¡Hola!
Primero que todo ¡Muchas gracias por todos sus reviews!
En verdad me han sorprendido, no me esperaba tantos O_O, bueno, espero que este capítulo les guste tanto como el anterior, porque ya comienzan a pasar más cosas.
Sé que al principio Naruto es muy reacio, pero eso irá cambiando a medida que avance la historia.
Antes de leer, quiero hacer una pequeña aclaración, en este fic los ojos de Hinata son de color celeste, pero recuperará su verdadero color también en medio de la historia.
Disclaimer: Estos personajes no me pertenecen, pero vaya que pareciera, hago lo que quiera con ellos xDDDD.
…
¿Le temes a lo desconocido? ¿Serías capaz de abandonar todo lo que conoces sólo por ir a buscar tu pasado? ¿Has sentido que a veces, el sentimiento que todos llaman amor aparece sin explicación?
Capitulo 2: La torre negra y la súcubo obsesiva
—¿Por qué aún nos está siguiendo? –preguntó Naruto con fastidio. Caminaba por el mercado de una gran ciudad, en donde había una enorme cantidad de demonios de todo tipo paseando por ahí. A su lado iba Sasuke con su típica expresión desinteresada y atrás de ellos iba Hinata, quien observaba a todos con asombro y admiración, como una niña pequeña en una juguetería.
—Es tu culpa por hacer que se enamore de ti –respondió Sasuke como si nada, pero ese comentario no le agradó al rubio. ¿Quién se creía para decirlo de esa manera?
—Yo no hice nada, esa humana está loca –dijo un tanto sonrojado, recordando que ella se había atrevido a besarlo, hace tres días atrás.
—¡¿Qué has dicho Hinata? –gritó Kiba totalmente desconcertado y con la boca abierta. Hinata sólo se volteó hacia él y le sonrió cálidamente.
—¿Qué tiene de malo Kiba-kun? Quiero irme junto a Naruto-kun ¿Algún problema con eso?
—¿De que hablas? –le cuestionó el rubio, quien apenas salía de su asombro por la acción realizada segundos atrás por Hinata —. Yo no me llevaré conmigo a una humana, ni que estuviera loco.
Por su parte, Sasuke no le quitaba la vista de encima a la muchacha. Algo le llamaba la atención en su persona, era como si ella tuviese algo realmente interesante, pero no estaba seguro de qué podía ser.
—¿Por qué no? –preguntó Hinata sonriendo y acercándose a Naruto, mientras éste comenzaba a alejarse, actuando como si estuviera nervioso. No podía entenderlo, pero estar cerca de Hinata lo hacía sentirse extraño, y no le gustaba.
—Porque no y punto –respondió retrocediendo dos pasos —. Una humana no sería capaz de viajar con dos demonios ¿Y es que acaso tú no nos temes? –inquirió para hacerle cambiar de parecer —. Somos aterradores y venimos del infierno, no creo que a alguien como tú le guste una vida de ese tipo.
—Ustedes no me dan miedo –contestó Hinata en un tono muy normal —. Al contrario, me inspiran mucha seguridad, siento como… si de alguna forma yo hubiera estado en este lugar esperando por ustedes. Siento que debo irme a su lado.
—Mira… –trató de decir Naruto, pero fue interrumpido por Sasuke, quien puso una mano delante de él para evitarle que avanzara.
—Puedes ir con nosotros –soltó de pronto, dejando al rubio confundido. Hinata le miró con una sonrisa y le agradeció, pero Naruto no entendía por que Sasuke había hecho eso y éste sólo lo miró de forma seria, como dándole a entender que algo de ella le había llamado la atención.
—Sabes que ella no es una humana común y corriente –dijo el azabache mirando de reojo a Hinata hacia atrás —. Casi puedo asegurar que se trata de un ángel, y si es así, es muy extraño que no recordara nada.
Naruto sólo la miró en silencio, escrutando con la mirada cada detalle de ella —. Un ángel… –pensó, viendo por un momento al ángel de sus vagos recuerdos. Cada vez que veía a Hinata aquella imagen aparecía en su mente, pero no sabía a que se debía. Una parte de su memoria se había borrado por completo.
—¿Qué es este lugar, Sasuke-san? –preguntó Hinata de pronto, llamando la atención de Naruto, quien la observó esperando a que Sasuke le respondiera. Él le había dicho que no quería que le dirigiese la palabra, por eso Hinata sólo hablaba con Sasuke, sin embargo no paraba de mirarlo cada vez que tenía la oportunidad.
—Estamos en la ciudad de Erwyn –respondió el azabache sin mirarla y sin detener sus pasos tampoco —. En este lugar se reúnen los cazadores, los hechiceros y magos poderosos, y también los ángeles.
A decir verdad los ángeles se pasaban muy poco o nunca por aquella ciudad, ya que estaba completamente bajo el dominio de los demonios y siendo así, era mejor mantenerse alejado, a menos que se tratara de un asunto demasiado urgente.
—¿Ángeles? –de pronto aquella palabra parecía llamar la atención de Hinata. Ella solía ser llamada ángel en su aldea, pero en realidad no sabía cual era el verdadero significado de ello. Para alguien que había perdido todos sus recuerdos, cada cosa era nueva. La madre de Kiba le explicó que un ángel era un ser celestial que se encargaba de proteger a las personas, que acababan con el mal del mundo y eran los emisarios de Dios en la tierra.
—Así es, los ángeles son… bueno, no somos amigos de ellos, pero tampoco son nuestros enemigos –relató Sasuke, quien volteó a ver de pronto hacia una enorme torre que se encontraba más adelante. Al observar hacia ese lugar, su expresión inmediatamente cambió de una seria e inexpresiva, a una de molestia.
—¿Estás seguro de que quieres regresar? Ella está ahí –dijo Naruto, quien seguía ignorando a la chica peli azul. Sasuke se abrazó a sí mismo y un extraño escalofrío lo envolvió, por lo que Naruto emitió una pequeña sonrisa.
—Ya lo sé Naruto, pero ni modo…
—¿Ella? –Hinata se encontraba confundida. En verdad aquellos seres eran bastante particulares, hablaban de cosas que ella no lograba entender, además casi no le explicaban ¿Quién sería "ella"?
Siguieron caminando por aquella enorme avenida llena de extraños seres, algunos como humanos, otros no tanto. Los demonios más parecidos a humanos le dirigían extrañas miradas a Hinata, como preguntándose por que dos cazadores de elite llevaban consigo a una humana común y corriente.
Así era, Naruto y Sasuke eran cazadores de elite, sólo existía un pequeño grupo de éstos también llamados "demonios perfectos", el cual constaba de apenas siete miembros, siendo liderados por "el rey", como solían llamarle.
—Sasuke-san… –lo volvió a llamar Hinata —. ¿Es cierto que los ángeles son seres de luz, y que al estar cerca de ellos se siente una gran calidez?
—No lo sé Hinata… –respondió Sasuke sin mirarla —. Sólo he visto a los ángeles de lejos, jamás en persona, el único que se puede acercar a ellos sin ser consumido por su luz es el Rey.
—¿Consumido por su luz?
Naruto ya se estaba impacientando, esa humana tonta hacía demasiadas preguntas. ¿Es que no sabía nada del mundo? ¿Acaso era posible que siendo tan ignorante de todo ella fuese un ángel? Hasta ahora no había mostrado ninguna particularidad como la de ese día, cuando la luz blanca que despidió de su cuerpo desintegró por completo al Bryween. Tal vez no había sido nada. No, eso era imposible de ignorar, al igual que era imposible aceptar que un humano normal y corriente pudiese hacer eso.
—Eso es… –pensó de pronto buscando de inmediato la mirada de ella. La observó, ella ciertamente poseía unos ojos claros, como los de un ángel, pero cabía la posibilidad que fuese sólo la mitad de eso, que fuese una humana con poderes; una maga.
Era lo más lógico pensar en ello, porque de otra forma, si ella en verdad fuese un ángel… ¿Por qué estaría abandonada entre los humanos y sin memoria? Según lo que él sabía de ellos, eran seres de gran clemencia, jamás dejarían a uno de los suyos, a menos que hubiese cometido un gran pecado.
—Bueno… –Sasuke habló sacando de sus pensamientos a Naruto —. Dicen que si un demonio se acerca demasiado a un ángel mientras éste despide su luz, pueden ser purificados y desaparecer –Explicó —. Aunque en realidad no estoy seguro de que tan cierto sea, sólo sé que ellos son muy poderosos.
—Ya veo… –la ojiperla no dijo nada más por el momento, pues se había dado cuenta de que Naruto comenzaba a molestarse por todas sus preguntas. Podía ser un ser ingenuo, pero no era tan tonta como para no comprender cuando incomodaba a los demás.
Caminaron un poco más por aquella extraña ciudad, hasta llegar frente a una gran torre de color negro, con tantos pisos, que llegaba a perderse de vista entre las nubes.
Hinata no lo sabía, pero en el mundo, las ciudades de este tipo eran bastante comunes, sólo que por no recordar nada ella sólo conocía una aldea humana.
—Hemos llegado al fin –dijo Naruto con una leve sonrisa, bastante más animado de lo normal.
—Hmp –fue la expresión del azabache. En realidad no tenía deseos de regresar, si no hubiese sido por Hinata se habría quedado vagando más tiempo por las aldeas pequeñas, cazando demonios insignificantes.
—Oye Sasuke ¿Crees que esta vez ella te deje respirar antes de lanzarse sobre ti? –preguntó Naruto con una risita burlona. Sasuke lo fulminó con la mirada.
—Mira Naruto no te… –pero fue interrumpido por un estridente grito proveniente del interior de la torre, al mismo tiempo que las puertas de acero se abrían de par en par, dejando ver sólo una sombra negra salir de ahí a alta velocidad.
—¡Sasuke-kun, regresaste! –gritó aquella persona.
Naruto reía a carcajada limpia mientras veía a su serio amigo tirado en el suelo, debajo de una joven de cabello rosa. Ella vestía ropa muy ligera, dejando su larga cabellera rosa al viento. Sus ojos eran color verde claro, grandes y expresivos, y tenía una cola de color negro que se movía como si fuese un perrito contento. De su espalda salían dos alas negras, muy distintas de las de Sasuke y Naruto, ya que éstas parecían las de un murciélago. Se trababa de la conocida "súcubo" de la orden: Sakura.
—¿Por qué demonios te me avientas de esa forma Sakura? –se quejó Sasuke molesto, pues odiaba que cada vez que regresaba a la torre ella se le lanzara encima. Sakura era una demonio bastante particular, una súcubo que sólo se dedicaba a perseguir a un único hombre.
En un principio odiaba a Sasuke y se la pasaba peleando con él, pero debido a cierto hecho se terminó enamorando de él, sin darle un respiro a causa de su "excesivo" amor.
—Sasuke-kun no seas tan frío conmigo, yo que te he extrañado tanto –decía Sakura sin soltarlo en ningún momento, por lo que Sasuke ya se estaba hartando.
—Suéltame, maldita sea –exigió el azabache. Sakura seguía muy contenta y sonrojada, sin importarle que él le pidiera que lo soltara, sin embargo, al ver a Hinata –que los miraba con curiosidad– frunció el ceño levemente.
—¿Quién rayos es esta mujer? –preguntó molesta, evidentemente celosa. Miró a Sasuke como exigiendo una explicación, haciendo el papel de una esposa o novia envidiosa —. Sasuke-kun… ¿Acaso ella es tu novia?
—¿Eh? –Naruto dejó de reírse mientras veía a Sasuke frunciendo el ceño. Dios, era tan insoportable tener a Sakura encima todo el tiempo, que en ese momento no encontró una solución mejor.
—S-si, ella es Hinata, mi novia –respondió Sasuke parándose de inmediato para abrazar a Hinata, quien se sonrojó y se sorprendió, pero alcanzó a oír un leve susurro del joven a su oído "Por favor sígueme la corriente".
Hinata sólo asintió con la cabeza, no entendía por que lo hacía, pero pensó que era correcto ayudarle.
Que gran error.
—¡¿Qué has dicho? –gritó la peli rosa completamente furiosa, expulsando una gran cantidad de energía negra de su cuerpo en ese momento —. ¡Así que ella es tu novia, pues entonces la mataré y así te quedarás conmigo!
—Rayos… –susurró Naruto, siendo testigo de uno de los peores ataques de celos de su vida —. Sasuke, no debiste decirle eso, ahora nadie la va a detener y acabará con la humana.
—Tal vez no fue buena idea… –susurró Sasuke observando como Sakura sacaba una espada de doble filo, con la hoja y la empuñadura en completo color rojo. Aquella espada era capaz de expulsar y expandir la onda de energía de Sakura, era una especie de habilidad exclusiva, por lo que había que tener especial cuidado con ella.
—Pagarás por quitarme el amor de Sasuke-kun… –amenazó Sakura con una voz infernal, observando fijamente a Hinata, quien sintió de pronto el miedo recorrerla de pies a cabeza.
—¡Sakura, detén esta tontería! –le ordenó Sasuke, pero ella no estaba dispuesta a escuchar nada en este momento. Rápidamente expulsó un poco de energía negra de su cuerpo, mandando a volar a Sasuke y a Naruto con ella, para quedar sola frente a Hinata.
—Ahora sí, te mataré –anunció con una sonrisa un tanto diabólica. Hinata se quedó quieta en ese lugar, sintiendo tanto miedo que no se podía mover.
Sakura se acercó a Hinata abalanzándose, dispuesta a clavarle el filo de su espada directo en el corazón, pero su arma fue interceptada por una de hoja negra, haciendo que las chispas saltaran debido a la fuerza de ambas partes.
—Apártate Naruto –gruñó la chica muerta de rabia, pero Naruto la miraba imperturbable, conteniendo su ataque con gran esfuerzo, ya que Sakura tenía una increíble fuerza.
—Sakura, deja esta tontería, Hinata no es la novia de Sasuke –dijo Naruto tratando de hacer que Sakura se detuviera. Hinata observaba a Naruto así, tan heroico, tan valiente, que sentía que una extraña sensación se apoderaba de su pecho.
Una pequeña imagen pasó por la cabeza de Hinata. Veía a una persona de espaldas a ella, su cabello rubio se movía al viento y estaba en la misma posición que el demonio ahora, conteniendo el ataque de alguien más con una espada.
¿Qué serían esas imágenes tan extrañas?
—Naruto, sal de aquí, no quiero lastimarte –volvió a advertir Sakura, pero Naruto no se movió ni un centímetro.
—Sakura es cierto.
—Que me lo diga Sasuke –cuando ella estaba molesta no le decía Sasuke-kun, sólo Sasuke y en ese momento Sakura se encontraba muy enfadada —. ¡No perdonaré a quien me quite el amor de mi Sasuke-kun!
—¡Sakura! –la voz del azabache les llamó la atención a los tres presentes, volteando a verla —. Ella no es mi novia ¿De acuerdo?
—¿Ah si? ¿Y entonces por que lo dijiste? –cuestionó la ojijade, aún incrédula.
—Lo hice porque… porque quería probar tu amor por mí –respondió sin saber que más decir. En ese momento la furia de la peli rosa desapareció por completo, se esfumó.
—¡Kya, Sasuke-kun! –gritó emocionada lanzándose sobre él en un abrazo. Sasuke otra vez estaba molesto y Naruto comenzaba a reírse, pero definitivamente jamás volvería a decir que tenía una novia para deshacerse de ella.
—¿Estás bien, humana? –preguntó Naruto mientras volvía a guardar su espada. Hinata asintió con la cabeza y le dedicó una dulce sonrisa.
—Sí, muchas gracias Naruto-kun –dijo Hinata. Al verla, Naruto no pudo evitar que un leve sonrojo cubriera sus mejillas, pero rápidamente volteó su mirada. No le gustaba verla demasiado tiempo a los ojos, esos ojos celestes lo confundían.
—Sakura, ya en serio ¿Me podrías dejar respirar? –pidió Sasuke, tratando de no alterar a esa chica tan temperamental.
—Claro Sasuke-kun –respondió la peli rosa separándose de él. Sasuke se puso de pie y se sacudió el polvo. En momentos como este tenía que hacer uso de toda su paciencia —. Por cierto, desde hace rato me lo estoy preguntando, pero si ella no es tu novia ¿Entonces quien es?
—Ella es… –iba a decir Sasuke, pero Naruto lo interrumpió.
—Es una maga –respondió rápidamente el rubio, ganándose una mirada reprobatoria de parte de Sasuke —. Si, ella es una maga y está de misión, tiene algo para el Rey, por eso está aquí.
—Oh, ya veo –Sakura sonrió de una forma dulce, ni siquiera parecía ser la misma de hace un rato, a leguas se notaba que era bipolar.
—Bueno, si nos disculpas nosotros la escoltaremos –continuó Naruto. Hinata no entendía nada, primero era una humana, luego un ángel, después una maga ¿Qué seguía? Por esa razón sólo les siguió en silencio hacia el interior de la torre.
—¿Una maga Naruto? –susurró Sasuke al rubio, el cual asintió con la cabeza.
—Si le decíamos a Sakura que ella es una humana normal seguro intentaría hacerle algo malo, recuerda que ella adora hacerle travesuras a los humanos, además si le decíamos que posiblemente es un ángel, tratará de matarla, ella los odia –fue la respuesta de Naruto. El azabache no dijo nada, sabía que su compañero tenía razón.
—¿A dónde vamos? –preguntó Hinata. Ahí iba de nuevo con sus preguntas.
—Te llevaremos a donde el rey, él nos dirá lo que queremos saber –fue todo lo que dijo Sasuke. Después de eso los tres se mantuvieron en silencio todo el tiempo, hasta llegar a un extraño cuarto, el cual quedaba muchos pisos arriba.
—Aquí está el Rey –dijo Naruto con calma. Abrió la puerta y los tres se encontraron en un oscuro cuarto, con las paredes negras y el techo del mismo color. En medio había una especie de puente y, debajo se podía apreciar una suerte de lago, pero totalmente hecho de llamas rojas y ardientes.
Todo era tan extraño, pero por alguna razón Hinata no tenía miedo, todo le parecía familiar, como si ya hubiese estado ahí alguna vez, aunque eso le parecía imposible.
—Tal vez… tal vez estuve aquí antes… –pensó mientras caminaba por aquel puente hacia adelante, dejando atrás a los dos demonios.
—¿Crees que esto funcione? –cuestionó Naruto a Sasuke, observando fijamente como Hinata se adentraba más en ese cuarto. Sasuke sólo asintió con la cabeza.
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Sakura se encontraba recostada sobre un sillón de color rosa, el cual se veía bastante cómodo. A su lado apareció una especie de pequeña babosa de color celeste.
—Sakura-sama –la llamó el pequeño animal. Sakura no le hacía caso, pues se miraba al espejo mientras cantaba una canción que decía lo mucho que Sasuke la quería —. Sakura-sama –volvió a llamarla —. ¡Sakura-sama!
—Ay ¿Qué quieres Katsuyu? –preguntó furiosa pues su mascota no la dejaba concentrarse en ponerse bonita para su amado.
—El Rey la ha llamado Sakura-sama, dice que tiene una misión para usted –informó Katsuyu.
—No puede ser, justo ahora que Sasuke-kun acaba de regresar, que mal –se deprimió la peli rosa. A Katsuyu sólo le apareció una gotita en la cabeza.
Sakura, como una súcubo, era un ser bastante superficial y vanidoso, cuidando constantemente de su apariencia, segura de que sus encantos eran suficientes para retener a Sasuke a su lado. Ella odiaba a los ángeles por su forma tan sublime de ser, porque con su luz eran capaces de salvar hasta al ser más oscuro, y aunque en este tiempo ellos no eran sus enemigos no podía evitar la repugnancia que sentía al verlos.
—Por un segundo sentí esa sensación –susurró pensando en Hinata.
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Hinata se encontraba al final de aquel puente, completamente sola, observando enfrente de ella una especie de trono, en donde una persona que estaba sentada la observaba fijamente.
—Hinata… –susurró esa sombra, a la cual la chica no lograba distinguirle el rostro.
—¿Tú… me conoces…? –preguntó la chica sorprendida, aquel extraño ser la conocía. Tal vez él sabía que eran esos vagos recuerdos, sólo tal vez había logrado encontrarse con su pasado.
Continuara…
…
Je, ya apareció Sakura, y perdón que la ponga así, pero me imagino a una súcubo con esa personalidad explosiva y de momentos cariñosa y dulce. Toda una bipolar xDD.
Nos encontramos pronto en el capítulo tres, e iré haciendo aparecer más personajes de a poco, explicando sus historias y personalidades, obvio.
¿No creen que Sakura se parece mucho a la de la serie cuando tenía 12? (excepto por lo de asesina)
Para que comprendan mejor este mundo (inventado por mí), aquí les dejo algo.
Definición
Mago: Humano con poderes mágicos. Existen dos tipos; los magos hijos de un humano y un demonio (hechiceros negros) y los magos hijos de un humano y un ángel (hechiceros blancos). Cada mago tiene poderes excepcionales, y algunos son capaces de enfrentarse a los demonios de clase S sin ningún problema.
Bueno, sin más, nos leemos.
¡Mil gracias!
Bye ^^
