Jinn tenía el bienestar de Organa como prioridad. Obi-Wan se reprendió en la privacidad de sus confusas inferencias. Ciertamente, si esta bomba se hubiera detonado tres años atrás, todo hubiera sido mucho peor. El Nuevo Código Jedi apenas había sido establecido, y había levantado toda una revuelta. Algunos antiguos Jedi, de la generación de Obi-Wan, se habían opuesto, y hasta desertado. Luke no hubiera sido permitido continuar con su entrenamiento, sin antes armarse una exhaustiva investigación sobre sus orígenes. Cuando se hubiera averiguado su parentesco con Skywalker, Obi-Wan estaba seguro de que le hubiera sido imposible graduarse. Aun fallecido, Skywalker hubiera sido expulsado de la Comunidad. –En el lugar de Qui-Gon hubieras hecho lo mismo. Sino es que más.
Tal vez.
Efectivamente, Luke se hubiera convertido en el perfecto chivo expiatorio. Obi-Wan hubiera luchado por los derechos de Lars, hubiera presionado al Consejo por los cambios necesitados. Eso era indiscutible. Pero, ¿las consecuencias de obrar una lucha tan pública? Obi-Wan no hubiera podido proteger a Luke de ser el ojo del huracán. El chico hubiera sido comido vivo por los medios de comunicación, por el Senado—Por la República entera. No. Probablemente, Obi-Wan no hubiera abierto su boca tan libertinamente, con costos tan altos.
Sin embargo, por lo menos, lo que Windu y Jinn hubieran compartido, Obi-Wan se lo hubiera hecho saber a su aprendiz. Lo hubiera preparado para el futuro, cuando este secreto hubiera salido a la luz. Ya que no podría compartirle la identidad de Padmé, le hubiera podido dar esto: a su padre. A su hermana. Con dicha preparación, Obi-Wan dudaba que cuando Skywalker y Luke hubieran cruzado caminos eventualmente, sus cerebros no hubieran terminado chispeantes, asados como bistecs. Luke hubiera sido más cuidadoso…
/Obi-Wan. No tienes por qué sentir culpa./
¿Estaba este jovencito, bromeando? /Sí, tengo que, Luke. Tengo mucha razón para sentirme culpable./
/Lo hecho, hecho está, Obi-Wan. La Fuerza quería que retirara el collarín de mi padre. Ni con toda la preparación que me hubieras instruido, hubiera cambiado mi decisión. Hubiera hecho lo mismo, pasara lo que pasara./
El futuro, siempre incierto es. Es lo que Yoda solía decir.
Obi-Wan miró detenidamente la figura de Qui-Gon Jinn, mientras el Jedi veterano se abrió camino de vuelta a su asiento.
Este hombre.
Algo que no era incierto, era la forma en la que este hombre seguía afectando la objetividad de Obi-Wan.
"Con gran tristeza, es como se despide de usted, Maestro Kenobi." Yoda jaló de las riendas de la realidad, obteniendo su atención, en resultado. "En tiempos difíciles, ha sido una piedra. Durante la Guerra, fue un líder. De gran angustia, profundo terror, y trágica muerte, testigo ha sido. Perdidas, todos tuvimos, durante tan duros tiempos. A pesar de ello…" Yoda movió su atención hacia la silueta de Luke. "…oportunidades, se dio. Esperanza, nunca ha perdido."
Obi-Wan se distanció de la silla del Consejo, por la que sería su última ocasión. Se hincó frente a Yoda, un nudo obstaculizando su garganta. –No diga cosas tan honorables. Tan sólo soy un hombre.
"De tus deberes, y responsabilidades, en este Consejo, se te libera." Yoda tocó la corona de su cabeza con su garra. "Una etapa nueva, ahora ante usted, se encuentra, Maestro Kenobi."
Una nueva etapa, era precisamente, lo que Obi-Wan estaba buscando.
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Cuando la sesión fue cerrada, Luke lo acompañó fuera del Consejo, sus pensamientos tan inmersos, como los propios. Ambos tenían mucho que reflexionar, respectos a sus futuros. Una vez que Anakin Skywalker sanará completamente, otra serie de complicaciones comenzarían. El Consejo lo interrogaría hasta su último aliento. Respecto a Padmé Amidala, Obi-Wan no tenía idea de lo que le depararía. Su gobierno estaba a punto de concluir; Naboo estaba actualmente en etapa de elecciones. Ciclos estaban terminando. Las excusas de Padmé ya no tendrían respaldo. Tendría que enfrentarse a Luke—quizás a Leia—y a su antiguo amante. Obi-Wan no envidiaba estar en sus zapatos.
"¿Qué hará ahora, Maestro?"
Las ganas de Obi-Wan por sonreír, se sintieron más honestas. Que peculiar. "Por ahora, ir por un trago."
Las pobres cejas de Luke fueron signos de exclamación vivientes. "Es la mitad de la mañana."
"Nunca es tarde para festejar." Obi-Wan lo tomó del brazo para guiarlo a la destinación en su mente. "Sé de alguien quien tiene posesión del mejor whiskey Coreliano en la ciudad."
Así, entonces, fue como terminaron de visitantes mañaneros en el Halcón Milenario, compartiendo brindis con un mercenario con problemas de actitud, un Wookiee, y un hipermotor reciclado, sirviendo de mesa.
"¡Por el viejo Ben, y su salida de aquel asilo de caras largas!"
Luke había estado dando un sorbo a su vaso shot, cuando escuchó el anuncio irreverente de Solo. Casi todo el whiskey terminó en su túnica. "Idiota." El muchacho gruñó, mirando su uniforme con resignación. "Para tu información, no todos los Maestros son personas mayores. Te reto que vayas a llamar Cara Larga al Maestro Windu."
Han intentó auxiliar a Luke a secar su túnica, nunca desaprovechando una oportunidad para poner sus manos en el Caballero. Obi-Wan y Chewbacca compartieron una mirada cómplice, por encima de las cabezas del par.
"¡Estoy bien!" Luke frenó una mano de Solo que circulaba sobre su estómago. Y vaya que el muchacho, todavía podía sonrojarse. "¿Quieres ayudarme? Sírveme otro trago."
Han tomó la botella para hacer justo eso, pero cuando la boca de vidrio hizo contacto con el vaso, el hombre pausó. "¿Deberías estar tomando? ¿No estás siendo medicado para tu dolor?"
Obi-Wan terminó su trago de golpe. Aaah. Justo lo que necesitaba. "Todavía no ha ingerido su prescripción de hoy. Puede tener, por lo menos un trago."
"No que el medicamento esté ayudando, tan fabulosamente." Luke murmuró, sus dedos sobando su sien. Al parecer, la jaqueca aún no cesaba. "¿Quién sabe? Tal vez ale Coreliano sea más milagroso, que el cóctel que Helling prescribió."
Fue fascinador, como Han intentó escudriñar que tan sinceros ambos Jedis estaban siendo en realidad, sus cejas abultadas con desaprobación, y su boca apretándose en jactancia. ¿Quién hubiera pesando que Solo tenía la capacidad de importarle el bienestar de alguien más? "Lo dudo. Créeme, en mi experiencia, el alcohol suele sacar los dolores a la superficie, no desvanecerlos."
"Profundo." Obi-Wan admiró. Viendo que Solo continuaba pasmado en indecisión, le robó la botella para servirse él mismo. "Héroe y poeta. Sigues sorprendiéndome, Solo."
Automáticamente, la máscara de arrogancia volvió. "Soy más que una cara bonita, Kenobi."
Chewbacca rugió, agregando que Han ciertamente estaba hecho de algo más: huesos flacuchos y mala suerte.
"Muy gracioso. ¿Qué tal tú? Estás hecho de apestosa pelusa y gases tóxicos. En serio, a ver si vas tomando medidas al respecto. No podía respirar el otro día dentro de la cabina principal. ¿Quién pilotearía, entonces? ¿Tú?"
Era entretenido ver interactuar al humano y al Wookiee, pero Luke dejó la mesa sin sumergirse en el buen humor. Obi-Wan lo observó sigilosamente, mientras Han y Chewie se emocionaban en sus argumentos. Luke se acercó a un panel de control que había visto mejores días, situado justo en la obertura que llevaba al pasillo principal. El panel estaba destapado y circuitos salían por todas partes. Obi-Wan sonrió. Era un llamado para el muchacho, el arreglar máquinas. Más que ingerir alcohol, hundirse en la actividad de soldar circuitos, solía blanquear la mente Luke de mejor manera.
Obi-Wan se empinó otro trago. Su garganta entumecida, se lo agradeció.
Era un día para enfrentar a sus fantasmas. Lo pareciera o no, el ya no ser un miembro del Consejo, le quitaba a Obi-Wan el mayor de los pesos. Por mucho tiempo, se había sentido sucio, hundido en la política y burocracia, el lodo de la diplomacia sobrepasando su cintura. Agradecía el respeto que siempre había recibido de los demás Maestros, el apoyo. Pero, Obi-Wan estaba cansado. No le interesaba manejar un Templo por su cuenta. Había cumplido con una última necesidad vital como Jedi, al entrenar a Luke. Ahora, su carrera estaba consumada.
Su soledad ya no era un velo apartándolo de los demás. Luke le había enseñado a formar vínculos. A amar, como un padre a un hijo. Había sentido miedo, nervios, preocupación, enojo—Pero, también cariño, lealtad, fidelidad, compañerismo, orgullo—un sentido de plenitud.
Sin embargo, los cambios no solamente traían con ellos sensaciones positivas. En ciertos momentos, Obi-Wan era un caos interno. Su objetivo para el mañana era borroso. Sentía que Luke le había auxiliado a cerrar viejos capítulos. Pero, ahora tendría que abrir otro. Y tenía que hacerlo solo. Había hecho lo correcto, al renunciar. No podría, ni querría, estar involucrado en este asunto de Skywalker con el papel de juez. Su lugar estaba a lado de Luke, no sobre él. Eran iguales. Obi-Wan había tenido que bajar de aquel peldaño de autoridad para entonces, poder ofrecer su apoyo al Caballero.
Además, tenía que dar un ejemplo a todos los demás miembros. El Consejo no estaba funcionado en su presente estado estético. Tenía que ser renovado, cambiado de personajes. Necesitaba ser re-moldeado. Pero, ¡nadie quería despegar su trasero de los asientos!
"Oye, ¿tienes un soldador a la mano? Creo que sé cuál es la falla con este panel. Se soltó un circuito."
"Ah, sí. Debe de haber una caja de herramientas por debajo del convertidor—Sí, sí, ahí—"
Han se apresuró fuera de la mesa, siendo más directo con sus señalamientos. Entre Luke y su persona, jalaron la caja de herramientas hasta la cercanía del panel de control. Obi-Wan no perdió de vista como la ayuda de Solo no hubiera sido necesitada, puesto que un jalón de la Fuerza hubiera servido. Luke no era ningún debilucho, además. Eso podría significar, que había sido un deliberado permiso de Luke, para el beneficio de Han y su adjunta cercanía.
"Se quemó anoche." Solo apuntó al panel. "No es de grave importancia, así que ni Chewie, ni yo, nos hemos apurado en repáralo. Pero, ah… No tenía idea que fueras mecánico, también."
Luke buceó por los contenidos de la caja. "Crecí en una granja de humedad, por allá en Tatooine. Tuve que encargarme de todas las reparaciones y del mantenimiento de los vaporizadores, cuando mi abuelo falleció. No que haya sido un pesar—Me gusta arreglar cosas."
"¿Tatooine? ¡Pfff! Vaya que andas lejos de casa."
"¿Lo haz visitado?" Guardando genuina curiosidad, la voz de Luke flotó a los oídos de Obi-Wan.
"Estoy familiarizado con Mos Eisley, más que nada. Hay que ser honestos, a excepción de allí, no hay mucho que ver en esa roca desértica."
Luke no pareció sentirse ofendido. "Dímelo a mí."
"¿Cómo lograste salir de ahí?"
Luke pausó, soldador manual en sus dedos. De reojo, Obi-Wan alcanzaba a divisar las espaldas del par. Solo estaba recargado en la pared, su brazo sirviendo de colchón con el frio metal. "Me crio mi abuela. En resumidas cuentas: se enteró que tenía familia restante en Naboo y nos mudamos. Poco después, conocí a Obi-Wan y fui reclutado para ser un Jedi."
"Vaya que son resumidas, estas cuentas." Apenas se distinguió el contemplador murmuro de Solo. La sonrisa en la boca de Obi-Wan no podía dejar de alargarse. ¿También, perspicaz? Solo estaba lleno de sorpresas, hoy.
"¿Qué hay de ti? ¿De dónde eres?" Ah. No tan sutil cambio de tema, Luke.
Un ligero aroma a circuitos quemados nació entre el ambiente.
"Rayos, chiquillo. Pensé que el whisky sería una gran pista. Corelia. Pirata nacido y crecido." Obi-Wan temió que Solo estuviera a un paso de golpearse el pecho como veermok alfa, para expresar su orgullo patriótico… "¿Lo haz visitado?" Gracias a la Fuerza, Solo decidió frenarse. Prosiguió con el guion ya establecido, civilizado como nunca lo era. "Durante algunos de sus locos viajes por la Galaxia a lado de Ben, ¿tal vez?"
"No, no puedo decir que alguna ocasión haya visitado el planeta. Pero, uno de mis Maestros proviene de Coronet. Leí mucho sobre la historia del planeta en su clase." Una risa. Blanda. "Debí de haberlo adivinado. Bien mencionaste que esta nave era un orgullo para la ingeniería Coreliana."
"¿Te acuerdas de eso?"
"Claro. Uno no olvida la primera impresión del Halcón, así nada más."
"Una palabra más sobre chatarras—"
Chewbacca se unió a la conversación, agregando su propia primera impresión de la nave. No fue más halagadora que la de Luke, desafortunadamente.
"Traidores, estoy rodeado de traidores." Solo se quejó a las alturas. "¿Por qué no vas a comprar esos vaporizadores que necesitamos para el Motor 4-D, si te molesta tanto apreciar esta gran pieza de maquinaria? El taller de Wislo ya debe estar abierto. Mueve tu trasero lanudo."
Chewie se levantó, gorgojos retumbando por sus cuerdas vocales. Se sirvió un último trago de whisky, antes de movilizarse fuera de la sala. Cuando rozó a su co-piloto para introducirse al pasillo, manoteó la cabeza de Solo con una garra. Luke explotó en carcajadas.
"Todos se creen comediantes, ahora." Fue la quejumbrosa respuesta del mercenario. Sus cabellos desaliñados fueron peinados con movimientos ofendidos. "Checa el modelo bien, esta vez, ¿quieres? No queremos una repetición de Yayin II, ¿me escuchas?" Se escucharon pasos por el pasillo, Chewbacca probablemente regresando con otro manotazo, y Han se movió de su precario lugar, decidiendo buscar alojamiento en la mesa.
El trago recién servido se detuvo en los labios de Obi-Wan, reconociendo la nueva presencia en la Fuerza.
No fue Chewbacca, quien se asomó.
"Vaya, no estaba enterado que esta sería una reunión familiar." Han Solo deliberó desde su asiento, justo frente a Obi-Wan. "¿Qué te trae por mis senderos, Qui-Gon Jinn?"
Obi-Wan gruñó internamente, con una ferocidad que hubiera dejado mudo a un Wookiee. Empatía fue mandada desde su conexión con Luke, así como un dolor accidental causado por una quemadura del soldador.
"No por mi placer, te lo aseguro. ¿Disfrutando tu desayuno?"
"Gasolina pura es más nutritiva que leche." Han estiró sus piernas sobre la mesa, sonriendo con honesto gusto. ¿Y por qué no? Jinn y Solo eran buenos amigos. "¿Buscando a alguien? ¿Leia? Si es así, has venido en balde. No he visto a esa princesa petulante desde mi llegada a la ciudad."
"A decir verdad…" El galante tenor de Jinn voló por encima de la cabeza de Obi-Wan, amenazante. "…buscaba hablar con el Maestro Kenobi. Admito, nunca esperé encontrarlo aquí."
"Lleno de sorpresa, ése soy yo." Obi-Wan alzó—la que sería—la última copa del día. Secó el vaso diminuto en un tirón, descansándolo ruidosamente sobre el hipermotor. Se tornó hacia el otro Maestro lentamente, recargando un brazo sobre la superficie plana. Inspeccionó a Jinn. El hombre tenía su cabello atado, debido a la onda de calor que se encontraba atacando a Coruscant. Por la misma razón, se podía entender que la túnica exterior no estuviera acompañándolo tampoco. Usualmente, Jinn era una fortaleza de impavidez. Pero, este momento, Obi-Wan midió el encorvamiento de sus hombros como una anomalía. "Hay dos opciones: O eres increíblemente valiente, Qui-Gon, o increíblemente estúpido, para venir a buscarme en este momento."
La actitud de reírse ante el peligro fue puesta a prueba con la sonrisa de Qui-Gon. "¿Qué tal, increíblemente obstinado?"
"Eso también. ¿Gustas?" Obi-Wan apuntó a la mesa, con su mirada. Al ver a Jinn asentir, le sirvió un trago en el vaso que el mismo Obi-Wan había utilizado. Qui-Gon tomó el recipiente de las puntas de sus dedos, cuando éste fue estirado a su dirección. Sus miradas se encajaron, mientras Jinn dio un cabezazo hacia atrás, vaciando el contenido. Obi-Wan tuvo el presentimiento que un mensaje estaba siendo discretamente transmitido, con la acción. "¿Otro?"
Qui-Gon negó con su cabeza. "Suficiente."
"Andando, entonces." Porque de ninguna manera discutiría con Jinn, en medio de la guarida de Han Solo. No le comunicó a Luke algún tipo de despedida, pero escuchó claramente un insolente /No olvide su agradecimiento, esta vez, Maestro, ¿de acuerdo?/ que provocó a los ojos de Obi-Wan, entrecerrarse. "No querríamos manchar de sangre el bello suelo de la nave de Solo. No cuando a duras penas, recuerda darle mantenimiento."
"Estoy de acuerdo. Lárguense de aquí." Han concordó, luciendo intimidado con la fuente de aguda tensión que siempre se tejía entre ambos Maestros Jedi. "Aunque, si se arma una pelea, mi apuesta está Jinn. Lo siento, Ben, pero eres demasiado enano."
Sólo por eso, Obi-Wan jaló la mesa súbitamente, obligando que las holgazanas piernas de Solo se quedaran sin soporte.
"¿Dónde quieres hablar?" Obi-Wan preguntó, una vez que el cielo de Coruscant les saludara, fuera del Halcón.
Jinn no lo miró a la cara, en primera estancia. Su atención se perdió en los hangares por un instante. Luego, aclaró su garganta y todo parte de su cuerpo se giró hacia Obi-Wan. "Si no es molestia, me gustaría invitarte a desayunar. La Fuerza sabe que tu estomago me lo agradecerá."
El entrecejo de Obi-Wan comunicó que tanto no apreció el comentario intrusivo. "Mi estómago no es asunto del cual debas preocuparte, Qui-Gon."
Un sonido de frustración rompió con la compostura del otro hombre. "Obi-Wan Kenobi. ¿Acaso no hay forma de que pueda decirte algo, sin meter mi bota en mi boca en el intento?"
Ah. Conque, finalmente, esta conversación iba a ser conducida. Años de fricción, resueltos hoy. Obi-Wan suspiró. "Lo dudo. Soy ultrasensible a cualquier cosa que quieras decirme. Podrías decirme que el cielo es azul, y aun así, me sentiría ofendido."
"¿Por qué?" Qui-Gon se le abalanzó. "¿Por qué, Obi-Wan? Debes saber que esa nunca es mi intención."
Obi-Wan observó las líneas de expresión marcando el rostro de Jinn. Contó las arrugas de su frente, tratando de imaginar si él hubiera causado aún más, si el título de Padawan se le hubiera otorgado viniendo del hombre. "Para mantenerte lejos de mí. Mecanismo de defensa, ¿ves? No puedes acercarte a mí, si bloqueo cada uno de tus pasos, con paranoia."
Ojos zafiros se acrecentaron. Luego, el inicio de una profunda comprensión se fue manifestando en Qui-Gon, mientras los minutos se alargaron. "Nunca quise lastimarte. Para evitarte un dolor mayor, fue que te rechacé. En aquel entonces, cada fibra de mi ser dudaba que podría ser un Maestro digno para ti. Ahora, sé que estaba equivocado. Ahora, entiendo que tú eras lo que necesitaba… para sanar."
Obi-Wan no había esperado tales declaraciones. Los hangares no eran el lugar más apropiado para desnudar tus males. La paciencia de Jinn, verdaderamente, debía estar expirando. "No es cierto. Haz sanado, sin mí, perfectamente. No me necesitaste." Obi-Wan inspeccionó las áreas periféricas por entrometidos, pero la alta hora de la mañana parecía ser un factor a su favor. Los mecánicos apenas comenzaban su turno.
"Fue un proceso diferente." Qui-Gon insistió. "Tomó años para que tan siquiera recuperará mi confianza. Cuando tomé a Leia como aprendiz, fue más por un sentido de responsabilidad. En Tatooine, Anakin deseaba que yo fuera su Maestro desde el principio, y no pude hacerlo. Se sintió… como una traición."
Ésta conversación estaba tomando una forma, de la que Obi-Wan no había estado preparado. Comenzó a retroceder de Jinn, en cuerpo y mente. "¿Traición?"
Qui-Gon no lo presionó, no lo persiguió, pero una grandiosa determinación se coló por su mirada. "Tu debiste haber sido mi Padawan. La Fuerza lo sabía. Yoda lo sabía. Pero, yo literalmente, enterré mi cabeza en la arena y escogí no escuchar. Cuando te vi convertirte en el aprendiz de Yoda, se sintió incorrecto hasta presenciarlo. Era tarde para arrepentimientos, sin embargo. No había sido posible una vuelta atrás."
La confesión fue digerida con sumo cuidado. Obi-Wan pensó en aquellos primeros meses de entrenamiento junto al Maestro Yoda. La decepción por no ser escogido por Qui-Gon había sido difícil de sobrepasar. Si Jinn hubiera mostrado alguna intención por reclamarlo, Obi-Wan no podía negar que hubiera estando más que dispuesto a correr de vuelta con el conflictivo Jedi. ¿Pero, hubiera sido lo correcto? "¿No crees qué estamos idealizando esto, demasiado? Trabajamos juntos durante la Guerra. Chocamos horriblemente. ¿Qué te hace pensar que nos hubiéramos acoplado como Maestro y Aprendiz? Tal vez—"
"—Primero, paranoia, ¿ahora auto-sabotaje?"
Obi-Wan sobó su frente, suspirando escandalosamente.
Los pasos de Qui-Gon se sintieron, por medio de la Fuerza, marcando cada centímetro eliminado entre los dos. "Chocamos horriblemente, porque ambos somos testarudos. Eres apegado a las reglas, y te ciegas debido a ello. Sin olvidar que, cuando te conocí profesionalmente la primera vez, tenías construida una gama de reputaciones: Jedi Honorario, El Negociador, El Especialista—No quise ver más allá de las pantallas sensacionalistas. No quería enfrentarme al Jedi que pude haber moldeado. ¿Además? Eres un imbécil arrogante cuando quieres, Obi-Wan."
"Cierto." Obi-Wan presionó el tabique de su nariz. "No puedo evitarlo, tu más que nadie, lo saca de mi ser."
"Que privilegio."
"Si yo soy arrogante, tú eres un viejo prejuicioso. Te sentiste amenazado apenas pise Geonosis, actuando como Macho Alfa por todo el lugar, descalificando cada línea que salía de mi boca." Obi-Wan había querido patear a Qui-Gon en los testículos, con cada inconveniente que el veterano había presentado en la investigación. Muchas de sus viejas ilusiones sobre Jinn, habían caído en aquella misión. "Pero, supongo que con Conde Dooku involucrado, se puede comprender por qué te comportaste tan intranquilo en aquella misión."
"…Ahí está."
"¿Mmm?" La mano de Obi-Wan descendió. Qui-Gon estaba sonriendo. "¿Qué?"
"Lo que no pude ver, a primera vista." Otro paso. El mentón de Qui-Gon cayó levemente, para atribuir más igualdad en la diferencia de alturas. "Lo escondes celosamente, pero tienes un corazón sangrante, Obi-Wan. Sospecho que esta gran capacidad de piedad, hubiera sido clave entre nuestra relación de Maestro y Aprendiz. Solía temerle a tu enojo. A tu pasión—Pero, nunca imaginé que a diferencia de Xanatos, tú si ejercerías auto-control. Tú sí escuchaste a tus enseñanzas. Esa misma compasión, te ayudó a balancearte."
Su corazón estaba su garganta. Obi-Wan la aclaró, en busca de palabras. –Eras mi héroe. Deseaba decir. –Por eso dolió tanto, superarte. Obi-Wan respiró hondo. Ya que estaban saldando cuentas… "Nunca… Nunca te agradecí por haberme salvado. Durante el derrumbe."
Algo de turbia sobriedad regresó al semblante de Jinn. Aquel ataque Separatista había marcado pérdidas no sólo para Obi-Wan. Si mal no recordaba, una de las mejores amigas de Qui-Gon, había perecido también. "Difícilmente tienes algo que agradecer, Obi-Wan. Fue Anakin, quien te encontró. Él siempre… Siempre ha tenido una afinidad especial, para sentir el sufrimiento. Me contó que tu agonía… era algo imposible de no percibir. Él fue quien nos guio hasta donde te encontrabas."
De tal palo, tal astilla. De algún lugar, Luke tenía que haber heredado aquella sensibilidad. Sin embargo, afortunadamente, Luke también había heredado el temple de Padmé. "Acepto tu invitación de desayuno, Qui-Gon."
Luz avivó el semblante del otro Jedi. "No en el Templo. Conozco un lugar en el centro de la ciudad, ¿tienes tiempo?"
Para aceptar la invitación, Obi-Wan estiró su brazo. "Después de ti."
[+]+[+]+[+]
"Corrígeme si me equivoco, pero si algo se va a derramar entre esos dos, no va a ser sangre."
Fatalmente, Luke gimió ante la espantosa imagen mental. Se quemó otro dedo con el soldador, solamente por escuchar tal observación. "No necesitaba esa noción en mi cabeza." No que lo dudara. Bien lo había predicho Maestro Windu, la colisión entre Jinn y Kenobi tenía que suceder, un día de estos. Y aunque Obi-Wan podía vivir confortablemente en la tierra de la abnegación, Luke había averiguado desde el primer día, lo que Qui-Gon tanto añoraba tener. Un ligero resbalón de su dedos, por concentrarse más en las posibilidades de reconciliación entre los Maestro, y ahora su meñique sufrió por ello. "¡Auch! Con un Sith."
"Oye, ¿estás bien?" Los tacones de las botas de Solo hicieron un inmediato eco. "¿Qué tanto haces? No te preocupes tanto por un par de cables, niño."
"Estoy bien. Eso me pasa por no ponerme guantes." Y por andar en las nubes. Como lo había hecho de pequeño, Luke introdujo el dedo a su boca para brindar alivio. "Casi termino."
"Déjame ver, te has quemado las dos manos. Puedo olerlo."
Luke había estado a punto de protestar de nuevo, pero cuando los dedos de Solo se colocaron sobre su mano, su voz se esfumó. Delicadamente, Han extrajo la mano que había estado operando en el interior del panel de control, sus yemas explorando por piel dañada. "Tengo una pomada de bacta por… allí. En el botiquín. Que Chewie debe saber dónde ésta…" El rostro del contrabandista giró a sus alrededores, queriendo invocar el botiquín con el mero poder su voz.
"No te preocupes tanto." Quemaduras de aguja soldadora difícilmente eran mortales. Han actuaba como si sus manos estuvieran a punto de caer de sus muñecas.
Entre dos palmas, su mano más adolorida fue encarcelada, cubierta, como si necesitara calor. "Mm. Que extraño. Para ser un Jedi, tus manos vaya que son suaves como mantequilla." Sus dedos cosquillearon por las palmas de Luke, recorriendo las líneas de la vida. "Esperaba que trabajaras más duro, Caballero. ¿Dónde están tu callos?"
"Podría decir lo mismo." Luke contradijo. "¿Has estado de vacaciones todo este tiempo? Para ser un mercenario, luces muy bien cuidado."
Han sonrió. Cuando Luke trató de reclamar su mano, Solo la sujetó con más terquedad, acomodándola contra su pecho. "No negaré que unos días en Hesperidium fueron bien disfrutados. Unos días en el Spa es lo que Chewie necesitaba para librarse de las pulgas."
"¿Ahí fue donde te encontró Leia, cuando te contactó?"
"Sip." La sonrió morfó a una contorsión poco grata, cuando el nombre de Leia alcanzó los oídos de Han. "No apreció mi aparición en el holo-proj envuelto en sólo una toalla, pero ésa fue su culpa, por utilizar mi línea privada, sin permiso. Su Majestad siempre quiere las cosas a su manera, cuando a ella se le antoja. No va con mi estilo."
Luke no podía negar que la descripción iba con Leia. Durante su periodo como tutora, nunca había descansado para atraer a Luke a sus intereses. Con tal de ser más cercano a ella, Luke había permitido su manipulación en ciertos aspectos. Después de todo, ¿quién terminaba de leer 26 volúmenes en Historia Universal, para impresionar a una chica?
-Por la Fuerza, es mi hermana de la que estoy hablando. "Es exigente. Sin embargo, usualmente lo hace para el beneficio de los demás."
"Un beneficio que ella interpreta a su antojo. No, exactamente, el que uno quiere." Han aclaró su garganta. "Me enteré que ustedes son… buenos amigos."
"Y yo me enteré que ustedes fueron… más que amigos."
Han no lució contento con la revelación. "¿Oh? Así que Leia si se permiten esparcir información privada, sin consideración, cuando yo no puedo ni pronunciar su nombre en voz alta."
"Sus problemas son sus problemas, Han." Luke devolvió su mirada al panel, buscando por el soldador con su mano libre. "Fue mi tutora cuando recién llegué a Coruscant. Nos hicimos buenos amigos, sí. Pero, relativamente, no compartimos mucho tiempo juntos. Leia, desde entonces, ya era una Jedi más ocupada que yo. Después de un par de meses, ella estuvo fuera de Coruscant durante largos intervalos. No puedo decir que la vi muy seguido… durante estos últimos dos años." Había asistido a la Ceremonia de Graduación de Luke, eso sí podía recordar. Lo había abrazado, felicitado, y dado un beso en la frente, llenando un rol que ahora Luke podía reconocer como fraternal. "No habló mal de ti. Si la conoces, tan bien como me imagino, debes saber que no es deshonesta."
"No pudo haber dicho maravillas de mí. Precisamente, porque no es deshonesta."
"Ella misma me confesó que no puede ser objetiva cuando se trata de recomendarte. Pero, también me alentó a que te conociera yo mismo, en vez de escuchar las opiniones ajenas." El circuito finalmente fue solidificado. Luke apagó el soldador. Volteó su rostro hacia Han, sonriendo cuando reconoció tensa consternación pesando en la expresión del mercenario. "¿Por qué tan preocupado? Eres un héroe conmemorado, Han Solo. No tengo otra cosa más que respeto por ti."
"No soy un héroe, niño." Tan perturbado se mostró Solo, que soltó la mano de Luke. "¿Quieres saber que he estado haciendo, todo este tiempo que no me has visto? No hay nada honorable al respecto, déjame asegurarte. ¿Quieres saber cómo utilice el dinero de mi recompensa? ¿Para quién, realmente, trabajo? Jabba El Hutt. No es un patrón que grite… empleo limpio."
"¿Y qué? ¿Qué quieres de mí? ¿Qué te juzgue? Esperarás mucho tiempo, entonces. No voy a decirte como vivir tu vida." –Apenas y puedo con la mía. Aprovechando la liberación de ambas manos, Luke se dedicó a atornillar el panel ya arreglado.
"¿Así que estás feliz de involucrarte con una escoria de la Galaxia, como tu servidor?"
Luke dio los toques finales al panel, presionando un botón para comprobar su función. La radio fue encendida, el locutor de un partido deportivo narrando los movimientos de los jugadores. Orgulloso, Luke la apagó. Más ebrio con la victoria de esta mundana batalla, que por los efectos del whiskey que tan sólo había inhalado, Luke sonrió en la dirección del mercenario. "No eres una escoria. Tengo evidencia de ello."
"¿Oh, sí?" Pretendiendo que no conocía el origen de tal evidencia, Solo fue danzando de regreso a lado de Luke, picardía envolviendo la curva de sus caderas. "Cuéntame al respecto."
"No alimentaré tu ego." Luke le picoteó el pecho. "Tú debes conocerte. Si quiere continuar pretendiendo que el contrabando llena tu vida a la plenitud, adelante. Pero, por lo menos, yo siempre guardaré el conocimiento de que… el dinero no lo es todo para ti." Si su dedo se atoró en el botón del chaleco de Solo, no hubo inconveniente. Han los inmovilizó justo donde los quería, presionándolos contra su pecho. Había una disonancia, entre el recelo de las reacciones de su cuerpo, y la inseguridad que se podía leer en sus cejas enroscadas.
"Podrías venir conmigo. Saborear mi mundo por un día—o cinco. O un mes. Dejar al monasterio por un rato."
Luke parpadeó. "¿Irme del Templo?"
"De todo y de todos. Hasta de Kenobi." El aliento alcohólico se suspiró sobre la nariz de Luke, ardiente. "Podrías ser libre. Nunca entenderé esta fascinación de los Jedi, por vivir tan negados de los placeres de la vida. Sacrifican, sacrifican y sacrifican, y a cambio, no obtienen más que muerte o un escupitajo en la cara. O ambos. ¿Cómo pueden actuar tan desconectados de lo que lo que les da esencia?"
Luke se encogió de hombros, no tan casual como hubiera querido expresar. Sin saberlo, Han estaba abriendo cajas de Pandora con sus ideas. "Los Jedi protegemos la paz y la justicia. Un precio alto tiene que venir adjunto. Además… No todos tenemos destinos tan fatales. Muchos de nosotros somos felices sirviendo la voluntad de la Fuerza."
"Escúchate, nomás." Han gruñó. "Te han lavado de cabeza bastante bien. Protegemos, nosotros, tenemos—Definitivamente, un Caballero Jedi. Agrega miserable a la lista, ¿quieres? Solo. Esclavo a un estúpido código que no tiene sentido."
No apreciando la súbita crítica cayendo sobre su profesión, Luke jaló de los vellos del pecho ajeno, que se asomaban por la camiseta de Solo. "Las reglas han cambiado."
"¿Cómo?"
"Por ejemplo: Ahora, puedo hacer esto." Y Luke terminó, con lo que Han no había llevado a cabo, tres años atrás. Planeó por un encuentro breve, una lección que callara las discriminaciones de Solo.
No fue así.
Una vez que sus labios se mezclaron, la boca de Luke fue conquistada con fervor. Manos aventuradas enmarcaron su rostro, bloqueando cualquier retirada. Una lengua ágil rompió con los límites que Luke quiso plantear, obligándolo a partir sus labios, a extender la invitación. Fue un error. Un error que le costó a Luke, parte de su cordura. Nunca debió subestimar la experiencia del hombre frente a él. Nunca debió retarlo de esta manera.
Lo único que Luke ganó… fue un volcán despertando bajo la falsa calma de su piel.
Han fue activando interceptores dentro de su ser, que ni Luke sabía que tenía instalados. Fue arrebatada pasión la que nació entre los dos. Pasión consumidora, caliente, y completamente nueva. Han fue mordiendo la comisura de su boca con la desfachatez de siempre, armando duelo con su lengua áspera, impregnando el paladar de Luke de whiskey Coreliano. El sabor a fuego vivo fue compartido con un gemido ahogado, expulsado de la garganta de Luke, con sorprendente potencia. Sus propios dedos fueron sordos a comandos civilizados, enterrándose en aquel cabello castaño con abandono, disfrutando de la textura suave—Disfrutando de la fuerza, que el cuerpo de Solo, representada.
Disfrutando de los ángulos duros de su cuerpo, de la manera posesiva con la que Han lo abrazó, presionándolo contra sí, como si tuviera todo el derecho del mundo.
"Dime que puedes mostrarme más de estos cambios." Han desprendió sus bocas con el solemne objetivo de murmurar tal súplica contra su mejilla, la punta de su lengua trazando curvas sobre su piel. "No creo poder aguantar otros tres años… para disfrutar del resto."
Luke plantó sus manos en el pecho del hombre, discutiendo mentalmente por millones de maneras de colocar distancia. Dejó caer su cabeza hacia atrás, escapando de la boca de Han. "Ejemplo, ¿recuerdas?" Jadeó con torpeza, reconociendo lo pobre que era la excusa. ¿Qué había estado pensando? ¿Qué no consideraba su vida lo suficiente complicada ya? "Sin obligaciones."
La nariz de Han acarició la fina fracción de piel que se desnudó del cuello del Jedi. Los choques de sus jadeos fueron sentidos por cada nervio tejido en Luke. Cálidos, caóticos, poderosos. "Si no puedes aguantar el juego, chico, no entres."
"Lo sé." –Lo siento.
Han apretó su agarre de la cintura de Luke por un momento, su rostro todavía escondido. "No puedo decir no me lo busqué." Deliberó finalmente, soltando a Luke de su abrazo. "Supongo que corrí con suerte. Pudo haber sido Kenobi quien hubiera decidido callarme el pico."
Luke le dio las espaldas en cuanto se le fue posible. Bromas. Distracciones. Desviaciones del tema. Todas eran las respuestas adecuadas para lidiar con este accidente. Ninguna pudo salir de su boca, sin embargo. Remordimiento quería formarse en su conciencia, por jalas cuerdas de Solo que no debía. Han no era la marioneta de nadie. Darle esperanza falsa había sido una crueldad.
¿Cómo lo había hecho Leia? ¿Cómo había podido separar sus necesidades básicas, sin añorar por una intimidad más profunda? Han Solo no gritaba 'compromiso' a los cielos. Lo que quería de Luke sería simplemente físico, si Luke cedía a su seducción. No había nada malo en eso, claro. El mismo Luke lo había hecho con pasadas aventuras.
Pero, ahora. Luke había cambiado. Sus necesidades habían cambiado.
Los Jedi podían tener relaciones carnales. También podían amar. Hacer las dos cosas al mismo tiempo, dependía de cada quien. Estaba de más decir, que el asunto era complicado. Aunque el matrimonio con foráneos era permitido con el nuevo Código, se recomendaba que fuera con una pareja estable, forjada con sólidas bases emocionales y psicológicas. Puesto, que el divorcio no era posible. No por la existencia de tabúes, sino porque una vez que el vínculo psíquico era establecido en la pareja nupcial, éste compromiso no podía ser roto. Únicamente la muerte, tenía aquel privilegio.
Era inevitable pensar en sus padres. ¿Qué los había unido? ¿Placer, o verdadero amor? Anakin había expresado un cariño por Padmé, ¿pero se podría decir lo mismo de la mujer? Amar sí había estado prohibido en su época, ¿qué tanto los había influido aquella limitante? ¿Quedar embarazada había sido planificado, o un simple error de Padmé?
Han estaba sirviéndose otro trago. Luke se acercó para retomar el asiento de Obi-Wan.
"…No soy Leia."
Un soplido. "Créeme, lo he notado."
"Me refiero…" Luke respiró hondo. Han merecía una explicación. "No querrías involucrarte con alguien como yo."
"¿Oh? ¿Otra de las grandiosas habilidades de un Jedi es leer mentes?"
Luke gruñó. "¿Me podrías dejar terminar?"
Una sonrisa contradictoria al tema que trataban, fue dedicada al contenido de su copa. "Eres único en tu clase, Luke Lars. No tienes que decírmelo."
"Hablo en serio. Los esqueletos de mi armario están a un paso de vomitarse fuera de su escondite. No querrías tus botas embarradas."
"Si estás intentando convencerme de correr en dirección opuesta, estás haciéndolo mal." Han lleno de líquido el vaso abandonado de Kenobi. Luego lo empujó en la dirección de Luke. "Siempre estoy listo para un reto. ¿No eres Leia? Claro que lo sé. Pero, ¿por qué insistes en meterla en la conversación? Esto es entre tú yo, Luke. No me recuerdas a ella, o algo igual de retrasado. Te veo a ti, solamente."
Era tan raro escuchar su nombre salir de la boca, que Luke recién había saboreado. "No entiendo qué es lo que ves, precisamente. Apenas me conoces."
"Cierto." Han se encogió de hombros. "Pero, estoy corrigiéndolo, ¿no lo ves?" Levantó una palma, y comenzó a contar con sus dedos: "Sé que eres proveniente de Tatoonie, que te criaste con tu abuela. Eres un Jedi. Probablemente estás tan loco como Ben. Eres un mecánico. Un piloto. Un sabelotodo. ¡Ah! Te gusta el chocolate caliente y tienes agallas. Las tienes que tener, para disfrutar de esta hermosura." Han levantó la botella en específico. Una pauta prosiguió. Al ver que Luke no respondió como lo deseado, seriedad se comió el tono liviano que Han había estado usando. "En muchas dimensiones, todavía eres inocente. Pero, en otras, haz cambiado desde la última vez que te vi, ¿verdad? Ciertamente, haz aprendido nuevas máscaras."
"Para alguien que desprecia tanto las costumbres de los Jedi, vaya que te gusta estar rodeado de nosotros." Luke murmuró, después de acabar con su trago. "Meto a Leia porque ella simboliza lo que has deseado, previamente, de un amante. Yo no puedo representar lo mismo. No quiero." Han frunció su ceño, al escucharlo, pero antes de que el pirata abriera su boca, Luke prosiguió. "Me agradas. A pesar de que somos tan diferentes, sé que podríamos ser amigos. O aliados de alguna clase. Como tú y Maestro Jinn."
Han pasó sus dedos por su cabellos sudados, procesando. "Amigos."
Luke jugó con el vaso, empujándolo de un lado a otro en la prisión de sus manos. Asintió. Por ahora, amistad era lo que Luke podía ofrecer. "Puede que tengas la delantera, pero aún yo no conozco gran cosa sobre ti."
Han se recargó con más firmeza en el hipermotor. "Soy un libro abierto."
-No. No lo eres. Luke sonrió con falsa aceptación. –No para todos. "Será mejor que me marche. Estar en arresto domiciliario no significa que no tenga deberes que cumplir."
Solo no se creyó ni una palabra. Fue visible en la dureza de su mirada. Luke se levantó lentamente, buscando por serenidad con un llamado a la Fuerza. Para su sorpresa, la Fuerza estaba callada. Independiente y neutral. Como pocas veces se comportaba. Luke no supo qué pensar al respecto. Caminó por el pasillo que Chewbacca había usado, una presión en su pecho creciendo, en lugar de relajarse, con cada paso dado. Cuando llegó al piso inferior, activo el comando para abrir la compuerta…
…y fue entonces, que escuchó los apresurados pasos a sus espaldas. Han se acercaba, corriendo.
Luke se tornó a sus espaldas, justo a tiempo para reconocer el cuerpo de Solo precipitándose en su dirección. "¿Qúe pa—?"
Fue halado del cuello, sin misericordia, directo hacia la boca de Han. Tan bruscamente, como sus labios fueron saboreados, se le liberó. "Detesto decepcionarte, pero amigos no se besan de esta forma." Una cadena de besos se fue eslabonando de su boca hasta su mentón, mordiendo con la apropiaba medida de fuerza. "Los amigos no se esfuerzan tanto en conocer los trucos para hacerte estremecer." Otro beso contra su boca, apagando cualquier protesta. Luke cerró sus ojos, guiándose con el sonido de la voz de Solo hacia un mundo oscuro, desconocido. "Ningún amigo que haya tenido me ha robado la razón de esta manera, con tan insignificante causa. Sí, no te conozco, no me conoces. ¿Pero, adivina qué? Me importa un bledo."
Luke era tan sólo humano. Nadie podía culparlo por querer lamer brandy directo de la lengua del Coreliano. Entre sonidos húmedos y suspiros satisfechos, sus filtros fueron apagados. "No puedo ser algo casual—"
"Perfecto. No quiero casual." Han sonrió contra sus labios. Se tomó un descanso para respirar, y dejar a Luke hacer lo mismo. Su frente cayó sobre la suya. "Podemos irnos tan lento como quieras."
"Pero—" Luke pausó para relamer sus labios. "¿Por qué yo?"
"¿Qué no conoces el significado de simple atracción?" Han suavizó el regaño con un empujo coqueto de su nariz contra la de Luke. "Hay hechos de la vida que uno simplemente no puede reducir a cálculos lógicos y tangibles, Luke. No todo es calmoso y quieto, con una etiqueta de sabiduría pegada, al estilo Jedi. A veces… ocurren sacudidas de químicos naturales, hormonas despertando—A veces, uno simplemente cae de los cielos, ¡y bam! Posas los ojos sobre una persona, y sin importar las circunstancias, no puedes sacarla de tu cabeza."
Luke apretó sus párpados cerrados. Si Han continuaba hablando con tanta sensatez, Luke no podría ser responsable de sus actos. Leia no había mencionado nada de esta faceta, respecto del mercenario. ¿Será por qué su hermana no la conocía, siquiera?
Por las estrellas, esto era una locura.
Sin embargo…
En un mundo donde muchas de las decisiones de Luke eran influidas por La Fuerza, elegir embarcarse en esta locura junto con Han Solo, se sintió liberador. Era un brote de rebeldía saltando en su temprana adultez. Han brillaba como muestra de libre albedrío. La atracción pulsaba viva entre ellos dos, era verdad. Luke no podía evitar sentir el magnetismo del otro hombre, y al parecer, funcionaba en ambos sentidos.
Pasión.
Luke no había experimentado pasión como esta, con anterioridad. Y si Han Solo no estaba exigiendo más de lo que Luke podría dar… Si estaba interesado en algo más substancial que una noche fría pasada en Hoth, bajo circunstancias de vida o muerte influyendo en el asunto…
"No estaba mintiendo antes." Resuelto en su nueva convicción, las yemas del Jedi se permitieron saciar su curiosidad, tocando un pómulo terso, registrando la textura. "Tengo que irme."
"¿A hacer qué?"
Luke había planeado visitar a Anakin después de la sesión del Consejo. La mera ansiedad de pensar en ello, lo había estado deteniendo. "Bueno, el desastre de la cena de anoche todavía permanece en mi cocina. Nadie lo va a limpiar por mí. Los Jedi no tenemos droides domésticos. Después de eso, estaba pensado en—"
/LUKE. LUKE, AYÚDAME./
"¿Qué? ¿Qué sucede?" Han reincorporó su postura en un segundo, viendo algún rasgo de Luke mutar drásticamente. "Algo anda mal."
Luke sobó su siente, recién notando que su jaqueca había desaparecido desde hacía un buen rato. Ahora, con Leia gritando en su cráneo, la pesadilla volvía a comenzar. /¿Leia?/
/VEN./ Instrucciones del lugar a donde Leia lo quería guiar, fueron mandadas urgentemente. Luke no perdió tiempo, echándose a correr fuera de la pista de aterrizaje. /APÚRATE./
[+]+[+]+[+]
Tres años antes.
[+]+[+]+[+]
Estaban llamando a la puerta. Obi-Wan gruñó.
"¡Está abierto!" Gritó de su fortaleza de cojines. "¡Adelante!"
Oh no. Fue lo primero que cruzó su mente, al reconocer a su visitante. "Maestro Qui-Gon."
Con buena razón para temer su bienvenida, el hombre no traspasó más allá del recibidor. "Maestro Kenobi. Disculpe por no anunciar mi visita. Estaba cerca de su habitación y fue una decisión espontanea, el venir a verlo."
Obi-Wan estaba cansado. Aburrido. Pero, Qui-Gon no merecía ser abusado. "No se preocupe, Maestro. Aprecio su atención." Después de analizar de reojo la distancia del recibidor a la sala, Obi-Wan le dio palmaditas a su costado, tratando de apaciguar la tensión. "Pase, pase. No sienta inconveniente en acercárseme. No le arrancaré la cabeza esta tarde. Lo prometo."
Qui-Gon alzó sus cejas, pero lo que estuviera pensando no salió de su mente. "¿Cómo se siente?"
Obi-Wan suspiró. "Bueno, no puedo sentir mi posterior, tengo un pene dibujado en mi yeso, me muero por un trozo de pastel de fresa, tengo comezón terrible en pantorrilla." Sonrió. "Aparte de todo eso, estoy espectacular."
"Bueno saber su sentido del humor no sufrió bajas." Qui-Gon decidió sentarte en la silla independiente, justo frente a él. "Ah. Reconozco ese pene."
"¿Cuántas veces, Yoda, lo sometió a algo similar?"
"Cinco." Una mueca. "Era tendente a accidentes y fracturas."
"Escuché algo sobre ello." Obi-Wan ofreció a la conversación. "¿Cómo estuvieron las clases con Luke?" Luke. Luke era un tema seguro.
"Excelentes." Qui-Gon retiró su túnica exterior para acomodarse mejor. "Debe imaginarlo. Nadie lo conoce mejor que usted."
"Ach, no." Obi-Wan torció su nariz. "Hay aspectos que soy feliz de ignorar de la vida de mi Padawan." Como su vida amorosa. Desde su regreso, todo lo que Obi-Wan había escuchado había comenzado con Leia esto, y Leia el otro. "Um. Le ofrecería té—"
"Puedo hacerlo por usted, si lo quiere."
Ambos se observaron por un momento, atrapados en la incomodidad del extraño encuentro. ¿Qui-Gon Jinn en su cocina? Obi-Wan no sabía que pensar. "No quisiera molestarlo, Maestro."
"Llámame Qui-Gon. Y no sería una molestia. Es lo esperado, al ver su estado." Sin esperar por una confirmación, Jinn se pudo de pie con dirección a la cocina. "Solamente gríteme los paraderos de los ingredientes."
Obi-Wan no tuvo otro remedio que hacer, precisamente, eso. Gritó que la tetera debía estar en la estufa eléctrica, que los sobres de té debían estar en el segundo cajón del porta platos, y que el agua—
"Puedo ver el agua." Jinn gritó de vuelta.
"Oh, correcto." Obi-Wan se retorció sobre el sofá. Rascó su rodilla, que era lo único que alcanzaba. Jaló la manga de su camiseta de entrenamiento. Luego, analizó la nueva tonalidad bronceada que había ganado en sus brazos expuestos. "¡Creo que Luke dejó galletas de miel en el refrigerador!" Esto era tan extraño. Luke nunca dejaría, este incidente, pasar. ¿Compartiendo galletas y té con Maestro Jinn? Obi-Wan ya lo podía escuchar: ¡Tatooine debió de haberse congelado! "¿Maestro Qui-Gon?"
"¿Sí?"
Tal vez, fue fácil decirlo porque Jinn estaba escondido de su visión. "Le debo una disculpa. Por la manera en la que me comporté, en el día de mi partida a Kashyyyk."
Una pausa. "Disculpa aceptada."
"No estaba teniendo el mejor de los días…"
"Recién llegaba de un largo viaje, lo comprendo."
"Me desquité con usted."
Qui-Gon salió de la cocina para recargarse en la pared. Cruzado de brazos, inspeccionó a Obi-Wan, de pies a cabeza. "Me viste como una amenaza, Obi-Wan."
"Sí."
"No confías en mí."
Obi-Wan tragó saliva. Humedeció sus labios. "No. Una parte de mí no lo hace. Para su mala suerte, esa misma parte se infla con sobreprotección por mi aprendiz. No fue una buena combinación."
"Tienes instintos excepcionales, Obi-Wan. No los desprecies." Fue lo que Jinn planteó, antes de regresar a la cocina. Obi-Wan no sintió que estuvieran teniendo la misma conversación. ¿Qué tenían que ver sus instintos, con ser descortés?
Quince minutos después, los tés listos estaban siendo colocados en la mesa que los separaba. Efectivamente, un puño de galletas había sobrevivido el hambre de Luke. Las compartieron en silencio. Qui-Gon caminó hasta un lado de Obi-Wan para entregar su taza, más adecuadamente. Mudo ante la atención servicial, Obi-Wan prefirió quemarse la lengua a continuar con la plática. Jinn caminó por la sala con curiosidad, esperando a que su propia bebida bajara de temperatura. Cuando su atención fue atraída hacia el mostrador de madera alderaaniana que Luke había construido, Obi-Wan no perdió de vista el inmenso shock que paralizó al otro Maestro.
Jinn estaba observando el estante, donde Luke recién había re-acomodado parte de su colección de rocas sensitivas.
Obi-Wan frunció se ceño.
"Que colección tan… peculiar." Qui-Gon se acercó a sus regalos, lentamente. "Nunca pensé que…"
"Idea de Luke, para darle más vida en la sala. Las tenía en mi recamara recolectando polvo, así que, me pareció también buena idea sacarlas." Obi-Wan sonrió para sí. "Podría parecer tonto, pero puedo jurar que actúan como plantas caprichosas. Desde que Luke las movió de lugar, parecen resplandecer aún más."
"La Fuerza fluye por cada una de ellas."
"Así es. No son todas en total. El resto siguen en mi recámara, pero no tan olvidadas."
El hombre, curiosamente, tuvo las agallas de tomar una de las piedras en su mano. La primera que Obi-Wan había recibido.
Qui-Gon no preguntó de dónde las había obtenido. Regresó la piedra a su lugar, y se dio la vuelta de retorno a la sala. Estaba sonriendo de una manera que Obi-Wan nunca había presenciado. "Te agradan. Tu devoción se pudo percibir a través de la Fuerza."
Obi-Wan se encogió de hombros. "Por un largo tiempo, fueron mi más devota compañía." Por no decir única. Se ocupó de darle otro sobro a su té.
"Ahora tienes a tu Padawan para mantenerte ocupado. Verás, que pronto estarás pidiendo por la compañía de rocas…"
Obi-Wan masticó una galleta. Comparar notas con Jinn sobre las desventajas de tener un Padawan era terreno peligroso. "No puedo quejarme. Luke, raramente, causa problemas." Siempre y cuando, Starfighters no estuvieran involucrados. Pareció ser que el ambiente se dejó de pretensiones, al rodear demasiado cerca del pasado, que ensamblaba a Obi-Wan con Qui-Gon. "Organa y él parecen congeniar."
Qui-Gon arrugó su entrecejo. "¿Y no lo apruebas?"
El silencio tuvo que ser respuesta suficiente. Obi-Wan ocupó su boca con más galletas.
"Ya veo." Fue la aceptación rabiada de Jinn. "Debo dejarle claro, Maestro Kenobi, que cualquier juicio que tenga de mí no debería ser compartido con Jedi Organa. Ella es independiente a cualquier—"
Oh, por todos los Sith. Jinn no tenía cara para jugar al mártir. "No, no lo es." Obi-Wan le interrumpió. "Puede que ella no sea consciente del rol que está interpretando en esta pequeña maquinación, pero ella es un engrane valioso. Y nosotros los Jedi, no creemos en coincidencias, ¿cierto? Bien. Partiendo con esta filosofía en mano: no creo que sea coincidencia que Organa haya sido asignada como tutora de Luke, así como no considero coincidencia, la peculiar atención que mi aprendiz ha captado del Maestro Windu y de usted. Solamente porque la Fuerza no lo registra como malas noticias, es por las que me reservo el pensar mal de ustedes, Maestro Qui-Gon. Sin embargo, sé que esconden algo, que ustedes están viendo un diseño de la Fuerza enredado entre Luke y Organa, del que yo estoy siendo excluido."
A pesar de haber sido captado en el acto como culpable, Jinn no parecía tener remordimientos. "No deseo ningún mal contra Padawan Lars, o contra ti." Qui-Gon recargó sus codos sobre sus muslos, intercalando su mirada. "Y este diseño que mencionas, es la voluntad de la Fuerza, Obi-Wan. Ni siquiera yo tengo la certeza de lo que está por suceder."
Obi-Wan sacudió su cabeza, más resignado que molesto. "Es por esto, qué no puedo confiar en ti, Qui-Gon Jinn. No sabes cuándo detenerte. Crees que por sólo declarar que la Fuerza lo comanda, puedes arrollar con la vida de los demás, con las reglas del Consejo, o con cualquier obstáculo que se interponga. No piensas en las consecuencias futuras de tus actos."
Para su inmensa sorpresa, Jinn abandonó su taza sobre la mesa para levantarse y acercársele. ¡Qué hombre tan suicida! Obi-Wan trató de deslizarse lo más lejos posible del hombre, pero Qui-Gon lo detuvo con una mano sobre su pierna.
Se mantuvieron congelados en tal posición durante una larga pauta. Obi-Wan mirando al frente, Qui-Gon posando su concentración en Obi-Wan.
"…Soy egoísta. Lo sé."
Más silencio. Obi-Wan movió su atención sobre sus rocas, deseando que pudiera estar así de lejos de Jinn.
"Pero, debo hacer lo que pienso que es lo correcto."
"Bien." Obi-Wan escupió entre dientes. "Igual yo." No era algo personal el rechazo hacia Qui-Gon, sino una cautela que Obi-Wan debía tener alrededor de Jinn, a base de las circunstancias. Por lo menos, eso fue lo que Obi-Wan se repitió a sí mismo, una y otra vez.
La mano fue retirada de su pierna. Todo sentido previo de armonía se había desincronizado, ninguno de los dos queriendo ser receptor de los pensamientos del otro. Cada quien, estaba anclado en su propio punto de vista. Siempre había sido la misma historia entre los dos. La conclusión nunca variaba: Ni Jinn, ni Obi-Wan, deseaban ceder ante el otro. Jinn estaba conectado a la Fuerza Viviente a un nivel trascendental, mientras que Obi-Wan era más guiado por la Fuerza Unificadora, y con su propio código moral. Sus malos presentimientos le había salvado el pellejo en más de una ocasión. Obi-Wan confiaba en sus presentimientos.
Qui-Gon se concentraba en el aquí y en el ahora.
"Te dejaré para que descanses." Víctima de la tensión opresiva, el hombre mayor recogió las tazas usadas, retirándolas a la cocina. Por el breve momento a solas, Obi-Wan restregó su rostro, sintiéndose atinadamente exhausto por el intercambio. Era ridículo, que tan rápido las cosas se amargaban entre Jinn y él. Un don de ambos. Por más que intentaban fingir que no había un thune entre medio de los dos, la estampida era sentida durante una interacción. Ninguna conversación era enteramente segura. Siempre los rodeaba un campo minado.
Obi-Wan se reacomodó sobre el sofá, acostándose a lo largo de éste. Cuando cerró sus ojos, no tuvo la intención de caer en profunda meditación. Pero, se percató de que efectivamente, aquello había sucedido, cuando una hora después, regresó al mundo físico con una manta cubriendo su persona. A solas.
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Actualidad
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Había un camino de Sanadores inconscientes marcando el recorrido al ala de Tratados Intensivos. Luke no tuvo tiempo de checar sus estados con más afán, pero aprovechó el hecho de que Han se tomara un minuto para verificar el pulso de uno de los desmayados, para apresurar sus pasos y garantizar de que no fuera alcanzado. Pagaría por ello, después. Estaba seguro. Pero, Luke todavía no quería exponer esta parte de su vida al mercenario.
Cuando llegó a la habitación de Anakin Skywalker, se encontró con una escena turbulenta.
Dama Leia Organa estaba inmovilizada, pegada a una de las paredes del cuarto. Estaba siendo paralizada por los dedos metálicos—crudos en su configuración—de su padre, así como de la manipulación experta de la Fuerza, para bloquear enemigos.
Luke se mantuvo quieto, bloqueando el camino a Han al poner la compuertas bajo llave. "¿Qué sucede?" Preguntó con neutralidad.
Anakin estaba dándoles las espaldas, parado frente a la única ventana. Vestía los mismos scrubs que Luke había usado, antes de su dada de alta. "Se interpuso en mi camino."
Luke cruzó miradas con Leia. La mujer comunicaba completo desafío, a pesar de su precario estado. "Caballero Skywalker estaba en mitad de un intento de huida cuando lo intercepté. Está actuado erráticamente debido a la fiebre."
"Estoy bien." Anakin gruñó, sus dedos encorvándose. Sin embargo, la presión inyectada en la Dama Jedi, no pareció sufrir incremento.
"¿A dónde ibas?" Luke dio un lento paso hacia adelante.
Anakin no respondió. Sus hombros estaban temblando. Leia volvió a tomar la palabra.
"Quiere dejar Coruscant… Le recomendé que esperábamos por ti." /Logré acorralarlo de regreso a su habitación, pero en el momento que te mencioné, perdió el control. Dime que tienes un sedante contigo./
/No voy a drogarlo más de lo que ya está./ Luke frunció su ceño. Decidió cambiar de táctica. "Anakin, ¿quieres que te ayude con algo?" Cuestionó, con la mayor gentileza posible.
No hubo una respuesta inmediata, las rodillas de Skywalker uniéndose al inconsistente tambaleo del resto de su cuerpo. Leia fue liberada, con la caída de un brazo prostético. "Necesito—Tengo que ir—Tengo que impedir que lo encuentren."
Luke dio otro par de avances. "Cálmate. ¿A dónde tienes que ir? Quizás—"
"No comprendes—Nadie de ustedes, comprende. ¡No me creen! ¡Ni mi propio Maestro, ni Helling, me toman en serio!"
"Queremos que primero te recuperes." De su vista periférica, Luke captó la silueta de su hermana moviéndose hacia las compuertas de salida. /Han está afuera. Ya debe de haber alertado a Seguridad, no les permitas entrar. Yo me encargo de él./
Anakin adquirió suficiente valentía para darse la vuelta. Su rostro estaba húmedo, con sudor o con lágrimas, no era claro. Había sido afeitado y su larga cabellera había sido cortada a un manojo de rizos cobrizos. Lucía más joven, ante el cambio. Había repuesto un poco de masa corporal, y su piel ya no estaba adornada con moretones. Luke sintió un jalón en su estómago, cuando su cerebro comenzó a correlacionar similitudes automáticamente, respecto a las características físicas que compartía con Skywalker.
Skywalker parecía haber caído en la misma cuenta. Se congeló, en cuanto tuvo a Luke en su línea de visión, miles de emociones sin nombre, cruzando por su rostro.
"Luke." Roncamente, articuló el otro hombre.
El mencionado tragó saliva. "Sí, soy yo—"
"Luke, tienes que ayudarme a salir de aquí." Anakin se precipitó en su dirección, una renovada determinación blanqueando su expresión facial. "Es sobre Xanatos. Tengo que terminar con mi misión."
"Tú misión está terminada. Xanatos está muerto."
"Tengo que encontrarlo antes de que ese imbécil de Agu'Lis comience a sospechar… Él es la clave para que el nuevo gobierno de Oxlahun tenga éxito—De otra manera, el planeta está perdido."
"¿A qué te refieres?" Leia se le adelantó, haciendo eco de la misma cuestión que su hermano poseía. "Agu'Lis es el Rey."
Anakin miró más allá del hombro de Luke. "No es el rey legítimo. El verdadero heredero fue secuestrado por Xanatos, antes de que su periodo de gobierno se activara. Agu'Lis era el siguiente en la línea de sucesión, así que todo funcionó a la perfección para él."
Luke hizo una terrible síntesis en su cabeza. "¿Estás diciendo que el Rey Agu'Lis estaba trabajando con Xanatos?"
Anakin sonrió, no con freno en su arrogancia. "Estaba trabajando para Xanatos. No lo transmití a la Base Matriz porque no descubrí la conexión hasta el final—Cuando era demasiado tarde y fui descubierto. Y antes… Antes…" Fue perturbador, ver la concentración de Skywalker perder perspectiva, de manera tan súbita. "No podía recordarlo. Lo he visto en mi mente. Lo he escuchado, pero no podía recordar quien era, o porqué importaba tanto…"
"¿Quién?" Luke preguntó, suavemente. "¿A quién, no podías recordar?"
Anakin bajó su mirada ligeramente, analizando el pecho de Luke. Se reincorporó tras un breve periodo de silencio. "Lysander."
Leia flanqueó a Luke, por el momento distraída de su propio plan de escape. "Lysander… ¿el verdadero heredero que ya mencionaste?"
"Tengo que ir por él, antes de que sea encontrado por el enemigo. Xanatos creía que—" Una pausa, donde Anakin les dedicó una mirada inspectora, posiblemente pesando los pros y contras, de compartir con Luke y Leia, los secretos de su oficio. "Fui ordenado a deshacerme de él. Pero, no lo hice. No en realidad."
"¿Lo escondiste?"
Anakin asintió a la conclusión hecha por Leia. "Tengo que ir por él. Ahora que mi identidad secreta ha sido revelado de aquí a Hutt, dudas emergerán— Agu'Lis no pensará dos veces en armar un cacería por Lysander, si encuentran evidencia de que sigue con vida—"
Las rodillas de Anakin finalmente fallaron, pero Luke había estado esperándolo. Rodeó el torso de Skywalker con sus brazos y con la ayuda de Leia lo llevaron a la camilla. "Está bien, está bien, ahora entiendo."
Anakin gimió débilmente, sosteniendo su frente. "Tengo que ir por él."
"No podrás hacer mucho por él, en este estado, Anakin." Luke se sentó en la orilla de la camilla, mientras que Leia se dirigió a las puertas para activar el acceso. Han intentó escurrirse hacia los adentros de la habitación, murmurando maldiciones, pero Leia no le dio oportunidad de introducirse a la habitación, empujándolo de regreso al pasillo.
"He estado en peores estados." Anakin se semi-levantó sobre el apoyo de sus codos. "Estas malditas drogas no me dejan pensar—"
"El dolor de tu cabeza no sería preferible, créeme." Luke aportó, rascando su nuca. Al estar solos, los nervios se multiplicaron. "Ahora entiendo porque Agu'Lis quería sacrificarte, con tanta insistencia." Si eliminaba a Anakin, eliminaba con él, la sucia historia de traición implicando a Agu'Lis Ziz. Con el Templo siendo establecido en la capital, convenía más verse representando el papel de víctima frente a la Orden.
Un soplido amargo, oscuro, se materializó fuera de la nariz del paciente. "Fue estúpido de su parte, el no haberlo hecho antes. Su codicia por impresionar a los Jedi será su perdición." Verdadero placer se deslumbró de la tétrica predicción. Placer anticipado, que hablaba de una deuda no saldada. Y aunque era de esperarse que Caballero Skywalker estuviera todavía afectado por el largo rango de tortura psicológica, Luke no había estado preparado para conocer esta careta de su padre. La careta más real, la más básica. La más desinhibida, y no atada a los reglamentos de la Orden. Anakin Skywalker ya no era un Jedi. Era obvio. El Jedi había sido mutilado, machacado, re-moldeado, hasta tomar la forma que ahora se retorcía en la camilla, sonriendo con anhelo, casi fantasioso, a causar dolor. "Debió de haberme quemado en la hoguera también… Hubiera encajado, que compartiera el mismo destino de Xanatos…"
"No te hubiera conocido." Luke le murmuró a la manta, observando sus propios dedos enredarse en la franela sintética.
Una pauta. Que precedió a un susurro inquietante. "Todavía no estoy seguro si eso no hubiera sido lo mejor para ti."
Luke mordió el interior de su mejilla. Se recordó a sí mismo, sobre la extrema vulnerabilidad que tenía cautivo el raciocinio de su padre. Nada de lo intercambiado podía ser tomado en serio. Anakin estaba siendo víctima de una infección, fiebre y una docena de diferentes analgésicos. "Yo iré."
La contrarréplica de Anakin fue instantánea. "No."
"Tú no sobrevivirías ni siquiera el viaje fuera de la atmosfera de Coruscant." Podía sonar ridículo, pero Luke honestamente lo creía. Anakin era la imagen de la fragilidad. Luke se encogió de hombros. "Tengo tiempo libre. Es la opción más práctica."
"No se te permitirá. Maestro Windu me informó que el Consejo ha decidido involucrarse más en los tratos políticos de Oxlahun. Prácticamente me ordenó que me olvidara del asunto."
Hablando de reacciones extremas. ¿Qué sucedía con Windu, últimamente? ¿Estaría tratando de barrer antecedentes no-convenientes bajo la alfombra, para el beneficio de su Templo? Obi-Wan se había inclinado por no entrometerse en el gobierno de Oxlahun en la sesión de la mañana, pero sin haber estado enterado de esta pieza perdida de los reportes. Su opinión cambiaría, una vez que fuera informado. –Su opinión, podrá ser. Pero, ¿la del Consejo? Obi-Wan ya no era un miembro. ¿Qué tanto impacto podía tener? ¡Siths! Luke se levantó de la camilla, pensando, armando, sintiendo la Fuerza omnipotente… "Más vale pedir perdón, que pedir permiso."
"No seré la causa para que te castiguen."
"No seré la causa de la segunda caída de Oxlohun, cuando estoy consciente de que puedo hacer algo para impedirlo."
Anakin se sentó con nuevas energías, obstinado hasta su último aliento. "Iré contigo, entonces."
"Me estorbarías. Precisamente, porque tu identidad es conocida ampliamente, atraerías toda clase de atención no deseada."
Lo tenía derribado con esos dos disparos. Luke podía reconocer la resignación comenzando a caer sobre los hombros de Skywalker. "No es tu responsabilidad. Esta es mi misión."
Luke se cruzó de brazos. Sonrió. "A decir verdad, ésta es mi misión también. Encargarme de facilitar la aceptación del Tratado de Paz entre Uaxak y Uak fue mi asignación. Fue firmado, sí, pero ahora tengo evidencia de que fue firmada por un impostor, no el verdadero Rey. Oxlahun ya fue ultrajada por engaños y manipulación de terceros, una vez. Es mi responsabilidad asegurarme de que tal fenómeno no se repita. Sólo así, verdadera paz podrá alcanzada para la población."
Anakin lo miró seriamente, la cicatriz marcando su ojo derecho, flexionándose. Sus pómulos desnutridos resaltaban con la iluminación fluorescente. Todavía faltaba mucho tiempo, para que una recuperación completa fuera posible. Su padre todavía era más delgado que el mismo Luke. A pesar de que su cabello estaba aseado, éste no brillaba. Nada en su ser, brillaba. Era como un hoyo negro, absorbiendo luz, pero no reflejándola.
Luke lo miró de vuelta, resuelto en su decisión, más que antes. Si Anakin salía de esta habitación, moriría en su intento de liquidar su misión.
El manojo de nervios sinápticos que los unía, se encendió, abriéndose con extrema cautela. Información circuló, llenándose de respuestas el banco mental de Luke.
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"¿Tienes idea qué clase de planeta es Telos IV?" Leia le exclamó en su oreja, interponiéndose en la salida de su apartamento. Luke se colocó su mochila de provisiones, apresuradamente. "Es un patio baldío. Su propia gente busca desesperadamente salir de allí. Es un planeta estéril, sin esperanza."
"Es a donde tengo que ir." Luke colocó sus manos en los hombros de su hermana. "Leia, regresaré antes de que te des cuenta."
"Iré contigo."
Fuerza, Leia todavía no tenía idea de quien había heredado su terquedad. Luke titubeó un segundo. Pero, luego negó con su cabeza. "Necesitaré que me mantengas al tanto de lo que suceda aquí. Sabrán que Anakin tuvo algo que ver con mi viaje a Telos, así que, dudo que nos permitan comunicarnos. Además, necesito que actualices a Obi-Wan en lo que hemos averiguado. Él es nuestro aliado clave para abrirle los ojos al Consejo."
Leia tapó su boca, analizando los hechos. Su hermana era lista, dueña de una mente fría cuando las circunstancias lo requerían, más objetiva de lo que Luke podía soñar ser. Cuando, finalmente, Leia no tuvo otra opción más que conceder, Luke se despidió con un beso en la frente. No intercambiaron más palabras.
Camino a los hangares, Luke optó por una ruta poco conocida y menos transitada. Con el escándalo que había provocado el intento de escape de Caballero Skywalker, Maestro Windu, y Maestro Yoda estaban ocupados en el Área Médica, tratando de hacer sentido de lo sucedido. Después de que Anakin había compartido información clave, Luke había aprovechado la gran conmoción de entre los pasillos y el recibidor, para escurrirse. No había sido fácil, pero el mismo Han había armado un exagerado circo, para desviar la atención de las Sanadores que habían regresado a la tierra de los vivos. Apenas había Luke llegado a su apartamento para armar su mochila, Leia lo había intentado asediar, leyendo sus intenciones sin problema alguno.
Era difícil creer que tan sólo un par de horas habían transcurrido, desde que Obi-Wan lo había llevado al Halcón Milenario, a festejar su retiro.
Cuando llegó a su Eta-2 personal, Luke le dio palmaditas de saludo a la nave, saltando a la parte superior para abrir la cabina.
"¿Sin decir adiós?"
"Prefiero los Hasta Luego." Luke se detuvo. Viró a sus espaldas. Entre las sombras del hangar 45-CF, Han Solo esperaba, la mitad de su cuerpo bien cubierto. "¿Cuánto te dijo Leia?" Suspiró con resignación. Para dos personas que no tenían una relación, vaya que tenían los canales de comunicación bien abiertos.
"Solamente que habías perdido la razón. Niño, ¿por qué haces esto? ¿Por qué Telos IV?"
Luke saltó de nuevo al piso. Se acercó a Han, y el otro hombre lo encontró a la mitad del camino. Han lucía preocupado. "Tengo que concluir una misión."
"Pero, según Su Majestad Organa, te meterá en problemas. Misión personal, ¿querrás decir?"
Luke sabía que tendría que apurar el momento. No era así, como lo había querido compartir, pero no quería mentirle a Han. "Tengo que hacer esto por la paz mental de mi padre."
Fue mínima la sorpresa que se pudo leer viniendo de Han. Era de esperarse que el mercenario fuera hábil en el arte de blofear. "¿Tu padre? ¿Tu padre está vivo?"
"Sí, es el paciente que fuimos ver hace un rato, el responsable del ataque. Había estado intentando escapar del Templo para dirigirse a Telos, él mismo."
"¿Tu padre es un Jedi?"
Luke frunció su ceño. "Es una larga historia."
Han sonrió. "Puedes contármela en el camino para allá."
"Han, no—" Luke comenzó a negar la posibilidad, pero los dedos de Solo se posaron en su boca.
"No te molestes, ¿de acuerdo? Para sobrevivir Telos IV, necesitarás toda la ayuda posible. A diferencia de ti, yo sí he visitado el planeta, y sé qué esperar. Conozco contactos que pueden facilitarnos el tránsito." Demandante, Solo apuntó hacia el Starfighter. "Así que, ve por tu mochila, y apresurémonos de aquí, antes que el troll venga cojeando por ti. Chewie está calentando los motores."
En respuesta, Luke giró hacia la cabina y con un jalón potente de la Fuerza, la mochila regresó a sus manos.
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Continuará…
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(+) Sobre el Tono 10: Diez es el rayo de la manifestación, la base del ser individual, manifestando su verdadera identidad, la base de la Esencia-Ser. Su función es alinear los deseos del alma con los del corazón.
(+) A las personas que salen registradas en las gráficas de visitas, gracias por leer. Apreciaría cualquier feedback sobre Han Solo. No tengo la certeza de estar haciéndole justicia. :C Gracias por tu review y tu apoyo, Hadley Doleto. ¡Espero hayas disfrutado este capítulo!
(+) Si les gusta esta historia, dejen review, por favor. ¡Son un excelente combustible para continuar! :)
