Primero que todo, pido una disculpa por haberme tardado una eternidad con este fic. La verdad era que de pronto las ideas se me acabaron, pero han regresado más y espero esta vez no demorarme tanto.
Segundo ¡Gracias por todos los reviews que he recibido! En verdad han sido muchos y me alegran muchísimo, aunque temo que esta vez no recibiré tantos por haberme tardado un siglo, pero aún así estaré feliz de leerlos ^^
Tercero, disculpen que el capítulo sea tan corto, pero prometo que el próximo será más largo y si alguien tiene una sugerencia o ideas, lo que les gustaría que pasara, etc, será muy bien recibido.
Ahora pueden leer.
Y una palabra bastó para entender el significado… aunque detrás se escondan mil y un misterios, la verdad siempre será encontrada…
Capitulo 3: Comenzamos
-¿Tú… me conoces…? – Preguntó la chica sorprendida, aquel extraño ser la conocía. Tal vez él sabía que eran esos vagos recuerdos, sólo tal vez había logrado encontrarse con su pasado.
-Podría decirse que sí –Respondió la persona escondida entre las sombras -. Pero en realidad yo no soy quien debe responder a tus preguntas.
-Pero… - La chica trató de razonar, en verdad quería saber quien era, de donde había venido y por que había perdido sus recuerdos -. Yo necesito saber, por favor señor…
-Lo siento, pero no debo hablar, es algo que no me concierne.
Hinata sólo bajó la mirada. No entendía nada de lo que estaba pasando. Había seguido a esos dos demonios hasta ese lugar extraño porque fue un impulso que sintió que si no hacía se arrepentiría toda su vida, había dejado atrás su vida como humana ¿Pero que iba a hacer ahora si aquella persona no quería decirle nada?
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Naruto y Sasuke se encontraban aún en la entrada de la habitación del Rey. El rubio estaba apoyando su espalda contra la pared mientras el azabache sólo lo miraba de forma inquisidora.
-¿Qué? – Preguntó finalmente Naruto, quien ya estaba harto de aquella mirada que trataba de descubrir algo en él. Sasuke desvió la mirada y se cruzó de brazos.
-¿De verdad crees que sea un ángel? – Cuestionó intrigado. Sasuke siempre había temido a los ángeles, desde que oyó sus historias, que esos seres eran capaces de purificar a un demonio y desaparecer su existencia por completo tan sólo con emitir su luz celestial, pero al estar cerca de Hinata no sentía miedo, sólo sentía a una criatura más débil que él y tremendamente misteriosa, tanto que llamaba su atención como ninguna otra.
Había visto a un ángel sólo una vez desde lejos y ahí sintió que su existencia pretendía ser purificada. Era incluso ridículo admitir que él le temía a algo, pero era cierto aunque jamás lo haya confesado a nadie.
-No lo sé ni me importa, para mí sólo es una humana fastidiosa – Respondió Naruto chasqueando la lengua. Ni ángeles ni humanos, ambas razas lo perturbaban. A los humanos les guardaba un especial rencor por lo que le habían hecho hace cincuenta años atrás.
-Naruto… si mal no recuerdo… tú has perdido tus memorias – Habló Sasuke nuevamente, haciendo que el ojiazul lo mirara de mala manera.
-Así es, pero no completamente, es decir… - Naruto se detuvo un momento tratando de encontrar las palabras apropiadas -. Siento como si… como si alguien hubiese tomado una sección de mi memoria y la hubiese borrado por completo, pero aún sigue presente lo que está antes de eso ¿Me explico?
-¿Cómo una laguna mental?
-Algo así – Concluyó el rubio. De verdad no sabía que le había sucedido, pero había olvidado al menos un año completo de su vida. Naruto tenía ciento siete años, por esa razón era un demonio tan poderoso, todos los demonios de más de cien años lo eran, así como Sasuke que tenía ciento dieciocho y Sakura que tenía ciento dos, pero el Rey, él tenía más de mil años.
-Que extraño… que yo sepa los únicos que pueden borrar la memoria de esa manera son los ángeles del clan Hyûga – Comentó Sasuke. Había oído muchas historias de esos supuestos ángeles conocidos como el clan Hyûga. Eran un clan guerrero que tenía una infinidad de habilidades especiales desconocidas para el resto de criaturas vivientes. Ellos eran los más cercanos a Dios, pero se decía que eran tremendamente estrictos y que no permitían que nada se saliera de sus reglas.
-Yo no conozco a nadie del clan Hyûga, con suerte he conocido a un semi-ángel en mi vida – Comentó Naruto, pensando en que el razonamiento de su compañero no tenía ni pies ni cabeza.
-Bueno, en verdad no creo que hubieras salido victorioso de una batalla con ellos – Dijo Sasuke cerrando sus ojos. En ese momento Naruto volteó hacia el interior del cuarto y vio salir a Hinata con la vista hacia el suelo, se notaba que no le había ido muy bien.
-¿Qué te sucede humana? – Le preguntó Naruto con su típico tono desdeñoso, pero Hinata no se sintió ofendida pues ya estaba acostumbrada.
-El Rey dijo; dile a Sasuke, a Naruto y a Sakura que vayan contigo hacia la torre del cielo – Dijo Hinata, siendo observada por los dos demonios con cierto asombro.
-¿La torre del cielo? – Cuestionó Naruto - ¿Qué eso no es territorio de los ángeles?
-Si lo ha ordenado el Rey no podemos hacer nada – Dijo Sasuke descruzando sus brazos y situándose frente a Hinata, mirándola fijamente con sus ojos negros, queriendo descifrar de una vez por todas su misterio. No podía entenderlo, ella tenía algo, algo que lo llamaba pero no sabía que era -. Iremos allá.
Por su parte, Naruto miraba la escena con cierto recelo. De pronto Sasuke se mostraba demasiado interesado en esa chica y no sabía por que le molestaba. Hinata se había atrevido a besarlo y, recordando aquel momento, una extraña calidez se apoderaba de su pecho, pero era molesto, hace años no sentía algo así y no le gustaba para nada, como tampoco sentir que Sasuke se fijaba demasiado en Hinata.
-Como sea, sólo vamos por Sakura – Habló Naruto rompiendo aquel silencio. Los otros dos asintieron y se dispusieron a seguirlo, pero antes de dar un paso Sakura ya estaba frente a ellos.
La súcubo no dejó de mirar a Hinata con rabia y arrogancia, para después guindarse del brazo de Sasuke sin siquiera preguntar primero si podía hacerlo.
-Sasuke-kun ¿Tú tienes idea de para que me ha llamado el Rey? – Interrogó con una dulce sonrisa. El azabache asintió con la cabeza.
-Así es – Respondió fríamente -. Quiere que nosotros tres llevemos a Hinata a la torre del cielo.
-¿Qué? – Cuestionó la pelirrosa sorprendida -. Pero ese lugar es territorio de ángeles, además está al otro lado del mundo ¿Y por que tenemos que llevar a esa Hinata con nosotros? – No dejaba de replicar la chica. Sasuke sólo suspiró y Naruto frunció el ceño.
-Si no quieres ir está bien, nosotros iremos de todas formas – Farfulló enfadado el rubio. Sakura lo miró desafiantemente y él le sostuvo la mirada. Sabía que ella era una terca y no había otra forma de hacerle desistir sino con la violencia.
Sakura lo siguió viendo de aquella forma, pero su mirada bajó al darse cuenta de que los ojos de Naruto se habían vuelto rojos. Eso era un serio problema, cuando sus ojos eran rojos era mejor dejarlo por la paz o sería asesinada sin piedad, porque ese momento era cuando la bestia despertaba, aquella forma en donde Naruto casi perdía el control y era capaz de matar a quien sea.
-Está bien, iremos – Dijo al fin la súcubo resignada.
Hinata observó como los ojos rojos de Naruto volvían a la normalidad y recordó haber visto aquella mirada en sus recuerdos borrosos ¿Acaso ella y Naruto se habían conocido anteriormente? No sabía si decir algo o quedarse callada, pero cuando vio que todos comenzaron a caminar decidió guardarse su comentario y seguirles.
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Sakura entró a una extraña habitación completamente oscura, seguida por Hinata, quien no lograba divisar nada en aquel lugar. La pelirrosa chasqueó sus dedos y una llama se encendió en ellos, acercó su mano hasta una especie de lámpara y la encendió, iluminando por completo el cuarto.
-Aquí dormirás por esta noche – Dijo Sakura con cierta molestia en su voz. Con sólo mirar a Hinata podía sentir la presencia de un ángel, lo que detestaba por completo.
-Gracias Sakura-san – Agradeció la peliazul con una dulce sonrisa, lo que sólo provocó un gesto de repugnancia en la pelirrosa.
Sakura Salió sin decir una palabra y Hinata se quedó a solas en ese lugar, observando con curiosidad todo lo que había. Un sillón rojo bastante cómodo llamaba a sentarse ahí, mientras se fijaba en una especie de refrigerador que al abrirlo pudo notar que estaba lleno de comida.
De pronto su estómago comenzó a sonar; no había comido casi nada desde que salió del pueblo y estaba muerta de hambre. Una gran sonrisa se hizo presente en su rostro mientras sacaba lo que más podía y comenzaba a comer.
-Me pregunto… ¿Qué encontraré cuando llegue a esa torre del cielo? – Se preguntó parando de comer. Cerró sus ojos y volvió a sonreír, mientras se sonrojaba levemente pensando en el beso que le había dado a Naruto -. Naruto-kun… es tan frío conmigo pero no puedo evitar que me guste… aunque él crea que sólo estaba exagerando cuando le dije que lo amo.
Se quedó ahí, sentada en el suelo, llevando una mano a su pecho para poder sentir los latidos acelerados de su corazón, lo que sólo pasaba cuando lo recordaba a él o cuando estaba frente a su persona. Aquella expresión seria, pero que escondía algo en ella la inundaba por completo.
Sólo con mirar a Naruto podía sentir que su lugar estaba junto a él, aunque de alguna forma fuese prohibido, como si en verdad lo desease pero no pudiera por alguna razón. Y sentía que Naruto había sufrido, lo podía adivinar por su expresión endurecida, sólo deseaba ver una sonrisa en su rostro, pero no como la que vio cuando llegaron y Sakura se lanzó a los brazos de Sasuke, sino una sonrisa tranquila, una de felicidad.
-Me pregunto si eso será posible… - Susurró bajando la mirada.
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-¿Qué me sucede? – Se preguntó mientras dejaba que su cuerpo se relajara por completo en aquella tina de baño. El agua lo refrescaba y le hacía pensar con mayor claridad, aunque ahora este no era el caso pues no hacía más que pensar en ella. Sólo con mirarla podía sentir que la conocía de alguna parte; pero eso no era posible -. A menos que…
Naruto se sentó apresurado, haciendo que un poco del agua de su bañera cayera al suelo, mojándolo al instante. Por su cabello aún resbalaban finas gotas, mientras se deslizaban por su rostro sorprendido. Se llevó una mano a la frente, cubriendo su ojo derecho mientras su expresión seguía siendo la misma.
-¿Puede que mis memorias borradas y las suyas tengan algo que ver? – Se preguntó confundido. Recordó las palabras dichas por Sasuke entonces.
-Que yo sepa los únicos que pueden borrar la memoria de esa manera son los ángeles del clan Hyûga…
El clan Hyûga eran ángeles, Hinata era un ángel que no recordaba nada –aunque no estuviesen seguros de su verdadera raza- y él, había sufrido los efectos de una supuesta técnica secreta del clan Hyûga ¿Podía ser que todo estuviera conectado?
-¿Qué es lo que tengo que ver con Hinata y el clan Hyûga? – Naruto cerró sus ojos y volvió a tratar de relajarse. Debía conseguirlo, debía estar tranquilo porque ahora más que nunca deseaba saber la verdad; y llegaría al fondo de todo esto, yendo hacia la torre del cielo.
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El día había llegado ya y los cuatro estaban fuera de la torre negra, dispuestos a partir hacia su destino. Hinata no llevaba más que un vestido blanco de verano y los demonios sólo llevaban sus típicos atuendos y sus espadas. La joven les miró y sonrió.
-Gracias por llevarme, a todos ustedes – Les dijo amablemente. Naruto sólo desvió la mirada y Sakura hizo un gesto de desagrado, mientras que Sasuke asentía con la cabeza.
-Dame tu mano – Ordenó el azabache. Los ojos de Sakura se enfurecieron de sólo imaginar aquello, por eso cuando Hinata iba a hacerlo la chica se interpuso entre ambos -. ¿Qué haces Sakura?
-No dejaré que esta tonta te toque Sasuke-kun – Respondió la pelirrosa con enfado y mirando a Hinata con odio. Sasuke suspiró.
-Naruto, llévala tú.
-¿Por qué rayos debo hacerlo yo? – Cuestionó Naruto con fastidio. Sakura llevó una mano a su espada y miró a Naruto desafiantemente.
-¡Sasuke-kun ha dicho que la lleves tú! – Grito de forma demandante, notándose su tono obsesivo en ese momento.
Naruto chasqueó la lengua y tomó a Hinata entre sus brazos de forma brusca, pero al hacerlo sintió algo extraño.
-¡Naruto-kun no hagas eso! – Le gritó aquella persona con su dulce voz. Él sonrió y la levantó entre sus brazos.
-No te quejes y ven conmigo – Respondió él. Ella se sonrojó y asintió con la cabeza.
-"¿Quién es esa persona? ¿Por qué no puedo ver su rostro?" – Pensó con frustración, aún sosteniendo a la chica entre sus brazos sin darse cuenta de lo sonrojada que ella se encontraba y de que Sasuke y Sakura ya se encontraban volando en la altura.
-¡Naruto date prisa! – Le gritó Sasuke con molestia. El rubio al fin reaccionó y asintió con la cabeza aún algo desconcertado.
-¡Ya voy! – Respondió extendiendo sus alas negras. Hinata se aferró a su cuello y sintió un leve vértigo en el momento en que él despegó del suelo, pero como la sostenía con tanta fuerza pronto ya no tuvo miedo.
Hinata escondió su rostro en el pecho del demonio, sintiéndose muy segura y reconfortada, como si ya hubiese estado ahí antes y le gustaba, le gustaba mucho sentir aquel calor.
Sakura por su parte volaba junto a Sasuke. Sus alas eran algo diferentes, parecían las de un murciélago y eran largas y delgadas. Sus ojos jades no hacían más que mirar al azabache, sonriendo levemente y como si fuese una niña junto al chico que le gustaba.
-Así que tú eres Sasuke Uchiha, no te ves tan fuerte como dicen – Dijo con arrogancia mientras se paraba en frente de él, moviendo su cola como si se tratase de la de un gato.
-No sé quien eres, no me estorbes el camino – Dijo el azabache pasándola de largo para ir a sentarse junto a Naruto. Sakura se dio la vuelta, viendo asombrada como ese hombre la acababa de ignorar, ya que por lo general todos caían rendidos a sus pies con sólo verla.
-¡Hey tú! – Lo llamó golpeando la mesa, llamando la atención de todos los demás que se encontraban en ese lugar. Sasuke la miró y otra vez no le dio la más mínima importancia - ¡No puedes ignorar así a una dama!
-Si quieres empezar una pelea no te aconsejo que sea con él – Le dijo Naruto con una sonrisa algo burlona. Sakura sólo lo miró de la forma más aterradora que tenía, haciendo que el rubio siguiese comiendo y la dejara a ella en paz.
-Uchiha… ¿Te crees demasiado por ser el consentido aquí? Para que lo sepas, desde ahora soy uno de los siete, así que al menos tenme respeto.
-Como te dije anteriormente, no me interesa, si no eres fuerte por mí que ni te me acerques, no me gusta que vengan a farolear conmigo – Dijo Sasuke sin siquiera mirarla, pero justo en ese momento sintió una enorme y abrumadora cantidad de energía que venía hacia su persona, la cual lo mandó a volar varios metros lejos de donde se encontraba, hasta quedar incrustado en una pared.
Naruto observó con sorpresa como la pelirrosa sostenía una espada y una energía negra circulaba a su alrededor. El rubio comprendió que ella tenía la habilidad de expandir su energía con esa espada y supo que de ahora en adelante debía cuidarse de esa súcubo.
-"Sasuke-kun… siempre eres tan frío conmigo…" – Pensó la demonio mirándole de reojo, para luego sonreír alegremente volando un poco más rápido –. "Pero no importa, ya caerás"
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Golpeó la mesa y esta se desintegró al instante. Estaba furioso ¿Cómo podía el rey hacerle esto?
-Ese maldito demonio traidor… -Masculló con rabia mientras las pequeñas luces del lugar iluminaban su rostro vagamente, notándose sólo sus ojos color perla como la luna llena -. ¡Ven aquí de inmediato! – Gritó y al instante una sombra apareció frente a él haciendo una reverencia.
-¿Qué se le ofrece señor? – Preguntó obedientemente.
-Impidan que ellos lleguen hasta aquí, ella no puede regresar, no es más que una traidora – Respondió aquel hombre. El sirviente sólo asintió, extendiendo un par de alas blancas y emplumadas para desaparecer volando hacia el techo de ese lugar.
El sujeto sólo apretó sus puños con molestia; no iba a permitirle el regreso a Hinata al mundo de los ángeles, una traidora como ella no merecía una segunda oportunidad, había roto la regla sagrada y debía quedarse como una humana por el resto de sus días.
-Así será Hinata, como los ángeles lo quieren – Susurró.
Continuara…
Avance:
El viaje hacia la torre del cielo ha comenzado, pero los chicos se detienen en un pueblo que está siendo amenazado por demonios de clase baja. Sakura descubre que Hinata es posiblemente un ángel y trata de asesinarla. Un obstáculo aparece en el camino de los demonios.
Próximo capítulo: Tropiezo.
…..
¿Qué creen que pase en el siguiente capítulo?
¿Tendrá que ver la pérdida de memoria de Naruto con la de Hinata? ¿Habrá sido el clan Hyûga el responsable?
Una vez más muchas gracias.
Nos leemos y trataré de que sea pronto, los quiere mucho.
Selene-Moonlight.
