Más fuerte cada dia
-Yo sé que les gusta, o sea ¿a quién no? Es muy dulce, atento...y un poco más "sensato que yo"- decía Anna alegremente, riendo y moviendo las manos exageradamente.
Habían hecho el viaje en medio de risas y bromas, pero tan pronto llegaron a aquellos monumentos la melancolía las inundó a ambas.
Anna los visitaba con frecuencia, por eso les hablaba con tanta naturalidad; para Elsa era un poco más complicado, conservababa para sí todo lo que quería decirles. Les pedia por su hermana, por su felicidad, pero había cosas que jamás podría decir en voz alta. Acariciaba con tristeza aquel pedazo de roca, colocado en honor a su desafortunada muerte, sólo susurrando una oración.
-Creo que, aunque fue criado por troles y su trato con humanos era nulo, sin olvidar el tema de Sven...es bastante ¿humano? ¿No, Elsa?
-Es de los mejores chicos que he conocido.
-Aún cuando casi se desmaya el día que pidió tu permiso para cortejarme.
Ambas rieron con suavidad. Después se hizo un silencio, en el que ambas jovencitas hacían las debidas oraciones.
-¿Crees que ya es hora de irnos?- preguntó en un tono bajo la princesa, al terminar de orar.
-Sí, no falta mucho para que oscurezca- la rubia dio una última caricia a la fría piedra y se levantó con cuidado, sacudiendo la tierra que se habia pegado a su falda.
Exhalo con melancolía y dio medio vuelta, dispuesta a irse. Avanzó unos cuántos pasos, pero se percato de la ausencia de su hermana.
-Elsa...espera.- pidió por sobre el hombro la pelirroja.
-¿Qué pasa?
Por mometos no hubo respuesta, sólo se contemplaba la delicada silueta de la princesa y el viento moviendo con gracia su vestido.
Anna bajo la mirada, tomó bastante aire y soltó un sollozo. Elsa se se encaminó rápidamente hacia ella, pero fue detenida con una señal.
-No...yo...estoy bien- aseguró seriamente la menor, levantó la barbilla, se limpió la nariz y rió con tristeza- últimamente...no he estado del todo bien ¿saben?, los recuerdos me han atropellado y aplastado de una forma muy dolorosa. He intentado, lo juro, por todos los medios, sólo olvidar y seguir viviendo, pero...no puedo ¡no puedo! Es cómo si no pudiera ser feliz sin recordar mi pasado, no soy alguien que guste de guardar rencor pero...Jamás les recrimine nada, a nadie, por mi soledad, por ser ignorada, el restante...por, no sé, parecer sobrar en la familia.
-Anna, no, eso...
-No, Elsa, yo sé que no. Pero no puedo evitarlo. Si yo nunca te hubiera insistido en que jugáramos no me habrías golpeado, y no habrías pasado todos esos años encerrada y con miedo ¡hubieras sido libre!...y luego saliste captando todas las miradas, los elogios, la atención e incluso las esperanzas. Por todos esos años de separación, sólo me sentía así, tú parecias ser perfecta, tan inteligente, madura, simpática ¡sensata! Ahora me siento de verdad muy mal. Seguramente sí Hans te hubiera propuesto matrimonio a los diez minutos de conocerse tú te habrías negado. Yo tenía la estúpida excusa de "necesitaba amor" para justificar mi estupidez. Pero ¿qué persona haría eso? Fui tan fácil de manipular, él me lo dijo "mi primera opción era Elsa, pero nadie se acercaba a ella. En cambio tú, tú..."
-Eso en parte fue mi...
-¡Basta, basta! Basta, Elsa, por favor. Eso no es verdad, fue todo mi culpa. Yo y mi estúpido comportamiento de niña necesitada...
Anna soltó un lamentó y fue traicionada por sus rodillas, que la obligaron a caer. El cielo sabía que había intentado ser fuerte todo este tiempo ¿qué más daba el pasado? Ahora las puertas estaban abiertas, tenía a su querida hermana a su lado, había encontrado el amor de verdad...pero cada vez que paseaba por esos pasillos, cada vez que veía el retrato de sus padres o veía a su hermana con su elegante corona; su corazón se inundaba de un sentimiento extraño, doloroso, fuerte.
Elsa intentó acercarse otra vez, pero nuevamente fue detenida.
-¡No! Por favor, déjame.
-Anna...- el corazón de la reina se oprimía al ver a su pequeña hermana así. La vista se le nubló y un nudo se formó en su garganta. Pero ahora no podía dejarlo pasar, debía sacarlo de su corazón.
-Cada vez, todos los dias, iba y te pedía que jugáramos, dime Elsa ¿alguna vez quisiste salir a hacer un muñeco conmigo?
-Claro que sí...
-Y ¿por qué me ignorabas? ¿¡por qué?! Entiendo que estabas asustada, pero...¿acaso no podías responderme cuando te pedía que me ayudaras con un trabajo? ¿no podías hacer algún comentario cuando te hablaba de mi día? ¿por qué no reias conmigo cuando hacia una broma? ¿por qué nunca me regresaste o hiciste un dibujo? ¿no podías decir algo más que "ya vete Anna"?
-Anna...
-¡Y ustedes!- gritó señalando las rocas- ¿les costaba tanto intentar explicarme? "Algún día Anna, algún día lo entenderás. Ahora ve a jugar" ¿por qué eran todos así? Era sólo una niña que de un momento a otro lo perdió todo ¡todo! Y sin saber siquiera la razón. Sólo sabía que era algo que me obligaba a estar encerrada, que absorbía mucha de la energía de papá y mamá, algo que algún día entendería.
Los llantos de la pelirroja eran cada vez más profundos y dolorosos, causándole un estremecimiento a su hermana mayor, que ahora no podía contener las lágrimas.
-Les pedí que me llevarán con ustedes- susurró- yo quería salir sólo por un instante, pero no. Y los perdí, a lo único que medio tenía. Cómo le pedía a Dios que regresara el tiempo y me permitiera viajar con ustedes, yo quería irme...
-¡Anna, no!- la sola idea de imaginarse a su hermana muerta acabó de derrumbarla- ¡perdón, perdóname! Yo estaba tan ciega, tenía tanto miedo de lastimarte con mis poderes que no fui capaz de ver que te hería más al alejarte. Guardé todos tus dibujos, todos y cada uno. Aún los tengo. Anna, moría al oírte decir que te aburrias y que querías jugar conmigo... Jamás me perdonaré no haber estado para ti el día que nuestros padres murieron. Esos recuerdos también me atormentan...
La garganta de Elsa se cerró, prohibiendo más palabras, pero dando paso a fuertes sollozos.
El silencio se hizo de nuevo, interrumpido sólo por los llantos de ambas. Elsa dio dos pasos hacia su hermana.
-Me dijiste que me fuera- este comentario la hizo detenerse de golpe- te pedí que abriéramos las puertas y me diste cómo única solución irme.
-Yo, estaba asustada...
-Y ¡eso es todo lo que tienes que decir! ¡ya no era una niña boba, podías habérmelo dicho! Pero no, a cada pregunta, a cada petición la respuesta era "no puedo", sólo eso... Yo estaba tan feliz y creia que todo se olvidaría, pero no, al parecer jamás tendría a mi mejor amiga de nuevo. Fui a buscarte, y me encontré con otra negativa.
-Y aún así me salvaste, Anna. Y eso habla de lo maravillosa que eres, no te culpo por todo esto. Has sido tan fuerte, mucho más que yo, no te rendiste y nunca tuviste miedo. Anna, te admiro.
Elsa ya no resistió más y corrió a abrazar a su hermana, tan fuerte que parecía podría romperla. Ambas lloraron fuertemente por un largo rato.
Pequeño capítulo extra que no interfiere en la historia xD
La idea de hacer esto nació de un vídeo de "¡Oh, my Disney!" que vi, titulado "Chicas fuertes" y dónde Anna estaba en segundo lugar (¡yei!) pero entonces vi los comentarios y todos decían que Anna no era fuerte y bla bla, y cómo verán yo no estoy de acuerdo en ningún sentido xD Anna es para mí muy fuerte (o sea, tiro a Hans de un puñetazo) por las razones que medio explique allá arriba y por muchas más. Sinceramente Hans engaño a todos (hasta a Elsa, ¿qué ya se olvidaron de ese "sólo cuida a mi hermana"? Yo no le encargaria mi hermana a aguien en quién no confío) y pues sha.
Por cierto, en primer lugar estaba Mérida y debo decir que no estoy de acuerdo :v
