"Trece Cielos."

Por B.B. Asmodeus.

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Fandom: Star Wars, Jedi Apprentice & Clone Wars (en toda presentación).

Resumen: Después de la Guerras Clónicas y de destruir a Darth Sidious, los Jedi sobrevivientes luchan por reconstruir la Academia y el Consejo, renovando sus reglas y tradiciones. Resignado a su soledad, es entonces cuando Obi-Wan Kenobi encuentra su destino personificado en Luke Lars. Sin embargo, la odisea de Luke apenas comienza.

Rating: NC-17/Mature en entero, por lenguaje, situaciones sexuales, y violencia.

Categorías: Slash. Het. Realidad Alterna (extremadamente). Espionaje, Saltos en el tiempo, Romance, Acción/Aventura, Humor, Angst, Misterio.

Protagonistas/Parejas: Luke "Lars" Skywalker. Obi-Wan Kenobi. Qui-Gon Jinn. Anakin Skywalker. Han Solo. Leia "Organa" Skywalker. Padmé Naberrie. Luke/Han, Obi-Wan/Qui-Gon, menciones de un pasado Padmé/Anakin. Implicaciones de Anakin/Xanatos.

Dedicación especial: A Hadley Doleto, a Lyra999, y a Mich14005 por su grandioso apoyo. :) ¡Gracias por sus reviews!

(¡) Notas Importantes (¡):

i. Este fic es una reconstrucción de otro fic previo que tenía abandonado, "Kalimotxo." Ha sido modificado y moldeado con ideas nuevas, así como una trama rotundamente diferente.

ii. He hecho una línea del tiempo, porque ni yo me comprendía a éstas alturas. Las edades de varios personajes sufrieron cambios drásticos para el beneficio de mi historia, y al diablo las consecuencias.

57 ABY - Nacimiento de Obi-Wan Kenobi.

56 ABY - Nacimiento de Anakin Skywalker.

44 ABY – (Trece años después) Obi-Wan (Edad: 12) es rechazado por Qui-Gon, pero escogido como Padawan de Yoda.

43 ABY – (Un año después) Anakin (Edad: 12) es encontrado en Tatooine por Mace Windu y Qui-Gon Jinn.

33 ABY – (Diez años después) comienzan los Ataques Separatistas. Obi-Wan tiene 22 años, Anakin tiene 21 años.

+ Muerte de Garen Muln.

+ Meses después, las Guerras Clónicas comienzan oficialmente.

+ Anakin conoce a Padmé Naberrie. Luke y Leia son concebidos.

19 ABY – (Catorce años después) Leia es reclutada secretamente por Qui-Gon (Edad: 14).

16 ABY – (Tres años después) La Guerra termina oficialmente.

+ Ese mismo año, Luke es encontrado por Obi-Wan, (Edad: 17). Leia se gradúa como Dama Jedi, (Edad: 17).

13 ABY – (Tres años después) Luke se gradúa y encuentra a Anakin Skywalker (Edad: 20; Edad: 42 años). Obi-Wan renuncia a ser Miembro del Consejo. (Edad: 43 años).

Datos Extras:

Qui-Gon Jinn - Nacimiento: 72 ABY - Actualidad: 58 años.

49 ABY - Tomó a Xanatos como Padawan a los 23 años, con Xanatos en sus onces años.

45 ABY - Xanatos cae al Lado Oscuro y renuncia a los Jedi (Edad: 15 años).

44 ABY - Qui-Gon (Edad: 27) rechaza a Obi-Wan como aprendiz.

18 ABY - Fallecimiento de Xanatos (Edad: 41).

Han Solo - Nacimiento: 38 ABY. - Actualidad: 25 años.

Padmé Amidala Naberrie - Nacimiento: 57 ABY. - Actualidad: 43 años.

Por ahora, esto es todo. Supongo que iré agregado datos mientras avance con la historia. ¡Espero les sea útil!

iii. He tomado prestado muchos elementos de la cultura Maya para la realización de este fic. El mismo título de este fic hace referencia a la concepción Maya que establece que existen 13 cielos, siendo la Tierra la última capa de éstos.

Disclaimer: Por último, Star Wars no me pertenece.


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tendrás que ganarte

cada pulgada de mi cuerpo.

-florrie.

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8.

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En cuanto Helling se descuidó, Qui-Gon se escurrió fuera de la camilla, y posteriormente del Área Médica. No le agradaba el lugar. Lo hacía sentir más viejo de lo que ya estaba. En cuanto se le había sido recuperada la sangre perdida y su hombro había sido amarrado exageradamente, se consideró listo. No había más que hacer, el resto de la sanación dependía del mismo paciente.

Anakin continuaba fuera de cuentas, recuperando sus fuerzas en su antigua habitación médica. Qui-Gon le dio vistazo rápido, y al notar la presencia de Leia velándolo, no se atrevió a interrumpir. Continuó con su escape.

Se dirigió a los Archivos.

Movimiento frenético reinaba el dominio de Jocasta Nu. Archivistas analizaban minuciosamente sus contenidos, revisando por ultrajes, y gimiendo con frustración, al darse una visión clara del daño que se le había causado al Sistema de Información de la Matriz. La misma Jocasta Nu nunca se había visto tan estresada, caminando de un lado a otro con frenesí, murmurando para sus propios oídos.

Padawans maduros ayudaban a la causa, entregando reportes a los Maestros Jefes de la inspección de material. En específico, entregando reportes, al Maestro Kenobi.

"No deberías estar aquí." Se le fue dirigido, sin siquiera levantar su mentón del monitor a su servicio. "Si he ahuyentado a Maestro Yoda y Plo Koon, ¿crees que a ti no?"

A estas alturas, Kenobi debía de tener presente, que si Qui-Gon no había podido ser ahuyentado desde años atrás, ahora nada lo haría. "Status."

Obi-Wan se levantó de la consola, frunciendo su ceño en profunda consternación. "¿Primero las buenas, o las malas noticias?" El hombre no se quedó quieto, caminando hacia las profundidades de uno de los pasillos que llevaba a las Bóvedas de Holocrones. Qui-Gon sospechó que estaba siendo puesto a prueba, que Kenobi estaba buscando por algún desliz en el desempeño físico de Qui-Gon, para entonces tener un sustento, y mandarlo de regreso por donde había llegado. Qui-Gon no le dio el gusto, acelerando sus pasos para alcanzar al otro Jedi. Testarudez era su segundo nombre.

"Empecemos por las malas."

"La existencia del Caballero Anakin Skywalker es totalmente nula en esta Galaxia. Todo registro de su persona ha sido eliminado."

"¿No tenemos respaldos de la Matriz?"

"Ser un Sombra Jedi implica discreción. Entre menos evidencia incriminatoria de aquel trabajo sucio, mejor para la consciencia del Consejo."

Qui-Gon se sostuvo de un aparador de Holo-Libros, afectado por sus emociones, que por las demandas de su cuerpo. "Todo el trauma que Anakin ha sufrido, ha sido para nada."

"No es cierto." Obi-Wan lo tomó por sorpresa con su seria convicción. "El hecho de que los registros hayan sido robados, no significa que los sacrificios de Caballero Skywalker hayan sido en balde. El conocimiento de sus logros y aportaciones nunca será asesinado completamente, si nosotros no lo olvidamos. Esta información ultrajada puede ser re-escrita de nuevo."

Qui-Gon abrió su boca, pero su concentración pareció ser suspensiva en el tiempo y espacio. Para Qui-Gon resultaba ser un fenómeno tan aterrador, el como la órbita de Obi-Wan Kenobi lo succionaba, el cómo lo hipnotizaba. Su optimismo en la cara de la opresión, su resistencia ante obstáculos; sus defensas que podían protegerlo de cualquier evento—Eran características merecedoras de estudio. La iluminación de la Biblioteca fue cómplice del virtuoso, para empeorar todo, resaltando sus rasgos galanes.

Qui-Gon se sentía como un tonto. Un tonto, y perdido hombre, ante la marea de Obi-Wan Kenobi. "No podemos continuar de esta manera."

Obi-Wan asintió. "No. No podemos. Ni siquiera yo, estaba al tanto de las maniobras grises del Consejo."

-¿Cuál Consejo? Qui-Gon se evitó añadir. Todos habían sido aplastados como hormigas. Los que habían sobrevivido, eran más bien un grupo de desencajes, que un Consejo. Leia no había ejercido como miembro hasta ahora, Yoda se lamía sus heridas en privado, Plo Koon enterraba su cabeza en la arena de la abnegación, y el mismo Qui-Gon no podía evitar sentir, que éste ataque había sido merecido. Ante tanto ego inflándose, la realidad había tenido que abofetearlos. El Consejo se había confiado demasiado. El mismo Qui-Gon se había confiado demasiado. Y éstas eran las consecuencias.

"Necesito mostrarte algo." Obi-Wan tocó ligeramente su hombro, indicándole hacia la privacidad de la cuarta bóveda. Actualmente, estaba despejada de seguridad. Curioso, Qui-Gon se dejó llevar por la mano de su guía, un brote de calidez marcando donde los dedos de Kenobi lo aprisionaron. Cuando terminaron en una esquina oscura, un holo-proyector fue extraído del cinturón de Obi-Wan. "Esta es una copia de la transmisión de recibimos durante la revisión de la nave. Skywalker estaba conmigo, cuando fue reproducida la primera vez."

Qui-Gon estuvo agradecido por la oscuridad, al reconocer al protagonista del holo-vid. "No puede ser. Xanatos murió, justo frente a mi ojos." Fue lo primero que anunció, al término de la representación. Xanatos lucía más joven que el día de su muerte, no tan gastado por su estilo de vida. No podía tratarse de la misma persona.

"Skywalker afirmaba lo contrario. Pero, supongo que era el Estrés Post-Traumático hablando." Obi-Wan volvió a guardar el holo-proyector portátil, pero no se movió de su escondite. "Los ciborg-slicers están haciendo todo lo posible por rastrear la transmisión. Pero, todo esto, fue trabajo de un experto."

"Prueba aún más contundente de que no se trata de Xanatos. Tenía muchas habilidades, cierto, pero destreza cibernética no formaba parte de su repertorio. Era… increíblemente listo, en otras formas. Con él, siempre existía una puerta trasera. Sus planes nunca son—fueron—lo que aparentaban a primera vista."

"Mmm." Kenobi acarició su mentón, casi inconscientemente. "La vendetta contra Skywalker ahí está. Si no es Xanatos, debe ser alguien envuelto en su pasado. El perpetrador estaba al tanto de que Anakin fue un agente Sombra. Robó evidencia incriminatoria contra Xanatos, así que puede tratarse de alguien que quiera limpiar su nombre, por así decirlo…"

"Su única familia consistía en su padre, Crion, y su hermano, pero ambos fallecieron desde antes de la Guerra Clónica."

Kenobi pareció hacer una nota mental sobre aquella pieza de información. Qui-Gon podía sentir las ruedas girar en su cabeza. "Hemos conseguido una referencia de la astronave responsable del atentado. Tenía razón, la he visto antes: es un tipo específico utilizado por la Familia Anooana Fromm Gang. No son de manufactura masiva, y además, este modelo ha sido modificado. Eso ayudará a minimizar el rango de investigación sobre su dueño."

"¿Qué planeas hacer? ¿Darle una llamada a aquel imperio mafioso, y preguntarles si se les ha perdido una nave?"

"No sería la primera vez."

Eso sonaba a una historia interesante.

"¿Cómo se encuentra el hombro?"

Qui-Gon parpadeó. Lamió sus labios resecos. "Tenía un agujero, pero el tejido ha sido restaurado por Helling. Nada fuera de lo normal."

Obi-Wan hizo un movimiento hacia el hombro en cuestión, pero su mano pausó antes de cumplir su meta, retrocediendo con discreción. "Pensé… Pensé que sería demasiado tarde, para cuando interviniéramos. Pensé que nadie quedaría vivo."

"Suelta aquel miedo, Obi-Wan. Enfócate en el presente." Estaba enterado de la conexión que Obi-Wan tenía con la Fuerza Unificadora. Yoda había compartidos ciertos sucesos que se habían desarrollado durante su entrenamiento, como la existencia de visiones que Kenobi solía recibir, elusivas y misteriosas. Para demostrarle apoyo, Qui-Gon hizo lo que Kenobi no había completado: tocó un hombro con sus dedos, sintiendo algodón sintético, hueso y músculo. "Tu estarás dirigiendo esta investigación, ¿entonces?"

Obi-Wan torció sus labios. "No hay nadie más que pueda hacerlo. Mace Windu está descalificado para la tarea. Tú propia asociación con Xanatos te excluye. Soy el único que no tiene inversión emocional en DuCrion, directa o indirectamente. Ni siquiera conocí al hombre." A pesar de las sombras, la mirada de Kenobi lo encontró entre penumbras, mentón en alto. "Apreciaré cualquier información adicional que podrías proveer, Qui-Gon."

"Estoy a tu servicio."

Los músculos del omóplato se tensaron. "Maestro Windu se encargará de los funerales."

Por lo menos, Mace tendría una actividad con la cual ocuparse. "¿Qué pasa? Algo más te está molestando. Más allá de lo obvio."

Una risa ahogada fue acompañada con un encojón de hombros. "No lo sé. Son muchas causas, supongo. La manera en la que el ataque fue realizado. Nadie se dio cuenta de algo anormal. A pesar de tratarse de una aeronave distinguible, capaz de llamar la atención de las autoridades de tránsito, nadie fue alertado. Nadie la consideró una anomalía. Esta sensación de haber sido hurgado en tu propio hogar—Es inquietante. Los cyborgs han colocado nuevos firewalls, sobre más firewalls, para continua protección. Pero, algo me dice que si este enemigo invisible lo hizo una vez, puede atravesar nuestra red, de nuevo."

Agitación controlaba el pulso de Kenobi, y su voz tambaleaba con vulnerabilidad. Qui-Gon presionó sus dígitos. "Es algo más."

Obi-Wan guardó silencio, bajando su mentón. Un profundo suspiro se manifestó, un mínimo rato posterior. "He… He visto muerte, anteriormente."

No había muerte, sólo la Fuerza. Sin embargo, Qui-Gon no pensaba que Kenobi apreciaría aquel consuelo. "Y pensaste que ésta terminaría, junto con la Guerra."

"Pensé que ver a mi propia gente siendo masacrada, no se repetiría frente a mí. No por el resto de mi anciana vida." Un rostro afligido se alzó de nueva cuenta, buscándolo. Qui-Gon cerró la distancia, sin estar seguro de lo que Kenobi quería encontrar. "Estoy… furioso. Siento ira."

"Yo también, Obi-Wan." Leia había estado justo en la dirección del ataque. Si Anakin no hubiera actuado, ella estaría muerta, también. El mero imaginarlo, despertaba en Qui-Gon un abismo de sentimientos de perdida. "No he tenido tiempo para acoplarme a los hechos, pero el enojo ha sido una sensación constante en mi interior." Que, de alguna manera, este atentado estuviera involucrado con Xanatos, no ayudaba. Qui-Gon estaba harto de aquel fantasma. Había pensado que había sido sepultado, de una vez por todas. "No debemos permitir que nos consuma, sin embargo."

Estos impulsos dentro de su ser, impulsos separados a su enojo, fueron más fuertes que su razón. Entre menos lo esperó, su pulgar se encontró acariciando el mentón de Kenobi, registrando la textura tersa de la barba pelirroja.

-Fuerza, detenme. No permitas que continúe haciendo el ridículo frente a este hombre.

Obi-Wan no huyó de su violación de espacio. Su mirada se entrelazó con la suya. Sus ojos reflejaban su cansancio, su miedo. "Cuando te encontré, pensé que habías fallecido. Es prematuro, lo sé—Apenas comienzo a familiarizarme contigo. Pero, por un instante, vi a Garen en tu lugar, y sentí…" Dislocándose de los dedos de Qui-Gon, la cabeza de Obi-Wan se sacudió, en conflicto con sus emociones de origen. "No importa."

Qui-Gon no tuvo otra alternativa, más que dejar caer su mano. Aclaró su garganta. "Tengo nuestra amistad en alta estima, Obi-Wan. No importa que tan reciente sea. Este vínculo entre nosotros… aunque en el pasado haya tenido como base malentendidos y resentimientos, no dejó ser un vínculo."

La fresca perspectiva pareció girarle el mundo a Obi-Wan. Su entrecejo se arrugó con consideración. Después, apuntó hacia los adentros de la bóveda. "Vamos. No he terminado con las malas noticias."

Y lo eran. Definitivamente, lo eran.

"¿Cómo pudieron robar un holocron, ante tantas medidas de seguridad a su paso?" Qui-Gon se acercó hacia el hueco que yacía entre los niches apilados de una pared de la bóveda. "¿Sólo se llevaron uno?" Más extraño aún. Después de tanto trabajo, ¿por qué llevarse sólo uno?

"Hasta donde hemos averiguado. Cuando recién llegué la bóveda estaba infestada con magia Sith. Un hechizo fue utilizado para confundir el cerrojo de la Fuerza que protegía las compuertas. Por el resto…"

"¿Qué contenidos habían en el holocron?"

Obi-Wan acarició el orificio metálico con las puntas de sus dedos. "Crónicas sobre los inicios de las Guerra Clon, mayormente. He consultado este holocron yo mismo, en un sinfín de ocasiones. No es una colección, particularmente, poderosa. Explica, en específico, detalles de la declaración de Guerra oficial de Conde Dooku, hecha en Geonosis, así como narraciones personales de la inserción de Clones en los campos de batalla…"

"Si el ataque a la camera concejal fue una distracción para robar este artefacto, yo consideraría sus contenidos más que poderosos, Obi-Wan."

"Nada de esto tiene sentido." Obi-Wan oprimió sus cavidades oculares, masajeando sus parpados cerrados. "Si lo que querían era este holocron, no era necesario el asesinato de los demás miembros… No—Esto sigue siendo personal."

Qui-Gon suspiró, empático a los laberintos que Kenobi debía de estar tratando de derribar en su mente. "Yo también lo creo. Si hackearon nuestro sistema de seguridad, sabían que Anakin estaría en la Torre Concejal, en ese preciso momento. Todo esto fue planeado a la perfección. Ya estaban conscientes del lugar exacto del holocron, no perdieron tiempo en buscarlo. Ya tenían el objetivo marcado."

"¡Maestro Kenobi! ¿Dónde está? Maestro Kenobi?" Irrumpió una voz masculina, proveniente del pasillo exterior.

Ante el llamado al deber, el aclamado Maestro Kenobi retornó, llevándose con él a Obi-Wan, la más cruda representación de sus temores. No fue hasta que el momento fue roto, y que Qui-Gon miró los escudos colocarse sobre el Maestro, que se percató de que tan a fondo se le había permitido conocer. Con él, Obi-Wan había dejado caer gran parte de sus fachadas.

Era una gran muestra de confianza.

Dejó a Qui-Gon helado.

El aclamado se deslizó de inmediato fuera de la bóveda, y Qui-Gon le siguió. "¿Qué sucede, Padawan Casteel?"

"Comandante Cody lo llama, señor." Rummy Casteel era un humanoide recién salido de la adolescencia, aprendiz de Jucasta. Su presencia en los Archivos era tan constante como su tutora, y estaba cementando un estable futuro en la zona, con su excelente desempeño. El muchacho le estiró un holo-com al ansiado Kenobi. "Ha reportado un allanamiento de morada en el Área 32A."

Área 32A. Qui-Gon intercambió una mirada con el otro Jedi. Esa área estaba clausurada, y bien vigilada, por una razón.

El holo-com en la palma de Kenobi trajo a la vida la figura de Cody, cabeza destapada de su casco. "Jedi Kenobi. Solicitamos su presencia en el antiguo penthouse del Ex-Senador Palpatine."

"¿Qué sucedió, Comandante?"

"Fue un ataque sorpresa. Un minuto todo estaba en orden, y el próximo, una explosión fue detectada desde los niveles inferiores de la residencia. Encontramos esto…" Imágenes holográficas de los interiores de la residencia fueron trasmitidas. En primer lugar, todo lucía un desastre. Tras una inspección más cuidadosa, Qui-Gon reconoció la oficina personal de Palpatine como epicentro de la explosión. En el piso de éste, era prácticamente inexistente. Guardias clon vigilaban los alrededores, otros mirando hacia abajo. "Personalmente, sospecho que se trató de un robo. Por lo que se puede apreciar del fondo de los pisos inferiores, todo indica que se trataba de bodegas secretas guardando artefactos artísticos."

"¿Qué fue robado?"

Cody reapareció. "Es por ello que me comunico con usted. Los niveles inferiores están bloqueados con un cerrojo de la Fuerza. No hemos logrado avanzar en nuestra inspección."

"Estoy en camino, Comandante." Obi-Wan cortó la transmisión, retornando el holo-com a su asistente principal. "Maestro Qui-Gon, lo dejo a cargo en mi ausencia."

"Y a su vez, dejo a cargo a Padawan Casteel. Iré contigo." Qui-Gon declaró, sin tambaleo alguno, recordando el olor a carbono y piel quemaba. El penthouse del Senador Palpatine había presenciado una de las batallas más decisivas. Una de las más brutales. La energía maligna todavía estaba, tan concentrada en el lugar, que demoler el edificio no había sido una opción, ante el miedo de que aquella energía dañara a terceros. El Consejo había optado por preservar la residencia, pero negar el acceso, absolutamente. Sólo unos cuantos miembros del Consejo contaban con los permisos exclusivos. "Obviamente existe una conexión entre los robos. Esta puede ser nuestra primera pista relevante."

"¿Nuestra pista? Maestro Jinn, usted no va a ninguna parte. Permanecerá en el Templo."

"Estás gastando tiempo y aliento, Obi-Wan." Qui-Gon comenzó a abrirse camino fuera de la cámara de bóvedas, quitándole el datapad a Padawan Casteel en el proceso. Lo necesitarían. El de Qui-Gon había sido sepultado en las ruinas de la Torre Concejal. "Y no me llames Maestro Jinn. Pensé que habíamos superado esta etapa de títulos formales."

"Es llamado respeto. ¿Has escuchado sobre él? Oh, Fuerza, ¿con quién creo que estoy hablando?" Fue el quejumbroso enunciado que flotó hacia sus orejas. Qui-Gon sonrió. "Déjame hacer una llamada, entonces." Se tornó hacia Casteel con una expresión de disculpa. "No es que no confié en ti, Padawan. Pero, un miembro de alto rango debe quedar en supervisión, en mi lugar. Es protocolo."

Qui-Gon miró el comlink de Kenobi, acusadoramente. "¿A quién llamarás? Todos los Maestros veteranos—"

"Dama Organa, solicito su presencia en los Archivos."

Oh. "Obi-Wan. Ella no cuenta con la experiencia suficiente."

"Para contar con ella, debe primero obtenerla." Obi-Wan le contraatacó, con la boca retacada de razón. Cuando la voz de Leia se escuchó por el trasmisor, Obi-Wan le dio un breve resumen de lo sucedido en la residencia de Palpatine, concluyendo con una orden por su presencia. Aunque se escuchaba algo distraída, Leia aceptó la orden, sin preguntas hechas. Inusual.

Tomaron un speeder de lo menos presuntuoso, evitando atención innecesaria. Obi-Wan se adueñó del volante, en cuanto tuvo la oportunidad, en vista del hombro lastimado de su aliado, pero no escondió su malicia cuando las piernas de Qui-Gon probaron sobrepasar la capacidad del navegador. "Es absolutamente ridículo que los manufactureros crean que esta es una medida estándar. No todos somos malditos Ewoks."

Obi-Wan tuvo el descaro de encender la holo-radio para disimular el sonido de sus quejas. Qui-Gon estuvo agradecido de que, por lo menos, no se tratara de jizz. Detestaba el jizz.

"Navegas decentemente. Anakin es una completa amenaza al volante."

Una oleada de risa sorpresiva provino del conductor. "¿En serio? ¡Luke también! El chico es un completo suicida, lo juro por las estrellas. Todas mis canas de las sienes se las debo a él. Tengo que cerrar mis ojos, o tomarme un sedante, antes de subirme a un speeder con él."

Todo indicaba a que Luke y Anakin eran trazos provenientes de la misma tela. "No dejes que su compostura te engañe, Leia también es una adicta a la adrenalina. Le robó el Halcón a Solo, en una ocasión, ¿sabías?"

"Estos niños." Obi-Wan batió su cabeza, profundo afecto colándose por su expresión. "Serán la muerte de nosotros."

Al arribar a la plataforma de la antigua residencia de Palpatine, Comandante Cody esperaba por ellos. Para la sorpresa de Qui-Gon, Obi-Wan fue recibido con un caluroso apretón de antebrazo, haciendo alusión a una amistad añejada. Otra historia interesante, sin duda.

Cuando Cody les dio las espaldas, para guiarlos hacia el interior del penthouse, Obi-Wan se le acercó. "Servimos juntos durante la mayoría de la Guerra."

"Para alguien que es famoso por trabajar solo, tienes un hábito de hacer amigos por donde quiera que vas, Obi-Wan."

Un mechón cobrizo cayó sobre la frente de Obi-Wan, al agachar su cabeza con timidez. "Debe ser mi encanto natural."

-Ya lo creo. Qui-Gon evocó el recuerdo del primer pulso de encanto al que había sido sometido. Obi-Wan adulto, maduro, cabellos dorados absorbiendo el sol de Geonosis, mientras el Caballero se había trepado a un orray en plena arena. Qui-Gon había recurrido a todo su orgullo y autocontrol, para no admitir alguna clase de atracción con el Caballero, desde entonces. Se había sentido corrupto, sucio, por tan solo considerar a Kenobi como un hombre, y ya no más como un youngling, en busca de un mentor. Muchos años de negación, le habían proseguido a aquel evento.

"Apesta, ¿cierto?" Kenobi torció la punta de su nariz, parado en el vestíbulo principal. "Apenas hemos llegado y me siento contaminado."

Los gustos del Senador habían sido impecables, e irónicamente, la decoración entera de la residencia consistía en mármol blanco, absorbiendo luminaria que Sidious se había empeñado tanto en destruir.

"Honestamente, no sé cómo Mace sobrevivió." Qui-Gon se permitió confesar. Para cuando la confrontación entre Sidious y Windu había tomado lugar, Qui-Gon había llegado tarde para proporcionar apoyo. Desde entonces habían transcurrido tres años, y aun así, Qui-Gon podía visualizar la imponente forma de Mace encima del cuerpo monstruoso del Sith. Decapitándolo. Mace había estado bañado en su propia sangre, pasmado, fuera de sí, completa furia guiando su ejecución. Qui-Gon no se había enterado de los detalles, pero tenía serias sospechas de que Sidious había intentado usar a Anakin en contra de Mace, psicológicamente hablando. Aquella táctica, había sido la perdición del Senador.

"Y pensar que el enemigo había estado justo en nuestras narices." Obi-Wan atravesó la sala principal, observando los reportes del datapad. "Siempre tuve mala espina respecto al sujeto. Pero, nunca imaginé…"

Qui-Gon se acercó a las paredes cercanas a la chimenea artificial, actualmente fuera de servicio. Todavía había marcas de batalla. "Todos la tuvimos. Y ninguno nos lo imaginamos."

Cuando llegaron a la oficina de Palpatine, ambos se tomaron un momento para respirar hondo, antes de proseguir. Magia Sith, concluyentemente, estaba trabajando en el lugar.

"Despejen el área." Cody les ordenó a la demás unidades clon.

"¿Qué sucedió con infiltrarse por los conductos de ventilación, como cualquier ladrón común?" Obi-Wan se asomó a los pisos inferiores, recargando sus manos sobre sus muslos. "Esta explosión fue provocada desde el interior."

"Y el campo de fuerza es débil, a decir verdad." Qui-Gon rodeó el agujero en el piso lentamente, hasta donde le fue posible, tratando de leer la extensión de la energía lóbrega que los rodeaba. Se detuvo al otro extremo, enfrentando a Kenobi. Esperó a que el hombre levantara su rostro, para mandar una señal con su mirada. Al unísono, ambos Maestros levantaron sus manos diestras, inyectando un empuje al campo de resistencia metafísica.

…Risas tenebrosas. Gritos de servidores, ejecutados a los pies de su Lord. Sangre corriendo por el piso. Mace encima del cuerpo—El violeta de su saber alzado en primitiva venganza…

Qui-Gon bloqueó la transmisión de tan perturbadores ecos. Un empuje más intenso de su psique, y el cerrojo fue abierto.

Asintiendo satisfecho ante su tarea exitosa, Obi-Wan se dirigió a Cody. "Espera por mi señal. Hasta entonces, nadie baje." Sin más, Kenobi se impulsó dentro de lo desconocido.

Qui-Gon permaneció quieto por la sorpresa.

Luego rio, incrédulo.

"¿Sabes? Creo que siempre he tenido la idea equivocada de ti, Obi-Wan. Hay más de temerario en ti, de lo que imaginé." Conversó casualmente, al momento que sus botas tocaron el piso de los siguientes tres subniveles inferiores, acolchonando su caída con la ayuda de la Fuerza.

Obi-Wan sonrió, tirando su túnica caoba a los escombros. Limpió su frente transpirada con su manga. "No soy un santo. Y no estoy en humor de ser paciente."

La Fuerza Viviente se percibía asfixiada. Qui-Gon caminó cauteloso por la cámara, encendiendo su lightsaber para mejor iluminación. El lugar lucía como una bodega de alta calidad. Movió segmentos de cascote con sumo cuidado, para limpiar un sendero. Del sentido opuesto, percibió a Kenobi hacer lo mismo. "Pensé que la residencia había sido revisado hasta la última esquina, antes de ser clausurada. Recuerdo los reportes, y nunca leí algún fragmento que narrara la existencia de estos subniveles."

"Es porque, anteriormente, no existían para el ojo normal. Mira esto," provino de sus espaldas. Ante el comando, Jinn viró su cabeza en la dirección de su compañero. Obi-Wan estaba en cuclillas, aluzando lo bajo de una de las paredes con su sable. Se apartó ligeramente, para que Qui-Gon observara con mayor claridad.

Escrituras Sith, incrustadas en las paredes. "Ilusionismo." Sith y sus tramposos trucos. El uso de su magia era tan frustrante para la comprensión de Qui-Gon. Sus manipulaciones del estado natural de la materia siempre traían repercusiones graves en la fluidez de la Fuerza, pero ninguno Lord oscuro había parecido aceptarlo. Ni siquiera Dooku.

"La secuencia de las escrituras se rompieron con el derrumbe. Pero, aun así, estas escrituras son poderosas. Es magia, verdaderamente, antigua."

"No la toques." Qui-Gon regañó, justo a tiempo, frenando las yemas levantadas del curioso Jedi.

"Lo siento." Recibió junto con una expresión penosa. "Científico. No puedo evitarlo."

Continuaron con su investigación. Adentrándose, descubrieron diferentes artefactos entre-sepultados en los restos, asentando la teoría de que se trataba de una serie de bodegas. Probablemente, la colección privada de Palpatine. Qui-Gon tuvo que repetir su advertencia cinco ocasiones más, llegando tan lejos como jalar a Obi-Wan de la manga, para evitar que hiciera contacto con los tesoros anónimos.

"Estoy sorprendido que sigas vivo, con este impulso tan impertinente, Obi-Wan."

"Oh, hazme el favor." Obi-Wan se quejó, sus ojos achicados. "¿Tú, sermoneándome sobre tener cautela? ¿No te mordiste la lengua?"

"Ni una gota de sangre está corriendo." Qui-Gon guiñó un párpado, disfrutando el suave carcajeo que se soltó de Kenobi. "Vaya, Palpatine no era modesto." A poca distancia divisó una pieza de arte, muy conocida, incrustada en la pared detrás de Obi-Wan. Qui-Gon caminó hacia el friso, pasando su sable por la segunda, del sexenio de tabletas del bajorrelieve. El friso representaba una de las batallas más legendarias entre la luz y la oscuridad. "Esta opulencia me hace estar agradecido de que Palpatine nunca llegó a ser Canciller. Una suite en el Edificio Ejecutivo de la República era lo último que necesitaba, para alimentar sus recursos."

"Estuvo tan cerca." Obi-Wan hizo una mueca, posándose a su lado. "Tenía todo aquel poder, justo al alcance de sus dedos. Debió de haberlo enloquecido por la espera. Tal vez, por ello, fue que dejó de ser sutil en sus maquinaciones." Repentinamente, fuera de contexto, Kenobi olfateó su túnica. "Ugh, esta peste a alquimia Sith se quedará impregnada en mí, por un largo tiempo."

"Es un pequeño precio que pagar, por la obtención de respuestas." Qui-Gon, personalmente, había encontrado durante su trayectoria, unos cuantos alquimistas Sith. Y la peste era inevitable. "De las cuales, por fin recibiremos." Apuntó por sobre el hombro de Kenobi, directo al punto, donde la puerta de una bóveda de alta seguridad permanecía abierta. Un aura pesada se concentraba en su contenido.

Un holocron Sith les esperaba. Triangular, descansando en un elegante podio de metal. Sus grabados eran inconfundibles, y por el delineado de ellos, escapada una fluorescencia purpura. En el suelo de la bóveda, más jeroglíficos Sith yacían incrustados, y de igual manera que en las paredes previas, se encontraban partidos en puntos determinados. Anulados.

"Y aun así, este tesoro no pudo ser robado." Obi-Wan analizó sus alrededores delicadamente, con sutileza. Encendió su comlink. "Padawan Casteel."

"¿Sí? ¿Maestro Kenobi?"

"Necesitaré que mandes un contenedor HC-S a nuestra localización actual. Con estrictas órdenes de entregársela únicamente, al Comandante Cody, ¿entendido?"

"Sí, Maestro—Pero—"

"Inmediatamente. No compartas este pedido con Jedi Organa, ¿de acuerdo? Explicaré cuando regrese."

Qui-Gon alzó sus cejas para pedir por respuestas. "Haz descifrado algo que yo no."

Obi-Wan acarició sus mejillas. "Conozco este tipo de funcionamiento de seguridad. La explosión interna no fue culpa de nuestro maleante. Fue causada por la bóveda misma, cuando intentaron extraer el holocron. Tiene el propósito de atrapar al invasor en el acto—en caso de tratarse de una persona con baja sensibilidad con la Fuerza, por supuesto."

Tensión llenó la postura de Qui-Gon. Empuñó su sable con más énfasis, al comenzar a unir los puntos. "Y en caso de lo contrario, de tratarse de alguien sensible, es entonces que entra la encapsulación de la Fuerza, en juego."

"Exacto. De cualquier manera, la trampa es activada. Nadie puede escapar. Significando que no estamos…" Con un súbito movimiento, Obi-Wan giró su cuerpo en la dirección opuesta, y su laser hizo contacto con otra arma—ajena a la de Qui-Gon. "…solos."

Para cuando Jinn se reincorporó, alcanzó a presenciar el duelo entre espada laser y espada metálica. Obi-Wan pareció estar luchando con un fantasma, vestido de penumbras. Una silueta apenas se distinguía por el verde del sable Jedi.

Luego el lightsaber de Obi-Wan hizo corto circuito, apagándose en consecuencia. Por un breve segundo, caos reinó.

A pesar de tener su propia arma encendida, Obi-Wan se perdió de su vista. Escuchó impactos y gemidos de dolor, como pistas de pelea mano a mano. Qui-Gon respiró hondo, ampliando sus sentidos, pero la Fuerza estaba tan ciega como su persona. Ninguno de los dos podía percibir a Obi-Wan, o al enemigo. Permaneció en posición de defensa, preparado para cualquier ataque.

Un gruñido conocido. Una maldición. Repetición. Cada vez, más lejano. Estaban saliendo de la bóveda. Qui-Gon los siguió, más no atravesó el umbral, puesto que el atacante quería el holocron. No podía dejar la bóveda desprotegida.

Un fuerte golpe contra una cama de concreto reveló el cuerpo de Obi-Wan. El hombre se mostró aturdido a sus llamados, parpadeando polvo de sus ojos. A pesar del obstáculo a su visión, sin embargo, el hombre distinguió un inminente ataque, que fue invisible para Qui-Gon. Con una patada atinada, el arma enemiga salió volando de su dueño. Un empuje de la Fuerza, y Obi-Wan pareció haberse quitado de encima al atacante.

"Ahora, estamos en terreno parejo." Exclamó, sosteniendo su estómago. Sangre fue escupida. "Muéstrate, cobarde."

Para su sorpresa, el acusado se mostró, aunque no de la forma que quisieron. Una figura cubierta en ceñida vestimenta oscura, se adaptó a una presentación sólida, real. Un casco especializado con visor, le cubría la cabeza, ocultando su identidad. Una armadura especializada protegía su torso. Era un cuerpo robusto, no tan alto como el mismo Qui-Gon, aunque sobrepasando a Obi-Wan.

Antes de optar por dialogar, los dos oponentes se arrebataron, uno contra el otro, en una serie de ofendas y defensas. Ambos eran agiles, pero el área de pelea no era adecuada. Obi-Wan era habilidoso en artes marciales, pero la armadura del sujeto no podía minimizarse en importancia. Cualquier patada dirigida al torso era nula, y el casco era inmovible. En un segundo, la espalda—vibro-espada, Qui-Gon distinguió—estuvo al alcance del ladrón, pero Qui-Gon arrancó el arma de su cercanía.

El enemigo no dijo nada, pero su rostro cubierto giró hacia él. Qui-Gon lo invitó a distraerse, retirándose el estorboso cabestrillo de su hombro en recuperación. Tomó la forma inicial del Ataru, esperando.

Obi-Wan aprovechó la redirección de su atención, estirando su mano—llamando a su sable de regreso. Chispas rebeldes brotaron del arma cuando fue reencendido, pero su luz había sido recuperada. El hurgador misterioso se apresuró a colocar distancia entre los dos, evitando una embestida de Obi-Wan.

Un impasse se creó entre los tres. El ladrón estaba atrapado entre los Jedis, sin escapatoria.

"No saldrás de aquí, con ese holocron."

El sujeto volteó hacia Kenobi. "He logrado salir de lugares más estrechos." Una voz distorsionada electrónicamente, retumbó. Y una nube de denso humo explotó de una granada.

Qui-Gon se mantuvo firme, aun con su visión oscurecida, pero no hubo intento de traspaso. Alcanzó a escuchar las órdenes de Kenobi por su comlink, advirtiendo a Cody del escape del intruso. Qui-Gon sospechaba que sería inútil. Ese sujeto—o sujeta—misterioso, era un vacío andante. Vacío de energía, vacío en la presencia con la Fuerza, y sabía cómo manejarlo en su beneficio.

Qui-Gon también sospechaba que este no sería su último encuentro con el ladrón. Quería el holocron.

Volvería por él.


[+]+[+]+[+]

Veinte años antes.

[+]+[+]+[+]


"Para que lo sepa, lo culpo por esto."

Qui-Gon lo ignoró. "Dooku está aquí."

Kenobi seguía murmurando para sí. "…pero, no, tenía que seguir mi curiosidad. ¿Cómo pude pensar que todo sería diferente esta vez? Buen trabajo, Kenobi." Luego, fueron separados por la intervención del acklay. No tenían lightsabers, pero de alguna manera, Kenobi logró retirarle un bastón estático a uno de los picadores, y acto seguido, el ackaly estaba siendo ahuyentado.

Ingenioso. Kenobi era ingenioso. Qui-Gon podía admitirlo. Kenobi no era un completo Jedi recatado. Sabía cómo jugar sucio. Eso siempre se respetaba, en su agenda.

Luego Mace llegó con ayuda, y Qui-Gon se encontró peleando lado a lado con Kenobi, lightsabers prestadas zumbando, al ritmo de sus niveles de adrenalina. Aun así, Qui-Gon continuó ignorando los comentarios del otro Jedi, consciente de que era lo peor que podía hacer, para ofenderlo. Ignorarlo, había sido el más grande daño que le había causado a aquél youngling.

Sin embargo, Qui-Gon simplemente, no tenía idea de cómo dirigirse con el Caballero.

Kenobi era… demasiado.

Demasiado energético, demasiado sabio, demasiado ignorante, demasiado arrogante, demasiado listo, demasiado perfecto, demasiado joven.

Qui-Gon despreciaba la perfección.

Era demasiado anti-Qui-Gon.

Pagó por su ignorancia, sin embargo. Por no darle importancia a las advertencias de Kenobi, Qui-Gon fue tomado con la guardia baja, así como por una garra del nexus, todavía viviente. Naturalmente, porque así eran las bromas cósmicas, Kenobi fue el que acudió a su rescate, cortando la garra del nexus a la mitad.

"Siempre odié los circos." Gruñó entre dientes, intentando reincorporarse sobre la arena.

Un brazo se estiró sobre su cuerpo. Qui-Gon levantó su cabeza.

Fue el inicio del fin.

Trepado en un orray, Kenobi vistió un halo de luz alrededor de su silueta, ojos turquesas frunciéndose con preocupación, mientras su mano ofrecía asistencia. "¿Maestro Jinn?"

Qui-Gon supo que estaba en profundos, y horribles problemas, cuando lo primero que su cerebro procesó fue:

-Hermoso.


[+]+[+]+[+]


Cuando retornaron al Templo, Obi-Wan mandó un reporte de lo sucedido a Windu con Padawan Casteel, justo antes de meterse a la ducha. Y en cambio, Mance le envió la hora de los funerales, que se realizarían en esa misma noche. Con el corazón pesado, Obi-Wan sacó del ropero sus túnicas más formales, posponiendo sus planes por unas cuantas horas. Sus costillas dolían, pero Obi-Wan solamente usó crema bacta para calmar las quejas de sus músculos.

Al salir de la ducha, mitad de su cuerpo cubierto en toalla, un chiflido pícaro lo congeló en camino a su cama.

"Que apetitosa vista."

Obi-Wan palmeó donde su corazón latía con efusión. "Idiota, casi me das un infarto."

"Pfft. Abuelo."

"Somos de la misma edad, ¿sabes?"

"Que la lengua se te haga azul de aric, por decir tan atroces mentiras." Con un puchero de labios rosáceos, Siri cruzó sus piernas, sus brazos reposando sobre los respaldos de la silla. Su estilo había evolucionado, vistiendo túnicas modernas, de cuero sintético y mangas de seda, ceñidas. Toda de negro, para la ocasión de luto. Además, era la única Maestra Jedi que Obi-Wan conocía por utilizar botines con tacón. No comprendía como la mujer podía caminar, con aquella continua tortura en sus arcos. "Estoy esperando." Prosiguió un chillido juguetón.

Obi-Wan sopló por su nariz, sentándose en la cama para darle las espaldas. "No te mostraré mis miserias, Siri."

"Te muestro las mías, si me muestras las tuyas."

"Afuera. Ahora."

"No te alteres, Obi. No es nada, que no haya visto antes."

"Créeme, todo ha cambiado desde hace una década."

"Aguafiestas." Con eso, Obi-Wan escuchó la cruja de las patas de la silla, indicando movimiento cercano de parte de su amiga. Después, el colchón concedió permiso a otro peso, ajeno a su dueño. "¿Así es como me recibes, después de tanto tiempo sin vernos? No sé para qué me molesté en perfumarme."

Obi-Wan sonrió, haciendo un arte del acto de colocarse su ropa interior por debajo de la toalla. Viró su rostro hacia atrás. La imagen de Siri, acostada a lo largo de la cama con tan horrible actitud, le alargó la sonrisa. "Aprende algo de modales, y la próxima vez avísame, si te introducirás a mi recamara sin mi permiso, ¿de acuerdo?"

"¿Por qué?" Interesada por razones que Obi-Wan desconoció, Siri reposó sobre su costado, recargando su cabeza en su brazo. La luz de las últimas fases del atardecer pintó sus cabellos rubios, con un aura carmín. "¿Estaré interrumpiendo algo importante, si lo vuelvo a hacer?"

Frunciendo su ceño, Obi-Wan se quitó la toalla finalmente. Caminó hasta su diván, extrayendo una camisa interior. "¿Interrumpiendo algo? ¿Cómo qué? Si te refieres a Luke, él ya no vive conmigo."

"No, Obi-Wan. No me refiero a Luke. Por la Fuerza, hombre. No me digas que continuas con esta triste… falta de vida."

"Tengo una vida." Fue el refunfuño automático.

Siri suavizó sus facciones, estirando su pequeño cuerpo para sentarse. "Obi-Wan. Me prometiste que te cuidarías mejor, la última vez que te vi." Por la manera que la mirada de Siri analizó los moretones, disfrazando distintas partes de su cuerpo, no solamente se refería a un nivel social.

Obi-Wan se ocupó con colocarse sus leggins. "Sigo vivo, ¿o no?"

"Vaya, ciertamente haz pulido tus habilidades reflectoras." Una exhalación vencida se añadió. "He sido asignada a tu investigación. Soy tu pareja de trabajo, de aquí en adelante."

Por primera vez, desde que la conversación había comenzado, Obi-Wan sintió verdadera felicidad. "Como los viejos tiempos."

Una hermosa sonrisa expresó el mismo sentimiento. Pero, el momento, no duró la gran cosa. Una ridícula mueca distorsionó la sonrisa. "Obi-Wan. Por favor, rasúrate."

Uff. Esta mujer nunca se daba por vencida. "No."

"¿Por qué no? ¡Esa cosa en tu rostro es horrible!"

"Me he encariñado con ella."

"Me rehusó a trabajar con esa bestia tan carca de mí. Te juro que puedo verla saludarme."

"¡Tiene mejores modales que tú, entonces!"

El timbre repicó. Obi-Wan, de inmediato, corrió a la sala, pero Siri era increíblemente flexible, cuando se lo proponía. Para cuando Obi-Wan la alcanzó en el recibidor, la puerta ya estaba abierta, y la expresión confundida de Qui-Gon Jinn se asomaba por el umbral.

"¿Jedi… Tachi?"

"Esa soy yo, Maestro Jinn." Obi-Wan no podía creer que Siri se estuviera inclinando, en señal de respeto. "Tanto tiempo sin vernos."

"Sí." Fue lo único que salió de Jinn, su mirada incierta recorriendo la figura de Siri. En un parpadeo, su atención saltó a Obi-Wan, y el hombre pareció pasmarse, al verlo. "No tenía idea—No fue mi intención interrumpirlos, Maestro Kenobi."

¿Maestro Kenobi? ¿Que no acababa de sermonear a Obi-Wan por utilizar títulos formales? "Sí—Quiero decir, no. No haz interrumpido nada, Qui-Gon. ¿Hay algo que pueda hacer por ti?"

"Nada urgente. Solamente pensé que—Sería buena idea hacernos compañía, camino a los funerales." Su hombro había sido desatado, y unas túnicas que Obi-Wan nunca había visto en el Maestro, estaban siendo estrenadas con profundo éxito. El azul oscuro del tabardo, acentuaba el ancho de su pecho, y el índigo de su mirada. "Pero, veo que ya estarás en buena compañía."

"Puedes unirte. Pasa, por favor. No me falta mucho." Repentinamente, Obi-Wan se percató de su incompleto atuendo. ¡Ni siquiera tenía sus pantalones puestos! Por la Fuerza. "Siri, ¿por qué no haces algo útil y atiendes a Qui-Gon?"

Siri le sacó su lengua. "Solamente porque me lo pediste tan cordialmente."

Antes de que su rostro quedara permanentemente enrojecido, Obi-Wan se escurrió de vuelta a la recámara. Entre medio del proceso de vestirse, encendió su comlink para pedir actualizaciones de parte de Casteel. El holocron había sido transportado con éxito al Templo, y su escondite era conocido sólo por pocas personas. Ordenó un equipo de seguridad en el perímetro de la Torre Del Caballero, activo durante la duración de la ceremonia. Debían de estar alertas ante otro atentado. El mismo Obi-Wan no creía que permanecería para todo el funeral. Daría sus respetos a los fallecidos, y tendría que marcharse. Quería supervisar el acto desde la periferia.

"…la extraño, a veces. Pero, la añoranza ya no duele."

Obi-Wan pausó en el pasillo de su dormitorio a la sala. El tono de voz empleado por Siri encendió, toda clase de alertas, en su cabeza.

"Estaría orgullosa de usted, Maestra Tachi. No dude de ello."

"Gracias, Maestro Jinn." Una pausa. "Maestra Tahl lo apreciaba también. Siempre hablaba sobre sus anécdotas, vividas juntos, como Padawans."

"Por el bien de mi dignidad, espero que no."

Obi-Wan salió del pasillo, sobando su costado izquierdo. Qui-Gon no lo dejó pasar. El hombre parecía poseer mirada microscópica.

"Dijiste que irías con Helling."

Rolando sus ojos, Obi-Wan comenzó a dirigirse al vestíbulo. "No hay tiempo. Después."

"Obi-Wan—"

"Una palabra más y te acusaré por remover tu cabestrillo." Le apuntó con un dedo.

Qui-Gon sonrió. "No le harías tal cosa, a un anciano como yo."

"No me retes." Obi-Wan le dijo, melodiosamente. Al salir del vestíbulo, estiró su brazo en la dirección de Siri, y su amiga aceptó la cortesía, entrelazando sus extremidades, con aire de costumbre. Jinn se posicionó su lado opuesto. "¿Cuándo llegaste, Siri?"

"Justo ahora." Siri impactó sus hombros entremetidos. "Fuiste el primero en enterarte. Estaba preocupada por ti." Apretando sus brazos juntos, Siri acomodó su cabeza en el hueco del hombro de Obi-Wan. "Las noticias del acontecimiento de esta mañana están por toda la Holo-Red. Desde aquí, hasta el Sistema Exterior, deben estar enterados de lo sucedido. Tu rostro está estampado por cada holo-noticiero inimaginable."

Obi-Wan había odiado dar el anuncio a la prensa. Pero, afortunadamente, había enviado el reporte de lo sucedido al datapad de Luke, antes de que los medios de comunicación explotaran la noticia. "Mi reputación célebre me preside."

"Hiciste un buen trabajo." Siri levantó su rostro para proporcionarle otra sonrisa. Obi-Wan notó una nueva cicatriz marcando su mentón. "Tu sed por reventar sus holo-cámaras no fue tan notable."

La sala de cremación estaba a reventar. Siri atrajo la atención de varios Maestros, y no tardó en abandonar a Obi-Wan, para ir a saludarlos. No era de extrañarse, ya que, Siri no había asomado sus narices por Coruscant, desde el final de la Guerra. Su ex-aprendiz y ella formaban uno de los mejores equipos, y sus servicios eran principalmente solicitados para misiones de encubierto. Podía aparentar una naturaleza coqueta, cariñosa, juguetona—pero, en acción, Siri era todo lo contrario. Su temple fría era envidiable; su sentido de honor, inquebrantable. Y si Obi-Wan era honesto, en otra vida…

"Lamento haberlos interrumpido, Obi-Wan." La voz enfática de Qui-Gon se coló por sus meditaciones, repitiéndose por un ofensa que ya no tenía sentido. Obi-Wan parpadeó, percatándose de que había estado observando la silueta de Siri a la distancia, perdido en su propio mundo. Se tornó al otro Maestro con una sonrisa de disculpa.

"No hay nada por qué disculparse. A decir verdad, me hiciste un favor. Necesitaba a alguien para distraer a esta demente mujer." Levantó el gorro de su túnica, al ver que estaban transportando los cuerpos a las piras fúnebres. Maestro Jinn lo imitó. Se escurrieron entre las filas de Jedis de diferentes rangos, dejando a Siri detrás. "Conocías a su Maestra."

"Sí." Qui-Gon agachó su rostro, focalizando su atención en Obi-Wan. "Tahl fue una de mis más viejas amigas."

"Digo lo mismo con Siri. Nos conocemos desde que tengo memoria." Observando el fuego comenzar a manifestarse sobre los cuerpos de los difuntos, Obi-Wan tragó saliva. "Parece ser un día indicado para recordarla. Siento mucho tu perdida."

"Sucedió hace mucho tiempo ya." Las llamas otorgaron un sentido de aflicción a la situación, que bajo circunstancias normales, no hubiera inyectado tanta influencia. "Nadie mejor que tú sabe, que no podemos aferrarnos a fantasmas del pasado, por más amados que aquellos fantasmas sean."

La tristeza escurriéndose de su tenor no logró ser disimulada, por más que Qui-Gon trató de esconder su decaimiento con el capuchón. Conmovido, Obi-Wan no pensó antes de entregar confort. Sin analizar plenamente el significado de su gesto, su mano acogió la de Maestro Jinn, apretando su palma. El otro Jedi se endureció por un momento, pero sus dedos acogieron la unión, deslizándose por los de Obi-Wan con fluidez, hasta formar un nudo enfusado con dolencia mutua. Obi-Wan no apartó su mirada de los cuerpos de Maestro Azure, Maestro Grunel, Dama Sinue y Maestro Filli, ardiendo, mientras Yoda otorgaba un rezo de despido desde el podio.

"No hay Muerte, solamente la Fuerza."

-Y el dolor que dejas detrás de tu partida.

"No tengo miedo, Obi." Garen le había dicho en último adiós, sonriendo en sus brazos, el marco de sus hombros temblando por el shock. "Tú tampoco deberías tenerlo." Pero, Obi-Wan continuaba teniendo miedo. Ira. Todavía le parecía injusta la manera en la que Garen había muerto, tan joven y lleno de vida. Resultaba absurdo, que un tubo atravesando su estómago, hubiera sido la causa de su desangramiento, cuando Garen había merecido perecer de manera heroica—piloteando. Obi-Wan había gritado, había maldecido a la Fuerza, oprimiendo la cabeza de Garen contra pecho. La Oscuridad había sido su única testigo, y tomarla como único consuelo, había sido la más grande de las tentaciones.

Obi-Wan había añorado venganza. El Lado Oscuro se la había ofrecido.

Pero entonces, restos de duroacero habían sido retirados. Caballero Skywalker y Maestro Jinn, lo había halado de regreso, alejándolo del precipicio.

A su costado opuesto, el aura de Siri fue reconocible. Su mano desocupada fue acogida, de la misma manera que lo ataba a Maestro Jinn.

Para su sorpresa, su abstracto vínculo con Luke fue abierto con más auge, vago en sus comunicaciones, pero constante en la emoción que fue enviada.

Solidaridad.


[+]+[+]+[+]


"Sé que estás despierto."

Anakin se encorvó más sobre sí mismo, dándole las espaldas a su visitante.

"¿Esto es lo que harás? ¿Esconderte bajo tus sábanas, hasta que tus problemas desaparezcan?"

Ya era hora que Anakin escogiera esa alternativa. Estaba harto de poner su propio cuello en riesgo.

"Te tomaba por muchas cosas, pero no por un cobarde, Ani."

"No me llames así." Solamente dos personas tenían el permiso para utilizar el apodo, y Ahsoka no era ninguna de ellas. "Nadie te está obligando a permanecer aquí. Si no te gusta mi recibimiento, allí está la puerta."

"Tan encantador como siempre, Burro-Walker." Al no recibir el contrataque que deseaba, un suspiro impaciente le siguió. "Eres mejor que esto, Anakin. Nunca te das vencido."

"Siempre hay una primera vez, Snips." Fue exteriorizado, contra la piel de sus brazos torcidos.

"Pero, ¡eso es lo que no entiendo! Eres el ser más devoto a sus objetivos personales, que jamás he conocido en mi vida."

"…Ese el punto. Ya no tengo nada que perder."

"¡Mentira!" La sábana fue jalada de su cuerpo. Anakin rechinó su dentadura, resistiendo sus ganas de mandar volando a Tano. "Nunca has tenido tanto por perder, que ahora mismo. Anakin…" Una pausa. Luego, Anakin sintió la cama siendo aplastada, dos hendiduras rodeando su cuerpo. "…Eres padre."

Un gruñido salió de sus labios. "¡Genial! Todos están enterados de mi vida privada, ¡excepto yo! ¿Qué demonios pasó con la confiabilidad?"

La patada a su trasero no ayudó con su autocontrol. "Nadie me dijo. Lo descubrí yo misma, cuando tuve el gusto de conocer a tu querido retoño."

"¿Cuál de los dos?"

Una pausa aún más larga. Luego, una risa incrédula. Y otra patada. "¿Cuál de los dos? Pues, ¿cuantos tienes? Sólo conozco a Ricitos de Oro—¡Eres un perro, Anakin!"

Luke, entonces. "No lo llames así."

Snips comenzó a arremedarlo, utilizando un chusco tono de voz, que para nada, se parecía a la original. "¡No me llames así, no le llames así, bu bu bu! Si tanto te molesta como llamo a la gente, ¿por qué no te levantas y me callas tú mismo?"

Los puños de sus manos jalaron potencia de la Fuerza. "Te lo advierto."

"¿Eh? ¿Dijiste algo? Bueno, en fin, así que, ¿quién más tiene la desdicha de compartir tus genes? Pobre iluso—¿O ilusa? Yo que sentía pena por Ricitos de Oro. Aunque, por lo menos, el chico tuvo a Obi-Wan para enseñarle lo que una verdadera figura paterna debe ser—"

Ahsoka no terminó su discurso de basura, porque fue lanzada hacia el otro lado de la habitación. "No te atrevas a hablar de hechos, que desconoces por completo."

Tano se reincorporó con una amplificada sonrisa de satisfacción. "Ven y desmiénteme."

Fue la gota que derramó el vaso. Anakin se dejó ir contra la togruta, rugiendo. Snips lo esperó, paciente, en control. Bloqueó sus puños, se escabulló de sus patadas, y lo tumbó de la estabilidad de sus pies, con apenas sudar una gota. El orgullo le caló más profundo, que el dolor de su trasero contra el piso. Anakin permaneció tirado, jadeando. Delgados brazos morenos se colocaron alrededor de su cabeza, grandes ojos azules acusándolo, prepotentemente. "¿Ya terminaste?"

Anakin empujó del pecho de la chica. "Quítate." Snips se acostó a su lado, colocando sus brazos detrás de sus montrales. Ambos miraron el techo, como si los años no hubieran transcurrido. Como si estuvieran en las selvas de Kalee, apreciando las estrellas rosadas, conectando los astros para formar siluetas graciosas. Ahsoka había crecido inmensamente, desde aquellas épocas. Ya no era la hiperactiva youngling, Padawan de Dama Tachi, más flaca que dos palillos, y con más coraje que sentido común. Ya era una mujer. Y Anakin no había estado con ella para presenciarlo. Se había perdido de tantos eventos irremplazables, en favor de cumplir con su misión. "Ya no sé quién soy."

"Eres Anakin Skywalker, Bocón Extraordinaire." Hasta la voz de la Jedi había cambiado en tenor. Ya no era chillona. "Pensé que habías muerto, idiota. Todos estos años, había pensado que habías muerto—Cuando Maestra Tachi me informó de que habías sido encontrado, no podía respirar." Una risa auto-despreciable le prosiguió. "Sé que me hubieras odiado por ello, pero no pude evitar llorar como bebé, una vez que estuve sola. Te he… extrañado. Fuiste la primera persona que me trató como un igual, a pesar de nuestros diferentes rangos. Eres mi mejor amigo… Siempre has sido mi mejor amigo."

Estúpida togruta. ¿Cómo se atrevía a enrollarle las tripas, de esta manera? Anakin lamió sus labios, parpadeando velozmente, para bloquear sus lagrimales estimulados.

Pero, Snips todavía no terminaba. "Ahora, te encuentro, más muerto que mis recuerdos. Por favor, deja de lloriquear. ¿No es esto lo que siempre habías querido? ¿Libertad de ser tú mismo? ¿Libre de responsabilidad, para seguir tu corazón?"

"Ya no soy tan ingenuo." ¿Seguir tu corazón? Que poesías tan baratas. "Aquel Anakin crédulo que recuerdas, aprendió su lección. Todos mienten, todos tienen su propia agenda, sus propios intereses. Amor, o sentido de justicia, no los transparenta." ¿Por qué no guardaba silencio? Mierda. "Pregúntale a Padmé."

"Ella… ¿es la madre de Luke?"

"Y la de Leia."

"¿Leia?"

Anakin se encogió de hombros. "Mellizos."

"Wow, que atine, el tuyo."

"Salió mejor, que si lo hubiese planeado." Anakin no pudo evitar la sonrisa lasciva. "No tenía idea de que existían, hasta hace poco."

"Espera. ¿Leia? ¿Te refieres a Leia Organa?"

"Dudo que haya otra."

Snips saltó del piso, como si le hubiera picado el trasero, sus ojos fuera de órbita. "¿Dama Jedi Leia Organa?"

Anakin roló sus ojos. ¿Por qué tanto escándalo? "Sí, la mismísima Señorita-Pucheros."

"¿Leia Organa es tu hija? ¿Hablas en serio?"

"Deja de actuar como retardada. Sí, Leia es mi hija, hermana de Luke. No me culpes por los nombres, yo no los escogí." Aunque, a Anakin… le agradaban. Padmé los había escogido, estaba seguro de ello. Las primeras letras de cada nombre habían sido intencionales. "¿Qué pasa contigo? ¿Por qué esa cara?"

Ahsoka comenzó a comportarse como un bicho bajo la lupa, retorciendo sus manos, su boca colgando, y evadiendo la mirada de Anakin. Era difícil distinguir cuando un togruta se sonrojaba, pero Anakin ya era una excepción a la norma. "No quiero saber, ¿de acuerdo? Lo que sea que estés pensando, para que haya causado esa expresión tan patética en tu cara—No lo quiero saber."

"Perfecto." Snips aceptó, con demasiado entusiasmo. "No hablaremos del asunto, entonces." La joven se levantó, pero Anakin la jaló de regreso.

"¿Una cosa más? Lo que sea que hayas hecho con ella, a ella, o que la haya involucrado—No dejes que suceda, de nuevo. No me obligues a matarte."

"Aw. ¿Los instintos protectores ya están a la obra?" Ahsoka le picoteó las costillas. "Uy, sí, así me gusta."

Antes de que los picoteos evolucionaran a cosquillas, Anakin capturó las muñecas de la togruta. "¡Déjame en paz!"

"Oh no, ¡no comiences con los lloriqueos, otra vez!" Zafándose entre risillas picaronas, Snips atacó sus axilas, sin misericordia alguna. Anakin no retrocedió al duelo, y liberó una guerra de iguales proporciones. "Oye, cuidado por donde vas, ¡ese no es musculo!"

Anakin se carcajeó. "No tienes mucho de qué preocuparte, solamente siento hueso."

"Grosero." Se ganó un cabezazo por su atrevimiento. Con el impulso, Anakin cayó tumbado al piso, sobando su rostro. Juró ver estrellas.

Así como un par de botas, frente a su línea de visión.

"Veo que están cuidando bien de usted, Caballero Skywalker."

"Maestro Kenobi." Anakin se apresuró por levantarse, temiendo por su honra. "No lo escuché entrar."

"No me sorprende, estaban algo ocupados." Kenobi se escuchaba al borde de las risas, pero auto-control era uno de sus dones. Anakin sacudió sus scrubs, antes de levantarse su rostro para enfrentarlo. Disimuladamente, pisó la bota de Tano en represalia. Ahsoka roló sus ojos. "Jedi Tano, gusto en conocerla. Permítame presentarme, mi nombre es Obi-Wan Kenobi." Modesto con los títulos. Huh.

Ahsoka sonrió con una dulzura que Anakin no podía digerir. "Maestro Kenobi, es un honor conocerlo. Jedi Tachi me ha contado mucho de usted." Hasta una reverencia salió de Snips, bordando en la reverencia. Kenobi retornó la muestra de respeto, pero peor aún, tomó prestada una de las manos de la togruta…

"El honor el mío." …y la besó.

Anakin iba a vomitar. "Creo que estoy celoso."

Obi-Wan levantó una ceja sabionda. "Mil disculpas. No hubo tiempo para besar tu mano, mientras corríamos por nuestras vidas."

"Antes de aquella aventura, nos encontramos en el elevador." Anakin le acusó, cruzando sus brazos. "Aunque, claro, si me hubiera besado en ese entonces, no creo que hubiera sobrevivido para contarlo."

El entrecejo rubio de Kenobi se torció con una incógnita, que tenía que ser fingida. El hombre tenía que estar enterado de la obsesión de Maestro Jinn, ¿cierto? "Sólo beso las manos de las damas, Caballero Skywalker. Pero, si significa tanto para usted, supongo que podría hacer una excepción."

"Ugh, no, Maestro Kenobi. No sabe qué clase de microbios Anakin puede estar albergando." Ahsoka hizo un buen teatro de sentir escalofríos, y ahora sí, las carcajadas se escaparon de Kenobi.

-Controla tus pantis, Snips. Anakin corrió el riesgo de quedarse bizco, por tanto ejercicio aplicado a sus globos oculares.

"Venía a checar su estado." Kenobi anunció, una vez que se reincorporó. "Y a darle una actualización sobre la investigación."

"Oh." Así de rápido, sus buenos espíritus disminuyeron. Recordó a Xanatos. "Escuché que los funerales se realizaron hace un rato. ¿Nada extraordinario sucedió?"

"Todo se desenvolvió de acuerdo a lo ordinario." Kenobi le aseguró. Miró entre Tano y Anakin, por un momento, irresoluto. "Necesitaré entrevistarte, Anakin. Lo más pronto posible. ¿Mañana estaría bien para ti?"

Anakin talló su rostro con desdén, no respondiendo de inmediato. "Esperemos que sobrevivamos la experiencia."

Obi-Wan asintió. "Gracias por tu cooperación. Sé qué es… difícil para ti. Pero, no desesperes, Anakin. No pierdas esperanza."

Tragando saliva, Anakin compartió una mirada con Snips. La togruta le sonrió con sus labios carmines. "¿Qué tienes para mí?"

"Primeramente…" Kenobi extrajo un datapad de su cinturón. "…Luke te mandó un mensaje. En segunda, será mejor que te sientes para el resto."


[+]+[+]+[+]


Cuando entró la cabina, encontró al chico meditando. Esperó en el umbral de la compuerta, observando el pecho de Luke elevarse y caer, lentamente. Y ya que estaba allí, decidió aprovechar el libre pasaje para inspeccionar otros senderos. Fuera de sus túnicas de monje, un cuerpo bien definido se había estado escondiendo. Hombros y brazos pálidos llamaban por ser llevados a las playas de Corelia, para ser repintados con el tono oro que mejor le sentaba.

"¿Qué sucede?"

Han atravesó la distancia. Se acomodó al costado del rubio, cruzando sus piernas incómodamente. Sus rodillas ya no eran las de antes. No entendía como los Jedis podían permanecer en tales posiciones y no perder su circulación. "En un hora, estaremos en la órbita de Telos. Te recomiendo que te prepares con los chalecos anti-blásters."

Una sonrisa fue provocada, pestañas bermejas levantándose. "Pensé que los habías usado todos para ti."

"Sé compartir." Rascó su nariz. "¿Te comunicaste con Kenobi?"

Luke asintió. "Y con mi padre."

Han hizo un sonido contemplativo. "¿Sabes? Todavía me debes esa conversación." Desde el despegue, Luke se había encerrado en su cabina personal, primero en profundo estudio de la historia de Telos IV, luego en desasosiego absoluto, al sentir una perturbación en la Fuerza. Han no había podido hacer mucho para ayudar, puesto que esas amenazas invisibles estaban fuera de su área de experiencia. Había compartido sus almuerzos con el chico, platicando viejas aventuras para distraerlo, y por un tiempo, había surgido efecto. "No que sea una hora adecuada para hacernos trenzas en nuestras cabelleras, como signo de amistad, pero…" Presionó una rodilla de Luke con la propia, tentando sus límites. "Ya sabes. Aquí estoy."

"Lo sé." Luke presionó de vuelta. Su rostro se tornó en su dirección, franco en su consternación. "Han. No tienes que venir conmigo. Puedes permanecer en la atmosfera."

"De ninguna manera." Era la quinta ocasión, que Han tenía que negar la posibilidad. "Y no lo vuelvas a repetir, ¿está bien? Chewie y yo te acompañamos, o en este momento, le doy la vuelta al Halcón, y no regresamos."

Un resoplido escapó de sus narices. "Como usted diga, capitán."

Han sonrió, agradándole el título. Permanecieron en silencio unos instantes, miradas intercaladas, pero sin palabras. En lo personal, Han estaba teniendo dificultades para adaptarse al chico. Nunca había tenido a un Jedi como… compañero. Leia no contaba. Tenían costumbres que Han nunca se había molestado en conocer, ideas sobre la vitalidad del espacio personal, que Han no estaba seguro si debería romper. Todo el tiempo, había querido tocar a Luke, pero no se había sentido con el permiso. No había querido interferir con su enfoque en su misión, y Luke no había dado alguna señal de que su acercamiento sería bienvenido.

Hasta ahora. Con la mano de Luke posándose en su rodilla. "Hubo un ataque en el Templo. Cuatro miembros del Alto Consejo han fallecido en consecuencia."

Han se inclinó hacia Luke. "¿Kenobi?"

Luke negó con su cabeza. "No. Renunció, ¿recuerdas? Pero está participando en la investigación sobre lo sucedido. Mi padre, Maestro Jinn, y Leia, sin embargo, si fueron víctimas del ataque. Estuvieron presentes. Sobrevivieron."

Han levantó una mano. La detuvo. Quería acariciar la cabeza de Luke, pero… "¿Por qué no me dijiste con anterioridad?"

"Acabo de recibir el mensaje de Obi-Wan hace unos momentos. Tenía la sospecha de que algo había sucedido, pero no sabía hechos específicos." Luke frunció su ceño al notar la mano flotante de Han. "¿Qué tienes? ¿Un espasmo?"

"Erm." Sintiéndose como un tonto, Han retornó su extremidad a su regazo. "¿Todo bien con tu padre y Leia?"

"Sí." Ni el mismo Luke pareció tragarse la mentira. "Eso es lo que Obi-Wan me dijo, claro. Lo dudo, honestamente. Mi padre ya no estaba en un sano juicio, para comenzar. Después del ataque, sólo puedo suponer que debe estar sedado hasta sus pestañas."

"¿Qué tiene? ¿De qué está enfermo?"

"Es mayormente, daño psicológico. Fue un espía por un largo tiempo, trabajando de encubierto al falso servicio de unos de los Lords Oscuros más cercanos a Darth Sidious. Después del final de la Guerra Clon, fue creído muerto, pero simplemente había sido prisionero de uno de los gobernantes de Oxlahun—el planeta donde estuvo en residencia durante su asignación. Había estado usando un collarín anti-Fuerza contra su voluntad, por eso no había podido ser detectado por los demás Jedi. Hace cuatro semanas fui mandado al mismo planeta para ayudar en un acuerdo paz. Fue ahí donde… lo encontré."

Esta historia era mejor que cualquier holo-film. "¿Y cómo supiste que se trataba de tu padre? Eres su viva imagen, ¿o qué?"

Una mueca poco gratificadora se formó en los labios del muchacho. "Para ponerlo en términos simples: nuestra mentes entraron en shock. Estúpidamente, retiré el collarín sin pensarlo bien, y el trauma cociéndose en la mente de mi padre durante todos estos años, fue soltado de golpe. Según Obi-Wan, nuestra psiques se adhirieron. En el proceso, compartimos recuerdos e impresiones. Él fue quien me reconoció; reconoció rasgos de mi madre, en mí… Y así fue, como averigüé todo. Poco después de ser transferidos a Coruscant, lograron separarnos psíquicamente, pero estábamos exhaustos. Por ello, caí en coma junto con él. Para recuperarme." Han debía de estar exponiendo todo su terror interno al escucharlo, porque Luke se apresuró a calmarlo. "Todo está bien ahora, Han. Lo arreglamos. Los Sanadores nos ayudaron."

Han sacudió su cabeza. "Ustedes los Jedi, están verdaderamente locos."

Luke no se lo tomó a mal. Sonriendo, el chico se levantó. Le ofreció una mano. Han no pensó ni dos veces, en aceptarla. "¿En serio ya te encuentras bien? Te trajiste tus medicamentos contigo, ¿cierto?"

"Sí, Obi-Wan." Luke roló sus ojos insolentes.

"No estoy bromeando, chiquillo." Han hizo énfasis con un dedo amenazador. "Con tu salud mental no se juega. Llegas a tener una recaída, y Telos IV no es el lugar para recibir atención médica."

"Estoy perfectamente bien." Luke atrapó su dedo entre los suyos. Han se quedó sin aliento ante el contacto. No pasó desapercibido para el chico. "¿Qué pasa, Han? Tienes esta expresión, que me trata de decir algo, pero no…"

"¿Puedo besarte?"

Los ojos de Luke se acrecentaron. "¿Has estado esperando por mi explícito permiso?"

Han se sintió aún más ridiculizado. "Bueno, discúlpame, por intentar respetar tu privacidad."

Luke plantó sus manos sobre el pecho de Han, y todo argumentó cesó. La invitación vibró en la mirada del muchacho, y Han se dejó seducir. Lo besó con tranquilidad, apenas tocando su boca con la suya, conociendo cada comisura. "No quería distraerte." No empezó algo que no podría ser concluido. Tendrían poco tiempo antes de la llegada a Telos. Así que, bañó una mejilla con sutiles ligeros picoretes, hundiendo su nariz en sus cabellos cobrizos. Besó una oreja con una delicadeza que Han no había podido creer tener en él. Este endemoniado Jedi. ¿Lo habría hechizado? No podía haber otra explicación.

"Vives para distraerme." Luke le acusó, con un beso propio sobre la esquina de su boca. "Sea intencional de tu parte, o no."

Los brazos de Han rodeó la cintura del muchacho, midiéndola con un apretón. Luke encajaba en su abrazo como anillo, al dedo. Separó sus rostros unos milímetros. Contó los lunares. "¿Terminaste con tu tarea? ¿Listo para Telos?"

"Tengo que estarlo." Fue el murmullo forzado. "La Fuerza me guiará."

¿Cómo perros a su amo? "Eso esperemos."

Otro beso, iniciado por Luke, y disfrutado por ambos. Descubrir que el muchacho estaba estirándose sobre los dedos de sus pies, en busca de un mejor ángulo, conmovió cierto abismo en su pecho. Un abismo donde Han había pensado que solamente había lugar para su nave, y Chewie. Cuando Luke tuvo el propósito de separarse, Han le retuvo de sus caderas por un instante, recorriendo las curvas con sus pulgares. Los dedos de Luke acariciaron sus mejillas, robando un último mordisco a su labio superior. "Tengo que cambiarme de atuendo. No puedo ser un Jedi en Telos." Un empuje sobre el pecho del mercenario, le prosiguió. "Espérame en la cabina del piloto. No tardaré."

Han hizo bailar sus cejas de manera libidinosa. "Podría ayudarte—"

"Se aprecia la intención, pero tú y yo sabemos, que nunca saldríamos de aquí."

El niño comenzaba a conocerlo. Han fingió un suspiro de resignación, observando las espaldas del joven dirigirse a su mochila de viaje. "Pura labor y nada de recompensa, contigo, Luke Lars."

La espada esbelta dueña de sus tentaciones, se curtió ante su queja. "Skywalker."

Han parpadeó. "¿Hmm?"

Una sonrisa fue enviada por sobre su hombro. "Luke Skywalker."


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Doce años antes.

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Con los saqueos de Lacah, Buluc, Lahun, y ahora Bolon, Uaxak estaba desmoronándose a sus pies. Toda oposición a su conquista absoluta era enfrentada con llamas, agonía y un final en la hoguera.

Xanatos se introdujo a uno de los templos religiosos de Bolon, sus pasos aligerados con buen humor. Dejó a su teniente a mando de los saqueos por comida y de la recolección de oxlahinianos que servirían para trabajo manual, queriendo apreciar esta victoria a solas. Rechazó la escolta de sus guardaespaldas. Con su sable encendida, avanzó por el pasillo principal de piedra, y no tardó en descubrir compañía. Sacerdotisas semi-escondidas, gimieron en los rincones, entre aterrorizadas y fascinadas. Apenas salidas de la infancia, sus rasgos continuamente siendo de cabellos oscuros y ojos azules.

Servirían para venderlas como esclavas en Wul-Ki. "No teman, gatitas." Quitándose su capucha, Xanatos sonrió con una blandura, que sólo los ingenuos confiarían. Se acercó a unos bultos arrinconados, realizando sonidos de apaciguamiento. "He venido a salvarlas. No se resistan a este camino."

Ni siquiera la advertencia de la Fuerza fue lo suficientemente veloz, y el ataque estaba sobre él, antes de que Xanatos lograra invertir sus espaldas.

Uno, de los que Xanatos suponía ser de los sacerdotes jefes, tenía sus brazos estirados sobre su persona, una larga espada lista para ser encajada en el pecho de su presa…

…y se congeló en dicha posición, nunca dado el golpe final. Xanatos frunció el ceño, al escuchar el mínimo chillido de sorprendida angustia, salir de los labios ensañados del sacerdote. El cuerpo cayó. Muerto.

"Deberías hablar menos, y poner atención a tus alrededores." Vino de los fondos del centro del templo. "Podrías perder tu cabeza."

Xanatos se levantó, interesado por la ayuda inesperada. No era una voz conocida. Era un acento foráneo a este sistema solar, con algo de hutt en sus sílabas. Permitiendo que las chiquillas siguieran sollozando patéticamente, emprendió camino hacia la dirección de la voz. Pisó la mano del sacerdote asesinado, el hacha que había sido arrojada con excelente atine, destacando de su cráneo.

Alrededor de los restos de un altar, más sacerdotes yacían inertes, degollados. Alguien se le había adelantado, al parecer.

Inspeccionando una copa de oro auténtico, un hombre de vestimentas hibridas—mitad escudo mandaloriano, un cuarto de estilo mercenario, y otro cuarto de túnicas camuflaje del ejército de Uak—no mostró el mismo interés en el recién llegado, como el que estaba desbordándose dentro de Xanatos. Era un caza-recompensas, tenía que serlo. Lucía algo joven, pero Xanatos no podía estar sorprendido. Eran tiempos de guerra, todos intentaban armar un modo de supervivencia, a costa de lo que fuera. Ahora que Xanatos había invadido Oxlahun con su doctrina y su respaldo militar, puertas se estaban abriendo para todo tipo de mercados intergalácticos, en los puertos de los terrenos norteños. "Te debo mis más profundas gracias."

Nada. El hombre continuó revisando objetos de gran valor monetario, para después echarlos a una mochila militar.

Xanatos comió la distancia, ansioso por tener una imagen despejada del sujeto, fuera de las sombras. "Me salvaste, extraño."

Tan cerca se escurrió, que cuando el rostro del hombre volteó en su dirección, una cicatriz vertical atravesando la mitad de su rostro, fue nítida para su apreciación. Definitivamente, era joven. En su punto maduro de mayor provecho. "No te lo tomes a pecho. Imaginé que salvarle la vida a su líder me pondría en buena luz para el resto de tus orangutanes esmeraldas."

Xanatos recorrió unos centímetros de la armadura del muchacho con sus dedos enguantados. "¿Mandaloriano? Algo lejos de casa, ¿no crees?"

"No te incumbe." El supuesto caza-recompensas no retrocedió ante el acoso tan personal, pero tampoco reveló alguna pista de sus pensamientos. Tenía labios rosáceos, anchos, rellenados. Rizos rebeldes, similares al tono de la miel oxlahundiana, aunque más cenizos, por las desventajas de su oficio. "¿Se te ofrece algo?" Salió sarcásticamente, de aquellos labios que Xanatos deseaba saborear.

"Solamente pensando… en las maneras que tendré que recompensarte, por tu valiente acción."

El hombre alzó sus cejas, interpretando el subtexto de la manera acertada. "¿Qué no eres un sacerdote? ¿Fiel a tu Dios, y a todo lo que sea el resto del paquete del Asa'Lis?"

Un caza-recompensas académico. Las sorpresas no cesaban. La boca de Xanatos se atrevió a posarse contra el lóbulo del mandaloriano, decidido a instruirlo, si el sujeto estaba tan interesado. "¿No has escuchado? He mejorado el paquete." Separó su rostro, intercambiando una mirada consideradora con su presa. Electroshock revivió su ser, al ver los ojos claros del caza-recompensas bajar brevemente, hacia los labios de Xanatos. "Te dejaré ir en esta ocasión, pero la próxima vez que te encuentre en mis territorios, te mandaré ejecutar." Se dio la vuelta, reiniciando su sendero fuera de la sala de rituales.

"Vaya agradecimiento."

Xanatos sonrió. Pausó, girando su cabeza. "Puedes tomar las jóvenes sacerdotisas. Podrás sacarle provecho en Wul-Ki, a un buen precio."

Esfumando cualquier duda al respecto, el mercenario recogió su casco de combate de su reposo en el altar. "Gracias, pero no me interesan las sobras. Sin mencionar, que no tengo la paciencia para unas niñas y sus lloriqueos. Me llevaré lo que encontré, antes de tu pomposa llegada—¿Y sabes qué?" Se detuvo un instante, antes de esconder la mayoría de su rostro en el casco. "Si no me quieres en tus territorios, no te tomes tu lindo tiempo en llegar pavoneando a los lugares más jugosos."

El mentón de Xanatos amenazó con tocar el piso. Años. Años habían transcurrido, desde la última vez que alguien lo había puesto en su lugar, tan elocuentemente. "No me pavoneo."

Una sonrisa, fue cubierta con acero mandaloriano, apenas visible para la atenta concentración de Xanatos. "Oye, no es que me queje. Tienes la caderas para ello."


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Actualidad.

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"Por favor, establece tu nombre completo y ocupación."

"…¿Estás bromeando?"

"No estamos jugando."

"Anakin Skywalker. Caballero Jedi, Agente Sombra Retirado. O Suspendido. Todavía no me queda claro. Clave de identificación 458712-S34. Nacido en Tatooine, año 56 ABY." Se le dictó, directo a la grabadora de audio situada en la mesa.

"Gracias." Obi-Wan acercó sus brazos. "Anakin, esta entrevista no es un sustituto de la conferencia que iba a desarrollarse en la Torre Concejal. Será más concreta y breve, porque el tiempo es limitado."

Un suspiro. "¿Por dónde empezamos?"

"Primero que nada, ¿conocías a Xanatos, previamente a que él se convirtiera en tu asignación?"

"Sólo por rumores. Sabía que había sido el primer Padawan de Maestro Jinn, y que él era la razón de la actitud antisocial del hombre. Sin embargo, hablar de Xanatos, mientras entrenaba para ser un Jedi, era asunto tabú. Ni siquiera sabía cómo Xanatos lucía, hasta que lo conocí."

Obi-Wan hizo anotaciones en su datapad. "¿Por qué fuiste escogido para aquella misión de encubierto?"

Anakin rio, agridulce. "¿Escogido? No fue cuestión de ser seleccionado. Nadie más quería hacerlo. Esa fue la única razón." Obi-Wan tuvo respaldo en mostrarse poco convencido. Los hombros de Anakin brincaron con frescura. "Además, de acuerdo a su expediente, yo era su tipo. Si hacía todo bien, podría engatusarlo en poco tiempo."

"¿Cómo fue… que lo engatusaste?"

"Le salvé la vida la primera vez que nos conocimos, tras mi llegada a Oxlahun. Rastré a Xanatos cuidadosamente, esperando por el momento adecuado. Vino durante un asedio en Bolon. Me infiltré durante los inicios de combate. Me hizo pasar por un desertor mandaloriano que quería seguir su propio camino. Admito que Xanatos no cayó, sin antes checar si mi historia era confiable." Aunque, confiable o no, Xanatos lo había deseado desde que sus ojos se habían posado en Garen. "Me invitó a su escuadrón, el Ejercito Esmeralda, prometiéndome grandes recompensas. Acepté y comencé como un comandante. Eventualmente, fui subiendo de rango hasta General."

"¿Cuánto tiempo en esta misión, compartiste con tu blanco?" Vino de Jedi Tachi.

"Siete años."

"¿Cuantos años… como su amante?"

Anakin estiró los dedos metálicos de su mano derecha. "Siete años."

Un chiflido despectivo fue liberado, tensión inyectándose en el silbido, como el estiramiento de una liga. "Es un largo tiempo. Debiste recurrir a todos tus… recursos, para mantener a Xanatos tan interesado."

"No éramos exclusivos. Xanatos no me juró ninguna clase de fidelidad."

"¿Cómo lograste pasar desapercibido por la Fuerza?" Kenobi retornó la atención.

"Ingería tabletas supresoras. Antes de qué preguntes, sí, Xanato llegó a preguntar por ellas. Y mi respuesta siempre fue que ayudaban con secuelas de la perdida de mi brazo. Dolores fantasmas. Encajaba a la perfección."

Kenobi hizo más anotaciones. Luego, contempló a Anakin. "Exactamente, ¿cuál era el objetivo de tu misión? ¿Qué querías obtener de Xanatos?"

"Por mucho tiempo, Xanatos haba sido creído muerto. De repente, con los tempranos ataques separatistas, resurgió en Oxlahun, triunfando como nueva fuente de poder sacerdotal. Como el charlatán que era, se aprovechó de la fe de la población para conquistar todos los territorios a su alcance. El Consejo tenía fuertes sospechas de que Xanatos tenía una conexión con los Sith, y con su resurgimiento por la galaxia—más nada de evidencias, para comprobarlas. Esa era mi misión, encontrar evidencia. Debo decir, sospechábamos que estaba recibiendo apoyo de los Siths, pero ni siquiera yo me imaginé que estuviera trabajando con el jefe de los jefes."

"¿Cómo lo averiguaste?"

Anakin recordó los latigazos, marcando la blancura de la piel de Xanatos con líneas rojas y enojadas. "Fue castigado frente a mis ojos. Por Darth Sidious."

Cejas rubicundas se torcieron con profunda inquisición. "¿Sidious viajó a Oxlahun?"

"Sí. Xanatos metió la pata, y como Sidious se encontraba cerca del sistema, se aventuró a darle una lección al idiota, cara a cara."

Tachi se metió de nuevo, sentándose sobre una esquina de la mesa, brazos cruzados con falsa casualidad. "¿Qué fue lo que Xanatos hizo, que mereció tan personalizada atención?"

"Sinceramente, no lo sé con exactitud. Las negociaciones con el gobierno de Uaxak estaban amargándose, así que asumí que de eso se trataba. Tras la humillación publica de ser flagelado frente a su gente, fue obvio que Xanatos no se sintió con ganas de compartir."

"¿Xanatos fue sometido a latigazos?" Tachi torció su bonita cara en un mohín de simpatía no requerida. Si le preguntabas a Anakin, Xanatos se lo había tenido merecido. "Por lo que leí de su perfil, Xanatos siempre fue un niño malcriado necesitado de una mano dura, pero…"

"Anakin." Kenobi levantó una mano para detener la suscitación de su compañera. La pareja intercambió una mirada de silenciosa comunicación. "¿Podría ser que tus recuerdos aún siguen... dañados, a consecuencia de lo ocurrido con Luke, y por eso es que no recuerdas las razones del castigo?"

La feroz protesta fue inmediata. "Conozco mi propia cabeza, Kenobi."

"Suena ilógico que desconocieras—"

"Llámalo cómo quieras. Xanatos tenía sus propias razones para sus acciones, y no me consultaba para cada uno de sus planes."

"De acuerdo." El Jedi cedió ante su reticencia, pero algo en su expresión le dio a Anakin mala espina.

"¿Qué? ¿No me crees? ¿Creen que miento? ¿Qué protejo a Xanatos de algo?"

"Creo que proteges a alguien, pero no a Xanatos." Kenobi lo enfrentó. "Como a este supuesto heredero al trono de Uak, Lysander. Cuéntame de él."

Anakin rio con veneno. "¿Por qué debería? Parece que Detective Muñeca y tú, tienen su propia hipótesis de lo que sucedió, a pesar de no haber estado allí."

"Anakin, no fue mi propósito ofenderte. Sólo realizo mi trabajo—"

"Lysander tenía nueve años cuando su tío Agus'Zis planeó su secuestro. Creó una alianza secreta con Xanatos que beneficiaría a ambos—Agus'Zis tendría la oportunidad de reinar, y Xanatos de ganarse el único territorio que se oponía a su conquista, tras bastidores, manipulando a Agus'Zis. Cuando el niño fue movido al castillo de Xanatos, recibí órdenes de deshacerme de él."

"¿Lo hiciste?" La rubia, otra vez.

"…Encontré un reemplazo, con mucha suerte. El verdadero Lysander fue abordado a un shuttle de esclavos en el puerto de Wis-Li."

"¿Mataste a este reemplazo?"

"Correcto. Tuve que presentar su cabeza a Xanatos como prueba."

Tachi lucía totalmente perturbada por la réplica. "Ya veo por qué Xanatos no te dejó ir."

"Jedi Tachi—"

"No me justificaré, Maestra." Anakin la desafió abiertamente, mentón resaltando.

"¿Por qué lo mandaste a Telos IV, cuando pudiste haberlo mandado a otro planeta aliado?" Obi-Wan presionó, cortando más líneas discriminantes de su compañera.

Anakin no podía creer lo que escuchaba. "Estamos hablando de contrabandos de los más bajos, la lista de destinos no era una guía de cruceros. ¿En verdad creen que Xanatos permitiría intercambio comercial con Sistemas Aliados a la República? ¿Además? Qué extraña coincidencia hubiera sido, que después Xanatos se enterara que Lysander se encontrara bajo la protección de los Jedi. ¡Hubiera arruinado mi identidad!"

"Pudiste haberle informado a la Matriz, Anakin. El hecho de que Lysander hubiera estado en nuestra protección no hubiera sido conocimiento universal."

"Hice lo que pude, dentro de mis posibilidades." Anakin gruñó. "Nadie se acercaría a Telos."

"Excepto, el mismo Xanatos. Sabes que su planeta natal es Telos, ¿cierto?"

"Xanatos odiaba el lugar, dudaba mucho que fuera a regresar de vacaciones o para satisfacer su nostalgia—"

"¿Cómo sabemos que Lysander todavía tiene vida? ¿Cómo se supone que Caballero Lars podrá encontrarlo, entre tanto rufián?"

"Está vivo. Lo sé."

"¿Cómo?"

Sus puños rechinaron. "No lo mandé, totalmente, desprotegido."

"¿Ah, no?" Kenobi levantó su ceja. Dudoso. Juzgando.

"No." Anakin golpeó la mesa. "No soy tan estúpido."

"Está por verse." Vino de Tachi, su insinuación cayendo desde las espaldas de Anakin, apestando a acusación.

"Anakin—"

"Les hice un favor."

Kenobi pausó.

Anakin continuó. "A los Jedi, a Lysander, a Qui-Gon—¡A ti!" ¿Por qué continuar guardándolo? La Guerra había acabado. "¡En especial a ti, Obi-Wan!"

"¿Cómo?" Kenobi le siguió la corriente, tranquilo. Eso sólo enfureció a Anakin, más.

"Poco imaginas, sobre lo que la obsesión de Qui-Gon, podría significar para ti. ¿Crees que, porque finalmente tienes su atención, no podrá desbalagarse a otro punto cardinal? Piénsalo de nuevo. En cuanto Jinn escuché sobre la posibilidad de la existencia del Elegido, pasarás a volverte insignificante en su bitácora. Por millonésima vez." Se levantó, aprovechando la adrenalina del momento. "Es por eso que no mandé a Lysander a este nido de cabezas cuadradas. Porque no hubieran dudado en utilizarlo para la conclusión de la Guerra, fuera la profecía real o fantasía: Lysander es el Elegido." Dejó lo último calar profundo, deseando que las cuerdas de las inseguridades de Kenobi fueran rebotadas, justo como las de Anakin habían sido. Esperó a que el hombre intercambiara ojos engrandecidos con su rubia aliada, para continuar con el juego. "Si decides creerle a las rabiosas teorías que salían de la boca de Xanatos, claro. No tengo pruebas. No puedo negar que el niño era una bomba de Fuerza andante, esperando por un gatillo. Si tienes los genes especiales del Elegido, no supe como cerciorarme. Pero, ahí lo tienen. "

"¿Anakin, a donde vas?" Kenobi se puso de pie, cuando se percató de que Anakin tenía toda la intención de dejar la sala de interrogaciones.

"No puedes mantenerme aquí contra mi voluntad. Es una simple entrevista, ¿no se supone? Soy prácticamente un inválido." Sobreactuar su condición, nunca había resultado ser tan útil. Tenía que salir de aquí, se sentía atrapado. Odiaba sentirse así. Las compuertas se abrieron a su comando, y justo antes de salir, Anakin retorció el puñal con más detenimiento. "Algo con lo que siempre concordé con Xanatos: Qui-Gon es un nómada. Nunca se queda sujeto a una sola persona. Nunca se fijará en un objeto inmóvil, cuando tiene un universo en movimiento tentándolo."

La quijada de Obi-Wan Kenobi se apretó tan marcadamente, al escucharlo, que Anakin se fue con la certeza de que su disparo había dado en el blanco.


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"¿Estás bien?"

"¿Por qué no estaría bien?" Obi-Wan retornó, guardando su datapad, dispuesto a dejar el cubículo lo más rápido posible.

"No lo sé. Qui-Gon Jinn siempre ha sido un tema delicado contigo. Y anoche… no hice preguntas, Obi-Wan, pero es más que obvio que las circunstancias han cambiado entre ustedes."

"Skywalker estaba acorralado, y alterado. Estaba atacando."

"Eso no significa, que lo que haya dicho, no sea verdad."

"¿Y qué si es verdad? No es de mi incumbencia." –No me importa. ¿Por qué Anakin y Siri pensaban que le importaría si Jinn creía en antiguas leyendas? "Como Qui-Gon maneje sus relaciones interpersonales, no me afecta."

"Pero, eres parte de sus relaciones, Obi-Wan."

Echando un soplido por sus narices, Obi-Wan recogió su túnica exterior del respaldo de su silla. "¿Qué, en todos los Siths, estás diciendo? Maestro Jinn y yo, apenas somos amigos."

"Obi-Wan." Siri gimió su nombre en una concentración de fastidio. Se colocó frente a él, bloqueándole el camino de salida. "Por favor, por todos los años que tenemos como amigos, te pido que dejes de actuar como un estúpido. Nunca has sido un estúpido, así que no puedes engañarme."

Sus dedos apretaron la textura de sus mangas. Obi-Wan formó puños, para después relajarlos, practicando el ejercicio de enfoque que había creado años atrás, por accidente. Miró más allá de los aretes-colguijes de su amiga, tratando de averiguar el por qué al fracaso de su relación amorosa con la mujer. Todo hubiera sido tan simple, si Obi-Wan hubiera logrado abrir su mente a Siri. Su mente y su alma. La amaba. Era un hecho. Pero, ¿por qué nunca había podido satisfacerle?

¿Por qué, después de la primera noche que ambos habían compartido sus cuerpos y sus sentimientos, lo primero que Obi-Wan había hecho había sido pedir ser mandado a Geonosis, al escuchar que Jinn también sería asignado a la misión?

¿Por qué los brazos Siri no habían sido el asilo que había necesitado, para no levantarse a la mañana posterior?

"No puedo… hablar de esto, Siri. No puedo." Obi-Wan no podía, siquiera procesarlo. Luz comenzaba a destapar áreas de su mente, y Obi-Wan no estaba preparado para echarles un vistazo. Tenía un largo día de trabajo adelante. No era hora de…

"No tenemos que hablarlos. Sólo…" Siri tomó uno de sus puños con sus manos pequeñas. "… no creo que lo que Skywalker dijo sea aplicable ya. Jinn ha cambiado. Sólo… tenlo en cuenta, ¿de acuerdo? No te cierres, Obi."

A duras penas, Obi-Wan asintió al consejo apenas comprendido, todo su ser temblando. Escapó de la cabina sin prestar atención a su alrededor, inmerso en la información que Skywalker había revelado entre rezongos. Trabajo. Su trabajo era un lugar más seguro por el cual navegar.

Y Obi-Wan era conocido, por apegarse a lo seguro.


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Continuará…

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(+) Sobre el Tono 8 de la cosmología maya: El 8 es el amor hecho visible. Tiene el poder de modelar y la función de la integridad.