Hay que trabajar
-La comida, las velas, el vino...- Elsa repasaba mentalmente todas las cosas que se necesitarían para el baile. Organizado desde hace muchísimo tiempo, ese acontecimiento daría por iniciada la temporada de bailes en Arendell, el primero en años, el primero en que la Elsa sería realmente participe...y además se anunciaría el compromiso de Anna.
-No debe olvidarse de arreglar las habitaciones para posibles hospedajes- sugirió una voz masculina.
-¿Hospedaje? ¿Por qué?- preguntó sin entender, apartando la vista del papel que tenía en ese momento.
-Hay personas que vendrán de reinos muy muy lejanos...
-Sí, sí lo sé. Yo...- echó la cabeza hacia atrás y se masajeo las sienes.
Había escrito las cartas hace tiempo, pero hubo que escribir más, encargarse de que se mandarán a sus destinatarios; y muy pronto, a responderlas.
-Elsa, yo también podría ayudarte- dijo la princesa asomando la cabeza por la puerta del estudio.
-¡Anna! Este...no, no es necesario. No son tantas cosas.
-¿De verdad?- preguntó con sarcasmo.
-Tú sólo encárgate de estar más que bella ese día, de bailar hasta que los pies te duelan y de disfrutar.
-Eso no es del todo justo, además...
-¿Ya te sabes todos los bailes?- interrumpió bruscamente a su hermana.
-¿Tengo que aprenderme TODOS los bailes?- preguntó sorprendida.
-Así es, ya te di el folleto ¿cierto?
-Ya, pero...
- Y ¿Kristoff? ¿ya sabe bailar?
La cara de la pelirroja se hundió en esa interrogación...
-Es cierto- pensó en voz alta.
-Podrías pedirle a Hans que lo instruya- sugirió señalando al joven que se encontraba a su lado.
Él tuvo que disimular su desconcierto.
-¡Cierto!- corrió hacia el muchacho y le tomó el brazo sin ninguna propiedad- ¡vamos, vamos, vamos! ¡Kristoff esta por aquí! ¡Gracias, Elsa!
Ambos pelirrojos salieron corriendo del estudio, dejando a la reina sola de nuevo, pero llena de diversión. La sonrisa desapareció de su rostro al ver la pila de documentos que había sobre el escritorio.
-Genial...
-...el hombre debe mantener la espalda totalmente recta, no debe inclinarla para nada- decía el ojiverde acomodando la espalda de rubio.
Apenas llevaba quince minutos de clase y ya se sentía exhausto. El chico no había sido hecho para la realeza en ningún sentido, pero al menos agradecía su perseverancia, eso hacía todo, de una u otra manera, más fácil.
Kristoff adquirió la posición que el ex-principe le ordenaba.
-Sugelly, ven.- ordenó a la muchacha que estaba ahí cómo modelo de ayuda, la chica caminó rápidamente hacia ellos.
-Buen día, joven Kristoff- saludó con un sonrisa.
-¿Qué tal- respondió sin muchos ánimos.
-Vamos, Kristoff, tú puedes.- animó la reina al ver la actitud de su casi hermano.
¿Qué hacía ella ahí, cuando había tantas cosas por organizar? Bien, Kristoff dijo que no se sentiría cómodo si Anna lo veía bailar, pero alguien debía supervisar un poco la situación, no podían darse el lujo de tener a esos dos juntos y solos. Además, Elsa ya necesitaba un descanso.
El chico tomó a la joven, colocó una mano en su pequeña cintura y puso la otra tras su propia espalda.
-Es importante que recuerdes llevar guantes, o al menos un pañuelo, no debes tocar la cintura de ninguna dama con la mano descubierta.
-¿Por qué?
-Porque sí. Ahora, el movimiento es de lo más sencillo- señaló el instructor - derecha, izquierda, atrás y adelante. Mueve solo un pie con cada paso: derecho al bailar hacia la derecha y viceversa ¿entendido?
El montañés asintió con la cabeza.
-Tú debes guiarla a ella, no lo olvides...ammm ¿hay un violín por aquí?- paseo la vista por el salón.
-Me temo que no- respondió la rubia.
-Bueno, el piano debe servir. Majestad ¿podría tocar el son?
Las blancas mejillas de la reina se sonrojaron levemente.
-Yo...no sé tocar esa cuadrilla- mintió.
-No importa, puedo escribirle las partiduras.
-Es que...realmente no sé tocar el piano- confesó alzando la mirada, no dejaría que su vergüenza la aplastara.
-Supongo que tendré que hacerlo yo- se dirigió al piano en grandes zancadas- por favor, suéltense. Cuando yo toque esta nota- oprimió ligeramente una tecla- ustedes harán una reverencia- todos asintieron- y luego tocaré esta- oprimió otra- y ahí es cuando se juntaran. Bien, vamos. Por el momento sólo tocaré lo que llevamos aprendido...o sea, casi nada.- suspiró.
Se sentó com brusquedad frente al instrumento, algo viejo y malgastado, sin años de uso.
Oprimió la primera tecla y esperó dos segundos, después prosiguió sin deternerse. Tocó las dos notas que llevaban aprendidas.
-Y ¿bien?- preguntó alzando la mirada y viendo el desastre frente a él: Kristoff tenía los pies totalmente arriba de los de Sugelly, quién se aferraba con fuerza a uno de lo de los brazos del rubio, para no caer y se mordía el labio para amortiguar un poco el dolor, mientras la reina intentando contener una carcajada.
-Bien, esto tomará tiempo.
La sesión de baile había sido todo un desastre. Kristoff ya se sabía de memoria los pasos, pero le parecía imposible ejecutarlos. Ella lo entendía, tampoco era buena bailarina, parecía una tabla, pero al menos él lo intentaba. Ella podía darse el lujo de rechazar cuántas propuestas recibiera, él no, al menos no del todo.
Elsa caminaba rumbo a su habitación con lentitud, ese día iría a ver las "tumbas" de sus padres, junto con Anna.
Había pasado tiempo desde la última, y única, vez que fue. Simplemente le era imposible verlos, cada fibra de su ser se rompía al recordarlos. Ellos eran su pasado, recordarlos era recordar los años de encierro, las veces que Anna jugaba y hablaba tras su puerta, sus miedos. No podía evitarlo, la imagen de su padre venía con la evocación de "no sientas".
A cada paso se deshacia la trenza con cuidado. Abrió la puerta despacio y entró sin ánimos.
-Majestad, su baño esta listo- le anunció Hans.
La platinada se quedó pensativa, sin reconocer por un segundo a aquel pelirrojo.
-Hans- dijo y rió suavemente.
-Sí, majestad.- confirmó confuso.
-¿Ha visto a Anna?- preguntó ella caminando hacia la cama.
-Sí, ella ya esta tomando su baño.
La reina se dejó caer en la cama, tan ligeramente cómo una pluma.
-Majestad ¿desea tomar una siesta?
-No...Hans, puede retirarse, gracias.
-Con su permiso- el chico hizo una reverencia y salió.
Elsa cerró los ojos con fuerza y soltó un bufido.
-Ese imbécil- pensó en voz alta- se cree la perfecta perfección "míreme, soy guapo, simpático, sé bailar, cantar, tocar el piano" pff ¡oh, no lo olvidemos! "Sé mentir y engañar de maravilla"
Desde hace unos días la presencia del nuevo mayordomo la incomodaba ¿era necesario que le hablará siempre con un sonrisa? Sentía ganas de darle un puñetazo y congelarle la cara. ¿Por qué no podía ser transparente? Servirle no le gustaba, pero siempre hacía todo como si no importará. A veces sentía ganas de hacer lo mismo que su hermana, ponerlo a hacer alguna tarea estúpida y retarlo a ser todo un encanto.
Se levantó con desgana, se desvistio sin prisa y caminó hacia el baño.
Tan pronto el agua sintió el contacto de su piel se enfrio notoriamente, sonrió un poco y se adentró por completo.
Estuvo algunos segundos bajo el agua, hasta que sintió necesidad de respirar. Soltó un suspiro de alivio y se permitió relajarse.
Llevaba algunos minutos tocando la puerta, sin recibir respuesta.
-Majestad- insistió de nuevo.
Se pasó una mano por el pelirrojo cabello sin saber muy bien que hacer. ¿Debía buscar a Ana? ¿Insistir más? ¿abrir la puerta? Y ¿si la encontraba ahí desnuda? Desechó la idea sólo al recordar la última vez que la vio en una "situación comprometedora" Pero, según parecía, esa era su mejor opción.
Giró un poco la perilla, con la esperanza de que estuviera cerrada. Pero no, para su mala suerte estaba abierta. Bueno, debía hacerlo...o ¿no sería mejor sólo dejarlo pasar? Él podía argumentar que estuvo largo rato tocando la puerta y qué pensó que ella ya se había ido. No, no, demonios, esa no era opción. Podría representar un punto en su contra, el paseo que realizaría parecía ser muy importante. Se mordió un extremo del labio inferior, decidiendose a actuar. Abrió la puerta con cuidado, entró sigilosamente y la encontró...¿dormida?¿desmayada? ¿muerta? ¿O simplemente con los ojos cerrados?
-Majestad- llamó, pero ella pareció no reaccionar.
-Majestad- esta vez alzó un poco más la voz.
Llamó otras dos veces, todas sin ser respondidas por la reina. Se acercó con pasos lentos, cuando estuvo a la distancia que él creía prudente. Colocó su mano derecha en uno de los desnudos hombros de la joven. La sacudió suavemente.
-Reina Elsa- susurró.
Sus palabras acariciaron los oídos de la rubia como pequeñas plumas en el aire, haciéndole cosquillas, su nombre sonaba como una dulce melodía en aquella voz.
Elsa, Elsa, Elsa.
Sonrió al sentir una calidez en su helada piel, el contacto era delicado y dulce.
Levanto los párpados con cuidado, por un momento no pudo ver al ángel que le llamaba. Pero al acostumbrarse sus ojos a la luz reconoció al hombre.
-¡Hans!- gritó alarmada. Antes de pensar siquiera le lanzó un rayo de hielo directo al pecho, haciendo que el muchacho volará de un lado a otro y se estrellara contra la pared, causándole un fuerte dolor, sin olvidar los escalofríos que estaba empezando a sentir debido el ataque de hielo.
-¡Largo!- ordenó firmemente la rubia. El pánico empezaba a gobernarla, no sabía que hacer, que pensar.
-¡Salga!- el miedo era evidente en su voz.
-Majestad yo...- el ojiverde trató de disculparse.
-¡Lárguese!- gritó con más firmeza.
Hans acató la orden tan rápido como le permitía su cuerpo, no quería empeorar la situación. Caminó dolorosamente y cerró la puerta con firmeza al salir.
Elsa se tapó el pecho por instinto y empezó a respirar con dificultad. Ese hombre ¿qué habrá visto? ¿qué planeaba hacerle? ¡Oh, no, no!
Vio con firmeza la puerta, y esperó unos segundos hasta estar segura de que él ya no estaba cerca.
Se levantó con rapidez y tomó desesperadamente la bata, ajustándola con fuerza a su cuerpo.
Salió con una precaución exagerada del baño, encontrando su habitación completamente vacía, pero con su vestido de luto y sus zapatos perfectamente arreglados sobre la cama.
¡Hi! Soy pésima escribiendo escenas de tensión ¿cierto? XD
Jamás había pensado en Sugelly y Hans como pareja, lo juro, sólo quería darle a Hans un amigo (amiga en este caso) pero ahora la idea de "algo más" entre estos dos me parece bastante tentadora.
Y creo que debo acelerar un poco el Helsa xD
Bueno, ya me voy ¡Gracias a quiénes leyeron!
